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Ensayo

José María Arguedas fue un influyente escritor y antropólogo peruano, nacido en 1911, que representó el mestizaje cultural en Perú y defendió las culturas originarias. Su obra, que incluye novelas como 'Los ríos profundos', refleja el conflicto y la posibilidad de armonía entre el mundo andino y occidental, mostrando a los personajes indígenas como protagonistas. A pesar de su talento, Arguedas luchó con la depresión y su vida terminó trágicamente en 1969, pero su legado sigue inspirando a nuevas generaciones en la valoración de la diversidad cultural del Perú.

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José María Arguedas fue un influyente escritor y antropólogo peruano, nacido en 1911, que representó el mestizaje cultural en Perú y defendió las culturas originarias. Su obra, que incluye novelas como 'Los ríos profundos', refleja el conflicto y la posibilidad de armonía entre el mundo andino y occidental, mostrando a los personajes indígenas como protagonistas. A pesar de su talento, Arguedas luchó con la depresión y su vida terminó trágicamente en 1969, pero su legado sigue inspirando a nuevas generaciones en la valoración de la diversidad cultural del Perú.

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José María Arguedas: El puente entre dos mundos

José María Arguedas fue un destacado escritor, antropólogo y profesor


peruano, cuya vida y obra representan una de las más profundas
expresiones del mestizaje cultural en el Perú. Nacido el 18 de enero
de 1911 en Andahuaylas, Apurímac, y fallecido el 2 de diciembre de
1969, Arguedas no solo escribió novelas y cuentos, sino que también
fue un defensor de las culturas originarias del país. Su aporte es tan
importante que hoy es considerado una de las figuras más influyentes
de la literatura peruana y latinoamericana del siglo XX.

Desde muy joven, José María Arguedas vivió en carne propia las
dificultades del mundo andino. Tras la muerte de su madre, fue criado
por su madrastra, quien lo trató con desprecio. Fue en este ambiente
hostil que Arguedas encontró refugio entre los sirvientes indígenas de
la casa, aprendiendo de ellos el idioma quechua, sus costumbres, sus
mitos y su forma de ver el mundo. Gracias a esto, su formación no
solo fue académica, sino también profundamente humana y cultural.
Él no observaba el mundo andino desde afuera, como lo hacían
muchos intelectuales de su época, sino que lo vivía desde dentro,
como parte de su identidad.

Uno de los aspectos más valiosos de su obra es su capacidad para


representar el choque entre dos mundos: el mundo andino y el mundo
occidental. A través de novelas como Los ríos profundos, Yawar Fiesta
y Todas las sangres, Arguedas muestra cómo estas dos culturas
conviven en conflicto, pero también con posibilidades de armonía. En
sus escritos, los personajes indígenas no son figuras secundarias o
caricaturas, sino protagonistas que piensan, sienten y luchan por su
dignidad. Esta mirada fue revolucionaria en una época en que lo
indígena era muchas veces marginado o despreciado en la literatura
oficial.

Además de escritor, Arguedas fue un importante investigador del


folclore y la cultura peruana. Como antropólogo, recogió cantos
quechuas, estudiando la música y las tradiciones populares con gran
respeto y rigor. Su trabajo en el Instituto de Estudios Peruanos y en el
Ministerio de Educación ayudó a que muchas expresiones culturales
andinas fueran valoradas y reconocidas a nivel nacional. Su amor por
la cultura quechua no fue solo emocional, sino también científico y
académico.

El gran mérito de Arguedas fue que logró escribir en español con un


alma quechua. Su estilo literario es único porque mezcla palabras,
ritmos y formas de ver la vida propias de la cosmovisión andina. Sus
textos no solo narran historias, sino que transmiten emociones
profundas, como la soledad, la esperanza, el sufrimiento y la lucha.
Esto se ve claramente en Los ríos profundos, una novela que muchos
consideran su obra maestra, donde el protagonista, Ernesto, es un
joven que viaja por los Andes y experimenta en carne propia las
injusticias, pero también la belleza de su tierra y su gente.

Sin embargo, a pesar de su enorme talento y reconocimiento, José


María Arguedas también sufrió mucho en su vida personal. Luchó
contra la depresión durante muchos años y en varias ocasiones
expresó su dolor por no sentirse completamente aceptado ni en el
mundo indígena ni en el mestizo. Esa dualidad fue una constante en
su vida: sentía que no pertenecía del todo a ningún lado, y a la vez,
pertenecía a ambos. Esta tensión interna lo acompañó hasta el final
de sus días. En 1969, decidió quitarse la vida, dejando una carta
donde explicaba que sentía que ya no podía seguir luchando. Su
muerte fue una gran pérdida para el Perú, pero su legado permanece
vivo.

Hoy, José María Arguedas es recordado como un símbolo del Perú


profundo. Sus obras son leídas en colegios, universidades y siguen
inspirando a nuevos escritores, músicos y artistas. Él demostró que la
literatura no solo es un entretenimiento, sino también una forma de
resistencia, de memoria y de transformación. Gracias a Arguedas,
muchos peruanos aprendimos a valorar nuestras raíces y a entender
que el país no es solo Lima o la costa, sino también los Andes y la
Amazonía, con sus lenguas, saberes y sueños.

En conclusión, José María Arguedas fue mucho más que un escritor:


fue un puente entre dos culturas, un defensor de lo indígena y un
artista comprometido con su realidad. Su vida, marcada por el dolor y
la lucha, nos deja un mensaje poderoso: el Perú es un país diverso, y
esa diversidad no debe ser motivo de discriminación, sino de orgullo.
Como estudiantes, tenemos el deber de leer a Arguedas no solo para
conocer su obra, sino para comprender mejor la historia y la identidad
del Perú. Porque como él mismo dijo: “Yo no soy un aculturado. Yo soy
un peruano que orgullosamente, como un blanco, como un mestizo,
ha aprendido a hablar en el idioma del pueblo”.

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