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As Elementos Prevaricato

El Auto Supremo 018/2014 aborda el recurso de casación interpuesto por los ex jueces Candelaria Pasten Molina y Edgar Morales Mercado, acusados de prevaricato por el Banco Central de Bolivia. La Corte confirma la sentencia que los absuelve de delitos adicionales, argumentando que no se ha demostrado la existencia de elementos constitutivos del delito de prevaricato, ya que las decisiones tomadas por los jueces se basaron en una interpretación de la normativa aplicable. Finalmente, se concluye que no hubo violación de la ley ni interés personal en sus resoluciones.

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As Elementos Prevaricato

El Auto Supremo 018/2014 aborda el recurso de casación interpuesto por los ex jueces Candelaria Pasten Molina y Edgar Morales Mercado, acusados de prevaricato por el Banco Central de Bolivia. La Corte confirma la sentencia que los absuelve de delitos adicionales, argumentando que no se ha demostrado la existencia de elementos constitutivos del delito de prevaricato, ya que las decisiones tomadas por los jueces se basaron en una interpretación de la normativa aplicable. Finalmente, se concluye que no hubo violación de la ley ni interés personal en sus resoluciones.

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SALA PLENA

AUTO SUPREMO: 018/2014


FECHA: Sucre, 24 de abril de 2014
EXPEDIENTE Nº: 163/2011
PROCESO: Caso de Corte.
PARTES ACUSADORA: Ministerio Público y Banco Central de Bolivia
PARTE IMPUTADA: Candelaria Pasten Molina y Edgar Morales Mercado
DELITO: Prevaricato
MAGISTRADO RELATOR: Gonzalo Miguel Hurtado Zamorano
VISTOS EN SALA PLENA: El recurso de casación interpuesto por Edgar Morales Mercado y
Candelaria Pastén Molina (fs. 3084 a 3093), impugnado el Auto de Vista emitido el 29 de
noviembre de 2010, (fs. 3008 a 3021), por la Sala Plena de la ex Corte Superior del Distrito
Judicial de Cochabamba, en el proceso penal en caso de corte seguido por el Banco Central de
Bolivia contra los recurrentes, ex Jueces Tercero y Cuarto de Partido del Trabajo,
respectivamente, por comisión de los delitos de prevaricato, resoluciones contrarias a la
Constitución y a las leyes, coacción, previstos y sancionados por los artículos 173,153 y 294 del
Código Penal
CONSIDERANDO: Que habiendo sido apelada la Sentencia pronunciada por la Sala Plena de
la Corte Superior de Justicia del Distrito de La Paz, que declara a los recurrentes autores de la
comisión del delito de prevaricato y los absuelve por los delitos de resoluciones contrarias a la
Constitución y a las leyes, y de coacción, la Sala Plena de la ex Corte Superior del Distrito
Judicial de Cochabamba pronunció el Auto de Vista de fs. 3008 a 3021 confirmando
íntegramente la Sentencia Nº 02/2004 de 5 de febrero de 2004 y su Auto Complementario de 19
de marzo de 2004, cursantes a fs. 1939 a 1943 y a fs. 1956, respectivamente.
Contra dicha resolución, mediante memorial de fs. 3084 a 3093, Edgar Morales Mercado y
Candelaria Pastén Molina interponen recurso de casación en el fondo, fundamentando respecto
a la representación voluntaria, las costas procesales y su aplicación al caso y sobre el delito de
prevaricato y sus elementos constitutivos, acusando la indebida interpretación de los artículos
204 del Código Procesal del Trabajo, 51, 199 y 712 a 746 del Código de Procedimiento Civil,
indebida aplicación de los arts. 296. 2) y 298. 2) y 3) del Código de Procedimiento Penal e
interpretación errónea del art. 173 del Código Penal de 1972 por no existir ninguno de los
elementos constitutivos del delito que se les acusa, al margen de no existir cuerpo del delito.
CONSIDERANDO: Que en el marco de la Sentencia Constitucional 0101/2004 y su Auto
Complementario 79/2004 se pasó el presente proceso a Vista Fiscal, a objeto de que el
Ministerio Público emita pronunciamiento respecto a si se produjo o no la extinción de la acción
penal de acuerdo a lo previsto por la Disposición Transitoria Tercera del Código de
Procedimiento Penal vigente, habiendo emitido el Fiscal de Recursos de la Fiscalía General de
la República el Requerimiento de fs. 3121 a 3122, opinando por la improcedencia de la
extinción de la acción penal.
Que de la revisión de obrados, se evidencia que no ha existido dilación en el trámite del
presente proceso que sea atribuible al órgano judicial o al Ministerio Público sino más bien a los
procesados, circunstancia por la que no corresponde declarar la extinción de la acción penal,
debiendo procederse a resolver la causa en el fondo.
Que antes de ingresar al análisis de los antecedentes procesales que dieron lugar al Recurso de
Casación que se considera, es preciso recordar que el art. 135 del Código de Procedimiento
Penal abrogado aplicable al caso de autos por expresa determinación de la Disposición
Transitoria Primera de la Ley N° 1970, establece que los jueces de instancia tienen la facultad
de valorar la prueba en su conjunto a su prudente arbitrio y conforme a las reglas de la sana
crítica, siendo incensurable en Casación a menos que se hubiere incurrido en error de derecho o
de hecho debidamente demostrado de manera que acredite la equivocación manifiesta del
juzgador, conforme establece el art. 298 inc. 3) del precitado Código de Procedimiento Penal.
Asimismo, dejar claramente establecido que habiéndose suscitado los hechos juzgados en el año
1992, resulta de aplicación al caso el Código Penal promulgado mediante D.L. N 10426 de 23
0

de agosto de 1972, que describía tipo penal de prevaricato, previsto y sancionado por su art.
173, en los siguientes términos: "El juez que en el ejercicio de sus funciones procediere
contra las leyes, ya haciendo lo que ellas prohíben expresa y terminantemente o dejando de
hacer lo que ordenan del mismo modo, por interés personal o por soborno, o por afecto o
desafecto a alguna persona o corporación o en perjuicio de la causa pública o de tercero
interesado, incurrirá en privación(…)".
Por otro lado, para una mayor precisión, es necesario referir la normativa relativa a la regulación
de honorarios, normativa en base a la cual se ha iniciado el proceso penal, se han emitido las
resoluciones que correspondieron y se ha planteado el Recurso de Casación que nos ocupa, y
tenemos:
Código Procesal del Trabajo
“Artículo 204.- Cuando la sentencia sancione con costas, al demandado, el honorario
profesional será regulado en la proporción del 10% del monto condenado y, en una suma
equitativa, cuando se trate de autos interlocutorios. Dichos honorarios corresponden al
abogado del demandante, siempre que éste no hubiese recibido ya por adelantado sus derechos
por parte del trabajador, caso en el cual los honorarios regulados irán a resarcir los gastos
efectuados por aquél.”.
Código de Procedimiento Civil
“Art. 51.- (INTERVENCION ACCESORIA).
I. Concurrirán accesoriamente los fiscales cuando no representaren al Estado en calidad de
actor o demandado, y los funcionarios auxiliares de la administración de justicia comprendidos
en la Ley de Organización Judicial.
II. También concurrirán accesoriamente los abogados peritos, intérpretes, depositarios,
administradores, interventores, martilleros y comisionados.”.
“Art. 199.- (ALCANCE DE LAS COSTAS).
I. Las costas del proceso comprenderán los diversos gastos justificados y necesarios hechos
por la parte victoriosa, tales como los de papel sellado, timbres, y otros reconocidos por el
arancel de derechos procesales.
II. Asimismo, comprenderán el honorario de abogado y los salarios de las personas a quienes
se refiere el parágrafo II del artículo 51.
III. Los gastos correspondientes a pedidos desestimados serán de cargo de la parte que los
formuló aunque la sentencia le fuere favorable en lo principal.”.
“Art. 746.- (COSTAS Y HONORARIOS).
I. Los árbitros y amigables componedores se pronunciarán sobre la imposición de costas.
II. La parte que no hubiere cumplido con los actos indispensables para la realización del
compromiso, además de la multa prevista en el artículo 714, inciso 4), si ella hubiere sido
estipulada, deberá pagar las costas.
III. Los honorarios de los árbitros, arbitradores, secretario del tribunal, abogados, apoderados
y peritos serán regulados por el juez.”
Código Civil
“Art. 808.- (PRESUNCION DE ONEROSIDAD).
I. El mandato se presume oneroso, salva prueba contraria.
II. Cuando consiste en actos que debe ejecutar el mandatario propios de su oficio o profesión o
por disposiciones de la ley, es siempre oneroso.”
CONSIDERANDO: Que del análisis de los antecedentes procesales que dieron lugar al caso de
autos, de manera concreta se tiene que la co- procesada Candelaria Pastén Molina, que ejercía el
cargo de Juez Tercero del Trabajo y Seguridad Social, luego de concluir con el trámite del
proceso laboral seguido por ex trabajadores del Banco Central de Bolivia representados por su
apoderado Ángel Tamez Prudencio contra dicha entidad, pronunció la correspondiente
sentencia, ya en ejecución de ésta, a solicitud del apoderado de los demandantes, en fecha 16 de
abril de 1992 pronunció un auto por el que, aparte del honorario profesional de abogado, reguló
honorarios del apoderado de los demandantes en el 4% sobre el monto total de la obligación,
que representaba la suma de Bs. 425.661, regulación que fue observada por le entidad
demandada.
Posteriormente, a tiempo de resolver las observaciones realizadas por el Banco Central de
Bolivia a dicha regulación de honorarios, el co-procesado Edgar Morales Mercado, entonces
Juez Cuarto del Trabajo y Seguridad Social, actuando en suplencia de la Juez Tercero,
pronunció el auto de 10 de junio de 1992 por el que, al mismo tiempo de rechazar las
observaciones efectuadas por la entidad demandada, “sobrecarta” el auto que reguló el
honorario del apoderado de los demandantes y ordena su pago a los representantes del Banco
Central de Bolivia.
Dichas resoluciones, emitidas por los procesados, dieron lugar a que el Banco Central de
Bolivia interponga querella criminal en contra de ambos, entre otros, por el delito de
prevaricato, que es el que concretamente corresponde analizar en la presente resolución, dentro
del cual se han emitido la sentencia y auto de vista por los tribunales de turno.
La Sala Plena de la Corte Superior del Distrito de La Paz, que conoció la causa, emitió la
Sentencia N° 02/2004 de fs. 1939 a 1943 en la que refiriéndose al delito de prevaricato, en el
inc. b) expresa: “Al disponer el pago de costas de honorarios a favor del apoderado, se estaba
modificando el art. 204 del Código Procesal del Trabajo, al ser claro en su contenido, no existe
necesidad de recurrir en auxilio de la Ley del Órgano Judicial ni del Procedimiento Civil, ni
otras normas legales como dispone el art. 252 del Código Procesal de Trabajo, y si así fuera,
los arts. 51 parágrafos I y II y 199 parágrafo II del Código Procesal Civil al que hacen
referencia (…), en ellos no se menciona el pago de honorarios de apoderado (…) por lo que al
disponer el pago de honorarios de apoderado no se han ceñido estrictamente a la Ley.”; y en el
inc. c) sostiene que: “…la conducta de ambos jueces infringe tanto la Ley General del Trabajo,
la Constitución Política del Estado, el Procedimiento Civil y el Código Civil al haber regulado
honorarios de un apoderado que no es abogado, infringiendo el Art. 808 del Código Civil, el
Art. 51 parágrafo II y 199 parágrafo II del Procedimiento Civil, ya que la ex jueza ha tratado
de sorprender a las autoridades al señalar la permisibilidad de la aplicación del Art. 746 del
Procedimiento Civil para el pago de estos honorarios…”
A su vez, el Tribunal de Apelación al emitir el Auto de Vista que confirma la Sentencia,
refiriéndose al delito de prevaricato, manifiesta entre sus fundamentos que:“(…)quien ejerce la
función jurisdiccional es un profesional que cuenta con la debida preparación académica,
aptitudes, habilidades y destrezas que le permitieron acceder al cargo (…) esto implica saber
la coherencia entre la norma invocada y lo decidido; el querer se trasunta en el acto realizado
voluntariamente al emitir una resolución judicial en forma infiel a la norma legal, en el caso
particular inobservando el contenido específico y los límites del Art. 204 del Código Procesal
del Trabajo, es decir dejando de hacer lo que ordena dicha norma legal (…) abarcando más
allá de lo que ella dispone, y fundamentar jurídicamente una resolución en normas que no
existen con el significado que se les ha otorgado, como sucede con el Art. 822 parágrafo III del
Código Civil y el Arancel Mínimo de Honorarios de Abogado, en que se sustenta la resolución
que determina honorarios a favor del apoderado, en perjuicio de una institución pública(…)”
Ahora bien, resumidos así brevemente los antecedentes que dieron lugar al proceso que
concluyó con una sentencia condenatoria por el delito de prevaricato, confirmada por el
Tribunal de Apelación, corresponde ingresar al análisis y resolución del recurso interpuesto.
Para ello recordemos que el art. 173 del D.L. N 10426 de 23 de agosto de 1972, aplicable al
0

caso, de manera clara y concreta establecía que "El juez que en el ejercicio de sus funciones
procediere contra las leyes, ya haciendo lo que ellas prohíben expresa y terminantemente o
dejando de hacer lo que ordenan del mismo modo, por interés personal o por soborno, o por
afecto o desafecto a alguna persona o corporación o en perjuicio de la causa pública o de
tercero interesado, (…)". Esta norma, de manera irrefutable, extrae dos aspectos fundamentales
que hacen al delito de prevaricato, que de ningún modo pueden soslayarse y más bien deben ser
considerados inexcusablemente.
En efecto, en primer término tenemos que previo a la comisión del delito de prevaricato debe
existir una ley que prohíba u ordene expresa y terminantemente lo que el Juez hizo o dejó de
hacer, pues de no ser así el delito no podría ser cometido. En otras palabras, el Juez debe dictar
una resolución contraria al texto expreso de la Ley, es decir que implica la inobservancia de una
norma inequívoca y que además su interpretación no de margen a dudas o interpretaciones
diversas.
En segundo lugar, se desprende que para que se materialice el tipo penal descrito por dicha
norma deberían, además, concurrir elementos subjetivos claros como ser el interés personal, el
soborno o afecto o desafecto a alguna persona cualquiera de ellos que constituyan el móvil que
induzca al Juez a actuar de esa manera; o que hubiere dictado la resolución en perjuicio de la
causa pública o de tercero interesado.
Ahora bien, en el contexto legal precedentemente expuesto, de la revisión de obrados y lo
establecido por los arts. 204 del Código Procesal del Trabajo y 51, 199 y 746 del Código de
Procedimiento Civil, glosados en el Considerando II de la presente resolución, se desprende con
claridad que Candelaria Pastén Molina, al haber fijado el honorario del mandatario y Edgar
Morales Mercado al sobrecartar dicha determinación, no actuaron contra norma alguna que
prohíba expresa y terminantemente fijar el honorario de apoderado o sobrecartar el auto
mediante el cual se lo hizo, quedando claro que aquello lo hicieron en base a la interpretación
contextualizada de aquella normativa procesal laboral y civil, en aplicación de lo previsto por el
art. 252 del Código Procesal del Trabajo, máxime si dicha aplicación subsidiaria de ningún
modo significó violación de los principios generales del Derecho Procesal Laboral.
Por otro lado, durante el desarrollo del proceso no se ha demostrado ni existe prueba alguna de
que los procesados hayan procedido a la fijación del honorario de apoderado, su ratificación o
la emisión de mandamientos de apremio para su pagopor interés personal o por soborno, por
afecto o desafecto a alguna persona o corporación o en perjuicio de la causa pública o de tercero
interesado como exigía la norma sustantiva citada para configurar el delito de prevaricato.
En consecuencia, queda establecido que si bien es cierto que los procesados, haciendo una
interpretación de la normativa citada, regularon el honorario del apoderado de los demandantes
en el proceso laboral seguido contra el Banco Central de Bolivia, no es menos cierto que no se
ha demostrado que ellos hayan procedido contra ley expresa y terminante y menos demostrado
los demás elementos constitutivos del delito de prevaricato, es decir, la motivación o móvil,
como ser el interés personal, soborno, afecto o desafecto, consiguientemente no existen los
elementos suficientes que justifiquen la condena que se les impuso mediante Sentencia N°
02/2004 emitida por la Sala Plena de la ex Corte Superior del Distrito de La Paz de fs. 1.939 a
1.943 y confirmada mediante Auto de Vista 29 de noviembre de 2010, de fs. 3008 a 3021,
pronunciado por la Sala Plena de la ex Corte Superior del Distrito Judicial de Cochabamba,
habiendo actuado en ejercicio de sus funciones y con la independencia de criterio funcional que
la ley establece.
Entonces, los Vocales de la Sala Plena de la ex Corte Superior del Distrito Judicial de
Cochabamba al emitir el Auto de Vista recurrido, no solo lo hicieron efectuando una errónea
interpretación del art. 173 del Código Penal vigente en 1992 sino que lo hicieron violando la
disposición sustantiva penal contenida en el art. 13 del referido Código, disposición legal que
exige, que no se podrá imponer pena al agente si su actuar no le es reprochable
penalmente,puesto que no se demostró que los procesados hayan actuado con conocimiento y
voluntad manifiesta de adecuar su conducta al delito por el cual fueron juzgados, delito doloso,
motivo de la condena que les fue impuesta, como establece el art. 14 del Código Penal, toda vez
que tanto el auto que fija el honorario de apoderado como el que lo sobrecarta no demuestran el
elemento configurativo del tipo penal motivo de la condena.
Finalmente, es preciso recalcar que no se demostró la existencia de norma que conforme
establece el tipo penal, que prohíba expresamente la regulación de honorarios profesionales en
el caso del mandatario, más allá de que si la representación con mandato fuese voluntaria o
necesaria, siendo evidente que tanto la regulación de honorarios efectuada por Candelaria
Pastén Molina como la confirmación de aquella que realizó en su momento Edgar Morales
Mercado, fueron el resultado del análisis particular de la solicitud que les fue formulada por el
apoderado, sin que exista forma alguna de que esa interpretación normativa, que es propia del
ejercicio de la actividad jurisdiccional, pueda ser sustento suficiente para imputar a los
recurrentes la comisión del delito de prevaricato como se hizo en Sentencia, ratificada por el
Tribunal de apelación.
POR TANTO: La Sala Plena del Tribunal Supremo de Justicia del Estado Plurinacional de
Bolivia, en desacuerdo con el dictamen del Fiscal de Recursos de la Fiscalía General del Estado
(fs. 3123 a 3126), en aplicación del art. 307 núm. 3 del Código de Procedimiento Penal
(1972)CASA el Auto de Vista sin número, pronunciado el 29 de noviembre de 2010, por la Sala
Plena de la ex Corte Superior del Distrito Judicial de Cochabamba (fs. 3008 a 3021) y
deliberando en el fondo, declara ABSUELTOS a Candelaria Pastén Molina y Edgar Morales
Mercado de la comisión del delito de prevaricato.
No suscriben las Magistradas Maritza Suntura Juaniquina y Norka Natalia Mercado Guzmán
por encontrarse celebrando audiencia conclusiva en Sala Penal.
No interviene el Magistrado Fidel Marcos Tordoya Rivas, por encontrarse con licencia por
aniversario natal conforme al artículo 53 numeral 1, inc. g) del Reglamento de Administración
de Personal del Órgano Judicial.
Regístrese, notifíquese y devuélvase.

Fdo. Jorge I. von Borries Méndez


PRESIDENTE
Fdo. Rómulo Calle Mamani
DECANO
Fdo. Antonio Guido Campero Segovia
MAGISTRADO
Fdo. Pastor Segundo Mamani Villca
MAGISTRADO
Fdo. Gonzalo Miguel Hurtado Zamorano
MAGISTRADO
Fdo. Rita Susana Nava Durán
MAGISTRADA

Fdo. Sandra Magaly Mendivil Bejarano


Secretaria de Sala
Sala Plena

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