El desarrollo embrionario humano es un viaje increíble que se divide en tres fases principales:
Período Pre-embrionario (Semanas 1-3)
Todo comienza con la fecundación, donde un espermatozoide y un óvulo se unen para formar
un cigoto. Este cigoto se divide rápidamente, formando una mórula y luego un blastocisto. La
etapa más crítica aquí es la implantación, donde el blastocisto se adhiere al revestimiento del
útero, un paso vital para que el embarazo siga adelante.
Período Embrionario (Semanas 4-8)
En esta fase, las células del embrión se organizan y empiezan a formar los órganos
principales (corazón, cerebro, brazos, etc.). Es un período de rápido desarrollo y gran
vulnerabilidad.
Período Fetal (Semana 9 hasta el nacimiento)
A partir de la semana 9, el embrión se convierte en feto. Aquí, los órganos maduran y el feto
crece significativamente en tamaño y peso hasta el momento del nacimiento.
La Importancia de la Placenta y el Cordón Umbilical
Mientras el embrión se desarrolla, también lo hacen dos estructuras esenciales:
● La Placenta: Se forma a partir de la implantación y actúa como el "pulmón, riñón e
intestino" del feto. Es el órgano de intercambio donde el feto recibe oxígeno y nutrientes
de la madre y elimina desechos. También produce hormonas vitales para mantener el
embarazo.
● El Cordón Umbilical: Es el "cordón de vida" que conecta al feto con la placenta.
Contiene vasos sanguíneos que transportan sangre, oxígeno y nutrientes hacia el feto, y
desechos desde el feto de regreso a la placenta.
En resumen, el desarrollo embrionario es un proceso asombroso de crecimiento y
diferenciación, con la implantación marcando el inicio de una conexión vital con la madre a
través de la placenta y el cordón umbilical.