CUIDADOS PALIATIVOS
Breve introducción : Los cuidados paliativos incluyen la atención que
se ofrece para mejorar la calidad de vida de los pacientes que tienen
una enfermedad grave o que pone la vida en peligro, como el cáncer .
¿Qué son? Son acciones tomadas de diferentes planos ( médico
,psicológico, social y espiritual) en un paciente después de un
diagnóstico de enfermedad incurable en fase terminal.
Estos dejan una evidencia de que el hecho de no poder sanar a una
persona no implica que no haya que cuidarla.
Los cuidados paliativos representan una de las formas más puras de
amor cristiano hacia el prójimo. En un mundo que tiende a rechazar la
fragilidad humana y busca huir de la realidad del sufrimiento, la Iglesia
nos invita a ver el cuidado del enfermo terminal como una oportunidad
para vivir los mandamientos de Cristo: amar al prójimo como a uno
mismo, y consolar a aquellos que atraviesan las pruebas del dolor.
La visión católica de los cuidados paliativos ofrece un acompañamiento
integral que toca el alma, la mente y el cuerpo. Al final de la vida,
cuando la muerte se asoma, no es el momento de deshumanizar al ser
que sufre, sino de acompañarlo.
El cuidado paliativo es un llamado a la esperanza cristiana. Es cierto
que la muerte es una realidad que nos confronta a todos, como
católicos sabemos que nuestra esperanza no termina en ella. Jesús nos
prometió la resurrección y nos enseñó que Él ha vencido a la muerte.
Por ello, los cuidados paliativos no solo se enfocan en aliviar el
sufrimiento físico, sino también en preparar al alma para el encuentro
con Dios, guiando a los enfermos a una muerte serena, rodeados de
oración y fe.
Al acompañar a los enfermos terminales, la Iglesia nos invita a
reflexionar sobre el sentido del sufrimiento ya dar testimonio del amor
incondicional que Jesús nos mostró en la cruz. Los cuidados paliativos
no son solo una respuesta médica, sino un testimonio vivo de que el
verdadero amor se manifiesta en el servicio desinteresado, en la
compasión y en el respeto.
En conclusión, los cuidados paliativos, cuando se ofrecen con una
mirada cristiana, se convierten en un acto de amor que refleja la
misericordia de Dios. Así, el cuidado de los más vulnerables se
convierte en un camino hacia la santidad, un camino que no solo alivia
el sufrimiento temporal, sino que prepara el alma para la paz eterna en
el abrazo de Dios.