ALIMENTOS SINTÉTICOS Monografia
ALIMENTOS SINTÉTICOS Monografia
INTRODUCCIÓN.............................................................................................................................1
1. OBJETIVOS.............................................................................................................................2
1.1. Objetivo General..............................................................................................................2
1.2. Objetivo Especifico..........................................................................................................2
3. MARCO TEÓRICO..................................................................................................................4
3.1. Alimentos Orgánicos:......................................................................................................4
3.2. Alimentos Inorgánicos:....................................................................................................4
Se miden en miligramos y son hierro, flúor, yodo, manganeso, cobalto, cobre y cinc......5
3.5. Oligoelementos:...............................................................................................................5
3.6. Lo Natural es Sano..........................................................................................................5
3.7. Cáncer y el Ambiente......................................................................................................7
3.8. Toxinas y cancerígenos en los alimentos....................................................................8
3.9. Cancerígenos naturales en la Comida........................................................................10
3.9.1. Nitrosaminas y sus precursores:.........................................................................10
3.9.2. Cancerígenos producidos al cocinar:......................................................................11
3.9.3. Aflatoxinas y otras toxinas del moho:..................................................................12
3.9.4. Hidrazinas y hongos comestibles:.......................................................................14
3.10. Otras substancias sintéticas en los alimentos.......................................................15
3.11. Adaptación a substancias sintéticas.......................................................................17
5. BIBLIOGRAFÍA......................................................................................................................22
6. ANEXOS.................................................................................................................................23
ALIMENTOS SINTÉTICOS
INTRODUCCIÓN
Los aditivos intentan mantener las cualidades del producto que vamos a consumir,
evitando que se deteriore y conservando o simulando conservar sus
características naturales. Por ley, cada producto debe mencionar en su caja todos
sus aditivos. Sin embargo: ¿no se ha sorprendido últimamente por el color y el
sabor de algún alimento?. ¿No le ha parecido demasiado artificial alguno de
ellos?.
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1. OBJETIVOS
época actual.
productos naturales.
natural.
2
2. MARCO HISTÓRICO
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3. MARCO TEÓRICO
Los alimentos son substancias químicas en estado natural o simplemente
modificadas por la industria,
que se emplean para satisfacer hambre o sed, por la acción que tiene sus
componentes específicos sobre la digestión, metabolismo y la excreción
Cuando hablamos de alimentación ecológica no sólo debemos centrarnos en su
sello o certificado ecológico, que la verdad en muchas ocasiones nos hacemos un
verdadero lío, sino que debemos poner mucha atención a algo tan básico como su
calidad, es decir su grado de Pureza y la Naturaleza de lo que consumimos, que
en ocasiones se olvida por completo.
Debemos tener muy claro que requerimientos necesita el ser humano para su
salud plena, y en principio y generalizando bastante se pueden diferenciar dos
tipos de alimentos:
Los alimentos orgánicos son todos los que tienen carbono: grasas o lípidos, los
hidratos de carbono y las proteínas.
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Se puede decir que los minerales intervienen en todas las fases del
funcionamiento del cuerpo humano. Los minerales se pueden dividir en tres
grupos:
3.5. Oligoelementos:
Una gran cantidad de substancias que existen de manera natural en los alimentos
es cancerígena, es decir, provocan cáncer en los animales de ensayo o en los
seres humanos. Sin embargo, los ensayos sobre animales son algo que es
necesario "tomar con pinzas" porque algunas substancias que provocan cáncer en
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ciertos animales, en otro no parecen hacerlo a la misma dosis, y lo mismo sucede
con los seres humanos. Por otra parte, no está demasiado claro si los
experimentos realizados alimentando animales con dosis masivas de substancias
tóxicas pueden ser extrapolados a los seres humanos, que no se ven expuestos a
dosis que, proyectadas al hombre resultarían ser de kilogramos (a veces de
toneladas) de tóxicos que ningún ser humano estará ni remotamente cerca de
ingerir o de tocar.
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La actual suposición de que todo lo "natural" u "orgánico" resulta beneficioso y que
lo "sintético o artificial" es tóxico, va en contra de todo el conocimiento científico
disponible en la actualidad. Los compuestos sintéticos están presentes en los
alimentos a niveles mucho más bajos que los cancerígenos naturales que
producen las plantas o que tienen todos los alimentos, del origen que se desee.
Además, en muchísimos casos, los compuestos sintéticos tienen una potencia
cancerígena mucho menor que los cancerígenos naturales de nuestros alimentos.
Como siempre, recuerde al Axioma de oro de la Toxicología: la dosis es el veneno.
Muchos cancerígenos se producen en los alimentos durante su cocción y por la
acción de microorganismos. Estos cancerígenos son más numerosos, están más
ampliamente distribuidos y en muchos casos son más potentes que los
cancerígenos sintéticos.
Pero, ¿cuáles son las principales causas del cáncer? Hace muchos años, la OMS
(Organización Mundial de la Salud) llegó a la conclusión que la mayoría de los
cánceres se producen según el estilo de vida y otras fuentes ambientales y, que
por consiguiente, son evitables. Nuevamente, macanas. Esta conclusión dio
ímpetu para la investigación e identificación de los factores de riesgo que podrían
contribuir al desarrollo del cáncer.
Algo que llevó a la OMS a pensar en un origen ambiental para ciertos cánceres,
fue la observación que la incidencia de estos cánceres había cambiado
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rápidamente durante los últimos años. Por ejemplo, el cáncer de estómago era
una de las causas de muerte más común en los Estados Unidos a principios del
siglo. Pero que hoy es de rara frecuencia. Por otro lado, el cáncer de pulmón era
bastante raro antiguamente, pero hoy es la principal causa de muerte por cáncer
entre hombres, y desde 1997, entre las mujeres.
Estos cambios ocurrieron con demasiada rapidez como para poder ser explicados
por los cambios genéticos de la población norteamericana. Otras evidencias
importantes que apoyaban la teoría del origen ambiental de ciertos cánceres son
las incidencias muy variables de los tipos de cáncer, de un país a otro, y que no
pueden atribuirse a las diferencias genéticas que existen entre diferentes grupos
de población. Los descendientes de inmigrantes adquieren, en una o dos
generaciones, el patrón de incidencia de cáncer del país de adopción. El mejor
ejemplo de esto lo constituyen los descendientes japoneses que llegaron a
California a principios del siglo 20. En una o dos generaciones, los descendientes
americano-japoneses desarrollaron una menor incidencia de cáncer de estómago
y una mayor tasa de cáncer de mama que sus parientes que permanecieron en
Japón, donde las tasas de estos cánceres son inversas a las de los Estados
Unidos.
De las principales causas de cáncer, se piensa que la dieta es una de las más
importantes a nivel individual: puede llegar a contribuir con el 66% de todos los
casos de cáncer. Es importante, llegados a este punto, hacer notar a la gente que
la humanidad no está experimentando una epidemia de cáncer. Con algunas
contadas excepciones, la incidencia de la mortalidad por cáncer está en
declinación. El aparente aumento en la incidencia de algunos cánceres –como el
de próstata- de deban probablemente a un mejor muestreo y diagnóstico.
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conseguir una lista de las substancias y tratar de no comerlas. Sin embargo, no es
necesario evitar estas substancias, ni tampoco es posible. No existe ninguna dieta
humana que esté libre de cancerígenos naturales. Es un hecho comprobado que
es muy difícil encontrar alguna comida que no contenga alguna substancia que no
sea perjudicial, que ocurren de manera natural o se producen durante la cocción o
por la descomposición microbiana dentro de nuestro cuerpo.
Esto fue demostrado por DR. Richard Hall en un artículo publicado en 1977 en la
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revista "Nutrition Today". El Dr. Hall examinó el menú de un lujoso restaurante y
analizó los ingredientes naturales de cada plato, usando el criterio de seguridad
que aplica la EPA y la FDA para las substancias sintéticas que se añaden
deliberadamente a las comidas. Hall buscó todas las evidencias sobre efectos
adversos para la salud que los científicos habían obtenido en su experimentación
con animales y seres humanos, y procedió a eliminar del menú todas las comidas
que tuviesen ingredientes que no satisfacían los criterios usados para los aditivos.
Al final del ejercicio, el Dr. Hall encontró que sólo tenía una comida aceptable: los
palmitos. Pero Hall hizo notar que los palmitos habían sobrevivido el estudio
solamente porque muy poco se sabe sobre su composición. Si los palmitos
hubiesen sido estudiados con la misma profundidad que los demás ingredientes,
es muy probable que también se les hubiere encontrado algún compuesto
potencialmente tóxico.
Las comidas eliminadas del menú por el examen del Dr. Hall incluían a las
zanahorias, rabanitos, cebollas, aceitunas, melones, langostinos, papas, manteca,
perejil, panecillos, bróccoli, salsa Holandesa, berro, palta, salsa de hierbas y limón
para ensaladas, cuatro tipos de queso, bananas, manzanas, naranjas, café, té,
leche, vino, cerveza –y agua. Algunos ítems fueron eliminados porque contenían
algún cancerígeno, otros por tener substancias tóxicas.
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desde tiempos inmemoriales y hemos sobrevivido a pesar de una exposición
constante.
Por supuesto que jamás se me ocurriría recomendarle que dejara usted de comer
o beber ninguna de las comidas y bebidas mencionadas. Por el contrario, siga
haciéndolo porque si no se morirá de hambre. Sobre todo, hágalo antes de que
choquen los planetas o el fin del mundo que Nostradamus y su legión de
avispados seguidores nos profetizan. El asunto es que, con la lista de todas las
substancias cancerígenas que le daré a continuación, mi intención no es alarmarle
sino, por el contrario, ayudarle a poner la información científica en su adecuada
perspectiva –bien lejos de la Paranoia Verde- y recomendarle únicamente que su
dieta sea bien balanceada, sea moderada y sobre todo, sea sabrosa.
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la conversión de los nitratos contenidos en las verduras, y sólo un 9% proviene de
la ingestión de carnes "curadas", de manera principal, el tocino, salames y otros
encurtidos.
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proteínas) –parte fundamental de las comidas- son calentados. Las aminas
heterocíclicas incluyen nombres abreviados como TrpP1, TprP2, PhIP, IQ, y MelQ,
que sólo Dios y algunos químicos saben qué son y para qué sirven.
Por último, otra clase de compuestos que se forman durante la cocción son los
carbohidratos policíclicos aromáticos, de los cuales el benzo(a)pireno es un
representante notable. No sólo son cancerígenos por derecho propio sino que
además potencian la acción cancerígena de otras substancias. No lo dejan a uno
vivir tranquilo.
Este fumigante está en vías de ser prohibido por los ecologistas porque tendría
una acción destructora sobre la capa de ozono. No hay reemplazo para este
producto. Los hongos y las aflatoxinas tienen, desde ahora, el campo orégano
para hacer estragos sobre nuestra salud. ¿Gracias a quién? Ya lo sabe usted.
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Responsabilicemos entonces a estos alegres y bienintencionados muchachos por
la futura pérdida del 70% de la cosecha de granos del mundo, y de millones de
muertes que vendrán como consecuencia de las hambrunas en áfrica, Asia,
Sudamérica, etc., y las enfermedades y cánceres provocados por las aflatoxinas.
Gracias, Greenpeace, por "salvar" la capa de ozono y evitarnos el sufrimiento de
llegar a viejos.
El elevado nivel de cánceres de hígado del áfrica Occidental y del Sur de China se
atribuye a la contaminación con aflatoxina en los alimentos de esas regiones. La
exposición al virus de la hepatitis B, un factor de riesgo bien conocido del cáncer
de hígado, es también endémico allí, por lo que la contribución relativa de cada
factor para la incidencia del cáncer de hígado aún no ha sido determinada con
precisión.
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los fiambres caseros como el jamón, bondiola, salames, etc, los granos verdes del
café y el trigo. La sterigomatocistina es un cancerígeno del hígado de las ratas y
su potencia como cancerígeno es de 1/10 a 1/100 de la potencia de la aflatoxina
B1. El maíz esta contaminado con mucha frecuencia con fumonisina, producida
por el hongo del género Fusarium. También es un cancerígeno para el hígado
humano. Agreguemos a estas toxinas ("naturales" todas ellas) a la ochratoxina A,
la toxina T-2, patulina, ácido penicílico y la griseofulvina. Todas demostraron ser
cancerígenas en los ensayos con animales.
Los tres hongos comestibles más comunes son el "falso colmenilla" (o "false
morel": Gyromitra esculenta), el hongo cultivado común (Agaricus bisporus), y el
hongo "shiitake" (Cortinellus shiitake). Todos contienen buenas cantidades de
compuestos de la familia de las hidrazinas, muchas de las cuales han demostrado
sus potentes capacidades cancerígenas en animales.
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Otra hidrazina cancerígena, la gyromitrina, también está presente en el falso morel
a concentraciones similares. La metilhidrazina, otro cancerígeno más, está
presente en pro-porciones más pequeñas (14 ppm). El más común de los hongos
cultivados contiene ácido parahidrazinobenzoico en niveles de 10 ppm. "Natural" y
cancerígeno.
Hasta una taza de café contiene más de 2.000 componentes químicos naturales,
la mayoría de los cuales no han sido identificados nunca. Por lo menos se han
identificado unos 150 compuestos químicos naturales en las papas, con muchas
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más substancias presentes que son totalmente desconocidas. Otras fuentes
naturales de alimentación son de una complejidad similar, y la mayoría de las
substancias contenidas en ellas no se han identificado.
Más aún, las propiedades tóxicas de las substancias sintéticas han sido
estudiadas con mucha mayor profundidad que las de las substancias naturales en
nuestros alimentos. Muy poco esfuerzo se puso en determinar las propiedades
cancerígenas de los compuestos natura- les, ya que el peso de la prevención del
cáncer su puso sobre la identificación de cancerígenos sintéticos. Por ello, cuando
comencemos a investigar seriamente a los compuestos naturales de los alimentos
de manera sistemática, es muy probable que se reconozcan muchos otros
cancerígenos naturales que hoy permanecen ignorados. Aún hoy, sin embargo, es
aparente que los riesgos cancerígenos reconocidos de las substancias naturales
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de los alimentos sobre- pasan ampliamente a los que surgen de las substancias
sintéticas.
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Esta capacidad de defensa no necesita ser perfecta, por supuesto, para resultar
altamente benéfica. Parecería ser óptima para manejar relativamente bajos niveles
de exposici6n, ya sea de productos naturales o sintéticos. Lo que parecería que no
se ha adaptado es su capacidad para manejar inusualmente elevados niveles de
exposición. Y, de hecho, la mayor parte de los casos donde se ha rastreado las
causas del cáncer hasta una substancia química cualquiera, los altos niveles de
exposición, durante extensos períodos, siempre estuvieron presentes, tal como se
observa en las enfermedades ocupacionales, en terapias médicas y en hábitos
personales como fumar o ingerir bebidas alcohólicas en exceso.
Es cierto que resulta mucho más fácil no agregar algo, que retirar algo que ya está
ahí. Y si todas las otras cosas fueran iguales, este razonamiento tendría sentido,
Pero nos enfrentamos diariamente con situaciones donde todas las otras cosas no
son iguales – ni siquiera remotamente. Usando el razonamiento anteriormente
mencionado, la evidencia actual indica que los riesgos de cáncer que presentan
las substancias naturales son mucho más numerosos que los presentados por las
substancias sintéticas. En la mayoría de los casos, el riesgo de cáncer por una
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substancia sintética en la comida es lo suficientemente pequeño como para
resultar insignificante comparado al riesgo presentado por las substancias
naturales. Tan pequeño es el riesgo que imponen las substancias sintéticas
presentes en los alimentos, que la reducción del riesgo de cáncer producido por la
eliminación de todas las substancias sintéticas de nuestras comidas sería
equivalente a tratar de limpiar una playa quitando dos o tres granitos de arena.
Pero esta comparación no es del todo feliz, porque retirar tres o un millón de
granitos de arena de la playa no perjudicaría nuestro placer de gozar de las
vacaciones – pero eliminar las substancias químicas sintéticas de los alimentos
daría por resultado un gravísimo perjuicio para la salud de los habitantes de la
Tierra. Bacterias, virus y hongos tendrían el "campo oré- gano" y toda clase de
pestes y epidemias asolarían a la población mundial.
Los pesticidas sintéticos cumplen una función sumamente útil, no sólo por la
eliminación de plagas que reducen las cosechas y arruinan la calidad de los
productos, sino porque, como vimos más arriba, pueden muy bien a contribuir a
reducir los riesgos de cáncer por dos me- dios: Primero, permitiendo que las
cosechas sean más abundantes, por lo tanto las verduras sean más baratas y
todo el mundo pueda adquirirlas para su dieta, y segundo, las plantas que son
tratadas con pesticidas reducen de manera notable la producción de sus propios
pesticidas – los pesticidas "naturales"- ya que al no ser atacados por sus
depredadores naturales, no tienen que reaccionar creando sus tóxicas defensas.
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A menos de que existan alternativas a los productos sintéticos – alternativas que
puedan llevar a cabo las mismas funciones y que no sean cancerígenas - se
correrá el riesgo de perder los efectos beneficiosos que reportan los pesticidas.
Esta es la situación que debieron enfrentar los consumidores cuando hace
algunos años se propuso la prohibición de la sacarina, en momentos en que no
existía ningún substituto para los edulcorante de bajas calorías. Los ciclamatos ya
habían sido -estúpidamente- prohibidos, y la gente no estaba dispuesta a que se
les quitara lo único que había para reemplazar al azúcar. La gente se puso firme,
se indignaron, y le dijeron NO a 1os ecologistas. Si la gente dijera NO con más
frecuencia a los reclamos neuróticos de muchas alarmas, el mundo sería un lugar
mucho más agradable para vivir.
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4. CONCLUSIONES
4.1. Primera:
4.2. Segunda:
4.3. Tercera:
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énfasis desproporcionado que se pone sobre los cancerígenos sintéticos y
nuestro esfuerzo para "purgar" a la Tierra de ellos, mientras que ignoramos de
manera increíble a los cancerígenos "naturales" que imponen un riesgo de
cáncer mucho mayor que los sintéticos.
5. BIBLIOGRAFÍA
Enciclopedia Microsoft Encarta 98
AA.VV; Educación Cívica 3, Ed. Santillana, Buenos Aires, 1995.
AA.VV; Familia Cristiana(Revista N°647), Ed. Paulinas, Buenos Aires, 1997.
Longo, Elsa Y Navarro, Elizabeth; Tecnica Dietoterapica, ed. El Ateneo,
Buenos Aires, 1994.
Brusco, Osvaldo; Compendio de nutrición normal, ed. López, Buenos Aires,
1980.
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6. ANEXOS
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