HERIDAS.
Solución de continuidad de tejidos superficiales y/o profundos, con disrupción de estructuras
anatómicas y funcionales, producto de un agente traumático externo.
Clasificación.
Las heridas pueden ser clasificadas según distintas características:
Según cantidad de detritos
Esta clasificación tiene relación con el grado de contaminación y consecuentemente el riesgo de
infección de la herida.
• Limpia o tipo I: heridas no traumáticas en que no se produce contaminación exógena ni
endógena (no comprometen cavidad oral, nasal, tracto digestivo, respiratorio o
genitourinario), ni hay transgresión de las técnicas de asepsia. Constituyen
aproximadamente el 75% de todas las heridas.
• Limpia-Contaminada o tipo II: heridas no traumáticas en que se transgrede una barrera
conocidamente contaminada por microorganismos, en un ambiente controlado, tales
como la cavidad oral o el tracto digestivo, pero no existe contacto directo entre el
contenido de estas cavidades y la herida. También aquellas heridas limpias en que se
transgredió alguna regla de asepsia o bien existió una exposición intraoperatoria
prolongada de la herida. El riesgo de infección de estas heridas es cercano al 5%, por lo
que se beneficiarían de antibióticos profilácticos.
• Contaminada o tipo III: son todas las heridas traumáticas (accidentes automovilísticos,
heridas de balas, heridas por arma blanca) y/o aquellas no traumáticas en que se produce
transgresión de barreras conocidamente contaminadas con derrame y contacto directo
entre el contenido de la cavidad y la herida, sin poseer material purulento. Su riesgo de
infección es de 12-15% aproximadamente por lo que deben recibir antibióticos
profilácticos.
• Sucia o tipo IV: son aquellas heridas que presentan signos de inflamación o infección
activa, contienen abundantes detritos, restos inorgánicos y/o material purulento. Dada su
alta contaminación con microorganismos, se deben administrar antibióticos, no de manera
profiláctica, sino terapéutica (lo que puede incluir cambio en la elección del antibiótico).
Su riesgo de infección es alrededor de 30-40%.
Según mecanismo de producción.
• Cortantes: producidas por elementos cortantes o de bordes con filo. Las heridas tienen
bordes netos, es decir, bien delimitados.
• Contusas: son ocasionadas por un objeto plano o de bordes redondeados que impacta el
tejido blando. Producen bordes irregulares, con múltiples direcciones y suelen tener tejido
desvitalizado. Producen además un halo de daño de aproximadamente tres veces la
longitud de la herida misma.
• Punzantes: se producen por la penetración de un elemento agudo en dirección
perpendicular a la piel. Deja heridas pequeñas y, a veces, no se logra localizar el punto de
entrada, ya que el elemento causante puede introducirse y no ser visible fácilmente,
siendo a veces necesaria la utilización de exámenes radiológicos.
• Erosivas: pueden ser causadas por mecanismos abrasivos, fuego, químicos o calor.
Producen pérdidas en grado variable de las capas superficiales de la piel. Su cicatrización
depende de la profundidad de la pérdida de tejido.
• Lacerantes: se producen cuando los tejidos son arrancados violentamente.
• Colgajo: son lesiones que separan una porción de tejido, adheridas en su base por un
pedículo. Comprometen piel, aponeurosis y/o músculo.
Según grado de profundidad.
• Excoriaciones: son lesiones dermo-epidérmicas que generalmente cicatrizan sin dejar
cicatriz visible.
• Superficiales: son aquellas que pueden lesionar piel, tejido adiposo (subcutáneo) e incluso
la aponeurosis.
• Profundas: son aquellas que, además de comprometer los tejidos superficiales, pueden
comprometer el músculo y/o tendones y pueden lesionar vasos sanguíneos y/o nervios de
mayor calibre.
• Penetrantes: son aquellas que se caracterizan por comunicar el medio externo con alguna
cavidad.
• Traumatismo cerrado: son lesiones en donde no hay pérdida de la continuidad cutánea o
bien esta es solo parcial, con compromiso variable de las partes blandas. El grado de daño
no es evidente en la primera evaluación, ya que el compromiso puede variar en el tiempo
y en general evolucionan a escaras.
• Mordeduras: pueden ser por mordeduras tanto humanas como de animal. Son heridas
complejas que requieren cuidados específicos. Se consideran altamente contaminadas y
siempre requieren de tratamiento antibiótico específico para cubrir los microorganismos
de la flora intraoral de la especie causante de la lesión.
• Por proyectil de arma de fuego: son lesiones complejas que dependen de las
características del arma y el proyectil, los cuales pueden ser de alta velocidad y/o
expansivos. Generalmente la lesión cutánea no es proporcional al daño de los tejidos
subyacentes.
• Perforantes: son las heridas en que se lesiona superficialmente o se perfora propiamente
tal una víscera contenida en una cavidad. Son heridas de tratamiento complejo.
Según tiempo de evolución
• Aguda: heridas de 3-4 semanas de evolución, que siguen una secuencia de reparación
ordenada que llevará a una integridad anatómica y funcional de la herida.
• Crónica: herida de 4-6 o más semanas de evolución, donde no se sigue el orden habitual
de las etapas de cicatrización lo que finalmente impide recuperar la integridad anatómica
y funcional de la herida.