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Ensayo

El documento analiza la evolución de la educación inicial en Ecuador, destacando su transformación de un enfoque asistencialista a un derecho constitucional garantizado por la Constitución de 2008. Se abordan los marcos legales, políticas públicas y programas implementados que han permitido mejorar la calidad y cobertura de la educación para la primera infancia. Además, se reflexiona sobre los retos actuales y la importancia de seguir invirtiendo en la infancia para el desarrollo sostenible del país.

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Ensayo

El documento analiza la evolución de la educación inicial en Ecuador, destacando su transformación de un enfoque asistencialista a un derecho constitucional garantizado por la Constitución de 2008. Se abordan los marcos legales, políticas públicas y programas implementados que han permitido mejorar la calidad y cobertura de la educación para la primera infancia. Además, se reflexiona sobre los retos actuales y la importancia de seguir invirtiendo en la infancia para el desarrollo sostenible del país.

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FACULTAD DE EDUCACION

CARRERA: EDUCACIÓN INICAL

Tema:

DERECHOS Y DEBERES DE LOS NIÑOS DE INICIAL -EN LA CULTURA DE LA

NUEVA CRIANZA EN EL ECUADOR

Autor:

MAYEXI MARIUXI QUINTERO MINA

Materia:

PUERICULTURA

Docente:

M.S.C. Flor María Silva Muñoz

FECHA DE ENTREGA:

25/05/2025

Periodo:

Abril - Julio 2025


Introducción

La educación inicial representa el primer peldaño dentro del sistema educativo y

cumple una función crucial en el desarrollo integral de los niños y niñas. Durante las

primeras etapas de la vida, se construyen las bases cognitivas, afectivas y sociales que

influirán en su desempeño futuro en la escuela y en la sociedad. En Ecuador, la evolución

de la educación inicial ha estado marcada por transformaciones sociales, políticas y

legislativas que han permitido su consolidación como un derecho fundamental.

Desde modelos asistencialistas limitados en cobertura hasta políticas públicas más

estructuradas, el país ha transitado hacia una visión más integral e inclusiva de la atención

a la primera infancia. Documentos como la Constitución de 2008 y la Ley Orgánica de

Educación Intercultural (LOEI) han sido fundamentales en este proceso, al reconocer la

educación inicial como obligatoria y gratuita, y al establecer lineamientos para su

implementación. Asimismo, programas como “Creciendo con Nuestros Hijos” (CNH) y

los Centros Infantiles del Buen Vivir (CIBV), impulsados por el MIES y el Ministerio de

Educación, han permitido ampliar la cobertura, mejorar la calidad y atender a miles de

niños y niñas en todo el territorio nacional. Estas iniciativas han sido acompañadas por el

fortalecimiento de la infraestructura educativa, la formación de docentes y el enfoque en

la participación familiar y comunitaria en el proceso educativo.

A través del presente ensayo se propone un análisis detallado de cómo ha

evolucionado la educación inicial en Ecuador, considerando los aspectos legales,

institucionales y sociales que han influido en su desarrollo. Se busca también reflexionar

sobre los retos pendientes y la importancia de seguir invirtiendo en la infancia como base

del desarrollo sostenible del país.


La Educación Inicial en Ecuador: Una Evolución Constante hacia la Primera
Infancia

La educación inicial es el cimiento sobre el que se construye el desarrollo integral

de los seres humanos. En Ecuador, el cuidado de la primera infancia ha experimentado

una evolución significativa a través de las décadas, evolucionando desde perspectivas

asistenciales y filantrópicas hasta la formación de un derecho constitucional y una política

pública de prioridad. Este trabajo examinará el camino de la educación temprana en la

nación, estudiando sus logros históricos, las normativas legales que la han promovido, los

modelos de enseñanza aplicados, los retos constantes y los progresos alcanzados en la

búsqueda de un cuidado de calidad y justo para niños y niñas desde su nacimiento hasta

los cinco años.

 Una travesía por la interpretación de la infancia

La trayectoria de la educación temprana en Ecuador, al igual que en muchos otros

sitios, refleja las transformaciones sociales, políticas y económicas que ha experimentado

el país. Por siglos, la percepción del niño se diferenciaba considerablemente de la

contemporánea. Por ejemplo, durante la Edad Media, los niños eran considerados como

"adultos en miniatura" o incluso como entidades "corruptas" por naturaleza, cuya

redención dependía de la disciplina y el castigo físico. La educación no se ajustaba a sus

requerimientos y se limitaba a una élite de hombres, marginando de manera sistemática a

las niñas (Galindo, 2020).

Esta perspectiva empezó a evolucionar con el Renacimiento y, de forma más

relevante, con intelectuales como John Locke y Jean-Jacques Rousseau. Ellos abogaban

por la concepción del niño como un ser diferente al adulto, con derecho a una educación

ajustada a sus particularidades evolutivas. Con su famosa declaración de que "el niño es

bueno por naturaleza" y que es la sociedad la que puede alterarlo, Rousseau impulsó una
educación que honra las fases de crecimiento infantil. A finales del siglo XIX y comienzos

del siglo XX, el niño empezó a ser objeto de investigación científica, y se reconoció la

relevancia de su salvaguarda. Desde este punto, aparecieron leyes de educación

obligatoria y se establecieron los primeros sistemas estatales de cuidado infantil (Galindo,

2020), estableciendo los cimientos para lo que actualmente entendemos como educación

temprana.

I. Historia Previa y Primeras Propuestas (Siglo XIX - Mediados del Siglo XX)

El siglo XIX y la primera mitad del siglo XX en Ecuador se caracterizaron por

una escasa o casi nula atención del estado hacia la educación temprana. La idea

dominante en la sociedad de aquel tiempo era que el cuidado y la educación de los niños

pequeños estaban únicamente en el entorno familiar. No obstante, frente a la creciente

demanda de cuidar a niños en circunstancias de orfandad, desamparo o pobreza extrema,

emergieron las primeras propuestas de naturaleza asistencialista (Rodríguez, 2010).

Principalmente, estas se expresaron mediante la formación de orfanatos, asilos y

guarderías de beneficencia. En estas fases iniciales, la Iglesia Católica y varias entidades

de caridad jugaron un papel crucial. Movidas por principios de filantropía y asistencia

social, estas instituciones ofrecían refugio, alimentación básica y, en algunos casos,

rudimentos de educación moral y religiosa a los niños más vulnerables (Gómez, 2005).

En este lapso, la educación temprana no estaba presente en la agenda pública ni

en las políticas de educación del Estado de Ecuador. Las normativas educativas

establecidas se centraban en la educación primaria y secundaria, dejando al nivel

preescolar en un escenario normativo (Ministerio de Educación, 1950). La falta de una

política pública definida implicaba que el acceso a cualquier tipo de atención o educación

temprana era limitado e inequitativo. Solo las familias con más recursos financieros tenían

la posibilidad de contratar instituciones o enviar a sus hijos a jardines infantiles privados,


que eran limitados y se concentraban en las ciudades más importantes. Para la gran

mayoría de la población, particularmente en áreas rurales y urbana-marginales, la

educación temprana era un concepto oculto o inaccesible.

II. Influencia de Modelos Pedagógicos Extranjeros

A pesar de la falta de una política estatal, la idea de que el niño debía ser protegido

y educado desde temprana edad comenzó a arraigarse en el discurso, influenciada por los

movimientos pedagógicos internacionales del siglo XIX. Aunque no se registra una fecha

exacta para la fundación del primer jardín de infantes en Ecuador, la influencia de

modelos europeos en América Latina fue innegable, especialmente con la llegada de la

modernidad y la escolarización obligatoria (Galindo, 2020).

Los enfoques de Froebel, Pestalozzi y posteriormente María Montessori

establecieron un punto de inflexión en la evolución de la pedagogía para niños. La

influencia de estas corrientes, aunque inicialmente restringida a círculos intelectuales y

élites en Ecuador [Pérez, 2012], establecería los cimientos para implementaciones

futuras.

 Friedrich Froebel, creador del "kínder" o jardín de infantes, concebía la

educación como un proceso natural basado en el juego, la creatividad y el

contacto con el entorno. Creía que el jardín de infantes debería ser un lugar

emocional y educativo, próximo a la vivencia del hogar (Galindo, 2020).

 Johann Heinrich Pestalozzi, por su parte, abogó por una educación basada

en el amor y el aprendizaje experiencial, destacando el rol de la madre

como primera educadora.

 Posteriormente, el método Montessori revolucionaría aún más la

educación infantil, proponiendo un entorno preparado donde el niño


pudiera aprender de manera autónoma, respetando sus ritmos y estilos de

aprendizaje. Aunque el artículo no lo menciona directamente, este método

ha sido ampliamente adoptado en instituciones ecuatorianas a lo largo del

siglo XX y XXI.

Estas primeras escuelas infantiles en Ecuador, inspiradas por valores como los de

Froebel, se proyectaron como lugares donde el juego, la emotividad y el progreso

cognitivo se complementaban. No obstante, durante este periodo, no había una

infraestructura ni una capacitación pedagógica que facilitara la aplicación amplia de estas

ideas. Las deficiencias eran claras: carencia de personal formado, falta de espacios

apropiados, falta de recursos pedagógicos adecuados y, principalmente, una percepción

fragmentada y asistencialista de la primera infancia, que no valoraba su potencial para el

crecimiento integral.

III. Reconocimiento Incipiente y Primeros Marcos Legales (Mediados del Siglo

XX - Década de 1980)

Desde la mitad del siglo XX, y con más énfasis desde los años 60, la visión sobre

la educación preescolar en Ecuador empezó a cambiar. A pesar de que todavía no se

consideraba una prioridad nacional, surgieron las primeras señales de un reconocimiento

de su relevancia. Este periodo se distinguió por la gradual pero continua aparición de

jardines infantiles, ya sea de iniciativa privada o, en menor grado, de naturaleza pública.

Las entidades privadas, a menudo vinculadas a instituciones educativas de mayor

envergadura o a congregaciones religiosas, siguieron siendo las principales proveedoras

de estos servicios, orientados principalmente a las clases medias y superiores.

Marco legal de la educación inicial en el Ecuador


El siglo XIX y la primera mitad del siglo XX en Ecuador se caracterizaron por

una escasa o casi nula atención del estado hacia la educación temprana. La idea

dominante en la sociedad de aquel tiempo era que el cuidado y la educación de los niños

pequeños estaban únicamente en el entorno familiar. En Ecuador, la educación inicial

está amparada por un robusto marco regulatorio que asegura su naturaleza gratuita,

obligatoria y de alta calidad.

 Constitución de la República del Ecuador (2008)

La Constitución de 2008 representa el pilar fundamental del reconocimiento de la

educación inicial como un derecho. En su artículo 28 establece:

“Se garantizará... la obligatoriedad en el nivel inicial, básico y bachillerato”

Asimismo, el artículo 44 establece que:

“Las niñas, niños y adolescentes tendrán derecho a su desarrollo integral... con

el apoyo de políticas intersectoriales nacionales y locales” (Ecuador A. N., 2008)

Estas disposiciones evidencian el compromiso del Estado con una atención

prioritaria a la niñez desde el nacimiento.

 Normativas del Ministerio de Educación

El Ministerio de Educación ha elaborado normativas específicas para garantizar

estándares de calidad en la educación inicial, como:

Currículo de Educación Inicial (2014): propone un enfoque lúdico, integral y

centrado en el desarrollo infantil.


Lineamientos para el funcionamiento de unidades educativas y centros de

desarrollo infantil: regulan infraestructura, ratios docentes, recursos pedagógicos y

procesos de evaluación.

IV. La Década de los 90 y el Impulso de la Educación Inicial

La educación inicial en Ecuador experimentó una transformación significativa en

la década de 1990. Este cambio se debió a la combinación de una mayor conciencia a

nivel nacional sobre la importancia de la primera infancia y un entorno internacional

favorable. Eventos clave como la Declaración de Jomtien (1990) y el Marco de Acción

de Dakar (2000) de la UNESCO fueron fundamentales. Estas conferencias globales

enfatizaron la necesidad de una educación de calidad para todos, desde la primera

infancia, reconociendo la educación preescolar como esencial para el desarrollo. Estas

directrices internacionales sirvieron de catalizador para que Ecuador revisara y reforzara

sus políticas de primera infancia.

En respuesta a directrices internacionales y a una creciente necesidad social,

Ecuador desarrolló e implementó programas de educación inicial. Un ejemplo clave es el

programa "Creciendo con Nuestros Hijos" (CNH), establecido en 1995 por el MIES.

Este modelo innovador se centró en comunidades rurales y urbano-marginales sin acceso

a jardines de infancia, ofreciendo atención domiciliaria y comunitaria. Educadoras

visitaban los hogares y organizaban encuentros grupales, promoviendo el desarrollo

infantil a través del juego, la estimulación temprana y la capacitación familiar.

Esto fue fundamental para expandir la cobertura y llevar servicios de educación inicial a

miles de niños.
 Primeros Lineamientos Curriculares y Bases para el Futuro

Durante los años 90, se hicieron los primeros intentos serios para establecer

directrices curriculares específicas para la educación preescolar en Ecuador. Aunque

todavía no había un currículo nacional obligatorio y unificado, el Ministerio de Educación

y Cultura (MEC) empezó a desarrollar documentos de orientación. Estos documentos

tenían como objetivo definir:

 Objetivos pedagógicos

 Áreas de desarrollo

 Sugerencias metodológicas para los centros preescolares.

Estos lineamientos iniciales fueron un paso importante hacia la estandarización y

mejora de la calidad educativa, ofreciendo un marco de referencia para educadores e

instituciones, la década de los 90 fue un periodo de expansión, experimentación y mayor

concientización, sentando las bases para las transformaciones significativas que se

consolidarían en el siglo XXI.

V. La Constitución de 2008 y la Incorporación en la Constitución del Derecho

a la Educación Inicial.

La Constitución ecuatoriana de 2008, también conocida como la Constitución de

Montecristi, marcó un antes y un después en la educación inicial del país. Lo que antes

era solo una sugerencia o un servicio de apoyo, se convirtió en un derecho constitucional

para todos los niños y niñas. Esto significa que el Estado tiene la obligación de asegurar

que la educación inicial sea accesible, transformándola de un beneficio opcional en una

responsabilidad estatal ineludible y un derecho que los ciudadanos pueden exigir.


La Constitución de 2008 fue un parteaguas para la educación inicial en Ecuador.

No solo la hizo un derecho, sino que también sentó las bases para que fuera una

experiencia verdaderamente enriquecedora para los niños. Esto significó que la educación

no solo se enfocaría en lo académico, sino también en el desarrollo integral de cada niño,

abarcando sus emociones, habilidades sociales, desarrollo físico y bienestar afectivo.

Asimismo, la Constitución reconoció la diversidad del país, impulsando que la

enseñanza se adaptara a las distintas culturas, idiomas y realidades económicas de las

comunidades. Por último, puso un fuerte énfasis en la calidad, exigiendo que los servicios

educativos contaran con buenos estándares en pedagogía, infraestructura y personal para

garantizar el mejor desarrollo posible para los niños.

La Constitución ecuatoriana de 2008 revolucionó la educación inicial al integrarla

por completo en el sistema educativo. Dejó de ser un nivel aislado para convertirse en la

primera etapa del aprendizaje continuo de los niños, desde el nacimiento hasta la

educación superior. Este enfoque evitó la fragmentación y garantizó que los

conocimientos adquiridos en la primera infancia sentaran las bases para futuros

aprendizajes.

Además, la Constitución estableció un firme compromiso con la inversión pública

en la educación inicial. El Estado se obligó a destinar los recursos necesarios para

asegurar su universalización y calidad. Esto se tradujo en un aumento significativo del

presupuesto, que permitió la creación de nuevas instalaciones, la contratación de personal,

la implementación de programas y la mejora de la infraestructura existente.

VI. Fortalecimiento Institucional y Curricular (2008 - Actualidad)

Tras la aprobación de la Constitución de 2008, Ecuador se dedicó a fortalecer sus

instituciones y planes educativos para garantizar el derecho a la educación inicial. Durante


este período, se crearon nuevas entidades gubernamentales y se ajustaron funciones para

asegurar una atención integral a la primera infancia.

Un ejemplo destacado fue la creación de la Secretaría Técnica del Plan "Toda Una

Vida" en 2017. Esta iniciativa clave se propuso coordinar las políticas públicas que

abarcan todo el ciclo de vida, desde el embarazo hasta la vejez, con un fuerte enfoque en

la primera infancia. Adicionalmente, el Ministerio de Inclusión Económica y Social

(MIES) asumió un papel fundamental en el cuidado de niños de 0 a 3 años a través de sus

programas de desarrollo infantil integral (MIES, 2014). Esta labor complementó el

trabajo del Ministerio de Educación, que se enfocaba en los niños de 3 a 5 años. Esta

distribución de responsabilidades buscó optimizar los recursos y la especialización en la

atención a los distintos grupos de edad en la primera infancia.

Uno de los avances más importantes de este periodo fue la creación e

implementación a nivel nacional de un Currículo de Educación Inicial unificado y

obligatorio, diseñado por el Ministerio de Educación en 2014. Este currículo se basó en

el desarrollo de habilidades, reconociendo a los niños como participantes activos en su

propio aprendizaje. Se destacó el juego como elemento central de la metodología,

impulsando la exploración, la creatividad y la interacción social. Además, el currículo

buscaba fomentar la autonomía infantil, preparándolos para la educación general básica.

Este instrumento pedagógico ofreció una guía clara para los centros de educación inicial,

contribuyendo a estandarizar la calidad de la enseñanza en todo el país.

Con el fin de garantizar la excelencia en la educación inicial, el Ministerio de

Educación (2015) estableció estándares de calidad. Estos estándares cubrieron diversas

áreas, incluyendo las instalaciones, la preparación del personal docente, los recursos

educativos, la seguridad, la alimentación y la interacción en el aula. La aplicación de estas

normas facilitó la evaluación constante y la mejora continua, permitiendo identificar los


puntos fuertes y débiles de los centros y, de esta manera, dirigir los esfuerzos hacia una

atención de mayor calidad.

Se le dio un gran impulso a la formación y profesionalización de los docentes de

educación inicial. Esto incluyó la implementación de programas de capacitación y

desarrollo profesional continuo para mejorar sus habilidades pedagógicas, el manejo de

grupos y su comprensión del desarrollo infantil, según SENESCYT en 2018. También se

incentivó que los educadores obtuvieran títulos universitarios en educación inicial,

reconociendo la importancia de contar con personal altamente calificado en esta etapa

fundamental del desarrollo.

El sistema de atención a la primera infancia en Ecuador se ha fortalecido

significativamente a través de la expansión de dos modalidades principales. Los Centros

de Desarrollo Infantil (CDI), que brindan atención directa y diaria en instalaciones

adecuadas, se han consolidado y extendido. Al mismo tiempo, la estrategia "Creciendo

con Nuestros Hijos" (CNH), que ofrece apoyo a las familias en sus comunidades, ha

ampliado su alcance, llegando especialmente a zonas rurales y dispersas. Esta

combinación de enfoques ha permitido al país garantizar que más niños tengan acceso a

la educación inicial, adaptándose a las distintas realidades geográficas y socioeconómicas

del Ecuador. Para sintetizar, estas iniciativas demuestran un compromiso constante con el

desarrollo de un sistema de educación inicial sólido y de alta calidad.

VII. Desafíos y Perspectivas Futuras en educación Inicial

Uno de los principales desafíos es la cobertura y el acceso equitativo. Aunque más

niños están matriculados, persisten diferencias notables entre áreas urbanas y rurales, y

entre distintos niveles socioeconómicos. Los niños de comunidades remotas, indígenas o

con bajos recursos siguen teniendo menos oportunidades de acceder a servicios de


calidad. Es crucial expandir la oferta educativa y eliminar las barreras geográficas y

económicas para un acceso universal.

La calidad de la atención es otro aspecto fundamental que demanda atención

constante. Esto implica ir más allá de solo ofrecer servicios, centrándose en métodos

pedagógicos que fomenten el desarrollo integral del niño a través del juego, la exploración

y la interacción significativa. La falta de infraestructura adecuada, con espacios seguros

y estimulantes, sigue siendo un problema. Además, contar con personal capacitado, bien

remunerado y en formación continua es vital para elevar la calidad de la enseñanza. La

inversión sostenida es indispensable para mantener y expandir el sistema de educación

inicial. A pesar del aumento presupuestario, es necesario asegurar que los recursos se usen

de manera eficiente para cubrir las necesidades de infraestructura, materiales, personal y

programas. La sostenibilidad financiera a largo plazo es clave para evitar retrocesos en

los logros.

La articulación intersectorial efectiva es un desafío persistente. La atención

integral a la primera infancia requiere una coordinación fluida entre los ministerios de

Educación, Inclusión Económica y Social (MIES), Salud Pública y otras instituciones

relacionadas con la nutrición, protección social y registro civil. Una política de primera

infancia exitosa exige que todos estos actores trabajen coordinadamente para abordar las

múltiples dimensiones del desarrollo infantil. La participación familiar y comunitaria es

un factor crítico. Es fundamental involucrar activamente a padres, madres y cuidadores

en el proceso educativo de sus hijos, capacitándolos para que sean los primeros

educadores. La comunidad también juega un papel importante en el apoyo y la

sostenibilidad de los centros y programas.

Finalmente, la innovación pedagógica y la investigación y evaluación continua

son esenciales para el futuro. Es necesario adaptar metodologías y tecnologías, incorporar


avances en neurociencia y psicología del desarrollo, y fomentar la investigación de

mejores prácticas en el contexto ecuatoriano. La evaluación constante de programas y

servicios, basada en datos, permitirá identificar mejoras y ajustar políticas para maximizar

su impacto en el desarrollo de la primera infancia.

VIII. El Rol de la Familia y la Comunidad en la Educación Inicial.

En Ecuador, la forma en que se entiende la participación de la familia y la

comunidad en la educación inicial ha cambiado mucho. Antes, se creía que educar y

cuidar a los niños pequeños era solo tarea de la familia. Pero con el tiempo, y debido a la

necesidad de atender a más niños, sobre todo a los que estaban en situación de orfandad

o pobreza, la Iglesia Católica y otras organizaciones de caridad empezaron a crear

programas. Estas iniciativas ofrecían a los niños más necesitados un lugar seguro, comida

y una educación básica en valores y religión, lo que marcó el inicio de un modelo de

corresponsabilidad donde el Estado también comparte esta tarea. Uno de los ejemplos

más importantes de cómo la participación de las familias y la comunidad se ha vuelto

central en la educación inicial es el programa "Creciendo con Nuestros Hijos" (CNH).

Creado por el MIES en 1995, este programa innovador llegó a zonas rurales y barrios

marginales donde no había jardines de infancia. Ofrecía atención en los hogares y en la

comunidad, con educadoras que visitaban a las familias y organizaban encuentros

grupales.

De esta forma, se impulsaba el desarrollo infantil a través del juego, la

estimulación temprana y la capacitación de los padres. Esto fue clave para ampliar el

acceso a la educación inicial para miles de niños. Además, la Constitución de 2008 y la

Ley Orgánica de Educación Intercultural (LOEI) han sido fundamentales en este cambio.

Ambas establecieron que la educación inicial es obligatoria y gratuita, y definieron cómo

se debe implementar, siempre con un fuerte énfasis en que las familias y la comunidad se
involucren activamente en el proceso educativo. Aunque hemos progresado, la

participación de las familias y la comunidad sigue siendo un aspecto crucial y un reto

constante. Es esencial que padres, madres y cuidadores se involucren activamente en la

educación de sus hijos, brindándoles las herramientas para ser los primeros educadores.

Además, la comunidad es fundamental para respaldar y mantener los centros y programas

educativos. Para lograrlo, es clave fortalecer la infraestructura educativa, capacitar a los

docentes y centrarse en fomentar esta participación familiar y comunitaria.

IX. Impacto de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) en la

Educación Inicial.

El uso de la tecnología en la educación infantil en Ecuador ha ganado importancia

recientemente. Antes, el gobierno no le daba mucha atención a la educación temprana, ya

que se creía que el cuidado y la enseñanza de los niños pequeños eran responsabilidad

exclusiva de la familia. Por eso, implementar las TIC en este nivel educativo no era algo

que se considerara importante ni se llevaba a cabo.

A medida que la educación inicial se ha establecido como un derecho fundamental

y la atención a la primera infancia adopta una perspectiva más completa e inclusiva, se

hace evidente el valor de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC).

Aunque el documento no detalla programas gubernamentales específicos que integren las

TIC en la educación inicial, sí subraya la importancia de la "innovación pedagógica" y la

necesidad de "adaptar metodologías y tecnologías". Esto sugiere que las TIC tienen un

gran potencial para mejorar la calidad educativa al ofrecer herramientas novedosas para

el aprendizaje a través del juego, la estimulación temprana y la interacción significativa.

Para integrar las TIC en la educación preescolar ecuatoriana, existen obstáculos

significativos. Uno de los mayores es la desigualdad en el acceso, ya que muchas


comunidades rurales y urbano-marginales no han tenido oportunidades en la educación

temprana. Otro reto es asegurar que los docentes estén preparados para utilizar la

tecnología y que se creen materiales digitales apropiados para el desarrollo de los niños

pequeños. Superar estos desafíos requiere una inversión constante en infraestructura

tecnológica y en la expansión del sistema educativo. Asimismo, la evaluación basada en

datos es fundamental para optimizar los programas y maximizar el beneficio para los

niños en sus primeros años.

X. La Educación Inicial Inclusiva y la Atención a la Diversidad.

La Constitución de 2008 marcó un antes y un después para la educación inicial en

Ecuador. Esta la reconoció como un derecho fundamental para todos los niños y niñas,

estableciendo la obligación del Estado de asegurar su accesibilidad. Este nuevo marco

legal no solo buscaba la formación académica, sino que también sentó las bases para un

desarrollo integral de cada infante, considerando sus aspectos emocionales, sus

habilidades sociales, su desarrollo físico y su bienestar afectivo. Adicionalmente, la

Constitución fue clave al reconocer la diversidad inherente del país, lo que incentivó que

la enseñanza se adaptara a las variadas culturas, idiomas y condiciones económicas

presentes en las comunidades ecuatorianas.

Desde 2008, Ecuador ha fortalecido sus instituciones y planes educativos para

asegurar el derecho a la educación inicial. Esto se ha logrado a través de un compromiso

integral con la primera infancia, atendiendo a niños de 0 a 3 años mediante programas del

MIES y a niños de 3 a 5 años bajo el Ministerio de Educación. Un hito crucial fue la

implementación en 2014 de un Currículo de Educación Inicial unificado y obligatorio.

Este currículo promueve el desarrollo de habilidades y reconoce a los niños como

participantes activos en su propio aprendizaje, lo que fomenta la inclusión.


Además, destaca el juego como pilar metodológico, impulsando la exploración, la

creatividad y la interacción social, aspectos clave para atender a la diversidad en el aula.

A pesar de los avances, la cobertura y el acceso equitativo a la educación inicial

siguen siendo un problema importante en Ecuador. Existen marcadas diferencias entre

zonas urbanas y rurales, y entre niveles socioeconómicos, afectando especialmente a

niños de comunidades remotas, indígenas o con bajos recursos. Es fundamental ampliar

la oferta educativa y eliminar barreras geográficas y económicas para lograr un acceso

universal. Además, la calidad de la atención debe priorizarse, enfocándose en métodos

pedagógicos que fomenten el desarrollo integral a través del juego y la exploración.

Finalmente, la colaboración entre ministerios (Educación, MIES, Salud Pública) y otras

instituciones es crucial para abordar de forma integral el desarrollo infantil.

XI. Educación Inicial en Ecuador: Antes y Después

Antes de la Consolidación (Siglo XIX - Mediados del Siglo XX)

Históricamente, la educación temprana en Ecuador era prácticamente inexistente

como preocupación estatal. Se consideraba una responsabilidad exclusiva de la familia.

Las primeras iniciativas, principalmente orfanatos y guarderías de caridad de la Iglesia

Católica, ofrecían atención básica a los niños más vulnerables, guiadas por principios

filantrópicos. El acceso era muy limitado y desigual, restringido a quienes podían costear

instituciones privadas. Aunque ideas pedagógicas de figuras como Froebel y Montessori

empezaron a difundirse, su implementación era escasa por falta de infraestructura y

personal capacitado.

Después de la Consolidación (Finales del Siglo XX - Actualidad)

El cambio se aceleró en la década de 1990, influenciado por la Declaración de

Jomtien y el Marco de Acción de Dakar de la UNESCO, que resaltaron la importancia de


la educación de calidad desde la primera infancia. Esto impulsó programas como

"Creciendo con Nuestros Hijos" (CNH) en 1995, extendiendo la cobertura a áreas rurales

y urbano-marginales. La Constitución de 2008 marcó un punto de inflexión, al establecer

la educación inicial como un derecho constitucional obligatorio y gratuito, enfocándose

en el desarrollo integral y la diversidad cultural. Posteriormente, se fortaleció el marco

institucional con la creación de la Secretaría Técnica del Plan "Toda Una Vida" en 2017

y la clara división de responsabilidades entre el MIES (0-3 años) y el Ministerio de

Educación (3-5 años). En 2014, se implementó un Currículo de Educación Inicial

unificado, centrado en el juego y el desarrollo de habilidades, y en 2015 se establecieron

estándares de calidad y se impulsó la profesionalización docente.

La educación inicial en Ecuador ha pasado de ser una atención caritativa y limitada

a un derecho fundamental y una política pública prioritaria, con un sistema en constante

fortalecimiento que busca garantizar una atención integral y de calidad para la primera

infancia en todo el territorio nacional.

Conclusión

La evolución de la educación inicial en Ecuador refleja una transformación

profunda, desde enfoques asistencialistas hasta una visión integral y con enfoque de

derechos. A lo largo de los siglos XIX y XX, el cuidado de la primera infancia estuvo

marcado por iniciativas filantrópicas y religiosas, con escasa intervención estatal. No fue

sino hasta las últimas décadas del siglo XX y particularmente con la Constitución de 2008

que la educación inicial fue reconocida como un derecho obligatorio, gratuito y

prioritario.

La influencia de pedagogos como Froebel, Montessori y Pestalozzi enriqueció los

modelos educativos aplicados, mientras que la creación de programas como “Creciendo


con Nuestros Hijos” y los CIBV permitió ampliar la cobertura a sectores históricamente

marginados. La implementación de un currículo nacional, la profesionalización docente,

y el fortalecimiento de la infraestructura han sido avances clave para garantizar una

educación de calidad. A pesar de estos logros, aún persisten desafíos: la equidad

territorial, la atención a la diversidad cultural, el monitoreo de la calidad, y la inversión

sostenible. Por ello, es imprescindible que el Estado mantenga un compromiso constante

con esta etapa crucial, priorizando políticas públicas inclusivas y efectivas.

Invertir en educación inicial no solo garantiza los derechos de los niños y niñas,

sino que también constituye una estrategia fundamental para el desarrollo humano, la

equidad social y la construcción de un Ecuador más justo y preparado para el futuro.

Bibliografía

Galindo, C. V. (2020). La infancia y sus etapas en la historia. Revista Alegatos, 335 - 351.

Asamblea Constituyente. (2008). Constitución de la República del Ecuador. Montecristi,


Ecuador.

MEC (Ministerio de Educación y Cultura). (1997). Lineamientos curriculares para la


educación preescolar. Quito, Ecuador.

MIES (Ministerio de Inclusión Económica y Social). (1995). Documento de creación del


programa Creciendo con Nuestros Hijos. Quito, Ecuador.

Ministerio de Educación. (2014). Currículo de Educación Inicial. Quito, Ecuador.

Ministerio de Educación. (2015). Estándares de Calidad Educativa para Educación


Inicial. Quito, Ecuador.

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