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Crisis Peru Extendido

Perú enfrenta una crisis política, social y económica caracterizada por la inestabilidad gubernamental y protestas masivas tras la destitución de Pedro Castillo. La crisis social ha evidenciado desigualdades estructurales y ha resultado en más de 60 muertes por represión estatal, mientras que la economía se ha visto afectada por la incertidumbre política y la inflación. La solución a estos problemas requiere reformas políticas profundas y un diálogo real con la población marginada.

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Crisis Peru Extendido

Perú enfrenta una crisis política, social y económica caracterizada por la inestabilidad gubernamental y protestas masivas tras la destitución de Pedro Castillo. La crisis social ha evidenciado desigualdades estructurales y ha resultado en más de 60 muertes por represión estatal, mientras que la economía se ha visto afectada por la incertidumbre política y la inflación. La solución a estos problemas requiere reformas políticas profundas y un diálogo real con la población marginada.

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Crisis política, social y económica del Perú

1. Crisis política
En los últimos años, Perú ha enfrentado una profunda inestabilidad política marcada por la sucesiva caída de
presidentes. Desde 2016, el país ha tenido varios mandatarios en cortos períodos debido a renuncias, vacancias y
denuncias de corrupción. Pedro Pablo Kuczynski renunció en 2018 por acusaciones de corrupción, y su sucesor,
Martín Vizcarra, fue vacado en 2020 por el Congreso. Luego asumió Manuel Merino, cuya breve presidencia fue
rechazada por la población, provocando su renuncia en menos de una semana. Después vino Francisco Sagasti
como mandatario de transición. En 2021, Pedro Castillo fue elegido, pero su mandato estuvo marcado por
constantes cambios de ministros, conflictos con el Congreso y escándalos de corrupción. Finalmente, en diciembre
de 2022, intentó disolver el Congreso sin éxito, lo que desencadenó su destitución y detención. Su vicepresidenta,
Dina Boluarte, asumió la presidencia en medio de protestas generalizadas.

Esta sucesión de crisis demuestra la fragilidad del sistema político peruano y la falta de acuerdos entre poderes del
Estado. Además, muchos de los expresidentes están involucrados en casos judiciales, lo que ha erosionado aún más
la confianza de la ciudadanía en las autoridades.

2. Crisis social
La constante crisis política ha desatado una crisis social sin precedentes. Desde la destitución de Pedro Castillo,
miles de ciudadanos, en su mayoría del sur andino, han salido a las calles a protestar. Las regiones más afectadas
por la pobreza, la discriminación histórica y la falta de servicios públicos han liderado estas manifestaciones. Las
demandas van desde la renuncia de Dina Boluarte y el cierre del Congreso hasta la convocatoria a una Asamblea
Constituyente.

Durante los primeros meses de 2023, las protestas se intensificaron, especialmente en regiones como Puno,
Ayacucho, Arequipa y Cusco. Se registraron más de 60 muertes relacionadas con la represión estatal, lo cual generó
críticas a nivel nacional e internacional. Organismos de derechos humanos denunciaron un uso excesivo de la
fuerza y una criminalización de la protesta.

La crisis social también ha visibilizado las profundas desigualdades estructurales en el país. Mientras Lima parece
vivir desconectada de los reclamos del interior, las regiones exigen mayor inclusión política, inversión en
educación y salud, y una descentralización real.

3. Crisis económica
En términos económicos, Perú experimentó una fuerte caída en su crecimiento durante la pandemia de COVID-19.
Aunque hubo una recuperación en 2021, la incertidumbre política, la falta de estabilidad y las protestas sociales
han vuelto a frenar el desarrollo económico. La inversión privada ha disminuido, especialmente en sectores clave
como la minería, debido a bloqueos de carreteras, paralizaciones y desconfianza hacia las autoridades.

Además, la inflación ha golpeado el bolsillo de las familias, encareciendo los productos de primera necesidad como
alimentos, transporte y combustibles. Según el INEI, el 2023 cerró con una inflación acumulada que afectó a los
sectores más vulnerables. A pesar de los esfuerzos del Banco Central para mantener el control macroeconómico, la
falta de reformas estructurales sigue afectando la economía a largo plazo.
Otro problema importante es el desempleo juvenil y el subempleo. Muchos jóvenes no logran acceder a trabajos
formales o bien remunerados, lo que incrementa la informalidad laboral y limita sus oportunidades de desarrollo.
Además, sectores como el turismo aún no se han recuperado completamente tras la pandemia y las constantes
crisis sociales y políticas.

Conclusión
La crisis múltiple que vive el Perú es el reflejo de un sistema debilitado por la corrupción, la falta de
representatividad y el abandono histórico de amplios sectores de la población. La recuperación del país no solo
dependerá del crecimiento económico, sino también de una reforma política profunda, del respeto a los derechos
humanos y de una verdadera inclusión social.

Es urgente que las autoridades establezcan canales de diálogo real con la población, especialmente con las regiones
que han sido marginadas. Solo así se podrá reconstruir la confianza ciudadana y sentar las bases para un futuro
más justo, democrático y estable. El Perú necesita reconciliarse con su diversidad y avanzar hacia un modelo de
desarrollo más equitativo.

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