GRUPO DE ANSIEDAD
Para entender la ansiedad, es clave reconocer cómo reacciona nuestro cuerpo ante el
peligro. Ante una amenaza, se activa una respuesta de estrés que moviliza energía hacia
funciones vitales como el corazón y los músculos, mientras se reducen otras como la
digestión. Esta reacción es útil a corto plazo, pero si se mantiene, puede afectar seriamente
la salud física y mental.
Clínicamente, ansiedad y miedo comparten esta base, aunque se diferencian: el miedo surge
ante amenazas claras e inmediatas, mientras que la ansiedad aparece ante peligros
anticipados o inciertos. Sin embargo, en la realidad, muchas veces esta diferencia se
difumina. Términos como angustia o zozobra describen matices de esta misma respuesta
emocional que mezcla lo físico con lo psicológico
ANSIEDAD
La ansiedad es una emoción que surge ante la anticipación de un peligro potencial,
generando una sensación de amenaza que puede afectar la integridad física, psíquica o
social. Es común en situaciones cotidianas como hablar en público o esperar un resultado
importante, y suele venir acompañada de síntomas físicos como palpitaciones, sudoración o
molestias estomacales. También puede afectar la concentración y la memoria, sobre todo en
momentos emocionalmente intensos. Aunque cumple una función adaptativa al prepararnos
para actuar, cuando es desproporcionada o constante, puede volverse patológica. Un
ejemplo de esto es la ansiedad flotante, una inquietud intensa y difusa que impide incluso
realizar tareas básicas.
Este estado emocional está presente en múltiples trastornos, como el de ansiedad
generalizada, ansiedad social, agorafobia y estrés postraumático, así como en trastornos del
estado de ánimo, de personalidad y psicóticos. Además, puede estar relacionada con el uso
de sustancias estimulantes o con algunas condiciones médicas como problemas tiroideos,
hipoglicemia o lupus.
TEMOR O MIEDO
El miedo, o temor. es una emoción que surge ante una amenaza concreta e inmediata que
compromete la integridad física, mental o social. A diferencia de la ansiedad, aquí el
peligro es claro y específico, como ver una serpiente o enfrentarse a una amenaza directa.
lo que para unos puede ser aterrador, para otros puede no representar ningún
riesgo. Sin embargo, cuando el peligro se vuelve real, el miedo suele intensificarse
y aparece también en muchos trastornos relacionados con la ansiedad.
Se presenta, por ejemplo, en el trastorno de estrés postraumático, al revivir situaciones
traumáticas, o en fobias específicas, donde el miedo es desproporcionado ante ciertos
objetos o situaciones, como los insectos o la sangre. En casos extremos, puede llegar al
terror, con reacciones intensas como gritos o desmayos.
También aparece en trastornos más complejos, como el delirio persecutorio, donde se
interpreta el entorno como amenazante sin que exista un peligro real. Este tipo de miedo
persistente es común en cuadros como la esquizofrenia, el trastorno bipolar, depresiones
graves, demencias o lesiones cerebrales.
PÁNICO
El pánico es una manifestación intensa y repentina de ansiedad que se experimenta de
forma muy dramática tanto en su inicio como en sus sintomas, por eso se le conoce como
ataque de pánico. Durante el episodio, predominan síntomas físicos como palpitaciones,
sudoración, temblores, dificultad para respirar y sensación de ahogo, lo que hace que la
persona sienta que va a morir, sufrir un infarto, perder el control o volverse loca.
En muchos casos, estos ataques alcanzan su punto máximo en los primeros 10 o 15
minutos y, muchas veces, ocurren sin una causa aparente, dejando un miedo constante a
que se repitan. Aunque son característicos del trastorno de pánico, también pueden
presentarse en otros trastornos como fobias, estrés agudo o postraumático. En el caso del
trastorno de pánico, aunque algunos episodios pueden estar relacionados con una
situación específica, es característico que ocurran también de forma inesperada, sin que
haya un motivo aparente en el ambiente.
GRUPO DE IRRITABILIDAD
Este grupo se refiere a emociones que implican una baja tolerancia al malestar, una
respuesta exagerada ante situaciones frustrantes y una tendencia a reaccionar con enojo
o molestia. La más representativa de estas emociones es la ira.
LA IRA
La ira es una emoción básica que surge cuando una persona se siente afectada por una
injusticia o daño. Aunque comúnmente se asocia con agresividad, no siempre conduce a
ella; en algunos casos, puede expresarse como tristeza, impotencia o manejarse con control
emocional. No obstante, cuando la ira es muy intensa, puede provocar síntomas físicos
como temblores o insomnio, así como pensamientos agresivos o deseos de atacar, incluso
de forma simbólica. Por ejemplo, cuando un niño golpea una silla tras tropezar con ella.
A nivel corporal, genera una tensión parecida al estrés, pero con una fuerte urgencia por
reaccionar, lo que dificulta que desaparezca rápidamente. Si esta emoción se presenta con
demasiada frecuencia o por motivos insignificantes, puede volverse disfuncional,
transformándose en un signo de irritabilidad persistente que puede indicar un malestar
emocional más profundo..
IRRITABILIDAD
La irritabilidad es un estado emocional que se manifiesta como una predisposición
constante al enojo, a menudo con reacciones exageradas, frecuentes o inapropiadas. Se
manifiesta, por ejemplo, cuando alguien se enfurece fácilmente, o cuando su ira es
excesiva en relación con la causa, como romper un libro por una palabra borrosa o
enojarse con alguien que da una mala noticia.
Este estado puede reflejar alteraciones emocionales más profundas, como en trastornos
psicóticos, episodios maníacos o trastornos de personalidad. También es común en niños
con problemas de conducta, personas con depresión, demencias o bajo el efecto de
sustancias.
Cuando se vuelve frecuente o desproporcionada, interfiere en la vida cotidiana y en las
relaciones, convirtiéndose en un signo clínico que requiere atención.