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EVENTRACIONES

El documento aborda el tema de las eventraciones, que son protrusiones subcutáneas del contenido intraabdominal a través de áreas debilitadas de la pared abdominal, con una incidencia postoperatoria del 3% al 13%. Se clasifican en eventraciones agudas y crónicas, y su diagnóstico se realiza mediante evaluación clínica y estudios de imagen. Los factores de riesgo incluyen condiciones del paciente y técnicas quirúrgicas, y su manejo requiere una comprensión de la anatomía y fisiopatología de la pared abdominal.
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EVENTRACIONES

El documento aborda el tema de las eventraciones, que son protrusiones subcutáneas del contenido intraabdominal a través de áreas debilitadas de la pared abdominal, con una incidencia postoperatoria del 3% al 13%. Se clasifican en eventraciones agudas y crónicas, y su diagnóstico se realiza mediante evaluación clínica y estudios de imagen. Los factores de riesgo incluyen condiciones del paciente y técnicas quirúrgicas, y su manejo requiere una comprensión de la anatomía y fisiopatología de la pared abdominal.
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“UNIVERSIDAD AUTONOMA TOMAS FRIAS”

“FACULTAD DE MEDICINA”
“CARRERA DE MEDICINA”

TITULO: EVENTRACIONES

DOCENTE: Dr. Víctor Hugo Bellido Flores


MATERIA: Patología Quirúrgica CIR362
CURSO: 3ro “C”
ESTUDIANTES: Univ. Mamani Coro Jose Elias
Univ. Mamani Mamani Jose Ronaldo
Univ. Mamani Vargas Jheny
Univ. Mamanillo Cruz Celenia Abigail
Univ. Mendoza Coro Ariana Yaviri
Univ. Miranda Nava Carla Corina

POTOSI-BOLIVIA
2025
INDICE
1. INTRODUCCION
Se denomina eventraciones, hernia hiatal o hernia incisional a la protrusión
subcutánea del contenido intraabdominal a través de una zona de una zona
debilitada de la pared abdominal o lumbar como consecuencia de una intervención
quirúrgica, una brecha posterior a un traumatismo cerrado o una malformación
congénita.

Etiológicamente la palabra eventración significa destrucción parcial de la pared y


se diferencia de la hernia en que esta protruye a través de orificios anatómicos.

La misma se presenta en el postoperatorio de los pacientes sometidos a cirugía


abdominal en un porcentaje que va del 3% al 13% esta frecuencia explica porque
las eventraciones es una patología que preocupa a todos los cirujanos y se
convierte en una verdadera preocupación de salud pública. También se las suele
denominar eventraciones no postoperatorias y postoperatorias.

La incidencia de eventraciones después de una laparotomía media es alta por lo


tanto es una patología a la que el cirujano se enfrenta con frecuencia. La evolución
natural hacia un aumento de tamaño y la aparición de síntomas además del riesgo
de complicaciones en particularidad la oclusión por estrangulamiento hace que la
indicación quirúrgica se mantenga con frecuencia.

En primer lugar, se incluye las alteraciones de la pared abdominal provocadas por


afecciones generales infecciosas o nerviosas (raquitismo, obesidad, paludismo
tifoideo, poliomielitis, etc.) que son muy poco frecuentes cabe mencionar las
consecuencias de partos seguidos, que puede dar lugar a la diástasis de los
rectos anteriores del abdomen.

En segundo grupo a su vez se puede ver en accidentales como las heridas o


contusiones de abdomen y postoperatorias.

Las postoperatorias son consecutivas a una intervención quirúrgica, forman en


grupo más numeroso e importante y revelan el fracaso en la reconstrucción
parietal de una operación anterior.
El contenido puede ser vísceras o epiplón que se aloja en el tejido subcutáneo
dentro de un saco de tejido fibroso y restos del peritoneo.

Su origen puede ser congénita o adquirida, una última también llamada parálisis
diafragmática o frénica.

Aunque infrecuente tiene una prevalencia mayor en la población pediátrica en la


que ocasiona síntomas agudos que puede llegar a la insuficiencia respiratoria
grave por el contrario en los adultos pocos casos presentan síntomas como la
disnea progresiva.

La única estructura que tiene efecto de “contención” en el cierre de heridas de la


pared abdominal es la fascia y en ella es donde tiene lugar el proceso de
reparación. Cualquier factor que altere los mecanismos que regulan la
proliferación de los fibroblastos y la síntesis de colágeno afectaran el proceso
reparativo, hay diferentes factores de riesgo que influyen en el desarrollo de
eventraciones y se pueden distinguir según:

 El paciente, la edad avanzada, diabetes, obesidad, anemia, tabaquismo,


enfermedad pulmonar obstructiva crónica, consumo de corticosteroides,
estado nutricional (pérdida de peso reciente, hipoalbuminemia), inmunosu-
presión, colagenopatías (ver capítulo de hernias).
 La cirugía. En el período postoperatorio precoz la resistencia mecánica de
la herida depende de la sutura, por lo que una buena técnica quirúrgica es
determinante.
 Pequeñas disrupciones en la fascia determinan un cierre de pobre calidad
sobre el que actuarán otros factores deletéreos.
 Las cirugías de urgencia o emergencia aumentan el riesgo en relación a
aquellas coordinadas.

Esto se vincula a condiciones previas del paciente no corregibles por la


oportunidad o a características del acto quirúrgico y más frecuente la
contaminación parietal e infección del sitio quirúrgico. Por supuesto que si la
resolución quirúrgica de la patología requiere de una laparotomía abreviada
dejando el abdomen abierto y contenido, aumentan las posibilidades de
eventración.

En el postoperatorio, se presenta el factor independiente más determinante que es


la infección de la herida quirúrgica. La infección del sitio quirúrgico aumenta al
doble las posibilidades de eventración. También influyen condiciones que
aumentan en forma aguda la presión intraabdominal: el íleo, los vómitos, retención
aguda de orina o episodios de tos. En el mejor de los casos la resistencia de la
cicatriz de una laparotomía se estima en el 80- 90% de la resistencia muscular
previa, determinando una zona parietal más débil que favorece las eventraciones.
se mencionan que entre 3 y 20% de las laparotomías evolucionan a una
eventración. La mitad de ellas se diagnostican en el primer año, pero muchas se
diagnosticarán posteriormente, estimándose una frecuencia de 2% anual
acumulativa.

Todos estos factores están relacionados a la aparición de una eventración precoz,


podemos decir durante el primer año de la cirugía. El envejecimiento, la obesidad,
patologías crónicas que se manifiesten por aumento de la presión intraabdominal,
son factores de riesgo que también inciden en el desarrollo tardío de una
eventración. Recordamos aquí nuevamente, al igual que lo hicimos anteriormente
en el capítulo de hernias, el hecho de interrogar para una eventración ¨tardía¨ (o
sea la eventración de una laparotomía que fue mucho tiempo continente),
síntomas y objetivar signos de patologías prevalentes como el cáncer colorrectal,
su presencia nos pone en obligación de solicitar estudios para diagnosticar estas
patologías y dejar en segundo plano la eventración.

CLASIFICACION-. La estrategia terapéutica para una eventración debe tener en


cuenta sus aspectos morfológicos (tamaño, número, localización), la
contaminación del sitio quirúrgico y el posible carácter urgente de la cirugía.

TIPOS DE EVENTRACIONES-.

EVENTRACION AGUDA: Cuando se produce la dehiscencia de la pared en el


postoperatorio inmediato puede ocurrir que las vísceras irrumpan a través de los
planos musculo aponeuróticos y queden contenidas solo por la piel que es más
resistente generando una eventración aguda, pero si esta también cede y se
produce la exteriorización visceral este se denomina evisceración.

El comienzo es entre el tercer o cuarto día postoperatorio y como la resistencia


cutánea es diez veces mayor que la aponeurosis, los puntos de sutura de la piel
sostienen y el diagnostico se hace cuando se retiran los puntos alrededor de
octavo día.

Esta dehiscencia aguda de la pared abdominal tiene una incidencia en los adultos
que oscila en 0,4 y 3,5%.

EVENTRACION CRONICA: En esta eventración se presenta el dolor y tumor son


dimensiones variables.

Las pequeñas se detectan por el medico durante el examen de rutina y el tamaño


aumenta en forma lenta y progresiva pudiendo adquirir un gran desarrollo con la
mayor parte del contenido abdominal en su interior. Se denomina cambio de
domicilio cuando se ubican dentro de la bolsa de eventración la mayor parte de las
vísceras del abdomen. Sobre la superficie se observa la cicatriz quirúrgica
generalmente ensanchada y la piel es delgada y otras veces es atrofiada.

2. ANATOMIA Y FISIOPATOLOGIA
2.1. Anatomía de la pared abdominal

Según Rouvière y Delmas, la pared abdominal anterior se organiza en varias


capas concéntricas, desde superficial a profunda (1):

a) Capas superficiales:
 Piel
 Tejido celular subcutáneo (grasa subcutánea y fascias de Camper y
Scarpa)
b) Capas musculares:
 Músculo oblicuo externo
 Músculo oblicuo interno
 Músculo transverso del abdomen
 Músculo recto del abdomen (en la línea media)

Estos músculos están envueltos por sus respectivas aponeurosis, que forman la
vaina del recto. Las aponeurosis contribuyen a la fortaleza de la línea media,
donde se unen en la línea alba, un sitio anatómicamente débil por su escasa
vascularización y pobre capacidad de regeneración.

c) Capas profundas:
 Fascia transversalis: membrana fina pero resistente, considerada como una
barrera fundamental frente a la formación de hernias.
 Grasa preperitoneal
 Peritoneo parietal

La integridad de estas estructuras es fundamental para mantener la presión


intraabdominal y contener las vísceras. La alteración de cualquiera de estas capas
puede favorecer la formación de una hernia.

2.2. Zonas anatómicas de debilidad natural o quirúrgica

Existen zonas anatómicas con menor resistencia natural donde las eventraciones
son más frecuentes:

 Línea alba: especialmente entre apófisis xifoides y ombligo (hernia


epigástrica) o debajo del ombligo (infraumbilical).
 Anillo umbilical: sitio de paso de estructuras embriológicas, susceptible
tras incisiones periumbilicales.
 Línea semilunar de Spiegel: borde lateral del músculo recto abdominal,
donde las aponeurosis se fusionan; puede ser afectado en hernias
laterales.
 Región suprapúbica: limitada inferiormente por el pubis, puede afectarse
tras cesáreas o prostatectomías.

Los sitios de incisión quirúrgica se convierten en zonas de debilidad adquirida si


no hay una correcta cicatrización fascial, lo que da lugar a una eventración.
2.3. Clasificación anatómico-topográfica de las hernias incisionales

Romero Vargas, etc. proponen una clasificación basada en zonas anatómicas con
límites definidos para mejorar la descripción topográfica de las hernias (2). Esto se
complementa con las recomendaciones de la European Hernia Society, que
estandariza regiones en función de distancias medibles:

a) Hernias mediales:
 Epigástricas: entre apófisis xifoides y ombligo (zona supraumbilical)
 Umbilicales: desde 3 cm por encima hasta 3 cm por debajo del ombligo
 Infraumbilicales: entre ombligo y pubis
 Suprapúbicas: 5 cm por encima del pubis
 Subxifoideas: 5 cm por debajo de la apófisis xifoides
b) Hernias laterales:
 Subcostales: justo debajo del reborde costal
 Iliacas: región superior de la fosa iliaca
 De Spiegel: a lo largo de la línea semilunar
c) Hernias lumbares:
 Superior (cuadrilátero de Grynfelt)
 Inferior (triángulo de Petit)
d) Hernias de los flancos:
 Entre las zonas subcostal e iliaca, en la línea medioaxilar o posterior, a
menudo derivadas de incisiones transversas o en “chevron”.

Esta clasificación permite planificar con precisión el abordaje quirúrgico y la


colocación de materiales protésicos.

2.4. Fisiopatología de las eventraciones

Las manifestaciones clínicas de las eventraciones varían según su tamaño y


reducibilidad. Las pequeñas eventraciones suelen ocasionar molestias locales
como dolor y disconfort postprandial o al realizar esfuerzos como la tos. En
cambio, las grandes eventraciones generan alteraciones sistémicas y locales, al
romperse el equilibrio entre la presión intraabdominal y la presión torácica (3).
 Alteraciones musculares y estructurales

Las eventraciones provocan separación de los músculos abdominales,


acortamiento de sus fibras y degeneración grasa, lo cual compromete su función.
Esta debilidad muscular, especialmente de los rectos abdominales en la línea
media, favorece trastornos posturales como hiperlordosis lumbar (3).

 Compromiso respiratorio

En las eventraciones reductibles, las vísceras se desplazan hacia el saco herniario


durante la inspiración, generando un “volet abdominal” que ocasiona una
respiración paradójica y anormal. En las irreductibles, los trastornos respiratorios
suelen aparecer postoperatoriamente, cuando la reducción del contenido provoca
una elevación brusca de la presión intraabdominal, con desplazamiento del
diafragma, hipoventilación e hipoxia (3).

 Alteraciones viscerales

La pérdida de presión intraabdominal en las eventraciones favorece la distensión


de vísceras huecas como el colon y el estómago, provocando síntomas digestivos
como estreñimiento, disquecia y aerofagia. Además, puede haber disminución de
la presión intravesical, especialmente en hernias infraumbilicales (3).

 Compromiso vascular

Se observa estasis venosa sistémica por fallo de la bomba diafragmática y


congestión esplácnica debido a la hipopresión abdominal. Esto, sumado a posibles
comorbilidades respiratorias, incrementa el riesgo de trombosis venosa profunda y
embolismo pulmonar (3).

 Trastornos tróficos cutáneos

El tejido que recubre la eventración, incluyendo la piel y el tejido celular


subcutáneo, puede presentar adelgazamiento, isquemia y ulceraciones. En
grandes eventraciones, los pliegues generados pueden producir dermatitis y un
aspecto de “abdomen péndulo” (3).
3. Cuadro clínico
Los síntomas que producen al paciente son la presencia de una tumoración
o deformidad de la pared abdominal a nivel de la cicatriz o cercana a ella, lo que
suele acompañarse de dolor o molestias en mayor o menor grado. A veces,
dependiendo de las características morfotípicas del paciente y de la propia hernia,
el dolor puede ser el único síntoma.
En algunas ocasiones, la presencia de intestino dentro del saco herniario con
adherencias al mismo puede ser causa de trastornos del tránsito intestinal que se
manifiesten a modo de episodios de oclusión intestinal más o menos manifiesta.
Sin embargo, todas las eventraciones están sometidas a la posibilidad de sufrir
episodios de incarceración, es decir, el atrapamiento de las vísceras en un orificio
estrecho, como una hernia; e incluso de estrangulamiento. Estos cuadros suelen
causar dolor intenso y mantenido e inflamación en la zona de la eventración,
pudiendo llegar a dar dolor abdominal diseminado e, incluso, fiebre.
El estrangulamiento de la hernia supone la aparición de un compromiso vascular
del contenido herniario con la consiguiente isquemia del contenido. Si el contenido
es un asa intestinal o colon y la isquemia se mantiene en el tiempo, puede llegar a
producirse una perforación de dicho intestino.
4. Diagnostico
El diagnóstico de la eventración se basa en una combinación de evaluación clínica
y estudios de imagen:

4.1. Evaluación clínica

 Inspección y palpación: Se busca una masa en la pared abdominal que


puede aumentar con maniobras que incrementen la presión
intraabdominal, como la toso la maniobra de Valsalva.
 Reductibilidad: Se evalúa si la masa puede ser reducida manualmente al
interior de la cavidad abdominal.
 Síntomas asociados: Dolor, sensación de presión o molestias locales.

4.2. Estudios de imagen


 Ecografía abdominal: Útil como primera herramienta diagnóstica,
especialmente en pacientes delgados.
 Tomografía Computarizada (TC): Proporciona información detallada sobre
el tamaño del defecto, contenido herniado y relación con estructuras
adyacentes. Es especialmente útil en casos complejos o en pacientes con
obesidad.
 Resonancia Magnética (RM): Puede ser utilizada en casos seleccionados
para una evaluación más detallada.

4.3. Antecedentes Quirúrgicos

La mayoría de las eventraciones se presentan en pacientes con historial de cirugía


abdominal. Entre los factores predisponentes más comunes se encuentran:

Cirugías con incisiones medianas. Infección de herida quirúrgica, mala nutrición o


inmunosupresión, uso prolongado de corticoides, obesidad y esfuerzos físicos
intensos durante el postoperatorio.

Reconocer estos antecedentes es clave para orientar el diagnóstico y prevenir


consecuencias.

5. Tratamiento

El tratamiento de la eventración es quirúrgico. Sabemos que cuantas más cirugías


se lleven a cabo, PEORES son los resultados. De ahí la importancia de llevar a
cabo una cirugía adecuada y duradera, realizada por un cirujano experto y en un
centro de referencia.

La popularización del uso de mallas quirúrgicas (prótesis) para tratar de forma más
duradera o definitiva este problema ha supuesto un avance muy importante. La
mayoría de la comunidad científica considera necesario su uso porque sus
ventajas (mucho mejores resultados) superan de largo sus inconvenientes
(molestias por cuerpo extraño, infección).

El otro factor muy importante que ha mejorado los resultados, ha sido la


dedicación de un grupo de cirujanos a desarrollar nuevas, variadas, y mejores
técnicas quirúrgicas en el tratamiento de la eventración en la pared
abdominal, sobre todo en los últimos 15-20 años. A esto se ha añadido la cirugía
laparoscópica como otra técnica muy útil en ciertos grupos de pacientes.

 CIRUGÍA DE LA EVENTRACIÓN: ABIERTA O LAPAROSCÓPICA

La cirugía para el tratamiento de la hernia incisional puede


ser abierta o laparoscópica. Cada una de estas técnicas tiene sus ventajas e
inconvenientes o limitaciones. En el post de hoy intentaremos explicar los puntos
fuertes y débiles de cada técnica y qué llevará al médico especialista a escoger
una u otra.

A pesar de que está mucho más extendida la reparación de la eventración


mediante cirugía abierta, la cirugía laparoscópica tiene sus ventajas y puede estar
más indicada en determinados casos. Veamos cuáles son las ventajas de
cada tratamiento quirúrgico de la eventración:

 Ventajas de la cirugía laparoscópica para el tratamiento de la


eventración

La eventroplastia laparoscópica presenta muchas ventajas para el paciente, sobre


todo en lo que se refiere al postoperatorio. Esta técnica ofrece una recuperación
postoperatoria más rápida, no presenta complicaciones de la herida quirúrgica (las
incisiones son muy pequeñas), y previene la infección de la malla quirúrgica

 Ventajas de la cirugía abierta para el tratamiento de la eventración

En la mayor parte de casos de eventración, no se cierra el orificio de la hernia ya


que la malla actúa como un parche. Así pues, cuando se realiza una cirugía
abierta para su tratamiento, no se reconstruye la pared abdominal, algo muy
importante para su adecuada funcionalidad.

Lo más adecuado consiste en seleccionar de la mejor técnica para cada caso. Se


debe tener en cuenta una serie de variables que harán adecuada un tipo de
cirugía u otro dependiendo del paciente. Las variables que llevarán a que el
médico especialista escoja una técnica quirúrgica u otra para el tratamiento de la
eventración son: El diámetro del orificio de la eventración, las cirugías previas, el
índice de masa corporal o las actividades físicas habituales.

6. Pronóstico y complicaciones

La reparación de eventraciones (hernias incisionales) conlleva una importante tasa


de complicaciones, que varía según el tipo de técnica quirúrgica utilizada, el
estado del paciente y la complejidad del procedimiento. Cuando una persona tiene
una evisceración (que es cuando los órganos internos, como los intestinos, salen
a través de una herida en la pared del abdomen), pueden aparecer varias
complicaciones, algunas más comunes que otras, y con diferentes niveles de
gravedad.

6.1 Factores que aumentan el riesgo de complicaciones:

 Tipo de eventración: especialmente si está incarcerada, estrangulada o


con sepsis.
 Complejidad técnica: uso de mioplastias, múltiples prótesis, incisiones
adicionales, resecciones intestinales o reconstrucciones.
 Condiciones del paciente: obesidad, diabetes, enfermedad pulmonar,
desnutrición, inmunosupresión o infección.

6.2 Clasificación de complicaciones según el momento de aparición:

6.2.1 Complicaciones peroperatorias

 Lesión visceral: principal riesgo es el daño al intestino y vejiga,


especialmente si hay adherencias o prótesis antiguas. Estas lesiones
pueden pasar desapercibidas y causar sepsis o peritonitis letal.
 Lesión nerviosa: puede causar dolor crónico, disestesias o parálisis
muscular, sobre todo si se afectan nervios como el ilioinguinal.
 Lesión vascular y hemorragia: sangrado por vasos epigástricos o ilíacos.
Es una complicación grave que puede requerir cirugía vascular inmediata.
6.2.2. Complicaciones postoperatorias inmediatas

 Seroma: acumulación de líquido seroso por reacción inflamatoria o linfática.


Muy común, pero no siempre es una complicación. Su manejo suele ser
conservador o con punción estéril, evitando abrir la herida.
 Hematoma subcutáneo o de pared: poco frecuente, pero puede requerir
transfusión en pacientes anticoagulados.
 Hemoperitoneo: sangrado en cavidad abdominal, más probable en
pacientes anticoagulados. Diagnóstico por imagen.
 Necrosis de piel: por isquemia de bordes quirúrgicos. Se asocia con
suturas apretadas o pacientes con mal estado vascular (diabéticos,
fumadores).
 Neuralgia postoperatoria temprana: dolor agudo si un nervio queda
atrapado con grapas o suturas. Requiere reintervención en casos severos.
 Oclusión intestinal: puede surgir por adherencias tempranas a la prótesis
o hernias internas.
 Dehiscencia y evisceración: falla en el cierre de la herida por tensión
excesiva, infección o mala técnica. Puede derivar en salida de vísceras
(evisceración).
 Trombosis venosa profunda (TVP): riesgo entre 2–10% sin profilaxis.
Disminuye mucho con el uso de heparinas de bajo peso molecular.
 Neumonía y atelectasia: frecuentes en pacientes con comorbilidades
respiratorias. Relacionadas más con el estado del paciente que con la
técnica.
 Síndrome compartimental abdominal: complicación letal por aumento de
la presión intraabdominal tras cierre a tensión. Puede causar falla
multiorgánica. La medición de la PIA intraoperatoria ayuda a prevenirlo.
 Infección: Es una de las complicaciones más frecuentes. Se produce
cuando bacterias entran en el cuerpo a través de la herida. Aunque es
común, por lo general no es grave si se trata a tiempo con antibióticos y
una buena limpieza de la zona.
 Íleo: El íleo es una condición donde el intestino deja de moverse, es decir,
no hay tránsito intestinal normal. Esto impide que el contenido del
intestino avance como debe. Existen varios tipos de íleo:
o Íleo paralítico puro: No es grave. Se presenta cuando el intestino se
"detiene" por un reflejo sin que haya una obstrucción. Puede mejorar
con reposo, hidratación y medicamentos.
o Íleo paralítico por peritonitis: Es más grave. En este caso, hay una
inflamación importante del peritoneo (la membrana que recubre el
abdomen), lo que paraliza el intestino.
o Íleo mecánico: Este ocurre cuando algo obstruye físicamente el
intestino. Puede ser por una peritonitis plástica (cuando el peritoneo
se endurece y forma adherencias) o por un estrangulamiento de
una parte del intestino que queda atrapada en un agujero de la pared
abdominal (en el plano aponeurótico). Este último es muy grave y
suele necesitar cirugía urgente.

Cada tipo de íleo tiene un tratamiento diferente, por lo tanto es muy


importante identificar correctamente cuál es.

 Estrangulación intestinal: Se refiere a cuando una parte del intestino


queda atrapada y no recibe suficiente sangre, lo que puede causar
necrosis (muerte del tejido). Es una complicación muy peligrosa que
necesita cirugía inmediata.
 Hemorragia: Es cuando hay sangrado en la zona afectada. Puede ocurrir
por daño a los vasos sanguíneos durante la evisceración. Dependiendo de
la cantidad de sangre perdida, puede ser una urgencia.
 Fístula intestinal: Una fístula es una comunicación anormal entre el
intestino y otra parte del cuerpo, como la piel o incluso otro órgano. Las
fístulas intestinales pueden ser muy difíciles de tratar, ya que muchas
veces no cierran fácilmente y pueden requerir cirugía y manejo prolongado.
(1)
7. Conclusiones

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