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El Realismo es un movimiento literario del siglo XIX que busca representar la realidad cotidiana con objetividad y un estilo sobrio, destacando en la novela, poesía y teatro. El Naturalismo, derivado del Realismo, enfatiza una visión materialista y determinista del ser humano, aunque en España no se desarrolló plenamente. Autores como Benito Pérez Galdós y Leopoldo Alas, Clarín, son figuras clave en este contexto, explorando temas sociales y psicológicos en sus obras.
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El Realismo es un movimiento literario del siglo XIX que busca representar la realidad cotidiana con objetividad y un estilo sobrio, destacando en la novela, poesía y teatro. El Naturalismo, derivado del Realismo, enfatiza una visión materialista y determinista del ser humano, aunque en España no se desarrolló plenamente. Autores como Benito Pérez Galdós y Leopoldo Alas, Clarín, son figuras clave en este contexto, explorando temas sociales y psicológicos en sus obras.
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1.

CARACTERÍSTICAS DEL REALISMO

El Realismo es un movimiento literario que se produjo, sobre todo, en la narrativa de


la última parte del siglo xix.

1.1 LA NOVELA REALISTA

En el romanticismo, el artículo de costumbres había mostrado ya la realidad


circundante, insistiendo, en especial, en lo pintoresco. Dos autores, Pedro Antonio
de Alarcon y Fernan Caballero , tienden un puente entre el simple cuadro de
costumbres de la primera mitad del siglo XIX y la novela al abandonar los cuadros
aislados, incorporarlos a una trama compleja y desplegar una acción para crear, así,
una obra de carácter novelesco.

El movimiento realista se produjo, sobre todo, en el último tercio del siglo XIX;
especialmente, gracias a la influencia de la narrativa francesa.

CARACTERÍSTICAS DE LA NOVELA REALISTA

1) Representar la realidad inmediata, lo cotidiano .


2) Expresarse con objetividad
3) Dar mucha importancia a la descripción, la caracterización y a veces, también
al estudio psicológico de los personajes.
4) Describir gran variedad de ambientes, urbanos y rurales.
5) Tender a la novela de carácter regional.
6) Según los autores, idealizar la realidad y los conflictos que surgen entre el
individuo y la sociedad ( José Maria Pereda, Armando Palacio Valdés ) o
plantear una visión más crítica ( Benito Perez Galdós y Leopoldo Alas, Clarín)
7) Presentar un estilo sobrio y distintos registros lingüísticos dependiendo de la
condición de los personajes.

1.2 LA POESÍA REALISTA

A excepción del brote tardío de la lírica romántica de Gustavo Adolfo Bécquer y de


Rosalía de Castro, a quienes ya hemos estudiado en la unidad anterior, los versos
que se escriben en este tiempo de tendencias realistas y de mentalidad burguesa
están faltos de espíritu creador y de verdadero aliento lírico.
Buen ejemplo de ello son los dos autores más representativos de la poesía realista:
Ramón de Campoamor y Gaspar Núñez de Arce.
• Los poemas de Ramón de Campoamor tuvieron cierto éxito en su momento.
Publicó diversas obras (Doloras, Pequeños poemas, Humoradas) alejadas de la
vena lírica, y escritas, principalmente, con el deseo de resaltar el contenido, las
ideas.

• Gaspar Núñez de Arce, por su parte, cultivó, por un lado, una poesía
grandilocuente y retórica en la que solía dar rienda suelta a sus preocupaciones
cívicas y morales; y por otro, una poesía a la que imprimió un tono sentimental
(Gritos de combate, La última lamentación de Lord Byron, Un idilio).

1.3 TEATRO REALISTA

El teatro de esta época, conocido como «alta comedia», pone freno a la exaltación
del drama romántico y adopta las nuevas tendencias realistas.
Las obras de teatro realista presentan las siguientes características:

- Están correctamente construidas;

- Los asuntos son contemporáneos y tienen un propósito moralizador;

- Su lenguaje es sobrio y utilizan en mayor medida la prosa.

Destacan autores como Ventura de la Vega, López de Ayala, Tamayo y Baus o el


premio Nobel José Echegaray, que recupera fórmulas de la escena romántica.

[Link]ÍSTICAS DEL NATURALISMO

El Naturalismo es una tendencia literaria derivada del Realismo, cuyos postulados y


concepciones llevan al extremo. Este movimiento se arraigó especialmente en
Francia.

Entre sus rasgos, podemos señalar los siguientes:

- Incorpora una visión materialista del ser humano: por ejemplo, el comportamiento y
la conducta de la persona tienen su origen en causas orgánicas o fisiológicas;

- Plantea, también, una concepción determinista del ser humano al que presenta
condicionado por el ambiente y la herencia biológica;

- Coloca a los personajes en situaciones que permiten destacar los aspectos más
degenerados y bajos del individuo o recrear con detalle los ambientes sórdidos y
degradados;
- Acude a las teorías sociológicas, filosóficas y científicas que se están
desarrollando en el siglo xix para llevar a cabo sus planteamientos;

- Utiliza hasta sus últimas consecuencias las técnicas realistas de observación y


documentación.

En España no existió una verdadera «concepción naturalista» como en Francia;


entre otras cuestiones, porque no se aceptaban los dogmas del materialismo ni del
determinismo.

Se pueden apreciar, sin embargo, algunas influencias del Naturalismo en autores


como Pardo Bazán, Galdós, Clarín y Blasco Ibáñez, el más naturalista de nuestros
narradores.

3. ESCRITORES REALISTAS

3.1 BENITO PÉREZ GALDÓS

Galdos es uno de los mejores novelistas europeos del siglo XIX. Su producción
narrativa, a caballo entre el Realismo y cierto Naturalismo, es enorme.

OBRA DE BENITO PÉREZ GALDÓS

NARRATIVA :

1) Episodios nacionales. Trafalgar, Bailén, Gerona, La Batalla de Arapiles, El


equipaje del rey José, etc.
2) Obras de la primera época: Doña Perfecta, La familia de León Roch,
Marianela, etc.
3) Novelas españolas contemporáneas: La desheredada, Fortunata y Jacinta,
Tormento, Miau, Misericordia, etc.

TEATRO:

1) La loca de la casa
2) El abuelo
3) La de San Quintín
4) Electra
LOS EPISODIOS NACIONALES

Los Episodios nacionales están formados por cuatro series de diez episodios cada
una y una quinta, incompleta, de solo seis. En sus cientos de páginas, Galdós
plasmó un panorama histórico-novelesco de la España del siglo xix, desde la guerra
de la Independencia hasta Cánovas del Castillo (político español, líder del partido
conservador en el reinado de Alfonso XII).

El valor literario de los diferentes episodios es desigual. Quizás la serie más


atractiva sea la primera, de mayor carácter épico.

OBRAS DE LA PRIMERA ÉPOCA

Predominan las novelas de tesis y de intención social, cuyos personajes tienen una
entidad más o menos intelectual y son representativos de una idea o de un dogma.
El autor, que se decanta a favor de los personajes de talante liberal, plantea a
menudo el conflicto que surge entre las ideas y costumbres tradicionales e
inmovilistas, y las liberales y modernas.

• Doña Perfecta es una obra centrada en el problema de la intolerancia


político-religiosa en una ciudad provinciana.
El autor busca mostrar que sólo la comprensión y la tolerancia abrirán camino al
futuro del país. El tema del conflicto religioso se repite de nuevo en La familia de
León Roch.

• Marianela es una novela de carácter más idealista. Al hilo de la historia, resalta,


sobre todo, la bondad y la belleza espiritual de este personaje, uno de los más
delicados y tiernos creados por Galdós.

NOVELAS ESPAÑOLAS CONTEMPORÁNEAS

En esta etapa, Pérez Galdós escribió más de veinte novelas, en las que dio cabida a
algunos aspectos naturalistas. Esta nueva orientación narrativa se abrió en 1881
con la publicación de La desheredada, referida a una mujer que, engañada, imagina
ser la heredera de un título nobiliario.

A partir de este momento, el autor abandonó el carácter más abstracto de las


novelas de tesis y construyó unos personajes cercanos a la inmediata realidad.
Asimismo, adquirieron mayor relevancia la pintura de ambientes y la representación
de las diferentes clases sociales.
• Fortunata y Jacinta es una obra larga y compleja que culmina el gran universo
novelesco de Pérez Galdós. El autor nos presenta el Madrid de la época, la moral
de clase y el singular espacio socioeconómico de la burguesía. Todo ello contrasta,
por ejemplo, con el ambiente de Miau, novela referida a un pobre funcionario
«cesante» que acaba suicidándose; o con el de Misericordia, obra en la que la
vieja y bondadosa «Benina» se mueve entre los mendigos madrileños y recorre los
ambientes más miserables, sórdidos y desoladores de la capital española.

3.2 LEOPOLDO ALAS, CLARÍN

Leopoldo Alas es, junto a Galdós, nuestro gran novelista del siglo xix. Su obra
narrativa no es, sin embargo, extensa.

Escribió unos cuentos y relatos cortos (Pipá;Doña Berta; ¡Adiós, Cordera!, etc.) y
dos novelas (Su único hijo y La Regenta).

En sus cuentos demuestra una gran maestría en el lenguaje, en el desarrollo de la


trama y en la técnica narrativa. Abundan el humor y la ternura. Sus páginas están
pobladas de diversos personajes: lo mismo populares y sencillos que de mayor
relieve social e intelectual.

• Su único hijo es una novela que fue publicada algunos años después de La
Regenta, su obra maestra, y es inferior a ella. El autor se mueve entre el tono
realista-naturalista y romántico-idealista para abordar el tema de la paternidad.
El protagonista es el pobre Bonifacio Reyes, y la obra nos narra una historia de
traiciones y de desengaños amorosos.

LA REGENTA

La Regenta, Ana Ozores, es una mujer joven, hermosa y casada con un hombre
mayor. Se siente infeliz y frustrada en su matrimonio, en el que no ha podido tener
hijos.

Busca, entonces, refugio espiritual en el ambicioso Fermín de Pas, joven sacerdote


que tiene el cargo de Magistral en la catedral de Vetusta (Oviedo) y secretamente
enamorado de ella. Ana Ozores terminara entregándose a Alvaro Mesía, una
especie de donjuán provinciano.

Cuando el marido, Víctor Quintanar, que había sido el regente de la ciudad,


descubre el adulterio de su esposa, se siente ultrajado en su honor y se bate con el
amante de su mujer. Víctor Quintanar muere en el duelo, Alvaro Mesía huye, Ana
Ozores se ve despreciada por la sociedad vetustense y queda más ahogada que
nunca en el agobiante espacio físico, social y espiritual de la ciudad.
La Regenta es una obra larga, densa y compleja. Se estructura en dos partes,
diferenciadas en el ritmo narrativo y en el periodo de tiempo que se novela, pero en
perfecta correlación:

• Los capítulos 1-15 abarcan solo tres días, tienen un ritmo lento, en ellos se
presentan los personajes y los ambientes y se esboza la acción; hay numerosas
descripciones y existen abundantes reflexiones de los personajes.

• Los capítulos 16-30 abarcan tres años, aunque se producen saltos temporales;
predomina en ellos, sobre todo, la acción y se desencadenan los hechos.
Destacan dos personajes por la profundidad y riqueza con que Clarín ahonda en su
personalidad y vida interior:

- Ana Ozores, frustrada en su maternidad, necesitada de afecto, sensible y


romántica, cansada de la sociedad de Vetusta (ciudad en la que vive), que le aburre
y por la que solo siente desdén;

- y Fermín de Pas, el Magistral, sacerdote hecho a sí mismo, brillante orador,


inteligente y muy ambicioso.

Junto a ellos, el marido de Ana, mucho mayor que esta, buen hombre, entregado a
sus aficiones más que a su esposa, y Álvaro Mesía, persona mediocre, donjuán
provinciano dedicado a la política.

En ellos se apoya Clarín para tejer un argumento sencillo: un adulterio. La


descripción de los personajes nos descubre una gran penetración psicológica. La
novela, sin embargo, desborda la simple anécdota de los hechos.

Mediante estos cuatro personajes principales y una amplia galería de secundarios,


Leopoldo Alas nos presenta todo un cuadro humano y social que bulle y agoniza en
la rutina de una ciudad provinciana (Vetusta), y de una sociedad degradada e
hipócrita, falta de auténticos valores religiosos, morales, sociales o políticos.

La propia ciudad adquiere dimensiones de «protagonista» e influye en los


personajes. Es la sociedad vetustense donde se enmarca la peripecia narrativa y
sentimental, pero es la sociedad española de la época (aristocracia, burguesía,
clero, etcétera.) la que critica acerbamente Clarín.
La Regenta tiene indudables tintes naturalistas. Sobresale también por su magnífica
prosa, el humor y la ironía. Otros de sus rasgos más relevantes son las minuciosas
y plásticas descripciones (personajes, ambientes, edificios, ciudad) y la riqueza de
los diálogos.

3.3 PEDRO ANTONIO DE ALARCÓN

Pedro Antonio de Alarcón (1833-1891) fue un narrador anterior a Galdós y Clarín


y que aún carecía de fuerza descriptiva y de profundidad en el análisis de los
personajes. Sus relatos, sin embargo, estaban muy bien construidos, tenían
fundados elementos novelescos y un gran vigor narrativo, lo que supuso un avance
dentro de la técnica realista.

Entre su variada producción, en la que también se incluyen diversos cuentos, se


encuentran novelas como El sombrero de tres picos, El escándalo y El niño de la
bola.

• El sombrero de tres picos es una obra de estilo sencillo y tono desenfadado, que
relata una historia de sabor tradicional: el viejo y feo corregidor don Eugenio de
Zúñiga requiebra e intenta seducir a la «señá» Frasquita, la bella y honrada esposa
de un molinero, el tío Lucas. Este, creyendo equivocadamente que su mujer le ha
engañado con don Eugenio, busca vengarse e intenta, por su parte, seducir a la
mujer del corregidor. Ni uno ni otro logran sus propósitos.

3.4 JOSÉ MARÍA DE PEREDA

El académico de la Lengua y novelista José María Pereda (1833-1891) fue un


hombre de ideas tradicionales, rasgo que se refleja en varias de sus obras. Destacó
por la pintura de tipos y ambientes, pero, sobre todo, por la fuerza y la grandiosidad
que, en algunas de sus mejores novelas, imprimió a la descripción de la naturaleza
y del paisaje de su tierra, Cantabria.

Sus dos obras más relevantes corresponden ya a su última época.

• Sotileza, la novela del mar, se centra en la peligrosa vida que llevan los
pescadores.

• Peñas arriba se desarrolla en el mundo rural, en la montaña, cuya belleza y las


costumbres de las gentes de la aldea acaban conquistando al joven Marcelo, que
procede de Madrid.
3.5 JUAN VALERA

Juan Valera (1824-1905) fue un hombre culto, miembro de la Real Academia,


preocupado por el arte, la estética y el estilo. Entendía la narración como una forma
de idealizar y de embellecer la realidad. De ahí su crítica al Naturalismo. Sus obras
pretenden, ante todo, conseguir una finalidad artística y, a veces, están dotadas de
un fondo moral.

Más que las relaciones del individuo con la sociedad y el análisis social, las novelas
de Valera consideran preferentemente conflictos y problemas individuales, de tipo
amoroso y religioso. Esto le llevó a realizar un minucioso y detallado análisis
psicológico de los sentimientos y del mundo interior de sus protagonistas.
El marco andaluz, sin ningún afán descriptivo y sin pretensión costumbrista alguna,
le sirvió a Valera para situar los hechos y los personajes.

Entre estos, adquirieron relevancia las mujeres, aunque no en una dimensión social,
sino, principalmente, en lo que concernía al tema amoroso o al matrimonio.

• Pepita Jiménez, cuya primera parte está escrita en forma epistolar, presenta a un
ser que se debate intensamente entre el amor divino y el humano. Este sería el
argumento: el seminarista por vocación Luis de Vargas, que ha ido a pasar una
temporada a la finca de su padre, conoce y se enamora de la joven y bella viuda
Pepita Jiménez. Se ve inmerso en un conflicto interior y se debate entre el amor a
Dios y el amor a una hermosa mujer.

Al final, logra resolver sus problemas de conciencia, se convence de la verdad de


sus sentimientos hacia Pepita y se casa con ella. Este tema lo abordará de nuevo el
escritor en otras obras.

• Juanita la Larga es una novela con un mayor matiz social.

3.6 EMILIA PARDO BAZÁN

Emilia Pardo Bazán (1851-1921) fue autora de cuentos y novelas, periodista e


intelectual gallega. Poseía hondas raíces y formación cristiana. Se interesó muy
pronto por el naturalismo de la narrativa francesa (Zola).

Divulgó sus doctrinas (positivismo y determinismo), a la vez que criticó diversos


aspectos de esta corriente literaria mediante un conjunto de artículos reunidos bajo
el título de La cuestión palpitante.

Pese a estas críticas, sus mejores novelas serán de corte naturalista, aunque
suavizado por sus creencias religiosas: La tribuna, Los pazos de Ulloa y La madre
Naturaleza.
3.7 VICENTE BLASCO IBÁÑEZ

Vicente Blasco Ibáñez fue un novelista fecundo y de gran éxito en el extranjero. Su


novela Los cuatro jinetes del Apocalipsis fue llevada al cine en Hollywood. Sus
novelas más representativas son, posiblemente, las primeras, de ambiente
valenciano y tono naturalista, publicadas a finales del siglo xix o primeros años del
xx.

El pesimismo, la crudeza y el instinto de los personajes se asientan en estas


páginas, escritas siempre con viveza y dinamismo. A veces, se le achaca cierto
descuido en el estilo.

Su novela Arroz y tartana desarrolla la inevitable caída de la pequeña burguesía.


La barraca dibuja un tenso mundo de venganza y odio que discurre por la huerta
valenciana. Cañas y barro, que, como las dos obras anteriores, tiene también un
trágico final, se centra en la vida de la albufera y en la pasión amorosa.

• La barraca que nadie quiere arrendar en la huerta por unos trágicos sucesos
ocurridos años atrás y en solidaridad con su antiguo ocupante, es finalmente
habitada por Batiste, su mujer y sus hijos. Los huertanos, dirigidos por Pimentó,
valentón y pendenciero, acosan y hacen la vida imposible a la humilde familia de
Batiste, que llega incluso a perder un hijo. Al final, Batiste mata a Pimentó. La
barraca acaba en llamas.

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