Últimas Tardes Con Teresa (Apuntes)
Últimas Tardes Con Teresa (Apuntes)
PRIMERA PARTE
Empieza la historia en la verbena de San Juan en el que Pijoaparte va a una fiesta de unos “pijos
de Barcelona” en la cual no ha sido invitado ya que él no es ningún pijo, sino más bien un chico
murciano que ha venido a vivir a Barcelona y reside en el barrio del Carmelo. Una vez allí se
enrrolla con una chica (supuestamente bien adinerada) con la cual queda el día siguiente para
volverse a ver, pero ella no se presenta y él queda muy triste.
En el siguiente capitulo de la historia, el narrador nos hace una extensa explicación del barrio en
que vive Manolo, el Carmelo, y de la razón por la cual vino a vivir a Barcelona y de que vive
con su hermano mayor que esta casado con una chica madrileña que conoció allí. Pijoaparte
“trabaja” robando motos para un mafioso llamado Cardenal que después las vende a piezas, y el
cual vive con su sobrina Hortensia, también llamada Jeringa porque trabaja en una farmacia.
Noche del 23 de junio de 1956, verbena de San Juan. Pijoaparte coge una motocicleta
“prestada” y se dirige hacia Pueblo Español, pero a mitad de camino se arrepiente y se dirige
hacia el barrio de San Gervasio (barrio pijo de Bcn). Cuando deja la motocicleta y se fuma un
cigarro, se recostó en el guardabarros de un coche para aparentar y disimular su verdadera
identidad, pero su rostro lo delataba.
Allí se cuela en una torre donde están celebrando la verbena y busca una pareja de baile. Vio a
dos muchachas, una rubia y otra morena (sentadas en la piscina), se dirigió a la rubia pero
cuando llevaba a ella, ésta se levantó y se fue en busca de un muchacho. Entonces Pijoaparte
decidió quedarse con la morena. Bailó con ella y hablaron durante un rato. Ella se llamaba
Maruja y era catalana y el Pijoaparte le dijo que se llamaba Ricardo (aparentando ser lo que no
era, sobre todo porque creía que Maruja era una burguesa). Finalmente, estuvieron bailando y se
besaron.
Al amanecer, cuando fue al buffet, tres chicos se le acercaron y le preguntaron quién era y que
hacía aquí. Entonces, detrás de ellos, Pijoaparte vio a una dama que parecía ser la dueña, y se
acercó explicándole y mintiéndola sin ningún éxito. Al ver que no había colado, Pijoaparte dijo
que había venido con Teresa, y coló. Los tres muchachos se fueron cabreados, hartos de que
Teresa hiciera siempre lo que le diera la gana.
Finalmente, Pijoaparte quedó con Maruja para el día siguiente en la calle Mandri, se despidió de
ella y se marchó.
Capítulo 2
Primeramente, hace una introducción del barrio del Carmelo, des de la posguerra hasta el
momento en que se sitúa la obra. Su fuerte porcentaje de inmigrantes i pobreza.
A las seis el Pijoaparte estaba en el bar Escocés de la calle Mandri, donde había quedado con
Maruja. Esperó durante tres horas y como no apareció, regresó a casa deprimido y
decepcionado.
En septiembre de aquel mismo año, el Pijoaparte y un amigo (Sans) se fueron con dos
muchachas a pasar el día a una playa de Blanes. Pijoaparte se aburrió enseguida y pasó la mayor
parte del tiempo apartado de los demás. Mientras Bernardo Sans estaba con Rosa (su novia),
Lola, su pareja, le hacía preguntas amables que le ponía de peor humor.
A mediados de setiembre, un amigo y él se fueron a una playa de Blanes, junto a dos muchachas
de su barrio. Durante el trayecto, abandonaron la carretera general y se dirigieron hacia un
camino, obviando el cartel que ponía ‘’ Camino particular, prohibido el paso’’. Ese camino les
condujo a una antigua Villa. Dejaron las motos y escogieron un sitio para sentarse. Se quedaron
atraídos por la Villa y comprobaron que no habían sido los primeros en invadir aquella
propiedad. Comieron, se bañaron y jugaron, pero Pijoaparte se aburrió enseguida. Caminaba por
la orilla o se internaba en el bosque y se ponía de peor humor cuando su pareja le hacía
preguntas e intentaba ser útil. Aparte, no tragaba a la amiga, la novia de Bernardo Sans, que,
aparte, no callaba y era una chafardera. Cuando Pijoaparte se hartó de la pasada y estrecha
chica, cogió una naranja y fue a buscar a Bernardo para que se viniera con él. Cuando llegaron a
la arena, le reprochó que saliera con esa muchacha, que se lo contara todo y que se escaqueara
del trabajo. Bernardo le dijo que él quería a Rosa y que ésta estaba posiblemente embarazada.
Manolo le dice que es todo mentira y que nunca va a tener ni un duro. De repente oyeron un
frenazo y una mujer insultando. La mujer intentó apartar las motos con el pie, pero Pijoaparte se
fijó en la chica morena que salía del coche. La mujer seguía gritando cuando éste le plantó cara.
Cuando se le iba a encarar se quedó inmóvil al ver la joven junto a la puerta del coche. De
repente, la actitud del chico cambió, sonrió y le pidió perdón a la señora e intentó ver otra vez a
la muchacha una vez ella entró en el coche, pero fue inútil, así que pasó el resto de la tarde
andando como un perro enfermo por la playa, con la esperanza de volver a verla. Ya cerrada la
noche, cuando se estaban a punto de ir, Pijoaparte vio como la chica salía de la villa, dirección
al embarcadero, y le pidió a su amigo que se fuera con las chicas. La siguió i observó,
imaginándose salvándola de entre las olas. Luego se decidió acercar a ella, para preguntarle si se
acordaba de él y por qué no acudió a la cita. Él tendió el brazo sobre su hombro y ella se le pegó
desesperadamente. Él le dijo que esa noche entraría por su ventana cuando todos durmieran,
pero ella le dijo que, si lo hacía, gritaría y se fue. Él esperó durante horas sentado en un tronco.
Finalmente decidió entrar por la ventana, donde encontró a Maruja durmiendo. Se acercó a ella
y le susurró varias veces el nombre de ésta, la cogió suavemente, pero ésta se incorporó, saltó de
la cama y él se acercó a ella y la arrinconó. Él le dijo que gritara, pero ella no lo hizo. Se
sentaron, se abrazaron y besaron y él dejó que ella marcase el ritmo. Descubrió que no era
inexperta. Al despertar vio su ropa y descubrió que no era rica, sino la criada.
Capítulo 3
Al darse cuenta de que era una criada empezó a pegarle y ella no se quejaba lo más mínimo. La
empezó a golpear, pero ella ni se inmutaba, cómo si despertar así no supusiera una sorpresa para
ella.
Después de un rato discutiendo, cuando Maruja se disponía a levantarse él la cogió del brazo y
le empezó a preguntar por qué le había mentido, quién era Teresa, qué hacía en la verbena, etc.
Cuando él estaba a punto de golpearle un puñetazo en la cara, ella se lanzó a abrazarle llorando
y él se quedó quieto hasta que sonó el despertador. Esta se empezó a vestir bajo la mirada de
Pijoaparte. Después le explicó su vida y cómo había acabado allí y, acto seguido, él saltó por la
ventana, pero antes de irse le preguntó por sus joyas, y luego se fue, a velocidad vertiginosa,
hacia Barcelona.
Cuando llegó a Barcelona pensó en robarle a Maruja el cofrecillo de las joyas y los pendientes
que llevaba.
Capítulo 4
Pijoaparte estaba en Barcelona y se sentía solo y triste. Piensa en Bernardo, ya que éste quería
dejar de trabajar con él, por culpa de la Rosa, y que le estaba arrebatando poco a poco a su único
amigo.
Por la noche Pijoaparte y Bernardo estaban esperando que la Rambla se despejara un poco para
robar alguna motocicleta o coche. Bernardo ya le había dicho muchas veces a Pijoaparte que él
no quería seguir robando coches y que quería dedicarse más a Rosa que parecía ser que se había
quedado embarazada. Medio obligado por Pijoaparte, Bernardo se dispuso a robar una moto.
Pijoaparte, observando la actuación de su amigo, intentó avisarle del error que estaba
cometiendo. Se había equivocado de moto. El propietario de la moto se giró justo en el
momento en que Sans se acomodaba rápidamente a la maquina correcta, pero cuando el
muchacho se alejó, Bernardo se volvió a subir a su moto y desapareció. Pijoaparte pensó que
esa huida significaba el final de una etapa, ya que, como todos los de la pandilla, acababan
dejando el negocio, embarazando a sus novias i pudriéndose en un taller o fabrica.
Al cabo de un rato Pijoaparte cogió otra motocicleta y se dirigió al parque Güell, donde había
quedado con Bernardo, pero él no estaba allí y Pijoaparte se marchó pensando que se habría ido
a comer algo.
Se dirigió a casa del Cardenal, un amigo suyo que era quién llevaba el negocio del robo de
motocicletas, y le entregó la motocicleta que había robado pero el cardenal le dijo que no quería
tratos con él ni con Bernardo, que solo hacía tratos con su hermano.
Cogió la moto y volvió al parque Güell. Ya estaba amaneciendo. Bernardo llegó al poco rato y
esperaron a que viniese Rosa con su amiga Lola para irse a la playa. Mientras esperaban,
Pijoaparte se quedó dormido en la hierba y soñó con su infancia, con la posibilidad que tuvo de
irse a París pero que no pudo aprovechar.
Pijoaparte sueña con su pasado, concretamente sobre su origen, ya las malas lenguas dicen que
su madre tuvo una aventura con un joven ingles poco antes de enviudar, y que podría ser su
padre. Manolo siempre arremetió contra esta historia. De niño lo llamaban el inglés y, cuando
era ya mayor lo llamaban el marqués, aunque nunca nadie supo que este último apodo se lo creo
él. Con esta creación Manolo saboreo por primera vez su poder. Tuvo la oportunidad de ir a
estudiar a París, a cargo de los señores Monreau, pero, el día de su marxa, Manolo no encontró
ni rastro de la roulotte de los marqueses.
Capítulo 5
- Maruja iba a verle sus días libres, los jueves y los domingos, cogía el autobús.
El primer encuentro que tuvo Pijoaparte con Teresa Serrat fue en la verja del jardín de su casa,
en San Gervasio. Una de las noches que Pijoaparte llevó a Maruja a su casa. La llevaba a casa
siempre que discutían, porque Maruja quería formalizar la relación y él no, entonces Maruja se
echaba a llorar y su conciencia le obligaba a llevarla a casa.
Maruja le explica a Manolo muchas cosas de su señorita, a la que admira. Manolo conoce a
Teresa en un incidente casual, un día que acompaña a Maruja a casa y Teresa apremia a Maruja.
Manolo le recrimina su comportamiento y Teresa despreocupadamente lo acepta. Maruja sigue
contándole que Teresa ha cambiado mucho, que en la universidad ha conocido a Luís y que
participa en las revueltas de estudiantes, tiene compañías raras, va a bares cutres y habla con
obreros, pobres y prostitutas.
Maruja le dijo a Pijoaparte que tendrían que dejar de verse durante unos días porque tenía que
irse a la Villa de Blanes con Teresa y su madre porque iban a expulsar de la Universidad a
Teresa.
A últimos de mayo, Pijoaparte tuvo que ir a Pueblo Seco a hacer un encargo para el Cardenal.
Iba acompañado de Maruja, que tenía la tarde libre. Iban los dos por una calle, ya estaba
anocheciendo, cuando de pronto Maruja vio el coche de Teresa aparcado frente a un portal.
Cuando pasaron por el portal vieron a Teresa dentro, besándose con un chico desconocido.
Pijoaparte pensó que Teresa sería una fresca, pero se resistió a creer que una chica de su
categoría pudiese serlo. Manolo se fija cada vez más en Teresa y empieza a surgir en él
nuevas ideas respecto la burguesita.
Pijoaparte pensó en guardarse el secreto de que le habían visto para, más tarde, utilizarlo en
beneficio propio (si era necesario). Entonces le dijo a Maruja que no le dijese nada a Teresa
porque podría enfadarse.
SEGUNDA PARTE
Una de las noches en que Manolo va a visitar a Maruja en la Villa de Blanes, se encuentra en
que no esta y la tiene que esperar. Cuando esta al fin llega, le cuenta que la señorita de la casa
junto con un amigo de la universidad Luis Trías de Giralt, la han invitado a ir a dar una vuelta
con la lancha y que luego por la noche han ido a un baile en Blanes y se lo han pasado bastante
bien, aunque no le cuenta que en el momento que sale de la Villa para ir a encontrarlos en la
lancha se cayó por las escaleras que llegan al embarcadero y se dio un golpetazo muy fuerte en
la cabeza que hizo que se encontrara mal durante todo el día. Una vez se lo ha contado todo, le
dice que ahora están solos en la casa ya que Teresa se ha ido con su “amigo” a dar una vuelta
por la playa y que los señores se han ido a una fiesta de unos amigos y que no volverán hasta
muy tarde o la mañana siguiente y entonces él le pide que le enseñe la casa ya que nunca ha
podido ver más que la fachada y la habitación de la criada. Ella sabe que él tiene intenciones de
robar las joyas de la señora, así que en un principio se niega rotundamente pero finalmente el
murciano consigue al menos que la chica le enseñe una parte de la casa. Cuando ya están en el
comedor, el chico le pide de nuevo que le muestre la habitación de la señora y ella no quiere
pero él insiste y hace que la chica se ponga a llorar y a gritar y entonces se la lleva de nuevo a su
habitación dónde la chica continúa llorando aunque él intenta consolarla. De pronto la chica se
estremece y queda inmóvil en la cama, cómo muerta y Manolo intenta reanimarla, pero no lo
consigue, así que asustado se viste rápidamente, salta por la ventana, coge la moto y se va
dejando a la criada en su habitación medio desnuda tumbada en la cama sin saber muy bien si
esta viva o muerta.
Teresa ya estaba tumbada en la cama de su habitación, sin poder dormir, cuando al oír el ruido
del motor de la moto del Pijoaparte, se levantó de la cama y salió a la terraza a verlo, ya que
sabía que era él porque hacia tiempo que sabia que Manolo y Maruja se veían cada noche en la
habitación de la criada ya que ella misma un día se lo había contado. Cuando estaba mirando
como se iba el chico, salió del baño y fue a encontrarla a la terraza Luis, su amigo de la
universidad con él cual ahora estaba enojada ya que durante el paseo por la playa y una vez ya
en casa de ella intentó que hubiera algo entre ellos dos, pero las circunstancias no fueron las
ideales ya que él es bastante tímido y hablaba todo el rato de política, así que no fue lo que
Teresa se esperaba y le dijo que se fuera y él sin rechistar así lo hizo, pero según Teresa, si él
hubiera insistido más, si hubiera sido más atento y cariñoso, las cosas se hubieran arreglado,
pero no fue así.
Desde aquel día Manolo fue a visitar a Maruja al hospital cada tarde y se encontraba con Teresa
con la cual cada vez iba entablando más relación, más amistad y cada vez le gustaba más. Cada
día después de ir a ver a Maruja, salían los dos e iban a tomar algo en algún bar, hasta que un
día Manolo le propuso a Teresa de ir a la playa y a ella le pareció muy buena idea, aunque antes
de ir a la playa tenían que ir a su casa porque no llevaban bañador. Mientras Teresa se cambiaba
y buscaba un bañador viejo de su padre para Manolo, él se estaba abajo esperando que acabara
cuando de pronto llamaron al timbre y fue a abrir la criada. Manolo al ver quienes eran las hizo
salir en seguida de la casa. Eran las hermanas Sister, las cuales habían trabajado antes para el
Cardenal pero que ahora iban por libre robando en las casas de los ricos con la excusa, bien
planeada, de que a una de ellas se le había roto la goma de la braguita por la calle y que si las
dejaban entrar para arreglarlo. Pero Manolo lo sabía, así que sin dar explicaciones de porque él
estaba en esa casa, las echó. Una vez llegaron a la playa y seguramente por las circunstancias
(Teresa en bikini y él en bañador y hacia mucho calor) al final los dos acabaron besándose en la
arena pero al ver que dos mirones les estaban observando lo dejaron y se fueron. Al día
siguiente, en el hospital, Teresa no estaba de muy buen humor ya que no durmió mucho y
porque a Maruja le habían salido unas llagas en la espalda de tanto estar en cama y eso la
preocupó mucho y estaba alterada, así que sin decir nada una vez llegó Manolo se fue a la Villa
de Blanes y a él eso le molestó bastante y creyó que era por lo del día anterior. Cuando la tarde
siguiente fue al hospital, Manolo se encontró con un hombre, que resultó ser el padre de Maruja
que vivía en Reus que fue avisado por Oriol Serrat a ordenes de Teresa que le dijo que Maruja
estaba muy mal y se estaba muriendo así que no tuvieron más remedio que avisarle, aunque al
final todo acabó en nada; Maruja seguía como siempre y ya le estaban curando las llagas. Al
poco rato apareció Teresa más animada que el día anterior y se disculpó por su reacción.
Cuando todos (los señores Serrat, el doctor Saladich, la hermana de la señora Serrat y el padre
de Maruja) se fueron de la habitación y solo quedaron Teresa y Manolo en el saloncito, se
besaron y Teresa, seguramente por lo que diría la gente le pidió a Manolo que lo suyo lo
mantuvieran en secreto y él aunque no contestó, Teresa supo que estaba de acuerdo.
Capítulo 6
Pijoaparte soñaba muy a menudo con Teresa. Eran sueños heroicos donde siempre, al final, la
besaba.
Una noche de principios de julio, Pijoaparte llegó a la habitación de Maruja, había mucho
silencio y Maruja aún no había llegado. De repente escuchó un coche y voces, entre ellas la de
Maruja. Poco después apareció Maruja en la habitación, ese día no llevaba el uniforme de
trabajo porque Teresa le había invitado a navegar y a ir a un baile junto con un medio novio de
Teresa (Luis Trias). Esa noche estaban solos en casa y el Pijoaparte le dijo a Maruja que le
enseñara la casa. Luego Pijoaparte quería que le enseñara la habitación de Teresa, pero Maruja
no quiso y volvieron a la habitación.
De repente Maruja se desmayó (Manolo había notado que estaba con fiebre, pero ella decía que
se encontraba bien) y Pijoaparte intentó reanimarla, pero no lo consiguió. Quería ir a pedir
ayuda, pero no lo hizo porque podría haber formado un escándalo. Volvió a intentar reanimarla
y tampoco lo consiguió. Asustado (pensando que estaba muerta) cogió la motocicleta y se
marchó pensando que Maruja estaba muerta.
Capítulo 7
Mientras Manolo intenta arrancar la moto y largarse, Teresa está en la Terraza en compañía de
Luís, después de un decepcionante intento de relación sexual que ha acabado en un fuerte
desengaño de Teresa ante el bluff de su compañero.
Al oír la moto, desde la terraza comentan las entradas furtivas de Manolo y las relaciones de
Maruja, pues son conocedores de ellas. También del papel de Manolo como obrero y novio y
amante de la criada desde su perspectiva de burgueses progres.
Durante todo el día están pendientes de Maruja pidiéndole que les cuente cosas de sus
relaciones, lo cual estimula la atracción entre la pareja (de hecho esta es la razón por la cual la
han invitado) y se han prodigado en besos, caricia y arrumacos.
Sin embargo, cuando dejan a Maruja todo se enfría y el feeling desaparece, especialmente por
parte de él. Ella procura por todos los medios estimular que entre el juego erótico ya sea en la
playa o en casa, en la habitación, pero él se mantiene incapaz. Incluso en la habitación, cuando
parece que no hay nada que hacer, ella toma la iniciativa pero con el resultado fallido. El líder
en la universidad y en la calle no lo es precisamente en la cama.
Capítulo 8
El fracaso de la noche no deja a dormir a Teresa y se va a la planta baja. Allí rememora cuando
casualmente bajó un día y oyó voces en el curto de Maruja. Espió y la vio feliz en compañía de
un chico. Siente sana envidia de ella que disfruta de sus relaciones con el chico, a diferencia de
ella que aún no había perdido la virginidad.
Recuerda también de pequeñas cuando en el verano iba a Reus y jugaba con Maruja que era la
hija de los masoveros. De cuando se murió la madre de Maruja y ella se fue con ellos para hacer
de criada y como se habían distanciado.
Recuerda también como al día siguiente, en la playa Teresa buscó hablar con Maruja para
decirle que la había visto y esta pusiera toda clase de escusas. Teresa preguntaba y Maruja
contestaba a medias. Dijo que Manolo tenía problemas con la justicia y Teresa entendió que era
por política (y no por ladrón que era lo real), con lo que mitifico la idea de Manolo como un
obrero comprometido con la lucha social y amante y compartió con Luís sus impresiones sobre
el obrero, máxime después del incidente que tuvieron en la verja del jardín unos meses antes.
Capítulo 9
La cocinera de la Villa descubrió a Teresa inconsciente por la mañana cuando fue a llamarla
porque ya era tarde. La llevaron al dispensario de Blanes y de ahí a la Clínica privada des
Doctor Sabarich, amigos de los Serrat. Le disponen una enfermera todo el día a su cuidado.
Oriol Serrat va al hospital a ver a Maruja, allí ya estaba Teresa y su madre. Teresa les dice a sus
padres que deberían informar al novio de Maruja para que sepa que está en el hospital
ingresada.
- Teresa decide que irá al Carmelo a buscarle y su madre se escandaliza porque en este
barrio solo viven delincuentes.
En la habitación hace tres días que está ingresada y, excepto raras veces que nombra a Manolo,
permanece inconsciente. Teresa no se ha apartado de su lado. Los padres de Teresa Oriol y
Marta discuten sobre si tienen que quedarse o irse. Finalmente se irán pero Teresa va a
quedarse.
Maruja ya llevaba tres días ingresada. El doctor Salarich les informó de que la pérdida del
conocimiento podría haber sido causada por el golpe que se dio en la cabeza al caerse en el
embarcadero cuando fue a pasear con Teresa y su amigo Luis. También les dijo que
quirúrgicamente no podían hacer nada, solo esperar, dejándola en reposo en el hospital.
Capítulo 10
Teresa se dirige al Carmelo con su Floride, se coche pijo descapotable a buscar a Manolo. Su
llegada reclama la atención del vecindario. Encuentra a Manolo que, en principio niega conocer
a ninguna Maruja y, por su puesto, tener novia.
Una vez que le ha contado que Maruja esta hospitalizada porque se cayó al embarcarse, Manolo
se alivia al ver que no fue a causa suya. Durante el viaje le explica que sabe todo lo de su
relación con Maruja, incluidas sus visitas a la Villa.
Accede a ir al hospital con la chica y cuando llega ve la oportunidad de sacar tajada y sentirse
víctima. Monta un cirio y culpa a Teresa de la situación acusándola de ser la causante, no actuar
antes y no haberle llamado. En esta actitud se golpea la mano y se hace una herida. La
enfermera consigue calmarle y le avisa que si no se comporta no podrá entran a la clínica y le
cura la herida de la mano. Crece la mitificación que siente Teresa por el obrero.
Después se disculpa de Teresa y esta accede a llevarle de nuevo al barrio. Empiezan algunas
confidencias y se inicia cierta atracción. Volverán a verse en la clínica.
Capítulo 11
Pijoaparte también iba cada día, estaba un rato junto a Maruja, preguntaba por su estado a la
enfermera sin dirigirse en ningún momento a Teresa y, a continuación, se iba.
Los padres de Teresa iban poco a ver a Maruja, la madre, unas dos veces por semana.
Un día Teresa le dijo a Pijoaparte que quería hablar con él y que si quería le llevaba a casa, pero
Pijoaparte le dijo que ya hablarían otro día que no iba a casa.
Al cabo de unos días Pijoaparte le dijo a Teresa de hablar y fueron a tomar un refresco al salir
del hospital. En el bar sucede un altercado, un camarero viejo derrama el café sobre Manolo,
este le reprende ferozmente y esto no gusta a Teresa a la que le sale sus principios de
revolucionaria progre. Teresa pensaba que Manolo era un obrero concienciado de su condición,
sin embargo Manolo es solo un hombre que busca escalar socialmente (que envidia a los ricos y
quiere ser como ellos).
Después de haber tomado algo y de estar varias horas hablando, Teresa acompañó a Pijoaparte a
su casa.
Capítulo 12
Hortensia, sobrina del Cardenal, venda la mano de Manolo. Hortensia, también llamada Jeringa,
es una joven de 15 años que vive con su tío (aunque hay quien dice que es su padre). Hortensia
y Manolo se conocen desde que ella tenía 9 años. Ella siempre se ha sentido atraída por el
muchacho, mientras que él siempre la trata con desdén y la utiliza con el propósito de acercarse
al Cardenal.
El cardenal es un hombre mayor que ha vivido de los trapicheos, para los que contaba con
muchachos que trabajaban para él, como Manolo. En este capítulo Manolo le pide que le deje
dinero, pero el viejo le pregunta para que y se resiste a dárselo. Al final el Cardenal sufre un
ataque y es Hortensia quien le acaba de dejar parte del dinero.
Capítulo 13
Manolo y Teresa siguen pasando las horas en el Hospital con Maruja. Dina, la enfermera, les
recomienda que se diviertan que allí Maruja no se da cuenta de nada.
Las salidas de Manolo y Teresa en el coche de esta se generalizan y no solo por el Carmelo sino
por toda Barcelona y en diferentes actividades: ir de copas, al cine, a la playa, etc. La atracción
es patente entre ambos y parece que es inminente que salte la chispa y se enrrollen, pero de
momento no es así.
Es destacable el episodio del Hospital donde el padre de Teresa los pilla en situación muy
cercana y pide explicaciones a su hija que le dice que el muchacho es el novio de Maruja y que
ella solo le ayuda. Dentro de la habitación de Maruja, mientras los tres presencian como Dina
presta curas a la enferma, disimuladamente Manolo le baja la cremallera del vestido a Teresa y
esta tiene que salir de la habitación disimuladamente para que no lo vea.
Otro episodio es el de las Sisters (dos hermanas que en su momento trapicheaban para el
cardenal y que siguen en el oficio) van a casa de Teresa con la intención de timar a la asistenta
con un truco. Accidentalmente se encuentra Manolo en la casa porque está esperando a que
Teresa se cambie y puede echarlas.
Capítulo 14
Van a la playa. Teresa muestra todo su repertorio de seducción en la playa: pelo suelto, pelo
mojado, gafas de sol, biquini, roces, sol sobre la piel, etc. Manolo procura mantener su propia
estrategia, mostrándose falsamente distante. Manolo empieza a pensar en la idea de pedir
trabajo al padre de Teresa
Teresa quiere saber más de la vida sentimental de Manolo y le pregunta por las hermanas Sisters
con un atisbo de celos y Manolo le dice que su relación es como hermanas y que una está
casada.
En este contexto tan sugestivo sucede lo que tenia que pasar y Manolo la besa. Teresa se
muestra luego esquiva sintiéndose culpable por Maruja, pero finalmente acabaron enrollándose
en la playa.
El capítulo finaliza con un recuerdo (narrado desde la perspectiva de Maruja) sobre como
conoció y se enamoró de Manolo y su irritación cuando se dio cuenta que Maruja era pobre.
También sobre lo poca que le ha contado Manolo, su paso por Torremolinos, Málaga y,
finalmente, su llegada a Barcelona, al barrio del Carmelo.
Capítulo 15
En este capítulo se muestra las artimañas que necesita Manolo para encontrar dinero que le
permita mantener su estrategia con Teresa. También su enrarecimiento en el barrio donde se
empieza a verle como una persona extraña.
Pijoaparte estaba en el bar Delicias jugando a las cartas para ganar algo de dinero, pero no
estaba sentado con los viejos de siempre porque con ellos no ganaría dinero, sino con un grupo
de hombres.
Otros recursos, acude a Jesus, el denominado Rey del Bugui, otro modelo de pijo de barrio. Este
no solo no le presta el dinero si no que le dice lo que mucha gente piensa, que es gay, ante lo
cual Manolo le agrede.
Más tarde fue a casa del Cardenal a pedirle otra vez dinero porque lo necesitaba para salir con
Teresa. Cuando llegó a casa del Cardenal éste no estaba, solo estaba Hortensia que le dijo que el
Cardenal se había enterado de que le había cogido dinero (el Cardenal había pegado a
Hortensia) y que estaba enfadado. Hortensia, que a ojos de Manolo es cada día más parecida
a Teresa y también más atractiva, le pregunta sobre su vida y sobre su comportamiento extraño
(Hortensia está enamorada de Manolo).
Entonces Pijoaparte se marchó hacia el hospital. Ese día no se fue con Teresa, ella se iba a
Blanes en busca de su madre. Maruja ha empeorado y le han salido úlceras.
Al día siguiente Pijoaparte robó una última motocicleta para sacar algo de dinero y robó un
bolso (pegó un tirón, aunque no había mucho dinero en el bolso). Después se dirigió al hospital
a ver a Maruja. Teresa no estaba allí. Estaba el padre de Maruja, de quien le informó la
enfermera. Al poco rato llegó Teresa con su madre, su tía y su padre y tras saber el estado de
Maruja se fueron todos dejando allí a Teresa y Manolo.
Teresa y Manolo empezaron a besarse y luego Manolo le dijo de ir a un lugar donde poder estar
a solas. Entonces cogieron el coche y se fueron a una playa del Garraf.
TERCERA PARTE
Teresa decidió que tenía que presentar a Manolo a sus amistades y un día quedaron todos en un
bar. Cuando llegaron ahí estaban Luís Trías de Giralt, Guillermo Soto (que ya se iba), María
José Roviralta, María Eulalia Bertrán, Ricardo Borrell, Leonor Fontalba y Jaime Sangenís.
Estuvieron hablando de política y de la burguesía todo el rato y hubo un momento en que Luís y
Jaime se fueron del bar a buscar una cosa y al rato volvieron con un papel importante que se
tenía que distribuir a la gente y que alguien tenía que hacer fotocopias y por una vez Manolo
quiso ser útil y hacerse amigo de ellos así que dijo que él se encargaría, que no había problema
que el conocía a un contacto llamado Bernardo (su antiguo amigo ya que ahora no lo era porque
se había casado con la Rosa había tenido un hijo y había cambiado mucho) que le ayudaría pero
era mentira y pensó que ya se las arreglaría como pudiera para hacerlas aunque os demás se lo
creyeron y luego se fueron todos y Teresa llevó a Manolo a su casa, e el Monte Carmelo.
Un día en que los dos estaban en un bar frente un lugar de baile el cual antes Manolo
frecuentaba y Teresa al verlo le pidió de entrar y él la aviso de que no era un lugar adecuado
para una chica como ella, que ahí iba mucho xarnego pero ella insistió, así que entraron. Una
vez dentro todo el mundo los miraba ya que enseguida se veía que ella era una niña bien por su
manera de vestir, de hacer las cosas y su pelo y que encima iba acompañada por un xarnego y
eso les pareció raro, aparte de que Teresa era muy guapa y todos los chicos la miraban y la
piropeaban descaradamente. Teresa vio que un chico no muy guapo y bajito iba pidiendo para
bailar a muchas chicas y que todas lo rechazaban así que al pedírselo a ella fue solidaria y
aceptó con el consentimiento de Manolo. Fueron a la pista de baile donde no se cabía casi y
todo el mundo estaba muy pegado y sudoroso y eso no le gustaba a Teresa y la gota que colmó
el vaso fue que el chico empezó a manosearla y ella sin pensárselo se despegó de él y fue al sitio
donde dejó a Manolo pero ya no estaba así que se puso a buscarlo, pero no lo encontraba por
ninguna parte y se asustó y se puso muy nerviosa y decidió que lo mejor era irse a casa. Al ir
hacía el guardarropa se encontró en que Manolo estaba en la barra y al verlo se abrazó a él y le
pidió de irse inmediatamente y una vez fuera se lo contó todo y él con risas le recordó que ya la
había avisado.
Una noche en que Teresa acompaño a Manolo al Monte Carmelo le pidió que le enseñara un
poco el barrio y así lo hizo y creyó que era la oportunidad perfecta para pedirle que si su padre
le podría conseguir un trabajo ya que ahora estaba sin un duro, pero no al final no se atrevió.
Teresa le dijo que quería probar uno de los famosos carajillos del bar Delicias del barrio y él
aceptó en levarla. Estaba tan emocionada que se adelantó unos metros y una vez se encontraba
en un lugar oscuro, de pronto dio un grito y Manolo corrió hacia ella. Resultó ser Bernardo bien
borracho que se había exhibido a Teresa y Manolo se puso echo una furia y le apalizó y se fue
corriendo. Una vez llegaron al bar vieron que Bernardo estaba en un rincón del bar sentado en
una mesa pero no hicieron caso y se encontraron con el hermano de Manolo en el bar con el
cual Teresa se puso a hablar y el cual le contó que el hombre de la esquina era Bernardo un
amigo de Manolo. Entonces vio que todo lo de Bernardo que le había contado que los ayudaría
con lo de las fotocopias era mentira y se dirigió precipitadamente a su coche y Manolo la siguió.
Teresa se enfadó mucho no quería saber nada más de él, ni verlo más y dijo que la había estado
engañando a ella y a sus compañeros y que no pensaba hacer lo de las fotocopias. Él no sabía
que decir pero finalmente le contestó que si quería las fotocopias que al día siguiente estuviera
en la clínica donde estaba Maruja a las diez y que irían a buscarlos, Lugo ella se fue sin
precisarle si iría o no.
A la mañana siguiente los dos se dirigían con el Floride de Teresa hacía el Pueblo Seco. Manolo
ordenó a Teresa de parar el coche en un portal y le dijo que se esperara en el coche y que si
dentro de un rato no bajaba, que subiera ella a comprobar que pasaba aunque una vez Manolo
desapareció dentro del portal Teresa no pudo esperar y también entró y subió hasta el último
piso. Una vez allí vio que la puerta tenía unos agujeros por los cuales entraba el Sol a la escalera
y por donde ella observó que es lo que pasaba ahí dentro. Dentro había unos hombres y las
hermanas Sister que ya había visto merodeando por su casa un día. La cosa no fue muy bien y al
final los dos chicos pegaron a Manolo y ella al verlo todo entró de golpe y todos los demás al
verla a ella se fueron corriendo. Manolo estaba tumbado en el suelo malherido y Teresa se
abalanzó él para abrazarlo y decirle que sentía mucho lo de la pasada noche y que la perdonara
y luego Manolo le confesó que estaba si trabajo y le pidió que si su padre le podría conseguir
uno y Teresa le prometió que haría lo podría por ayudarle y acabaron abrazándose,
acariciándose y besándose por la emoción del momento.
Unos días después Teresa le dijo que estaban invitados a cenar en casa de un hombre que
trabajaba para su padre que le podría ayudar con lo del trabajo. Una vez en casa de los Bori
estuvieron cenando y hablando del tema de lo del trabajo pero Manolo no vio muy dispuesto a
Alberto de ayudarlo a encontrar un trabajo por su manera de hablar. Después de cenar se fueron
a bailar hasta muy tarde y al final los Bori se fueron a su y Teresa llevo a Manolo de nuevo a su
casa aunque no quería que se fuera pero él la besó y se fue a su casa se cambió y volvió a salir
para ir a bar Delicias a jugar a cartas y apostar el poco dinero que le quedaba para ver si así
conseguía mas pero una vez cruzó la esquina para ir al bar se topó con el Floride aun ahí, así
que cambió sus planes y volvió a subir al coche y volvieron al baile de antes hasta que la
orquestra acabó. Una vez acabado los dos se dirigieron a casa de Teresa y una vez allí sonó el
teléfono y resultó ser Mari Carmen Bori que llamaba para decirle que ya habían conseguido un
trabajo para Manolo y que dentro de unos días la llamara para confirmarlo. De la emoción
empezaron a besarse y acariciarse y no se daban ni cuenta de que el teléfono estaba sonando
hasta que se percataron de la presencia de la criada que se había levantado para cogerlo se
despegaron de golpe y Teresa cogió el teléfono. Eran del hospital, Maruja había muerto.
El entierro fue bastante rápido ya que lloviznaba y además no había mucha gente: los Serrat, el
padre y el hermano de Maruja y Manolo. Al irse Manolo se dijo de quedar a Teresa para hablar
pero al día siguiente no apareció a la cita así que la llamó a su casa pero no contestaban, llamo a
los Bori por si sabían donde estaba pero tampoco lo sabían así que al día siguiente fue a casa de
Teresa a ver si estaba pero solo había el jardinero y a él se lo pregunto y le informó de que los
Serrat se habían ido a la Villa de Blanes y que no regresarían hasta finales de mes. Manolo no
sabía que hacer así que llamó a Mari Carmen Bori para quedar esa misma noche y cuando se
dirigía a la cita vio un coche que creyó que era el Floride de Teresa y pensó que se habría ido a
algún bar buscándole a él y se puso a recorrer todos los bares en los que habían estado y se
olvidó de la cita que tenía con Mari Carmen Bori. Cuando creyó haber recorrido todo los bares
se acordó de uno al cual fue en seguida y allí resultó que Teresa había dejado una nota para él
diciéndole que lo sentía mucho y que ya se lo contaría todo. Pero él no tuvo suficiente con eso
así que robo una moto y se dirijo a la Villa de Blanes y allí se paso toda la noche a ver si veía a
Teresa salir a la terraza al patio o algo pero no fue así pero decidió pasar la noche ahí y al ver
que al día siguiente tampoco la veía, decidió volver al Carmelo. Cuando legó allí se dirijo al bar
Delicias donde resultó haber una carta para él de Teresa, donde le contaba todo: que estaba
enferma y que le echaba mucho de menos, así que el murciano se animó se metió la carta en el
bolsillo de la camisa y decidió ir a verla de nuevo a la Villa y que entraría por su ventana pero
quería hacerlo bien, sin tener que robar una moto así que decidió que iría a pedirle dinero al
Cardenal pero se encontró en que no estaba él sino su sobrina Hortensia que mas de una vez ya
le había prestado dinero a Manolo a escondidas de su tío y él se había enfadado mucho.
Hortensia le dijo que no le daba dinero si no la llevaba a dar una vuelta en moto ya que el se lo
había prometido muchas veces y nunca cumplía su promesa así que el chico tubo que acceder y
la llevó a dar una vuelta con la moto que su tío tenía guardada en el garaje. Cuando volvieron de
nuevo al garaje llegó el Cardenal y Manolo le pidió el dinero directamente a él pero se negó y
Manolo insistía pero no conseguía nada y se empezaba a poner nervioso y entonces del bolsillo
de la camisa sacó su paquete de tabaco para fumarse un cigarrillo y sin darse cuenta le cayó la
carta que le había escrito Teresa que Hortensia si vio caer al suelo y la recogió y la leyó.
Manolo al ver que no conseguía nada se fue de la casa y vio que Hortensia estaba muy triste y le
preguntó que le pasaba pero ella solo dijo que no se fuera y el no le hizo caso y se fue a robar
una moto para ir a la Villa sin darse cuenta hasta el momento de coger la moto de que Hortensia
le había estado siguiendo pero no le dijo nada y se dirijo a la Villa a toda velocidad. Mientras
iba de camino el chico estaba en las nubes pensaba en todo lo que haría con Teresa al llegar a la
Villa esa noche en la habitación de ella pero casi sin darse cuenta la policía lo estaba
persiguiendo y lo cogieron y al ver que era una moto robada le encarcelaron así que no pudo
cumplir su sueño de ir a ver a Teresa y resultó ser que lo habían perseguido porque Hortensia de
los celos que tenía lo había denunciado.
A los dos años de estar en prisión, salió y lo primero que hizo fue dirigirse a un bar que
frecuentaba Teresa para ver si la encontraba ya que en todo este tiempo no había sabido nada
más de ella ya que no lo fue a visitar pero al llegar al bar no se encontró a Teresa sino a Luis
Trías de Giralt que lo sabía todo y le contó la reacción de Teresa al enterarse de que estaba en
prisión. Resultó ser que Teresa no le importó mucho y que se lo contó a Luís un día en la
universidad riéndose del tema, así que Manolo se dio cuenta de que todo había sido una mentira
y de que Teresa no le quería de verdad, solo era una aventura para ella cuando él la había
querido con toda el alma. Así que abatido pagó la cerveza que se había tomado y sin decir nada
más salió del bar y se fue.
Capítulo 16
La Tercera parte del libro se inicia con una descripción crítica de los falsos revolucionarios hijos
de papa que juegan a ser abanderados de lucha social, especialmente Teresa y la que fue su
pareja Luís Trías.
Este capítulo se sitúa en el bar progre de Saint Germain en el barrio chino frecuentado por los
amigos de Teresa. Esta lleva a Manolo con el fin de que se integre con sus amigos y amigas
pijoprogres. Si bien en un principio la cosa parece que vaya bien, pronto empiezan a producirse
disputas y no existe ningún felling entre Luís y Manolo. Los niños pijos beben y hablan de
política y Manolo mira de no desentonar pero sucede lo inevitable a la salida del bar, donde
Manolo agrede a Luis.
Previamente en el bar han sucedido cosas Encarna (la dueña del bar), recuerda a Manolo de
tiempos pasados. Por otra parte, Manolo ha aceptado, frente a Luís, el compromiso de
reproducir un folleto clandestino.
Después de la agresión Teresa se va con Manolo para llevarlo a su barrio y se muestra muy
afectiva con el declarándose de nuevo, pero el pijoaparte de nuevo, activa su estrategia de
detener los deseos de la muchacha.
Capítulo 17
Teresa también quiere integrarse en el mundo de Manolo, su barrio y sus gentes, aunque el
chico siempre se ha mostrado esquivo a hacerlo. Un domingo Teresa insiste en entrar en un
baile popular del Guinardó y accede. Teresa y Manolo fueron a un baile llamado Salón
Ritmo, porque no tenían nada que hacer, el coche estaba en el taller y estaba lloviendo.
Allí sucede un episodio desagradable para ella. Primero un chico le mete mano y se escabulle.
Después para hacerse la enrollada y desacomplejada accede a bailar con un amigo bajito de
Manolo y este desaparece. El que parecía modosito empieza a achucharla y manosearla durante
el baile, hasta que de malas maneras se escapa de él. Intenta buscar a Manolo pero no lo
encuentra, pasándolo muy mal, finalmente lo encuentra en la barra y le pide que la saque de allí
inmediatamente.
Otro episodio se dio en el Monte Carmelo una noche en el que Teresa de nuevo insiste en ir y
Manolo quiere evitar. Mientras está disfrutando de la noche Teresa es asaltada por un
exhibicionista. Manolo lo persigue, se trata de un amigo suyo Sans, y le agrede con exceso.
Al volver del monte la muchacha quiere pasar por el bar delicias, donde tiene un nuevo
desencanto. En el bar están el hermano de Manolo y Sans (el exhibicionista). Allí Teresa se
entera de que Sans es realmente Bernardo, un personaje que Manolo había mitificado como
líder revolucionario del barrio.
El desencanto es absoluto y Teresa se va de malas maneras, el para evitar que todo vaya al traste
le dice que mañana irán juntos a recoger los folletos de sus amigos. Ya en su casa, Teresa duda
si todo lo que rodea a Manolo es una farsa o si realmente él la quiere.
Capítulo 18
Manolo y Teresa se dirigen en coche al Poble sec a recoger los folletos. Manolo le dice a Teresa
que están en el terrado, que espere abajo y solo suba si tarda demasiado. Sin hacerle caso Teresa
sube y espía lo que sucede. Ve a las Sisters, su hermano y otros chicos. Empezaron a discutir y
acabó en bronca, Teresa pudo entrar y todos se fueron quedando solo ella y Manolo que estaba
herido.
En un momento dado, teresa pudo ver que estaban pegando a manolo y entonces intentó entrar,
pero la puerta no se abría. Cuando por fin consiguió entrar, ya habían dejado de pegar a Manolo
y éste estaba bocabajo en el suelo. Teresa fue en su busca.
Él se hace el mártir diciendo que solo quería ayudarla con los folletos y ella se vuelca con él y le
dice que se olvide de los folletos que es peligroso y podrían detenerle. Manolo le confiesa que
también se ha quedado sin trabajo y que esta es la fuente de todos sus problemas y ella le dice
que no es problema, que no se preocupe por eso, que ya le encontrarán alguno. Se juran amor
eterno.
El capítulo finaliza con los pensamientos de Maruja, de un desengaño con un soldado y algunos
aspectos de su vida, luego sigue con la historia de la vida de Manolo cuando llegó a Barcelona,
como se acoplo en casa de su hermano, sus idas al barrio chino donde conseguía dinero y, sobre
todo, como conoció al Cardenal y como se puso a trabajar para él y como pasó a ser el jefe de
los otros chicos que trapicheaban.
Capítulo 19
Manolo sigue intentando arrancar dinero de donde sea, de la Jeringa o jugando a cartas.
Un día llega Teresa y le dice que tienen que por la noche están invitados a comer en casa de los
Bori, Alberto y Mari Carmen, que tienen negocios con su padre y son muy amigos. Cenan, salen
de fiesta a una fiesta popular y hablan de sus cosas y de cómo encontrar un trabajo a Manolo.
También afloran las diferencias entre la pareja que se van de la fiesta de sopetón.
Teresa lleva a Manolo a su casa, Este se cambia de ropa y baja de nuevo para ir a jugar a cartas
al bar las Delicias. Teresa no se ha ido, se ha quedado en el coche y le ha pillado. Él le cuenta
que iba a dar un paseo y después la verdad, que iba a jugar a cartas para ganar dinero.
Se van de nuevo de fiesta y después a casa de Teresa dispuestos a pasar la noche. Siendo ya
muy tarde reciben una primera llamada, se trata de Mari Carmen que confirma que han
encontrado un trabajo para Manolo. La alegría desborda sus deseos (se disponían a hacer el
amor), pero otra llamada y la llegada de Vicenta, la sirvienta, interrumpe la magia del momento:
Maruja acaba de morir.
Capítulo 20
A las cinco de la mañana Teresa y Manolo estaban en el hospital. Sobre las diez de la mañana
llegaron los padres de teresa y el padre de Maruja y por la tarde, poco antes del entierro, llegó el
hermano de Maruja, que venía de Berga.
Al día siguiente teresa y manolo habían quedado, pero Teresa no fue a recogerle. Manolo llamó
por teléfono a su casa, pero no contestaba nadie. Por la noche lo volvió a intentar sin ningún
resultado. También llamó a Mari Carmen Bori pero no sabía nada de Teresa.
Al día siguiente Manolo fue a casa de Teresa y no había nadie. Entonces llamó otra vez a Mari
Carmen Bori y quedó con ella y su marido después de cenar en una cafetería de la Catedral.
Cuando Manolo iba en dirección a la cafetería le pareció ver el coche de Teresa, que podría
haber conseguido volver de Blanes y que le estuviese buscando. Manolo corrió hacia la esquina
de la calle, pero ya no vio el coche. Entonces se olvidó de los Bori y se puso a buscar a Teresa
por todos los bares que había ido alguna vez con ella para ver si la encontraba.
No encontró a Teresa. Entonces llamó a los Bori para disculparse por no haber acudido a la cita.
Después se le ocurrió ir al bar de Vía Augusta a ver si la encontraba. Allí Teresa le había dejado
una nota que le decía que estaba en la Villa, que en cuanto pudiese le escribiría, que no hiciese
nada sin haber recibido noticias suyas y que le quería.
Al día siguiente por la tarde Manolo decidió robar una motocicleta para ir a la Villa a ver a
Teresa, no podía esperar. Encontró una, pero se le rompió el cable del gas y no encontró otra
hasta las once de la noche.
Cuando llegó a la Villa ya era muy tarde y decidió esperar en la playa a que amaneciera porque
pensó que si hacía buen tiempo Teresa iría a bañarse, pero hacía mucho frío y decidió volver al
jardín de la Villa donde se quedó dormido en un sofá-balancín.
Sobre las diez apareció la señora Serrat con una nueva sirvienta.
Cerca del mediodía, como Teresa no aparecía, Manolo decidió volver a Barcelona y esperar
noticias. Aquella misma tarde en el bar Delicias recibió una carta para Manolo, que un chiquillo
fue a llevarle a su casa. Era Teresa. En ella ponía que le disculpara por el retraso, que pensaba
que iría a Barcelona pronto, que estaba enferma y que le echaba de menos. También decía que
sus padres la obligaban a quedarse en la Villa hasta final de mes.
Al acabar de leer la carta, Manolo decidió ir a verla aquella misma noche. Manolo quiere volver
a Blanes pero no quiere robar motos, por lo que piensa llevarse una moto del Cardenal. Para
facilitar el apoyo de Hortensia (la Jeringa), que sigue enamorada de él, la lleva a dar un paseo en
moto. A la vuelta tienen un flirteo, pero el Cardenal, bajo ningún pretexto, le deja llevarse la
moto. Ante esto Manolo rompe con el Cardenal y roba otra moto para irse. La Jeringa ha podido
leer la carta de Teresa.
Capítulo 21
Manolo se dirige con la moto robada, una Ducati, hacia Blanes. Tiene mucha prisa y toma
riesgos conduciendo la moto temerariamente. En el viaje fantasea sobre su llegada a la Villa, su
entrada furtiva en la habitación de Teresa y su encubrimiento en la alta sociedad barcelonesa.
Cuando se dirigía a la Villa, unos agentes le hicieron parar y le pidieron los papeles de la
motocicleta y luego se lo llevaron a comisaría donde se enteró que Hortensia (la Jeringuilla) le
había denunciado. Todo, como no podía ser de otra manera, se desmorona y el pijoaparte acaba
en la cárcel.
Capítulo 22
Después de dos años de estar en la cárcel Manolo salió en libertad y se dirigió al bar Saint-
Germain donde estaba Luis Trías. Manolo le preguntó por Teresa y Luis le dijo que ya había
acabado la carrera y que se había enterado de su detención cuando volvió de la Villa y fue a
buscarlo al Carmelo. Y ahora Teresa lo cuenta como una anécdota graciosa, no con la misma
importancia del nivel de sentimientos que llegó a tener por Manolo.
Entonces Manolo se marchó del bar. Ambos sabían que ese amor no iba ningún lado, no se
extrañaron de su final ni tampoco lucharon por volver a estar juntos.
Tema
El cortejo de Manolo a Teresa, dos personajes opuestos en tantos aspectos, sobre todo en su
condición social, sigue una fórmula clásica que, a veces, rige en las historias de amor: la ley de
atracción de los contrarios. Aunque Marsé prefiere hablar de la nostalgia del arrabal, los
franceses tienen una expresión, la nostalgie de la boue (la nostalgia del barro), que podría
alegarse igualmente para explicar el encaprichamiento de Teresa por Manolo. Se define esa
nostalgia como el gusto por lo más bajo y primitivo, por aquello que la clase media detesta y
que la burguesía biempensante trata de prohibir a sus vástagos. Teresa, por impulso rebelde,
tiene la tentación de diferenciarse, de acercarse a lo prohibido, pero su impulso se revela poco
consolidado, pues luego, cuando encarcelan a Manolo, no le alcanza el coraje suficiente para
defender sus sentimientos, renuncia y vuelve al redil familiar.
- Que el matrimonio entre Teresa y Manolo no tendrá lugar se sabe antes de leer el libro:
se anuncia en el título (si son las últimas tardes con Teresa, esto significa que la historia
se acaba, que no continúa)
Todos mienten, pero hay muchas formas de mentir y de mentirse. Hortensia traiciona al
Cardenal cuando le da dinero a Manolo y después traiciona a Manolo cuando lo denuncia por
despecho. Incluso Maruja, que tiene menos pretensiones que otros, no duda en mentir por
omisión cuando Manolo, creyéndola rica, empieza a cortejarla, y no le saca de su error hasta que
no tiene más remedio. Las mentiras de Teresa, de Luis y de otros personajes de su entorno son
de la categoría de autoengaños; todos, por esnobismo o moda, se fingen más progresistas de lo
que en realidad son. Manolo en principio no pretende hacer creer a Teresa que él es un obrero
comprometido, pero viendo que ella le atribuye un oficio y un compromiso político que no
tiene, él se deja querer y acepta el juego por conveniencia.
El Carmelo
El barrio del Carmelo aparece descrito en Últimas tardes con Teresa como un barrio pobre y
digno, formado por un enjambre de barracas autoconstruidas a lo largo de los años, a medida
que iban llegando nuevos inmigrantes. Un barrio de aluvión que acogía a todo el que llegaba
(“El barrio está habitado por gentes de trato fácil, una ensalada picante de varias regiones del
país, especialmente del Sur”, pág. 25), en el que, sin embargo, en medio de la pobreza, el
hambre y las calles enfangadas, quedaban resquicios para los sueños como un mecanismo
necesario para no rendirse a la dureza del vivir: “En los grises años de la postguerra, cuando el
estómago vacío y el piojo verde exigían cada día algún sueño que hiciera más soportable la
realidad, el Monte Carmelo fue predilecto y fabuloso campo de aventuras de los desarrapados
niños de los barrios de Casa Baró, del Guinardó y de La Salud” (pág. 24). Sin embargo, aunque
el Carmelo no diste mucho de San Gervasio (unos siete kilómetros), entre ambos barrios se
levanta una impenetrable barrera económica y social, muy perceptible para algunos. Así, “para
la señora Serrat, el Monte Carmelo era algo así como el Congo, un país remoto e infrahumano,
con sus leyes propias, distintas” (pág. 138): para ella, saber que Manolo vive en el Carmelo
basta para suponer que es un “desvergonzado” y para pedirle a su hija que lo olvide.
Personajes
En Últimas tardes con Teresa Marsé presenta dos mundos contrapuestos: el mundo de la
burguesía catalana, caracterizado como un mundo de pijos prejuiciosos, clasistas y relamidos, al
que pertenecen Teresa, su familia y sus amigos (Luis Trías, Mari Carmen Bori, etc.) y el mundo
del Carmelo, al que pertenecen inmigrantes (identificados genéricamente como murcianos o,
más despectivamente, como xarnegos) que viven precariamente como Manolo y otros seres
marginales, muchos de los cuales viven al borde o inmersos en la delincuencia (el Cardenal,
Hortensia, Bernardo, las hermanas Sísters, etc.); por otro lado estarían Maruja y su familia,
inmigrantes pero con trabajo estable al servicio de la burguesía, por lo que sirven de nexo entre
ambos mundos (Manolo llega a conocer a Teresa gracias a Maruja).
Teresa, rubia de ojos azules, rasgos físicos que tanto le atraen de ella a Manolo, que es
moreno, no es imagen de la bella cruel y despiadada, sino una joven universitaria perteneciente
a la burguesía catalana, arrastrada por los incipientes movimientos estudiantiles de la época y
fascinada algo ingenuamente por Luis Trías. No ve contradicción ninguna entre leer a Simone
de Beauvoir, que predica la liberación de la mujer, y, al mismo tiempo, entretenerse con la
revista Elle (“revista femenina de moda, belleza y cocina”), que es un escaparate de la mujer
objeto, como tampoco entre considerarse de izquierdas y conducir con desparpajo
un Floride blanco, símbolo de lujo. Quizás para diluir esas contradicciones prefiere creer que
Manolo es un obrero comprometido con la lucha antifranquista, aunque ante su padre sea capaz
de negar que lo conoce como San Pedro a Jesucristo (“Apenas lo conozco, papá…”, pág. 185) o
como el mismo Manolo había hecho previamente cuando ella fue a avisarle del accidente de
Maruja (“Yo no tengo novia. No conozco a ninguna Maruja”). Incluso con sus vaivenes, Teresa,
caracterizada como una joven idealista, capaz de tener amistades con gente que escandaliza a
los de su clase, empieza a madurar cuando sufre un enorme desencanto ante la impotencia y la
pedantería de Luis Trias, en quien había confiado inicialmente. En el plano intelectual
demuestra una honestidad muy superior a sus compañeros de grupo cuando admite, muy
significativamente, preferir a Balzac y al personaje de Rastignac por encima de otros novelistas
de moda (pág. 239).
Maruja, ingenua, confiada y sumisa, cree en Teresa como en una amiga fiel a pesar de la
diferencia social y cultural y, aunque Manolo la maltratara, quiere creer en él como alguien que
puede rectificar y enderezar su vida. Tampoco ella está idealizada ni se libra de incurrir en
mentiras cuando Manolo le pregunta si veranea en la torre de sus padres o cuando no desmiente
a Teresa que le pregunta por las reuniones clandestinas del supuesto comunista. En todo caso, su
función en la novela es clara: es quien presenta a los dos personajes principales y quien alienta,
sin advertirlo, el interés de Teresa por Manolo.
El Cardenal es hombre experimentado, maniático y turbio que, además de los negocios de
compraventa de motos robadas, parece ocultar muchos secretos, de ahí la atracción que parece
inspirar en Manolo y en otros jóvenes del barrio. Aunque había ejercido un cierto poder sobre
Manolo, a partir de cierto momento, viendo que este se le escapa y no se somete a sus deseos,
empieza a adoptar un papel elusivo que será determinante para que Hortensia, una versión
pálida y desvaída de Teresa, trate de tejer una red de dependencias y deudas con la que
atrapar sentimentalmente a Manolo, pero como no lo consigue no duda en delatarlo a la policía.
Algunas referencias culturales tienen que ver con obras y autores prohibidos por la censura
franquista y leídos por los jóvenes izquierdistas en traducciones o en ediciones latinoamericanas
que llegaban a España clandestinamente, como la poesía de Nazim Hikmet o los ensayos de
Simone de Beauvoir (El pensamiento político de la derecha). El mismo sentido de
identificación con el pensamiento de izquierdas tiene la referencia a los discos de Atahualpa
Yupanqui, cantante argentino, o a películas prohibidas por la censura como El acorazado
Potenkim, uno de los clásicos del cine ruso revolucionario. Pero si estas son las referencias
culturales que interesan a los universitarios antifranquistas de la época, a Manolo le va más otro
tipo de cosas, por ejemplo, la actriz Jean Simmons, su mito erótico, en películas como La isla
perdida (Manolo la evoca obsesivamente en la playa de Castelldefels mientras imagina un
híbrido entre Teresa y la actriz, una imaginaria Teresa Simmons). De hecho, una película que
ven juntos, ¡Viva Zapata!, protagonizada por Marlon Brando, sirve de punto de extraña
confluencia de sus gustos cinematográficos: Teresa, tan voluntariosa como ilusa, trata de ver en
Zapata un posible precedente de un Pijoaparte revolucionario mientras que Manolo se fija en
Marlon Brando como un seductor de quien aprender (“aprende, chaval”, se dice).
Todas estas alusiones ayudan a conocer mejor la época y el pensamiento de los jóvenes
universitarios de entonces, aunque, de hecho, alguna otra tenga un disculpable carácter
anacrónico: el Felipe, movimiento de izquierdas, que se cita en la pág. 115, no había sido
fundado todavía; lo sería algo después, en 1958, y el Renault Floride, coche de lujo, no se
fabricaría hasta 1958. Pero, obviamente, no se puede leer una novela como si fuera un libro de
historia, el hecho de que aparezca aquí o allá un pequeño anacronismo no representa ningún
demérito literario. En cambio, la portada de la revista Elle en la que Teresa apoya su rodilla
(pág. 319) sí que se corresponde a la de aquel tiempo, como puede comprobarse en la siguiente
ilustración.
Técnica
La novela utiliza un tipo de narrador omnisciente capaz de conocer lo que los personajes hacen,
piensan (“Mal empezamos, chaval”, se dice a sí mismo Manolo), imaginan, desean, temen,
recuerdan o recordarán en el futuro (“Era la madrugada del 12 de septiembre, recordaría la fecha
por el desorden de ores y de besos que dejaron tras ellos, el triste abandono en que quedó
todo”), un narrador que escribe la historia en 3ª persona sin disimular sus opiniones. Se trata de
un narrador muy escrupuloso en el registro de ciertos datos (“El primer encuentro con Teresa
Serrat tuvo lugar en la verja del jardín de su casa, en San Gervasio. Sucedió un jueves, a eso de
las diez de la noche…”, pág. 77), pero con una fuerte tendencia al subjetivismo y a opinar muy
libre y contundentemente sobre personajes y acontecimientos: “Con el tiempo, unos quedarían
como farsantes y otros como víctimas, la mayoría como imbéciles o como niños, algunos como
sensato, ninguno como inteligente, todos como lo que eran: señoritos de mierda” (pág. 232),
concluye al hablar de los estudiantes que participaron en 1957 en los llamados hechos del
Paraninfo.
El uso de esta técnica, que en un primer momento puede desconcertar por el desorden con que
se engarzan las imágenes evocadas, permite, en teoría, conocer de manera más dedigna los
pensamientos más ocultos del personaje, aquello que no se atreve a reconocer conscientemente,
y, a la vez, al insistir en episodios ya conocidos desde el punto de vista de Manolo, dar cabida a
otra perspectiva (enfoque múltiple). No son estos los únicos fragmentos en los que emerge al
exterior el mundo interior de los personajes: en varios pasajes, el narrador deja entrever las
fantasías heroico-eróticas de Manolo en las que se ve a sí mismo como un héroe que salva de
cualquier peligro a la heroína de sus sueños o en los que la imagen de Teresa se confunde con la
de la actriz Jean Simmons en una imaginaria Teresa Simmons o con la de la hija de los Moreau,
su primer amor en la igualmente imaginaria Teresa Moreau.
Todo eso no obsta para que en algún momento el narrador aparque a sus personajes y describa
con rigor cómo se formaron los enjambres de barracas del Carmelo (capítulo tres de la primera
parte) o se explaye con severidad sobre la naturaleza del incipiente movimiento estudiantil
(capítulo primero de la tercera parte).
Época
"Últimas tardes con Teresa", de Juan Marsé, fue publicada en 1966, en plena dictadura
franquista en España (1939-1975). Para entender el contexto de la época en que fue escrita, hay
que considerar varios factores clave:
España franquista: En 1966, España seguía bajo el régimen de Francisco Franco. Aunque la
posguerra había dejado al país en una situación de aislamiento y represión, en los años 60 se
empezó a experimentar cierto crecimiento económico debido al desarrollismo promovido por el
régimen.
Desigualdad social: La novela reeja la división entre las clases sociales, especialmente entre la
burguesía catalana y los inmigrantes andaluces que llegaban a Barcelona en busca de trabajo. En
la novela, esto se ve en la relación entre Manolo, el charnego (inmigrante de origen andaluz), y
Teresa, la joven universitaria y burguesa.
Censura franquista: A pesar del control ideológico, escritores como Marsé lograban publicar
novelas que criticaban la sociedad franquista de forma velada. Últimas tardes con Teresa fue
revisada por la censura, aunque logró mantenerse con su tono crítico.
Desarrollo urbano de Barcelona: La Barcelona de los años 60 estaba en proceso de expansión
y transformación. Los barrios marginales donde vive Manolo contrastaban con las zonas ricas
de la ciudad, como el barrio de Teresa.
- Contexto literario:
Novela social: En los años 50 y 60, en España predominaba la narrativa realista y social, que
intentaba retratar la realidad cotidiana y las injusticias del país. Aunque Marsé se aleja del tono
panfletario, su novela tiene una fuerte carga crítica.
Influencia del neorrealismo: La novela tiene influencias del neorrealismo italiano, que se
caracterizaba por mostrar personajes de clase baja y situaciones cotidianas con un tono casi
cinematográfico. Ironía y desmiticación: Marsé usa la ironía para ridiculizar a la burguesía
progresista que se siente fascinada por los "marginados" sin realmente comprender su realidad.
En resumen, Últimas tardes con Teresa es una novela que reeja la España franquista de los años
60, con sus diferencias sociales, su hipocresía burguesa y su deseo de cambio, todo a través de
la historia de amor imposible entre dos personajes de mundos distintos.
Preguntas