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Estudio Bioantropológico Comparado de Tres Necrópolis Históricas Excavadas en El Término Municipal de Lucena (Córdoba)

El documento es una tesis doctoral que presenta un estudio bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas en Lucena, Córdoba. Se analiza la historia, demografía y socioeconomía de la región, así como los hallazgos arqueológicos y antropológicos de las necrópolis. El trabajo incluye metodologías para determinar sexo, edad y características biométricas de los restos humanos, así como un análisis paleodemográfico.
Derechos de autor
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Estudio Bioantropológico Comparado de Tres Necrópolis Históricas Excavadas en El Término Municipal de Lucena (Córdoba)

El documento es una tesis doctoral que presenta un estudio bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas en Lucena, Córdoba. Se analiza la historia, demografía y socioeconomía de la región, así como los hallazgos arqueológicos y antropológicos de las necrópolis. El trabajo incluye metodologías para determinar sexo, edad y características biométricas de los restos humanos, así como un análisis paleodemográfico.
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Estudio Bioantropológico comparado

de tres necrópolis históricas excavadas


en el Término Municipal
de Lucena (Córdoba)

Juan Pablo Díeguez Rámirez


Estudio Bioantropológico comparadode tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipalde Lucena (Córdoba)
TESIS DOCTORAL
FACULTAD DE MEDICINA
UNIVERSIDAD DE GRANADA

JUAN PABLO DÍEGUEZ RÁMIREZ


DIRECTORA: DRA. Dª. INMACULADA ALEMÁN AGUILERA
Editorial: Universidad de Granada. Tesis Doctorales
Autor: Juan Pablo Diéguez Ramírez
ISBN: 978-84-9125-203-0
URI: http://hdl.handle.net/10481/40654
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Estudio Bioantropológico comparado


de tres necrópolis históricas excavadas
en el Término Municipal
de Lucena (Córdoba)

TESIS DOCTORAL
FACULTAD DE MEDICINA
UNIVERSIDAD DE GRANADA

JUAN PABLO DIÉGUEZ RAMÍREZ


DIRECTORA: Dra. Dª. INMACULADA ALEMÁN AGUILERA

GRANADA, 2015
Juan Pablo Diéguez Ramírez
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

A mi padre, que confió en mí.


A mis dos madres, que me cuidaron
en la enfermedad. Y a mi hermano,
que aguantó con cariño mi manía
de ser antropólogo.
Juan Pablo Diéguez Ramírez
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

ÍNDICE
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

ÍNDICE

AGRADECIMIENTOS ....................................................................................19
RESUMEN. …………… ....................................................................................25
ABSTRACT. ….. ...............................................................................................26

CAPITULO 1. INTRODUCCIÓN …………......................................................31


1.1.- LOCALIZACIÓN DEL MUNICIPIO DE LUCENA …….. ..........................32
1.2.- GEOGRAFÍA DE LUCENA ....................................................................33
1.2.1.- Relieve de la Subbética …......................................................33
1.2.2.- Clima …….. ............................................................................34
1.2.3.- Hidrografía …….. ....................................................................35
1.3.- HISTORIOGRAFÍA: Marco historiográfico de Lucena. ……… ...............36
1.4.- HIPÓTESIS DE TRABAJO EN LA PRESENTE INVESTIGACIÓN .........38
1.5.- BREVE HISTORIA DE LUCENA ……… ................................................41
1.6.- ESTUDIOS ARQUEOLÓGICOS y ANTROPOLÓGICOS REALIZADOS EN LA
COMARCA DE LUCENA. …….......................................................................48
1.7.- OBJETIVOS. ...........................................................................................51

CAPÍTULO 2. HISPANIA y LA BAETICA: Historia, demografía y socioeconomía


……….. .............................................................................................................55
2.1.- EL IMPERIO ROMANO OCCIDENTAL: Épocas bajoimperial y tardoantigua.
………………. ...................................................................................................55
2.2.- HISPANIA: Las invasiones bárbaras y bizantina ................................ 60
2.3.- DEMOGRAFÍA y ECONOMÍA EN HISPANIA, LA BÉTICA y CORDUBA: Épocas
bajoimperial y tardoantigua. ..........................................................................68
2.4.- La BAETICA: La ciudad-territorio de Corduba y la zona sur cordobesa durante
el reino visigodo. ………………………………… ...................... ……………….. 75

7
Juan Pablo Diéguez Ramírez

CAPÍTULO 3. LAS NECRÓPOLIS TARDOANTIGUAS EN HISPANIA y LA BAETICA:


Estudios arqueológico y antropológico. ............................... ... ....................... 81
3.1.- ESTUDIO ARQUEOLÓGICO: Introducción. ……………………….…… 81
3.2.- ESTUDIO ARQUEOLÓGICO: Tipo de Enterramientos. ……………….. 86
3.3.- ESTUDIO ANTROPOLÓGICO. ……………………………………… .... … 89

CAPÍTULO 4. NECRÓPOLIS LUCENTINAS: Informes arqueológicos y


antropológicos. ….............................................................................................95
4.1.- NECRÓPOLIS DEL CORTIJO NUEVO. …. .............................................95
4.1.1.- Informe arqueológico. ……….. .................................................95
4.1.2.- Informe antropológico. ……….. ................................................99
4.2.- NECRÓPOLIS DEL CORTIJO CORACHO. . .........................................100
4.2.1.- Informe arqueológico. ….........................................................100
4.2.1.1.- Introducción. ............ ..............................................100
4.2.1.2.- Estudio del Corte II (Necrópolis): conclusiones
..............................................................................................104
4.2.1.3.- La Basílica del Cortijo Coracho. ..............................113
4.2.1.4.- Resumen del estudio arqueológico de la necrópolis y
basílica del Cortijo Coracho. …………………… ....................122
4.2.2.- Informe antropológico. ……. ...................................................124
4.3.- NECRÓPOLIS RONDA SUR. ……….. ...................................................127
4.3.1.- Informe arqueológico. . ...........................................................127
4.3.2.- Informe antropológico. …………. ............................................132

CAPÍTULO 5. MATERIAL y MÉTODOS. ......................................................135


5.1.- MATERIAL ANALIZADO. ……………. ...................................................135
5.2.- DETERMINACIÓN DEL SEXO y LA EDAD. .......................................137
5.2.1.- Determinación del sexo ….. ..................................................138
5.2.2.- Determinación de la edad en individuos subadultos …….. .....141
5.2.3.- Determinación de la edad en individuos adultos …… ............143

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Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

5.3.- PALEODEMOGRAFÍA: Introducción. …… .............................................145


5.3.1.- Estudio Paleodemográfico. ……….. .......................................146
5.3.2.- Tasas de Mortalidad General y de Crecimiento Poblacional. 149
5.3.3.- Estimadores paleodemográficos de Bocquet-Appel y Masset (1977)
...........................................................................................................151
5.3.4.- Cálculo del número estimado de hijos por mujer fértil o Índice de
Fertilidad Femenina (Descendencia Final) .......................................152
5.3.5.- Cálculo de la Población Inicial. …...........................................154
5.3.6.- Estudio paleodemográfico comparado de la esperanza de vida a nivel
de adultos … ....................................................................................156
5.3.7.- Estudio paleodemográfico comparado de mortalidad arcaica o
preindustrial. … ...............................................................................159
5.4.- ESTIMACIÓN DE LA ESTATURA. Introducción … ...............................164
5.4.1.- Estudio comparado de la estatura, a partir de los datos obtenidos
para valores medios de la población, tanto masculinos como femeninos.
...........................................................................................................166
5.5.- CARACTERIZACIÓN BIOMÉTRICA: Dimorfismo sexual. ………… … 168
5.6.- COMPARACIÓN BIOMÉTRICA DE LA NECRÓPOLIS TARDOANTIGUA CON
OTRAS NECRÓPOLIS DE LA PENÍNSULA IBÉRICA. … .............................172
5.7.- ANÁLISIS DE CONGLOMERADOS (CLUSTERS). …. ........................173

CAPÍTULO 6. RESULTADOS y DISCUSIÓN. ………… ................................179


6.1.- TABLAS y GRÁFICAS DE “SEXO y EDAD” DE LAS NECRÓPOLIS
LUCENTINAS …. ...........................................................................................180
6.1.1.- Necrópolis de Cortijo Nuevo. …..............................................180
6.1.2.- Necrópolis Cortijo Coracho. … ...............................................182
6.1.3.- Necrópolis Ronda Sur. … .......................................................197
6.2.- TABLAS y GRÁFICAS DE “SEXO y EDAD” DE LAS NECRÓPOLIS JUDÍAS DE
VALLADOLID y DE YORK (INGLATERRA). … ..............................................204
6.2.1.- Necrópolis judía Paseo de la Acera de Recoletos (Valladolid). ...
...........................................................................................................204

9
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.2.2.- Necrópolis judía de York (Inglaterra). … ...............................206


6.3- ESTUDIO PALEODEMOGRÁFICO. ……………………….. .................208
6.3.1- Paleodemografía: Tablas paleodemográficas. …………. ........209
6.3.1.1.- Paleodemografía: Tablas paleodemográficas no corregidas,
para ambos sexos . ………….. ..............................................210
6.3.1.2.- Paleodemografía: Tablas paleodemográficas corregidas
para ambos sexos. . ..............................................................211
6.3.1.3.- Paleodemografía: Tablas paleodemográficas no corregidas,
para individuos varones. ………….. ......................................213
6.3.1.4.- Paleodemografía: Tablas paleodemográficas corregidas,
para individuos varones. ………….. ......................................214
6.3.1.5.- Paleodemografía: Tablas paleodemográficas no corregidas,
para individuos femeninos. ………….. ..................................215
6.3.1.6.- Paleodemografía: Tablas paleodemográficas corregidas,
para individuos femeninos. ………….. ..................................216
6.3.2.- Paleodemografia: Gráficas. … ................................................217
6.3.2.1.- Cortijo Coracho. …..................................................217
6.3.2.1.1.- A partir de la tabla de mortalidad corregida para
ambos sexos. … .......................................................217
6.3.2.1.2.- A partir de la tabla de mortalidad corregida para
varones. … ...............................................................220
6.3.2.1.3.- A partir de la tabla de mortalidad corregida para
mujeres. … ...............................................................223
6.3.2.2.- Ronda Sur. … .........................................................226
6.3.2.2.1.- A partir de la tabla de mortalidad corregida para
ambos sexos. … .......................................................226
6.3.2.2.2.- A partir de la tabla de mortalidad corregida para
varones. … ...............................................................229
6.3.2.2.3.- A partir de la tabla de mortalidad corregida para
mujeres. … ...............................................................232
6.3.2.3.- Necrópolis judía de Valladolid. … ...........................235

10
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.3.2.3.1.- A partir de la tabla de mortalidad para ambos


sexos. …...................................................................235
6.3.2.3.2.- A partir de la tabla de mortalidad para varones. …
.................................................................................238
6.3.2.3.3.- A partir de la tabla de mortalidad para mujeres. …
.................................................................................241
6.3.2.4.- Necrópolis judía de York (Inglaterra). … .................244
6.3.2.4.1.- A partir de la tabla de mortalidad para ambos
sexos. …...................................................................244
6.3.2.4.2.- A partir de la tabla de mortalidad para varones. …
.................................................................................245
6.3.2.4.3.- A partir de la tabla de mortalidad para mujeres. …
.................................................................................246
6.3.3.- Tasas de Mortalidad General y de Crecimiento Poblacional. ......
...........................................................................................................247
6.3.3.1.- Cortijo Nuevo. …. ....................................................247
6.3.3.2.- Cortijo Coracho. . ....................................................248
6.3.3.3.- Ronda Sur. ……. .....................................................249
6.3.3.4.- Necrópolis judía de Valladolid. . ..............................250
6.3.3.5.- Necrópolis judía de York (Inglaterra). ……. ............251
6.3.4.- Estimadores paleodemográficos. …. .....................................252
6.3.4.1.- Cortijo Coracho. …..................................................253
6.3.4.2.- Ronda Sur. … .........................................................253
6.3.4.3.- Necrópolis judía de Valladolid. … ...........................254
6.3.4.4.- Necrópolis judía de York (Inglaterra). … .................255
6.3.5.- Número estimado de hijos por mujer fértil o Índice de Fertilidad. …
...........................................................................................................256
6.3.5.1.- Cortijo Coracho. …..................................................256
6.3.5.2.- Ronda Sur. … .........................................................258
6.3.5.3.- Necrópolis judía de Valladolid. … ...........................259
6.3.5.4.- Necrópolis judía de York (Inglaterra). … .................260
6.3.6.- Cálculo de la población inicial. …………. ...............................261

11
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.3.6.1.- Necrópolis del Cortijo Nuevo. ………. .....................261


6.3.6.2.- Necrópolis del Cortijo Coracho. ……….. .................263
6.3.6.3.- Necrópolis Ronda Sur. …………. ............................264
6.3.6.4.- Necrópolis judía de Valladolid. …. ..........................265
6.3.6.5.- Necrópolis judía de York (Inglaterra). …. ..............266
6.3.7.- Estudio paleodemográfico comparado de la esperanza de vida en
adultos. … ..........................................................................................267
6.3.7.1.- Análisis estadístico de la t de Student. …. ............269
6.3.8.- Estudio paleodemográfico comparado de mortalidad arcaica o
preindustrial. . ....................................................................................273
6.3.8.1.- Análisis comparado de las tasas de mortalidad.…..278
6.3.8.2.- Análisis comparado del número de fallecidos.……..280
6.3.8.3.-Análisis comparado del número de supervivientes. .281
6.3.8.4.- Análisis comparado de la esperanza de vida. …. ...282
6.3.9.- Análisis paleodemográfico: comentario y discusión de los datos
obtenidos con los diferentes métodos aplicados. .............................283
6.3.9.1.- Problemas metodológicos. .....................................283
6.3.9.2.- Tablas de mortalidad. .............................................286
6.3.9.2.1.- Análisis de las tablas de mortalidad no corregidas,
para ambos sexos. ..................................................288
6.3.9.2.2.- Análisis de las tablas de mortalidad corregidas,
para ambos sexos: subadultos. ...............................289
6.3.9.2.3.- Análisis de las tablas de mortalidad corregidas,
para ambos sexos: grupos de edad de adultos, maduros y
seniles. ....................................................................292
6.3.9.2.4.- Análisis de las tablas de mortalidad no corregidas,
para varones y mujeres. ..........................................294
6.3.9.2.5.- Análisis de las tablas de mortalidad corregidas,
para varones y mujeres. ..........................................295
6.3.9.3.- Estudio comparado de la Tasa de Mortalidad General y de
la Tasa de Crecimiento Poblacional. ....................................296
6.3.9.4.- Estimadores paleodemográficos. ...........................298

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Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.3.9.5.- Esperanza de vida comparada. ..............................303


6.3.9.5.1.- Comparación de los datos obtenidos en las tablas
de vida corregida para ambos sexos. ......................304
6.3.9.5.2.- Comparación de los datos a nivel de la esperanza
de vida en la etapa adulta. .......................................306
6.3.9.5.3.- Análisis de la esperanza de vida a través del
estudio de la mortalidad arcaica o preindustrial. ......307
6.3.9.5.4.- Deducciones finales. ..............................310
6.3.9.6.- Estudio de las curvas de fallecidos y de supervivientes en el
análisis de mortalidad preindustrial. .....................................311
6.3.9.7.- Análisis de los coeficientes de mortalidad, con el método de
mortalidad arcaica o preindustrial. ........................................313
6.3.9.7.1.- La subrepresentación de los individuos infantiles.
.. ...............................................................................315
6.3.9.8.- Estudio comparado del Índice de Fertilidad Femenina.
..............................................................................................321
6.3.9.9.- Análisis comparado entre el métido paleodemográfico de
“mortalidad arcaica” y la estimación de la Descendencia Final. ..
..............................................................................................322
6.4.- CÁLCULO DE LA ESTATURA. … ........................................................325
6.4.1.- Necrópolis del Cortijo Nuevo. …………. .................................328
6.4.2.- Necrópolis del Cortijo Coracho. ………….. .............................329
6.4.3.- Necrópolis Ronda Sur. ……….. ..............................................338
6.4.4.- Clasificación de los individuos de las necrópolis lucentinas. .340
6.4.4.1.- Cortijo Nuevo. …. ..................................................340
6.4.4.2.- Cortijo Coracho. …. ...............................................341
6.4.4.3.- Ronda Sur. …. ........................................................343
6.4.5.- Estimación de la estatura media para las necrópolis lucentinas. …
...........................................................................................................344
6.4.6.- Estudio comparado de la estatura. … .....................................347
6.4.6.1.- Método de Manouvrier. … .......................................349
6.4.6.2.- Método de Trotter. … ..............................................350

13
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.4.6.3.- Método de Pearson. … ...........................................351


6.5.- CARACTERIZACIÓN BIOMÉTRICA DE LAS POBLACIONES DE LAS
NECRÓPOLIS LUCENTINAS. ………… ........................................................354
6.5.1.- Caracterización biométrica del Húmero. . ……… ...................355
6.5.1.1.- Necrópolis del Cortijo Nuevo. . ................................355
6.5.1.2.- Necrópolis del Cortijo Coracho. …. .........................356
6.5.1.3.- Necrópolis Ronda Sur. ………….. ...........................357
6.5.2.- Caracterización biométrica del Cúbito. ……….......................358
6.5.2.1.- Necrópolis del Cortijo Nuevo. . ................................358
6.5.2.2.- Necrópolis del Cortijo Coracho. …… ......................359
6.5.2.3.- Necrópolis Ronda Sur. …….. ..................................361
6.5.3.- Caracterización biométrica del Radio. ………........................362
6.5.3.1.- Necrópolis del Cortijo Nuevo. . ................................362
6.5.3.2.- Necrópolis del Cortijo Coracho. …… ......................363
6.5.3.3.- Necrópolis Ronda Sur. …….. ..................................364
6.5.4.- Caracterización biométrica de la Clavícula. … ......................365
6.5.4.1.- Necrópolis del Cortijo Nuevo. . ................................365
6.5.4.2.- Necrópolis del Cortijo Coracho. …… ......................366
6.5.5.- Caracterización biométrica del Fémur. … ..............................367
6.5.5.1.- Necrópolis del Cortijo Nuevo. . ................................367
6.5.5.2.- Necrópolis del Cortijo Coracho. …… ......................369
6.5.5.3.- Necrópolis Ronda Sur. …….. ..................................372
6.5.6- Caracterización biométrica de la Tibia. .. ................................374
6.5.6.1.- Necrópolis del Cortijo Nuevo. . ................................374
6.5.6.2.- Necrópolis del Cortijo Coracho. …… ......................376
6.5.6.3.- Necrópolis Ronda Sur. …….. ..................................378
6.5.7.- Estimación del Dimorfismo Sexual en la población tardoantigua.
..................................................................................................... …. 380
6.5.8.- Estimación del Dimorfismo Sexual en la población de Ronda Sur.
...........................................................................................................382
6.6.- COMPARACIÓN BIOMÉTRICA DE CORTIJO CORACHO CON OTRAS
NECRÓPOLIS DE LA PENÍNSULA IBÉRICA. …...........................................383

14
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.6.1.- Individuos masculinos del Cortijo Coracho: extremidad superior. …


...........................................................................................................383
6.6.1.1.- Húmero. … ............................................................383
6.6.1.2.- Cúbito. … ................................................................384
6.6.1.3.- Radio. … .................................................................385
6.6.1.4.- Comparación de la extremidad superior en varones.
………… ....................................................................... …… 387
6.6.2.- Individuos femeninos del Cortijo Coracho: extremidad superior ..
...........................................................................................................388
6.6.2.1.- Húmero. … ..............................................................388
6.6.2.2.- Cúbito. … ................................................................389
6.6.2.3.- Comparación de la extremidad superior en mujeres.
............................................................................... …………390
6.6.3.- Individuos maculinos del Cortijo Coracho: extremidad inferior .....
...........................................................................................................391
6.6.3.1.- Fémur. … ................................................................391
6.6.3.2.- Tibia. … ...................................................................395
6.6.3.3.- Comparación de la extremidad inferior en varones.
…………… ..................................................................... ... 398
6.6.4.- Individuos femeninos del Cortijo Coracho: extremidad inferior. . .. .
...........................................................................................................399
6.6.4.1.- Fémur. … ................................................................399
6.6.4.2.- Tibia. …. ............................................................... 403
6.6.4.3.- Comparación de la extremidad inferior en mujeres. .....
............................................................................. ………… 404
6.7.- ANÁLISIS DE CONGLOMERADOS (CLUSTERS). …. ..................... 405
6.7.1.- Conglomerados para el miembro superior: sexo masculino ...406
6.7.1.1.- Análisis I. .................................................................406
6.7.1.2.- Análisis II. ................................................................411
6.7.2.- Conglomerados para el miembro superior: sexo femenino. …… .
........................................................................................................ 416
6.7.2.1.- Análisis I. .................................................................416

15
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.7.2.2.- Análisis II. ................................................................421


6.7.3.- Conglomerados para el miembro inferior: sexo masculino .....426
6.7.3.1.- Análisis I. .................................................................426
6.7.3.2.- Análisis II. ................................................................430
6.7.3.3.- Análisis III ................................................................434
6.7.4.- Conglomerados para el miembro inferior: sexo femenino ......439
6.7.4.1.- Análisis I. .................................................................439
6.7.4.2.- Análisis II .................................................................444
6.7.5.- Estudio comparado del análisis de conglomerados para ambos sexos,
en ambas extremidades.....................................................................449
6.7.5.1.- Varones ...................................................................449
6.7.5.2.- Mujeres ...................................................................449
6.8.- DISCUSIÓN. …. ................................................................................ 450

CAPÍTULO 7. CONCLUSIONES ....................................................................463

BIBLIOGRAFÍA...............................................................................................471

16
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excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

17
Juan Pablo Diéguez Ramírez

18
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excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

AGRADECIMIENTOS

Llegados a este punto, tendría que preguntarme… ¿cuando se inició este


grado de locura que ha acabado por plasmarse en la presente Tesis? ¿Quizá en el
2008, cuando la empezaba? ¿O en el 2006, al iniciar los estudios del Master, previos
a la investigación actual?

Se podría bucear aún mas lejos pero, sin dudarlo, yo diría que todo comenzó
a principios de la década de los años 70, durante el pasado siglo,… tras unos
momentos mágicos en la caja tonta: se hablaba de un nuevo descubrimiento
científico, de un homínido de mas de tres millones de años de antigüedad, que era
hembra, y que había fallecido a temprana edad, no sin antes haber dado a luz, creo
recordar. ¡Y hace ya la friolera de cuarenta años de la noticia!

Bueno, millones de años, homínido primitivo (y por tanto bípedo), hembra,


que además había dado a luz,… todo ello me parecía tan absurdo, que se
obtuviesen todos esos datos tras analizar huesos prehistóricos,… Y me quedé
impresionado, y dubitativo,… y quise saber como se llegaban a tales conclusiones:
ese fue el instante mágico que me impulsó hacia esta meta. De hecho, mi ilusión
siempre había sido analizar el grado de bipedismo en todas las especies del género
australopitecino y, con el tiempo y nuevos descubrimientos, en los diversos géneros
que preceden al mismo.

Ahí comenzó todo. Pero no ha sido un camino fácil. Encontré apoyo en mi


padre, que creía que podría llegar a estudiar lo que quisiera y al que no le importó
que “emigrara” a Santiago de Compostela, intentando encontrar un currículo
orientado hacia la Evolución en general y, en especial, la Evolución Humana. El Dr.
Varela, de quien con orgullo puedo decir que fue mi profesor, me indicó que era más
fácil iniciar los estudios en este campo en el sur, y se prestó a darme una carta de
presentación para intentar iniciar el Doctorado en Madrid, al finalizar los estudios de
Ciencias Biológicas en Galicia. La temprana muerte de mi padre me sumió en un
estado depresivo del que intenté salir huyendo, sin acabar los estudios, de Galicia y,

19
Juan Pablo Diéguez Ramírez

a la vez, intentando continuarlos en Madrid. Al rechazarme el ingreso en la


Complutense y en la Autónoma decidí volver a Andalucia, con la familia y mis
amigos, buscando su apoyo moral ante mi situación emotiva, y fue en Granada
donde me admitieron finalmente el currículo para continuar la carrera de Biología.

Aquí conocí al profesor Miguel Botella, quien en clase de Antropologia


General indicó que buscaba alumnos internos para el departamento y, con mucho
miedo, me acerqué a la entrevista. Para mi sorpresa me aceptaron como tal. Fue el
inicio de una gran amistad que siempre he sentido hacia su persona, así como con
Carmen, respetando no obstante la diferencia de edad, que ambos eran profesores y
Doctores, y el hecho de que Miguel sea el jefe del Laboratorio. Su apoyo inicial me
sirvió de acicate en los malos momentos, cuando la enfermedad me impidió
continuar los estudios y me llevó a manos de otras personas que me permitieron,
con el tiempo, alcanzar mis metas: volver curado a Granada para terminar mi carrera
e iniciar los estudios de Antropología Fisica.

Y es ahora el momento de dar las gracias a muchas personas que me han


ayudado, de una forma u otra, para llegar hasta aquí, empezando por el arqueólogo
municipal, y entonces arqueólogo privado, Daniel Botella, que fue quien me invitó a
realizar mis primeras excavaciones de necrópolis, en la provincia de Córdoba,
germen de mi futura Tesis (en ésta, todas las fotografías, y los esquemas
arquitectónicos de la basilica, así como los mapas presentes fueron facilitados por
él; a su vez, los epígrafes correspondientes al análisis geográfico y la localización de
Lucena fueron facilitados por la arqueóloga Xochitl Segura Luciano, resumidos luego
en esta obra: no puedo expresar con palabras mi agradecimiento hacia ella, como
profesional y como amiga). Y fue entonces que, tras consultar con el Dr. Botella él
me recomendó que mis dudas las tratara con una doctora muy novel, en aquel año
de 1997, mi actual tutora, la Dra. Alemán. Todo lo corregido por ella no se reduce al
Master o a la actual Tesis, pues el conjunto de mis investigaciones, hasta el
momento, han pasado por sus manos, de una manera o de otra. A ella le debo lo
poco o mucho que haya aprendido, no ya a nivel de estudios, sino a la aplicación de
dichos conocimientos en la elaboración de los informes iniciales, y la Tesis actual. Lo

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Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

poco o mucho que haya de bueno en su presentación y redacción se lo debo a la


Dra. Alemán, muy a su pesar, que ya querría ella ser mas exigente pero, de alguna
manera, conseguí convencerle de que lo escrito, una vez expurgado y resumido, era
medianamente bueno; sino no habría llegado tan lejos.

De la misma manera, tanto en el Master como en la Tesis, en especial al


indentificar dientes, recibí la ayuda de los doctores Joan Viciano y Stefano de Luca,
excelentes amigos, con los que colaboré en la investigación del cementerio judío de
Lucena, ellos como antropólogos dentales y yo analizando los huesos largos, antes
de su reinhumación en parte del mismo, que se ha conservado como museo al aire
libre en el pueblo. No puedo olvidar tampoco, en este extremo, la ayuda inestimable
también de Javier (ya doctor) y de Sandra, en ausencia de los primeros, cuando
tenía dudas sobre este tema.

Precisamente, la estadística de la paleopatología oral no podría haberse


terminado sin el apoyo de la Dra. Jiménez, que me “prestó” el programa MICROSTA,
el cual me permitió analizar todos los casos de paleopatología oral que, en fechas
posteriores a la defensa de la Tesis actual, pasaran a presentarse en la forma de
artículos, tres, una vez finalizado este proceso. Señal de que la investigación no se
paraliza con este mero trámite, sino que continúa, tal y como me decía el Dr.
Riquelme, colaborador del Museo de Lucena, la mañana de la defensa del Master,
creo recordar, de quien siento un gran aprecio, por su apoyo constante durante todo
este proceso.

Qué decir de la Dra. Maroto, que, para mí, es mas una amiga que una de
mis profesoras. En numerosas ocasiones las tardes de estudio en el Laboratorio de
Antropología, y ciertas mañanas que les hice alguna visita, fueron momentos de
entrañable y familiar conversación entre dos personas allegadas, y no de una
profesora con su alumno, como si esa distancia virtual no existiera realmente entre
nosotros. En realidad, me sentía al hablar con ella como si lo hiciera con otros
compañeros o compañeras de estudios, que me hacían sentir como en familia
dentro del recinto: sintiéndolo mucho, al tener lagunas en la conciencia propias de la

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Juan Pablo Diéguez Ramírez

edad, solo puedo referirme a Alba Rocío, Anita, Angela, Ariadna, Bea, Fernando,
Judith, Miriana y Zita, entre otros. De los demás, en ausencia de sus nombres,
presentes los tengo en los momentos que coincidimos y que aún recuerdo.

Por ello, no puedo sino citar a Chema y a Mariangeles Cortijo, compañeros


del Master con los que trabajé en el informe de urgencia sobre el cementerio sefardí
lucentino durante el año 2007; o a Manolo, Pilita y Poto, compañeros del Master
Virtual del Laboratorio de Antropología, en su primera edición, con los que particié
en la reinterpretación del informe sobre el cementerio de Cortijo Nuevo, previamente
analizado por mi, y que usamos para realizar el Trabajo Final del Master Virtual, en
el año 2004. En ambos grupos, sin olvidar a Stefano y Joan, tuve que luchar para
que conocieran a Lucena por algo más que por sus restos óseos, muy formales
todos ellos: de gastronomía y tapitas, junto con noches de música y baile también
intenté que aprendieran, como reflejo de la vida presente en mi patria chica.

A eso se reduce todo, a dar a conocer el increíble patrimonio antropológico


que Lucena tiene, no ya a nivel prehistórico, que de ese campo de estudio otras
personas, mucho más cualificadas que yo, se encargan ya. Es a nivel de necrópolis
históricas, que todavía quedan varias aún por estudiar, incluso algunas por excavar:
es el caso de la necrópolis asociada a la antigua ciudad de Morana, citada en la
Tesis, que en un futuro próximo espero pueda ser legalmente expropiada y, con
posterioridad, analizada en su totalidad.

Como se aprecia esto no se acaba aquí y ahora: comienza a partir de este


instante, y queda mucho tiempo por delante para seguir el camino que inicié, en un
momento mágico de curiosidad, hace ya cuarenta años. Muchos familiares han
fallecido por el camino, pero a todos ellos los tengo presentes, incluyendo a los vivos
que aun esperan que termine esta empresa. De alguna manera, y a pesar de mi
agnosticismo, unos y otros creo que verán que ese chiquillo imberbe, que les decía
que quería estudiar a los hombres prehistóricos, no cejó en su empeño, al menos
hasta el momento presente. Del futuro no hay nada escrito: ¡todo un mundo por
descubrir, ahí delante!

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excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

RESUMEN

El objeto de este trabajo es dar a conocer el estado actual de la


investigación realizada sobre la población inhumada en dos necrópolis excavadas en
la comarca de Lucena (Córdoba, España): la necrópolis tardoantigua de “Cortijo
Coracho” (siglos IV-VIII dC) y la necrópolis medieval de origen judío de “Ronda Sur”
(siglos X-XI dC).

Se han aplicado en ellas varios análisis paleodemográficos cuyos resultados


han permitido comparar ambas entre sí además de con otras poblaciones ibéricas.
Todos ellos muestran que la calidad de vida de la población medieval judía era
superior a la de poblaciones de épocas anteriores; superior también respecto de
poblaciones medievales peninsulares, musulmanas o cristianas, e incluso modernas;
y equivalente a la de poblaciones contemporáneas en algunos aspectos.

Se han realizado estudios biométricos (incluyendo una estimación de la


estatura), así como un análisis de conglomerados, aplicados todos ellos a la
población de la necrópolis tardoantigua del Cortijo Coracho, fundamentalmente. De
los mismos se puede inferir que la gracilidad de la población tardoantigua,
particularmente en lo relativo a la muestra de individuos femeninos, la relaciona con
poblaciones de origen hispanorromano. Sin embargo, la muestra de varones
presenta cierta heterogeneidad en su composición, lo cual implicaría la posible
existencia en la misma de individuos masculinos de tipo robusto, menos gráciles que
los de origen hispanorromano, que tal vez sí pudiesen tener un origen visigodo. Es
por ello que la hipótesis principal de partida, según la cual dicha población sería
totalmente hispanorromana, es rechazada, al menos con los datos actuales.

PALABRAS CLAVE: hispanorromano; tardoantiguedad; judío; medieval; estudios


biométricos; paleodemografía.

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ABSTRACT

The aim of this paper is to present the current state of the research done on
the population buried in two excavated necropolises in the region of Lucena
(Córdoba, Spain): the late antiquity necropolis of “Cortijo Coracho” (4th – 8th
centuries A.D.) and the medieval necropolis of Jewish origin “Ronda Sur” (10th –
11th centuries A.D.)

Several paleodemographic analyses have been applied to these remains


whose results have allowed us to make a comparison between the two of them and
also with other Iberian populations. All these results show that the quality of life of the
Jewish medieval population of Lucena was higher than the one of the previous ages
(Hispano-roman); higher than the quality of life of other medieval peninsular
populations, either Muslim or Christian –and even higher than modern ones-; and
equivalent to contemporary populations in some aspects.

Biometric studies have been carried out, including an estimation of the stature,
as well as an analysis of clusters; all of them applied to the population of the late
antiquity necropolis of “Cortijo Coracho”, fundamentally. It can be inferred from them
that the slenderness of the late antiquity population, regarding particularly the sample
of feminine individuals, relates them to populations of Hispano-Roman origin.
However, the sample of men presents certain heterogeneity in its composition, which
would imply the possible existence of masculine individuals of robust type in the
same population, less slender than those of Hispano-Roman origin, who perhaps
may have a Visigoth origin. For this reason the main initial hypothesis, according to
which this population would be totally Hispano-Roman, is rejected, at least with the
present data.

KEYWORDS: Hispano-Roman; late antiquity; Jewish; medieval: biometric studies;


paleodemography.

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INTRODUCCIÓN
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excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

1.- INTRODUCCIÓN

En el presente capítulo se pretende delimitar la localización del municipio de


Lucena y su geografía, así como realizar una breve descripción del marco
historiográfico existente sobre el término municipal de Lucena y su comarca.
Además, se presentan las dos hipótesis que se plantean para su análisis en este
estudio, y se informa también de la importancia arqueológica y antropológica de la
zona, aportando un epígrafe con una breve historia de la ciudad lucentina y su
comarca. Por otra parte, se plantean los objetivos que se pretenden conseguir con
esta investigación.

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1.1.- LOCALIZACIÓN DEL MUNICIPIO DE LUCENA

Lucena es un municipio situado al sur de la provincia de Córdoba, dentro de la


comunidad autónoma de Andalucía. Geográficamente se sitúa en el centro de la
región andaluza, siendo la unión de la Campiña Alta y la Subbética cordobesas, en
un paso de comunicaciones entre la costa mediterránea y el interior: es un lugar
estratégico entre las comarcas de la cordillera Subbética Alta, conjunto de montañas
alineadas en la región central y oriental de Andalucía, siguiendo una dirección
aproximada oeste-este, y paso obligado hacia la ciudad de Córdoba, la capital.
Actualmente la población es de 41.230 habitantes (datos del padrón municipal para
el año 2009), con un ritmo de crecimiento mayor al presente en toda Córdoba, e
incluso Andalucía.

Se ubica a los 37° 45’ latitud N y a los 4° 29’ O, a 486 m. sobre el nivel del
mar. Su territorio es de 351 km2, limitando al noroeste con Moriles y Monturque, al
noreste con Cabra, al sur con Encinas Reales y Benamejí, al sureste con Cuevas de
San Marcos y Rute, al este con Priego de Córdoba y al oeste con Puente Genil
(datos basados en el Mapa Geológico de España, versión del año 1991, además del
mapa provincial de la provincia de Córdoba: en los dos aparecen varias de las
localidades mencionadas aquí).

Sus principales vías de comunicación son: la carretera N-331 (la cruza de


norte a sur, con dirección Málaga-Córdoba), que enlaza por la ronda con la C-327 a
Cabra, con la C-334 a Rute, la C-338 a Puente Genil y la C-336 a Priego. Al oeste,
con dirección este, se encuentran la Autovías A-318, A-339 y A-45.

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1.2.- LA GEOGRAFÍA DE LUCENA

Se definen aquí la Orografía, Climatología e Hidrografía del término


municipal de Lucena y su comarca.

1.2.1.- Relieve de la Subbética

El relieve es suave, de campiña, con suelo margoso, lo que permite el cultivo


del secano: olivos y algo de viñedos, fundamentalmente. La monotonía de este
paisaje, de pequeñas lomas, se ve alterado por la Sierra de Araceli: un promontorio
calizo que surge próximo al municipio, en mitad de la campiña y sin continuidad.

Al noroeste abundan algunas zonas onduladas, con pendientes de entre 3° y


5°. Más al sureste ya se encuentran las formaciones de las Subbéticas (García
Dueñas, 1967): sus relieves son suaves y alomados, con una la altitud media de 425
m. sobre el nivel del mar.

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1.2.2.- Clima

Es de tipo mediterráneo continentalizado, con una fuerte influencia del


Atlántico. Alternan los periodos de sequía con los de humedad, presentando
temperaturas extremas.

Las temperaturas oscilan entre los 7,7° C del mes d e diciembre (suele ser
cuando aparecen las temperaturas más bajas; en casos excepcionales, durante el
invierno, se han llegado a presentar nevadas esporádicas), frente a la temperatura
más alta, de promedio, que llega a unos de 26,8° C durante el mes de julio, siendo la
oscilación o amplitud térmica de 21,1° C. No obstan te, los veranos son
extremadamente calurosos (en ocasiones se puede llegar a alcanzar una
temperatura de 40° C ó más durante el día).

Debido a la influencia del Atlántico, que permite la entrada de borrascas


desde el oeste, se favorece la existencia de unas precipitaciones anuales
aproximadas de 710 mm, con un promedio mensual de 59,17 mm. La mayor
precipitación se llega a presentar en los meses de diciembre, enero y febrero, con la
presencia de una fuerte sequia estival, muy característica del clima mediterráneo.

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Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

1.2.3.- Hidrografía

La red hidrográfica del término municipal de Lucena se vertebra sobre un eje


principal ubicado en el sur: el rio Genil. Los afluentes con dirección noreste a
suroeste son los siguientes: Anzur, arroyo de las Perdices y Rigüejo o Lucena.

La topografía de cerros alomados con vaguadas pronunciadas, perteneciente


a las formaciones triásicas existentes en el término municipal, permite la presencia
de algunas lagunas endorreicas: la laguna Amarga, Laguna Dulce, Los Jarales y
Taraje.

De forma artificial y dentro del mismo cauce del río Genil existen dos
embalses: el de Cordobilla y el de Malpasillo.

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Juan Pablo Diéguez Ramírez

1.3.- HISTORIOGRAFÍA: Marco historiográfico de Lucena

La escasez de intervenciones arqueológicas, en el casco histórico y su


comarca, obliga a detenerse un momento y observar las raíces sobre las que
descansa el conocimiento histórico y arqueológico del término municipal y la ciudad
de Lucena, desarrollado gracias a los escasos estudios publicados a partir del siglo
XVIII. Dichos escritos muestran el enorme esfuerzo por demostrar la antigüedad
romana, sino hebrea, tanto de su territorio como de ella. Como es normal en estos
casos, y mediatizados por una ciencia arqueológica aún inmersa en la antigua
arqueología de gabinete, las citas se asocian a restos que aparecerían en la ciudad
y en su término municipal, casi siempre de manera aleatoria (Botella y Morena,
2000; Botella y Riquelme, 2007).

La primera publicación que ve la luz en 1749 y que trata estos asuntos es la


denominada “Antigüedad de Lucena contra la opinión que la hace modernamente
edificada” de D. Jerónimo Roldán y Cárdenas, modificada con nuevas anotaciones y
apuntes en 1751. Esta obra es digna de citar ya que, a raíz de ella, florecerán toda
una serie de publicaciones de diferentes autores, contradiciendo a su autor, o bien
aportando nuevos datos sobre el origen de Lucena, en base a hallazgos
arqueológicos casuales. Así, en 1763, el párroco de El Arahal D. Patricio Gutiérrez
Bravo, en su publicación “Adicciones a la Antigüedad de Lucena y Notas sobre
algunos Puntos”, realizó toda una serie de análisis críticos y revisiones históricas a
Roldán y Cárdenas. Dos años después, en 1765, D. Luís Prospero Villalba Bernal y
Montesinos publicó sus “Anales de la Muy Noble y Leal Ciudad de Lucena...”,
copiando fielmente los datos de Roldán y Cárdenas y ampliando la información con
algunos nuevos (Botella y Morena, 2000; Botella y Riquelme, 2007).

En 1773, el Ayuntamiento de Lucena (a través de D. Manuel de Valdecañas y


Piedrola) encargó al párroco de Montoro, D. Fernando José López de Cárdenas, la
redacción de una historia oficial de la ciudad. Con tal fin, en 1777 el citado autor
publicó el libro “Memorias de la Ciudad de Lucena”, revisado por la comisión
municipal creada para tal efecto. Dicho libro propició, como la primera publicación de

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excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

D. Jerónimo Roldán, su contestación en la obra “Tardes Divertidas y Bien


Empleadas en tratar de la Verdadera Historia de su Patria: Lucena” de D. Fernando
Ramírez de Luque, párroco de Lucena, con datos ciertos y opuestos a la historia
oficial de Lucena, con información veraz y anotaciones ampliadas y ricas sobre
restos arqueológicos nuevos y aparecidos en su fecha. Una última publicación fue la
aparecida en 1896, con el titulo de “Apuntes para la Historia de Lucena”, de D.
Lucas Rodríguez Lara (Botella y Morena, 2000; Botella y Riquelme, 2007).

Transcurrido casi un siglo desde los últimos estudios históricos sobre los
orígenes de Lucena y su territorio, en 1980 apareció la “Historia de Lucena” en la
revista Araceli, a modo de separata, escrita por el cronista de la ciudad D. Francisco
López Salamanca. Esta Historia, a pesar de anotar los datos históricos y
arqueológicos de los anteriores eruditos, se ve ampliada y enriquecida por los
elementos nuevos aportados por la prospección de campo realizada por el autor: el
número de yacimientos aumenta considerablemente, así como el abanico
cronológico. Esta publicación, editada posteriormente con nuevas aportaciones en
su “Historia de Lucena (...-1351). De la Prehistoria al Señorío de Doña Leonor de
Guzmán”, junto a dos tomos más (obra aún inacabada), ha servido como pilar
fundamental para el desarrollo de la arqueología lucentina desde su publicación
(Botella y Morena, 2000; Botella y Riquelme, 2007).

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Juan Pablo Diéguez Ramírez

1.4.- HIPÓTESIS DE TRABAJO EN LA PRESENTE INVESTIGACIÓN

Los estudios que ahora se presentan se realizaron sobre restos óseos que se
encuentran depositados en los fondos del Museo Arqueológico y Etnológico de
Lucena (Córdoba). Pertenecen a tres necrópolis: dos de procedencia romana
(bajoimperial y tardoantigua, respectivamente) y otra de época medieval. La
necrópolis de época tardoantigua fue descubierta en el llamado “Cortijo Coracho”,
situado éste en las proximidades del municipio, y sobre ella gira el contenido de la
presente investigación, comparándola con las otras dos necrópolis lucentinas y con
otras peninsulares. Dentro de ella, un estudio paleodemográfico comparado, entre
dichas necrópolis lucentinas y otras peninsulares, determinará el grado de calidad y
nivel de vida de la población de la comarca lucentina a lo largo de varios siglos.

El origen del casco urbano lucentino es problemático, aunque recientes


excavaciones parecen demostrar que la ocupación del centro del municipio se
produjo durante la fase andalusí emiral (siglo VIII d. C.), tal como indica Botella
Ortega (2005), y estaría relacionada con una comunidad judía que, de acuerdo con
fuentes históricas, y a raíz de la actuación arqueológica preventiva en el cementerio
judío de Lucena (Botella y Riquelme, 2007), diversos investigadores creen se
mantendría hasta los siglos XI-XII d. C., cuando la invasión de los almohades
provocó su destrucción y desaparición como ciudad autónoma judía dentro del
territorio de al-Andalus.

La necrópolis tardoantigua investigada se encuentra situada en las afueras


del casco urbano (Figura 1) y se relaciona con una basílica (Botella y Sánchez,
2008) que posiblemente tendría un origen previo como martyrium o memoria, en la
que se depositarían los restos de algún santo o mártir de la zona [Cf. Muñiz y Bravo,
2000; AA.VV. (2001): FUNUS CORDUBENSIUM. Costumbres funerarias en la
Córdoba romana; Crubézy et al., 2007], aun cuando su utilidad para la
evangelización de las poblaciones rurales de las villas romanas que estuviesen
próximas a la misma no se descarta (Cf. Muñiz y Bravo, 2000; Díaz et al., 2007).

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Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Es probable, por tanto, que los restos de los individuos que allí reposasen se
correspondieran con los de colonos y campesinos que trabajaban en las villas
romanas, así como los restos de los dueños de las mismas y sus familiares, de
origen hispanorromano [Cf. Carmona Berenguer, 1998; AA.VV. (2001): FUNUS
CORDUBENSIUM. Costumbres funerarias en la Córdoba romana]. La cronología de
dicha necrópolis y la basílica adyacente oscila entre los siglos IV-VIII d. C. (Botella y
Sánchez, 2008).

Figura 1: Localización de la Basílica con referencia


al municipio de Lucena (Córdoba)

Como hipótesis de trabajo, siguiendo razonamientos de tipo histórico, se


considera que la población inhumada en ella se correspondería en su totalidad con
población hispanorromana autóctona. Cf. Varela (1974-75), citando este último a

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Juan Pablo Diéguez Ramírez

Fusté (1954) y a Pons (1949); y Campillo y Subirà (2004). No obstante, de acuerdo


con la cronología que se asocia a la misma, cabe suponer que quizá pudieran existir
restos óseos de individuos de origen visigodo. Cf. Muñiz y Bravo (2000), Arce
(2007), Jiménez Triguero (2007) y Loring et al. (2007).

Sin embargo, el estudio de las fuentes históricas sobre la época nos


demuestra que, hasta su conquista en el año 572 d. C. por parte del rey visigodo
Leovigildo, la ciudad de Corduba y la zona sur cordobesa se habían constituido
como entidades independientes del poder central del reino visigodo de Toledo
durante un largo periodo de tiempo, por lo que parece difícil que existiesen restos
óseos de individuos de origen visigodo con anterioridad a tales fechas. Cf. Sánchez
Ramos (2002), Orlandis (2006 a) Díaz et al. (2007), Loring et al. (2007) y Thompson
(2007). De hecho, estas mismas fuentes suponen que la nobleza visigoda habitaría
en las ciudades hispanas, recibiendo las rentas de las villas romanas que pasaron a
ser de su propiedad sin llegar a residir en ellas (propiedad que oscilaría de un tercio
a dos tercios, permaneciendo el resto de la tierra y sus rentas en manos de la
nobleza hispanorromana). Por tanto, sería poco probable que fuesen enterrados en
la necrópolis investigada.

La hipótesis principal que se analizará en esta investigación pretende


resolver si realmente la población inhumada en la necrópolis del Cortijo Coracho es
autótoctona y de origen hispanorromano en su totalidad, o existen individuos de
origen visigodo en ella. El estudio de los individuos inhumados en la misma, y su
análisis antropológico comparado con otras necrópolis peninsulares, desde varios
puntos de vista, contrastará la veracidad de dicha hipótesis.

Por otra parte, se plantea una hipótesis secundaria pero igualmente


importante, por la que se pretende demostrar que la población de la comarca de
Lucena presentaba una mejor calidad y nivel de vida con el paso de los siglos. De
esta manera, en la población medieval judía de Ronda Sur, supuestamente,
deberían de existir mejores condiciones de vida que en las poblaciones
hispanorromanas lucentinas (Cortijo Nuevo y Cortijo Coracho).

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Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

1.5.- BREVE HISTORIA DE LUCENA

Los inicios de la presencia humana en el término municipal de Lucena se


remontan al Pleistoceno medio y superior, y se corresponden con las culturas
achelense y musteriense; es decir, a partir de 480.000 + años B.P. hasta 100.000+
años B.P., según se desprende de las dataciones y de los avances de las
investigaciones que se han estado llevando a cabo en el yacimiento conocido como
Cueva del Ángel (Figura 2), ubicado en la falda suroeste de la Sierra de Araceli
(Barroso et al,. 2011).

Figura 2: Excavación de la Cueva del Ángel

Desde un punto de vista cronológico, serían el Homo heidelbergensis y el


Homo neanderthalensis los homínidos que habitarían en la cueva, durante un
período continuo de 300 ka ó 400 ka, aproximadamente. Eso, al menos, en ausencia
de restos óseos de homínidos, es lo que se deducía del estudio de los restos
encontrados en 7 m de rellenos sedimentarios: se trata de materiales líticos y óseos
(estos últimos se corresponden con grandes herbívoros y carnívoros propios de la

41
Juan Pablo Diéguez Ramírez

época). No obstante, a principios del año 2013 se publicó en la prensa diaria


española el análisis de unos restos óseos (fragmentos de la diáfisis de un fémur),
realizado por paleoantropólogos franceses, que parecen pertenecer a un ejemplar
de Homo heidelbergensis: un grupo de espeleólogos los halló en el interior de la
sima de la Cueva del Ángel, en la década de los 60 del pasado siglo, e inicialmente
fueron catalogados como restos faunísticos (comunicación personal del Director del
Museo Arqueológico de Lucena).

Figura 3: Restos amurallados


de la ciudad de Morana

Evidencias de la ocupación de este territorio, en la prehistoria reciente


(Neolítico, Calcolítico y Bronce pleno), aparecen en los yacimientos de Cueva de la
Cornicabra, Cerro Acebuchoso, Cerro de Santa María y Cortijo Grande del Duque.
Hasta el Bronce reciente no se detecta presencia constante en la comarca de
Lucena. En concreto, a 15 km del actual casco urbano, junto al río Anzur, se
encuentra el yacimiento de Morana el cual, posteriormente, se transformará en
“oppidum” ibérico o ciudad fortificada del s. V al I a. C. Sus estructuras más
espectaculares son: las dos líneas de murallas ciclópeas (Figura 3), el recinto de
torre rectangular de fase ibérica plena (s. III a. C.), el conjunto de quince cisternas de

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Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

fase romana republicana y alto imperial y el complejo subterráneo de tumbas de


corredor y cámara de hipogea. Su ocupación perdurará, de forma intermitente, hasta
fase medieval andalusí almohade (s. XII d. C.).

Durante la época romana la ocupación del territorio se realizó, de forma


sistemática e intensiva, a través de un sistema agrario de villas distribuidas
estratégicamente alrededor de la principal calzada romana que atraviesa el territorio
lucentino: la Vía Corduba-Malaca (Córdoba-Málaga), ubicada en la mitad oeste del
término municipal y con dirección norte-sur (Figura 4). La presencia geológica de
vetas de arcilla, aptas para su aprovechamiento industrial cerámico, permitió la
ubicación de más de veintidós factorías alfareras romanas en el Alto y Bajo Imperio
(una de ellas apareció en el yacimiento de Cortijo Nuevo), entre las que destacan la
del Alfar de los Tejares.

Figura 4: Mapa donde se situan las zonas habitadas durante la época romana,
junto con las calzadas romanas
(el casco urbano de Lucena no existía durante esta época)

43
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Los dos últimos siglos del Imperio Romano se caracterizaron por la influencia
que supuso la autorización del cristianismo como religión oficial dentro del Imperio.
Este hecho favoreció la construcción de un gran número de iglesias para difundir su
mensaje, muchas de las cuales fueron dedicadas a mártires. El final del Imperio en
Hispania sucedió tras la desaparición del reino visigodo de Tolosa (reino
independiente, dentro del mismo, que existió entre los años 419 a 507 d.C.), durante
el cual los visigodos dominaron el sur de la Galia y el noreste de Hispania. Después
de su derrota en la batalla de Vouillé (507), en la que lucharon contra los francos, se
produjo una migración de la población visigoda hacia el sur, hacia Hispania,
abandonando casi toda la Galia (salvo la Septimania o Narbonensis prima, única
provincia que conservaron en ella), con lo que el control del territorio hispano pasó,
poco a poco, a manos visigodas (Sánchez Velasco, 2008).

La instauración del reino visigodo de Toledo (545-711) supuso una lucha


constante contra los suevos (al norte) y los bizantinos (al sureste), en un intento de
unificar toda la Península Ibérica. Fue un proceso largo, debido a divisiones internas,
a las que habría que añadir la resistencia de vascos y cántabros en el norte y de las
ciudades hispanorromanas más importantes del sur (Córdoba entre otras). La
conversión al catolicismo de los visigodos (profesaban el cristianismo con el rito
arriano, que negaba la divinidad de Cristo), que se completó hacia el año 631, dió
una mayor estabilidad social y política al reino visigodo. Este hecho facilitó un mayor
desarrollo cultural, circunstancia que permitió la reconstrucción de antiguas iglesias y
basílicas, destruidas en diferentes guerras (Sánchez Velasco, 2008).

La primera evidencia pública del culto del cristianismo en Lucena surge en el


yacimiento de Coracho, donde apareció una basílica martirial fechada en fase
constantiniana. Con amortizaciones y reformas posteriores, en fase bizantina y
visigoda, este complejo se completaba con una extensa necrópolis (Figura 5) donde
pervivieron rituales de ascendencia pagano-romana (fosas de cremación, lugares
para banquetes funerarios), con ritos de inhumación de origen ya cristiano (Botella y
Sánchez, 2008).

44
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Figura 5: Vista general de la necrópolis

Actualmente ésta se encuentra reconstruida en el polígono industrial de la


Viñuela, gracias a un convenio entre el Ayuntamiento de Lucena y el Ministerio de
Fomento, que favoreció el levantamiento, casi en su totalidad, de la basílica (Figura
6). El yacimiento se excavó durante la construcción de la autovía A-45 (Córdoba-
Málaga).

Figura 6: Vista general de la basílica reconstruida

45
Juan Pablo Diéguez Ramírez

No existen ni citas bibliográficas ni evidencias arqueológicas de Lucena hasta


el siglo VIII d. C., determinándose en todo caso y a partir de este momento como
ciudad de formación judía, con gobierno autónomo de rabinos, dependiente del
poder musulmán del emirato o califato. Este periodo persistirá hasta la llegada de los
almohades a territorio de al-Andalus, en la mitad del siglo XII, y serán ellos quienes
acabarán con la escuela talmúdica, o “bet midrás”, y el gobierno autónomo judío de
la ciudad. El momento de máximo esplendor corresponde al siglo XI, conociéndose
entonces a Lucena como “la Perla de Sefarad” o “la ciudad de la poesía” (López
Salamanca, 1994).

De la Lucena judía se han encontrado algunas evidencias arqueológicas,


entre las que se destacan una lápida funeraria del Rabí Amicos, y el cementerio
judío más extenso y antiguo de la la Península Ibérica (hasta el momento). El mismo
se excavó en el año 2007 y, fruto de este trabajo, fue la localización de una segunda
lápida judía in loco (Rabí Lactosus), y la recuperación de 343 tumbas de inhumación,
con un cumplimiento estricto del ritual judío de enterramiento (Botella y Riquelme,
2007).

Tras la toma de la ciudad judía por tropas almohades, y la conversión


obligatoria de sus habitantes a la fe islámica (o, en su defecto, se ejecutaría su
expulsión de al-Andalus), la misma será conquistada por el rey Fernando III el Santo
en septiembre de 1240, reocupando la que fue primeramente sinagoga, y
posteriormente mezquita, y convirtiéndola en iglesia dedicada a San Mateo. La villa y
territorios de Lucena fueron donados el siguiente año al Cabildo e Iglesia
cordobeses. Hacia 1342 la Iglesia cordobesa se sintió incapaz de proteger la villa de
las invasiones musulmanas, ya que se encontraba en primera línea de frontera con
el reino de Granada, por lo que la donó a doña Leonor de Guzmán, amante de
Alfonso XI (López Salamanca, 1994). En 1371 el territorio de Lucena fue concedido
a Juan Martínez de Argote, quien transmitió el municipio por herencia a su hija María
Alfonso de Argote (López Salamanca, 1996).

46
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

El VI señor de Lucena, Diego Fernández de Córdoba, fue quien se enfrentó a


Boabdil, el Chico, último rey musulmán de Granada. Éste fue derrotado, en 1483, en
las inmediaciones del arroyo de Martín González, por un ejército formado por los
habitantes de la villa, junto con el II Conde de Cabra y los ejércitos cristianos
vecinos, permaneciendo prisionero en el Castillo del Moral, ubicado éste en Lucena.
La liberación de Boabdil se dio poco tiempo después, como una estrategia de los
Reyes Católicos para conquistar el reino de musulmán de Granada, lográndolo
finalmente en 1492. Una vez desaparecidas las amenazas musulmanas se inició un
período de repoblación en Lucena, proceso favorecido por la reducción del cobro de
impuestos (López Salamanca, 1996).

47
Juan Pablo Diéguez Ramírez

1.6.- ESTUDIOS ARQUEOLÓGICOS y ANTROPOLÓGICOS REALIZADOS EN LA


COMARCA DE LUCENA

Los primeros trabajos históricos sistemáticos, realizados en Lucena por un


arqueólogo, fueron llevados a cabo en 1981 por D. Juan Bernier y el grupo del
Museo de Doña Mencía quienes, para confeccionar su libro “Nuevos yacimientos
arqueológicos en Córdoba y Jaén”, realizaron visitas a diversos yacimientos del
municipio, en base a los datos aportados por el cronista de la ciudad y otros
aficionados a este campo (Botella y Morena, 2000; Botella y Riquelme, 2007)

El año 1987 se caracterizó por ser un año rico en el panorama arqueológico


lucentino. En primer lugar, D. José M. Lara Fuillerat publicó un estudio sobre las
cisternas romanas del término de Lucena (Lara Fuillerat, 1989). Además, se realizó
la primera intervención arqueológica de urgencia en el Castillo del Moral, con motivo
de su restauración. También salió a la luz el tomo correspondiente a Lucena del
Catalogo Artístico y Monumental de la Provincia de Córdoba, dirigido por D. Juan
Bernier, donde se anotaban una lista de yacimientos situados en el municipio, así
como sus características (Bernier et al, 1987).

En 1990 Lara Fuillerat realizó su Tesis de Licenciatura, sobre el yacimiento


ibero-romano de Morana (Lara Fuillerat, 1990 b). Posteriormente, nuevos trabajos se
han desarrollado en el campo de la arqueología de urgencia, como son las dos
primeras campañas realizadas en la Cueva del Ángel (durante 1995 y 1996,
codirigidas por el Dr. D. Cecilio Barroso y el Director del Museo Arqueológico y
Etnológico de Lucena, D. Daniel Botella Ortega), las excavaciones del Hotel Santo
Domingo (Morena López, 1996) y aquellas efectuadas en los alfares romanos
(situados estos en Los Tejares), dirigidas, durante el año 1996, por arqueólogos
pertenecientes al Área de Historia Antigua de la Universidad de Córdoba (Botella y
Morena, 2000; Botella y Riquelme, 2007)

A raíz de la creación del actual Museo Arqueológico y Etnológico de la ciudad,


el campo de la investigación ha recibido un impulso imparable. Desde el mismo se

48
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

está llevando a cabo un programa de recuperación e investigación del patrimonio


local. En este sentido, se realizaron diferentes intervenciones de oficio: la
restauración de los alfares romanos, la excavación del yacimiento romano del Cortijo
Nuevo, el proyecto de puesta en valor de la Aceña de Jauja; las excavaciones del
solar de la nueva biblioteca, así como las llevadas a cabo en la Plaza Nueva y la
Plaza de San Miguel, o el desmontaje, traslado y reconstrucción de la basílica de
Coracho, entre otras; además de la investigación, difusión y conservación de los
bienes del propio museo, expuestos o no (Botella y Riquelme, 2007)

El caso del casco urbano es bastante problemático pues, aunque algunos


eruditos locales de los siglos XVII y XVIII describieron el hallazgo de algunos restos
romanos en varios lugares del perímetro urbano y sus alrededores (López de
Cárdenas, 1777; Ramírez, 1986), desde el punto de vista arqueológico no está claro
que el origen de la ciudad lo constituyese un importante asentamiento romano
(Morena López, 1996). La excavación efectuada en el solar del Castillo del Moral
(realizada por D. Jose Antonio Morena López y D. José M. Lara Fuillerat, en 1986),
sólo proporcionó algunos restos cerámicos de época romana (tegulae y fragmentos
amorfos de terra sigillata), pero ninguna estructura de ese período (Morena López,
1996: además de un nivel inferior con restos romanos de acarreo, se documentaron
fases emirales, califales y, sobre todo, modernas y contemporáneas), mientras que
la intervención de urgencia practicada en el antiguo Convento de Mínimos,
actualmente Hotel Santo Domingo, resultó igualmente negativa (Botella y Riquelme,
2007)

La intervención arqueológica realizada por el Museo de la localidad en el


casco urbano (Calle Flores, nº 5: antiguo palacio de los Condes de Hust), ha puesto
en evidencia una secuencia ocupacional que se remonta a fase medieval andalusí
califal, en un espacio probablemente usado como zona de huerta y ubicado
extramuros de la medina. Cercano a este punto, en el nº 2 de la Calle Santiago, se
encontró en el siglo pasado una lápida epigráfica de origen judío (actualmente en
depósito en el Museo Arqueológico Provincial de Córdoba) la cual, aunque apareció
embutida en un muro de tapia que se descarnó para sanearlo, nos habla de la

49
Juan Pablo Diéguez Ramírez

posible ubicación en este sector de la ciudad de un cementerio o maqbara usada por


la comunidad judía del siglo VIII ó XII d. C. (Botella y Riquelme, 2007). La amplia
actuación posterior en la Plaza Nueva (Botella Ortega, 2005), realizada con motivo
de las obras de aparcamiento subterráneo municipal, ha retraído la antigüedad de
ocupación del centro de la ciudad hasta fase andalusí emiral (siglo VIII d. C.),
mientras que la actuación arqueológica preventiva en el cementerio judío de Lucena
(Botella y Riquelme, 2007) se ha fechado en el siglo XI d. C.

No obstante, y a pesar de todo lo anterior, apenas se han realizado estudios


antropológicos de los restos óseos asociados a las diferentes necrópolis que se han
excavado en la comarca lucentina, en varios de los diversos yacimientos
arqueológicos estudiados, tanto por el arqueólogo director del Museo Arqueológico y
Etnológico de Lucena, D. Daniel Botella Ortega (Cortijo Nuevo y Ronda Sur), como
por otros arqueólogos: Cerro Gordo (excavado por el arqueólogo D. Manuel Morales
Toro) y Cortijo Coracho (los autores del mismo son los arqueólogos Dña. Mª de la
Cabeza Liébana Sánchez, D. Juan Carlos Rubio Ruiz, Dña. Carmen Gómez Lara y
D. Rafael Salmoral del Rey). Únicamente se han realizado tres informes
antropológicos de urgencia relativos a estos yacimientos: dos sobre la necrópolis
asociada a una villa romana en el yacimiento de Cortijo Nuevo (el último de ellos,
revisión y ampliación del inicial, data de enero de 2004 y fue realizado, en
colaboración, por Dña. Mª Victoria Vílchez Silva, Dña. Pilar Miláns del Bosch Ramos,
D. Manuel Moreno Lopera y D. Juan Pablo Diéguez Ramírez), y otro sobre el
cementerio situado en el yacimiento de Ronda Sur (realizado, en colaboración, por
Dña. Mª Ángeles Cortijo Morales, D. José Mª Cabrera Martínez y D. Juan Pablo
Diéguez Ramírez), que es de origen judío y de época medieval (éste ha sido
revisado, durante el año 2011, al realizarse un nuevo estudio por parte de dos
antropólogos dentales del Laboratorio de Antropología de la Universidad de
Granada, los Doctores D. Stefano De Luca y D. Joan Viciano Badal, así como por
parte de Juan Pablo Diéguez, analizando este investigador de nuevo el material de
huesos largos de la población judía).

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Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

1.7.- OBJETIVOS

La investigación del material óseo de la necrópolis de Cortijo Coracho tiene


como objetivo conseguir avanzar en el conocimiento de las poblaciones de
Andalucía en la época tardoantigua, definida ésta última de acuerdo con Sánchez
Ramos (2003): se puede distinguir el período bajoimperial o tardorromano (entre los
siglos III y V) de la antigüedad tardía o tardoantigüedad (a partir del siglo V, con la
llegada de los bárbaros, hasta el siglo VIII –con la llegada de los musulmanes a
Hispania-, que se correspondería con el final de la época tardoantigua y principios
de la Edad Media). El presente proyecto trata de estudiar los cuatro sectores en que
se divide la necrópolis, comparando ésta con otras dos necrópolis lucentinas: Cortijo
Nuevo, de época romana bajoimperial, y Ronda Sur, de época medieval y población
de origen judío.

De este modo, los objetivos prioritarios son los siguientes:

1) Caracterizar la población de la necrópolis tardoantigua mediante un


estudio osteométrico, midiendo variables del esqueleto postcraneal
(caracteres métricos), para poder identificarla y compararla así con otras
poblaciones de la Península Ibérica.

2) Realizar un estudio paleodemográfico de la población tardoantigua del


Cortijo Coracho, una vez conocida la composición de la misma en sus
grupos de edad y sexo observados, tras aplicar los métodos adecuados para
la estimación de los mismos. Complementariamente, se estudiará la estatura
en la población tardoantigua. Tales datos se compararán con las dos
poblaciones lucentinas (Cortijo Nuevo y Ronda Sur), así como con otras
necrópolis peninsulares (con el análisis paleodemográfico comparado se
pretende comprobar el grado de evolución de la calidad de vida de las
poblaciones de la comarca lucentina a lo largo de los siglos).

51
Juan Pablo Diéguez Ramírez

3) Realizar un estudio biométrico comparativo de la población de la


necrópolis tardoantigua del Cortijo Coracho con otras del resto de la
Península Ibérica, para comprobar la evolución de los rasgos morfológicos
que caracterizan la misma a lo largo de los siglos hasta la actualidad, con el
fin de estimar el origen de aquella (hispanorromano autóctono o, en su
defecto, conteniendo individuos de origen visigodo).

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Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

HISPANIA y LA BAETICA:
Historia, demografía
y socioeconomía
Juan Pablo Diéguez Ramírez

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Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

2.- HISPANIA y LA BAETICA: Historia, demografía y socioeconomía

En este capítulo, así como en los siguientes, siempre que no se especifique


lo contrario, todas las fechas harán referencia a periodos de tiempo posteriores al
nacimiento de Cristo (d. C.). Precisamente en el mismo se intenta explicar, de forma
cronológica, la situación existente en el Imperio Romano de Occidente durante las
épocas bajoimperial y tardoantigua, en especial en lo relativo a la diócesis de
Hispania (Cf. Roldán Hervás, 2005) y la provincia de la Baetica (Cf. Carmona
Berenguer, 1998; Jiménez Triguero, 2007), incidiendo particularmente en la ciudad
de Corduba y su territorium correspondiente, la zona sur cordobesa (con referencias
también a su demografía y economía).

2.1.- EL IMPERIO ROMANO OCCIDENTAL: Épocas bajoimperial y tardoantigua

De acuerdo con Loring et al. (2007), el imperium, o mando absoluto sobre el


ejército, era la fuente de poder de los emperadores romanos. Durante la época
republicana hubo varios generales que detentaron tal poder y fueron, por tanto,
“emperadores”, pero era un mandato temporal que se mantenía mientras duraba la
campaña militar. Con la llegada del Imperio la novedad es que tal poder era vitalicio
y se limitaba a una sola persona. En dicha elección intervenían a partes iguales
Senado y Ejército más, con el paso del tiempo, fue el ejército quien impuso a sus
elegidos. Este hecho originó una gran inestabilidad política durante el siglo III d. C.,
que finalizó con la intervención de los emperadores Diocleciano (284-305) y
Constantino (306-337). El primero instauró la Tetrarquía en el gobierno imperial,
constituyendo un cuerpo colegiado de cuatro emperadores, dos con rango de
Augusto, que tenían mayor poder, y otros dos con rango de César, subordinados a
los anteriores (Cf. Roldán Hervás, 2005) los cuales, normalmente establecían entre
ellos relaciones mas estrechas que incluían el matrimonio o la adopción. La
abdicación de Diocleciano en el 305 originó una nueva etapa de luchas civiles que
terminó con la incorporación de Constantino como nuevo emperador. Éste instauró
un criterio dinástico en la sucesión al establecer que sus dos hijos gobernarían junto

55
Juan Pablo Diéguez Ramírez

a él en calidad de Césares: serían ellos quienes le sucederían a su muerte, lo que


ocurrió en el año 337 d. C.

Para Loring et al. (2007), la época tardoantigua se inició entre los siglos IV y V
d. C. (Cf. Sánchez Ramos, 2003), momento en el que se sucedieron etapas difíciles
debido a las guerras por el control del Imperio, que comenzaron en el siglo IV.
Precisamente, a principios del siglo V (durante el otoño del año 406), se produjeron
varios levantamientos en armas del ejercito romano en Britania, tras los cuales se
proclamaron emperadores de forma consecutiva diversos usurpadores: Marco,
Graciano (los dos fueron eliminados al poco tiempo por sus propios seguidores) y,
finalmente, Flavio Claudio Constantino (en 407), que pasaría a denominarse
Constantino III. Éste atravesó el Canal de la Mancha, en la primavera de 407, y
añadió el norte de la Galia a su “imperio”. En ese momento, el Imperio Occidental
estaba en manos del emperador Honorio, hijo de Teodosio el Grande y hermano de
Arcadio (que gobernaba el Imperio de Oriente): ambos dirigían el Imperio Romano
desde la muerte de Teodosio en 395. Estilicon, un oficial de origen vándalo, que fue
nombrado generalísimo de los ejércitos imperiales bajo Teodosio, fue designado por
éste tutor de Honorio hasta su mayoría de edad. Estilicon controlaba en esos
momentos el ejército imperial e intentó hacer frente a la rebelión, sin mucho éxito al
principio. Simultáneamente, el fallecimiento de Arcadio el 1 de mayo de 408
complicó la situación. Por entonces, Constantino III había enviado a su hijo
Constante, en calidad de César (Arce, 2007), a Hispania para intentar controlar
dicho territorio. Dídimo y Veriniano (Orlandis, 2006 a; Barceló y Ferrer, 2007), primos
de Honorio, se enfrentaron a dicho ejército con cierto éxito inicial.

Mientras tanto, tal y como nos dicen Loring et al. (2007), una rebelión
palaciega en contra de Estilicon provocó su caída del gobierno y su posterior
ejecución (Orlandis, 2006 a; Sanz Serrano, 2009). Con su muerte, los pactos
realizados entre el gobierno imperial y los bárbaros (reclutados por él para combatir
la rebelión de Constantino III), se incumplieron por parte de la corte imperial, lo cual
hizo que gran número de dichas tropas bárbaras se unieran bajo el mando de
Alarico, jefe godo. Éste intentó forzar un acuerdo (Barceló y Ferrer, 2007) con el

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Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

emperador Honorio poniendo cerco a la ciudad de Roma (Sanz Serrano, 2009) y,


finalmente, lo consiguió. Todo ello permitió que Constantino III continuase su
rebelión militar en Hispania (Arce, 2007) hasta que se hizo fuerte en ella (gracias a
su hijo Constante), consiguiendo un reconocimiento por parte de Honorio como
corregente (Sanz Serrano, 2009) de la parte occidental del Imperio.

El reiterado incumplimiento de los acuerdos con Alarico (Orlandis, 2006 a;


Sanz Serrano, 2009) motivó un nuevo cerco a la ciudad de Roma. La decisión de
Honorio de aceptar como corregente a Constantino III incluía la aportación de ayuda
militar del mismo para contener las fuerzas godas de Alarico. Sin embargo, la
invasión de Hispania por parte de varios ejércitos de bárbaros (Barceló y Ferrer,
2007; Loring et al., 2007), entre el 28 de septiembre y el 3 de octubre de 409,
demoró su intervención: estaban formados por grupos de alanos (se asentaron en la
Lusitania y la Carthaginensis, provincias romanas de Hispania; algunos de ellos
permanecieron en la Galia), vándalos (los vándalos asdingos se instalaron en el
interior de la Gallaecia, mientras que los vándalos silingos lo hicieron en la Baetica;
parte de ellos permanecieron también en la Galia) y suevos (parece que pasaron
todos en bloque: se asentaron fundamentalmente en las costas de Gallaecia, y parte
de ellos en algunas zonas del interior de ésta), los cuales habían invadido
previamente el Imperio Romano de Occidente el 31 de diciembre de 406,
atravesando el Rin helado (Orlandis, 2006 a; Arce, 2007).

Constantino III había enviado a su hijo Constante a la conquista de Hispania,


asesorado por el general Geroncio. Éste, “con dificultad, logró vencer en el interior a
las tropas privadas que opusieron a los intrusos los familiares de Teodosio, mientras
otros contingentes también privados acudían a defender los Pirineos contra los
refuerzos enviados por Constantino III en apoyo de Constante y Geroncio,
constituidos por bárbaros galos, los llamados honoriaci” (Roldán Hervás, 2005).

Así, según Roldán Hervás (2005), “todo parece indicar que la entrada de
suevos, vándalos y alanos en Hispania se asocia con una maniobra de Geroncio, [el
cual pretendía] atacar los intereses del usurpador”. Si fue de esta manera o, por el

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Juan Pablo Diéguez Ramírez

contrario, entraron en Hispania únicamente “por la necesidad de conseguir recursos


una vez agotados los de la Galia”, tan sólo se puede decir que la información
existente en la actualidad deja dudas sin resolver y no aclara la situación, como
manifiestan Díaz et al. (2007). Otros historiadores no están de acuerdo, y mantienen
que, realmente, fue un ardid de Geroncio para atacar a Constantino III.

La situación en el Imperio Romano Occidental, tras la invasión bárbara de


Hispania, era muy inestable. “El Imperio se articulaba como una federación de
ciudades autónomas, cohesionado por un pacto común con el gobierno central. A
cambio del pago de impuestos, los terratenientes que gestionaban cada una de
estas comunidades urbanas esperaban que el emperador les dispensase su
protección. La incapacidad de los gobernantes de Rávena para contener la violencia
de las milicias bárbaras puso en peligro ese pacto” (Loring et al., 2007). Es por ello
que “la práctica inexistencia de un ejército regular hispano propiciará la periódica
penetración de múltiples grupos tribales germánicos que, en la medida que decae la
autoridad imperial, se constituirán en los verdaderos señores del país. Aunque éstos
reciban el estatus de federados, serán ellos, en última instancia, quienes a la larga
decidan la futura orientación política, económica, social y religiosa de sus ingentes
posesiones hispanas” (Barceló y Ferrer, 2007).

Parece ser que “suevos y vándalos eran germanos, mientras que los alanos
eran un grupo iranio que procedía de una emigración más lejana, más oriental, de
las estepas rusas al norte del Cáucaso, de donde habían sido empujados hacia el
oeste por los hunos en el siglo IV. Los vándalos tenían su origen en el sur de la
península Escandinava desde donde habían emigrado poco antes del año 200,
instalándose en la Dacia, al norte del Danubio, cerca de los godos. Al menos desde
el siglo II, parecen haberse dividido en dos grandes subgrupos, asdingos y silingos,
aún separados cuando alcanzaron la Península Ibérica” (Díaz et al., 2007).

Arce (2007) nos añade que “los silingos habitaban las regiones que hoy
corresponden a la República Checa, y los asdingos [habitaban en] lo que era en
época romana la Dacia (Rumania)”. Para Sanz Serrano (2009), la denominación de

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Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

asdingos procedía del nombre de la dinastía real: eran nómadas y “desde


Constantino vivieron bajo la ley romana en Pannonia más de sesenta años. En el
año 390 comienzan a moverse hacia occidente acuciados por el hambre. (...) Los
vándalos que pasaron a Hispania incluían, lógicamente, un nutrido contingente
armado, (...) pero junto a ellos iban también sus familias”.

De esta forma, y como resumen, se aprecia que durante esta época se


sucedieron numerosos golpes palaciegos junto con un elevado número de
nombramientos de emperadores “rebeldes”, los cuales atentaban contra el
emperador legalmente constituido. En general, y ante esta situación, los diferentes
grupos de bárbaros pretendían conseguir el reconocimiento del poder imperial como
aliados, siendo así con unos o con otros según las circunstancias. Con ello el
gobierno imperial intentaba mantener el poder de una corte que cada vez más veía
como el sustento económico del Imperio naufragaba, toda vez que los impuestos y el
grano no conseguían llegar desde las zonas rebeldes, mientras aumentaba el gasto
y la rebelión, ante la falta de alimentos además del dinero con que pagar las tropas
propias (incluyendo en ambos casos a los aliados bárbaros).

Se puede asegurar, por tanto, que “la larga guerra civil entre los partidarios
de Teodosio y Constantino III fue si no la causa, al menos el detonante de la serie de
acontecimientos que acabarían con la práctica desaparición del control imperial de
las provincias occidentales, la instalación de los bárbaros en ellas y la creación de
los primeros reinos germánicos. Estos acontecimientos tuvieron una parte
importante de su escenario en Hispania” (Fuentes Domínguez, 2006).

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Juan Pablo Diéguez Ramírez

2.2.- HISPANIA: Las invasiones bárbaras y bizantina

A partir de este momento se podrá observar como estos acontecimientos


afectaron a la Hispania romana y a los pueblos bárbaros que la invadieron, a la vez
que al pueblo visigodo (Arce, 2007; Barceló y Ferrer, 2007; Loring et al., 2007): éste
acudió inicialmente a la Península Ibérica como aliado de la corte imperial de
Rávena, ciudad hacia la que se había trasladado el gobierno romano por presentar
una defensa mejor a la existente en la ciudad de Roma. Esta defensa residía,
fundamentalmente, en los pantanos que la rodeaban por tierra junto a su puerto, el
cual le permitía mantener la comunicación con el Imperio Romano de Oriente así
como con el resto del Imperio Romano de Occidente. Se hará especial hincapié en
relatar el movimiento de tropas de uno y otro bando, que se llegó a producir en el sur
de Hispania, particularmente en la Baetica (Cf. Román Punzón, 2004).

Los invasores bárbaros adoptaron un pacto de federación con los sublevados


frente al emperador “rebelde” Constantino III, quien aún mantenía una pugna con el
emperador Honorio. Al respecto, Roldán Hervás (2005) afirma que “Geroncio (…) se
rebeló contra Constantino, proclamando como emperador para la diocesis
Hispaniarum a Máximo. Para fortalecer su posición, Geroncio, que había ganado a
su causa a los honoriaci, defensores ahora de los pasos pirenaicos, se puso en
contacto con los bárbaros asentados en el sur de la Galia, que pudieron penetrar así
en la península en año 409”.

Los honoriaci, u honoriani (una denominación u otra varía en función de los


autores), “eran tropas compuestas por gentes galas, germanas o francas, aunque
otros historiadores le suponen un origen diferente” (Arce, 2007). También este autor
admite que la invasión bárbara del año 409 tuvo su origen en un acuerdo y posterior
alianza con Gerontius, quien a su vez pactó con los honoriaci para que dejaran
pasar a los primeros y luego, todos juntos, se unieran a él en contra de Constantino
III. Gerontius escogió entonces a Máximo como Augusto para Hispania (410 d. C.).
Tras ello Máximo hizo un pacto (Collins, 2005) con los invasores para que los
bárbaros permaneciesen en territorio hispano, repartiéndose entre ellos las diversas

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Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

provincias salvo la Tarraconense (Tarraconensis), que permanecería bajo su control


como usurpador, además de las Islas Baleares y la Mauritania Tingitana. Cuando
Máximo perdió el poder (Collins, 2005; Chavarría Arnau, 2007), suevos, vándalos y
alanos comenzaron a negociar con Honorio, a partir de 416.

Tras dicho pacto, suscrito por Máximo con los sublevados, “suevos y vándalos
asdingos habrían ocupado Gallaecia. A los suevos les correspondió la zona (…) más
próxima al mar, (…) la mayoría de la actual Galicia y norte de Portugal, mientras los
vándalos ocuparían la zona de la Meseta norte [que pertenecería a la Gallaecia]. A
los alanos se les adjudicó la Lusitania y la Cartaginensis, mientras los vándalos
silingos ocuparon la Baetica” (Díaz et al., 2007). Orlandis (2006 a), Arce (2007) y
Loring et al. (2007) nos hablan de la existencia de este pacto en sus respectivas
obras: el mismo ocurrió en el 411 d. C., y se respetaron 3 provincias romanas de la
diocesis Hispaniarum (Tarraconensis, Baleares y Mauritania Tingitana), que
posiblemente quedarían bajo el control de Máximo, que había usurpado el gobierno
imperial en Hispania (frente a Honorio, que detentaba el gobierno legítimo del
Imperio de Occidente). La caída de Máximo volvió a dejar dichas provincias en
manos de Honorio (Arce, 2007; Sanz Serrano, 2009).

Constancio, general romano enviado por el emperador Honorio contra


Constantino, fue quien “puso término en las Galias a los tres años de usurpación del
intitulado Constantino III. Su hijo Constante, que ‘tiranizaba’ en España, murió
también a manos de otro rebelde, el conde Geroncio, que a su vez transfirió el
dominio sobre la Península a un nuevo antiemperador, Máximo” (Orlandis, 2006 a),
tal y como se ha indicado antes. Posteriormente, Geroncio fue derrotado por las
tropas imperiales, mandadas por el general Constancio: una vez muerto aquel, en el
411 d. C., Máximo huyó a los territorios que los bárbaros mantenían bajo su control
en la Península Ibérica.

Por aquel entonces, tal y como nos indica Arce (2007), Ataulfo (rey visigodo)
fue asesinado (Collins, 2005), sucediéndole Sigerico quien, a su vez, fue derrocado
por Valia; todo ello en menos de una semana, en el verano de 416. Valia pretendió

61
Juan Pablo Diéguez Ramírez

huir a África con toda la gens goda que tenía a su cargo (al igual que intentaron
antes Alarico y Ataulfo), emigrando desde Barcino (Barcelona), pero fracasó en su
empeño. Es entonces, en 416 d. C., cuando comenzaron las negociaciones con el
Imperio para llegar a un acuerdo (Arce, 2007; Sanz Serrano, 2009). La alianza del
rey visigodo Valia [Collins, 2005; Orlandis, 2006 a; AA.VV. (2008): Entre Fenicios y
Visigodos] con el Imperio, que permitió a aquel como aliado luchar contra alanos y
vándalos silingos en la Lusitania y la Baetica durante los años 417-418 d. C., cambió
los centros del poder bárbaro en Hispania: Valia acabó con los vándalos silingos
(Loring et al., 2007) y, posteriormente, con los alanos, quienes sufrieron fuertes
pérdidas incluida la de su rey Addax (Collins, 2005; Arce, 2007). Los supervivientes
de ambos grupos acabaron por unirse a los vándalos asdingos en la Gallaeccia, bajo
la protección de su rey Gunderico. Es en esta fecha, 418 d. C., cuando la presencia
bárbara quedó prácticamente reducida a dicho territorio (Chavarría Arnau, 2007).

Con posterioridad, de acuerdo con Loring et al. (2007), los visigodos


emigraron a la Galia (Collins, 2005; Arce, 2007; Sanz Serrano, 2009), donde el
gobierno imperial de Rávena les concedió tierras a cambio de su ayuda (Thompson,
2007; Sanz Serrano, 2009). La acción bélica de fuerzas imperiales sobre los
vándalos asdingos, realizada más adelante, hizo que estos pasaran a la Baetica (en
el 420 d. C.), donde permanecieron durante algún tiempo [AA.VV. (2008): Entre
Fenicios y Visigodos]. Es probable que el traslado de los vándalos a la Baetica se
hiciese con el apoyo de Máximo, usurpador nombrado por Geroncio emperador en
Hispania, gracias a la aquiescencia de parte de los terratenientes hispanorromanos
de dicha provincia.

En el año 422 fuerzas imperiales, según consta en la obra de Díaz et al.


(2007), fueron enviadas a Hispania por Honorio bajo el mando de Castino y
auxiliadas por grupos de godos, e intentaron combatir a los vándalos en la Bética,
pero la traición de las fuerzas godas impidió su derrota [Orlandis (2006 a), Arce
(2007); y AA.VV. (2008): Entre Fenicios y Visigodos; Sanz Serrano (2009)]. Su único
éxito fue la captura de Máximo, que fue llevado a Rávena y ejecutado (Collins,
2005). Durante algunos años los vándalos realizaron razias en la Baetica central:

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Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

posiblemente desde entonces algunas zonas de la misma permanecieron


independientes del gobierno imperial (Román Punzón, 2004) y, posteriormente, del
gobierno visigodo durante cierto tiempo, incluso hasta el reinado de Leovigildo (por
ejemplo, la ciudad de Corduba).

A continuación realizaron algunas incursiones en las Islas Baleares (ya


muerto Honorio, en 424), a la vez que en la Bética hasta que, al final, se trasladaron
al norte de África (Collins, 2005; Arce, 2007; Chavarría Arnau, 2007; Loring et al.,
2007; Sanz Serrano, 2009), donde desembarcaron en el mes de mayo del año 429
dirigidos por su rey Geiserico (Orlandis, 2006 a), fundando en el año 442 el primer
reino bárbaro independiente que no reconocía ya la autoridad del emperador
(Collins, 2005; Barceló y Ferrer, 2007; Sanz Serrano, 2009). Dicho reino desapareció
al ser derrotados los vándalos por el ejército bizantino, en el año 534: se adueñaron
de todo el norte de África, expulsando de ella a los visigodos, quienes ocupaban en
aquellos momentos ambas orillas del Estrecho (Barceló y Ferrer, 2007; Thompson,
2007).

Una vez los vándalos abandonaron Hispania sólo los suevos permanecieron
en ella contra el poder imperial romano. El rey suevo Rechila, a partir del año 438,
realizó en la Lusitania y la Baetica una serie de campañas militares en un intento de
apoderarse de sus riquezas, las cuales le llevaron a conquistar posteriormente toda
Hispania salvo la Tarraconensis (Collins, 2005; Orlandis, 2006 a), prolongándose el
control del sur peninsular hasta el año 458, control que no fue nunca total ni
permanente. Es por ello que, desde estas fechas, se podría considerar que los
territorios del sur de Hispania se independizaron del gobierno imperial,
constituyéndose así en entidades autónomas hasta la llegada de Leovigildo.

En 452 la corte de Rávena, con Valentiniano III al frente, realizó unos pactos
con el rey suevo y recuperó toda la costa mediterránea hasta el estrecho de
Gibraltar (Arce, 2007; Loring et al., 2007). La muerte de Valentiniano en 455
(Orlandis, 2006 a; Sanz Serrano, 2009), y la inestabilidad que ésta originó en la corte
imperial, facilitaron la nueva conquista de dichos territorios por el ejército suevo,

63
Juan Pablo Diéguez Ramírez

invadiendo incluso la Tarraconensis. Dicha invasión provocó una respuesta (Collins,


2005; Sanz Serrano, 2009): con la ayuda de los aliados visigodos (al mando de
Teodorico II), el gobierno imperial consiguió vencer a los suevos (456 d. C.),
apresando y ejecutando a su rey. Con posterioridad, en julio de 458 y más tarde en
el 459, Teodorico II volvió a invadir Hispania, en persecución de los suevos,
atacándolos en la Baetica (Arce, 2007; Díaz et al., 2007). Así, prácticamente toda la
Península estaba en manos romanas, excepto una reducida zona de la Gallaecia, en
estos momentos.

Finalmente en mayo de 460 (Barceló y Ferrer, 2007), el intento del emperador


Mayoriano de invadir África con una flota desde la Carthaginensis, para eliminar el
reino vándalo, acabó en fracaso. [AA.VV. (2008): Entre Fenicios y Visigodos; Sanz
Serrano (2009)]. Los vándalos capturaron parte de la flota romana, antes de su
llegada a Cartagena, a la altura de Elche (Collins, 2005; Loring et al. 2007). Orlandis
(2006 a) también nos informa de este hecho, aunque no indica un lugar definido
donde tuviese lugar el mismo (entre Alicante y Cartagena), si bien afirma que la flota
romana estaba compuesta por unas 300 naves. Arce (2007), igualmente, sostiene
que Mayoriano preparó la expedición ya desde 459, reuniendo una flota de 300
naves que concentró en la costa hispana, entre Elche y Cartagena.

Los vándalos alcanzaron un acuerdo con la corte imperial en 461, “por el que
cedía [el Emperador de Occidente] al monarca vándalo las islas Baleares, Córcega y
Cerdeña” (Loring et al., 2007). Dicho pacto les permitió sobrevivir como reino
independiente hasta que fueron invadidos por Bizancio y es a partir de entonces,
prácticamente, cuando Hispania dejará de contar para el Imperio Romano de
Occidente, quedando ésta en manos de suevos (Arce, 2007) y visigodos, hasta la
llegada de los bizantinos en el siglo VI, como nos relatan Díaz et al. (2007).

Es Orlandis (2006 a) quien manifiesta como “el vacío dejado por la presencia
imperial en Hispania lo llenaron en parte las aristocracias locales hispanorromanas.
(...) Un papel político importante desempeñaron también estas aristocracias locales,
a lo largo de un siglo, en amplias zonas de la Bética, de la Cartaginense y de la

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Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Tarraconense, determinando la existencia de un particularismo regional, con práctico


autogobierno, que estuvo muy extendido hasta el reinado de Leovigildo. Pero el
vacío de la autoridad romana en la Península lo llenó también, cada vez en mayor
grado, el poder de los reyes visigodos de Tolosa”.

En el año 466, Eurico asesinó a su hermano Teodorico II (Collins, 2005;


Loring et al., 2007) y se proclamó rey de los visigodos, llegando a un acuerdo con
los suevos que permitió mantener un status quo entre ambos reinos durante más de
un siglo (Díaz et al., 2007). Ya, en 474, el gobierno imperial de occidente “sólo se
extendía a Italia, Dalmacia y la Provenza oriental” (Loring et al., 2007). Más tarde
“los visigodos forman en el año 475 su propio reino autónomo”. Eurico aprovechó la
destitución del último emperador de occidente, Rómulo Augústulo (476), “para
constituir un reino galo-hispano independiente de Roma con Tolosa como capital,
rompiendo el foedus que había sido concluido con el gobierno imperial” (Barceló y
Ferrer, 2007). Tras la creación del reino visigodo de Tolosa (que ocupó el territorio
noreste de la Península Ibérica), y su posterior desaparición a manos de los francos
(Collins, 2005; Orlandis, 2006 a; Barceló y Ferrer, 2007; Sanz Serrano, 2009), se
produjo la instauración del reino visigodo de Toledo, acabando definitivamente
entonces el poder del Imperio Romano de Occidente en Hispania.

Inicialmente se asentaron grupos militares visigodos en zonas puntuales y, a


partir del año 494, grupos de civiles (Díaz et al., 2007). Al principio, la población
visigoda se instaló fundamentalmente en la Meseta castellana (Varela, 1974-75;
Collins, 2005; Orlandis, 2006 a; Barceló y Ferrer, 2007; Chavarría Arnau, 2007),
conservando el poder socioeconómico en el resto del territorio, en general, las
familias hispanorromanas que seguían manteniéndose como grandes terratenientes
(Román Punzón, 2004; Loring et al., 2007). El grupo dominante de poder
socioeconómico, en la primera mitad del siglo IV d. C. residía fundamentalmente en
los senadores [Chavarría Arnau (2007); AA.VV. (2008): Entre Fenicios y Visigodos],
denominados clarissimi, que para Roldán Hervás (2005) formaban un grupo
restringido y hereditario, “cuyos miembros estaban estrechamente ligados entre sí
por intereses de clase como grupo dirigente político, social y económico. La tierra

65
Juan Pablo Diéguez Ramírez

fundamentalmente, pero también los negocios, constituían su base de poder


económico, plasmado en las lujosas villae que, fuera del ámbito de las ciudades, les
servían de residencia y de centro de producción económica autárquica de sus
propiedades, cultivadas por colonos. (...) Esta aristocracia, en las convulsiones de
las invasiones bárbaras, logró integrarse como grupo dominante con la nobleza
germánica y compartir con ella los privilegios políticos y sociales en los albores de la
Edad Media”. Loring et al. (2007) describen como “las aristocracias provinciales
romanas se esforzaron por conservar su poder local en colaboración a veces nada
fácil, con los señores de la guerra de origen no romano”. La fusión entre ambos
pueblos se legalizó a mediados del siglo VI d. C. durante el reinado de Leovigildo.
Finalmente, durante el reinado de Recaredo se produjo la conversión del pueblo
visigodo al catolicismo y la unidad en el campo jurídico entre godos e
hispanorromanos.

De acuerdo con Barceló y Ferrer (2007), “después de la descomposición del


Imperio occidental, (...) sólo Bizancio (...) podrá disputar a los visigodos los derechos
de posesión sobre la Península Ibérica”. De hecho, el Imperio Romano Oriental
trataba de restablecer el control sobre los territorios que habían pasado a poder de
los reinos bárbaros, comenzando por la periferia de Hispania. Estos reinos sufrían
una crisis interna de la que se aprovechó el gobierno de Bizancio..Fueron dos los
motivos de la expansión mediterránea occidental en Hispania: aprovecharse de las
luchas intestinas entre los gobernantes visigodos para conseguir el poder y el
renacimiento imperialista que experimentó Bizancio con Justiniano.

Se puede decir, por tanto, que “el África vándala, la Italia ostrogoda y el
sudeste de la Península Ibérica fueron [, al final, zonas] reintegradas al Imperio”
(Loring et al., 2007). En un principio las tropas bizantinas ocuparon el reino vándalo
africano (Orlandis, 2006 a; Thompson, 2007), dejando a la ciudad de Ceuta (Collins,
2005; Barceló y Ferrer, 2007; Sanz Serrano, 2009) como un baluarte para vigilar los
movimientos de los bárbaros de Hispania y las Galias, acción tras la cual el reino
visigodo reaccionó reforzando las zonas costeras con tropas y fortificaciones.

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Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Fue entonces, “mediado el siglo VI, [cuando] los bizantinos ocupan la mayor
parte de la Baetica y todo el sudeste [de la Península Ibérica, permaneciendo alli
durante unos 70 años (552-624).] (…) Llegaron por mar y ocuparon la costa, con
penetraciones más o menos profundas en el interior, desde la desembocadura del
Guadalquivir a la del Júcar. (…) En el 570, Leovigildo dirige la primera campaña
contra los bizantinos” (Jiménez Triguero, 2007). Precisamente Thompson (2007) nos
indica que Leovigildo “devastó las regiones de Bastetania (alrededor de la ciudad de
Baza y de Málaga) y rechazó a las tropas bizantinas”, conquistando Asidonia
(Medina Sidonia). Sin embargo, no hay pruebas “de que fuera capaz de penetrar en
medio de la provincia bizantina y alcanzar el mar en algún punto entre Málaga y
Cartagena”. Orlandis (2006 a) también hace referencia a este hecho.

Recaredo, hijo de Leovigildo, junto con otros reyes visigodos posteriores, tales
como Witerico, Gundemaro, Sisebuto y Suintila, prosiguieron la confrontación con
Bizancio. La guerra acabó en el siglo VII, entre los años 623-625 d. C., con la derrota
de los bizantinos a manos de Suintila. Sin embargo, “las Islas Baleares y Ceuta [,que
formaban parte de los territorios de Bizancio en el mediterráneo occidental,] no
llegaron a ser incorporadas al reino visigodo, sino que quedaron bajo dominio
bizantino (…) hasta su conquista por los musulmanes” (Loring et al., 2007).

El período de tiempo en el que permanecieron los visigodos en la Baetica fue,


por tanto, muy reducido. Por este hecho, y teniendo en cuenta que la cultura
visigoda, así como la bizantina, fueron influidas por la cultura romana original, “no es
fácil distinguir diferencias en yacimientos como necrópolis, donde el ajuar funerario
es similar en los casos hispanorromano, visigodo y bizantino” (Jiménez Triguero,
2007). La distinción entre dichos pueblos, en especial en lo que se refiere al estudio
de los restos óseos de dichas necrópolis, también es compleja.

67
Juan Pablo Diéguez Ramírez

2.3- DEMOGRAFÍA y ECONOMÍA EN HISPANIA, LA BÉTICA y CORDUBA:


Épocas bajoimperial y tardoantigua

Se puede afirmar que, “en la España de los siglos V y VII, la población de


origen germánico establecida en la Península estuvo constituida básicamente por
visigodos y suevos. Los alanos y los vándalos silingos habían desaparecido como
pueblos en la segunda década del siglo V; los vándalos asdingos, poco más tarde,
emigraron en bloque al África del Norte” (Orlandis (2006 a).

Collins (2005) nos indica que “la confederación visigoda no tenía un tamaño
mayor que el de un pequeño ejercito romano. Junto con los familiares, (…) podía
llegar como máximo a una cifra del orden de treinta mil individuos. El número de
vándalos, alanos y suevos habría sido ciertamente menor”. Por eso se manifiesta en
contra de otras cifras dadas por diversos autores, de unos 100.000 visigodos, y unos
20.000 individuos para los restantes grupos de bárbaros.

Por el contrario, y basándose en W. Reinhart (1952), Orlandis (2006 a y b)


supone que unos 35.000 suevos entraron en Hispania, mientras que unos 80.000
vándalos emigraron de Hispania al África. Para los visigodos, cree dicho autor que el
conjunto de los que se asentaron en la península rondaría las 200.000 personas, en
contra de lo planteado por Gibbon (2003) si bien, tal y como indican Díaz et al.
(2007), los germanos representarían una minoría, nunca superior al 5 por 100, con
relación al conjunto de la población hispana. Sin embargo, Arce (2007) asegura que
es imposible saberlo con certeza: partiendo de 12.000-15.000 personas, según el
cálculo a partir de los acuerdos con los romanos en época de Valia y Ataúlfo, por los
que se les sirvió trigo para alimentar a la población (en 418), y considerando que tal
población sería la que más tarde se asentaría en la Galia (en Aquitania), piensa que
la misma pudo aumentar con posterioridad, pero no de manera tan exagerada, hasta
alcanzar quizá unos 20.000-40.000 individuos, siguiendo de esta manera el
razonamiento de Collins (2005), por idénticos motivos. Así, “el dominio de la
Península por parte de los visigodos no se entiende sino es admitiendo que se

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Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

produjo una aceptación y adhesión por parte de la población hispanorromana” (Arce,


2007).

“La sociedad de Hispania no experimentó trastornos sensibles de resultas de


las invasiones barbáricas y de la posterior implantación de los visigodos en la
Península. (...) Subsistió (...) una aristocracia de origen romano-provincial, y
apareció junto a ella una nobleza de estirpe goda. La base económica de la clase
dirigente siguió siendo la tierra. Los grandes patrimonios territoriales, cultivados por
numerosos ‘siervos rústicos’, constituían su principal fuente de ingresos”, de acuerdo
con Orlandis (2006 a).

En la Hispania romana bajoimperial, tal y como nos cuenta Roldán Hervás


(2005), la agricultura fue “el sector económico más importante de la economía (…).
El crecimiento del latifundio, (…) dio paso a un nuevo tipo de latifundismo más
abierto, en el que el colono, vinculado al dueño por normas jurídicas, pasó a
constituir la base del sistema de producción en el sector agrícola, frente a la pérdida
de importancia del trabajo esclavo. (…) El proceso se hizo a expensas de la
pequeña y mediana propiedad, base de la agricultura urbana, y los campesinos, ante
la agobiante presión fiscal, hubieron de renunciar a la explotación libre de sus tierras
para ponerse bajo la protección de los grandes terratenientes, cultivándolas en
arriendo y perdiendo su libertad en aras de una mayor seguridad. (…) El tipo de gran
propiedad (…) fue el fundus, en la que los possesores construían sus ricas
mansiones, las villae, dotadas de todo tipo de comodidades y con una economía en
gran medida autárquica, que exigía el trabajo de especialistas en distintos oficios,
como herreros, albañiles, carpinteros”, y otros. “Las explotaciones agrícolas estaban
dirigidas a la producción de cereales, vino y aceite, que se seguía exportando, y se
completaban con la crianza del ganado. (…) Hispania exportaba, ante todo, materias
primas y, entre ellas, las procedentes del sector agropecuario. En cambio, las
industrias tuvieron un papel de escasa importancia”. Cf. Blázquez Martínez (1978),
Barceló y Ferrer (2007), Chavarría Arnau (2007), y AA.VV. (2008): Entre Fenicios y
Visigodos. Por el contrario, “la importación estuvo centrada, lo mismo que en el Alto
Imperio, en artículos manufacturados y de lujo, para satisfacer necesidades de las

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Juan Pablo Diéguez Ramírez

clases elevadas. De ellos, las cerámicas finas son las que ofrecen ejemplos más
abundantes. (…) Hispania importaba también vidrios que (…) procedían de Italia en
su mayoría (…) y, sobre todo, sarcófagos de lujo, de origen romano y oriental”
(Roldán Hervás, 2005). Manifiesta opiniones similares Blázquez Martínez (1978).

Parece ser que, antes de la aparición del pan en el territorio romano


(adquirido de los griegos durante el siglo II a. C.), era habitual el consumo de gachas
de trigo, al igual que en la Hispania prerromana. Respecto de la cocina cotidiana
hispana, el agrónomo hispano Columela, en la segunda mitad del siglo I, documenta
la elevada producción y consumo de legumbres, siendo las más usuales el haba, la
lenteja, el guisante, el garbanzo y el altramuz. Estas se empleaban en los cocidos,
con algo de aceite (“pucheros”, fundamentalmente de garbanzos, lentejas y habas).
Las hortalizas también eran consumidas habitualmente: zanahoria, nabo, rábano,
puerro, ajos, y alcaparras, entre otras. También, aunque menos habitual por su
elevado precio, era normal el consumo de carne, bien cruda con su sangre
(embutidos y productos de la matanza del cerdo) o bien carnes frescas de ganado
vacuno (la carne de caza era también de consumo habitual, especialmente en el
interior peninsular). Ovejas y cabras no sólo se producían para alimento de carne
(cocida, asada o frita), sino las primeras para la obtención de la lana, y las segundas
para la leche y el queso. También era habitual el consumo de aves de corral, así
como de sus huevos, fritos en aceite, con salsa, o en tortilla (especialmente con
sesos y criadillas). El uso del aceite favoreció la aparición de las frituras, tanto de
verduras, como de carne o pescado, en la Hispania romana. Pero el pescado fue
consumido en el interior gracias a tres productos elaborados a partir del mismo e
introducidos por los romanos: el minutal (picadillo muy menudo de trozos de
pescado con conservantes: boquerones y sardinas, entre otros), los pescados en
salazón (atunes, doradas, sardinas, caballas, y otros) además de las salsas de
pescado (Liquamen, la más frecuente y de menor calidad; y el garum, la más cara y
apreciada por todo el imperio). También hay que hablar de la pastelería
hispanorromana, basada fundamentalmente en la harina y la miel, acompañadas por
almendras y piñones (Gozalbes Cravioto, 2006).

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Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

En relación a la ciudad de Corduba y la zona sur adyacente, según Ibáñez


Castro (1983), fueron numerosos los autores romanos que alabaron la fecundidad y
riqueza de su producción agrícola: fundamentalmente, olivo, vid y cereales. Dicho
autor nos dice que el origen del olivo parece ser oriental y su implantación en
Hispania tuvo lugar hacia el siglo VII a. C. Los olivares romanos se concentraron en
el valle del Guadalquivir, desarrollándose fundamentalmente en cerros medianos,
con pocos cuidados y gracias a un suelo muy apto. La calidad del aceite, según
Estrabón, era insuperable, por lo que su comercio constituyó una de las mayores
fuentes de ingresos de la Baetica (Robledo Casanova, 1997). Dicho comercio
supuso la existencia de talleres cerámicos dedicados a la producción de envases
oleícolas. La vid era el segundo cultivo en importancia, siendo la Baetica uno de los
principales productores de vino en Hispania: se cultivaron variedades hispanas y
otras alóctonas (aunque no hay evidencias directas de su cultivo en la zona sur
cordobesa, durante la época romana, cabe pensar que se produjo). La presencia de
cultivos de cereales en Corduba y su territorio viene avalada por diversos autores
romanos, los cuales afirmaban que las orillas del Betis son ricas, además de en
olivos, en cereales. Constituirían el principal cultivo, tras el olivo y la vid, todos ellos
de excelente calidad. La fertilidad de las tierras de la Baetica permitió su exportación
al exterior, gracias a los excedentes de producción obtenidos, abasteciendo a la
propia Roma e incluso al ejército romano en los lugares donde se encontraba
[Robledo Casanova, 1997; AA.VV. (2008): Entre Fenicios y Visigodos].

Respecto de la ganadería, el caballo ibérico era famoso por su velocidad y


muy preciado para las carreras, como afirmaron diversos autores romanos (Ibáñez
Castro, 1983), aunque también debió ser utilizado para labores agropecuarias
(Blázquez Martínez, 1978; Barceló y Ferrer, 2007). La ganadería equina en la zona
sur cordobesa presentó una cierta decadencia durante el periodo bajoimperial,
aunque posteriormente se recuperó, en especial durante la época califal. La
ganaderia ovina cordobesa tuvo mucha fama, obteniéndose lana de color oscuro,
blanco (para fabricar togas) y rojo (obtenida por cruces en las ovejas). La raza de
estas ovejas, que daban lana roja, se perdió tras la conquista musulmana (Ibáñez
Castro, 1983).

71
Juan Pablo Diéguez Ramírez

En cuanto a la industria cordobesa, “la gran producción agrícola de Córdoba y


su territorio, y en la que debemos destacar el olivo, fue la causa de la aparición de
una industria alimenticia que dió origen por una parte a las almazaras, que son muy
poco conocidas, pero sobre todo fomentó una industria ceramista dedicada a la
fabricación de envases para el comercio de estos productos” (Ibáñez Castro, 1983),
discutiéndose aún si se producían dichos envases, denominados ánforas, en talleres
especializados (Robledo Casanova, 1997), o bien en las mismas fincas productoras
de cultivos. De hecho, hay un centro de producción de cerámica (unos alfares
romanos, que fueron excavados en 1996 por arqueólogos de la Universidad de
Córdoba), situado en las proximidades de la actual ciudad de Lucena, en la zona
denominada “Los Tejares”, donde se han recuperado restos de varios hornos
romanos que se están restaurando para su uso museístico al aire libre. Es uno de
los centros romanos de producción alfarera más importantes de la Comunidad
Andaluza: sería de carácter industrial pero sin aparente ligazón a un núcleo rural
próximo (Muñiz et al., 2000). También hay restos de una zona industrial alfarera en
el Sector 1 del yacimiento de Cortijo Nuevo, de época romana altoimperial.

El carácter utilitario y urgente de dichas ánforas provocaba un acabado


deficiente, por lo que en su interior se aplicaban sustancias resinosas para evitar
fugas de líquidos (Robledo Casanova, 1997). Fundamentalmente, las mismas eran
usadas para el comercio de aceite y vino béticos, además de ser reutilizadas como
urnas funerarias o como material de construcción (en la técnica del opus testaceum
o el opus signinum). También debió de existir una industria textil, para la elaboración
de prendas de vestir a partir de la lana bética, así como una industria tintorera y una
industria del vidrio.

La exportación de todas estas mercancías, además de los productos


minerales extraídos de Sierra Morena, mantuvo un comercio muy importante con
otros centros romanos (Robledo Casanova, 1997). Dicho comercio aportó una
riqueza a la aristocracia cordobesa que persistiría en la época bajoimperial y que le
permitiría, sin duda, mantener su independencia durante el período transitorio que

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Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

comenzó con la pérdida del poder centralizado del imperio, tras la invasión de los
pueblos bárbaros de Hispania. Esta independencia persistió hasta que la ciudad
cayó bajo el control absoluto por parte de los visigodos, durante la etapa de gobierno
de Leovigildo, tras la conquista e incorporación del territorio cordobés al reino
visigodo de Toledo, a partir del año 572 d. C.

Durante la época visigoda los principales cultivos en Hispania fueron


también el olivo, los cereales, la vid, las legumbres, y las hortalizas, dependiendo de
la zona de la península que se tratase. “La producción oleícola, tan importante en la
época romana, no se interrumpió en tiempos visigodos. La Bética continuó siendo la
tradicional provincia olivarera. (...) Y en todas las regiones, sobre todo levantinas y
meridionales, en las que hubiera tierras de regadío, se daban cultivos de huerta con
una producción rica y variada” (Orlandis, 2006 b). Consultar a Barceló y Ferrer
(2007) y Sanz Serrano (2009).

La ganadería “fue la base de la economía rural en las regiones húmedas del


norte de la Península, agrícolamente pobre, mientras que constituía en otras el
complemento a una explotación de la tierra cuyo factor principal era la agricultura. La
ganadería hispano-goda parece haber sido poco importante en ganado mayor; las
especies ovina y porcina serían las más comunes. En la Bética, como en época
romana, seguirían existiendo grandes yeguadas” (Orlandis, 2006 a).

Sin embargo, no hay pruebas, para Orlandis (2006 a), de la existencia de


una industria minera desarrollada, como lo fue en época romana. La industria del
aceite “fue, entre las derivadas de la agricultura, aquella que revistió mayor
importancia económica”, que incluía su exportación. La industria de la cerámica
“siguió manteniendo entre los siglos V y VII alfares en la Bética, donde se producían
ladrillos y grandes platos con decoración cristiana y que acusaban una gran
influencia africana”. La industria textil de esta época es poco conocida; sin embargo,
“la industria del curtido tuvo especial importancia en Córdoba, y de ahí el nombre de
‘cordobán’ que se dio a la piel de cabra curtida”, piezas que eran muy apreciadas en

73
Juan Pablo Diéguez Ramírez

el exterior, en especial en el reino franco. La artesanía del metal fue muy importante
y refinada.

En definitiva, “la desaparición del Imperio romano occidental no supuso la


extinción del comercio entre los diversos territorios que antes estuvieron integrados
en la desaparecida unidad imperial, (...) aunque es evidente que los acontecimientos
políticos influyeron en sentido favorable o negativo (...) en las comunicaciones entre
territorios y, en consecuencia, en el tráfico de personas y mercaderías”. Se mantuvo
un comercio interior importante: frecuentemente los mercaderes eran de origen
judío. Igualmente respecto del comercio exterior: estaba en manos de comerciantes
orientales (sirios, judíos y griegos), que controlaban el tráfico marítimo del
mediterráneo. Este comercio “discurrió por los cauces de las vías de comunicación
entre la Península Ibérica y diversos territorios de Oriente y Occidente, que siguieron
abiertas durante la época visigoda. (...) Del Oriente se importarían artículos de lujo,
en especial telas de seda y objetos preciosos; (...) las contrapartidas españolas
serían las tradicionales: materias primas, cereales, aceite y salmuera-garum”
(Orlandis, 2006 a). Respecto del reino franco nada se sabe de las importaciones,
aunque está bien documentada la exportación de aceite, ‘cordobanes’ y joyas por
parte del reino visigodo al mismo, tal y como refieren Loring et al. (2007) y Sanz
Serrano (2009).

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Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

2.4- LA BAETICA: La ciudad-territorio de Corduba y la zona sur cordobesa


durante el reino visigodo

Se podría decir que, “a finales del siglo IV, el Imperio romano era un vasto
organismo político, centrado en el Mediterráneo y constituido por una red de más de
dos mil ciudades. Su funcionamiento dependía, casi exclusivamente, de los tributos
que gravaban la producción agrícola”, que garantizaban “los suministros del ejército,
los sueldos de soldados y funcionarios, [y] el mantenimiento del aparato cortesano”
entre otros. “El Imperio (...) era un mosaico de ciudades-territorio”, que imitaban a la
ciudad de Roma. No obstante, existían diferencias regionales ya que, “en Occidente,
la densidad de centros urbanos era inferior [a la del imperio oriental bizantino] y
además, la propiedad del suelo, principal fuente de riqueza, se concentraba en
manos de unas pocas familias de aristócratas, lo que favorecía el desarrollo de una
estructura social bipolar”, con un reparto menos igualitario de la riqueza (Loring et
al., 2007).

Barceló y Ferrer (2007) describen cómo en cada una de estas ciudades se


podían distinguir dos zonas relacionadas: “de un lado, el núcleo principal [la urbe] en
el que residían las instituciones del gobierno local, edificios públicos y religiosos,
punto de concentración de los espectáculos colectivos y de las ferias y mercados, y
de otro, un territorio [territorium] sobre el que se extendían aldeas y agrupaciones de
población de menor entidad, que dependían administrativamente del gobierno de la
ciudad en cuyo territorio se emplazaban”, constituyendo estos últimos los núcleos
rurales. Dichos núcleos rurales “fueron reconocidos con diversos nombres: forum si
procedía de lugares con tradición de mercado o feria, castellum por su carácter
fortificado, o vicus a modo de una aldea agrícola”.

Igualmente resume Arce (2007) estos hechos en una frase, al indicar que “la
ciudad romana no es solo el perímetro urbano definido por las murallas, sino que es
también un territorium que administra y constituye gran parte de su riqueza”. Nos
dice también que dicho territorium estaría constituido por los núcleos rurales

75
Juan Pablo Diéguez Ramírez

habitados, que serían los castella, los cuales estarían integrados en los grandes
fundi o villae: “existen villae, castella, castra, en oposición a las civitates (o a los
oppida)” que serían los centros urbanos fortificados. Los castellani, esclavos o
colonos, todos ellos agricultores -o artesanos, en época tardoantigua, cuando ya
había economía autárquica-, trabajaban los campos en beneficio de los propietarios
[AA.VV. (2008): Entre Fenicios y Visigodos].

“Muchas de estas villae estaban en lugares estratégicamente situados, (...)


y se hallaban en las cercanías de los ríos, de las vías principales, en los valles o en
las proximidades de las ciudades (villae suburbanas)”. El sistema de explotación
cambió, a partir de 411, “al menos en las provincias que quedaron fuera de la órbita
romana”, debido a “la reocupación de las villae por los antiguos dependientes de los
anteriores dueños. De la gran explotación extensiva parece que se pasa a la
industria familiar, a la producción en pequeña escala” (Arce, 2007). Se trataría, por
tanto, de una producción autosuficiente propia de una economía autárquica, como
ya se ha indicado.

Al hablar de la ciudad romana de Corduba y la zona sur de la misma se ha


de hacer notar que, durante todo el periodo de ocupación visigoda de la Península
Ibérica (Arce, 2007), dicha ciudad y el territorio sur de la provincia cordobesa no
permanecieron totalmente bajo el control del reino visigodo de Toledo sino que, muy
a menudo, permanecieron como entes independientes (Díaz et al., 2007; Loring et
al., 2007; Sanz Serrano, 2009) e, incluso, la ciudad de Córdoba llegó
ocasionalmente a enfrentarse al ejercito visigodo y salir victoriosa de dicho
encuentro. De hecho, Corduba se levantó contra Agila (rey visigodo durante los años
549-555), en el año 550. Díaz et al. (2007) relatan como “la campaña de Agila contra
la ciudad de Córdoba fue un rotundo fracaso. (…) El rey perdió a su hijo y una gran
parte de su ejército y del tesoro real. (…) Su posición de desprestigio fue
aprovechada (…) por otro noble visigodo, Atanagildo, quién en 551 se declaró en
rebeldía”.

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Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

“No sabemos si los ciudadanos de Córdoba se rebelaron contra el gobierno


central porque era visigodo, porque era arriano o simplemente porque era el
gobierno central. (...) Y no hay razón en absoluto para suponer que los cordobeses
se rebelaron para cambiar a sus señores godos por señores bizantinos. Sea como
sea, Agila fue derrotado por los ciudadanos, perdió a su hijo, el tesoro real y el
grueso de su ejército. Se vio obligado a refugiarse en Mérida, la capital de la
provincia de Lusitania” (Thompson, 2007). Así lo indican también Orlandis (2006 a) y
Loring et al. (2007).

La primera incursión bizantina en la Hispania de la época, que ocurrió


durante la rebelión de Atanagildo contra Agila, en el año 552 d. C., permitió que el
Imperio de Oriente se apoderara de una gran franja costera del sur y levante
peninsular, que incluía algunas ciudades interiores y las tierras adyacentes: “toda la
zona mediterránea de la Baetica, alcanzando incluso hasta Cádiz, y la mayor parte
de la Cartaginensis costera, hasta Valencia; esto suponía el control de todos los
enclaves costeros, con enorme transcendencia estratégica, así como importantes
ciudades del interior, aunque el valle del Guadalquivir quedó en manos de los
visigodos” (Díaz et al., 2007). La ciudad de Corduba se rebeló contra Atanagildo
(Thompson, 2007) y permaneció independiente hasta el reinado de Leovigildo, que
conquistó la ciudad en el año 572 (Collins, 2005; Orlandis, 2006 a; Loring et al.,
2007).
“Parece ser que la revuelta de Córdoba no implicaba a la ciudad en su
sentido limitado, sino toda la región, probablemente cuando menos toda la campiña
cordobesa, cuya vieja aristocracia hispanorromana habría sido capaz de organizarse
de manera eficaz cuando el poder romano desapareció. (…) Es posible que los
cordobeses contasen con algún tipo de soporte bizantino” (Díaz et al., 2007).
Durante el corto reinado de Sisebuto (512-521) la presencia bizantina se conseguirá
reducir a las islas Baleares y a la región de Cartagena hasta que, finalmente, con
Suintila desaparecerán de la península hacia el año 624 (Román Punzón, 2004;
Collins, 2005; Thompson, 2007; Sanz Serrano, 2009).

77
Juan Pablo Diéguez Ramírez

En principio los bizantinos habrían ocupado el territorio de la comarca


lucentina con toda probabilidad, tal y como se desprende del estudio arquitectónico
de la Basílica del Coracho (Cf.: Muñiz y Bravo, 2000; Botella y Sánchez, 2008).
Pero, atendiendo a la rebelión de la ciudad de Corduba contra Agila (en el año 550),
cabe suponer que su independencia dentro del reino visigodo, así como del poder
bizantino, pudo existir desde un periodo previo, síntoma de la influencia que el
gobierno de su clase dirigente, hispanorromana, tuvo gracias a la importancia de la
producción agrícola de la zona. Ello fue lo que le permitió a ella y a su territorio
quedar fuera del control del imperio romano, inicialmente, tras la invasión bárbara de
Hispania y, más tarde, fuera del control militar de Bizancio (aunque sí conquistaron
el entorno lucentino aquí analizado), y del gobierno visigodo (Román Punzón, 2004;
Collins, 2005; Loring et al., 2007; Sanz Serrano, 2009), al menos hasta la conquista
de la ciudad y la zona sur cordobesa por Leovigildo, en el año 572 y siguientes
(Sánchez Ramos, 2002; Román Punzón, 2004; Orlandis, 2006 a; Botella y Sánchez,
2008).

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Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

LAS NECRÓPOLIS TARDOANTIGUAS


EN HISPANIA y LA BAETICA:

Estudios arqueológicos
y
antropológicos
Juan Pablo Diéguez Ramírez

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Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

3.- LAS NECRÓPOLIS TARDOANTIGUAS EN HISPANIA y LA BAETICA:


Estudios arqueológicos y antropológicos

Se pretende desarrollar en este capítulo un estudio arqueológico y


antropológico de las necrópolis tardorromanas (bajoimperiales) y tardoantiguas en
Hispania y la Bética.

3.1.- ESTUDIO ARQUEOLÓGICO: Introducción

Uno de los problemas principales dentro de la investigación arqueológica de


las necrópolis tardoantiguas, es su asociación a un grupo humano determinado,
sean visigodos, bizantinos o hispanorromanos. Precisamente, Román Punzón
(2004) nos indica que “tanto las costumbres funerarias como el depósito funerario
son similares, por no decir iguales (y este último además muy escaso)”. Carmona
Berenguer (1988), Chavarría Arnau (2007) y Jiménez Triguero (2007) así lo
manifiestan también.

Las necrópolis rurales en Andalucía aparecen asociadas a núcleos de


hábitat [Sánchez Ramos (2001) y García Matamala (2002-2003); en el caso de las
necrópolis rurales], poblados, villae o edificios de carácter religioso (Collins, 2005).
En general “se sitúan ligadas a cursos de agua y cercanas a vías de comunicación
(...) y ubicadas en estribaciones montañosas (...), casi siempre orientadas hacia el
sur o sudeste” (Carmona Berenguer, 1998). Respecto a los emplazamientos de las
necrópolis cordobesas consultar a Galeano Cuenca (1997).

Según Carmona Berenguer (1998), “las estructuras [funerarias] tienden a


disponerse siguiendo un orden, una junto a otra formando hileras y calles que, en
ocasiones se ensanchan creando (...) lugares de reunión funeraria, ceremoniales o
de tránsito y de circulación. (…) El área cementerial se ubica en terrenos de escaso
potencial agrario” y no se suele constatar ninguna “delimitación de las áreas
destinadas a necrópolis”, en general. En algunas de ellas suelen aparecer una cierta

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Juan Pablo Diéguez Ramírez

organización y ordenamiento de las sepulturas, si bien es difícil determinar el


carácter de dichas agrupaciones, que podrían ser de tipo familiar o de otro tipo. La
existencia de lugares donde se desarrollarían rituales funerarios también se pueden
observar en ellas (Carmona Berenguer, 1998; Román Punzón, 2004). Ese es el caso
de la necrópolis del Cortijo Coracho, en la que se puede encontrar un espacio ritual
donde se desarrollarían banquetes funerarios (Figura nº 22).

Para Sánchez Ramos (2003), “las necrópolis antiguas disponían por lo


general de alguna estructura que acotaba el espacio destinado a uso funerario. Una
delimitación del recinto funerario que solía solventarse mediante un muro cerrado, la
alineación de varios cipos e incluso mediante travesaños de madera, entre otros
sistemas de acotamiento”.

Se puede comprobar cómo “la tendencia desde el Bajo Imperio (siglo III d. C.),
hasta finales del período tardorromano (siglo V d. C.), es a la presencia de tumbas
individuales, con pocas reacomodaciones. Sin embargo, la mayoría de las
sepulturas a partir del siglo VI hasta el VIII d. C. presentan una tendencia cada vez
mayor a la reutilización. (...) Durante el Bajo Imperio no parece existir una regulación
fija a la hora de la elección por parte de los grupos en optar por la cremación o la
inhumación para sus enterramientos. (…) Pero, se repite el patrón frecuente de la
disposición de las tumbas de cremación en áreas más cercanas a la ciudad, y de las
inhumaciones en las más lejanas” (Jiménez Triguero, 2007).

Dentro del ritual de la cremación se distinguen dos tipos: el bustum, que es de


tipo primario, y el ustrinum, de carácter secundario (García Matamala, 2002-2003).
Como comenta la misma autora, se habla de bustum “cuando los restos se
depositaban en el mismo lugar donde se había realizado la cremación”, mientras que
ustrinum sería cuando “el contenedor cinerario se ubica en un lugar diferente al de la
incineración” (García Matamala, 2002). De hecho, en el Sector D de la necrópolis del
Cortijo Coracho aparece un ustrinum (Estructura 13), tal y como se observa en las
Figuras nº 15 y 16, por lo que parece que coexisten en ella ambos rituales,
inhumación y cremación (Botella y Sánchez, 2008).

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Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Algunos autores afirman que la “cremación e inhumación coexisten en


Corduba como ritos funerarios durante todo el Imperio. En este sentido y por el
momento, podríamos hacer extensiva a la ciudad de Córdoba la frecuente
disposición de las tumbas de cremación en las áreas más cercanas a la ciudad, y de
las inhumaciones en las más lejanas, como ocurre de hecho en Mérida”, tal y como
aparece citado en la obra “AA.VV. (2001): FUNUS CORDUBENSIUM. Costumbres
funerarias en la Córdoba romana”. No obstante, “en la Corduba de la segunda mitad
del siglo II d. C. comienza a hacerse cada vez más frecuente la humatio de los
cadáveres, que se convierte en el rito funerario de uso prácticamente exclusivo ya en
los inicios del siglo III d. C.” (Martín Urdiroz, 2002), gracias al triunfo del cristianismo
(hasta entonces, el uso de la cremación o la inhumación era potestativo de cada
familia, coexistiendo ambas prácticas en una misma tumba, en ocasiones).

Dentro de los rituales de inhumación, “los sarcófagos parecen realmente


haber tenido poca presencia en la Bética. (…) La escasa producción de sarcófagos
en Baetica podría venir explicada por la crisis que los talleres escultóricos
provinciales (…) experimentan a partir de época severiana. Tales talleres conocerían
una cierta reactivación a partir de finales del siglo III/comienzos del siglo IV,
precisamente el período en que pueden ser identificadas algunas producciones
locales” en Córdoba capital [AA.VV. (2001): FUNUS CORDUBENSIUM. Costumbres
funerarias en la Córdoba romana]. Estos hechos los comentan, a su vez, Martín
Urdiroz (2002) y Román Punzón (2004). También se da el caso, en Córdoba y
provincia, de la existencia de talleres de producción de sarcófagos de plomo (Martín
Urdiroz, 2002). Por ejemplo, en la necrópolis de Cortijo Nuevo aparecen restos de un
sarcófago de plomo.

A raíz del paulatino arraigo del cristianismo dentro del Imperio Romano,
especialmente tras su autorización como religión oficial, se produjo un cambio en el
ritual funerario, abandonándose los ritos de cremación por la inhumación en época
tardorromana, a partir del siglo III d. C., extendiéndose más tarde por todo el

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Juan Pablo Diéguez Ramírez

occidente romano (Carmona Berenguer, 1998; Sánchez Ramos, 2001; Crubézy et


al., 2007; Gestoso y López, 2010)

Se observa cómo, “respecto al ajuar funerario, las jarritas funerarias son las
que predominan en la mayoría de los casos”, acompañadas ocasionalmente por
alguna moneda y una lucerna, costumbres que se mantienen en época visigoda
(Jiménez Triguero, 2007). Otros autores lo citan en sus obras: AA.VV. (2001):
FUNUS CORDUBENSIUM. Costumbres funerarias en la Córdoba romana, Sánchez
Ramos (2001, 2003) y Román Punzón (2004). Para Jiménez Triguero (2007) ”el ajuar
desaparece totalmente (…) por influencia del Cristianismo (mediados del siglo VIII)”,
permaneciendo tan solo objetos de adorno personal.

Tras estudiar los enterramientos propios de la época, dicho autor precisa


como “en las inhumaciones individuales, el difunto era depositado en decúbito
supino en su totalidad, con los brazos extendidos a lo largo del cuerpo, o cruzados
sobre el pecho, el vientre o la pelvis. (…) Las inhumaciones dobles son frecuentes
en la reutilización de tumbas. (…) El inhumado más reciente se encuentra en
posición anatómica, mientras que el inhumado más antiguo, o bien aparece como
paquete de huesos recogidos en los pies de la tumba, o bien se desplaza a un
lateral” (Jiménez Triguero, 2007). En la necrópolis del Cortijo Coracho se puede
comprobar la existencia de “paquetes óseos” (terminología arqueológica que alude a
las agrupaciones de huesos que aparecen, sin conexión anatómica, adyacentes a
los restos de otros individuos), situados normalmente a los pies del individuo
principal de la tumba.

Las tumbas con más de dos o tres individuos inhumados son menos
frecuentes (Carmona Berenguer, 1998). No obstante, de acuerdo con dicha autora,
cuando hay varios individuos inhumados en una misma tumba, lo cual ocasionaria
una movilidad de los restos de los individuos inicialmente enterrados, el cráneo de
estos permanecería siempre en la cabecera, como señal de respeto y
reconocimiento hacia la persona allí inhumada. Para Román Punzón (2004), el
análisis de las inhumaciones simples y múltiples en las necrópolis tardoantiguas

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Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

granadinas demuestra que “las reutilizaciones de tumbas son mucho más frecuentes
en época visigoda, al contrario que en época tardorromana en donde la inmensa
mayoría de las tumbas son individuales”.

Carmona Berenguer (1998) opina que las necrópolis de carácter rural


excavadas en Andalucía, a caballo entre las épocas tardorromana y tardoantigua,
presentarían un ritual de enterramiento muy similar: se comprueba la existencia de
“inhumaciones individuales o múltiples de cadáveres dispuestos en posición
decúbito-supino y en sentido este/oeste con la cabeza en el oeste, en fosas
excavadas en el terreno con cubierta de losas y, posiblemente, envueltos en un
sudario”. Algo que se comenta, a su vez, en la obra de Gestoso y López (2010).
Previamente, al iniciar esta investigación, de las fichas arqueológicas y
antropológicas existentes se pudieron extraer las siguientes conclusiones: más de
un 80 % de las mismas presentaban una orientación oeste-este, y en ellas algo más
del 50 % de los individuos aparecían inhumados en un contexto primario, en
posición de decúbito supino y con las piernas extendidas; sin embargo, no llega al
30 % el porcentaje de individuos que presentaban los brazos extendidos (es mayor
la proporción de tumbas en las que no constaba indicada, en dichas fichas, la
posición de los brazos de los individuos enterrados en ellas).

La superposición de enterramientos, por ejemplo, ha sido documentada en las


necrópolis romanas de Córdoba, “incluso para las etapas más altas [imperiales]. (…)
Por otra parte, es relativamente frecuente la constatación en Córdoba del
reaprovechamiento de materiales arqueológicos de épocas anteriores en tumbas de
inhumación tardías”, tal y como se cita en la obra “AA.VV. (2001): FUNUS
CORDUBENSIUM. Costumbres funerarias en la Córdoba romana”. Pueden aparecer
enterramientos secundarios, como ocurre por ejemplo en la necrópolis septentrional
de Corduba, cuya existencia se comprueba “bien por la dispersión de los restos
óseos, o bien por las dimensiones reducidas de la fosa, con cubierta de una sola
tégula” (Sánchez Ramos, 2003). En la necrópolis del Cortijo Coracho se observó la
existencia de superposiciones de individuos, dentro de las tumbas, no así de
enterramientos (unas tumbas sobre otras).

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Juan Pablo Diéguez Ramírez

3.2- ESTUDIO ARQUEOLÓGICO: Tipos de Enterramientos

“Los tipos de enterramientos que ofrecen las necrópolis tardoantiguas son


muy variados, si bien en este período se observa un abandono de las estructuras
funerarias monumentales. (…) En el estudio de la arquitectura funeraria podemos
distinguir dos aspectos: (…) la parte oculta, excavada en el terreno, y (…) la parte
visible”, según aparece en la obra “AA.VV. (2001): FUNUS CORDUBENSIUM.
Costumbres funerarias en la Córdoba romana”.

a) Parte oculta: se distingue la FOSA (sepultura excavada en tierra, donde podemos


encontrar el interior revestido con mortero u opus signinum, o con piedra o tegulae,
parcial o totalmente), ÁNFORAS (se rompen y se introduce el cuerpo en su interior,
cerrándose al exterior con barro; pueden ir o no en el interior de una fosa),
ATAUDES (se conoce su presencia por los clavos que se encuentran en la fosa),
CISTA (el más extendido: se forma a partir de un paralelepípedo construido con
losas de piedra, ladrillo, tegulae o mampuesto) o SARCÓFAGOS (cajas de piedra o
de plomo, enterradas en el suelo o situadas en una habitación sepulcral, con
adornos).

b) Parte externa: las estructuras funerarias monumentales desaparecieron durante el


Bajo Imperio, por lo que sólo cabe destacar las cubiertas de las tumbas, constituidas
por TEGULAE (situadas con un cierto orden, o sin él, sobre la fosa), LOSAS DE
PIEDRA (en hiladas, colocadas sobre la fosa, recortadas o talladas), ambos
materiales simultáneamente situados sobre la fosa, o bien LOSAS DE MÁRMOL
(reutilizadas ocasionalmente).

De acuerdo con la tipología de las tumbas, y del tipo de estructuras funerarias


presentes en una necrópolis, se puede obtener una datación cronológica del período
temporal durante el cual se pudo utilizar.

El cadáver se dispondría vestido o envuelto en un sudario en el espacio


previsto para ello, “generalmente en posición decúbito-supino, con los brazos a lo

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Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

largo del cuerpo, descansando sobre la pelvis o flexionados sobre el pecho. (…) La
cabeza se coloca en posición frontal, por lo general al Oeste, presentando la tumba
una orientación Este/Oeste” [AA.VV. (2001) FUNUS CORDUBENSIUM. Costumbres
funerarias en la Córdoba romana]. A su vez, también nos confirma Carmona
Berenguer (1998) que “la orientación este/oeste de las tumbas es común a todos los
yacimientos [tardorromanos de Andalucía]”.

Dicha autora nos indica (Carmona Berenguer, 1998) que “no se puede hablar
de arqueología ‘visigoda’ hasta el año 586 –unificación de las poblaciones visigoda y
romana-“. Así, “el ritual hispano visigodo comenzaría en el siglo VII d. C., (…)
enterrando al individuo sin ataúd, con sudario y algún adorno personal. (…) Las
cubiertas [de las tumbas] van a ser variadas, perdurando las tipologías del mundo
Tardorromano, en mucha menos proporción, por lo que decaen las cubiertas de
tegulae a la capuchina” (Jiménez Triguero, 2007).

Por otra parte, Sanz Serrano (2009) afirma que el estudio del registro
funerario de la población visigoda en Hispania presenta múltiples problemas. Entre
ellos hay que destacar la diferenciación de necrópolis visigodas propias de
migraciones populares, sitas en cementerios rurales (fundamentalmente situadas en
torno al río Duero), distinguiéndolas por tanto de aquellas que se corresponderían
con necrópolis de individuos visigodos pertenecientes a la nobleza, sitas en las
ciudades, basándose fundamentalmente en el estudio de los ajuares encontrados en
las citadas necrópolis.

Autores actuales, citados por Sanz Serrano en dicha obra, mantienen que los
estudios efectuados hasta la fecha han sido mal realizados, usando metodologías
antiguas, por lo que son poco fiables. “Los análisis de los principales cementerios lo
primero que demuestran es su uso prolongado y sus variadas cronologías, entre las
cuales podemos diferenciar las de época romana (pero no necesariamente romanas)
y las de época goda o visigoda (pero no necesariamente pertenecientes a
visigodos). En ambos casos es muy probable que estemos asistiendo a la mezcla de
población romana y germana”. Los ajuares hallados en dichos cementerios pueden

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Juan Pablo Diéguez Ramírez

ser asignados a ambos grupos, indistintamente, ya que durante dicha época fueron
usados por ellos simultáneamente. Las formas de enterramiento tampoco son
definitorias del tipo de grupos humanos (romanos o visigodos). “A pesar de ello, se
ha supuesto como propio de los enterramientos de pueblos bárbaros la deposición
del cadáver con dirección oeste-este” (Sanz Serrano, 2009).

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Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

3.3- ESTUDIO ANTROPOLÓGICO

De acuerdo con Sanz Serrano (2009) es difícil realizar un análisis


paleodemográfico de la población en la Hispania Tardoantigua, ya que apenas se
han realizado análisis de los restos óseos de los cementerios de la época, tanto con
referencia a los análisis de sexo como de grupos de edad.

Tras su investigación, Jiménez Triguero (2007) afirmaba que, en aquellos


cementerios analizados, “la tónica general de los restos óseos hallados es que
prevalecen en presencia los huesos largos fracturados”, ante o postmortem, siendo
“las partes mejor conservadas (…) las diáfisis. La mayoría de los cráneos [aparecen]
destrozados”, mientras que “(…) los huesos peor conservados son los
correspondientes a los de las manos y los pies y de las costillas. (...) En las
necrópolis tardorromanas aparecen proporciones muy elevadas de sepulturas
infantiles”. Ello lo confirma Román Punzón (2004), argumentando diversas razones
como posibles explicaciones de tales hechos, si bien indica que no son
concluyentes. Dichas sepulturas infantiles aparecen, normalmente, en el interior de
ánforas, costumbre que decae en época visigoda al disminuir su producción
(Sánchez Ramos, 2003). La misma autora nos dice que los enterramientos infantiles
en ánfora se mantendrán durante los siglos IV y V, aunque también existirán
inhumaciones en ánfora para individuos no infantiles durante dicho período de
tiempo (Sánchez Ramos, 2001).

Es por ello que, debido a la acción de los procesos tafonómicos sobre tales
restos óseos infantiles y juveniles, no se conservaron en gran medida. “También se
tiene constancia que muchas sociedades no consideraban a estos niños de corta
edad como parte de la sociedad, así que tampoco eran enterrados adecuadamente”,
lo cual favorecerá su deterioro posterior (Jiménez Triguero, 2007). Otros autores
atribuyen al tipo de ritual de enterramiento la baja proporción de restos infantiles: los
niños podían ser incinerados o enterrados fuera de los cementerios de los adultos.
Así, Di Nola (2006) refleja en su obra que la costumbre de “enterrar sub grunda [a]
los niños muertos antes de cumplir cuarenta días se daba también entre los romanos

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Juan Pablo Diéguez Ramírez

de la Antigüedad”. Igualmente lo manifiesta así, en su obra, Fernández Crespo


(2008).

“La edad adulta de la población [en la Bética tardoantigua] va a oscilar entre


los treinta y los cuarenta años, con una esperanza de vida entre los treinta y cinco y
los cuarenta y cinco años, alcanzándose su límite superior en los cincuenta años”,
aunque se pueden encontrar ocasionalmente “restos que indican una edad
avanzada de unos sesenta años o más” (Jiménez Triguero, 2007).

Para Jordana Comin (2007), los estudios del patrón de mortalidad durante la
época romana, basados principalmente en investigaciones sobre epitafios, indican
esperanzas de vida al nacer entre 24-35 años (en necrópolis de esclavos sería
menor, de unos 17,5 años). En el estudio de la edad de los fallecidos a partir de los
datos epigráficos de las lápidas en la Hispania romana (dato aproximado, pues los
parientes no conocían, normalmente, la edad exacta, al no ser habituales los
registros oficiales), en una muestra recogida por diversos autores y citada por
Gozalbes Cravioto (2006), compuesta por unos 2.236 epitafios romanos con edad, el
máximo de mortalidad, tanto en hombres como en mujeres, “se produce entre los 20
y los 29 años, a los que sigue en ambos casos (a mucha distancia) entre los 30 y los
39 años. El 15 % de los que llegaban a los 20 años superaban a su vez los 70 años.
(…) La esperanza de vida de los hombres era entre 3 y 5 años superior a la de las
mujeres”. Sanz Serrano (2009) cita otro estudio basado en datos epigráficos que
mantiene cifras similares.

Así, la mortalidad era mayor dentro del colectivo de mujeres que en los
varones, que solían llegar a una edad más avanzada. Una posible explicación sería
que las dificultades del parto aumentarían la proporción de muertes dentro del grupo
de mujeres en edad fértil (Masset, 1973; Herrerín López, 2004; Gozalbes Cravioto,
2006; Martín Ruiz, 2006; Sanz Serrano, 2009).

La alta mortalidad infantil, según Jiménez Triguero (2007), junto con una
población anciana muy reducida, “dibuja entonces una pirámide poblacional con un

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Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

centro (adultos) más ancho que su base (niños) y su cúspide (ancianos), que puede
variar en momentos de buenas cosechas y paz relativa ampliándose la base de la
pirámide”: se alternarían el aumento demográfico con los momentos de crisis
poblacional, tras los cuales se produciría dicho aumento, algo que también refieren
otros autores, tales como Crubezy et al. (2007).

En paleodemografía, sin embargo, el perfil de mortalidad de una población


bien excavada y con los restos óseos bien conservados tendría siempre forma en
“U”: presentaría una elevada mortalidad en la población infantil y senil, mientras que
en edades intermedias el valor sería mucho más bajo. Abundarían, por tanto, los
restos de individuos perinatales e infantiles, siendo menores los de adolescentes: “si
no disponemos de adolescentes en las necrópolis es, sencillamente, porque la gente
en esta etapa de la vida no se muere, o lo hace con menor frecuencia” (González-
Martín, 2007).

Por otra parte, en relación con la estatura, Jiménez Triguero (2007) ha


comprobado que los individuos presentan una “media pequeña (en mujeres entre
1,50 y 1,55 [m.], y en hombres entre 1,60 y 1,65 más o menos), para necrópolis
bajoimperiales, tardorromanas y de tradición hispanorromana, elevándose un índice
algo mayor de 5 cms. para los individuos femeninos de necrópolis propiamente
visigodas. (…) Las poblaciones béticas estarían entre las clases de Submedianos y
Mesosomos Medianos habituales entre las poblaciones mediterráneas. Mientras que
los restos de individuos del Norte de Europa (…) estarían situados en la clase de
Supermedianos”.

Tras su investigación Varela (1974-75) mantiene que los visigodos españoles


tendrían una estatura entre 167,61-168,72 cm para varones y 154,41-158,63 cm
para mujeres mientras que, por ejemplo, en el caso de la población hispanorromana
de Tarragona (Pons, 1949) presentarían una estatura media de 163,18 cm para
varones y 151,82 cm para mujeres.

91
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Para la población de Ampurias Pons (1949) determinó los siguientes valores:


165,87 cm para varones y 147,87 cm para mujeres, de promedio, según Pearson;
mientras que siguiendo a Manouvrier serían 165,98 cm para varones y 147,32 cm
para mujeres. Comparándolos con otras series de población mediterránea y también
de origen nórdico comprobó Varela (1974-75) que “los visigodos españoles quedan
más cerca de las series nórdicas que de las mediterráneas”.

Respecto de los grupos humanos presentes en las necrópolis tardorromanas


de la Baetica, “en casi toda la documentación [existente] apenas se hace mención a
las potenciales variedades tipológicas humanas”. Además, “no se puede diferenciar
[con facilidad] la población hispanorromana a nivel arqueológico” del resto de grupos
humanos presentes, visigodos o bizantinos, lo cual es particularmente difícil también
desde un punto de vista antropológico. No hay que olvidar que “la presencia visigoda
[en la Baetica] se debió concentrar en las ciudades y en un período posterior a la
conversión de Recaredo al catolicismo en el 589”. Así mismo, “apenas se han
detectado en los restos óseos indicios de otras variedades tipológicas humanas, ya
sean africanas, orientales, etc” (Jiménez Triguero, 2007), si bien en otras zonas de
la Península Ibérica se ha detectado la presencia de restos óseos de origen
hispanorromano y visigodo en una misma necrópolis.

Es por ello que se considera a los individuos sepultados en las necrópolis


tardoantiguas de la Baetica como hispanorromanos en general: las poblaciones
visigodas inhumadas se restringirían fundamentalmente a la Meseta castellana, en
las ciudades, apareciendo en las necrópolis de la Baetica en época posterior a la
conversión al catolicismo de los visigodos (año 589 d. C.). En necrópolis de otras
zonas de la Península Ibérica si se ha comprobado la presencia de ambos grupos
humanos. Aún hay que comprobar este hecho en la necrópolis del Cortijo Coracho.

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Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

NECROPOLIS
LUCENTINAS

Informes arqueológicos
y antropológicos
Juan Pablo Diéguez Ramírez

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Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

4.- NECRÓPOLIS LUCENTINAS: Informes arqueológicos y antropológicos

A continuación se relacionan los informes arqueológicos y antropológicos


elaborados tras las excavaciones realizadas en las 3 necrópolis lucentinas
investigadas.

4.1.- NECROPOLIS “CORTIJO NUEVO”

La excavación y el informe arqueológico correspondientes fueron realizados


por el Director del Museo Arqueológico y Etnológico de Lucena, D. Daniel Botella
Ortega, presentándose un resumen y comentario del mismo en el presente epígrafe.

Los datos antropológicos que aparecen citados a continuación están basados


en el informe realizado por Vilchez et al. (2004), aún inédito.

4.1.1.- Informe arqueológico

La finca denominada “Cortijo Nuevo” se sitúa en la zona occidental del


término municipal de Lucena (Córdoba), a 7 Km. de la ciudad, en la margen
izquierda de la carretera C-338 entre Lucena y Puente Genil y a la orilla derecha del
propio arroyo Rigüelo o río Lucena, por el sur. Dentro de ella se diferenciaron
claramente, durante la excavación del yacimiento (realizada entre los días 7 de
diciembre de 2001 y el 12 de enero de 2002), dos zonas arqueológicas con distintas
funciones y cronología, ambas separadas entre sí unos 900 m lineales: parte de una
extensa necrópolis datada en época romana bajoimperial en el Sector 2, y restos de
una factoría alfarera de época romana altoimperial en el Sector 1 (el más
occidental).

La necrópolis parecía asociada al yacimiento romano ubicado en la margen


derecha de la misma carretera de Lucena a Puente Genil, en la zona conocida como
el Cerro del Villar. Esta parcela tiene una superficie aproximada de 34.291 m2 y

95
Juan Pablo Diéguez Ramírez

presenta una planta subtriangular. Los restos arqueológicos se concentraban en su


mitad occidental. La secuencia de restos descubiertos, su función, así como la
cronología tardía de los mismos hizo pensar que realmente este espacio, alejado de
Cortijo Nuevo I en unos 900 metros lineales y sin restos en superficie, estaba
relacionado con el asentamiento romano alto y bajoimperial que existe en el Cerro
de Villar, al otro lado de la carretera, por lo que no tendría relación con la zona
industrial alfarera del primer sector o Cortijo Nuevo I. De ahí que se decidió definir
este espacio como otro yacimiento, con la identificación de necrópolis (la zona
denominada como Cortijo Nuevo II: Figura 7).

Figura 7: Plano de la excavación de Cortijo Nuevo


(la necrópolis se corresponde con la sección CORTIJO NUEVO II)

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Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Con el estudio de los dos cortes arqueológicos más occidentales realizados


en la zona de las tumbas, cortes 5 y 6, se llegaba, por parte del arqueólogo
municipal, a la conclusión siguiente: en periodo bajoimperial romano este punto se
aprovechó como zona de una extensa necrópolis de inhumación, con indicios
superficiales de ajuares más antiguos. De acuerdo con dichos datos, los restos
arqueológicos documentados se interpretaron como diferentes estructuras negativas
y positivas correspondientes, en todos los casos, a la fase bajoimperial romana
(siglos III y IV d. C.). El uso de este espacio como cementerio parece que estuvo
bien organizado, con una orientación determinada y constante de las tumbas (de
este a oeste), así como una constante en el ritual de deposición del individuo: el de
inhumación en decúbito supino, con los brazos en paralelo al tórax y en algún caso
con las manos cruzadas sobre el pubis.

En el corte 5 aparecieron 20 estructuras y en el corte 6 cuatro inhumaciones


más, todas con sus correspondientes cubiertas y fosas que albergaban al difunto: un
total de 24 tumbas. Los límites del cementerio quedaban marcados por el lateral este
con el corte 7 (donde no aparecieron restos), pero se desconoce la continuación del
cementerio hacia el sur, el norte y oeste, ya que colindan con otras parcelas que
quedaron situadas fuera de la causa del informe arqueológico de urgencia realizado.

La disposición alineada de las tumbas aparecidas indicaría una organización


del espacio funerario dentro de este yacimiento. Únicamente se apreciaban leves
variaciones en la orientación de las sepulturas, las cuales podían indicar fechas
concretas del año en el que el individuo falleciese: si el óbito ocurría durante el
verano, el sol estaría más hacia el norte y las fosas aparecen en este sentido;
mientras que si el óbito y enterramiento ocurrían en invierno, la fosa y el individuo se
orientarían más girados hacia el sur, ya que el sol saldría más bajo, o en un punto
más meridional. Tan sólo apareció un individuo anómalo: en la tumba 3 del corte 6,
en decúbito lateral derecho; pero se apreciaba que esta disposición era
consecuencia de la realización de una fosa más estrecha que la anchura normal
para alojar al cuerpo en decúbito supino (en este caso el cuerpo aparecía forzado y
adaptado a la fosa).

97
Juan Pablo Diéguez Ramírez

El estado de conservación de los huesos era muy variable, desde los


inexistentes como en la tumba 1 del corte 5, correspondiente a un adulto (por las
dimensiones), o los ausentes en fosas infantiles (supuestamente realizadas para
conservar restos de individuos infantiles, por el tamaño de las mismas), hasta los
recuperados en aceptable estado, en las tumbas 1 ó 2 del corte 6. Por lo general, los
restos humanos presentaban muchas evidencias de procesos tafonómicos
(pseudopatologías) debidos a erosión de tipo vegetal, consecuencia de la acción
destructiva de las raíces de vid, llegando al caso de desaparecer la masa esponjosa
de los huesos largos por la accíon de raíces de gran longitud y diámetro que
penetraron en su interior.

La ausencia de ajuar funerario era una constante y la presencia de


determinados materiales en el interior de la fosa debía entenderse como una
intrusión circunstancial en el momento de fractura de las tégulas de la cubierta.
Igualmente dentro de las fosas la única excepción más destacable fue la aparición
de un sarcófago de plomo, de planta trapezoidal, en la tumba 1 del corte 5. De los
elementos que pudieran indicar la existencia de ataúdes o soportes de madera para
el cadáver, se hallaron los restos de clavos de hierro, dispuestos por parejas en la
tumba 2 del corte 6, sin paredes de ladrillo en la fosa, o las tumbas 15, 16 y 19 del
corte 5.

En cualquier caso, la escasez de material que pudiese fechar alguna tumba


(es decir, la ausencia de ajuar), además del rito de inhumación, así como la
orientación, o la aparición de sarcófagos de plomo, facilitó la determinación de la
cronología de la necrópolis: un periodo bajoimperial romano, quizás del s. IV d. C. La
presencia de una moneda encontrada sobre la clavícula izquierda de los restos del
individuo de la tumba 2 (en el corte 6), moneda de Magnencio (que se acuñó en el
año 351 d. C.), lo confirmaría. No ha aparecido ninguna evidencia epigráfica
asociada a esta necrópolis romana.

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Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

4.1.2.- Informe antropológico

De los 24 enterramientos excavados, tan sólo se pueden ofrecer los datos


que aparecen a continuación: la muestra se compone de 15 individuos mayores de
20 años, de los que 2 son varones, 3 mujeres y 10 individuos son de sexo
indeterminado, cuyo rango de edad oscila entre 18 y 50 años (no se ha podido
determinar la edad de los individuos de las tumbas 7, 10, 18, 19 y 20 del corte 5; en
el caso de las tumbas 10 y 20 por el expolio sufrido).

De aquellos restos que no se han conservado, bien porque fueron expoliados


durante la excavación (adultos en ambos casos), o debido a su mal estado de
conservación a causa de la actuación de factores físicos (presencia de cal viva en
las tumbas infantiles), biológicos (raíces de plantas) o bien por la acción de la
humedad o del pH del suelo (procesos todos ellos que han dejado marcas de
carácter tafonómico en los restos óseos), no se ha podido obtener información
alguna, relativa al sexo o la edad.

Se ha interpretado que las 9 tumbas de dimensiones más pequeñas


probablemente pudiesen ser de niños, si bien no se encontraron restos óseos
algunos asociados a ellas, por lo que no se puede aportar ningún dato desde el
punto de vista antropológico. No obstante, para el cálculo de la tabla de mortalidad,
se incluyeron en un grupo denominado “menores” (subadultos, menores de 20 años,
cuya edad no se podría precisar por la ausencia de restos óseos).

Esta colección pertenece al Museo Arqueológico y Etnológico de Lucena


(Córdoba). Se trata de esqueletos incompletos en mal estado de conservación a
consecuencia de la acción antrópica y de las plantas (factores tafonómicos).

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Juan Pablo Diéguez Ramírez

4.2.- NECROPOLIS “CORTIJO CORACHO”

En el presente epígrafe se describe el informe arqueológico sobre el


yacimiento del Cortijo Coracho, junto con el estudio arqueológico de la Basílica
excavada en el mismo. Los autores del citado informe son los arqueólogos Dña. Mª
de la Cabeza Liébana Sánchez, D. Juan Carlos Rubio Ruiz, Dña. Carmen Gómez
Lara y D. Rafael Salmoral del Rey.

Con posterioridad se muestra el informe antropológico confeccionado tras el


análisis de los restos humanos de la necrópolis tardoantigua lucentina.

4.2.1.- Informe arqueológico

4.2.1.1.- Introducción

Tras la excavación de urgencia en el yacimiento denominado “Finca


Coracho”, situado en el término municipal de Lucena (Córdoba), en el área
delimitada como zona arqueológica, y durante la fase preliminar de sondeos, se
documentó la presencia de una clara concentración de niveles arqueológicos en
torno a aquellos denominados como 1 y 9.

En el Sondeo 1 se comprobó la presencia de una necrópolis de amplias


dimensiones, mientras que en el Sondeo 9 se documentó un complejo estructural de
adscripción tardorromana (finales del Imperio romano), que fue objeto de
intervención en extensión bajo la denominación metodológica de Corte I (como se
comprobó con posterioridad, se apreciaba la presencia de una planta basilical, con
cabecera absidal, y varias dependencias anexas). El resto de la extensión
intervenida, que incluía los Sondeos 2 al 8, daba resultados negativos desde el
punto de vista arqueológico.

100
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

El deficiente estudio arqueológico realizado previamente durante la


excavación hizo necesaria la realización de “una documentación geométrica nueva
de los restos de la necrópolis, para ubicarlos respecto al resto del yacimiento”
(Botella y Sánchez, 2008), tal y como se observa en las Figuras 8 y 9.

Figura 8: Plano de la necrópolis (corregido)

101
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Figura 9: Situación relativa de la necrópolis respecto de los restos de la Basílica

De acuerdo con Botella y Sánchez (2008), “teniendo en cuenta que la zona


excavada de la necrópolis equivale, aproximadamente, a una sexta parte de la
superficie sobre la que tenemos datos de la existencia de inhumaciones, y
constatando la intensidad de las mismas en el único lugar donde se ha producido

102
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

una intervención arqueológica (…) debemos concluir que nos encontramos ante lo
que debió ser una de las mayores necrópolis conocidas de la Península para la
época tardoantigua y visigoda, con una estimación aproximada mínima de más de
mil tumbas. Sirva de ejemplo que la mayor necrópolis tardía excavada hasta la
aparición de Coracho en la provincia de Córdoba es la de El Ruedo (Almedinilla),
donde se pudieron constatar 139 tumbas”. La necrópolis prácticamente rodeaba a la
basílica, tal como aparece en la Figura 10.

Figura 10: Fotografía aérea de la zona de excavación

1: zona excavada y expoliada cuando se construyó un camino en la misma.


2,3 y 4: zonas excavadas y expoliadas para la construcción de fábricas.
5: zona de olivares, privada, no excavada.

103
Juan Pablo Diéguez Ramírez

4.2.1.2.- Estudio del Corte II (Necrópolis): conclusiones

El Sondeo 1 se localizó, al inicio de las excavaciones, en la parte más


septentrional. Al excavar se observó la presencia de complejos estructurales
funerarios, por lo que se realizaron sucesivas ampliaciones de la zona inicial, las
cuales permitieron documentar la extensión real de la necrópolis (Figura 11).

Figura 11: Vista general necrópolis

La superficie de la necrópolis intervenida permitió documentar un total de 276


complejos funerarios (cada uno de ellos es una fosa de enterramiento o tumba, en la
que aparecieron uno o más individuos, según los casos; en lo sucesivo se
denominarán indistintamente con uno u otro nombre; en general, C.F.), de los cuales
el numerado como CF-136 no pudo ser levantado por quedar inserto en el perfil
occidental del corte. Los complejos 67, 68, 70, 71, 72, 73, 76, 81, 82, 83 y 150
fueron expoliados previamente a la intervención arqueológica, y los numerados
como 219 y 230 han sido anulados al evidenciarse que no eran enterramientos. De
ahí que sólo 273 tumbas formen parte de la presente investigación (se hallaron dos
tumbas más, próximas a la basílica, pero no fueron analizadas).

Por el interés para el estudio de la necrópolis se procederá ahora a definir,


siguiendo a los arqueólogos autores del informe, los denominados Depósitos
asociados a individuos: las sucesivas reutilizaciones de los C.F. permitieron
documentar la existencia de contextos primarios y secundarios asociados a

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Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

individuos diferentes; en estos casos, estos depósitos solían ser paquetes con
numerosas intrusiones de restos óseos humanos y de la misma coloración que la
documentada para los depósitos de colmatación. Su morfología era bolsada, con
escasas intrusiones de clastos y algún material cerámico. Generalmente,
presentaban una coloración marrón oscura, estando fuertemente compactadas. En
el CF-74 el depósito presentaba una coloración grisácea, muy oscura, posiblemente
debida a la presencia de cenizas: fue el único caso en el que difería el color. Hay
que tener en cuenta que las reaperturas de las tumbas, raras en la Antigüedad, son
más frecuentes a partir del siglo V d. C. (Carmona Berenguer, 1998; Román Punzón,
2004; Crubézy et al., 2007; Jiménez Triguero, 2007).

El conjunto de relaciones estratigráficas y espaciales, documentadas para


cada complejo funerario, ha sido recogido en una ficha de levantamiento incluida en
el informe arqueológico, en la cual se reseñaban las características físicas de los
complejos funerarios, dimensiones y cotas de fosa y cubierta, tipo de cubierta,
además de las descripciones y número de individuos asociados a los mismos, así
como la existencia de material (cerámico, metal,…) y de ajuares asociados a cada
uno de ellos. Además, se ha documentado la presencia de 63 construcciones,
definidas como estructuras: normalmente estaban asociadas a la presencia de
muros que delimitaban la necrópolis, o bien a la existencia de posibles
construcciones alzadas sobre algunas de las tumbas.

La definición de la necrópolis como tardoantigua hace referencia,


lógicamente, a la fase más antigua de utilización, puesto que fue posible evidenciar
una amplia secuencia de ocupación, que variaba entre los siglos IV-VI d. C., según
el informe arqueológico previo. Estudios posteriores hicieron pensar en una
cronología que iría desde el s. IV al VIII d. C. (Botella y Sánchez, 2008).

Como elementos claramente datables se hallaron tres monedas, cuya


valoración, confirmó la cronología de los primeros niveles de enterramiento en torno
al siglo IV d. C. No obstante, dos de ellas se documentaron asociadas a un paquete
de colmatación postdeposicional del asentamiento y, por tanto, con poca fiabilidad.

105
Juan Pablo Diéguez Ramírez

La tercera de ellas se encontraba perfectamente contextualizada, ya que fue


localizada en el interior de uno de los complejos funerarios intervenidos.

Por otra parte, la propia tipología de cubiertas de tegulae, tanto planas como a
dos aguas, y la del material cerámico asociado a los enterramientos, confirmaban
igualmente la cronología de los complejos más antiguos. La reutilización progresiva
del espacio quedaba en evidencia al haberse documentado, en asociación a los
enterramientos, cierta cantidad de jarritas empleadas como elementos de ajuar y
que parecían presentar una cronología en torno al siglo VI d. C.

Los complejos estructurales documentados en el Corte I presentaban también


la misma secuencia de ocupación, evidenciándose en una primera fase una
construcción de cronología tardoantigua y su posterior reutilización en torno a los
siglos VI-VII d. C. Sin embargo, de acuerdo con la investigación realizada por Botella
y Sánchez (2008), “la necrópolis parece perdurar, al menos, hasta la segunda mitad
del siglo VIII d. C. Esa conclusión se desprendería de la información aportada por
una inscripción que se halló en el siglo XVIII en una zona próxima a la basílica,
denominada la ‘huerta de Perea’. Se trataría de un epitafio de un obispo”, que para
Hübner (1871) se debería fechar en el 762 d. C., si bien “el tipo de letra usada no
deja lugar a dudas y habría que adscribir la lápida a época postvisigoda inmediata”.
Igualmente lo indica así López Salamanca (1994).

El Corte II se dividió artificialmente en cuatro sectores: sectores A, B, C, y D


(Figura 12). El área occidental del Sector A, así como del Sector C, constituirían una
Zona Estructural (término que define aquellos grupos estructurales asociados por
razones espaciales o funcionales) propia o Zona 1, documentada básicamente por la
existencia de complejos funerarios, sin cubierta.

Las áreas central y oriental del Sector A presentaban características muy


diferentes y mucho más significativas que las convertirían en una nueva zona
estructural (Zona 2): en primer lugar, la propia construcción de los complejos,
cubiertos con amplias lajas y losas de piedra recortadas, generalmente calizas,

106
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

estando aquellos fuertemente compactados; en segundo lugar, fue en este sector


donde se llegaron a documentar la mayor parte de las construcciones en alzado,
muchas de ellas asociadas a complejos y que parecían indicar bien la localización
de enterramientos (caso de las estructuras realizadas con dos o tres ladrillos
dispuestos por su cara plana), bien la relevancia del complejo (caso de los
denominados como presuntos cenotafios o construcciones que se superponían a las
cubiertas de los propios enterramientos).

Figura 12: Plano original del yacimiento presente en el informe arqueológico previo (no corregido)

107
Juan Pablo Diéguez Ramírez

El Sector B formaría parte igualmente de la denominada Zona Estructural 2,


con construcciones realizadas a base de grandes losas de caliza (muchas de ellas
expoliadas durante la intervención arqueológica) y estructuras en alzado que
marcarían lugares de enterramiento, excepto en el caso de la denominada E-44
(construcción en opus signinum que se superpone al CF-135), la cual se puede
observar en la Figura 13.

Figura 13: E-44

El área central de la necrópolis marcaría una nueva zona de ocupación (Zona


3), caracterizada por presentar numerosos complejos excavados en la roca madre y
fuertemente aglomerados por espacios diferenciados, igualmente, en el área. Ésta
comprendería, básicamente, la zona oriental del Sector C y la más septentrional del
B, donde se evidenciaban las primeras construcciones en tegulae, generalmente con
cubiertas a dos aguas; es significativa, además, la ausencia absoluta del tipo de
estructuras en alzado que sí aparecían en los sectores A y B.

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Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

La última de las zonas delimitadas, denominada como Zona Estructural 4, se


localizaba en torno al Sector D y evidenciaría las fases más antiguas de ocupación
de la necrópolis. Los complejos, generalmente alzados con cubiertas en tegulae,
planas y a dos aguas, se encontraban muy deteriorados y frecuentemente se
apreciaba la superposición de los mismos, e incluso el reaprovechamiento de las
fosas de construcción de éstos. Tal hecho sólo se ha documentado en esta área.
Igualmente significativo en esta zona era la presencia de numerosas construcciones,
a modo de pequeños túmulos, muy deterioradas y que se superponían a las
cubiertas de los enterramientos.

Figura 14: Complejo Estructural I

De esta manera, el Grupo Estructural I estaría constituido por dos complejos


(Figuras nº 14, 17 y 18) y la denominada como Estructura 13 (E-13), que aparece en
el Sector D (Figura 15 y 16). Esta construcción se caracterizaba por presentar
excavada en la roca madre tres construcciones superpuestas, aproximadamente
rectangulares: una externa, otra incluida en el interior de la misma y una tercera
incluida en el interior de esta última, en la que el depósito de colmatación
evidenciaba una clara asociación a un nivel sedimentario de cenizas. Al conjunto
construido se le ha denominado Espacio 1: se trataría de un ustrinum. Los dos
recintos cuadrangulares definidos como complejos presentaban fuertes alteraciones

109
Juan Pablo Diéguez Ramírez

y algunos derrumbes en su interior, evidenciándose, por el contrario, escaso material


cerámico asociado (Figuras nº 14, 17 y 18)

En el informe arqueológico no aparece citada razón alguna que explique la


existencia de estas cuatro Zonas Estructurales.

Figura 15: E-13

Se puede argumentar que la existencia de estas cuatro zonas estructurales,


en primer lugar, tal vez sería debida a una ocupación cronológica paralela o
consecutiva, sucesiva en el periodo temporal que abarca su utilización como
necrópolis, de manera que un estudio de la datación de los restos óseos de diversas
tumbas (mediante la técnica del Carbono 14), en cada una de dichas cuatro zonas,
podría delimitar el marco temporal de uso de las mismas. Por otra parte, es posible
que esta diferenciación sea de origen social, y que en cada una de ellas aparecieran
inhumados, por una parte, los siervos que habitaran en la villa o villas romanas de
las cuales procedieran los individuos que se enterrasen en la necrópolis, a la vez
que en otra u otras zonas se inhumasen los restos de los dueños, así como sus
familiares más directos, de origen hispanorromano o, incluso, visigodo.

110
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Figura 16: E-13

Figura 17: Complejo Estructural II

Y, por último, sería posible que la diferenciación, simultáneamente,


procediese de un origen cultural siendo así que, en una o varias de las zonas
estructurales, los individuos enterrados fueran de origen visigodo (si se tratase de
los hipotéticos nobles visigodos que, por ley, se apropiasen del uso y disfrute de la
villa, o villas, relacionadas con nuestra necrópolis) o hispanorromano (en este caso,
por una parte los dueños, aristócratas hispanorromanos, y familiares más cercanos
de los mismos, así como los siervos y/o colonos de origen fundamentalmente

111
Juan Pablo Diéguez Ramírez

hispanorromano que trabajaran en ellas). En estos dos casos últimos, un estudio


antropológico que determinara la presencia de grupos humanos tipológicamente
asimilables a hispanorromanos o visigodos, bien diferenciados, así como el estudio
arqueológico de los ajuares y la tipología de las tumbas, podría aportar información
que certificase el origen cultural y/o social diferente de las correspondientes cuatro
zonas estructurales.

Figura 18: Complejo Estructural II

112
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

4.2.1.3.- La Basílica del Cortijo Coracho

La historia de la basílica del Cortijo Coracho se desarrolla entre el siglo IV y el


VIII d. C. Su estudio arquitectónico permite comprobar la influencia que sobre ella
ejercieron las tres grandes civilizaciones que dominaron España durante esa época.
“El esquema de basílica-necrópolis cristiana pasará a darse de forma reiterativa en
el mundo funerario tardorromano, tanto en zonas urbanas como rurales”, tal y como
aparece citado en la obra “AA.VV. (2001): FUNUS CORDUBENSIUM. Costumbres
funerarias en la Córdoba romana”. Carmona Berenguer (1998) ya nos dice que “el
carácter rural de las necrópolis viene dado por su distanciamiento con relación a un
centro urbano. Estos yacimientos los encontramos asociados, en numerosas
ocasiones, a un núcleo poblacional pero nunca mayor del tipo vicus o villa”.

Figura 19: Reconstrucción del interior de la Basílica


Fase constantiniana (1ª época: fase romana)

113
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Durante la investigación realizada por Botella y Sánchez (2008) sobre los


restos de la basílica “se empleó metodología arqueológica aplicada a la arquitectura
para conseguir (…) establecer la evolución de las diferentes fases ediciales del
monumento. De esta manera, se pudo obtener una secuencia de cronología relativa
(cronotipología) que (…) permitió saber qué unidades constructivas fueron
realizadas primero y cuáles se les fueron añadiendo”. Se observó la existencia de 3
fases constructivas diferentes y consecutivas (romana, bizantina y visigoda), cuyo
estudio permitió suponer que se trataba de “un edificio fundacional reformado hasta
en dos ocasiones. En la primera remodelación se reconstruiría la columnata de la
nave central, el techo con casi toda seguridad y se reformaría el ábside inscrito,
adosándole un banco corrido y monumentalizándolo con columnas. Con la segunda
reforma, se cerraría la nave central (…), se añadiría un ábside cuadrangular y es
probable que se construyera (…) el edificio exento”.

Figura 20: Plano de la Basílica (1ª época: fase romana)

La primera de las tres fases de construcción existentes en la Basílica de


Coracho (Figuras nº 19 y 20) presenta un ábside orientado a occidente, carácter

114
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

peculiar de las primeras basílicas cristianas, especialmente en la época del


emperador Constantino: 303-337 d. C. Normalmente eran basílicas martiriales y los
restos que se conservan de esta fase se adecuan a este tipo de construcción, propio
de inicios del siglo IV d. C.: edificio rectangular, realizado en mampostería y con un
acceso en el sur. Dicho ábside aparece inscrito con forma de letra Omega, con una
nave central flanqueada por dos naves laterales, un deambulatorio tras el mismo
(para observar las reliquias de los mártires) y una “cuarta nave” a los pies del
templo. La nave central estaría limitada por columnas. La altura de aquella sería
superior a la de las otras naves, por lo que tal vez contaría con ventanas para
iluminar el interior (Botella y Sánchez, 2008; Sánchez Velasco, 2008).

Figura 21: Plano con los núcleos de población y las vías romanas

Las basílicas consagradas a los mártires solían estar ubicadas junto a una vía
importante, lo cual se cumpliría en ésta al encontrarse próxima a la vía Corduba-
Malaca (Botella y Sánchez, 2008). Los romanos tenían sus necrópolis junto a las
vías (Figura nº 21), por lo que es posible que la basílica surgiera por la presencia de
la tumba de un mártir, al consagrarse el lugar donde éste fue enterrado (de ahí que
se localice relativamente lejos de los núcleos de población conocidos de la época
romana), tal como indican en sus obras Fuentes Domínguez (2006), Crubézy et al.

115
Juan Pablo Diéguez Ramírez

(2007), Botella y Sánchez (2008) y Sánchez Velasco (2008). De acuerdo con Muñiz
y Bravo (2000) se produce una conversión de las antiguas villas romanas en
comunidades aldeanas, en las que se acabaría construyendo basílicas o martyria en
los antiguos edificios señoriales, o junto a ellos, a partir del siglo V.

Tras un elaborado estudio arquitectónico, y de acuerdo con las fuentes de la


época, Botella y Sánchez (2008) suponen que la basílica hallada en el Cortijo
Coracho “debió tener un carácter martirial”, como ya se ha indicado. Según los
autores citados, “este tipo de templos, mas que dedicados al culto regular de un
núcleo de población, se utilizarían en fechas señaladas, fiestas religiosas y en la
conmemoración de la muerte y/o el natalicio del mártir. (…) La zona donde se
ubicaría la basílica debió pertenecer al territorium del antiguo municipio romano de
Egabrum (denominación tardorromana de la altoimperial Igabrum). (…)
Determinadas áreas tuvieron una intensa y pronta cristianización, incluso en su
ámbito rural, de la mano de obispos y ciertas oligarquías acomodadas, asentadas en
villae dispersas por el territorio. Estas élites, urbanas y rurales serían, muy
probablemente, las encargadas de sufragar los gastos de la construcción de
basílicas como la de Coracho, en un momento en que es la iniciativa privada la que
se hace cargo de incrementar con donaciones, edificaciones y herencias el
patrimonio de la Iglesia, que hasta este momento no pudo poseer bienes”.

Los mismos autores sostienen que “la idea del culto martirial surge en un
ambiente romano muy dado a venerar a los muertos y a los antepasados,
recordándolos en aniversarios y fiestas. Los refrigeria, o banquetes funerarios, eran
una práctica religiosa muy extendida y popular que, en ocasiones, se tornaban
auténticas verbenas, que no eran del agrado de las altas jerarquías eclesiásticas,
que tendieron a suprimir estos banquetes en sus respectivas diócesis, al menos
desde poco después de la mitad del siglo IV d. C.”.

La investigación realizada por Botella y Sánchez (2008) permite inferir que la


necrópolis es anterior a la basílica y que “ésta se ubicó en este lugar precisamente
por la existencia de esta zona de enterramientos. La prueba sería la aparición de un

116
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

ustrinum (denominado E-13), perfectamente conservado, (…) en el ángulo noreste


del área excavada de la necrópolis. Ello conlleva necesariamente la existencia de
una necrópolis pagana asociada al rito de la cremación, previa a la basílica y,
posiblemente, en relación directa con alguna de las vías romanas que, desde
Igabrum [Cabra], se dirigían hacia el suroeste”. Es posible que las tumbas nº 193 y
194 pudieran asociarse a cremaciones, aunque no puede descartarse “que sean
cenotafios o tumbas de neonatos donde, por razones obvias, no han quedado restos
humanos”, lo cual requerirá una investigación posterior. Posiblemente en el
momento inicial de la necrópolis “también estaría presente el rito de la inhumación,
usado indistintamente por paganos y cristianos. (…) Junto a la basílica se halló la
llamada ‘Estructura 22’ que podría identificarse como una mensa para los refrigeria,
banquetes funerarios en honor de los difuntos. Aunque se trataba de una costumbre
pagana, se cristianizó muy deprisa, y podemos decir que sobre la segunda mitad del
s. III d. C. se generalizó su uso dentro del cristianismo. (…) Podrían cubrir tumbas o
situarse cerca de ellas (…). Se construían, generalmente, en cementerios o lugares
santificados por los mártires, con el fin de cumplir su función ritual dentro del
cristianismo”. Es probable que dicha estructura (Figura 22) “fuera anterior a la
basílica en cuestión, y que estuviera próxima a la tumba de un mártir donde, más
tarde, se edificaría la iglesia”. Además de ésta hay otras estructuras similares, con
formas diferentes, pero idéntico fin. “Toda la necrópolis se caracteriza por una casi
total ausencia de ajuares en las tumbas”, salvo en la Tumba nº 3, correspondiente a
una mujer adulta”. Se ha comprobado la existencia de jarras rituales halladas en
diferentes tumbas, de tipología variada, que se correspondería con su uso durante la
época visigoda.

Esta sería pues la prueba de la antigüedad de la necrópolis, situada junto a la


propia basílica: dicha estructura (Estructura 22) aparece a pocos metros de ella y,
aunque parece ser una tumba, a su vez está preparada como mesa (Figura 22) para
realizar sobre ella banquetes funerarios (Botella y Sánchez, 2008).

117
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Figura 22: Mesa para banquetes funerarios

Reformas posteriores demuestran que los bizantinos ocuparon esta zona


(Figura nº 23). En primer lugar, debido a la existencia de basas de columnas
típicamente bizantinas, que se caracterizan por tener unas molduras muy
geométricas, diferentes de las basas clásicas romanas: posiblemente fue debido al
hundimiento de la cubierta, para cuya reparación se cambiarían también algunas
columnas. Por otra parte, en el ábside aparece un Synthronon, elemento típico de la
liturgia bizantina de rito oriental, ajeno a la liturgia de la iglesia cristiana de occidente:
se trata de un rebanco situado paralelo al muro del ábside, el cual servía para que
los sacerdotes se sentaran mientras se realizaba la misa. A la vez, también aparece
la construcción de un par de columnas las cuales sustentaban el arco del ábside
que, probablemente, estuvo decorado con pinturas, característica ésta que
presentan algunas iglesias bizantinas (Botella y Sánchez, 2008; Sánchez Velasco,
2008).

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Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Figura 23: Plano de la Basílica (2ª época: fase bizantina)

Para Botella y Sánchez (2008), “la importancia de este hallazgo es


trascendental, ya que la construcción de un synthronon enmarcado por un arco
triunfal en la basílica paleocristiana de Coracho implicaría la inmersión de toda esta
zona dentro de la provincia bizantina de Spania, creada tras las conquistas de
Justiniano en la Península. (...) Supone la presencia de un poder establecido que, en
un momento determinado y por causas que no podemos precisar, decide la
reedificación de la basílica, que estaría dañada seriamente en su estructura.”,
reedificada siguiendo unas indicaciones “que responderían a un cambio de liturgia
hacia los usos orientales”, lo cual implicaría “la presencia poblacional de
contingentes militares acompañados de religiosos, que no dudarían en ejercer el
proselitismo entre sus nuevos gobernados”. Habría que descartar “la existencia de
una comunidad de clérigos orientales, ya que no se trata de una iglesia monacal, ni
de parte de un monasterio”.

Los visigodos, entre finales del siglo VI e inicios del VII d. C., lograron
arrebatar los territorios del sur de Córdoba a los bizantinos. Fué entonces cuando

119
Juan Pablo Diéguez Ramírez

tuvo lugar la tercera reforma en la Basílica de Coracho, la cual supuso un cambio


importante de su uso (Figura nº 24). En primer lugar, se produjo el cierre de la nave
central, con un murete de apenas un metro, usando materiales reaprovechados de la
iglesia anterior (quizá estaba parcialmente destruida). La intención última era hacer
un coro: se trataba de crear un espacio cerrado, reservado a los clérigos, propio de
la liturgia visigoda. En segundo lugar, se procedió a construir el ábside oriental,
cuadrado, típico de la mayoría de las iglesias visigodas: estaría cerrado por canceles
y con el interior elevado para situar el altar (de éste último no se conservan restos).
Finalmente, se realizó un edificio exento, al este de la basílica, cuya función no se ha
establecido con certeza: podría tratarse de un mausoleo, o quizá de un baptisterio
(Botella y Sánchez, 2008; Sánchez Velasco, 2008).

Figura 24: Plano de la Basílica (3ª época: fase visigoda)

Las reformas visigodas debieron de realizarse entre finales del s. VI o inicios


del s. VII d. C., “siendo más segura esta última [época]. La posibilidad de que el
edificio exento se trate de un baptisterio nos llevaría a pensar en una fecha más
tardía, debido a la sustitución del rito de la inmersión por el de la aspersión”, aunque

120
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

éstas y otras posibles pruebas son indirectas, por lo que hay que ser prudentes a la
hora de dar una datación (Botella y Sánchez, 2008).

La evangelización de las poblaciones rurales promovió “la construcción de


basílicas cristianas dentro de las villas desde el año 400, como una de las
obligaciones del dominus hacia la Iglesia”, tal como se cita en la obra “AA.VV.
(2008): Entre Fenicios y Visigodos”. Precisamente, durante la época visigoda, dicha
evangelización “impulsó a muchos propietarios de grandes dominios a construir en
ellos ‘basílicas’ y oratorios para atender las necesidades religiosas de los
trabajadores de sus tierras” (Orlandis, 2006 a). Cabe pensar que tal utilidad también
podría presentarla la basílica del Coracho, desde el inicio de su construcción,
siguiendo lo comentado por Gamo Parras (2006) respecto de los usos dados a las
basílicas en la época, independientemente de su utilización como martyrium o
memoria, tal y como se ha indicado con anterioridad. Por ello, es posible que
estuviese próxima a una o varias villas romanas, y que los restos óseos de los
individuos de la necrópolis adyacente a la dicha basílica procedieran de los colonos
y siervos que habitaran en ellas, así como de los dueños y sus familiares, todos ellos
de origen hispanorromano muy probablemente. Botella y Sánchez (2008) mantienen
que la necrópolis parece ser anterior a la basílica, aunque manifiestan discrepancias
con referencia al uso “parroquial” de la misma.

Chavarría Arnau (2007) nos indica, tras el estudio de las tumbas y de los
materiales enterrados en las necrópolis de las villae de Els Munst, Cabriana, La
Olmeda, La Torrecilla y El Ruedo, en especial durante las fases más tardías de
éstas (siglos VI-VIII d. C.), que la población inhumada en ellas estaba compuesta por
campesinos dedicados a las labores del campo y la caza. “La continuidad de uso de
estas necrópolis muestra que, a pesar del abandono de las villae como residencia
del dominus, la propiedad en sí sigue funcionando y los trabajadores de la misma
(descendientes tal vez de los campesinos que trabajaron para la villa en su época de
esplendor) siguen considerando las antiguas necrópolis de las villae como punto de
referencia”. Quizá fuese éste el caso de la necrópolis del Cortijo Coracho.

121
Juan Pablo Diéguez Ramírez

4.2.1.4.- Resumen del estudio arqueológico de la necrópolis y basílica del


Cortijo Coracho

Del estudio arqueológico de la necrópolis del Cortijo Coracho se desprende


que existe una amplia secuencia de ocupación, que va desde el siglo IV al siglo VI d.
C., en base a los elementos materiales y constructivos documentados: se
encontraron en ella 3 monedas, en los primeros niveles de enterramiento, cuya
datación sitúa el origen de la misma en torno al siglo IV d. C.; además, asociadas a
los enterramientos se han encontrado gran cantidad de jarritas, empleadas como
elementos de ajuar, que parecen presentar una cronología en torno al siglo VI d. C.
No obstante, la investigación realizada por Botella y Sánchez (2008) permite inferir
que la necrópolis es anterior a la basílica, y que su uso se prolonga al menos hasta
la segunda mitad del siglo VIII d. C.

El estudio arquitectónico de la Basílica del Coracho (Botella y Sánchez,


2008) demuestra que, en ella, aparecen tres fases sucesivas (una inicial, de origen
romano, una posterior bizantina y una tercera, de influencia visigoda), que se
desarrollarían del siglo IV al VIII d. C. Por tanto, el uso de la necrópolis para
inhumación de población de origen visigodo sólo podría asegurarse para la tercera
fase de la misma, sin que ello se pueda afirmar con seguridad, al menos con los
datos actuales.

Así, históricamente se puede considerar a la población inhumada en la


misma como de origen rústico, teniendo en cuenta que el núcleo originario sería
hispanorromano. Incluso suponiendo que existiesen terratenientes de origen
visigodo que controlasen el territorio (desde finales del siglo VI hasta mediados del
siglo VIII d. C.), y que habitasen en los núcleos rurales relacionados con la
necrópolis tardoantigua a estudio, el número de enterramientos de población
visigoda en proporción sería mínimo en relación a la población de origen
hispanorromano que sería enterrada en ella [consultar a Muñiz y Bravo (2000) y
Jiménez Triguero (2007) al respecto]: desde mediados del siglo IV hasta finales del
siglo VI d. C., al menos, no se contaría con población visigoda; y en los siglos

122
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

posteriores tan sólo se enterrarían, supuestamente, los nobles de quienes


dependiesen los latifundios relacionados con el yacimiento. Por tanto, es muy
probable que el número de individuos de origen visigodo enterrados en la necrópolis
a estudio sea escaso o nulo.

También se puede evidenciar que el uso de la citada necrópolis se pudo


prolongar durante los siglos VI-VIII d. C. (Botella y Sánchez, 2008), atendiendo a la
presencia de un número significativo de reutilizaciones en las tumbas, para dar
sepultura a varios individuos, tal como relata Jiménez Triguero (2007) que sucedía a
finales de la época tardoantigua. Esto confirmaría las suposiciones realizadas por los
estudios arqueológicos y arquitectónicos de Botella y Sánchez (2008), con referencia
a la cronología de uso de la necrópolis: siglos IV al VIII d. C.

Ello no implica que dichas sepulturas fueran utilizadas para inhumar a


individuos de origen visigodo, como se indica en párrafos anteriores (muchos
autores suponen que realmente la nobleza visigoda únicamente recibía las rentas
económicas que resultaban de las explotaciones agrícolas romanas, y no llegaban a
explotar éstas ellos mismos, por lo que muy probablemente no residieran en las
villas romanas sino en ciudades, en la mayoría de los casos, sino en todos). De
hecho este análisis, realizado desde un punto de vista histórico, está de acuerdo con
las conclusiones de la investigadora Carmona Berenguer (1998), obtenidas tras su
estudio acerca de las necrópolis rurales tardoantiguas en Andalucía: las mismas
“responden a comunidades rurales de hondas raíces hispanorromanas, con un
origen un poco incierto, instaladas en un terreno para su explotación del que
se aprovechan las estructuras anteriores, fundamentalmente del tipo villae
debido, principalmente, a la idónea situación de éstas y su clara función agrícola”.

123
Juan Pablo Diéguez Ramírez

4.2.2. Informe antropológico

Los restos óseos humanos de la citada necrópolis fueron depositados para


su conservación y análisis en el Museo Arqueológico y Etnológico de la ciudad de
Lucena. Hay que remarcar la deficiente investigación realizada durante la
excavación de la necrópolis por parte de los arqueólogos contratados, tal y como
citan en su obra Botella y Sánchez (2008).

Una vez revisados dichos restos, y de forma preliminar (tal y como consta en
el informe arqueológico de urgencia), se pudo concluir que, de las 276 tumbas
halladas en la necrópolis, 74 contenían más de un individuo (en algunas de ellas
hasta 6 individuos), computándose así un total de 178 individuos en dichas tumbas
múltiples. Teniendo en cuenta que existían 199 tumbas individuales más, se
obtendría un número teórico final de 377 individuos, los cuales constituirían la
totalidad de la población investigada. No obstante, el estudio completo de los restos
óseos determinará un número diferente de individuos, como se verá más adelante.

El estado de conservación del material óseo es variado: normalmente a un


individuo tipo se le encuentran asociados fragmentos de cráneo (que, en ocasiones,
pueden permitir una buena reconstrucción; son pocos los cráneos completos o
parcialmente completos), así como restos del maxilar y la mandíbula, restos de la
columna vertebral (fragmentos vertebrales que, por lo general, no permiten
identificar con claridad qué tipo de vertebras son), fragmentos del tórax (el esternón
y las costillas están muy deteriorados), además de epífisis proximales y fragmentos
diafisarios de huesos largos (y otros restos pertenecientes al esqueleto apendicular,
tales como clavículas y escápulas, coxales, además de los correspondientes a
manos y pies, muy deteriorados todos ellos, en especial éstos últimos;
ocasionalmente se encuentran huesos largos completos que han permitido
determinar la estatura en algunos individuos), con cuyo estudio se pretende
caracterizar la población tardoantigua del Cortijo Coracho.

124
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

La mayor parte de los restos óseos humanos con los que se ha trabajado
estaban limpios gracias a la labor de los alumnos del Módulo “Auxiliar de
Arqueología” de la Escuela Taller dependiente del Ayuntamiento de Lucena
(realizada durante el año 2004), bajo la coordinación del Dr. D. José Antonio
Riquelme Cantal.

Se ha efectuado una catalogación del material óseo para la diferenciación de


los individuos de cada fosa individual o colectiva de la necrópolis tardoantigua. A
continuación, se ha procedido a su estudio en el Laboratorio y almacenes del Museo
Arqueológico y Etnológico de Lucena; el correspondiente al Sector C fue estudiado
para elaborar así el Trabajo Final de Investigación del Master de Antropología Física
y Forense, previo a la Tesis actual (Diéguez Ramírez, 2008).

El estudio individualizado de cada uno de los complejos funerarios se ha


recogido en un cuaderno de campo y unas fichas osteológicas (confeccionadas por
el Laboratorio de Antropología de la Facultad de Medicina de la Universidad de
Granada), en las que se ha indicado las medidas obtenidas (valores incluidos), los
caracteres definitorios del sexo y edad observados en cada uno desde un punto de
vista morfoscópico, así como las patologías o anomalías óseas detectadas.

Una vez clasificados la totalidad de los restos humanos almacenados se ha


realizado una investigación pormenorizada del material óseo correspondiente a cada
tumba. En ocasiones, del estudio de los restos óseos de cada complejo funerario se
desprendía que el número real de personas inhumadas era diferente al existente en
las mismas según el informe arqueológico previo, bien por la presencia de un
conjunto de piezas dentales que se correspondían con otros individuos, o bien por la
presencia de dientes junto con otros restos óseos que no se correspondían con los
individuos indicados en las fichas. Tras dicho análisis se alcanzó a contabilizar un
número mínimo de individuos (NMI) de 397.

De todos ellos, 219 son mayores de 20 años: 75 varones, 70 mujeres y 74


individuos de sexo sin determinar, cuyo rango de edad oscila entre 20 y “+ de 60

125
Juan Pablo Diéguez Ramírez

años”. Estos se han dividido en los siguientes grupos de edad, ajustándose a la


clasificación por edades de Vallois, modificada por Olivier (Olivier y Demoulin, 1976):
adulto (21-40 años: 26 varones, 38 mujeres y 32 individuos de sexo indeterminado),
maduro (41-60 años: 27 varones, 13 mujeres y 23 individuos de sexo indeterminado)
y senil (+ de 60 años: 0 varones, 3 mujeres y 4 individuos de sexo indeterminado).
Aquellos con más de 20 años de los que no se ha podido precisar la edad se
incluyen en un grupo de edad denominado “mayores” (un total de 53: 22 varones, 16
mujeres y 15 individuos de sexo indeterminado).

De aquellos que eran menores de 20 años, 86 en total, se incluyen en un


grupo denominado “menores” (7 individuos) cuando no se ha podido precisar su
edad, mientras que en los que sí se pudo determinar aparecen distribuidos en los
siguientes grupos: infantil I (0-6 años: 16 individuos), infantil II (7-12 años: 31
individuos) y juvenil (13-20 años: 32 individuos), ajustándose a la clasificación por
edades de Vallois, modificada por Olivier (Olivier y Demoulin, 1976; citado en: Lopez
Martínez, 2002). No se ha determinado el sexo de estos individuos.

Por otra parte, hay un total de 92 cuyo estado de conservación no ha


permitido determinar el sexo y ni la edad, denominados en ambos casos como
individuos “indeterminados”.

Esta colección pertenece al Laboratorio de Arqueología y Etnología de


Lucena (Córdoba). Se trata de esqueletos incompletos en mal estado de
conservación fruto de la acción del terreno (pH del suelo) y de la destrucción
mecánica provocada por la acción de raíces y el arado de la tierra, entre otros
factores tafonómicos.

126
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

4.3.- NECROPOLIS “RONDA SUR”

La excavación del yacimiento y el informe posterior fueron realizados en el


año 2007 por el Director del Museo Arqueológico y Etnológico de Lucena, D. Daniel
Botella Ortega, y el Dr. D. José A. Riquelme Cantal (Botella y Riquelme, 2007). Con
posterioridad se publicó un artículo sobre dicho yacimiento: Botella y Casanovas
(2009). Ambas obras pasan a resumirse y comentarse a continuación en el
desarrollo del informe arqueológico.

Esta población ha sido sometida a tres análisis antropológicos: el inicial


(Cortijo et al, 2007), que tuvo carácter de urgencia, fue posteriormente completado
con un estudio de antropología dental de la misma (Viciano y De Luca, 2011).
Simultáneamente, durante el 2011 se realizó una revisión del inicial, para los datos
obtenidos del esqueleto apendicular de los individuos de la población judía lucentina,
por parte del autor de la presente investigación.

4.3.1.- Informe arqueológico

Durante la realización de la obra municipal de construcción de la Ronda Sur


del municipio de Lucena (que se efectuaría en las afueras del núcleo urbano, en el
cruce con la carretera conocida como del Calvario), y tras encontrar restos humanos,
se inició una Intervención Arqueológica Preventiva, con autorización por Resolución
de la Ilma. Sra. Delegada Provincial de Cultura de fecha de 22 de Enero de 2007.
Dicha intervención se ejecutó durante cinco meses en los terrenos municipales
inmediatamente colindantes con los antiguos depósitos de agua potable de la ciudad
y las últimas casas construidas del casco urbano de la misma, situadas en el sur,
concretamente en la ladera norte del Cerro Hacho, en la margen izquierda de la
carretera citada, conocida como del Calvario o C P 19. Gracias a esta excavación
arqueológica se pudo hallar una necrópolis judía cuyo origen se remonta a la época
dorada de la ciudad de Lucena (Botella y Riquelme, 2007).

127
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Este espacio excavado estaba ocupado anteriormente por una vivienda y


huerto aislados del casco urbano, el cual fue creciendo hasta los límites actuales.
Tras el inicio de la aparición de las primeras evidencias de estructuras negativas
funerarias en superficie, se procedió automáticamente a la excavación de todas y
cada una de ellas, llegando a documentarse unas 343 tumbas (Botella y Riquelme,
2007). En el artículo de Botella y Casanovas (2009) se habla de 346 tumbas, no así
en el informe original.

La existencia de dos antropólogos en las tareas de campo facilitó la obtención


de una serie de datos antropométricos de estatura, edad y sexo, imposibles de
obtener tras la extracción por el mal estado de conservación de los mismos.
Inicialmente se determinó la existencia de 196 individuos, de los que únicamente se
pudo extraer datos de 117. Estudios posteriores, durante el año 2011, determinaron la
presencia de 224 individuos.

Los resultados de esta intervención en cuanto al registro arqueológico e


histórico se pueden considerar como importantísimos, ya que son las primeras
evidencias físicas más palpables de la fase de poder judío de Lucena (Medina al
Yussana), durante el periodo musulmán califal y postcalifal (finales del siglo X y XI d.
C.). No se ha de olvidar que el estudio completo de esta necrópolis judía, con un alto
número de tumbas de diferentes tipos, centrarán las bases de los estudios en España
en este campo arqueológico tan desconocido. Todo el espacio abierto parece que
perteneció a una parte del cementerio judío de la ciudad medieval, concretamente a la
ocupación de máximo apogeo y esplendor cultural, que se extiende también tanto al
sur como al norte de la zona excavada. (Botella y Riquelme, 2007; Botella y
Casanovas, 2009).

En líneas generales el yacimiento se extendía por la ladera noroeste del


Cerro Hacho, en una superficie documentada de 3.742,72 m2, pero este yacimiento
continua en la parcela colindante de los depósitos municipales y en el olivar situado
al Sur de la Ronda Sur. La dinámica sedimentaria concreta era muy similar entre
cada estructura funeraria. La parte inferior, donde se depositaba el cadáver,

128
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

quedaba en hueco y encima, o lateralmente, se colocaba la cubierta (maderas,


piedras o tegulae). Éstas se cubrían con tierra, de tonos pardos muy claros, y que
tenía como origen la mezcla de la marga y tierra vegetal (situada sobre ella),
extraída previamente para ejecutar la fosa por el sepulturero. Posteriormente la parte
inferior de la fosa, donde estaba el individuo, podía sufrir puntualmente
desprendimientos o filtraciones, rellenos, de la fosa superior cuando era un tablero
de madera el que cubría al individuo (Botella y Riquelme, 2007)

En cuanto a la densidad de restos de tumbas, hay que indicar que se


apreciaban diferentes grados de concentración, siendo más alta en la parte norte de
la necrópolis y en el extremo sureste del mismo. A su vez, se pudieron encontrar
grandes vacíos espaciales entre los diferentes grupos indicados. No se detectó tapia
o muro que delimitase la necrópolis por el este (Botella y Riquelme, 2007; Botella y
Casanovas, 2009)

Cada una de las estructuras funerarias documentadas se adaptaba a la


topografía del terreno y a su progresiva pendiente. No se realizaron aterrazamientos
artificiales del terreno natural y, siempre, todas las tumbas se excavaron en la marga
geológica y arqueológicamente estéril. Otra característica era la exacta orientación de
las tumbas de oeste al este, pero con leves variaciones en grados, debido
probablemente a la diferente estación en la que el difunto fuese enterrado (Botella y
Riquelme, 2007; Botella y Casanovas, 2009). De este modo, el óbito ocurrido en
invierno habría de asociarse con una orientación más hacia el este o este sureste,
mientras que en el ocurrido en verano la orientación sería este o este noreste. Existen
casos, como la tumba 111, en los que la parte superior de la fosa estaba mal
orientada y la inferior se corrigió correctamente al este (Botella y Riquelme, 2007).

129
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Es importante destacar que jamás ninguna estructura destruyó a la existente


en su inmediato alrededor y, por supuesto, no existían superposiciones, por lo que
se pudo intuir la inexistencia de presión, bien poblacional o bien por falta de espacio,
para esta función fundamental de la comunidad (Botella y Riquelme, 2007; Botella y
Casanovas, 2009).

El ritual de enterramiento era el de inhumación en fosa. Los individuos se


depositaban siempre de forma individual, en decúbito supino, normalmente con la
cara mirando al este. A veces uno de los brazos aparecía flexionado sobre el cuerpo
con la mano sobre la cadera opuesta o sobre el pubis, pero la mayoría los
presentaban paralelos al cuerpo. El individuo se enterraba en hueco (parte inferior
de la fosa, o en nicho o covacha lateral). No apareció ningún tipo de ajuar, tanto
ritual como de adorno personal, ni tampoco elementos de sujeción de sudario
(agujas) o clavos (parihuelas o ataúdes). Se detectaron dos casos de enterramientos
secundarios individuales (Botella y Riquelme, 2007; Botella y Casanovas, 2009).

Todos estos hechos, así como la aparición de un epitafio funerario con


caracteres hebreos (Figura 25), demuestran que éste es el cementerio judío más
antiguo excavado hasta el momento en la Península Ibérica (siglo XI d. C.). Los
distintos tipos de enterramientos que se encontraron en la necrópolis parecen
responder a diferentes costumbres familiares, o bien a la pertenencia a un grupo o
clase social concreta dentro de la comunidad judía de Lucena, y no a periodos
diferentes: la datación cronológica realizada en tres tumbas tipológicamente
diferentes, mediante el método del Carbono 14, determinó una antigüedad de unos
mil años para cada una de ellas –principios del siglo XI d, C.-, de lo que se desprende
que pertenecían a un mismo periodo temporal, a pesar de la variabilidad tipológica
que presentaban (Botella y Riquelme, 2007; Botella y Casanovas, 2009).

La rareza del yacimiento ha inducido a que se hayan tomado medidas


urbanísticas concretas por parte del Ayuntamiento para, en primer lugar, conservarlo
y, posteriormente, ponerlo en valor dentro del respeto y la consideración que estos
espacios tienen como sacros para la comunidad judía actual. Fue por ello que, a
finales del año 2011, se procedió a la reinhumación de los restos óseos, siguiendo el

130
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

ritual judío, en la parte del citado cementerio que se ha conservado para realizar en él
un museo al aire libre.

Figura 25: Lápida con epitafio en hebreo (Tumba 239)

131
Juan Pablo Diéguez Ramírez

4.3.2.- Informe antropológico

De los 343 enterramientos excavados, tan sólo se pudieron investigar 205


tumbas, con un NMI de 224 individuos (en algunas tumbas hay dos o tres individuos
inhumados), ya que 138 de ellas carecían de restos óseos: quizá fueron ocupados
por individuos infantiles los cuales, normalmente, presentarían un deterioro mayor
por la acción sobre ellos de diversos factores tafonómicos (la acidez del terreno,
entre otros), aunque también pudo ocurrir la inexistencia de inhumaciones de
individuo alguno en dichas tumbas, cuando el cementerio estaba todavía en activo.

La muestra utilizada se compone de 41 individuos menores de 20 años (16


pertenecientes al grupo infantil I, 9 al grupo infantil II y 16 al grupo juvenil), además
de 133 individuos mayores de 20 años (59 varones, 33 mujeres y 41 individuos de
sexo sin determinar). También hay un total de 50 individuos de sexo y edad
indeterminados.

132
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

MATERIAL
y
MÉTODOS
Juan Pablo Diéguez Ramírez

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Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

5.- MATERIAL y MÉTODOS

Se pretende explicar en este capítulo el estudio antropológico de las


necrópolis lucentinas que se han investigado, indicando el material con que se
cuenta, además de la metodología utilizada durante la investigación.

5.1.- MATERIAL ANALIZADO

Estas investigaciones se ha desarrollado, en el caso de la necrópolis del


Cortijo Nuevo y de la necrópolis Ronda Sur, en colaboración con otros antropólogos:

a) Cortijo Nuevo: 15 individuos mayores de veinte años.

b) Cortijo Coracho: 86 individuos menores de veinte años, 219 individuos


mayores de veinte años y 92 indeterminados.
,
c) Ronda Sur: 41 individuos menores de veinte años, 133 individuos mayores de
veinte años y 50 indeterminados.

Una vez identificados los restos del esqueleto apendicular, en cada uno de los
individuos estudiados, se procedió a realizar la medición de los parámetros que, en
las condiciones en las que se encontraban dichos restos, era posible obtener. Para
ello se han utilizado dos pies de rey digitales, marca “Powerfix”, ambos con 0,01 mm
de precisión; 1 cinta milimetrada (con 1mm de precisión) y 1 tabla osteométrica (con
precisión de 1 mm).

El estudio antropológico pretende caracterizar la población del yacimiento del


Cortijo Coracho utilizando las variables determinadas por Martin (Martin y Saller,
1957), mientras que en aquellas que no se corresponden con las determinadas por
Martin se siguen las utilizadas por Alemán Aguilera (1997). De igual manera se
actuó con las otras dos necrópolis lucentinas. Con el fin de plasmar los datos

135
Juan Pablo Diéguez Ramírez

métricos obtenidos se han empleado fichas osteológicas confeccionadas en el


Laboratorio de Antropología Física de la Facultad de Medicina de la Universidad de
Granada. Para la visualización de los huesos, en el Museo Arqueológico de Lucena,
se ha usado una lupa binocular Motic SMZ-168, con un zoom de 0,75 x 0,5.

136
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

5.2.- DETERMINACIÓN DEL SEXO y LA EDAD

En la investigación realizada en el yacimiento del Cortijo Coracho para la


determinación de los grupos de sexo y edad, así como en las realizadas mediante
colaboración con otros antropólogos en los yacimientos de Cortijo Nuevo y Ronda
Sur, se han utilizado métodos habituales en Antropología Física. A continuación se
relacionarán los utilizados en la última investigación realizada, sobre la necrópolis
del Cortijo Coracho, similares a los empleados en las anteriores.

El estudio de la anatomía ósea y dental de los restos humanos se basó en las


obras de los siguientes autores: Pagano et al. (1965), Kraus et al. (1972), Testut y
Latarjet (1977), White (1991), Spalteholz (1992), Hillson (1996), Bass (1997),
Lagunas Rodríguez (2000), Krenzer (2006), Riojas Garza (2007) y Burns (2008),

137
Juan Pablo Diéguez Ramírez

5.2.1.- Determinación del sexo

Schutkowski (1993) mantiene que se puede estudiar el sexo en personas no


adultas, aunque no con la misma exactitud que en adultos. Según sus
investigaciones (Citadas en: Rodríguez Cuenca, 1994; Krenzer, 2006), existen
rasgos de la mandíbula y del ilion que permiten el diagnóstico del sexo con una
fiabilidad que se eleva hasta el 70 %. Sin embargo, para Colomer Díaz (2008) “es
difícil determinar el sexo de un individuo que aún no ha terminado de desarrollar
todos los elementos óseos, ya que dependiendo del momento del desarrollo en el
que se encuentre el resto en cuestión, y del método de determinación del sexo, se
obtendrán valores cuya tendencia sea resaltar el carácter femenino o masculino del
resto”. No obstante, dicho autor ha podido comprobar cómo, en individuos
subadultos, “en ausencia de cintura pélvica, la región anatómica que mejor nos
estimaría el sexo sería la mandíbula”, preferiblemente, “antes que atender a la
morfología craneal”. En la presente investigación se ha optado por no usar ningún
método para definir el sexo de los individuos menores de 20 años de edad, al no
haber desarrollado aún los caracteres sexuales en los huesos de una forma
definitiva. Cf. González-Martín (1999, 2007) y Jurado Gómez (2007).

Casi todos los huesos y dientes muestran diferencias en el tamaño, con


valores más pequeños para mujeres y mayores para varones. Es por ello que se han
realizado diversos estudios, para la determinación del sexo en individuos mayores
de 20 años, a partir de medidas obtenidas de los diferentes huesos del esqueleto
postcraneal. Estos métodos son especialmente importantes cuando se trata de
estudiar restos óseos incompletos, en los que es difícil determinar el sexo cuando
cráneo y coxales no pueden analizarse desde un punto de vista morfológico.
Algunos de ellos aparecen citados en las obras de los siguientes autores: El-Najjar y
McWilliams (1978), France (1988), Bass (1995), Reverte Coma (1999), Rodríguez
Cuenca (2004).

Durante la investigación presente, la determinación del sexo ha sido


obtenida aplicando el método con funciones discriminantes de Alemán Aguilera

138
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

(1997): este método determina el sexo, utilizando funciones discriminantes, a partir


del esqueleto postcraneal de una población mediterránea actual (Alemán et al.,
1997). A su vez, se ha aplicado a una población medieval del norte de España,
cronológica y geográficamente diferente, comprobando su validez (Alemán et al.,
1999), e igualmente en varias poblaciones prehistóricas españolas, con unos
resultados que vuelven a demostrar su utilidad a la hora de determinar el sexo
(Alemán et al., 2003). Por tanto, se trata de una técnica muy fiable para definir el
sexo en restos óseos antiguos incompletos, que pertenezcan o sean asimilables a
población mediterránea, en los que no sea posible aplicar los métodos cualitativos
normales. De ahí que se aplique a la población investigada, de origen
hispanorromano.

Independientemente, cuando la naturaleza de los restos óseos lo permitía, se


ha procedido a estudiar los rasgos sexuales morfométricamente, en especial el
cráneo y la mandíbula: Acsádi y Nemeskéri (1970) categorizan los rasgos
morfológicos que caracterizan los cráneos y mandíbulas, masculinos y femeninos.
Estos mismos autores determinan un método morfométrico, por el que clasifican los
citados caracteres morfológicos en 5 categorías, dando valores a los mismos, que
deben de ser multiplicados por un valor de ponderación, según la importancia de
dichos rasgos. La realización de unas ecuaciones determina un valor final que, si es
positivo indica sexo masculino, y viceversa, existiendo un intervalo de -0,4 a 0,4 que
daría carácter de alofiso al cráneo estudiado. También es aplicable a la mandíbula.
Se ha empleado también la clasificación de Brothwell (1993), en cuya obra define los
rasgos que distinguen los cráneos masculinos y femeninos, a la hora de determinar
el sexo de los mismos. Cf. Ferembach et al. (1979) y Thillaud (1996).

A su vez, se han utilizado simultáneamente los restos de coxales para la


determinación del sexo: Acsádi y Nemeskéri (1970) aplican a estos un método
similar al citado para el cráneo y la mandíbula. Ambos son métodos morfométricos:
métodos cuantitativos para la determinación del sexo a partir del estudio de rasgos
morfológicos característicos, aplicando cálculos matemáticos. Cf. Ferembach et al.
(1979) y Thillaud (1996).

139
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Se pueden consultar las siguientes obras que exponen los métodos usados en
la estimación del sexo para los individuos de una necrópolis: Acsádi y Nemeskéri
(1970), Ferembach et al. (1979), White (1991), Campillo y Subirà (2004). La
comparación de todos los métodos citados ha permitido determinar el sexo de forma
más precisa (cuando no pudo determinarse con precisión el sexo de los individuos, o
se daba el caso de incongruencias entre varios de los métodos usados en un mismo
individuo, fueron clasificados como de sexo indeterminado).

140
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

5.2.2.- Determinación de la edad en individuos subadultos

Hay que tener en cuenta que la mayoría de los métodos que se utilizan para
determinar la edad, en muestras de subadultos, se basan en poblaciones vivas. Este
hecho provoca la aparición de dos errores fundamentales: no tiene en cuenta la
variabilidad presente en la población viva, por la que niños o jóvenes de idéntica
edad cronológica (basada en la fecha real de nacimiento) presentan una edad
biológica diferente a la anterior (al tener un desarrollo biológico distinto, por factores
internos, o bien externos, tales como la alimentación, mejores cuidados o la acción
de diversas patologías que han condicionado un menor desarrollo vital); por otra
parte, puede suceder que, debido a factores ambientales locales, el desarrollo de la
población de subadultos, en un determinado lugar, se haya producido con mayor o
menor velocidad que en otras poblaciones de la región, lo cual afectaría al cálculo de
la edad de dichos individuos (Lampl y Johnston, 1996). Cf. González-Martín (1999,
2007) y Morenés Basabe (2008).

Para el cálculo de la edad en individuos subadultos se ha considerado


oportuno aplicar los métodos que determinan aquella basándose en los procesos de
erupción dental, los cuales podemos encontrar citados en Hillson (1996): los
diagramas de desarrollo dental de Ubelaker (1989, 1991, 2007) o de Schour y
Massler (1941); los métodos de Haavikko (1970), Fanning y Brown (1971), Anderson
et al (1976) y Smith (1991b), que se basan en el estudio del desarrollo de los
gérmenes dentarios, comprobando el estado de la formación de las coronas, las
raíces y los ápices de las raíces, en cada uno de los dientes que conforman la
dentadura permanente en individuos menores de 20 años; igualmente, el método de
Liversidge et al (1993), que utiliza unas fórmulas de regresión para estimar la edad
del individuo a partir de la longitud entre la corona y la raíz en dientes deciduales y
permanentes, aplicable desde el nacimiento hasta los 5 años.

En los casos en los que ha sido posible se han aplicado otros métodos que
implicaban el estudio de la fusión de los centros de osificación en los individuos
subadultos (fundamentalmente de las epífisis proximales y distales de los huesos

141
Juan Pablo Diéguez Ramírez

largos), citados en Scheuer y Black (2000) y Schaefer et al (2009). Las condiciones


de los restos óseos en individuos subadultos no permitieron aplicar otros métodos
para determinar la edad, como ya se ha indicado.

142
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

5.2.3.- Determinación de la edad en individuos adultos

Para el cálculo de la edad en individuos adultos se ha estimado oportuno


aplicar, de forma generalizada, el método de Guerasimov (1955), modificado por
Zoubov (1968), citados ambos en Rodríguez Cuenca (1994) y Krenzer (2006),
basados los dos en el desgaste dental de dientes permanentes. Zoubov (1968)
distingue dos grupos de dientes: premolares y molares (desde un menor grado de
desgaste hasta un desgaste mayor: de grado “0” a grado “6”), e incisivos y caninos
(igualmente: desde grado “0” a grado “5”). El estudio del desgaste dental,
independientemente, de ambos grupos de piezas dentales favorece la determinación
de la edad con un menor número de dientes, por lo que la ausencia de uno o más de
los diferentes tipos de dientes permanentes no perjudica la clasificación dentro de un
grupo de edad, de mayor o menor rango, facilitándose así la determinación de la
edad en individuos con dentaduras incompletas. De ahí el interés de su uso por
nuestra parte.

Dicho método fue el utilizado al ser imposible aplicar otros métodos conocidos
debido a la elevada fragmentación de los restos estudiados (ocasionalmente, y
cuando sólo existían restos de terceros molares, se ha aplicado el método de
Brothwell basado en el desgaste dental en molares: Brothwell, 1993).

En el caso de los huesos coxales se puede estudiar la edad a partir de la


superficie auricular del ilion: Lovejoy et al. (1985) y Buckberry y Chamberlain (2002).
Se ha aplicado el método de Lovejoy et al. (1985) en los escasos restos de huesos
coxales cuya preservación lo ha permitido.

Durante la investigación aparecieron algunos restos de sínfisis púbicas, pero el


estado de las mismas no ha permitido la aplicación sobre ellas de los métodos
habituales para la estimación de la edad. Respecto de los pocos cráneos completos
presentes, así como en aquellos otros que podrían reconstruirse, tampoco se ha
aplicado método alguno, en espera de un estudio posterior más amplio, no solo de
sexo y edad, sino de cálculo de variables craneométricas que permita, incluso, la

143
Juan Pablo Diéguez Ramírez

caracterización de la población y su comparación con otras poblaciones. En


cualquier caso, el análisis de la edad estimada a partir del estudio de la sinostosis de
las suturas craneales no es muy fiable (Castillo González, 2005).

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Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
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5.3.- PALEODEMOGRAFÍA: Introducción

“La Paleodemografía estudia la estructura demográfica de las poblaciones


que nos precedieron en el tiempo a través del análisis de los restos óseos. Las
reconstrucciones paleodemográficas emplean los mismos métodos que los
desarrollados por los demógrafos en el estudio de las poblaciones actuales, excepto
que éstos obtienen los datos de censos de vivos, mientras que los paleodemógrafos
usan censos de muertos basados exclusivamente en las tablas de mortalidad. (…)
Una de las variables que mejor definen el comportamiento demográfico de una
población es la duración de la vida de sus pobladores [, la cual] (…) resume en sí
misma las condiciones económicas, sociales y de salud en las que vivían sus
moradores, proporcionándonos una imagen de su calidad de vida” (López Martínez,
2002). Cf. Thillaud (1996) y Pinhasi y Bourbou (2008).

White (1991) nos dice que la Paleodemografía es el estudio de la


demografía de las poblaciones prehistóricas, usando los métodos establecidos para
poblaciones actuales pero aplicándolos a poblaciones antiguas. Bocquet-Appel y
Masset (1977), en lugar de poblaciones prehistóricas incluyen en la definición a
todos los pueblos que no han dejado archivos escritos, o bien si los tienen no se les
ha podido evaluar su población mediante métodos estadísticos. San Millán Alonso
(2009) define también el concepto de Paleodemografía, a la vez que hace una
revisión de la historia de la misma, indicando simultáneamente los diversos
problemas planteados durante cualquier investigación dentro de este campo de
estudio.

145
Juan Pablo Diéguez Ramírez

5.3.1.- Estudio Paleodemográfico

A fin de realizar el estudio paleodemográfico de la necrópolis del Cortijo


Coracho, así como de las otras dos necrópolis lucentinas investigadas, se han
distribuido los individuos por grupos de edad en las tablas de mortalidad.

Tras la estimación del sexo y la edad en los individuos de las tres necrópolis,
se procedió a realizar el estudio paleodemográfico de las mismas, usando para ello
tablas de vida o tablas de mortalidad (Hassan, 1981; citado en: Robledo Sanz,
1998), y obteniendo también la esperanza de supervivencia a diferentes edades
utilizando las ecuaciones elaboradas por Bocquet-Appel y Masset (1977), tal y como
se verá en el epígrafe correspondiente. Cf. Thillaud (1996), Robledo Sanz (1998) y
González-Martín (1999). Consultar también a Sánchez-Tembleque (2005), Jordana
Comin (2007), Jurado Gómez (2007), Bocquet-Appel (2008), Gumuzio Barrie (2008),
Lapuente Martín (2008) y Collado Beneyto (2009).

Las variables a estudiar en las tablas de vida son:

a) D (x) = número de individuos fallecidos (número de esqueletos en la muestra cuya


edad de muerte estimada está dentro de los límites del grupo de edad: número de
muertes entre la edad “x” y “x+1”).

b) d (x) = porcentaje de individuos fallecidos (porcentaje de los muertos de la


población total incluido en el grupo de edad: proporción de los individuos muertos
entre la edad “x” y “x+1”).

dx = 100 * (Dx / ∑ Dx)

(∑ Dx = número de personas fallecidas durante el período de tiempo en el que fue


utilizado el cementerio)

146
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

c) l (x) = porcentaje de supervivientes (porcentaje de la población que continúa viva


al principio de cada grupo de edad: individuos que sobreviven a la edad “x”).

lx = lx-1 – dx-1

d) q (x) = probabilidad de muerte (tasa de mortalidad de los individuos de grupo de


edad o probabilidad de muerte entre la edad “x” y “x+1”: cociente entre el porcentaje
de muertos en ese grupo de edad y el número de supervivientes en el mismo grupo).

qx = dx / lx

e) L (x) = número de años vividos (número de años vividos por todos los individuos
en dicho grupo de edad).
L x = c * (l x + lx+1) / 2
(c= intervalo en años del grupo de edad)

Se ha considerado en todos los casos que “c” (parámetro utilizado en el


cálculo de los años vividos para cada grupo de edad), en el caso de individuos
seniles, tendría un valor de 10 años. Según Gozalbes Cravioto (2006), sólo el 15 %
de los individuos de la Hispania romana superaban los 70 años de edad. Cf. Sanz
Serrano (2009). Para la población judía de York se ha estimado que el valor de “c”,
en el grupo de edad “+ de 50 años”, tiene un valor de 20.

f) T (x) = número de años por vivir (número de años por vivir por todos los individuos
a partir del grupo de edad).
T x = (∑ L x) - L x

g) E (x) = esperanza de vida (media de edad que espera vivir un individuo de cada
grupo de edad, o media del número de años vividos después de la edad “x”).

Ex = Tx / lx

147
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Una vez estimada la Tabla de Mortalidad, para cada una de las poblaciones
investigadas, se procederá a determinar la Tabla de Mortalidad corregida en cada
uno de los casos, incluidas las tablas calculadas por grupos de sexo (para varones y
mujeres mayores de 20 años), de acuerdo con González-Martín (1999). Waldron
(2001) incide en esta suposición, planteada por González-Martín en dicha obra,
aceptando que los individuos denominados como “mayores” pueden distribuirse
dentro de cada grupo de edad, siguiendo las mismas proporciones existentes entre
los grupos de edad conocidos, para poder calcular de esta manera la
paleodemografía de la población a estudio. Cf. Sánchez-Tembleque (2005), Jurado
Gómez (2007), Gumuzio Barrie (2008) y San Millán Alonso (2009).

148
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5.3.2.- Tasas de Mortalidad General y de Crecimiento Poblacional

Para Ubelaker (2007), “la tasa bruta de mortalidad de una población es el


promedio de individuos que fallecen por cada mil, en un año. Asumiendo que la tasa
de muertes es constante, la tasa bruta de mortalidad puede calcularse directamente
a partir de la tabla de vida, por la siguiente fórmula”:

M= 1000/ E00

La fórmula anterior aparece citada en Bocquet-Appel y Masset (1977),


denominada como Tasa de Mortalidad General, al igual que la fórmula de la tasa de
crecimiento poblacional (Tc), de acuerdo con Robledo Sanz (1998):

{X= log [200 * (D5-14 / D20-w) * (D60-w / D20-w)]0.03}


Tc= 1,484 X + 1,485 +/- 0,0006

M= tasa bruta de mortalidad (Ubelaker, 2007)= tasa de mortalidad general (Bocquet-


Appel y Masset, 1977)
Tc= tasa de crecimiento (Bocquet-Appel y Masset, 1977)

E00= esperanza de vida al nacer


D5-14= nº de individuos entre 5-14 años
D20-w= nº de individuos mayores de 20 años
D60-w= nº de individuos mayores de 60 años

Índice de juventud= D5-14 / D20-w


Índice de madurez= D60-w / D20-w

“Las comparaciones de las tasas brutas de mortalidad entre diferentes


grupos pueden revelar importantes diferencias y, por tanto, sugerir problemas para
investigar” (Ubelaker, 2007).

149
Juan Pablo Diéguez Ramírez

A su vez, de acuerdo con Jordana Comin (2007), se pueden calcular las tasas
brutas de natalidad y de mortalidad, en una población estable, con las siguientes
ecuaciones:

ns = tasa bruta de natalidad de la población estable.

ns = l0 / T0

ms= tasa bruta de mortalidad de la población estable.


ms = 1 / E 0

En una población estable se cumple que la tasa bruta de natalidad y la tasa


bruta de mortalidad son equivalentes. Ello implica que:

ns = l0 / T0 = 1 / E0 = ms

150
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

5.3.3.- Estimadores paleodemográficos de Bocquet-Appel y Masset (1977)

A continuación, se procederá a indicar los “estimadores paleodemográficos


esperados”, siguiendo a Bocquet-Appel y Masset (1977):
1q0= cociente de mortalidad infantil (primer año).
5q0= cociente de mortalidad para el grupo de edad entre 0 y 5 años.
N=m: natalidad y mortalidad (tasas anuales), iguales en el supuesto de poblaciones
estacionarias.
E00= esperanza de vida al nacer
D5-14= nº de individuos entre 5-14 años
D20-w= nº de individuos mayores de 20 años
D60-w= nº de individuos mayores de 60 años

El cociente de mortalidad infantil (1q0), o probabilidad de muerte durante el


primer año de edad, es considerado un parámetro análogo a la tasa de mortalidad
infantil (Jordana Comin, 2007)
Índice de juventud= D5-14 / D20-w
Índice de madurez= D60-w / D20-w

De acuerdo con los citados autores, para estudiar los “estimadores


paleodemográficos esperados” en la población del Cortijo Coracho, puesto que la
misma presenta una Tasa de Crecimiento positiva de, aproximadamente, un 1,5 por
mil, se aplicarían las siguientes fórmulas para su cálculo (en las restantes necrópolis
el valor obtenido es similar, por lo que se aplican las mismas fórmulas):
E00= 79,442 * log [(D20-w / D5-14)0,5] – 2,919 +/- 1,508
1q0= 0,578 * { log [200 * (D5-14 / D20-w)] }0,5 – 0,445 +/- 0,016
5q0= 1,178 * { log [200 * (D5-14 / D20-w)] }0,5 – 1,052 +/- 0,040
n= 0,125 * (D5-14 / D20-w) + 0,016 +/- 0,002
m= 0,125 * (D5-14 / D20-w) + 0,015 +/- 0,002

En 1996 Bocquet-Appel y Masset realizaron una modificación de sus


estimadores paleodemográficos, calculando nuevas ecuaciones para determinarlos.

151
Juan Pablo Diéguez Ramírez

5.3.4.- Cálculo del número estimado de hijos por mujer fértil o Índice de
Fertilidad Femenina (Descendencia Final)

“La capacidad de crecimiento de una población puede expresarse en función


de dos medidas (…): el número de nacimientos o de hijos por mujer, y la esperanza
de vida al nacimiento” (Livi-Bacci, 2009).

El Indice de Fertilidad Femenina (número de hijos por mujer fértil; también


denominado Descendencia Final) se puede definir como el número de nacimientos
por mujer en una población, asumiendo que la madre sobrevive al parto y que la
proporción de los sexos masculino y femenino, en la misma, es de 105:100
(Robbins, 2010; Livi-Bacci, 2009, 2011).

En sociedades preindustriales ambas medidas oscilaban mucho dentro de


un rango amplio: “el número de hijos por mujer podía variar de menos de 5 a más de
8 (…), [mientras que] la esperanza de vida en el momento del nacimiento se cifraba
entre 20 y 40 años”. En la actualidad, en poblaciones occidentales, tales datos son
de 1 hijo por mujer y unos 80 años de esperanza de vida al nacer,
aproximadamente. “En ausencia de mortalidad, el número de hijos por mujer viene
determinado por la edad de inicio de una unión con fines reproductivos y por el
intervalo entre nacimientos” (Livi-Bacci, 2009).

Se intenta estudiar este parámetro siguiendo las ecuaciones de Bocquet-


Appel (1979) y Robbins (2010), partiendo de los datos de los individuos subadultos
de las poblaciones investigadas.

Para Robbins (2010) el valor del Índice de Fertilidad Femenina, o número de


nacimientos por mujer fértil, se obtendría con la siguiente fórmula (especialmente
indicada para valores entre 0,12 y 0,45 del índice “D0-1 / D2-19” ya que, para valores
superiores o inferiores, son más precisas las fórmulas planteadas por Bocquet-
Appel: v. infra):

152
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

IF= - 2,78 + [7,71 * (D0-1 / D2-19)] + [ 34,26 * (D0-1 / D2-19)2]

D0-1= individuos menores de 1 año de edad (perinatos)


D2-19= individuos entre dos y 19 años de edad

Robbins interpreta que el dato esperado debería de ser inferior a 1,4 cuando
el valor de la proporción (D0-1 / D2-19) es inferior a 0,12. Es entonces cuando, de
acuerdo con sus estimaciones, admite que se deberían de aplicar las fórmulas de
Bocquet-Appel (1979).

Precisamente dicho autor sostiene que el valor del número medio de hijos
por mujer fértil, o Descendencia Final, se obtendría a partir de una serie de fórmulas,
las cuales relacionarían entre sí los parámetros siguientes: Índice de Juventud, Tasa
Global de Fecundidad General y Descendencia Final. Bocquet-Appel determina que
existe una relación entre la proporción (D5-14 / D20-w) o Índice de Juventud, la Tasa
Global de Fecundidad General (aF15) y el valor de la Descendencia Final (siendo
DF= 35F15 * 35; en esta caso, 35F15 sería la Tasa de Fecundidad Global F desde los
quince años y durante 35 años), a partir de la cual se podría determinar el número
de nacimientos por mujer en una población dada (Bocquet-Appel, 1979).

DF= Descendencia Final (número medio de hijos por mujer fértil)

D5-14= nº de individuos entre 5-14 años


D20-w= nº de individuos mayores de 20 años

(D5-14 / D20-w)= valor estimado del Índice de Juventud.

Partiendo de dicho dato, calculado para la población que se investigue, se


obtendría para la misma el valor estimado de DF (consultar la Tabla 1, en: Bocquet-
Appel, 1979).

153
Juan Pablo Diéguez Ramírez

5.3.5.- Cálculo de la Población Inicial

Rihuete Herrada (2000) considera que “las necrópolis suelen concebirse


como acumulaciones de sepulturas a lo largo de varias generaciones y, por eso
mismo, su explicación debe tener en cuenta la dimensión temporal. Una de las
formas más empleadas para calcular el tamaño de la población (P) a partir de la
información demográfica que ofrecen los enterramientos de una necrópolis es la
propuesta por Acsádi y Nemeskéri (1970):

P=D*e/t

donde ‘D’ es el nº de enterramientos, ‘e’ la esperanza de vida media al nacer y ‘t’ el


período de uso del cementerio”.

Es interesante indicar, según Ubelaker (2007), cómo “la tasa de mortalidad


[también] ofrece la base para reconstruir el tamaño de la población a la que se
aplica. Dado que especifica el número de individuos por mil que mueren cada año,
sólo necesitamos conocer el número total de muertes y el periodo de tiempo en que
ha sido utilizado un cementerio, para obtener una estimación del tamaño total de la
población”. La fórmula indicada por Ubelaker es la siguiente, similar a la que
propone Thillaud (1996):

P = 1000 * ∑ Dx/ M * t

P = es el tamaño de la población.
∑ Dx = es el número de defunciones, variable representada por los restos
esqueléticos.
M = es la tasa bruta de mortalidad
t = es el número de años de uso del cementerio.

154
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Rihuete Herrada (2000), citando a Coll Conesa (1989), mantiene que se


puede intentar calcular el número de individuos inhumados por generación (CIG).
Para ello se debe de calcular el número de generaciones (NG) existentes (se
dividirían los años de vigencia del cementerio por la esperanza de vida al nacer),
dividiendo a continuación el número de individuos inhumados por el número de
generaciones, con lo que se consigue el número de individuos enterrados por
generación (CIG). Estos cálculos son básicamente descriptivos y asumen una tasa
de crecimiento nula y sostenida en el tiempo: crecimiento vegetativo “cero” en un
modelo de población estable.

No obstante a lo anterior, y siguiendo a Ubelaker (2007), hay que tener en


cuenta que “aunque pueda generarse una tabla de la vida fiable (…), las dos
variables más importantes en la estimación del tamaño poblacional (el número total
de individuos que han muerto y el número de años que el cementerio ha estado en
uso) rara vez pueden ser determinados con seguridad. Los errores en estas cifras
pueden producir estimaciones bastante distorsionadas”.

155
Juan Pablo Diéguez Ramírez

5.3.6.- Estudio paleodemográfico comparado de la esperanza de vida a nivel de


adultos

“Una cuestión de indudable interés antropológico es el análisis comparativo


de la Esperanza de Vida en poblaciones de la Península Ibérica”. Hay que tener en
cuenta “las diversas metodologías empleadas por los investigadores para la
determinación del sexo y de la edad, el tamaño muestral de cada una de las series,
y la conservación diferencial de los restos” (Robledo Sanz, 1998).

Es por ello que se procederá, en el epígrafe correspondiente, a comparar los


valores de la esperanza de vida a los 21 años de las poblaciones de las necrópolis
de Cortijo Nuevo, Cortijo Coracho (ambas hispanorromanas), Ronda Sur, Valladolid
y la población de la ciudad inglesa de York (las tres últimas de origen judío), con los
valores correspondientes de otras poblaciones de la Península Ibérica, tanto de
época hispanorromana como medieval y moderna, además de poblaciones
contemporáneas.

En dicha comparación se indicarán los valores obtenidos para aquella


variable en cada población, además de los valores propios de los grupos de varones
y mujeres para cada una de ellas. En el caso de no tener tales se indicará que no
consta el mismo.

Se pretende con ello comprobar la calidad de vida en cada una de las


poblaciones a estudio y, tras su comparación con aquellas otras de la Península
Ibérica, tratar de explicar la misma en las tres necrópolis lucentinas. De esta manera
se intentará determinar, al igual que en el caso de los anteriores epígrafes sobre
estudios paleodemográficos, el nivel de salud de las mismas y su relación con el
nivel de vida de dichas poblaciones.

156
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

La relación de poblaciones, que se compararán con las anteriormente


mencionadas, se indica en la Tabla nº 1.

Series comparadas Época Cronología


(d. C.)

Cortijo Nuevo (Lucena, en Córdoba) hispanoromana III-IV


Catedral de Egara (Tarrasa, en Barcelona) hispanoromana IV-VIII
Cortijo Coracho (Lucena, en Córdoba) hispanoromana IV-VIII
Camino de los Afligidos (Alcalá de Henares, en Madrid) hispanoromana V-VI
Tinto Juan de la Cruz (Pinto, en Madrid) hispanoromana V-VI
El Ochavillo hispanoromana VI-VII
(Céspedes-Hornachuelos, en Córdoba)
La Indiana-El Prado (Pinto, en Madrid) hispanoromana VII-VIII
La Olmeda (Palencia) Medieval VII-XIII
Santa María de Hito (Cantabria) Medieval IX-XII
Complejo de Iglesias de Sant Pere (Tarrasa, en Barcelona) Medieval IX-XIII
La Torrecilla (Granada) Medieval IX-XIV
Poblaciones medievales del antiguo Reino de León Medieval IX-XV
Ronda Sur (Lucena, en Córdoba) Medieval judia X-XI
Monasterio de Suso (La Rioja) Medieval X-XI
Paseo de la Acera de Recoletos (Valladolid) Medieval judia X-XI
Palacios de la Sierra (Burgos) Medieval X-XIII
Villanueva de Soportilla (Burgos) Medieval X-XIII
Xarea (Vélez Rubio, en Almería) Medieval X-XIV
Santa María de la Piscina (La Rioja) Medieval X-XIV
San Nicolás (Murcia) Medieval XI-XII
Montjuich (Barcelona) Medieval judia XI-XIV
San Baudelio de Berlanga (Soria) Medieval XII
Necrópolis judía de la ciudad de York (Inglaterra) Medieval judía XII-XIII
Palat del Rey (León) Medieval XII-XVIII
Necrópolis judía de Sevilla Medieval judia XIII-XV
Poblaciones modernas del antiguo Reino de León moderna XIV-XVIII
Wamba (Valladolid) moderna XV-XVII
Datos de la población española (año 1900) contemporánea XX
Datos de la población española (año 1980) contemporánea XX

Tabla 1: Tabla comparativa de la esperanza de vida a los 20 años en diversas poblaciones españolas de diversas
épocas (tardorromanas, tardoantiguas, medievales, modernas y contemporáneas).
Modificada de ROBLEDO SANZ (1998)

En la Tabla 1, los datos de la Esperanza de Vida de las necrópolis de Camino


de los Afligidos, Tinto Juan de la Cruz y La Indiana-El Prado se han estimado a los
17 años de edad, mientras que en la necrópolis de San Nicolás ha sido a los 18
años. En los casos de las necrópolis de Cortijo Nuevo, Cortijo Coracho, El Ochavillo,
Ronda Sur, Monasterio de Suso, Paseo de la Acera de Recoletos, Palacios de la
Sierra, Villanueva de Soportilla y San Baudelio de Berlanga, han sido determinados
para 21 años de edad. En el caso de la necrópolis judía de Sevilla el valor estimado
coincide con la edad media de la muestra.

157
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Con posterioridad se procederá a aplicar el análisis estadístico t de Student,


comparando los valores medios de esperanza de vida en adultos –para varones,
mujeres y ambos sexos- de cuatro de los grupos de poblaciones de la Tabla 1 con la
población sefardí lucentina (poblaciones hispanorromanas, medievales no judías,
medievales judías y poblaciones contemporáneas), con el fin de comprobar si
existen diferencias significativas entre ellas, respecto de dicho parámetro: se ha
trabajado con un nivel de significación de p<= 0,05, usando el programa de
estadística SPSS V. 15.

158
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

5.3.7.- Estudio paleodemográfico comparado de mortalidad arcaica o


preindustrial

En Demografía, el proceso de transición entre una población antigua o


preindustrial y una moderna, en sociedades occidentales, se da a partir del siglo
XVIII: en la primera existe, normalmente, un estancamiento de la población junto con
tasas elevadas de natalidad y mortalidad (Jordana Comín, 2007). Una forma de
analizar el perfil demográfico de una población antigua o preindustrial, comprobando
“si el mismo se aproxima a un perfil teórico, es establecer comparaciones con unas
tablas de mortalidad histórica, (…) mediante poblaciones documentadas” (González-
Martín, 1999). De acuerdo con Gumuzio Barrie (2008), este análisis se utiliza para
comparar los valores paleodemográficos determinados en toda población
investigada con los valores de otras poblaciones antiguas conocidas, obtenidos
mediante demografía histórica y reflejados en unas tablas-tipo, comprobando si
presentan pautas similares de comportamiento.

Así, se podría analizar si la población a estudio tiene un perfil de mortalidad


similar al de otras poblaciones antiguas que servirían de modelo, algo muy útil
cuando los datos paleodemográficos que representan a la población preindustrial
investigada, obtenidos a partir del análisis de sus restos óseos, son incompletos o
defectuosos (Jordana Comín, 2007; Jurado Gómez, 2007).

Para ello “se comparan los cocientes de mortalidad de la población estudiada


con el perfil de mortalidad arcaica derivado de las tablas-tipo”, de acuerdo con
diversos modelos (que se discutirán a continuación), “a partir del estudio de la
esperanza de vida al nacimiento en poblaciones documentadas”, de tal manera que
“para una esperanza de vida cualquiera, se observa si el cociente de mortalidad de
la población se encuentra dentro del rango de variabilidad esperado para una
población natural” (Gumuzio Barrie, 2008).

Generalmente se comprueba cómo, en estas poblaciones preindustriales, la


esperanza de vida al nacer es similar a la esperanza de vida a los veinte años

159
Juan Pablo Diéguez Ramírez

(Séguy et al., 2006): los valores más altos de esperanza de vida al nacer en
poblaciones preindustriales, y los más bajos en poblaciones contemporáneas en
vías de desarrollo, suelen ser de unos 30 años, aproximadamente (Jordana Comín,
2007; citando a: Acsádi y Nemeskéri, 1970).

Las primeras tablas de mortalidad se basaron en los modelos de tablas-tipo


empleados por la ONU (1955, 1956), que proponían estimar la mortalidad a partir del
parámetro de mortalidad infantil (1q0), al considerar que existía una relación entre los
cocientes sucesivos de mortalidad en los diferentes grupos de edad analizados en
cualquier población (Séguy y Buchet, 2011). A partir de estos se elaboraron tres
modelos posteriores (Alesan et al., 1999; Jordana Comín, 2007; Séguy y Buchet,
2011):

a) El primero (Coale y Demeny, 1966), cuyas tablas fueron completadas y


mejoradas en 1983 gracias a Bárbara Vaughan, clasifica las mismas en
cuatro tipos de modelos regionales (Este, Norte, Sur y Oeste; cada uno con
diferentes niveles de mortalidad) y es el más empleado en estudios de
demografía actual, pero presenta problemas para su aplicación en el análisis
de poblaciones antiguas: solo utiliza datos de poblaciones occidentales
subdesarrolladas estimados a partir de la esperanza de vida al nacer de
poblaciones posteriores a 1870 (el más usado es el modelo Oeste, que se
corresponde con el modelo mediano de Coale y Demeny: se le considera el
más preciso a la hora de aplicarlo sobre poblaciones preindustriales).
b) El segundo (Ledermann, 1969) presenta una gran flexibilidad y una amplia
variedad de modelos de mortalidad, si bien es menos certero al basarse en
cálculos de regresiones sucesivas que acumulan los errores, empleando
fundamentalmente las tablas-tipo de la ONU.
c) El tercero (Weiss, 1973) se basa en modelos poblacionales de mortalidad
obtenidos a partir de colecciones de restos óseos antiguos y de diferentes
poblaciones etnográficas, para edades inferiores a 55 años, mientras que
para edades iguales o superiores a 55 años se basa en el modelo Oeste de
Coale y Demeny.

160
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

El empleo de estos modelos de análisis paleodemográfico evita los errores o


sesgos que pueden surgir al usar únicamente los datos basados en los restos óseos
de las poblaciones investigadas (Nagaoka et al., 2006).

En la presente investigación se va a emplear el método de tablas-tipo de


Séguy y Buchet (2011). En dicha obra se presentan dos modelos de análisis
paleodemográfico basado en poblaciones con mortalidad antigua o preindustrial: el
modelo logarítmico (función logarítmica) y el logístico (función logística). Ambos
permiten estimar los niveles de mortalidad, en los diversos grupos de edad de toda
población investigada, a partir de los datos observados en otras poblaciones de
referencia (un total de 167 tablas-tipo, para ambos sexos, y un número menor para
el caso de varones o mujeres, independientemente), las cuales presentan todas
ellas una mortalidad preindustrial, anterior a la aparición de la medicina moderna
(como límite entre ellas se considera el siglo XVIII d. C.). Para ello se parte de unos
parámetros de entrada, basados en datos osteológicos (Séguy y Buchet, 2011). En
un artículo anterior (Séguy et al, 2006) dichos autores plantean un método que usa
unas tablas-tipo de mortalidad, para el análisis paleodemográfico de las poblaciones
preindustriales, precursor del método que se utilizará en la presente investigación
(Séguy y Buchet, 2011).

Para estimar los valores de edad de los individuos a estudio, y establecer así
unas poblaciones de referencia adecuadas, dichos autores emplean dos métodos de
análisis de edad: en subadultos, los procesos de mineralización dentaria, mientras
que para los individuos mayores de veinte años se ha optado por el estudio de la
sinostosis de las suturas craneales. Se determinaron una serie de tablas de datos,
dispuestas en matrices, que reflejaban la distribución de los grupos de edad de una
población preindustrial estandar, para estimar la población de referencia (Séguy y
Buchet, 2011). Sin embargo, al no usar tales métodos en el análisis de la edad de
las poblaciones a estudio en esta investigación, se ha optado por estimar la edad, y
la distribución de los individuos en cada grupo de edad, siguiendo los métodos
anteriormente citados en el epígrafe correspondiente. Los propios autores, en su
obra, indican cómo pueden ser usados otros métodos para el cálculo de la edad de

161
Juan Pablo Diéguez Ramírez

los individuos, y su distribución en los diferentes grupos de edad (Séguy y Buchet,


2011).

A partir de dichos parámetros se podrían determinar unas tablas-tipo para


calcular los coeficientes de mortalidad para cada grupo de edad (comprenden cinco
años de edad como rango para cada uno, salvo los dos primeros, que incluyen a los
menores de un año y los menores de edad comprendida entre uno y cuatro años),
considerando valores diferentes de la tasa de crecimiento que afectaría a la
población a estudio, dentro del intervalo comprendido entre – 3% y + 3%, con
diferencias de 0,25 % entre ellas, representando un total de 25 valores, incluido el
valor nulo (tasa de crecimiento cero). Sólo se van a determinar las tablas para
ambos sexos en esta investigación: no se analizarán por separado para varones y
mujeres.

De los dos métodos citados se utilizará el modelo logarítmico: éste se basa


en la determinación de una serie de ecuaciones de regresión que ligan cada
cociente de mortalidad con el precedente (o el siguiente, en el caso de regresión
inversa), bien en forma logarítmica o a partir de un valor simple. Para evitar que la
estimación encadenada de los cocientes disminuya su certeza, las ecuaciones se
adaptan relacionando los cocientes de mortalidad con un parámetro
paleodemográfico dado. En la presente investigación se va a aplicar únicamente,
dentro de todos los parámetros utilizados, el denominado como Índice de juventud
(IJ):

(D5-14 / D20-w)= IJ

Una presunción indispensable, a la hora de aplicar este modelo a una


población de una necrópolis histórica, es la aceptación de las tres hipótesis
siguientes:

162
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

a) La mortalidad de la misma sería equiparable a la observada en poblaciones


preindustriales (sobre las cuales se basa el modelo: un total de 167 tablas-
tipo).
b) Se debe de escoger aquella tabla-tipo cuya mortalidad sea similar a la de la
población investigada.
c) Además, se supondrá que no existieron eventos accidentales que pudieran
implicar graves alteraciones demográficas en la población de la necrópolis
estudiada, tales como guerras, epidemias, …

Las variables analizadas en las Tablas de Vida (Hassan, 1981; citado en:
Robledo Sanz, 1998) fueron las siguientes: número de individuos fallecidos, D (x);
numero de supervivientes para cada grupo de edad, S (x); probabilidad de muerte, q
(x); número de años vividos en cada grupo de edad, V (x); número de años por vivir,
T (x); y esperanza de vida, E (x).

163
Juan Pablo Diéguez Ramírez

5.4.- ESTIMACIÓN DE LA ESTATURA. Introducción

La estatura o talla, en Antropología Física y, en especial, en Antropología


Forense, es un dato que en numerosas ocasiones permite identificar perfectamente
a un individuo de otro (al igual que a diferentes poblaciones entre sí). De ahí que su
estimación en cadáveres haya sido un campo de estudio que se desarrolló desde el
primer momento dentro de esta ciencia (El-Najjar y McWilliams, 1978). “Se entiende
por talla la altura comprendida entre el punto más elevado de la cabeza (vértex) y el
suelo, estando el individuo en bipedestación, con la cabeza orientada en el plano de
Frankfort” (Dorado y Carrillo, 2013).

Con el fin de determinar la estatura se han usado las ecuaciones de


Manouvrier (1892), Pearson (1899), Trotter (1970), además de Mendonça (1998,
2000): el primero y el segundo al basarse en población europea; el tercero al ser
habitual, aunque se basa en población norteamericana; y el trabajo de Mendonça
especialmente, ya que está basado en población contemporánea de la Península
Ibérica, y la muestra investigada es de población mediterránea. En las tablas
confeccionadas, la longitud de cada hueso viene expresada en mm: se trata de la
longitud máxima (L.M.), salvo en los casos del húmero y del fémur, en los que se
determina también la longitud fisiológica (L.F.); no se tiene en cuenta la espina en la
medición de la longitud de la tibia (se aplicará así en todos los casos investigados).
La estatura de cada individuo analizado, en las tablas correspondientes, se expresa
en cm en todos los métodos, salvo en el de Manouvrier que se presenta en mm.

Para obtener el valor de la estatura con el método de Manouvrier se ha


realizado la corrección sobre hueso seco: hay que sumar 2 mm a la longitud tomada
y restar 2 cm a la estatura así obtenida. Si no se obtiene directamente de la tabla se
calcula proporcionalmente, a partir de los dos valores del rango entre los que se
encuentre el dato determinado.

164
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

En el método de Trotter la estatura se expresa en cm. Se aplicó la corrección


adecuada según la edad; es decir, al valor de la Estatura en cm se le resta el valor
de la siguiente ecuación= – 0,06 * (edad – 30) cm.

En todos los casos investigados se ha considerado que los individuos


pertenecen al grupo caucasoide, distinguiendo entre varones y mujeres, además de
tener en cuenta el grupo de edad al que pertenecía cada uno de los individuos a
estudio: sólo se han utilizado los datos de aquellos individuos mayores de 20 años.

Los datos obtenidos de la estatura para cada individuo, en las tres


poblaciones, se clasificarán (Tabla nº 2) siguiendo a Martin y Saller (1957):

CLASES DENOMINACIÓN HOMBRES MUJERES


Enanos Menos de 130 Menos de 121
Muy bajos 130,0-149,9 121,0-139,9
CAMESOMOS
Bajos 150,0-159,9 140,0-148,9
Submedianos 160,0-163,9 149,0-152,9
Medianos 164,0-166,9 153,0-155,9
MESOSOMOS
Supermedianos 167,0-169,9 156,0-158,9
Altos 170,0-179,9 159,0-167,9
Muy altos 180,0-199,9 168,0-186,9
HIPSISOMOS
Gigantes Más de 200 Más de 187

Tabla 2: Clasificación de la estatura (en cm), según Martin y Saller (1957).


[Citado en: Campillo y Subirà (2004) y López Martínez (2002)]

“Algunos investigadores son partidarios de estimar la estatura a partir de


todos los huesos largos de un individuo de que se disponga, siendo la estimación
final la media de los resultados que arroje la dimensión de cada hueso” (Brothwell,
1993). Por dicho motivo, y de acuerdo con López Martínez (2002) y Herrerín López
(2008), se va a calcular el promedio de la estatura para cada uno de los métodos
empleados, a partir de los valores obtenidos según tipo de hueso (n= nº de tipos de
hueso) y sexo.

165
Juan Pablo Diéguez Ramírez

5.4.1.- Estudio comparado de la estatura, a partir de los datos obtenidos para


valores medios de la población, tanto masculinos como femeninos

A continuación aparecen dos tablas (Tablas nº 3 y 4) en las que se relacionan


diferentes poblaciones ibéricas, para su posterior comparación con los valores
propios de necrópolis tardoantigua, para valores medios, masculinos o femeninos,
de la estatura, mediante el test estadístico de la t de Student, con el fin de
comprobar si existen diferencias significativas entre ellos: se ha trabajado con un
nivel significación de p<= 0,05, y se ha utilizado el programa estadístico SPSS V. 15.
.

SERIES
Tarragona (III-V d.C.) Necrópolis visigodas (V-VII d.C.)
Pons (1949) Varela (1974-75)
Ampurias (III-VIII d.C.) Reino de León (IX-XV d. C.)
Pons (1949) López (2002)
Ensanche O (III-V d.C.) San Nicolás (XI-XIII d.C.)
Baxarias (2002) Robles (1997)
Parc de la Ciutat (Tardorromano) Montjuich (XI-XIV d.C.)
Vives (1987 b) Prevosti (1951)
Molineta (IV-VI d.C.) Reino de León (XIV-XVIII d. C.)
Zapata (2004 a) López (2002)
C/ Era (V-VI d.C.)
Zapata (2004 a)

Tabla 3: Modificado de: Zapata Crespo (2004 a)

166
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

SERIES
La Torrecilla (X-XIV d.C.) Sepúlveda (XI-XII d.C.)
Du Souich (1980) Pérez et al. (1981)
Cataluña y regiones limítrofes (IX-X d.C.) El Burgo de Osma (XIII-XIV;XVII-XIX d.C.)
Vives (1987 a) Herrerín (2008)
Sta. Mª de Hito (IX-XII d.C.) Sta. Clara (XV d.C.)
Galera (1989) Herrerín (2004)
Ordoñana (medieval) La Olmeda (VI-XIII d.C.)
Fdez de Prado (1978) Hdez y Turbón (1991)
Sta. Eulalia (medieval) Cristo de La Luz (XIII-XIX d. C)
Rodríguez (1981) De la Cruz Peletero (2009)

Tabla 4: Modificado de: Herrerín López (2008)

167
Juan Pablo Diéguez Ramírez

5.5.- CARACTERIZACIÓN BIOMÉTRICA: Dimorfismo sexual

Ya se indicó, en el epígrafe correspondiente, que el objetivo prioritario en


esta investigación era caracterizar la población del Cortijo Coracho mediante un
estudio osteométrico, estudiando semejanzas, diferencias y variabilidad intra e
interpoblacional. En la investigación presente sólo se procederá al estudio de
variables osteométricas del esqueleto apendicular (sobre todo de los huesos largos,
salvo el peroné, hueso del que no se han encontrado restos bien conservados; los
restos de las manos y pies no se han estudiado, al igual que las escápulas y
coxales, ya que se encontraban muy deteriorados), dejando para más adelante el
estudio del esqueleto axial. La investigación de los caracteres no métricos, craneales
o postcraneales, se realizará con posterioridad. De la misma forma, se procederá a
exponer los datos obtenidos del estudio osteométrico del material óseo (también de
los huesos largos) de las otras dos poblaciones lucentinas.

Dichos valores, para las tres poblaciones, son susceptibles de ser


analizados con paquetes informáticos adecuados para el tratamiento estadístico de
los mismos (programa SPSS V. 15), utilizando las variables determinadas por
Martin, en Martin y Saller (1957). Cuando se han utilizado otras, aparecen definidas
en Alemán Aguilera (1997).

A partir de tales variables métricas se procedió a determinar diferentes


índices, para cada uno de los huesos estudiados, con el fin de relacionar el tamaño y
la forma en las correspondientes regiones anatómicas. Los datos obtenidos se
corresponden en su mayoría a las epífisis proximales y las diáfisis de los diferentes
huesos largos ya que, en gran medida, la mayoría de las epífisis distales de los
mismos se encontraban muy mal conservadas. Se ha realizado un estudio de
estadística descriptiva para aquellos valores de los que se han obtenido datos.

Las abreviaturas usadas en las tablas se corresponden con las siguientes


variables:

168
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

N= número de individuos
Mín.= valor mínimo de la serie
Máx.= valor máximo de la serie
M= media
Ds= desviación típica

Se han calculado los índices respectivos para cada hueso largo estudiado, los
cuales miden las siguientes características:

a) Índice Diafisario humeral: mide el aplastamiento del hueso en la porción más


aplanada del mismo.

b) Índice de Platolenia del cúbito (Índice de Vernau): mide el aplanamiento


transversal del cúbito por debajo de la epífisis superior.

c) Índice Pilástrico (fémur): expresa la forma de la sección transversal en la mitad de


la diáfisis femoral y, particularmente, el grado de prominencia de la línea áspera.
Cuando esta línea está muy desarrollada recibe el nombre de pilastra.

d) Índice de Platimería (fémur): expresa el aplanamiento de la región subtrocantérea


(entre el trocánter y el punto de bifurcación de la línea áspera). Esta característica se
considera que es un rasgo específico de los humanos modernos, que apareció
durante el Neolítico.

e) Índice Cnémico (tibia): expresa el aplanamiento transversal de la parte superior


del hueso y se toma a nivel del agujero nutricio.

Por otro lado, se ha estudiado el dimorfismo sexual (DMS) en las poblaciones


de Cortijo Coracho y Ronda Sur. Se trata de una característica biológica que se
define, para una especie animal, como las diferencias somáticas que aparecen entre
individuos de diferente sexo, influyendo la herencia y el medioambiente. De acuerdo
con diversos autores está íntimamente relacionado con la división de las tareas para

169
Juan Pablo Diéguez Ramírez

cada sexo de forma que, cuando la tarea es común, o muy parecida para hombres y
mujeres, disminuye, mientras que aumenta cuando las ocupaciones habituales son
muy diferentes, pues dicho parámetro refleja las adaptaciones de cada sexo a unas
determinadas cargas en unas zonas anatómicas concretas (Herrerín López; 2004,
2008; Herrerín y Reyes, 2010-2011).

Normalmente, el dimorfismo sexual está determinado por los caracteres


sexuales secundarios, que afectan a regiones del cuerpo no relacionadas
directamente con la fecundación. En el esqueleto, el DMS hace que las medidas de
los huesos, su robustez y su forma, sean diferentes entre hombres y mujeres
(Herrerín López; 2001, 2008; Herrerín y Reyes, 2010-2011). Según Herrerín, hay
autores “que sostienen que el dimorfismo sexual disminuye con la edad” (Herrerín
López; 2001, 2008). Para Burns (2008), “hay más dimorfismo sexual en unos grupos
humanos que en otros. Por tanto, en la determinación del sexo es importante la
naturaleza genética (tipológica) de la población, que debe considerarse al igual que
las diferencias normales, el tamaño y el grado de actividad”.

Para determinar este parámetro se ha seguido la fórmula siguiente (Herrerín


López; 2001, 2004, 2008; Herrerín y Reyes, 2010-2011):

DMS= [ MM / MF ] * 100
DMS= dimorfismo sexual (en %)
MM= media masculina
MF= media femenina

El valor de DMS “será mayor de 100 cuando el valor promedio masculino


para una determinada variable, sea mayor que el femenino, y será menor que 100
cuando el femenino sea mayor. (…) Se ha calculado también la diferencia entre
medias (DIF= media masculina – media femenina) siendo mayor que 0 cuando el
valor masculino es superior, y menor que 0 cuando el superior es el femenino”
(Herrerín López; 2001, 2008).

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Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Se ha realizado un análisis con el estadístico t de Student, para cada hueso


largo investigado, en aquellas variables de las que se obtuvo un número de casos
superior a 6, tanto en las variables postcraneales investigadas como en los índices
estimados a partir de ellas. El nivel de significación ha sido del 95 %; es decir, se
estima que existe una diferencia significativa cuando p<= 0,05.

171
Juan Pablo Diéguez Ramírez

5.6.- COMPARACIÓN BIOMÉTRICA DE LA NECRÓPOLIS TARDOANTIGUA CON


OTRAS NECRÓPOLIS DE LA PENÍNSULA IBÉRICA

Con los resultados obtenidos con el estudio estadístico biométrico se puede


caracterizar a la población tardoantigua investigada, comparando los datos
obtenidos con aquellos otros de necrópolis hispanas: Romanos (Pons), Visigodos
(Varela), Poblet Iglesia, San Juan de Monoitio, Sta. María de Hito (cristiano
medieval), poblaciones medievales y modernas de Castilla-León, Cataluña medieval,
la Torrecilla (musulmán medieval), Villanueva de Soportilla (cristiano medieval),
Suso (cristiano medieval), Palacios Sierra (cristiano medieval), San Baudelio
(cristiano medieval), Judíos de Montjuich (medieval) y Palat del Rey (medieval y
moderna). Algunas de ellas han sido citadas en otros epígrafes de la presente
investigación.

Se van a comparar, mediante el método estadístico t de Student, los valores


medios de diversas variables para los huesos largos investigados, entre la población
tardoantigua y las anteriormente citadas, con el fin de comprobar si existen
diferencias significativas entre ellos.

172
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

5.7.- ANÁLISIS DE CONGLOMERADOS (CLUSTERS)

Simultáneamente, se puede determinar el grado de semejanza existente entre


la población tardoantigua y aquellas poblaciones citadas en el epígrafe anterior, en
especial con poblaciones hispanorromanas o visigodas. Esto permitiría comprobar la
hipótesis principal de trabajo que se mantiene desde un principio: se trataría de una
necrópolis de origen hispanorromano. Se confirmaría así el origen de la población
del Cortijo Coracho o, al menos, se clarificaría su procedencia.

Persiguiendo dicho objetivo se ha empleado un tipo de de análisis


multivariante denominado análisis de conglomerados (cluster analysis), mediante el
programa estadístico SPSS V. 15: dicho análisis se utiliza para agrupar elementos
en grupos homogéneos, denominados conglomerados, de acuerdo con las
similitudes o diferencias que presenten entre ellos, de manera que cada uno por
separado sea lo más homogéneo posible y, a la vez, que todos ellos sean muy
distintos entre sí. Los individuos o casos clasificados en el mismo grupo o
conglomerado (cluster) serían tan similares como fuese posible, representándose los
datos mediante dendogramas. Se puede usar para clasificar individuos o variables.
Este análisis se utiliza en Biología para clasificar animales y plantas, denominándose
como “taxonomía numérica”. (Bisquerra Alzina, 1989; Ferrán Aranaz, 1996). Para
ello se trata de conseguir que las distancias dentro de un mismo conglomerado sean
pequeñas, mientras que las distancias entre conglomerados diferentes deberían de
ser más amplias. Cada caso, o individuo, para cada valor de la variable estudiada,
sería considerado como un punto en un espacio de “p” dimensiones (una por cada
variable): se trata de unir en un mismo conglomerado los casos que sean similares
entre sí, y diferentes a los que pertenezcan a otro conglomerado (Ferrán Aranaz,
1996).

“Antes de iniciar un ‘cluster analysis’ deben de tomarse tres decisiones: 1)


selección de las variables relevantes para identificar a los grupos, 2) selección de la
medida de proximidad entre los individiduos, 3) elección del criterio para agrupar
individuos en conglomerados” (Bisquerra Alzina, 1989). Las variables escogidas

173
Juan Pablo Diéguez Ramírez

serán aquellas en las que se obtenga un mayor número de casos o poblaciones con
valores observados, dentro de las habituales que han sido utilizadas en la presente
investigación.

Para la selección de la medida de proximidad es conveniente estar


familiarizado con este tipo de medidas, básicamente similitudes y distancias, ya que
los conglomerados que se forman lo hacen en base a las proximidades entre
variables o individuos. Para elegir el criterio de agrupación conviene conocer, como
mínimo, los principales métodos de ‘cluster analysis’. Se distinguen dos grandes
grupos: métodos jerárquicos y no jerárquicos. Los más utilizados son los primeros,
que se subdividen en aglomerativos y disociativos. Los métodos aglomerativos, o
ascendentes, empiezan el análisis con tantos grupos como individuos haya,
formándose grupos de forma ascendente, de forma que al final todos los casos
están unidos en un mismo conglomerado. Hay muchos criterios para ir formando los
conglomerados, y todos se basan en una matriz de distancias o similitudes
(Bisquerra Alzina, 1989).

“Antes de establecer el criterio para la formación de los conglomerados será


necesario establecer una medida de la distancia entre individuos”. La más común es
la euclídea, que se define como “la raíz cuadrada de la suma de los p cuadrados de
las diferencias entre los valores observados en las p variables para los dos
individuos correspondientes. (…) Será positiva cuando los dos individuos difieran en
al menos un valor y nula cuando los dos individuos presenten exactamente los
mismos valores en las p variables”. Para evitar que las diferencias entre los valores
de las variables no tengan relevancia en el cálculo de la distancia se han unificado
las medidas en Unidades Z: se ha restado a cada uno de sus valores la media de la
variable y dividido la diferencia por la desviación típica (Ferrán Aranaz, 1996).

Una vez definida la distancia entre individuos (casos) se ha de establecer el


criterio para la formación de los conglomerados. En los métodos jerárquicos
aglomerativos se comienza con tantos conglomerados como individuos iniciales,
formándose nuevos conglomerados de forma ascendente, agrupando en cada etapa

174
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

a aquellos individuos que pertenezcan a los conglomerados más próximos, hasta


que todos ellos estén, finalmente, agrupados en un único conglomerado. Los
distintos métodos difieren únicamente en la distancia considerada para medir la
proximidad entre conglomerados (Ferrán Aranaz,1996).

“El método del promedio entregrupos (average linkage between groups),


también conocido como de la media, y a veces denominado UPGMA (Unweighted
Pair-Group Method using aritmethic Averages), define la distancia entre dos
conglomerados como el promedio de las distancias entre todos los pares de
individuos en los cuales un miembro del par pertenece a cada uno de los clusters
formados anteriormente. (…) Este método utiliza información de todas las distancias
entre pares de individuos, y no solamente de los más alejados o de los más
próximos (…). Por esta razón suele ser uno de los métodos preferidos”, y es el que
funciona por defecto en el SPSS V. 15 (Bizquerra Alzina, 1989). “La ventaja de este
método radica en que el proceso de formación de conglomerados se puede seguir
etapa a etapa. (…) Cuando el número de individuos y de variables es elevado, (…)
en lugar de la propia distancia euclídea suele utilizarse su cuadrado” (Ferrán Aranaz,
1996). “De la revisión de la bibliografía se deduce que, en caso de duda, el método
más recomendable, probablemente, sea el del promedio entregrupos, con la
distancia euclídea al cuadrado como medida de proximidad” (Bisquerra Alzina,
1989). El uso de la distancia euclídea al cuadrado es recomendable cuando las
variables vienen dadas en iguales escalas y unidades. En la presente investigación
se usarán el método promedio entregrupos y la medida de proximidad utilizada será
la distancia euclídea al cuadrado. La representación se realizará mediante un
dendograma.

175
Juan Pablo Diéguez Ramírez

176
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

RESULTADOS
y
DISCUSIÓN
Juan Pablo Diéguez Ramírez

178
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.- RESULTADOS y DISCUSIÓN.

Se presentan en este Capítulo los resultados obtenidos durante la


investigación de los grupos de sexo y edad en las tres poblaciones lucentinas. A su
vez, se expone el estudio paleodemográfico comparado con las otras dos necrópolis
judías (española e inglesa), incluyendo a un conjunto de poblaciones de la Península
Ibérica. Finalmente, aparecen los datos obtenidos del estudio biométrico de los
restos óseos de los cementerios lucentinos, incluyendo a la estatura y el dimorfismo
sexual, comparándose los datos de la necrópolis tardoantigua con varias necrópolis
de la Península Ibérica. Por último, se realiza un análisis de conglomerados,
mediante dendogramas, en el que se compara la citada necrópolis con otras de la
península, a fin de determinar el grado de proximidad entre aquella y el resto de
necrópolis peninsulares analizadas.

179
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.1.- TABLAS y GRÁFICAS DE “SEXO Y EDAD” DE LAS NECRÓPOLIS


LUCENTINAS

6.1.1.- Necrópolis Cortijo Nuevo.

TUMBA SEXO EDAD


Corte 6
1 VARÓN 35-50
2 VARÓN 18-30
3 MUJER 25-35
4 MUJER 35-50
Corte 5
1 INDET + de 20
5 INDET 35-50
7 INDET + de 20
8 INDET 20-30
9 INDET 30-40
10 INDET + de 20
12 INDET 18-30
14 INDET 18-25
18 MUJER + de 20
19 INDET + de 20
20 INDET + de 20

Corte 5
Subadultos
2 INDET - de 20
3 INDET - de 20
4 INDET - de 20
6 INDET - de 20
11 INDET - de 20
13 INDET - de 20
15 INDET - de 20
16 INDET - de 20
17 INDET - de 20
.
Tabla 5: grupos de sexo y edad
en la necrópolis de Cortijo Nuevo

180
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Grupos de Edad Varón Mujer Indeterminado


Menores (- 20 años) 0 0 9
Adulto (21-40 años) 1 1 4
Maduro (41-60 años) 1 1 1
Senil (+ 60 años) 0 0 0
Mayores (+ 20 años) 0 1 5

Tabla 6: grupos de sexo y edad


en la necrópolis de Cortijo Nuevo

Tabla de Sexo y Edad Necrópolis "Cortijo Nuevo"

10
Nº de Individuos

8
Varón
6
Mujer
4
Indeterminado
2
0
0

0
s

60

20
-4

-6
to
ul

21

41

de

de
d
ba

ás

ás
Su

Clases de Edad

Figura 26: grupos de sexo y edad


en la necrópolis de Cortijo Nuevo

181
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.1.2.- Necrópolis Cortijo Coracho.

TUMBA Nº INDIVIDUO SEXO EDAD CLASE


REGISTRO DE
EDAD
1 2005 V 40-60 Maduro
2 1041 CORTE I INDETERM INDETERM INDET
2004 CORTE II INDETERM 25-35 Adulto
3 2013 M 50-70 Senil
4 2006 1 M + de 20 + de 20
4 2017 2 V 25-35 Adulto
5 2015 1A V 20-30 Adulto
2015 1B INDETERM INDETERM INDET.
5 2016 2 V + de 20 + de 20
6 2008 1 M 30-40 Adulto
6 2020 2 INDETERM 20-35 Adulto
7 2012 1 INDETERM 45-70 Maduro
7 2007 2 INDETERM INDETERM INDET.
8 2009 V + de 20 + de 20
9 2019 SUBADULTO 15-18 Juvenil
10 2011 M + de 20 + de 20
11 2029 1 INDETERM INDETERM INDET.
11 2030 2 V 20-25 Adulto
12 2025 1 M 20-25 Adulto
12 2026 2 INDETERM 20-40 Adulto
12 2027 3 INDETERM 18-30 Adulto
13 2055 1 INDETERM INDETERM INDET.
13 2056 2 No existe No existe
14 2022 1A SUBADULTO 14-18 Juvenil
14 2022 1B INDETERM 35-60 Maduro
14 2063 2 INDETERM 30-60 Maduro
15 2021 1 INDETERM + de 20 + de 20
15 2057 2 INDETERM INDETERM INDET
15 2058 3 INDETERM 50-60 Maduro
15 2059 4 INDETERM 35-50 Maduro
16 2024 INDETERM 20-50 Adulto
17 2023 V 45-60 Maduro
18 2028 SUBADULTO - de 20 - de 20
19 2010 INDETERM 25-40 Adulto

Tabla 7: grupos de sexo y edad


en la necrópolis de Cortijo Coracho

182
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

TUMBA Nº INDIVIDUO SEXO EDAD CLASE


REGISTRO DE
EDAD
20 2050 V + de 20 + de 20
21 2031 INDETERM INDETERM INDET.
22 2048 INDETERM + de 20 + de 20
23 2036 A V 30-60 Maduro
2036 B M 40-44 Maduro
24 2037 1 INDETERM 25-35 Adulto
24 2038 2 INDETERM 25-35 Adulto
24 2040 3 INDETERM INDETERM INDETERM
24 2067 4 No existe
25 2064 1 INDETERM INDETERM INDETERM
25 2065 2A INDETERM 35-60 Maduro
25 2065 2B INDETERM 45-70 Maduro
25 2061 3 No existe
26 2043/2081 M 30-40 Adulto
27 2044 1 V + de 20 + de 20
27 2078 2 M 30-40 Adulto
28 2045 V + de 20 + de 20
29 2046/2047 V 20-40 Adulto
30 2051 1 INDETERM 30-50 Adulto
30 2051 2 INDETERM INDETERM INDETERM
30 2051 3 M 25-50 Adulto
31 2052 1 INDETERM INDETERM INDETERM
31 2053 2 No existe
31 2054 3 No existe
32 2060 SUBADULTO - de 20 - de 20
33 2066 1 SUBADULTO 10-12 Infantil II
33 2061 2 INDETERM INDETERM INDETERM
34 2279 V 45-60 Maduro
34 2109 Restos de
animales
35 2263 SUBADULTO 5-6 Infantil I
36 2187 1 V 20-50 Adulto
36 2195 2 INDETERM + de 20 + de 20
36 2196 3 INDETERM INDETERM INDETERM
37 2324 M + de 20 + de 20
38 2098 1 V + de 20 + de 20
38 2092 2 INDETERM 20-40 Adulto
38 2161 3 ¿existe este Individuo?
39 2070 1 M 50-60 Maduro
39 2040 2 INDETERM 30-40 Adulto
40 2071 1 INDETERM 25-50 Adulto
40 2083 2 V + de 20 + de 20
41 2075/2076 V 35-60 Maduro
42 2077 1 V 30-40 Adulto
42 2079 2 M 20-25 Adulto

Tabla 7 (continuación)

183
Juan Pablo Diéguez Ramírez

TUMBA Nº INDIVIDUO SEXO EDAD CLASE


REGISTRO DE
EDAD
43 2177 1 SUBADULTO 10-12 Infantil II
43 2180 2 INDETERM INDETERM INDET.
43 2181 3 SUBADULTO 9-10 Infantil II
43 2182 4 V 45-60 Maduro
44 2153 1 V + de 20 + de 20
44 2174 2 V 45-70 Maduro
44 2175 3 SUBADULTO 14-20 Juvenil
45 2102 SUBADULTO 16-20 Juvenil
46 2144 SUBADULTO 16-18 Juvenil
47 2089 1 M 30-50 Maduro
47 2082 2 M 20-25 Adulto
47 2094 3 INDETERM INDETERM INDET.
48 2084 V 20-25 Adulto
49 2085 1 M + de 20 + de 20
49 2090 2 INDETERM INDETERM INDET.
50 2099 M 20-25 Adulto
51 2069 1 V 25-35 Adulto
51 2091 2 INDETERM 30-40 Adulto
52 2092 INDETERM INDETERM INDET.
53 2095 INDETERM INDETERM INDET.
54 2111 1 SUBADULTO 10-12 Infantil II
54 2118 2 No existe Varios Individuos
54 2127 3 INDETERM 45-60 Maduro
54 2128 4 INDETERM INDETERM INDET.
55 2097 INDETERM 25-35 Adulto
56 2136 1 INDETERM INDETERM INDET.
56 2155 2 INDETERM + de 20 + de 20
56 2156 3 INDETERM INDETERM INDET.
56 2157 4 INDETERM INDETERM INDET.
56 2169 5 INDETERM INDETERM INDET.
57 2379 SUBADULTO + de 13 Juvenil
58 2410 INDETERM INDETERM INDET.
59 NO HAY
RESTOS
60 2101 M 20-25 Adulto
61 2011 No existe
2086 INDETERM INDETERM INDET.
2185 V + de 20 + de 20
2238 INDETERM INDETERM INDET.
62 2147 INDETERM 20-35 Adulto

Tabla 7 (continuación)

184
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

TUMBA Nº INDIVIDUO SEXO EDAD CLASE


REGISTRO DE
EDAD
63 2104 1A V 35-60 Maduro
63 2104 1B INDETERM 45-70 Maduro
63 2108 2 M 20-39 Adulto
64 2264 SUBADULTO 5-6 Infantil I
65 2265 SUBADULTO 2-4 Infantil I
66 2200 1 SUBADULTO 7-9 Infantil II
66 2136 2 INDETERM INDETERM INDET
67 NO HAY (la tumba
RESTOS fue INDETERM INDETERM INDET
expoliada)
68 NO HAY (la tumba
RESTOS fue INDETERM INDETERM INDET
expoliada)
69 2351 V 30-44 Adulto
70 NO HAY (la tumba
RESTOS fue INDETERM INDETERM INDET
expoliada)
71 NO HAY (la tumba
RESTOS fue INDETERM INDETERM INDET
expoliada)
72 NO HAY (la tumba
RESTOS fue INDETERM INDETERM INDET
expoliada)
73 NO HAY
RESTOS
74 2320 M 20-35 Adulto
75 2346 SUBADULTO 4-5 Infantil I
76 2353 1 (la tumba INDETERM INDETERM INDET
fue
76 2354 2 expoliada) INDETERM INDETERM INDET
77 2345 SUBADULTO 1-2 Infantil I
78 2330 M 20-34 Adulto
79 NO HAY
RESTOS
80 2105 1 V 20-35 Adulto
80 2107 2 V + de 20 + de 20
81 NO HAY (la tumba
RESTOS fue INDETERM INDETERM INDET
expoliada)
82 NO HAY (la tumba
RESTOS fue INDETERM INDETERM INDET
expoliada)
83 NO HAY (la tumba
RESTOS fue INDETERM INDETERM INDET
expoliada)
84 2295 1 V + de 20 + de 20
84 2358 2 V + de 20 + de 20
84 2294 3 M 25-35 Adulto
85 NO HAY
RESTOS

Tabla 7 (continuación)

185
Juan Pablo Diéguez Ramírez

TUMBA Nº REGISTRO INDIVIDUO SEXO EDAD CLASE


DE
EDAD
86 2336 1A SUBADULTO 16-20 Juvenil
86 2236 1B M 35-70 Maduro
86 2243 2 M 20-44 Adulto
86 2310 3 No existe
87 2286 1 M 35-39 Adulto
87 2310 2 M 20-30 Adulto
88 2140 V 45-60 Maduro
89 2356 INDETERM 30-40 Adulto
90 2441 INDETERM INDETERM INDET.
91 NO HAY
RESTOS
92 2367 1 M 25-35 Adulto
92 2340 2 M + de 20 + de 20
93 2143 1 M 20-25 Adulto
93 2148 2 INDETERM INDETERM INDET.
93 2149 3 INDETERM INDETERM INDET.
94 2248 1 SUBADULTO 8-10 Infantil II
94 2252 2 SUBADULTO 2 Infantil I
95 2336 INDETERM 35-60 Maduro
96 2339 SUBADULTO 6-7 Infantil I
97 2342/2343 1A INDETERM 20-35 Adulto
97 2342/2343 1B INDETERM 60-70 Senil
97 2340 2A INDETERM 20-25 Adulto
97 2340 2B INDETERM INDETERM INDET.
97 2347 3 M + de 60 Senil
98 2348 SUBADULTO 16-18 Juvenil
99 2429 INDETERM 25-50 Adulto
100 2409 V 45-50 Maduro
101 2337 INDETERM INDETERM INDET.
102 2259 1 V 30-50 Adulto
102 2276 2 SUBADULTO 16-20 Juvenil
102 2277 3A INDETERM 18-25 Adulto
102 2277 3B SUBADULTO 18-20 Juvenil
102 2278 4 INDETERM INDETERM INDETERM
103 2113 INDETERM + de 20 + de 20
104 2231 1A SUBADULTO 14-16 Juvenil
104 2231 1B SUBADULTO 13-18 Juvenil
104 2231 1C INDETERM 30-50 Maduro
104 2231 1D INDETERM 20-25 Adulto
104 2241 2 V + de 20 + de 20
104 2242 3A V 30-60 Maduro
104 2242 3B SUBADULTO 6-7 Infantil II

Tabla 7 (continuación)

186
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

TUMBA Nº REGISTRO INDIVIDUO SEXO EDAD CLASE


DE
EDAD
105 2262 1A SUBADULTO 14-18 Juvenil
105 2262 1B INDETERM 20-30 Adulto
105 2284 2 INDETERM INDETERM INDET.
106 2115 1 SUBADULTO 16-20 Juvenil
106 2123 2 M + de 20 + de 20
107 2124 V 20-40 Adulto
108 2116 M + de 20 + de 20
109 2119 1 SUBADULTO 3-6 Infantil I
109 2122 2 SUBADULTO 8-9 Infantil II
110 2370 INDETERM INDETERM INDET.
111 2364/2373 INDETERM + de 20 + de 20
112 2126 1 SUBADULTO 13-16 Juvenil
112 2129 2 SUBADULTO 14-16 Juvenil
113 2131 V 20-30 Adulto
114 2176 V 25-35 Adulto
115 2167 1 M 20-25 Adulto
115 2168 2 V + de 20 + de 20
116 2166 INDETERM + de 20 + de 20
117 2201 1A V 50-60 Maduro
117 2201 1B SUBADULTO 9-11 Infantil II
117 2202 2 V 50-60 Maduro
118 2247 V 30-40 Adulto
119 2190 SUBADULTO 2-3 Infantil I
120 2179 SUBADULTO 6-8 Infantil II
121 2027 1A SUBADULTO - de 20 - de 20
121 2027 1B INDETERM + de 20 + de 20
121 2191 2 M 20-35 Adulto
122 2226 SUBADULTO 16-18 Juvenil
123 2229 SUBADULTO 14-20 Juvenil
124 2235/2335 A V 30-40 Maduro
B INDETERM 45-60 Senil
125 NO HAY
RESTOS
126 2289 1 SUBADULTO 8-9 Infantil II
126 2300 2 SUBADULTO 9-10 Infantil II
127 2303 1 SUBADULTO 5-6 Infantil I
127 2309 2 SUBADULTO 14-18 Juvenil

Tabla 7 (continuación)

187
Juan Pablo Diéguez Ramírez

TUMBA Nº INDIVIDUO SEXO EDAD CLASE


REGISTRO DE
EDAD
128 2198 1 SUBADULTO 9-10 Infantil II
128 2199 2 M 20-25 Adulto
129 2304 A V 45-60 Maduro
129 2304 B SUBADULTO 2-3 Infantil I
130 2225 M 40-49 Maduro
131 2203 1 SUBADULTO - de 20 - de 20
131 2207 2 INDETERM INDETERM INDET.
131 2208 3 No existe
132 2215 1 V 35-50 Maduro
132 2217 2 V 25-50 Adulto
132 2218 3 V 35-40 Adulto
132 2219 4 INDETERM 35-70 Maduro
133 2209 1 INDETERM INDETERM INDET.
133 2212 2 INDETERM 30-40 Adulto
134 2210 1 SUBADULTO 11-12 Infantil II
134 2220 2 M 20-39 Adulto
135 2222 1 M 35-60 Maduro
135 2214 2 INDETERM 18-50 Adulto
136 NO HAY (no pudo ser
RESTOS excavada)
137 2325 1 V 35-60 Maduro
137 2326 2 M 25-30 Adulto
137 2331 3 INDETERM INDETERM INDET.
138 2333 INDETERM INDETERM INDET.
139 NO HAY
RESTOS
140 2297 V + de 20 + de 20
141 2314 1 M 45-60 Maduro
141 2318 2 M 20-25 Adulto
142 2250 M 50-60 Maduro
143 2329 M 25-50 Adulto
144 NO HAY
RESTOS
145 2305 M + de 20 + de 20
146 2283 INDETERM INDETERM INDET.
147 2301 INDETERM INDETERM INDET.
148 2293 SUBADULTO 18-20 Juvenil
149 2353 No existe (la tumba fue
expoliada) ¿?
150 NO HAY (la tumba fue
RESTOS expoliada) ¿?

Tabla 7 (continuación)

188
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

TUMBA Nº INDIVIDUO SEXO EDAD CLASE


REGISTRO DE
EDAD
151 NO HAY
RESTOS
152 2308 No existe
153 2317 INDETERM INDETERM INDET.
154 NO HAY
RESTOS
155 NO HAY
RESTOS
156 2322 A SUBADULTO 7-9 Infantil II
B INDETERM 50-70 Maduro
157 2323 SUBADULTO 2-4 Infantil I
158 NO HAY
RESTOS
159 2350 INDETERM INDETERM INDET.
160 2349 1 M 30-40 Adulto
160 2354 2 INDETERM 25-35 Adulto
161 (Tres 1-2-3 INDETERM INDETERM
Individuos)
162 2298 1 INDETERM INDETERM INDET.
162 2355 2 (A) M 45-60 Maduro
162 2355 2 (B) SUBADULTO 16-20 Juvenil
162 2366 3 V + de 20 + de 20
163 2364 V + de 20 + de 20
164 2371 M 30-40 Adulto
165 2398 SUBADULTO 6-8 Infantil II
166 2397 1 SUBADULTO 9-10 Infantil II
166 2376 2 M 45-60 Maduro
166 2391 3 INDETERM INDETERM INDET.
167 2420 1 INDETERM 45-60 Maduro
167 2419 2 INDETERM INDETERM INDET.
167 2418 3A V 50-60 Maduro
2418 3B SUBADULTO 16-20 Juvenil
167 2423 4 INDETERM 35-60 Maduro
167 2426 5 INDETERM 25-35 Adulto
168 2392 1 SUBADULTO + de 13 Juvenil
168 2396 2 SUBADULTO 12 Infantil II
169 2408 1 SUBADULTO 9-11 Infantil II
169 2411 2 SUBADULTO 8-10 Infantil II
170 2362 INDETERM INDETERM INDET.
171 2384 1 INDETERM + de 20 + de 20
171 2385 2 SUBADULTO 10-12 Infantil II
172 2397 1 INDETERM INDETERM INDET.
172 2401 2 INDETERM 30-50 Maduro
173 2389 SUBADULTO 12-14 Juvenil

Tabla 7 (continuación)

189
Juan Pablo Diéguez Ramírez

TUMBA Nº INDIVIDUO SEXO EDAD CLASE


REGISTRO DE
EDAD
174 NO HAY
RESTOS
175 2393 1 V 40-50 Maduro
175 2394 2 INDETERM + de 20 + de 20
176 2405 INDETERM + de 20 + de 20
177 2436/2439 INDETERM 25-35 Adulto
178 2395 INDETERM INDETERM INDET.
179 2388 INDETERM INDETERM INDET.
180 2412 1 M 20-30 Adulto
180 2433 2 INDETERM + de 20 + de 20
181 2449 INDETERM INDETERM INDET.
182 2386 1 INDETERM + de 60 Senil
182 2374 2 INDETERM INDETERM INDET.
183 NO HAY
RESTOS
184 2465 V 20-50 Adulto
185 2457 No existe No existen
restos
186 2422 INDETERM INDETERM INDET
187 2452 A INDETERM + de 60 Senil
B SUBADULTO 13-18 Juvenil
188 NO HAY
RESTOS
189 2495 INDETERM INDETERM INDET
190 2509 INDETERM INDETERM INDET
191 2505 INDETERM INDETERM INDET
192 NO HAY
RESTOS
193 NO HAY (tumba quizá
RESTOS asociada a
cremaciones)
194 NO HAY (tumba quizá
RESTOS asociada a
cremaciones)
195 NO HAY
RESTOS
196 2428 INDETERM INDETERM INDET
197 2352 INDETERM INDETERM INDET
198 2417 M 45-70 Maduro
199 2414 SUBADULTO 8-9 Infantil II
200 NO HAY
RESTOS

Tabla 7 (continuación)

190
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

TUMBA Nº INDIVIDUO SEXO EDAD CLASE


REGISTRO DE
EDAD
201 2491 1 INDETERM INDETERM INDET.
201 2492 2 INDETERM INDETERM INDET.
201 2493 3 INDETERM INDETERM INDET.
202 2448 V 18-25 Adulto
203 2477 INDETERM INDETERM INDET.
204 2437 1 V 45-60 Maduro
204 2454 2 No existen
restos
205 2472 1A M 20-35 Adulto
205 2472 1B SUBADULTO 16-18 Juvenil
205 2473 2 M + de 20 + de 20
206 2456 INDETERM 18-35 Adulto
207 NO HAY
RESTOS
208 2234 A SUBADULTO 6-7 Infantil II
208 2234 B SUBADULTO 6-8 Infantil II
209 2474 1 INDETERM INDETERM INDET.
209 2475 2 INDETERM 30-60 Maduro
210 2460 SUBADULTO 11-12 Infantil II
211 2503 M 20-35 Adulto
212 2488 1 V 40-60 Maduro
212 2481 2 No existen
restos
213 2519 V 25-35 Adulto
214 2484 1 V 45-70 Maduro
214 2490 2 M + de 20 + de 20
215 2458 V 45-70 Maduro
216 2446 SUBADULTO 10-11 Infantil II
217 2507 1 M + de 20 + de 20.
217 2508 2 (Restos de INDETERM INDETERM INDET.
3 individuos)
2508 3 (Idem) INDETERM INDETERM INDET.
2508 4 (Idem) INDETERM INDETERM INDET.
2520 5 INDETERM INDETERM INDET.
2525 6 INDETERM INDETERM INDET.
218 2528 INDETERM INDETERM INDET.

Tabla 7 (continuación)

191
Juan Pablo Diéguez Ramírez

TUMBA Nº INDIVIDUO SEXO EDAD CLASE


REGISTRO DE
EDAD
219 NO HAY (no era un
RESTOS complejo
funerario)
220 2275 1A V 20-25 Adulto
1B INDETERM 16-25 Adulto
220 2285 2 M 20-25 Adulto
221 NO HAY
RESTOS
222 NO HAY
RESTOS
223 2232 INDETERM INDETERM INDET.
224 2515 No existe
225 NO HAY
RESTOS
226 2536 1 SUBADULTO 14-18 Juvenil
226 2538 2 SUBADULTO 16-18 Juvenil
227 2533 INDETERM + de 20 + de 20
228 2517 INDETERM 25-40 Adulto
229 NO HAY
RESTOS
230 NO HAY (no era un
RESTOS complejo
funerario)
231 2540 1 V 35-60 Maduro
231 2541 2 V 20-25 Adulto
232 2502 SUBADULTO - de 20 - de 20
233 2527 SUBADULTO 5-8 Infantil II
234 2403 INDETERM 35-60 Maduro
235 NO HAY
RESTOS
236 2254 V + de 20 + de 20
237 2282 1 M + de 20 + de 20
237 2291 2 M 40-60 Maduro
238 2498 SUBADULTO - de 20 - de 20
239 2244 1 V 45-70 Maduro
239 2253 2 V + de 20 + de 20
240 2237 1A SUBADULTO 16-18 Juvenil
240 2237 1B INDETERM 30-50 Maduro
240 2251 2 M + de 20 + de 20
240 2256 3 M + de 20 + de 20
241 2192 SUBADULTO 10-12 Infantil II
242 2440 SUBADULTO 9-12 Infantil II
243 2260 M 20-30 Adulto

Tabla 7 (continuación)

192
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

TUMBA Nº INDIVIDUO SEXO EDAD CLASE


REGISTRO DE
EDAD
244 2194 A SUBADULTO 2 Infantil I
244 2194 B INDETERM 45-70 Maduro
245 2183 SUBADULTO 8-9 Infantil II
246 2230 SUBADULTO 4-5 Infantil I
247 2233 1A M 18-40 Adulto
247 2233 1B M 18-40 Adulto
247 2245 2 V + de 20 + de 20
248 2193 1 SUBADULTO - de 20 - de 20
248 2194 2 INDETERM. INDETERM. INDET.
249 2237/2257 1 SUBADULTO 16-21 Juvenil
249 2270 2A SUBADULTO 14-18 Juvenil
249 2270 2B INDETERM. 25-35 Adulto
249 2273 3 INDETERM 30-50 Maduro
249 2274 4 INDETERM INDETERM INDET.
250 2178/2188 1 V + de 20 + de 20
250 2184 2 V 45-50 Maduro
251 2139 V 20-25 Adulto
252 2163 INDETERM INDETERM INDET.
253 2153 V 45-60 Maduro
254 2137 SUBADULTO 10-12 Infantil II
255 2172 1 SUBADULTO 14-18 Juvenil
255 2170 2 INDETERM. INDETERM. INDET.
256 2521 INDETERM. 18-30 Adulto
257 2369 1 M 20-25 Adulto
257 2380 2 M 20-25 Adulto
257 2387 3 M 20-50 Adulto
258 2164 SUBADULTO 3-4 Infantil I
259 2146 INDETERM INDETERM INDET.

Tabla 7 (continuación)

193
Juan Pablo Diéguez Ramírez

TUMBA Nº INDIVIDUO SEXO EDAD CLASE


REGISTRO DE
EDAD
260 2377 INDETERM 30-60 Maduro
261 2399 INDETERM INDETERM INDET.
262 2404 Paquete INDETERM INDETERM INDET.
óseo
262 2377 1 No existe No existe
262 2406 2 INDETERM + de 20 + de 20
262 2407 3 INDETERM INDETERM INDET.
263 2400 INDETERM 30-50 Maduro
264 2468 V 20-40 Adulto
265 2544 INDETERM INDETERM INDET.
266 NO HAY
RESTOS
267 2480 M 18-25 Adulto
268 2467 V 25-40 Adulto
269 2476 INDETERM + de 20 + de 20
270 2489 M + de 20 + de 20
271 2525 1 V + de 20 + de 20
271 2526 2 M 50-70 Senil
272 2531 M 35-60 Maduro
273 2011 No existe
274 2543 V 30-40 Adulto
275 2538 A SUBADULTO 14-20 Juvenil
B M + de 20 + de 20
276 NO HAY
RESTOS

Tabla 7 (continuación)

En los complejos funerarios CF-91, CF-158, CF-174 y CF-276,


pertenecientes al Sector C, no se han encontrado restos óseos algunos, una vez
realizada la excavación de las respectivas tumbas en la necrópolis. Al menos, así
consta en las fichas arqueológicas, comprobándose tal hecho tras el estudio de los
mismos, después de analizar la Base de Datos que se construyó para tal fin.
Igualmente sucede con CF-266, que pertenece al Sector D. Según dichas fichas
arqueológicas existe un total de 276 tumbas o complejos funerarios (más otras dos,
próximas a la basílica). No obstante, de acuerdo con el informe arqueológico, los
arqueólogos determinaron que el número total de tumbas era de 276 (273 si
exceptuamos a las dos tumbas citadas, próximas a la basílica), una vez anulados los
complejos funerarios nº 136, 219 y 230 por las razones expuestas ahí.

194
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Como se indicó con anterioridad, se había calculado inicialmente que


existían unos 377 individuos en la misma pero era probable que el número final
fuese diferente, como así se ha determinado al analizar todos los complejos
funerarios y sus restos óseos asociados: un NMI de 397 individuos.

Grupos de edad Intervalos


de edad Varones Mujeres Indeterminados Total
N % N % N % N %
Infantil I 0-6 16 6,35 16 4,03
Infantil II 7-12 31 12,30 31 7,81
Juvenil 13-20 32 12,70 32 8,06
Menores - de 20 7 2,78 7 1,76
Mayores + de 20 22 29,33 16 22,86 15 5,95 53 13,35
Adultos 21-40 26 34,67 38 54,29 32 12,70 96 24,18
Maduros 41-60 27 36,00 13 18,57 23 9,13 63 15,87
Seniles + de 60 0 0 3 4,28 4 1,59 7 1,76
Indeterminados ¿? 0 0 0 0 92 36,50 92 23,17
75 100 70 100 252 100 397 100

Tabla 8: grupos de sexo y edad


en la necrópolis de Cortijo Coracho

Figura 27: distribución por sexo de los individuos de la necrópolis de Cortijo Coracho

La proporción de sexos (sex ratio) es de 107:100

195
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Figura 28: distribución de los individuos por grupos de edad en la necrópolis del Cortijo Coracho

196
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.1.3.- Necrópolis Ronda Sur.

(En el campo EDAD, “A” significa “años”, y “M” significa “meses”)

TUMBA INDIVIDUO SEXO EDAD GRUPO


DE
EDAD
1 V 25-50 Adulto
2 V 35-50 Maduro
3 V + 20
4 INDET 10 A +/- 30 M Infantil II
5 V + 20
6 F + 20
7 INDET INDET
8 V + 20
9 INDET 14-18 A Juvenil
10 A INDET INDET
10 B INDET INDET
11 INDET INDET
12 INDET INDET
14 V 30-70 Maduro
15 INDET 45-70 Maduro
16 INDET INDET
17 M 30-60 Maduro
18 M + 20
23 INDET 35-50 Maduro
24 INDET INDET
25 INDET 14-16 A Juvenil
26 INDET INDET
27 INDET INDET
29 INDET INDET
30 INDET 45-60 Maduro
31 INDET INDET
33 V Senil
35 A V + 20
35 B INDET + 20
39 INDET 9 A +/- 24 M Infantil II
40 INDET INDET
42 INDET 35-50 Maduro
43 INDET 16-20 A Juvenil
44 M 45-60 Maduro
45 INDET 18-19 A Juvenil
47 INDET INDET
48 V + 20
50 A INDET INDET
50 B INDET INDET
55 V 25-60 Maduro
57 M INDET
58 INDET 35-50 Maduro
59 V 45-70 Senil

Tabla 9: grupos de sexo y edad


en la necrópolis de Ronda Sur

197
Juan Pablo Diéguez Ramírez

TUMBA INDIVIDUO SEXO EDAD GRUPO


DE
EDAD
60 INDET 35-60 Maduro
61 V INDET
63 M 35-60 Maduro
64 M 35-50 Maduro
65 INDET INDET
66 A M + 20
66 B INDET INDET
67 INDET INDET
68 INDET INDET
71 INDET 9 A +/- 24 M Infantil II
73 V INDET
75 V 30-50 Maduro
77 V 30-50 Maduro
78 V + 20
79 V + 20
82 M 50-70 Senil
83 M + 20
84 INDET INDET
85 INDET INDET
86 INDET INDET
87 INDET 14-18 A Juvenil
88 INDET + 20
90 M 45-60 Maduro
91 A INDET + 20
91 B INDET + 20
92 INDET + 20
93 V 20-35 Adulto
96 A V 35-60 Maduro
96 B INDET + 20
99 INDET 12 A +/- 30 M Infantil II
100 V 45-60 Maduro
101 V 16-30 Adulto
102 M 35-50 Maduro
105 INDET INDET
107 V Maduro
108 M 45-60 Maduro
109 A V + 20
109 B V + 20
111 V + 20
112 INDET 30-60 Maduro
113 V 30-60 Maduro
114 INDET 9 M +/- 3 M Infantil I
116 V + 20
118 V + 20
119 V 18-35 Adulto
121 V + 20
122 V Adulto
123 INDET INDET
125 INDET INDET

Tabla 9 (continuación)

198
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

TUMBA INDIVIDUO SEXO EDAD GRUPO


DE
EDAD
126 M 35-50 Maduro
127 V + 20
128 INDET + 20
130 INDET + 20
131 V 45-60 Maduro
133 A INDET + 20
133 B INDET 14-18 A Juvenil
134 INDET 35-50 Maduro
135 V 18-40 Adulto
140 M 50-70 Senil
142 INDET 9 A +/- 24 M Infantil II
145 INDET + 20
147 A V 50-60 Maduro
147 B INDET INDET
148 INDET INDET
149 INDET 3-4 A +/- 12 M Infantil I
150 V 35-50 Maduro
152 INDET 5 A +/- 16 M Infantil I
153 INDET INDET
155 V 45-60 Maduro
157 M 20-40 Adulto
159 V 45-60 Maduro
160 M + 20
161 M + 20
163 INDET INDET
164 INDET + 20
166 A INDET Adulto
166 B INDET 4 A +/- 12 M Infantil I
167 V 35-50 Maduro
168 A V + 20
168 B INDET + 20
169 A INDET 6 A +/- 24 M Infantil I
169 B INDET + 20
170 V + 20
171 INDET 16-18 A Juvenil
172 INDET 5 A +/- 16 M Infantil I
176 M 20-40 Adulto
177 INDET 18-20 A Juvenil
178 INDET 2 A +/- 8 M Infantil I
179 INDET 9 M +/- 3 M Infantil I
180 INDET 10 A +/- 30 M Infantil II
181 INDET INDET
182 INDET + 20
184 INDET + 20
185 M 35-50 Maduro
186 INDET INDET
188 V 21 Adulto

Tabla 9 (continuación)

199
Juan Pablo Diéguez Ramírez

TUMBA INDIVIDUO SEXO EDAD GRUPO


DE
EDAD
191 INDET + 20
195 INDET 35-50 Maduro
198 V INDET
201 INDET INDET
202 INDET 15 A +/- 30 M Juvenil
204 INDET 9 A +/- 24 M Infantil II
205 V 45-60 Maduro
206 INDET 35-50 Maduro
207 A V 35-60 Maduro
207 B INDET INDET
209 A INDET + 20
209 B INDET + 20
209 C INDET + 20
212 INDET 3-4 A +/- 12 M Infantil I
215 INDET 18-20 A Juvenil
216 M 35-50 Maduro
217 V + 20
218 V + 20
219 INDET 15 A +/- 30 M Juvenil
221 V 45-60 Maduro
228 INDET 14-16 A Juvenil
229 INDET 20-50 Adulto
234 INDET + 20
235 INDET Infantil I
239 INDET + 20
240 INDET 18-35 Adulto
240 BIS INDET INDET
241 V 35-60 Maduro
242 INDET INDET
243 M 30-60 Maduro
244 INDET + 20
245 M 16-30 Adulto
246 A V INDET
246 B M + 20
250 M 18-40 Adulto
251 V 16-30 Adulto
252 INDET 10-14 A Infantil II
253 INDET INDET
257 INDET 14-20 A Juvenil
258 V 20-50 Adulto
259 M + 20
261 INDET 2-3 +/- 12 M Infantil I
263 M 16-30 Adulto
266 INDET INDET
267 INDET INDET
268 M 30-60 Maduro
269 V 30-60 Maduro

Tabla 9 (continuación)

200
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

TUMBA INDIVIDUO SEXO EDAD GRUPO


DE
EDAD
271 INDET 14-20 A Juvenil
273 M INDET
275 INDET 2 A +/- 8 M Infantil I
277 INDET 20-40 Adulto
278 INDET + 20
281 INDET INDET
282 A INDET 12 A +/- 30 M Infantil II
282 B INDET INDET
288 INDET 35-60 Maduro
289 INDET 16-20 A Juvenil
293 A INDET 14-18 A Juvenil
293 B M 35-60 Maduro
294 INDET INDET
296 V + 20
301 INDET INDET
302 INDET INDET
306 INDET 18 M +/- 6 M Infantil I
309 INDET INDET
310 V 50-70 Maduro
311 V + 20
314 INDET 9-12 M +/- 4 M Infantil I
315 V 35-50 Maduro
317 INDET INDET
318 INDET Infantil I
320 V 35-50 Maduro
321 INDET 5 A +/- 16 M Infantil I
322 M 35-60 Maduro
323 M 18-35 Adulto
324 INDET INDET
326 INDET INDET
327 V + 20
331 INDET Maduro
332 INDET INDET
333 INDET INDET
334 INDET + 20
335 INDET INDET
338 INDET + 20
343 M + 20

Tabla 9 (continuación)

201
Juan Pablo Diéguez Ramírez

A continuación se exponen los datos relativos a sexo y grupos de edad de la


necrópolis judía de Ronda Sur:

Grupos de edad Intervalos


de edad Varones Mujeres Indeterminados Total
N % N % N % N %
Infantil I 0-6 16 12,12 16 7,14
Infantil II 7-12 9 6,82 9 4,02
Juvenil 13-20 16 12,12 16 7,14
Menores - de 20 0 0 0 0
Mayores + de 20 25 42,37 11 33,33 25 18,94 61 27,23
Adultos 21-40 9 15,25 5 15,15 4 3,03 18 8,04
Maduros 41-60 23 38,98 15 45,45 12 9,09 50 22,32
Seniles + de 60 2 3,39 2 6,06 0 0 4 1,79
Indeterminados ¿? 0 0 0 0 50 37,88 50 22,32
59 100 33 100 132 100 224 100

Tabla 10: grupos de sexo y edad en la necrópolis de Ronda Sur

Figura 29: distribución por sexo de los individuos de la necrópolis de Ronda Sur

La proporción de sexos (sex ratio) es de 179:100

202
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Figura 30: distribución de los individuos por grupos de edad en la necrópolis de Ronda Sur

Figura 31: distribución de los restos óseos en las tumbas de la necrópolis de Ronda Sur

203
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.2.- TABLAS y GRÁFICAS DE “SEXO Y EDAD” DE LAS NECRÓPOLIS JUDÍAS


DE VALLADOLID y DE YORK (INGLATERRA)

6.2.1.- Necrópolis judía Paseo de la Acera de Recoletos (Valladolid)

Moreda y Serrano (2009) realizaron esta investigación. A continuación se


exponen los datos relativos a sexo y grupos de edad de la necrópolis judía de Paseo
de la Acera de Recoletos (Valladolid):

Grupos de edad Intervalos


de edad Varones Mujeres Indeterminados Total
N % N % N % N %
Infantil I 0-6 28 63,64 28 36,84
Infantil II 7-12 12 27,27 12 15,79
Juvenil 13-20 4 9,09 4 5,26
Adultos 21-40 5 33,33 7 41,18 0 12 15,79
Maduros 41-60 9 60,00 8 47,06 0 17 22,37
Seniles + de 60 1 6,67 2 11,76 0 3 3,95
TOTALES 15 100 17 100 44 100 76 100

Tabla 11: grupos de sexo y edad en la necrópolis judía de Valladolid

Figura 32: distribución por sexo de los individuos de la necrópolis judía de Valladolid

La proporción de sexos (sex ratio) es de 88:100

204
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Figura 33: distribución por grupos de edad de


os individuos de la necrópolis judía de Valladolid

205
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.2.2.- Necrópolis judía de York (Inglaterra)

Lilley et al. (1994) realizaron esta investigación: el grupo de subadultos de 0


a 5 años incluye 13 niños de menos de un año y 9 con edad comprendida entre 1-2
años; el grupo de subadultos entre 15 y 20 años incluye 4 mujeres y 9 varones de
edad menor de 20 años. A continuación se exponen los datos relativos a sexo y
grupos de edad de la necrópolis judía de York:

Grupos de edad Intervalos


de edad Varones Mujeres Indeterminados Total
N % N % N % N %
0-5 59 34,71 59 12,53
5-10 43 25,29 43 9,13
10-15 21 12,35 21 4,46
15-20 26 15,29 26 5,52
Menores - de 20 5 2,94 5 1,06
20-30 38 24,68 40 27,21 0 78 16,56
30-40 33 21,43 26 17,69 5 2,94 64 13,59
40-50 23 14,94 10 6,80 0 33 7,01
+ 40 15 9,74 23 15,65 0 38 8,07
+ 50 24 15,58 12 8,16 0 36 7,64
Adultos 21 13,63 36 24,49 1 0,59 58 12,31
Indeterminados ¿? 0 0 10 5,88 10 2,12
154 100 147 100 170 100 471 100

Tabla 12: grupos de sexo y edad


en la necrópolis judía de York

La proporción de sexos (sex ratio) es de 105:100

206
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Figura 34: distribución por sexo de los individuos de la necrópolis judía de York

Figura 35: distribución por grupos de edad de los individuos de la necrópolis judía de York

207
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.3.- ESTUDIO PALEODEMOGRÁFICO

Se presenta a continuación, en este epígrafe, el estudio paleodemográfico de


las tres necrópolis lucentinas investigadas: los valores obtenidos, en las mismas, de
las tasas de mortalidad general y de crecimiento poblacional, los “estimadores
paleodemográficos” que las caracterizan (observados y esperados), así como el
cálculo de la población inicial de la cual se originaría cada una de ellas, además de
intentar determinar el número estimado de hijos por mujer fértil o Índice de Fertilidad.
Todos estos datos se comparan con los obtenidos para dos necrópolis judías, de
Valladolid y de la ciudad de York. Simultáneamente, se analiza su esperanza de vida
a los veinte años con otras necrópolis, todas ibéricas excepto una de ellas, la
necrópolis judía de York, aplicando con posterioridad el estadístico t de Student para
comprobar si hay diferencias significativas entre los grupos de poblaciones a
estudio. Por otra parte, se compararán las poblaciones tardoantigua y medieval
lucentinas con las poblaciones judías medievales de Valladolid y de la ciudad inglesa
de York, aplicando un análisis de mortalidad arcaica o preindustrial.

208
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.3.1.- Paleodemografía: Tablas paleodemográficas

En el caso de las tablas paleodemográficas no corregidas, para ambos


sexos, no se incluyó en ellas a los individuos mayores de 20 años de los que no se
pudo estimar la edad, al no ser posible clasificarlos dentro de los tres grupos de
edad definidos (adultos= 21-40 años; maduros= 41-60 años; seniles= + de 60 años):
un total de 6 en el caso de Cortijo Nuevo, 53 para Cortijo Coracho, y 61 para Ronda
Sur. Tampoco se han contabilizado, para su estudio, a los individuos
indeterminados: 92 en la necrópolis tardoantigua y 50 en la necrópolis judía. En el
caso de las tablas no corregidas para varones o para mujeres, no se tomaron en
cuenta a los individuos en los que no se ha podido determinar la edad, ni aquellos
que son de sexo indeterminado, todos ellos mayores de 20 años,

Al analizar las tablas corregidas, para ambos sexos, se han sumado a los
iniciales los individuos que no se habían clasificado dentro de los grupos de edad
sino como mayores de 20 años: 6 para Cortijo Nuevo, 53 en la necrópolis
tardoantigua y 61 en el caso de Ronda Sur. En la población de Valladolid no existe
grupo de “mayores”, mientras que en la población de York no se han incluido los
individuos mayores de 40 años (un total de 38: 15 varones y 23 mujeres), ni los
clasificados como adultos (un total de 58: 21 varones y 36 mujeres), al no contar con
un rango de edad preciso para incluirlos en un grupo definido. No se consideró
oportuno realizar la misma operación con los individuos clasificados como “menores”
o con los denominados “indeterminados”.

Igualmente, para el caso de las tablas corregidas de varones y mujeres, se


procedió a incluir el grupo de “mayores” en cada caso, siempre que se pudiera haber
estimado el sexo en los individuos, salvo en la población de Valladolid que no
presentaba tal grupo, o en la de York, ya que en este último caso algunos de tales
individuos no podían ser incluidos dentro de los grupos de edad definidos en la
misma: el grupo de individuos mayores de 40 años (15 varones y 23 mujeres) y
aquellos clasificados simplemente como “adultos” (21 varones y 36 mujeres).

209
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.3.1.1.- Paleodemografía: Tablas paleodemográficas no corregidas, para


ambos sexos.

Nº Probabilidad Años Años por Esperanza


Individuos % muertes Supervivientes de Muerte vividos vivir de
Dx dx lx qx Lx Tx Vida
Ex
- de 20 9 50,00 100,00 0,500 1500,0 2333,2 23,33
21-40 6 33,33 50,00 0,666 666,6 833,2 16,66
41-60 3 16,66 16,66 1 166,6 166,6 10,00
+ de 60 0
18 2333,2

Tabla 13: Tabla demográfica de vida de la población del Cortijo Nuevo

Nº Individuos Probabilidad Años Años por vivir Esperanza


Dx % muertes Supervivientes de Muerte vividos Tx de
dx lx qx Lx Vida
Ex
0-6 16 6,530 100,000 0,0653 580,410 3138,306 31,383
7-12 31 12,653 93,470 0,1353 522,861 2557,896 27,366
13-20 32 13,061 80,817 0,1615 743,130 2035,035 25,181
21-40 96 39,183 67,756 0,5783 963,290 1291,905 19,068
41-60 63 25,714 28,573 0,8999 314,320 328,615 11,501
+ de 60 7 2,857 2,859 1 14,295 14,295 5,000
245 3138,306

Tabla 14: Tabla demográfica de vida de la población del Cortijo Coracho

Nº Probabilidad Años Años por Esperanza


Individuos % muertes Supervivientes de Muerte vividos vivir de
Dx dx lx qx Lx Tx Vida
Ex
0-6 16 14,159 100,000 0,14159 557,523 3261,076 32,611
7-12 9 7,965 85,841 0,09279 491,151 2703,563 31,495
13-20 16 14,159 77,876 0,18181 566,372 2212,402 28,409
21-40 18 15,929 63,717 0,24500 1115,050 1646,030 25,833
41-60 50 44,248 47,788 0,92592 513,280 530,980 11,111
+ de 60 4 3,540 3,540 1 17,700 17,700 5,000
113 100 3261,076

Tabla 15: Tabla demográfica de vida de la población judía de Ronda Sur

210
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.3.1.2.- Paleodemografía: Tablas paleodemográficas corregidas para ambos


sexos.

Nº Probabilidad Años Años por Esperanza


Individuos % muertes Supervivientes de Muerte vividos vivir de
Dx dx lx qx Lx Tx Vida
Ex
- de 20 9 37,500 100,000 0,375 1000,000 2041,660 20,417
21-40 10 41,666 62,500 0,666 833,330 1041,660 16,666
41-60 5 20,833 20,833 1 208,330 208,330 10,000
+ de 60 0
24 2041,660

Tabla 16: Tabla demográfica de vida corregida de la población del Cortijo Nuevo

Nº Individuos Probabilidad Años Años por vivir Esperanza


Dx % muertes Supervivientes de Muerte vividos Tx de
dx lx qx Lx Vida
Ex
0-6 16 5,369 100,000 0,0537 583,893 3149,017 31,490
7-12 31 10,403 94,631 0,1099 536,577 2565,124 27,107
13-20 32 10,738 84,228 0,1275 630,872 2028,547 24,084
21-40 127 42,617 73,490 0,5799 1043,630 1397,675 19,019
41-60 83 27,852 30,873 0,9021 338,940 354,045 11,468
+ de 60 9 3,021 3,021 1 15,105 15,105 5,000
298 100 3149,017

Tabla 17: Tabla demográfica de vida corregida de la población del Cortijo Coracho

Nº Probabilidad Años Años por Esperanza


Individuos % muertes Supervivientes de Muerte vividos vivir de
Dx dx lx qx Lx Tx Vida
Ex
0-6 16 9,195 100,000 0,0920 572,415 3724,193 37,242
7-12 9 5,172 90,805 0,0570 529,314 3151,778 34,709
13-20 16 9,195 85,633 0,1074 648,284 2622,464 30,624
21-40 33 18,966 76,438 0,2481 1339,100 1974,180 25,827
41-60 93 53,448 57,472 0,9300 614,960 635,080 11,050
+ de 60 7 4,024 4,024 1 20,120 20,120 5,000
174 3724,193

Tabla 18: Tabla demográfica de vida corregida de la población judía de Ronda Sur

211
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Nº Probabilidad Años Años por Esperanza


Individuos % muertes Supervivientes de Muerte vividos vivir de
Dx dx lx qx Lx Tx Vida
Ex
0-6 28 36,842 100,000 0,36842 489,474 2185,795 21,86
7-12 12 15,789 63,158 0,25999 331,581 1696,321 26,68
13-20 4 5,263 47,369 0,11111 357,900 1364,740 28,81
21-40 12 15,789 42,106 0,37498 684,230 1006,840 23,91
41-60 17 22,368 26,317 0,84994 302,660 322,610 12,26
+ de 60 3 3,949 3,949 1 19,950 19,950 5,05
76 100 2185,795

Tabla 19: Tabla demográfica de vida de la población judía de Valladolid

Nº Probabilidad Años Años por Esperanza


Individuos % muertes Supervivientes de Muerte vividos vivir de
Dx dx lx qx Lx Tx Vida
Ex
0-5 59 16,39 100,00 0,1639 459,025 2506,450 25,06
5-10 43 11,94 83,61 0,1428 388,200 2047,425 24,49
10-15 21 5,83 71,67 0,0813 343,775 1659,225 23,15
15-20 26 7,22 65,84 0,1010 311,150 1315,450 19,98
20-30 78 21,67 58,62 0,3697 477,850 1004,300 17,13
30-40 64 17,78 36,95 0,4812 280,600 526,450 14,25
40-50 33 9,17 19,17 0,4784 145,850 245,850 12,82
+ 50 36 10,00 10,00 1 100,000 100,000 10,00
360 2506,450

Tabla 20: Tabla demográfica de vida de la población judía de York (Inglaterra)

212
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.3.1.3.- Paleodemografía: Tablas paleodemográficas no corregidas para


individuos varones.

Nº Probabilidad Años Años por Esperanza


Individuos % muertes Supervivientes de Muerte vividos vivir de
Dx dx lx qx Lx Tx Vida
Ex
21-40 26 49,056 100,000 0,4906 1509,44 2018,88 20,19
41-60 27 50,944 50,944 1 509,44 509,44 10,00
+ de 60 0 0 0 0 0 0
53 2018,88

Tabla 21: Tabla demográfica de vida de la población masculina de Cortijo Coracho

Nº Probabilidad Años Años por Esperanza


Individuos % muertes Supervivientes de Muerte vividos vivir de
Dx dx lx qx Lx Tx Vida
Ex
21-40 9 26,471 100,000 0,2647 1735,29 2558,81 25,588
41-60 23 67,647 73,529 0,9200 794,11 823,52 11,200
+ de 60 2 5,882 5,882 1 29,41 29,41 5
34 100 2558,81

Tabla 22: Tabla demográfica de vida de la población judía masculina de Ronda Sur

213
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.3.1.4.- Paleodemografía: Tablas paleodemográficas corregidas para


individuos varones.

Nº Probabilidad Años Años por Esperanza


Individuos % muertes Supervivientes de Muerte vividos vivir de
Dx dx lx qx Lx Tx Vida
Ex
21-40 37 49,333 100,000 0,4933 1506,66 2013,32 20,133
41-60 38 50,666 50,666 1 506,66 506,66 10,000
+ de 60 0 0 0 0 0
75 2013,32

Tabla 23: Tabla demográfica de vida corregida de la población masculina de Cortijo Coracho

Nº Probabilidad Años Años por Esperanza


Individuos % muertes Supervivientes de Muerte vividos vivir de
Dx dx lx qx Lx Tx Vida
Ex
21-40 16 27,119 100,000 0,27119 1728,810 2537,66 25,38
41-60 40 67,797 72,881 0,93024 779,650 808,85 11,10
+ de 60 3 5,084 5,084 1 29,200 29,20 5,00
59 100 2537,660

Tabla 24: Tabla demográfica de vida corregida de la población judía masculina de Ronda Sur

Nº Probabilidad Años Años por Esperanza


Individuos % muertes Supervivientes de Muerte vividos vivir de
Dx dx lx qx Lx Tx Vida
Ex
21-40 5 33,333 100,000 0,3333 1666,666 2433,316 24,33
41-60 9 60,000 66,666 0,9000 733,320 766,650 11,50
+ de 60 1 6,666 6,666 1 33,330 33,330 5,00
15 100 2433,316

Tabla 25: Tabla demográfica de vida de la población judía masculina de Valladolid

Nº Probabilidad Años Años por Esperanza


Individuos % muertes Supervivientes de Muerte vividos vivir de
Dx dx lx qx Lx Tx Vida
Ex
20-30 38 32,20 100,00 0,3220 839,00 1881,40 18,81
30-40 33 27,97 67,80 0,8500 538,15 1042,40 15,37
40-50 23 19,49 39,83 0,4893 300,85 504,25 12,66
+ 50 24 20,34 20,34 1 203,40 203,40 10,00
118 100 1881,40

Tabla 26: Tabla demográfica de vida de la población judía masculina de York (Inglaterra)

214
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.3.1.5.- Paleodemografía: Tablas paleodemográficas no corregidas para


individuos femeninos.

Nº Probabilida Años Años por Esperanza


Individuos % muertes Supervivientes d vividos vivir de
Dx dx lx de Muerte Lx Tx Vida
qx Ex
21-40 38 70,3704 100,0000 0,7037 1296,296 1675,925 16,759
41-60 13 24,0741 29,6296 0,8125 351,851 379,629 12,813
+ de 60 3 5,5555 5,5555 1 27,778 27,778 5,000
54 1675,925

Tabla 27: Tabla demográfica de vida de la población femenina del Cortijo Coracho

Nº Probabilida Años Años por Esperanza


Individuos % muertes Supervivientes d vividos vivir de
Dx dx lx de Muerte Lx Tx Vida
qx Ex
21-40 5 22,727 100,000 0,2273 1772,730 2681,825 26,82
41-60 15 68,182 77,273 0,8824 863,640 909,095 11,70
+ de 60 2 9,091 9,091 1 45,455 45,455 5,000
22 100 2681,825

Tabla 28: Tabla demográfica de vida de la población judía femenina de Ronda Sur

215
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.3.1.6.- Paleodemografía: Tablas paleodemográficas corregidas para


individuos femeninos.

Nº Probabilidad Años Años por Esperanza


Individuos % muertes Supervivientes de Muerte vividos vivir de
Dx dx lx qx Lx Tx Vida
Ex
21-40 49 70,000 100,000 0,7000 1300,000 1685,71 16,857
41-60 17 24,286 30,000 0,8095 357,140 385,71 12,857
+ de 60 4 5,714 5,714 1 28,570 28,57 5,000
70 1685,710

Tabla 29: Tabla demográfica de vida corregida de la población femenina del Cortijo Coracho

Nº Probabilidad Años Años por Esperanza


Individuos % muertes Supervivientes de Muerte vividos vivir de
Dx dx lx qx Lx Tx Vida
Ex
21-40 7 21,212 100,000 0,2121 1787,880 2712,125 27,12
41-60 23 69,697 78,788 0,8846 878,790 924,245 11,73
+ de 60 3 9,091 9,091 1 45,455 45,455 5,00
33 100 2712,125

Tabla 30: Tabla demográfica de vida corregida de la población judía femenina de Ronda Sur

Nº Probabilida Años Años por Esperanza


Individuos % muertes Supervivientes d vividos vivir de
Dx dx lx de Muerte Lx Tx Vida
qx Ex
21-40 7 41,176 100,000 0,41176 1588,240 2352,955 23,53
41-60 8 47,059 58,824 0,79999 705,900 764,715 13,00
+ de 60 2 11,765 11,765 1 58,825 58,825 5,00
17 100 2352,955

Tabla 31: Tabla demográfica de vida de la población judía femenina de Valladolid

Nº Probabilidad Años Años por Esperanza


Individuos % muertes Supervivientes de Muerte vividos vivir de
Dx dx lx qx Lx Tx Vida
Ex
20-30 40 45,45 100,00 0,4545 772,75 1502,60 15,03
30-40 26 29,45 54,55 0,5399 398,25 729,85 13,38
40-50 10 11,36 25,10 0,4526 194,20 331,60 13,21
+ 50 12 13,64 13,74 1 137,40 137,40 10,00
88 100 1502,60

Tabla 32: Tabla demográfica de vida de la población judía femenina de York (Inglaterra)

216
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.3.2.- Paleodemografía: Gráficas.

6.3.2.1.- Cortijo Coracho

6.3.2.1.1.- A partir de la tabla de mortalidad corregida para ambos sexos

Figura 36: análisis del número de individuos por grupos de edad


y la probabilidad de muerte, en la necrópolis de Cortijo Coracho

217
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Figura 37: análisis comparado de la esperanza de vida (en azul)


y el nª de individuos (en violeta) según cada grupo de edad, en la necrópolis de Cortijo Coracho

218
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Figura 38: análisis comparado del % de supervivientes (en azul)


y el nº de individuos (en violeta) según los grupos de edad, en la necrópolis de Cortijo Coracho

219
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.3.2.1.2.- A partir de la tabla de mortalidad corregida para varones

Figura 39: análisis comparado del número de varones por grupo de edad
y la probabilidad de muerte, en la necrópolis de Cortijo Coracho

220
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Figura 40: análisis comparado de la esperanza de vida (en azul)


y el nª de individuos varones (en violeta) según cada grupo de edad,
en la necrópolis de Cortijo Coracho

221
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Figura 41: análisis comparado del % de supervivientes (en azul)


y el nº de varones (en violeta) según los grupos de edad, en la necrópolis de Cortijo Coracho

222
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.3.2.1.3.- A partir de la tabla de mortalidad corregida para mujeres

Figura 42: análisis comparado del número de mujeres existente por grupo de edad
y la probabilidad de muerte, en la necrópolis de Cortijo Coracho

223
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Figura 43: análisis comparado de la esperanza de vida (en azul)


y el nª de mujeres (en violeta) según cada grupo de edad,
en la necrópolis de Cortijo Coracho

224
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Figura 44: análisis comparado, en mujeres, del % de supervivientes (en azul)


y el nº de individuos (en violeta) según los grupos de edad, en la necrópolis de Cortijo Coracho

225
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.3.2.2.- Ronda Sur

6.3.2.2.1.- A partir de la tabla de mortalidad corregida para ambos sexos

Figura 45: análisis comparado del número de individuos por grupo de edad
y la probabilidad de muerte, en la necrópolis judía de Ronda Sur

226
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Figura 46: análisis comparado de la esperanza de vida (en azul)


y el nª de individuos (en violeta) según cada grupo de edad,
en la necrópolis judía de Ronda Sur

227
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Figura 47: análisis comparado del % de supervivientes (en azul)


y el nº de individuos (en violeta) según los grupos de edad, en la necrópolis judía de Ronda Sur

228
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.3.2.2.2.- A partir de la tabla de mortalidad corregida para varones

Figura 48: análisis comparado del número de varones existente por grupo de edad
y la probabilidad de muerte, en la necrópolis judía de Ronda Sur

229
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Figura 49: análisis comparado de la esperanza de vida (en azul)


y el nª de individuos varones (en violeta) según cada grupo de edad, en la necrópolis judía de Ronda Sur

230
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Figura 50: análisis comparado del % de supervivientes (en azul)


y el nª de individuos varones (en violeta), según cada grupo de edad, en la necrópolis judía de Ronda Sur

231
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.3.2.2.3.- A partir de la tabla de mortalidad corregida para mujeres

Figura 51: análisis comparado del número de mujeres presente en cada grupo de edad
y la probabilidad de muerte, en la necrópolis judía de Ronda Sur

232
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Figura 52: análisis comparado de la esperanza de vida (en azul)


y el nª de mujeres (en violeta) según cada grupo de edad, en la necrópolis judía de Ronda Sur

233
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Figura 53: análisis comparado del % de supervivientes (en azul)


y el nª de mujeres (en violeta) según cada grupo de edad, en la necrópolis judía de Ronda Sur

234
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.3.2.3.- Necrópolis judía de Valladolid

6.3.2.3.1.- A partir de la tabla de mortalidad para ambos sexos

Figura 54: análisis comparado del número de individuos por grupo de edad
y la probabilidad de muerte en la necrópolis judía de Valladolid

235
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Figura 55: análisis comparado de la esperanza de vida (en azul)


y el nª de individuos (en violeta) según cada grupo de edad,
en la necrópolis judía de Valladolid

236
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Figura 56: análisis comparado del % de supervivientes (en azul)


y el nº de individuos (en violeta) según los grupos de edad,
en la necrópolis judía de Valladolid

237
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.3.2.3.2.- A partir de la tabla de mortalidad para varones

Figura 57: análisis comparado del número de varones por grupo de edad
y la probabilidad de muerte, en la necrópolis judía de Valladolid

238
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Figura 58: análisis comparado de la esperanza de vida (en azul)


y el nª de individuos varones (en violeta) según cada grupo de edad,
en la necrópolis judía de Valladolid

239
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Figura 59: análisis comparado del % de supervivientes (en azul)


y el nª de individuos varones (en violeta), según cada grupo de edad,
en la necrópolis judía de Valladolid

240
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.3.2.3.3.- A partir de la tabla de mortalidad para mujeres

Figura 60: análisis comparado del número de mujeres existente por grupo de edad
y la probabilidad de muerte, en la necrópolis judía de Valladolid

241
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Figura 61: análisis comparado de la esperanza de vida (en azul)


y el nª de mujeres (en violeta) según cada grupo de edad,
en la necrópolis judía de Valladolid

242
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Figura 62: compara el % de supervivientes (en azul)


y el nª de mujeres (en violeta) según cada grupo de edad,
en la necrópolis judía de Valladolid

243
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.3.2.4.- Necrópolis judía de York (Inglaterra)

6.3.2.4.1.- A partir de la tabla de mortalidad para ambos sexos

Figura 63: análisis comparado de la esperanza de vida (en rojo)


y el nª de individuos (en azul) según cada grupo de edad, en la necrópolis judía de York

Figura 64: análisis comparado del % de supervivientes (en rojo)


y el nº de individuos (en azul) según los grupos de edad, en la necrópolis judía de York

244
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.3.2.4.2.- A partir de la tabla de mortalidad para varones

Figura 65: análisis comparado de la esperanza de vida (en rojo)


y el nª de individuos varones (en azul) según cada grupo de edad, en la necrópolis judía de York

Figura 66: análisis comparado del % de supervivientes (en rojo)


y el nª de individuos varones (en azul), según cada grupo de edad, en la necrópolis judía de York

245
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.3.2.4.3.- A partir de la tabla de mortalidad para mujeres

Figura 67: análisis comparado de la esperanza de vida (en rojo)


y el nª de mujeres (en azul) según cada grupo de edad, en la necrópolis judía de York

Figura 68: análisis comparado del % de supervivientes (en rojo)


y el nª de mujeres (en azul) según cada grupo de edad, en la necrópolis judía de York

246
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.3.3.- Tasas de Mortalidad General y de Crecimiento Poblacional.

6.3.3.1.- Cortijo Nuevo

No se procederá al cálculo directo de la tasa de mortalidad general (M) o de la


tasa de crecimiento poblacional (Tc), así como de los estimadores
paleodemográficos ni del Índice de Fertilidad, ya que carecemos de los valores para
varios de los parámetros que se necesitan, tal como consta a continuación:

E0= esperanza de vida al nacer = desconocida


L0= porcentaje de supervivientes al nacer = desconocido
T0= número de años por vivir, al nacer = desconocido
D5-14= nº de individuos entre 5-14 años = desconocido
D20-w= nº de individuos mayores de 20 años = 15
D60-w= nº de individuos mayores de 60 años =0

No obstante, al calcular en el epígrafe correspondiente el valor para la


Población Inicial, obtenemos como resultado una cifra de 48 por mil al año para la
Tasa de Mortalidad General de esta población.

247
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.3.3.2.- Cortijo Coracho

Los valores obtenidos, de la tasa de mortalidad general (M) y de la tasa de


crecimiento poblacional (Tc), son los siguientes:

E0= esperanza de vida al nacer = 31,49


D5-14= nº de individuos entre 5-14 años = 36
D20-w= nº de individuos mayores de 20 años = 219
D60-w= nº de individuos mayores de 60 años =9

Hay un total de 36 individuos subadultos de edad comprendida entre 5 y 14


años. No se han tenido en cuenta los 7 individuos subadultos menores de 20 años,
cuya edad no ha podido determinarse para incluirlos dentro de los 3 grupos de edad
en los que se clasifican los individuos subadultos.

M= 1000/ 31,49= 31,76

Tc= 1,4908 +/- 0,0006= 1,4903 – 1,4914

Así, la tasa de mortalidad general (M) sería de 31,76 por mil al año. Por otra
parte, la tasa de crecimiento poblacional (Tc) estaría entre 1,4903 – 1,4914 por
mil.

También se pueden calcular las tasas brutas de natalidad y de mortalidad,


para una población estable, con las siguientes ecuaciones:

ns= l0 / T0 = 100 / 3149,017 = 0,03176


ms= 1 / E0 = 1 / 31,49 = 0,03176

248
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.3.3.3.- Ronda Sur

Los valores obtenidos, de la tasa de mortalidad general (M) y de la tasa de


crecimiento poblacional (Tc), son los siguientes:

E0= esperanza de vida al nacer = 37,242


D5-14= nº de individuos entre 5-14 años = 12
D20-w= nº de individuos mayores de 20 años = 133
D60-w= nº de individuos mayores de 60 años =4

M= 1000/ 37,242= 26,8514

Tc= 1,473187 +/- 0,0006= 1,473787 – 1,472587

De esta forma, la tasa de mortalidad general (M) sería aproximadamente de


27 por mil al año, mientras que el valor de la tasa de crecimiento poblacional (Tc)
oscilaría entre 1,473787 – 1,472587 por mil.

Además, se pueden calcular las tasas brutas de natalidad y de mortalidad, en


una población estable, con las siguientes ecuaciones:

ns= l0 / T0 = 100 / 3724,193 = 0,026851


ms= 1 / E0 = 1 / 37,242 = 0,026851

249
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.3.3.4.- Necrópolis judía de Valladolid

Los valores obtenidos, de la tasa de mortalidad general (M) y de la tasa de


crecimiento poblacional (Tc), son los siguientes:

E0= esperanza de vida al nacer = 21,86


D5-14= nº de individuos entre 5-14 años = 20
D20-w= nº de individuos mayores de 20 años = 32
D60-w= nº de individuos mayores de 60 años =3

M= 1000/ 21,86= 45,7457

Tc= 1,5378 +/- 0’0006= 1,5384 – 1,5372

Por tanto, la tasa de mortalidad general (M) sería aproximadamente de 46


personas por cada mil al cabo de un año. A su vez, la tasa de crecimiento
poblacional (Tc) variaría entre 1,5384 – 1,5372 por mil.

Independientemente, se pueden calcular las tasas brutas de natalidad y de


mortalidad, para una población estable, con las siguientes ecuaciones:

ns= l0 / T0 = 100 / 2185,795 = 0,0457499


ms= 1 / E0 = 1 / 21,86 = 0,0457457

250
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.3.3.5.- Necrópolis judía de York (Inglaterra)

Los valores obtenidos, de la tasa de mortalidad general (M) y de la tasa de


crecimiento poblacional (Tc), son los siguientes:

E0= esperanza de vida al nacer = 25,06


D5-14= nº de individuos entre 5-14 años = 64
D20-w= nº de individuos mayores de 20 años = 307
D60-w= nº de individuos mayores de 60 años = desconocido

M= 1000/ 25,06= 39,904

La tasa de mortalidad general (M) se aproximaría al 40 por mil, por lo que


de cada 1000 individuos morirían en torno a unas 40 personas por año. Sin
embargo, la tasa de crecimiento poblacional (Tc) no se puede calcular, al
desconocer el valor del parámetro D60-w.

A su vez, se pueden calcular las tasas brutas de natalidad y de mortalidad, en


una población estable, con las siguientes ecuaciones:

ns= l0 / T0 = 100 / 2506,450 = 0,039897


ms= 1 / E0 = 1 / 25,06 = 0,039904

251
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.3.4.- Estimadores paleodemográficos.

En las poblaciones de Cortijo Coracho, Ronda Sur y Valladolid, se estimó


que el valor de la Tasa de Crecimiento era positivo: aproximadamente, en los tres
casos, era de un 1,5 por mil; de ahí que en ellas se aplicaran el mismo tipo de
ecuaciones para determinar los valores de los “estimadores paleodemográficos
esperados”.

Los datos para el cálculo de los estimadores paleodemográficos observados


se basan en las Tablas de Mortalidad corregidas originales, para cada una de las
poblaciones analizadas (Tablas nº 17 a 20): una vez establecidos los valores
correspondientes en cada tabla de mortalidad corregida, después de que se
incluyeran dos nuevos grupos de edad para la estimación de los valores observados
en los mismos (“menores de un año” y “menores de cinco años”), se determinaron
estos.

252
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.3.4.1.- Cortijo Coracho

1q’0= 0,7866 +/- 0,016


5q’0= 0,3988 +/- 0,040
n’= 0,03655 +/- 0,002
m’= 0,03555 +/- 0,002

Población D5-14 D20-w E’0 1q’0 5q’0 n’=m’


C. Coracho 36 219 28,2279 0,7866 0,3988 0,03655>0,03555

Tabla 33: estimadores paleodemográficos esperados en la necrópolis de Cortijo Coracho

Población D5-14 D20-w E0 1q0 5q0 n=m


C. Coracho 36 219 31,490 0,00336 0,03691 0,03176=0,03176

Tabla 34: estimadores paleodemográficos observados en la necrópolis de Cortijo Coracho

6.3.4.2.- Ronda Sur

E’0= 38,5764 +/- 1,508


1q’0= 0,202865 +/- 0,016
5q’0= 0,268390 +/- 0,040
n’= 0,027278 +/- 0,002
m’= 0,026278 +/- 0,002

Población D5-14 D20-w E’0 1q’0 5q’0 n’=m’


Ronda Sur 12 133 38,5764 0,202865 0,268390 0,027278>0,026278

Tabla 35: estimadores paleodemográficos esperados en la necrópolis de Ronda Sur

Población D5-14 D20-w E0 1q0 5q0 n=m


Ronda Sur 12 133 37,242 0,01744 0,06977 0,026851

Tabla 36: estimadores paleodemográficos observados en la necrópolis de Ronda Sur

253
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.3.4.3.- Necrópolis judía de Valladolid

E’0= 0,66289 +/- 1,508


1q’0= 0,40683 +/- 0,016
5q’0= 0,68702 +/- 0,040
n’= 0,108857 +/- 0,002
m’= 0,107857 +/- 0,002

El valor obtenido para E’0 es erróneo. Ya Masset (1994) indica que, si la


población a estudio es inferior a un centenar, el cálculo de los estimadores
paleodemográficos resulta inútil: se necesitan varias centenas de individuos para
una estimación correcta.

También puede ocurrir que el elevado nº de subadultos, superior al de los


individuos mayores de 20 años, haya provocado esta situación en el cálculo
estimado de la esperanza de vida al nacer. En cualquier caso, no se va a utilizar
dicho dato.

Población D5-14 D20-w E’0 1q’0 5q’0 n’=m’


Valladolid 26 32 0,40683 0,68702 0,108857 > 0,107857

Tabla 37: estimadores paleodemográficos esperados en la necrópolis judía de Valladolid

Población D5-14 D20-w E0 1q0 5q0 n=m


Valladolid 26 32 21,86 0,05264 0,26316 0,045749 > 0,045745

Tabla 38: estimadores paleodemográficos observados en la necrópolis judía de Valladolid

254
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.3.4.4.- Necrópolis judía de York (Inglaterra)

Siguiendo a Bocquet-Appel y Masset (1977), para estudiar los “estimadores


paleodemográficos esperados” en esta población se tendría que haber calculado la
Tasa de Crecimiento. Al no ser posible no se pueden aplicar las fórmulas para su
determinación. Los datos para el cálculo de los estimadores paleodemográficos
observados se basan en la Tabla de Mortalidad original (Tabla nº 20). A
continuación, se incluyen los valores obtenidos para los dos nuevos grupos de edad,
“menores de un año” y “menores de cinco años”:

Población D5-14 D20-w E0 1q0 5q0 n=m


York (Inglaterra) 64 307 25,06 0,0361 0,1639 0,039897> 0,039904

Tabla 39: estimadores paleodemográficos observados en la necrópolis judía de York

255
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.3.5.- Número estimado de hijos por mujer fértil o Índice de Fertilidad.

6.3.5.1.- Cortijo Coracho

El valor del Índice de Fertilidad (número de nacimientos por mujer fértil),


obtenido siguiendo a Robbins (2010), sería el siguiente (IF):

D0-1= individuos menores de 1 año de edad (perinatos)= 1


D2-19= individuos entre dos y 19 años de edad= 78

Hay 7 individuos menores de veinte años que no han podido ser clasificados
en ningún grupo de edad de subabultos, por lo que no se tendrán en cuenta a la
hora de determinar el Índice de Fertilidad Femenina. La “sex ratio” observada es de
107:100.

IF= - 2,676

Se puede comprobar que el valor obtenido es anómalo. De hecho, Robbins


interpreta que el dato esperado debería de ser inferior a 1,4 cuando el valor de la
proporción (D0-1 / D2-19) es inferior a 0,12, como es el caso en esta población. Es
entonces cuando, de acuerdo con sus estimaciones, admite que se deberían de
aplicar las fórmulas de Bocquet-Appel (1979).

Precisamente dicho autor sostiene que el valor del número medio de hijos
por mujer fértil (o Desdendencia Final= DF) se obtendría a partir de una serie de
fórmulas que relacionan los parámetros siguientes entre sí: Índice de Juventud, Tasa
Global de Fecundidad General y Descendencia Final (Bocquet-Appel, 1979).

256
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

D5-14= nº de individuos entre 5-14 años = 36


D20-w= nº de individuos mayores de 20 años = 219

Hay un total de 36 individuos subadultos de edad comprendida entre 14 y 5


años.

(D5-14 / D20-w)= 36/219= 0,164

Puesto que el Índice de Juventud, calculado para la población tardoantigua,


presenta un valor que oscila entre 0,160 y 0,170, se obtendría para la misma un
valor estimado de DF que oscilaría entre 5,06 y 5,23 hijos por mujer fértil.

257
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.3.5.2.- Ronda Sur

El valor del Índice de Fertilidad (número de nacimientos por mujer fértil),


obtenido siguiendo a Robbins (2010), sería el siguiente (IF):

D0-1= individuos menores de 1 año de edad (perinatos)= 3


D2-19= individuos entre dos y 19 años de edad= 38

Hay 41 subadultos, de los cuales 3 tienen un año o menos. La “sex ratio”


observada es de 179:100.

IF= - 1,9577

Se puede comprobar que el valor obtenido es anómalo. Es entonces cuando,


de acuerdo con sus estimaciones, admite que se deberían de aplicar las fórmulas de
Bocquet-Appel (1979).

D5-14= nº de individuos entre 5-14 años = 12


D20-w= nº de individuos mayores de 20 años = 133

(D5-14 / D20-w)= 12/132= 0,09023

Se observa cómo el Índice de Juventud presenta un valor inferior a 0,100 –


calculado para la población judía de Lucena–, por lo que se obtendría para la misma
un valor estimado de DF que sería inferior a 3,69 hijos por mujer fértil.

258
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.3.5.3.- Necrópolis judía de Valladolid

El valor del Índice de Fertilidad (número de nacimientos por mujer fértil),


obtenido siguiendo a Robbins (2010), sería el siguiente (IF):

D0-1= individuos menores de 1 año de edad (perinatos)= 4


D2-19= individuos entre dos y 19 años de edad= 40

Hay 44 subadultos, de los cuales 4 tienen un año o menos. La “sex ratio”


observada es de 88:100.

IF= - 1,6664

Se puede comprobar que el valor obtenido es anómalo. Es entonces cuando,


de acuerdo con sus estimaciones, admite que se deberían de aplicar las fórmulas de
Bocquet-Appel (1979).

D5-14= nº de individuos entre 5-14 años = 26


D20-w= nº de individuos mayores de 20 años = 32

(D5-14 / D20-w)= 26/32= 0,8125

Al presentar el Índice de Juventud un valor superior a 0,300 –determinado


para la población judía de Valladolid–, se obtendría para la misma un valor estimado
de DF que sería superior a 6,85 hijos por mujer fértil.

259
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.3.5.4.- Necrópolis judía de York (Inglaterra)

El valor del Índice de fertilidad (número de nacimientos por mujer fértil),


obtenido siguiendo a Robbins (2010), sería el siguiente (IF):

D0-1= individuos menores de 1 año de edad (perinatos)= 13


D2-19= individuos entre dos y 19 años de edad= 136

Hay 154 subadultos, de los cuales 13 tienen un año o menos; no se han


incluido 5 subadultos en los que no se ha precisado la edad (“menores”). La “sex
ratio” observada es de 105:100.

IF= - 1,75925

Se puede comprobar que el valor obtenido es anómalo. Es entonces cuando


se deberían de aplicar las fórmulas de Bocquet-Appel (1979).

D5-14= nº de individuos entre 5-14 años = 64


D20-w= nº de individuos mayores de 20 años = 307

(D5-14 / D20-w)= 64/307= 0,20847

En este caso el Índice de Juventud presenta un valor superior a 0,208 –


calculado para la población judía de York–, el cual oscila entre 0,200 y 0,210: se
obtendría para la misma un valor estimado de DF que variaría entre 5,70-5,84 hijos
por mujer fértil.

260
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.3.6.- Cálculo de la Población Inicial.

6.3.6.1.- Necrópolis del Cortijo Nuevo.

Este valor no se podría calcular, al desconocer el valor de la esperanza de


vida media al nacer, como se indicó en el epígrafe correspondiente. No obstante, si
admitimos como válido el dato obtenido al considerar en su totalidad al grupo de
edad de “menores” (9 individuos subadultos, con “menos de 20 años” de edad),
aplicando la fórmula de Acsádi y Nemeskéri (1970) se obtendrían los siguientes
resultados:

D= 24 individuos estudiados
e= 20 años
t= 100 años (entre el siglo III y el siglo IV d. C.), aproximadamente.

P= 24 * 20/ 100= 4,8= 5 individuos

Es por ello que el grupo humano que daría lugar a los individuos de la
muestra estudiada en la necrópolis del Cortijo Nuevo (el cementerio, como ya se ha
indicado en el epígrafe correspondiente, no ha sido excavado en su totalidad) estaría
formado por unas 5 personas.

De acuerdo con Thillaud (1996), se puede realizar el mismo cálculo aplicando


otra fórmula, si bien no procede en este caso: es imposible el cálculo de la Tasa de
Mortalidad (M) al carecer de los valores de algunos de los parámetros necesarios
para el mismo.

Sin embargo, si procedemos a suponer que “P” tendría un valor de 5,


obtenido con anterioridad, si podríamos obtener el valor de la Tasa de Mortalidad
(M), sustituyendo los otros valores conocidos. De esta manera, la ecuación quedaría
como sigue:

261
Juan Pablo Diéguez Ramírez

5= 1000 * 24/ M * 100= 240/ M

M= 240/ 5= 48

Por tanto, la tasa de mortalidad general (M) sería de 48 por mil, por lo que
de cada 1000 individuos morirían en torno a unas 48 personas por año

Tal como cita Rihuete Herrada (2000), también se podría calcular el número
de individuos inhumados por generación (CIG), fórmula que plantea Coll Conesa
(1989).

NG= 100/ 20= 5 generaciones


CIG= 24/ 5= 4,8= 5 individuos por generación

Al realizar todas estas operaciones se ha asumido que se trata de una


población estable, con una tasa de crecimiento nula y sostenida en el tiempo.
Además, se ha considerado que el valor para la esperanza de vida al nacer se
correspondería con el obtenido al calcular la esperanza de vida dentro del grupo de
edad “menores”, los cuales no aparecerían divididos en los grupos habituales,
infantil I (0-6 años), infantil II (7-12 años) y juvenil (13-20 años), en ausencia de
restos óseos por los que pudiesen incluirse en los mismos, al ser datada su edad
con los métodos habituales.

262
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.3.6.2.- Necrópolis del Cortijo Coracho.

Aplicando la fórmula definida por Acsádi y Nemeskéri (1970) se obtienen los


siguientes resultados:

D= 397 individuos estudiados


e= 31,49 años
t= 400 años (mediados del siglo IV hasta mediados del siglo VIII d. C.)

El NMI de la muestra estudiada es de 397, si bien en la tabla demográfica de


vida corregida (Tabla nº 18) únicamente se han incluido 298 (∑ Dx), al no tener en
cuenta los 7 individuos subadultos no incluidos en ningún grupo de edad, así como
los 92 individuos de sexo y edad indeterminados, que tampoco se encuentran
clasificados en grupo de edad alguno.

P= 397 * 31,49/ 400= 31,25= 31 individuos

De acuerdo con ello, el grupo humano que daría lugar a los individuos de la
necrópolis tardoantigua del Cortijo Coracho estaría formado por unas 31 personas.
Por otra parte, con la ecuación establecida por Thillaud (1996) se obtiene el
siguiente resultado, idéntico al anterior:

P= 1000 * ∑ Dx/ M * t
P= 1000 * 397/ 31,76 * 400= 31,25= 31 individuos

En el cálculo del número de individuos inhumados por generación (CIG) se


obtienen los valores siguientes:

NG= 400/ 31,49= 12,70 generaciones


CIG= 397/ 12,70= 31,25= 31 individuos por generación

263
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.3.6.3.- Necrópolis Ronda Sur.

Aplicando la fórmula definida por Acsádi y Nemeskéri (1970) se obtienen los


siguientes resultados:

D= 224 individuos estudiados


e= 37,242 años
t= 100 años (mediados del siglo X hasta mediados del siglo XI d. C.)

P= 224 * 37,242/ 100= 83,422= 83 individuos

De esta forma, el grupo humano que daría lugar a los individuos de la muestra
de la necrópolis judía de Lucena estaría formado por unas 83 personas.

Con la ecuación establecida por Thillaud (1996), se obtiene el siguiente


resultado:

P= 1000 * ∑ Dx/ M * t
P= 1000 * 224/ 26,8514 * 100= 83,422= 83 individuos

En el cálculo del número de individuos inhumados por generación (CIG) se


obtienen los valores siguientes:

NG= 100/ 37,242= 2,68514 generaciones


CIG= 224/ 2,68514= 83,422= 83 individuos por generación

264
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.3.6.4.- Necrópolis judía de Valladolid.

Aplicando la fórmula definida por Acsádi y Nemeskéri (1970) se obtienen los


siguientes resultados:

D= 76 individuos estudiados
e= 21,86 años
t= 300 años (siglos XII-XIV d. C.)

P= 76 * 21,86/ 300= 5,54= 6 individuos

Así, el grupo humano que daría lugar a los individuos de la muestra de la


necrópolis judía de Valladolid estaría formado por unas 6 personas.

Con la ecuación establecida por Thillaud (1996), se obtiene el siguiente


resultado:

P= 1000 * ∑ Dx/ M * t
P= 1000 * 76/ 45,7457 * 300= 5,54

P= 6 individuos

En el cálculo del número de individuos inhumados por generación (CIG) se


obtienen los valores siguientes:

NG= 300/ 21,86= 13,724 generaciones


CIG= 76/ 13,724= 5,53= 6 individuos por generación

265
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.3.6.5.- Necrópolis judía de York (Inglaterra).

Aplicando la fórmula definida por Acsádi y Nemeskéri (1970) se obtienen los


siguientes resultados:

D= 471 individuos estudiados


e= 25,06 años
t= 100 años (aproximadamente, desde 1190 a 1290 d. C.)

Durante este estudio paleodemográfico, para el cálculo de los anteriores


parámetros únicamente se ha considerado aplicar un total de 360, ya que 111
individuos no se encontraban distribuidos entre los diferentes grupos de edad: 5
subadultos, 38 individuos mayores de 40 años, 58 adultos; además se ha de contar
también con 10 individuos de sexo y edad indeterminados. En el caso actual se
considera necesario aplicar el valor total de la población: 471 individuos.

P= 471 * 25,06/ 100= 118,0326= 118 individuos

Por tanto, el grupo humano que daría lugar a los individuos de la muestra de
la necrópolis judía de York (Inglaterra) estaría formado por unas 118 personas.

Con la ecuación establecida por Thillaud (1996), se obtiene el siguiente


resultado:

P= 1000 * ∑ Dx/ M * t
P= 1000 * 471/ 39,904 * 100= 118,033= 118 individuos

En el cálculo del número de individuos inhumados por generación (CIG) se


obtienen los valores siguientes:

NG= 100/ 25,06= 3,9904 generaciones


CIG= 471/ 3,9904= 118,033= 118 individuos por generación

266
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.3.7.- Estudio paleodemográfico comparado de la esperanza de vida en


adultos.

Esperanza de vida a los 20 años


Series comparadas Época Cronología Sin
(d. C.) Varones Mujeres especificar sexo

Cortijo Nuevo (Lucena, en Córdoba) hispanoromana III-IV nc nc 20,42


Catedral de Egara (Tarrasa, en Barcelona) hispanoromana IV-VIII 20,18 16,63 20,46
Cortijo Coracho (Lucena, en Córdoba) hispanoromana IV-VIII 20,13 16,86 19,02
Camino de los Afligidos (Alcalá de Henares, en Madrid) hispanoromana V-VI nc nc 20,2
Tinto Juan de la Cruz (Pinto, en Madrid) hispanoromana V-VI nc nc 12,2
El Ochavillo hispanoromana VI-VII nc nc 18,17
(Céspedes-Hornachuelos, en Córdoba)
La Indiana-El Prado (Pinto, en Madrid) hispanoromana VII-VIII nc nc 14,0
La Olmeda (Palencia) Medieval VII-XIII 23,59 15,80
Santa María de Hito (Cantabria) Medieval IX-XII 15,98 nc
Complejo de Iglesias de Sant Pere (Tarrasa, en Barcelona) Medieval IX-XIII 19,58 18,71 21,04
La Torrecilla (Granada) Medieval IX-XIV 17,39 14,00
Poblaciones medievales del antiguo Reino de León Medieval IX-XV nc nc 18,30
Ronda Sur (Lucena, en Córdoba) Medieval judia X-XI 25,38 27,12 25,83
Monasterio de Suso (La Rioja) Medieval X-XI 20,10 nc
Paseo de la Acera de Recoletos (Valladolid) Medieval judia X-XI 24,33 23,53 21,86
Palacios de la Sierra (Burgos) Medieval X-XIII 20,50 19,18
Villanueva de Soportilla (Burgos) Medieval X-XIII 17,10 17,81
Xarea (Vélez Rubio, en Almería) Medieval X-XIV 22,16 22,60
Santa María de la Piscina (La Rioja) Medieval X-XIV 19,33 nc
San Nicolás (Murcia) Medieval XI-XII 14,03 14,49
Montjuich (Barcelona) Medieval judia XI-XIV 28,33 27,27
San Baudelio de Berlanga (Soria) Medieval XII 13,33 10,00
Necrópolis judía de la ciudad de York (Inglaterra) Medieval judía XII-XIII 18,81 15,03 17,13
Palat del Rey (León) Medieval XII-XVIII 24,36 21,40
Necrópolis judía de Sevilla Medieval judia XIII-XV nc nc 31,90
Poblaciones modernas del antiguo Reino de León moderna XIV-XVIII nc nc 15,80
Wamba (Valladolid) moderna XV-XVII 24,97 13,79
Datos de la población española (año 1900) contemporánea XX 37,9 39,7 38,87
Datos de la población española (año 1980) contemporánea XX 54,2 59,9 57,12

Tabla 40: Tabla comparativa de la esperanza de vida a los 20 años en diversas poblaciones españolas de diversas
épocas (tardorromanas, tardoantiguas, medievales, modernas y contemporáneas).
Modificada de ROBLEDO SANZ (1998)

En la Tabla nº 40 se observa la esperanza de vida a los veinte años de


algunas poblaciones españolas, observándose que en casi todos los casos dicho
valor es mayor en los varones frente mujeres, cuando se ha podido diferenciar dicho
valor por sexos (nc= no consta): se puede comprobar como la población del Cortijo
Coracho presenta un valor intermedio entre aquellos de Cortijo Nuevo, Catedral de
Egara (Tarrasa) o el de la población de Complutum (Alcalá de Henares), que
presentan todas un valor superior, y el del Ochavillo (inferior aunque similar), y muy
superior a los valores de las dos poblaciones tardoantiguas madrileñas de Pinto
(todas ellas hispanorromanas); además, presenta valores próximos al de los varones
de Santa María de la Piscina y del Monasterio de Suso (ambas medievales y de La
Rioja), así como algo superior al valor del conjunto de las necrópolis medievales del
antiguo Reino de León.

267
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Por otra parte, dicho valor es muy inferior al de otras necrópolis medievales,
tales como la necrópolis judía de Ronda Sur (también de Lucena), La Olmeda
(Palencia), el Complejo de Iglesias de Sant Pere (Tarrasa), Palacios de la Sierra (de
Burgos), Montjuich (Barcelona), las necrópolis judías de Sevilla (aunque en ésta se
hace referencia a la edad media de la población) y de Valladolid, además de la de
Xarea (Murcia); así como es también muy inferior respecto de las necrópolis de
Wamba (Valladolid) y Palat del Rey (León), a caballo entre la Edad Media y la Edad
Moderna.

Los valores de las dos poblaciones tardoantiguas de Pinto, además de los de


San Nicolás (Murcia), San Baudelio de Berlanga (Soria), La Torrecilla (Granada),
Villanueva de Soportilla (Burgos; para varones, no así en mujeres) y Sta. María de
Hito (Cantabria) -incluyendo también a la necrópolis judía de la ciudad de York, en
Inglaterra-, están por debajo del valor de esperanza de vida de la necrópolis del
Cortijo Coracho (Lucena, provincia de Córdoba). Sin embargo, hay que hacer notar
que la necrópolis judía medieval lucentina presenta valores superiores a los de las
necrópolis lucentinas de Cortijo Nuevo y Cortijo Coracho (al igual que la necrópolis
de Valladolid).

Hay 15 necrópolis con valores superiores a los 20 años (de esperanza de vida
a los veinte años; considerando a ambos sexos o, en su defecto, sólo el dato
correspondiente a varones) y otras 12 con valores inferiores a 20 años (idem),
destacando la necrópolis de Montjuich (Barcelona), con un valor superior a 28 años
(para varones), así como la necrópolis judía de Sevilla (31,9 años de media), siendo
el valor más bajo para los individuos de la necrópolis de San Baudelio de Berlanga
(Soria). Curiosamente, los valores más elevados se dan en tres necrópolis judías,
todas medievales: Ronda Sur (Lucena; siglos X-XI d. C.), Montjuich (Barcelona;
siglos XI-XIV d. C.) y necrópolis judía de Sevilla (siglos XIII-XV)

268
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.3.7.1.- Análisis estadístico de la t de Student

Si se utiliza este método para comparar los valores medios de esperanza de


vida en adultos -para varones y mujeres, además de para ambos sexos-, entre
cuatro de los grupos de poblaciones que aparecen en la Tabla nº 40 y la población
judía lucentina, se obtienen los resultados observados en las Tablas 41 a 52.

Varones hispanorromanos N Media Desv. Error tip.


Esperanza de vida en Típica media
adultos 2 20,16 0,3536 0,0250
Media de Sig. (bilateral)
Población la t Gl
Población

Ronda Sur 25,38 - 209,000 1 0,003

Tabla 41: comparación de la esperanza de vida en adultos entre los varones de poblaciones hispanorromanas y
los varones de Ronda Sur, mediante la t de Student

Varones medievales no N Media Desv. Error tip.


judíos Típica media
Esperanza de vida en adultos 12 18,954 3,5141 1,0144
Media de Sig. (bilateral)
Población la t Gl
Población

Ronda Sur 25,38 - 6,334 11 0,000

Tabla 42: comparación de la esperanza de vida en adultos entre los varones de poblaciones medievales no judías
y los varones de Ronda Sur, mediante la t de Student

Varones medievales judíos N Media Desv. Típica Error tip. media


Esperanza de vida en 3 23,823 4,780 2,760
adultos
Media de Sig. (bilateral)
Población la Población t Gl

Ronda Sur 25,38 - 0,564 2 0,630

Tabla 43: comparación de la esperanza de vida en adultos entre los varones de poblaciones medievales judías
y los varones de Ronda Sur, mediante la t de Student

269
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Varones contemporáneos N Media Desv. Típica Error tip. media


Esperanza de vida en adultos 2 46,05 11,5258 8,1500
Media de Sig. (bilateral)
Población la Población t Gl

Ronda Sur 25,38 2,536 1 0,239

Tabla 44: comparación de la esperanza de vida en adultos entre los varones de poblaciones contemporáneas
y los varones de Ronda Sur, mediante la t de Student

Mujeres hispanorromanas N Media Desv. Error tip.


Esperanza de vida en Típica media
adultos 2 16,75 0,1626 0,1150
Media de Sig. (bilateral)
Población la t Gl
Población

Ronda Sur 27,12 - 90,217 1 0,007

Tabla 45: comparación de la esperanza de vida en adultos entre las mujeres de poblaciones hispanorromanas
y las mujeres de Ronda Sur, mediante la t de Student

Mujeres medievales no N Media Desv. Error tip.


judías Típica media
Esperanza de vida en adultos 9 17,1100 3,9478 1,316
Media de Sig. (bilateral)
Población la t Gl
Población

Ronda Sur 27,12 - 7,607 4 0,000

Tabla 46: comparación de la esperanza de vida en adultos entre las mujeres de poblaciones medievales no judías
y las mujeres de Ronda Sur, mediante la t de Student

Mujeres medievales judías N Media Desv. Típica Error tip. media


Esperanza de vida en 3 21,973 6,2723 3,621
adultos
Media de Sig. (bilateral)
Población la Población t Gl

Ronda Sur 27,12 - 1,429 2 0,289

Tabla 47: comparación de la esperanza de vida en adultos entre las mujeres de poblaciones medievales judías
y las mujeres de Ronda Sur, mediante la t de Student

270
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Mujeres contemporáneas N Media Desv. Típica Error tip. media


Esperanza de vida en adultos 2 49,800 14,2836 10,100
Media de Sig. (bilateral)
Población la Población t Gl

Ronda Sur 27,12 2,246 1 0,267

Tabla 48: comparación de la esperanza de vida en adultos entre las mujeres de poblaciones contemporáneas
y las mujeres de Ronda Sur, mediante la t de Student

Ambos sexos N Media Desv. Error tip.


hispanorromanos Típica media
Esperanza de vida en adultos 7 17,781 3,3447 1,264
Media de Sig. (bilateral)
Población la t Gl
Población

Ronda Sur 25,83 - 6,367 6 0,001

Tabla 49: comparación de la esperanza de vida en adultos entre las poblaciones hispanorromanas
y Ronda Sur, para ambos sexos, mediante la t de Student

Ambos sexos medievales no N Media Desv. Error tip.


judíos Típica media
Esperanza de vida en adultos 2 19,67 1,9375 1,370
Media de Sig. (bilateral)
Población la t Gl
Población

Ronda Sur 25,83 - 4,496 1 0,139

Tabla 50: comparación de la esperanza de vida en adultos entre las poblaciones medievales no judías
y Ronda Sur, para ambos sexos, mediante la t de Student

Ambos sexos medievales N Media Desv. Error tip.


judíos Típica media
Esperanza de vida en adultos 2 19,495 3,3446 2,365
Media de Sig. (bilateral)
Población la t Gl
Población

Ronda Sur 25,83 - 2,679 1 0,227

Tabla 51: comparación de la esperanza de vida en adultos entre las poblaciones medievales judías y Ronda Sur, para
ambos sexos, mediante la t de Student (no se ha incluido el valor de la población judía de Sevilla)

271
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Ambos sexos contemporáneos N Media Desv. Típica Error tip. media


Esperanza de vida en adultos 2 47,995 12,9047 9,125
Media de Sig. (bilateral)
Población la Población t Gl

Ronda Sur 25,83 2,429 1 0,249

Tabla 52: comparación de la esperanza de vida en adultos entre las poblaciones contemporáneas
y Ronda Sur, para ambos sexos, mediante la t de Student

272
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.3.8.- Estudio paleodemográfico comparado de mortalidad arcaica o


preindustrial.

Para la estimación de los resultados se van a emplear unas hojas de cálculo,


incluidas en un CD que acompaña a la obra (Séguy y Buchet, 2011) las cuales, tras
calcular el valor del Índice de Juventud de cada población investigada (Tabla 53), y
después de aplicarlo en ellas, determinan los valores estimados de los cocientes de
mortalidad para cada grupo de edad analizado. A partir de ahí, incluyendo dichos
valores en nuevas hojas de cálculo, se podrán estimar los parámetros
paleodemográficos propios de las tablas de vida (Tablas 54 a 57). En todos los
casos se ha considerado que la tasa de crecimiento es nula y, por tanto, que la
población era estacionaria.

Índice de
Poblaciones D5-14 D20-w Juventud
Cortijo Coracho 36 219 0,16438
Ronda Sur 12 133 0,09023
Valladolid 26 32 0,8125
York 64 307 0,20847

Tabla 53: Valor del Índice de Juventud para las poblaciones investigadas

Con posterioridad, a partir de las variables analizadas, se han confeccionado


unas tablas, y las gráficas correspondientes (Tablas del número 28 al 61, y Figuras
del número 69 al 72), para las cuatro poblaciones estudiadas, donde se analizan los
parámetros siguientes: número de individuos fallecidos, D (x); numero de
supervivientes para cada grupo de edad, S (x); probabilidad de muerte, q (x); y
esperanza de vida, E (x).

273
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Nº de años
Probabilidad Esperanza de Probabilidad
vividos por Nº de años
Clases de Supervivientes Fallecidos vida
de muerte grupos de por vivir de muerte
edad (Sx) (Dx) a la edad x
(qx) edad (Tx) (por mil)
(Ex)
(Vx)

00-01 0,252 1000 252 874 29091 29,1 252,0


01-04 0,193 748 144 2703 28217 37,7 193,0
05-09 0,095 604 57 2875 25514 42,3 95,0
10-14 0,045 546 25 2670 22639 41,4 45,0
15-19 0,046 522 24 2549 19969 38,3 46,0
20-24 0,059 498 29 2415 17420 35,0 59,0
25-29 0,061 468 29 2270 15005 32,0 61,0
30-34 0,065 440 29 2127 12735 29,0 65,0
35-39 0,070 411 29 1984 10607 25,8 70,0
40-44 0,093 382 36 1823 8623 22,6 93,0
45-49 0,115 347 40 1634 6800 19,6 115,0
50-54 0,133 307 41 1433 5166 16,8 133,0
55-59 0,177 266 47 1213 3733 14,0 177,0
60-64 0,215 219 47 977 2520 11,5 215,0
65-69 0,304 172 52 729 1543 9,0 304,0
70-74 0,415 120 50 474 814 6,8 415,0
75-79 0,530 70 37 257 340 4,9 530,0
80 et + 0,696 33 33 82 82 2,5 696,0

Tabla 54: Tabla de Mortalidad de la población tardoantigua

274
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Nº de años
Probabilidad Esperanza de Probabilidad
vividos por Nº de años
Clases de Supervivientes Fallecidos vida
de muerte grupos de por vivir de muerte
edad (Sx) (Dx) a la edad x
(qx) edad (Tx) (por mil)
(Ex)
(Vx)

00-01 0,195 1000 195 903 36917 36,9 195,0


01-04 0,140 805 113 2995 36014 44,7 140,0
05-09 0,052 692 36 3372 33020 47,7 52,0
10-14 0,029 656 19 3234 29648 45,2 29,0
15-19 0,035 637 22 3131 26414 41,4 35,0
20-24 0,047 615 29 3003 23284 37,9 47,0
25-29 0,050 586 29 2857 20281 34,6 50,0
30-34 0,054 557 30 2709 17424 31,3 54,0
35-39 0,060 527 32 2554 14716 27,9 60,0
40-44 0,074 495 37 2384 12161 24,6 74,0
45-49 0,090 458 41 2189 9777 21,3 90,0
50-54 0,108 417 45 1973 7588 18,2 108,0
55-59 0,146 372 54 1725 5615 15,1 146,0
60-64 0,189 318 60 1439 3890 12,2 189,0
65-69 0,272 258 70 1113 2451 9,5 272,0
70-74 0,382 188 72 759 1338 7,1 382,0
75-79 0,502 116 58 434 579 5,0 502,0
80 et + 0,642 58 58 144 144 2,5 642,0

Tabla 55: Tabla de Mortalidad de la población medieval judía de Ronda Sur

275
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Nº de años
Probabilidad Esperanza de Probabilidad
vividos por Nº de años
Clases de Supervivientes Fallecidos vida
de muerte grupos de por vivir de muerte
edad (Sx) (Dx) a la edad x
(qx) edad (Tx) (por mil)
(Ex)
(Vx)

00-01 0,494 1000 494 753 7585 7,6 494,0


01-04 0,449 506 227 1570 6832 13,5 449,0
05-09 0,483 279 135 1057 5262 18,9 483,0
10-14 0,153 144 22 666 4205 29,2 153,0
15-19 0,092 122 11 582 3540 29,0 92,0
20-24 0,108 111 12 524 2957 26,7 108,0
25-29 0,102 99 10 469 2433 24,6 102,0
30-34 0,109 89 10 420 1964 22,1 109,0
35-39 0,107 79 8 374 1544 19,5 107,0
40-44 0,168 71 12 324 1169 16,6 168,0
45-49 0,222 59 13 261 846 14,4 222,0
50-54 0,231 46 11 202 585 12,8 231,0
55-59 0,298 35 10 150 382 10,9 298,0
60-64 0,303 25 7 105 233 9,4 303,0
65-69 0,409 17 7 68 128 7,4 409,0
70-74 0,518 10 5 38 59 5,8 518,0
75-79 0,613 5 3 17 22 4,4 613,0
80 et + 0,863 2 2 5 5 2,5 863,0

Tabla 56: Tabla de Mortalidad de la población medieval judía de Valladolid

276
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Nº de años
Probabilidad Esperanza de Probabilidad
vividos por Nº de años
Clases de Supervivientes Fallecidos vida
de muerte grupos de por vivir de muerte
edad (Sx) (Dx) a la edad x
(qx) edad (Tx) (por mil)
(Ex)
(Vx)

00-01 0,278 1000 278 861 25862 25,9 278,0


01-04 0,218 722 157 2573 25001 34,6 218,0
05-09 0,121 565 68 2652 22428 39,7 121,0
10-14 0,054 496 27 2414 19776 39,8 54,0
15-19 0,051 469 24 2288 17361 37,0 51,0
20-24 0,065 446 29 2155 15074 33,8 65,0
25-29 0,065 417 27 2015 12918 31,0 65,0
30-34 0,070 390 27 1879 10903 28,0 70,0
35-39 0,075 362 27 1743 9024 24,9 75,0
40-44 0,101 335 34 1591 7281 21,7 101,0
45-49 0,127 301 38 1411 5690 18,9 127,0
50-54 0,144 263 38 1220 4279 16,3 144,0
55-59 0,191 225 43 1018 3059 13,6 191,0
60-64 0,226 182 41 808 2041 11,2 226,0
65-69 0,318 141 45 593 1233 8,8 318,0
70-74 0,429 96 41 378 641 6,7 429,0
75-79 0,541 55 30 200 263 4,8 541,0
80 et + 0,719 25 25 63 63 2,5 719,0

Tabla 57: Tabla de Mortalidad de la población medieval judía de York

277
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.3.8.1.- Análisis comparado de las tasas de mortalidad

Grupos de Coracho Ronda Sur Valladolid York


Edad
00-01 252,0 195,0 494,0 278,0
01-04 193,0 140,0 449,0 218,0
05-09 95,0 52,0 483,0 121,0
10-14 45,0 29,0 153,0 54,0
15-19 46,0 35,0 92,0 51,0
20-24 59,0 47,0 108,0 65,0
25-29 61,0 50,0 102,0 65,0
30-34 65,0 54,0 109,0 70,0
35-39 70,0 60,0 107,0 75,0
40-44 93,0 74,0 168,0 101,0
45-49 115,0 90,0 222,0 127,0
50-54 133,0 108,0 231,0 144,0
55-59 177,0 146,0 298,0 191,0
60-64 215,0 189,0 303,0 226,0
65-69 304,0 272,0 409,0 318,0
70-74 415,0 382,0 518,0 429,0
75-79 530,0 502,0 613,0 541,0
80 et + 696,0 642,0 863,0 719,0

Tabla 58: Coeficiente de Mortalidad, por mil, según los grupos de edad de las cuatro poblaciones analizadas

[En las Figuras 69 a 72, que aparecen a continuación, se puede observar la presencia de un error en
varios de los valores de los grupos de edad, en el eje de las abcisas: las abreviaturas que reflejan los
meses de abril (abr), septiembre (sept) y octubre (oct), debido a un malfuncionamiento de las hojas
de cálculo empleadas para construir las gráficas, hacen referencia a los valores de edad equivalentes
al orden de dichos meses; es decir, 4, 9 y 10, respectivamente.
Por tanto, los grupos de edad deberían de ser los siguientes: 01-04 años, 05-09 años, y 10-
14 años]

278
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Figura 69: Coeficiente de Mortalidad, por mil, según los grupos de edad de las cuatro poblaciones analizadas

279
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.3.8.2.- Análisis comparado del número de fallecidos

Grupos de Coracho Ronda Sur Valladolid York


Edad
00-01 252 195 494 278
01-04 144 113 227 157
05-09 57 36 135 68
10-14 25 19 22 27
15-19 24 22 11 24
20-24 29 29 12 29
25-29 29 29 10 27
30-34 29 30 10 27
35-39 29 32 8 27
40-44 36 37 12 34
45-49 40 41 13 38
50-54 41 45 11 38
55-59 47 54 10 43
60-64 47 60 7 41
65-69 52 70 7 45
70-74 50 72 5 41
75-79 37 58 3 30
80 et + 33 58 2 25

Tabla 59: número de fallecidos de las cuatro poblaciones analizadas, según los grupos de edad

Figura 70: número de fallecidos de las cuatro poblaciones analizadas, según los grupos de edad

280
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.3.8.3.- Análisis comparado del número de supervivientes

Grupos de Coracho Ronda Sur Valladolid York


Edad
00-01 1000 1000 1000 1000
01-04 748 805 506 722
05-09 604 692 279 565
10-14 546 656 144 496
15-19 522 637 122 469
20-24 498 615 111 446
25-29 468 586 99 417
30-34 440 557 89 390
35-39 411 527 79 362
40-44 382 495 71 335
45-49 347 458 59 301
50-54 307 417 46 263
55-59 266 372 35 225
60-64 219 318 25 182
65-69 172 258 17 141
70-74 120 188 10 96
75-79 70 116 5 55
80 et + 33 58 2 25

Tabla 60: supervivientes de las cuatro poblaciones analizadas, según los grupos de edad

Figura 71: supervivientes de las cuatro poblaciones analizadas, según los grupos de edad

281
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.3.8.4.- Análisis comparado de la esperanza de vida

Figura 72: Esperanza de Vida de las cuatro poblaciones analizadas, según los grupos de edad

Grupos de Coracho Ronda Sur Valladolid York


Edad
00-01 29,1 36,9 7,6 25,9
01-04 37,7 44,7 13,5 34,6
05-09 42,3 47,7 18,9 39,7
10-14 41,4 45,2 29,2 39,8
15-19 38,3 41,4 29,0 37,0
20-24 35,0 37,9 26,7 33,8
25-29 32,0 34,6 24,6 31,0
30-34 29,0 31,3 22,1 28,0
35-39 25,8 27,9 19,5 24,9
40-44 22,6 24,6 16,6 21,7
45-49 19,6 21,3 14,4 18,9
50-54 16,8 18,2 12,8 16,3
55-59 14,0 15,1 10,9 13,6
60-64 11,5 12,2 9,4 11,2
65-69 9,0 9,5 7,4 8,8
70-74 6,8 7,1 5,8 6,7
75-79 4,9 5,0 4,4 4,8
80 et + 2,5 2,5 2,5 2,5

Tabla 61: Esperanza de Vida de las cuatro poblaciones analizadas, según los grupos de edad

282
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.3.9.- Análisis paleodemográfico: comentario y discusión de los datos


obtenidos con los diferentes métodos aplicados

6.3.9.1.- Problemas metodológicos

López Martínez (2002) nos dice que “es frecuente que en los estudios de
paleodemografía nos encontremos con problemas metodológicos, algunos tan
importantes como puede ser el de la representatividad muestral (…). De entre esas
dificultades, todos los autores destacan la posible destrucción parcial del espacio
cementerial previamente a su excavación arqueológica, así como la mayor
susceptibilidad al deterioro de los restos óseos de las clases de edad infantiles y
seniles debido a causas tafonómicas. Además los restos óseos provienen, en
muchas ocasiones, de excavaciones de urgencia (excavaciones incompletas), bien
porque se realicen en un espacio elegido al azar o porque no se encontraron los
límites del cementerio. Igualmente, el error se puede ver incrementado si los
enterramientos no fueron realizados al azar, es decir, que el espacio cementerial
estuviera distribuido por edades o por sexos y la excavación no afectara a todo el
conjunto. Incluso, se sabe que ciertas clases de edad, fundamentalmente infantiles,
no eran enterradas dentro de los cementerios. También es posible que en algunas
ocasiones se produzca una selección por parte del arqueólogo de aquellos
individuos que estén mejor conservados y/o representados, lo que influirá en que los
sexos no estén bien caracterizados en todas las clases de edad”.

En esta investigación, por tanto, hay que considerar como problemas a


resolver, en ocasiones insalvables, entre otros, las dificultades para determinar el
sexo y la edad en los individuos inhumados en las necrópolis en función del estado
de los restos a estudio (Thillaud, 1996; Ubelaker, 2007; Gumuzio Barrie, 2008;
Meindl et al., 2008; Milner et al, 2008), el uso del cementerio durante un largo
periodo de tiempo (Gumuzio Barrie, 2008), la precisión en la datación del periodo de
tiempo de uso del mismo (Simon, 1990) y su posible origen social o étnico diverso
(Milner et al., 2008). La posible existencia de inhumaciones de individuos que
perteneciesen a grupos humanos distintos aumenta cuanto mayor es el rango

283
Juan Pablo Diéguez Ramírez

temporal de utilización de la necrópolis, en especial cuando se trata de una zona en


la que se han producido migraciones de pueblos diversos.

Estas últimas circunstancias pueden encontrarse dentro de la población de la


necrópolis tardoantigua que se estudia en la presente investigación: presencia de
población hispanorromana y visigoda, simultáneamente; a la vez que es posible la
existencia de individuos de origen social elevado –los nobles hispanorromanos,
dueños de las fincas-, junto con los siervos y colonos hispanorromanos que
trabajarían en la villa o villas romanas situadas alrededor de la necrópolis, de origen
social más humilde, que pudieran haber sido inhumados también en la misma. Todo
ello ocasionaría diferencias en el ritual de enterramiento (diferencias, en función del
sexo o de los grupos de edad, que aumentarían si el periodo de tiempo de uso del
cementerio es elevado), provocando una distribución desigual en las distintas zonas
del mismo, ofreciendo entonces una visión sesgada de la población (Ubelaker, 2007;
Pinhasi y Bourbou, 2008). Cf. White (1991), Robledo Sanz (1998), González-Martín
(1999), Waldron (2001), López Martínez (2002), Milner et al. (2008).

Al analizar la citada necrópolis se pudo comprobar la existencia de cuatro


zonas bien diferenciadas, clasificadas por los arqueólogos que excavaron el
yacimiento como ZONAS ESTRUCTURALES. Dichas zonas presentaban diferencias
en el ritual de enterramiento, las cuales no fueron explicadas por parte de los
arqueólogos.

Igualmente ocurre en la necrópolis medieval judía: se aprecian diferencias


en el tipo de enterramiento, lo que, probablemente, se deba a inhumaciones de
individuos que pertenecerían a diferentes clases sociales o bien a la existencia de
diferentes costumbres familiares, dentro de la comunidad judía de Lucena. Ello es
así puesto que se ha comprobado, en tres de ellas en las que se manifestaban tales
diferencias, que la fecha de inhumación es similar: finales del siglo X o principios del
siglo XI d. C.

284
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Además, en el caso del yacimiento tardoantiguo, no hay que olvidar que no se


realizó una excavación de la totalidad de la necrópolis. Precisamente Simon (1990)
afirma que es necesario una excavación exhaustiva para conseguir que el estudio
paleodemográfico de cualquier necrópolis fuese lo más preciso. Es por ello por lo
que no se pudo determinar con certeza el número total de individuos inhumados ni la
antigüedad exacta de la misma. Hay que incidir en este dato, puesto que la
existencia de una “mesa para banquetes funerarios” (cuyo uso se procedió a
suprimir a partir del s. IV d. C.), así como la presencia de un ustrinum (Figuras nº 16
y 17), propio de rituales de cremación de época pagana, hacen suponer que fuese
utilizada para procesos de inhumación con anterioridad a dichas fechas: su origen
sería anterior al s. IV d. C., por tanto. De ahí que se haya subestimado el periodo
cronológico durante el cual fue empleada como lugar de enterramiento. Igualmente
ha ocurrido en las otras dos necrópolis lucentinas: no fueron excavadas en su
totalidad. Por tanto, se comprende realmente lo difícil que es realizar un estudio
paleodemográfico riguroso de ellas y, en general, de cualquier necrópolis (Crubézy
et al., 2007).

285
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.3.9.2.- Tablas de mortalidad

Las tablas de mortalidad son el sistema estadístico más utilizado en


Paleodemografía. De acuerdo con López Martínez (2002), se podría decir que éstas
“describen la forma en que, conforme avanza la edad de los individuos, éstos
desaparecen debido a su fallecimiento a lo largo de una de las clases de edad
propuestas”. Además, nos informarán de la historia de la mortalidad de un grupo
hipotético, una cohorte, la cual estaría representada desde el nacimiento hasta la
muerte, contando con la siguiente premisa: se asume que la población es estable; es
decir, que el número de nacimientos anuales puede variar de un año a otro, pero la
mortalidad sufre idénticas variaciones, de forma tal que la relación natalidad-
mortalidad se mantendría. Dichas tablas describirán la mortalidad de una cohorte de
100 ó 1000 individuos, lo que permite la comparación entre series con tamaños
muestrales distintos (Robledo Sanz, 1998). Así aparece citado también en Gumuzio
Barrie (2008) y Milner et al. (2008).

Su aplicación en una población del pasado, como indica Gumuzio Barrie


(2008), permite “a partir de las dimensiones demográficas clásicas de edad y sexo
disponibles en los restos [óseos inhumados en cualquier necrópolis], la comparación
directa entre diferentes grupos humanos”. Para ello se acepta el “supuesto de que
cierta población está cerrada a la migración, sus tasas de mortalidad y natalidad son
constantes y su tasa de crecimiento es de cero”. Por tanto, se trataría de una
población estacionaria (Bocquet-Appel y Masset, 1977), donde “la distribución de
muertes por edad es equivalente a la columna de muertes por edad (dx), la cual se
utiliza como base para la reconstrucción de tablas de vida” (Gumuzio Barrie, 2008).

Ubelaker (2007) opina que “todos los individuos de una muestra han de ser
asignados a una categoría de edad, sea cual sea su estado de conservación o la
dificultad de determinarla. Se comete más error excluyendo a un esqueleto
fragmentado difícil de estimar su edad, que incluyéndolo. Siempre que sea posible,
las categorías de edad han de dividirse en varones y mujeres para permitir observar
las diferencias demográficas entre sexos. El número y porcentaje de individuos en

286
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

cada categoría de edad, constituyen los datos básicos para cualquier reconstrucción
[paleodemográfica]. (…) La siguiente etapa consiste en perfilar el porcentaje de
individuos en cada categoría de edad en forma de una curva de mortalidad, un perfil
demográfico de la población. (…) La curva de supervivencia es la inversa de la curva
de mortalidad. Indica el porcentaje de una teórica población original de 100 personas
que permanece con vida al final de” cada grupo de edad. “Una tercera forma de
expresar los datos demográficos es la tabla de la vida. (…) La columna de
‘supervivientes’ (lx) presenta los datos representados por la curva de supervivencia.
(…) La utilidad de una tabla de vida depende de la fiabilidad de los datos en los que
se basa. El empleo de muestras inadecuadas y edades erróneas anulan su sentido.
Los datos pueden también verse influenciados por las tasas de fecundidad y de
crecimiento y declive poblacional”(la denominación de Tabla de Vida es propia de la
tradición anglosajona, denominándose en otros países como Tabla de Mortalidad: en
la presente investigación se usarán, indistintamente, ambos términos).

287
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.3.9.2.1.- Análisis de las tablas de mortalidad no corregidas, para ambos sexos

Respecto de los individuos subadultos, se comprueba como el mayor


porcentaje aparece en Cortijo Nuevo (Tabla 13), con un 50 %, aproximadamente (se
consideró que las 9 tumbas con dimensiones más reducidas debieron de contener
restos óseos de individuos subadultos, los cuales no se conservaron quizá por la
acción de la cal viva aún presente en las mismas; no obstante, a los efectos de la
estimación de la esperanza de vida al nacer, se ha supuesto que tales restos óseos
existieron en dichas tumbas). Los valores son menores en Cortijo Coracho (Tabla
14) y Ronda Sur (Tabla 15): algo superiores al treinta por ciento, en ambos casos.

En el caso de los individuos mayores de veinte años (adultos, maduros y


seniles), tanto en Cortijo Nuevo como en Cortijo Coracho el porcentaje más elevado
aparece dentro del grupo de adultos, siendo menor el número de individuos
maduros, algo normal en la Bética romana bajoimperial, al igual que en la época
tardoantigua, tal como cita en este último caso Jiménez Triguero (2007): el límite
superior de edad alcanzado, normalmente, era de unos 50 años, aunque en
ocasiones se podían encontrar individuos con más de 60 años, como ciertamente
sucede en la población tardoantigua de Cortijo Coracho (no así en Cortijo Nuevo).

Sin embargo, en la población de Ronda Sur los datos se invierten: abundan


más los individuos maduros (con valores superiores al 44 %) que los adultos, o
seniles

288
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.3.9.2.2.- Análisis de las tablas de mortalidad corregidas, para ambos sexos:


subadultos

Ahora la proporción de subadultos, en la nueva tabla de mortalidad corregida


de Cortijo Nuevo (Tabla 16), ha disminuido: 37,500 %, al igual que sucede en Cortijo
Coracho y Ronda Sur. La esperanza de vida al nacer (E0) no se puede calcular, al no
contar con restos humanos del grupo de edad infantil I (0-6 años). Sin embargo, si
se estima el valor para la totalidad de los individuos subadultos menores de 20 años,
considerados de un modo global (tal y como se indicaba antes), sería de unos 20
años. Ello supondría que la estructura de la población no se mantendría durante
mucho tiempo, por lo que en pocas generaciones desaparecería. En las poblaciones
antiguas, antes de la llegada de las vacunas y de los antibióticos, la esperanza de
vida al nacer variaba entre 20-40 años. Una esperanza de vida inferior a 20 años no
podía mantener íntegra la población por mucho tiempo. En la mayoría de los casos
la esperanza de vida oscilaba entre 25-35 años, lo cual permitía mantener la
población a lo largo de las generaciones venideras (Crubézy et al., 2007). “En las
sociedades de época histórica la tasa de mortalidad de los individuos menores de 1
año no suele ser inferior al 25 % y se calcula que aproximadamente la mitad de los
niños y las niñas fallecen antes de alcanzar la edad adulta” (Rihuete Herrada, 2000).
De acuerdo con Maroto Benavides (2004), los subadultos no están bien
representados si no alcanzan proporciones del 40-45 % sobre el total de la población
inhumada.

En la tabla de mortalidad corregida de la población de Cortijo Coracho (Tabla


17), se observa que la esperanza de vida al nacer (E0) es de casi 32 años, similar a
la obtenida mediante la tabla anterior, no corregida (Tabla 15): está dentro de los
valores estimados para las poblaciones anteriores a las vacunas y los antibióticos,
entre 25-35 años. La proporción de individuos subadultos en esta tabla de
mortalidad corregida disminuye también (26,510 %), al igual que en el caso de
Ronda Sur (Tabla 18: 23,563 %). En la población sefardí, la esperanza de vida al
nacer (E0) es de unos 37 años, superior a los valores medios obtenidos por diversos
autores para poblaciones preindustriales (Crubézy et al., 2007).

289
Juan Pablo Diéguez Ramírez

En la tabla de mortalidad de la población de la necrópolis judía de Valladolid


(Tabla 19), en la que se agrupan los resultados de ambos sexos, se puede observar
que el elevado porcentaje de muerte en los individuos subadultos viene también
determinado por el gran número de estos presente en la muestra (57,895 % de la
población total): en este caso se cumplen los valores de rango estimados por Maroto
Benavides (2004), superándolos incluso. Es interesante comprobar que la
probabilidad de muerte (qx) en subadultos es más elevada (0,36842) en el grupo
infantil I (0-6 años), que en el grupo de juveniles. En la necrópolis judía de Sevilla se
comprobó que los individuos subadultos (15 en total) se correspondían con el 20,5 %
del total, apreciándose también una elevada tasa de mortalidad infantil en ella
(Santana y Mantero, 1995). La esperanza de vida al nacer (E0) es de unos 22 años,
inferior a la estimada por Crubézy et al. (2007), que sería entre 25-35 años. La
elevada probabilidad de muerte para el grupo infantil I (0-6 años) y el infantil II (7-12)
podría indicar la existencia de malas condiciones de vida en los primeros años de
desarrollo, aunque también se podría deber a una aumento de la natalidad o a una
mayor presencia de restos óseos conservados pertenecientes a tales grupos de
edad.

Estos hechos se pueden observar también, en parte, en la necrópolis judía de


York (Tabla 20): la presencia de un elevado nivel de mortalidad en individuos
infantiles, menores de diez años, junto con una baja proporción de adolescentes. La
elevada probabilidad de muerte para los grupos de edad de 0-5 años y de 5-10 años
podría explicarse, tal y como se ha indicado anteriormente, por los mismos motivos.
La esperanza de vida al nacer (E0) es de unos 25 años, en el límite inferior
establecido por Crubézy et al. (2007).

Respecto de dichos factores, y citando a González-Martín (1999), Colomer


Díaz (2008) sostiene que “siempre que no se den condiciones desfavorables para la
conservación de los restos humanos, cualquier población arqueológica debería
presentar un alto porcentaje de individuos fallecidos entre 0 y 4 años. Este
porcentaje iría disminuyendo durante la infancia y la adolescencia, y volviendo a

290
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

crecer según se entra en la madurez y la senectud”. Deberían de abundar, por tanto,


los restos de individuos perinatales e infantiles ya que, según el patrón general de
mortalidad en poblaciones antiguas, ésta se reduce siempre a partir de los 5 años
(Nájera et al., 2010), siendo menores los restos de adolescentes. Estos hechos
podrían explicar lo ocurrido en los cementerios judíos de Valladolid y de York: la
aparición de un elevado nivel de mortalidad en individuos infantiles y seniles junto
con una baja proporción de adolescentes. Masset (1973) y González-Martín (2007),
no obstante, hacen referencia en dichas obras a la existencia de una mayor
conservación de esqueletos de los individuos adolescentes, en general, en toda
necrópolis.

Por el contrario, la baja probabilidad de muerte para el grupo infantil I y el


infantil II, en las poblaciones de Cortijo Coracho y Ronda Sur, podría explicarse por
motivos opuestos a los citados respecto de las poblaciones judías de Valladolid y
York: dichos datos podrían indicar la existencia de buenas condiciones de vida en
los primeros años de desarrollo, aunque también se podría deber a una disminución
de la natalidad o a una menor presencia de restos óseos conservados
pertenecientes a tales grupos de edad, por la acción de factores tafonómicos, por
ejemplo. La infrarrepretación de los individuos subadultos, en especial de los
infantiles de corta edad, hecho que sucede de forma habitual en las necrópolis
preindustriales, se trata más adelante en este mismo epígrafe, intentando encontrar
razones que expliquen tales resultados de una manera coherente.

291
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.3.9.2.3.- Análisis de las tablas de mortalidad corregidas, para ambos sexos: grupos
de edad de adultos, maduros y seniles

En Cortijo Nuevo (Tabla 16), al igual que en Cortijo Coracho (Tabla 17), se
comprueba cómo un gran número de individuos llegaban a ser adultos, pero
perecían en gran medida antes de los cuarenta años, siendo aproximadamente un
21 % (Cortijo Nuevo) o un 34 % (Cortijo Coracho) el porcentaje de supervivientes
que superaba los cuarenta años: no existen individuos seniles en la población
bajoimperial. Al contrario, en Ronda Sur (Tabla 18), el mayor porcentaje de
individuos se mantiene en el grupo de edad maduros (41-60 años): un número
elevado de individuos llegaban a ser mayores de 20 años, pero perecían en gran
medida antes de los 60 años, alcanzando algo más del 57 % el porcentaje de
supervivientes que superaba los cuarenta años, valor superior al presente en las
otras dos poblaciones lucentinas.

Analizando los datos de la población judía de Valladolid (Tabla 19), se


comprueba cómo el mayor porcentaje de individuos se corresponde con el grupo de
maduros, al igual que en Ronda Sur, pero en este caso con un valor inferior,
alcanzando algo más del 26 % el porcentaje de supervivientes que superaba los
cuarenta años, dato próximo al de Cortijo Nuevo pero inferior al de Coracho y, en
especial, al de Ronda Sur.

Para la población judía de York (Tabla 20), dentro del grupo de los mayores
de 20 años, se puede observar cómo el porcentaje más elevado se corresponde con
el grupo de edad entre 20-30 años, con un valor superior al 22 %, aproximadamente,
disminuyendo en los grupos de edad superiores. La esperanza de vida (Ex)
disminuye mucho en los grupos de edad de 20-30 y 30-40 años, mientras que el
porcentaje de supervivientes presenta la misma tendencia. Es decir, un número
elevado de individuos llegaban a ser mayores de 20 años, pero perecían en gran
medida antes de los 50 años, alcanzando algo más del 29 % el porcentaje de
supervivientes que superaba los cuarenta años. Este dato está próximo al
equivalente en la población judía de Valladolid, al igual que en Cortijo Nuevo,
aunque resulta inferior a los respectivos de Coracho y Ronda Sur.

292
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

El valor más elevado, en el número de supervivientes a partir de los 40 años,


se observa en Ronda Sur (57 %) indicio que, junto con una Esperanza de Vida al
nacer más elevada en la misma (de 37 años), respecto de las otras poblaciones,
hace pensar que la calidad de vida era más elevada en la población judía lucentina.

293
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.3.9.2.4.- Análisis de las tablas de mortalidad no corregidas, para varones y


mujeres

No se confeccionará una tabla de vida por sexos para la población de Cortijo


Nuevo ya que los valores incluidos en cada grupo de edad, teniendo en cuenta la
variable “sexo”, son muy bajos, en especial al tener 6 individuos dentro del grupo de
edad denominado “mayores”.

En la población de Cortijo Coracho el porcentaje de varones adultos es similar


al de maduros, a diferencia de Ronda Sur, donde es superior el porcentaje de
maduros (dos tercios de la población total). En el caso de mujeres, para la población
de Ronda Sur, ocurre la misma situación (Tabla 28): el grupo de mujeres maduras
presenta un porcentaje superior (mayor del 68 %) al de mujeres adultas (casi un 23
%), a diferencia de la población tardoantigua (Tabla 27), donde las mujeres adultas
(con un porcentaje elevado, algo más del 70 %) superan al grupo de mujeres
maduras (alrededor del 24 %). Como se puede ver los resultados son totalmente
inversos. Este hecho se podría explicar si admitimos que las condiciones de vida en
la población de Ronda Sur eran sensiblemente mejores a las presentes en la
población tardoantigua, las cuales permitirían que un número elevado de varones y
mujeres superasen los cuarenta años de edad en la población sefardí lucentina, a
diferencia de la población hispanorromana.

294
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.3.9.2.5.- Análisis de las tablas de mortalidad corregidas, para varones y mujeres

Tras analizar las tablas 23 a 26 se comprueba que existen porcentajes


similares de supervivientes varones, mayores de cuarenta años, en las poblaciones
judías españolas: un número elevado de varones llegaban a superar los cuarenta
años, alcanzando algo más del 50 % en la población tardoantigua, porcentaje inferior
a los determinados en las tres poblaciones judías, siendo el de la población sefardí
lucentina el de mayor valor (73 %). En las cuatro poblaciones los varones fallecían
en gran medida antes de los 60 años.

De los datos anteriores se puede deducir la mayor calidad de vida de la


población judía de Ronda Sur, sobre todo teniendo en cuenta el dato de la
esperanza de vida a los 21 años de edad (25 años), superior aunque próximo al de
la población judía de Valladolid (24 años). En las otras dos poblaciones dichos
valores son equivalentes, si bien menores: de unos 20 años, aproximadamente.

Se ha podido comprobar que la calidad de vida en las mujeres era superior en


las necrópolis judías españolas, particularmente en Ronda Sur, ya que la esperanza
de vida a los 21 años es mayor en las dos (27 años para la población lucentina, y 24
en la población judía de Valladolid), frente a la necrópolis tardoantigua y la de la
ciudad de York.

Analizando el porcentaje de mujeres supervivientes que superaban los


cuarenta años se obtienen resultados similares: 79 % y 59 %, respectivamente, para
las poblaciones judías de Lucena y Valladolid. Mientras tanto, en las poblaciones de
York y de Cortijo Coracho los valores son inferiores: 39 % y 30 %, respectivamente.
De tales datos se puede deducir de nuevo que las condiciones de vida en las
poblaciones sefarditas de Lucena y Valladolid debieron de ser mejores que en las
otras dos poblaciones citadas.

295
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.3.9.3.- Estudio comparado de la Tasa de Mortalidad General y de la Tasa de


Crecimiento Poblacional

Ubelaker (2007) mantiene que “las comparaciones de las tasas brutas de


mortalidad entre diferentes grupos pueden revelar importantes diferencias y, por
tanto, sugerir problemas para investigar”. Así, por ejemplo, en la población
tardoantigua la tasa de mortalidad general se estima en unas 32 personas por cada
mil individuos, al año. En el caso de la necrópolis de Ronda Sur, la tasa calculada es
de 27 por mil, aproximadamente. La calidad de vida sería inferior en las poblaciones
de Cortijo Nuevo y Valladolid, con valores de la Tasa de Mortalidad General
superiores al 40 por mil mientras que, para tres poblaciones tardoantiguas
madrileñas, de acuerdo con García et al. (2000), se han estimado en 51 por mil
(para las dos excavadas en Pinto) y 37 por mil (la excavada en Alcalá de Henares),
diferencia debida quizá, en este último caso, al tratarse de un núcleo urbano
(Complutum) con mejor nivel de vida, y no de tipo rural, como en los dos casos de
Pinto o el de Cortijo Nuevo.

Por tanto, se podría interpretar que la calidad de vida en la necrópolis


tardoantigua sería superior a la de la necrópolis tardorromana lucentina y la
necrópolis judía de Valladolid, así como a la de las tres necrópolis madrileñas
tardoantiguas. Sin embargo, en el caso de la necrópolis judía lucentina, el nivel y
calidad de vida serían superiores, al ser el valor de la tasa de mortalidad general de
dicha necrópolis inferior a la media de su época (se ha estimado una tasa media de
mortalidad, durante la época medieval, de 35 por mil), e inferior incluso a la de la
necrópolis judía de Valladolid, de la población tardoantigua lucentina, o de las
poblaciones tardoantiguas madrileñas y la población tardorromana lucentina.

Al estimar los valores de las tasas brutas de natalidad y mortalidad, que


serían equivalentes en una población estable, se ha comprobado cuando ello ha
sido posible que tal hecho sucedía, obteniéndose valores similares: el valor de la
tasa bruta de mortalidad obtenido así es idéntico al anteriormente calculado.

296
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Milner et al. (2008) ya advierten que la tasa de crecimiento de una población


se ha de considerar como de valor cero a la hora de realizar los estudios
paleodemográficos de la misma. Sin embargo, esta presunción no tiene que ser
necesariamente real. De hecho, en el caso de que el crecimiento de la población
fuese positivo, aparecerían valores mayores para los grupos de edad infantil y juvenil
inhumados en el cementerio, frente al número de individuos de mayor edad. Por ello,
si la tasa de crecimiento de la población fuese negativa, aumentaría el número de
individuos de mayor edad enterrados en la necrópolis, frente a un número más
reducido de inhumaciones de los grupos de edad subadultos. En ausencia de
migración, solo se puede explicar la existencia en dos poblaciones estables con una
misma tasa de mortalidad, aunque diferente tasa de crecimiento, si admitimos que
ambas presentan diferente tasa de fertilidad. Cf. Meindl et al. (2008).

Para todos los casos estudiados (Cortijo Coracho, Ronda Sur y la población
de Valladolid), el valor de la Tasa de Crecimiento Poblacional ha sido próximo a 1,5
por mil: se trataría de un crecimiento positivo (no es un crecimiento cero, tal y
como postulan las premisas metodológicas para calcular la esperanza de
vida); se puede interpretar, por dicho valor, que debería de existir un número
más elevado de individuos subadultos inhumados, ya que sería mayor el
número de nacimientos que de defunciones (si el número de nacimientos no
fuese constante durante todo el periodo de uso de la necrópolis, al aumentar la tasa
de natalidad, aún manteniéndose la de mortalidad, aumentaría el número de
muertes infantiles). La tasa de mortalidad infantil esperada en ellas así lo indicaría.

297
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.3.9.4.- Estimadores paleodemográficos

Los individuos infantiles, suelen estar infrarrepresentados en todas las


poblaciones arqueológicas (Bocquet-Appel y Masset, 1977). Para Gumuzio Barrie
(2008), “este problema puede evitarse utilizando los estimadores paleodemográficos,
técnica propuesta por Bocquet-Appel y Masset”. El uso de los índices de juventud y
madurez, en los mismos, resolvería dos problemas que aparecen en cualquier
estudio paleodemográfico: se evita un error, a la hora de estimar la edad en adultos,
incluyendo todos los individuos mayores de 20 años en un único grupo, y otro más
cuando se eliminan los individuos menores de 4 años, normalmente
infrarrepresentados (Jurado Gómez, 2007; Lapuente Martín, 2008).

De acuerdo con Robledo Sanz (1998), Bocquet-Appel y Masset (1977)


“elaboraron distintos estimadores que permiten obtener la esperanza de vida al
nacimiento, la probabilidad de muerte a distintas edades (al nacer, a los cinco y a los
quince años), así como las tasas de mortalidad y natalidad”, intentando subsanar
con ello “los errores que se cometen en la estimación de la edad en individuos
adultos y la subrepresentación de niños menores de cinco años en la mayoría de las
necrópolis”. Sugirieron utilizar para el cálculo sólo individuos entre cinco y quince
años, no realizando ninguna distinción dentro de los mayores de 20 años, tan sólo la
separación de individuos mayores de 60 años. Para ello, “calcularon estimadores
aplicables a este tipo de poblaciones para tasas de crecimiento anual, positivo o
negativo, que oscilan entre el 2 % y el 0.1 %. La obtención de la tasa de crecimiento
precisa la identificación correcta de individuos mayores de sesenta años. Esto
permite calcular la proporción de individuos muertos mayores de la población (D60-w /
D20-w) y la de los jóvenes (D5-14 / D20-w) respecto a los adultos mayores de veinte
años y a partir de estos valores determinar la tasa de crecimiento”.

Dicha técnica, según González-Martín (1999), “permite el cálculo de varios


parámetros demográficos sin tener en cuenta la edad de los individuos adultos,
evitando así los problemas de su estimación (…), y no dependen tampoco de la
posible conservación diferencial de los frágiles esqueletos” del grupo de edad de los

298
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

menores de 5 años (de 0 a 4 años de edad), que suelen estar infrarrepresentados.


“No es posible eliminar, en cambio, otros problemas (…), como la representatividad
de la muestra y la importancia de disponer de tamaños poblacionales lo mayores
posibles”. Precisamente Masset (1994) mantiene que estos estimadores
paleodemográficos se muestran inútiles si la población a estudio es inferior a una
centena, necesitando varios cientos de individuos para un cálculo más exacto de los
mismos. Siempre se considerará a la población investigada como estacionaria,
especialmente si el cementerio ha sido utilizado durante varios siglos.

Comparando los datos de los estimadores paleodemográficos, respecto de


la Esperanza de Vida, con los que aparecen en otras necrópolis romanas (indicados
en el Epígrafe correspondiente), se comprueba cómo en la Bética tardoantigua la
esperanza de vida media al nacer oscilaba entre los 35 y los 45 años, alcanzándose
el límite superior normalmente a los 50 años: eran pocos los individuos seniles
(Jiménez Triguero, 2007). Datos similares aporta Martín Ruiz (2006), a través del
estudio de lápidas epigráficas datadas entre el siglo I y V d. C.: dicho valor estaba
próximo a los 40 años (un tercio de la población de la Bética no alcanzaba los 30
años, y casi el 75 % de la población fallecía antes de los 50 años); siendo inferior en
las otras provincias romanas de Hispania, pues los individuos normalmente no
alcanzaban a sobrepasar los 31-35 años en ellas.

A partir de datos epigráficos de la Hispania romana estudiados por diversos


autores, Gozalbes Cravioto (2006) estima que el máximo de mortalidad se produce
entre los individuos adultos (fundamentalmente entre los 20-29 años): únicamente
15 % de los individuos adultos superaban los 70 años de edad.

Sin embargo, en la ciudad de Roma, investigaciones realizadas sobre las


inscripciones epigráficas del Corpus Inscriptionum Latinarum han dado otros valores:
sólo un 7,5 % de individuos pasaban de los 60 años, alcanzando solo un 0,08 %
aquellos que superaban los 100 años de edad. La vida media era de unos 40 años,
apenas superada en la Alta Edad Media, con 44 años para varones y 33,7 años para
mujeres (Mora Teruel, 2009).

299
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Jordana Comin (2007) manifiesta que los estudios del patrón de mortalidad
durante la época romana, basados principalmente en investigaciones sobre
epitafios, indican esperanzas de vida al nacer entre 24-35 años (en necrópolis de
esclavos sería menor, de unos 17,5 años), y tasas de mortalidad infantil que serían
alrededor de 200-300 defunciones por cada mil nacimientos. El mismo autor, en
dicha obra, citando series osteológicas húngaras de los siglos X-XII d. C. (Acsádi y
Nemeskéri, 1970) indica que se ha estimado una esperanza de vida al nacer,
durante la época medieval, de unos 25-35 años, y unas tasas de mortalidad infantil
próximas al 200 por mil, mientras que la tasa de mortalidad era de 35 por mil.

En la población tardoantigua, la esperanza de vida al nacer, observada,


sería mayor de la esperada: 32 frente a 28 años, aproximadamente. Atendiendo a
tales datos, la misma tendría valores, para la esperanza de vida al nacer, inferiores a
los parámetros normales de un cementerio de época romana (unos 40 años, frente a
los 28-32 años de esta necrópolis), aunque serían más elevados en lo que respecta
a la tasa de mortalidad infantil: 786,6 defunciones por cada mil nacimientos, a
diferencia de los 200-300 fallecidos por cada mil nacimientos, valores medios estos
últimos para necrópolis de época romana, según Jordana Comin (2007).

En el caso de la necrópolis judía lucentina, de época medieval, la esperanza


de vida al nacer observada sería menor de la esperada: 37 frente a 39 años,
aproximadamente. Atendiendo a tales datos, la población judía de Ronda Sur tendría
valores, para la esperanza de vida al nacer, superiores a los parámetros normales
de un cementerio de época medieval (unos 25-35 años, frente a los 37-39 años de
esta necrópolis), aunque serían similares en lo que respecta a la tasa de mortalidad
infantil esperada (203 defunciones por cada mil nacimientos, próximos a los 200
fallecidos por cada mil nacimientos, valores medios estos últimos para necrópolis de
época medieval, según Jordana Comin: v. supra). Los valores de la tasa de
mortalidad serían inferiores, de un 27 por mil aproximadamente, frente a los 35 por
mil de media en poblaciones medievales (de acuerdo con Jordana Comin: v. supra).

300
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Todo ello demuestra que la calidad de vida en dicha población era superior a la
media, si bien la mortalidad infantil era similar a la de poblaciones coetáneas.

Para la necrópolis judía de Valladolid (siglos XII al XIV d. C.), la esperanza


de vida al nacer, observada, sería de unos 22 años. Atendiendo a tales
estimaciones, esta población tendría valores, para la esperanza de vida al nacer,
inferiores a los parámetros normales de un cementerio de época medieval (unos 25-
35 años, frente a los 22 años de esta necrópolis), aunque serían superiores en lo
que respecta a la tasa de mortalidad infantil (407 defunciones esperadas por cada
mil nacimientos, dato mayor que los 200 fallecidos por cada mil nacimientos, propios
de las necrópolis de época medieval según se ha indicado anteriormente). Los
valores de la tasa de mortalidad serían también superiores, de un 46 por mil
aproximadamente, frente a los 35 por mil de media en poblaciones medievales (dato
ya citado). Todo ello demuestra que la calidad de vida en dicha población era mucho
menor que la media, en especial al considerar que la mortalidad infantil era más del
doble de la observada en poblaciones medievales coetáneas.

En la población de York, datada aproximadamente entre los años 1190 y


1290 d. C. según Lilley et al. (1994), se ha determinado que la esperanza de vida al
nacer, observada, sería de 25,06. De acuerdo con ella, la población judía de York
tendría valores, que se encontrarían dentro de los parámetros normales de un
cementerio de época medieval, aunque serían inferiores en lo que respecta a la
tasa de mortalidad infantil observada (36 defunciones observadas por cada mil
nacimientos). Los valores de la tasa de mortalidad serían superiores, de un 40 por
mil aproximadamente. Todo ello demuestra que la calidad de vida en dicha
población era muy inferior a la media, respecto de otras poblaciones coetáneas
medievales.

Por tanto, de acuerdo a estos parámetros (Tablas 33 y 34), en la población


tardoantigua la tasa de mortalidad infantil observada sería inferior a la esperada.
Igualmente, así ocurre en las poblaciones de Ronda Sur (Tablas 35 y 36) y
Valladolid (Tablas 37 y 38). Así, se puede considerar que el número de individuos

301
Juan Pablo Diéguez Ramírez

menores de un año en dichas necrópolis está infravalorado: debería de ser mayor de


aquel que se ha observado. Igualmente se deduce este hecho al calcular la Tasa de
Crecimiento, pues se ha obtenido un valor positivo de, aproximadamente, un 1,5 por
mil, en las tres poblaciones citadas. Por tanto, debería de existir un número más
elevado de individuos subadultos inhumados, ya que sería mayor el número de
nacimientos que de defunciones, tal y como se precisó anteriormente. La tasa de
mortalidad infantil esperada así lo indica.

Al analizar en la población judía de York estos parámetros (Tabla 39), se


comprueba como la tasa de mortalidad infantil observada sería de unas 36
defunciones por cada mil nacimientos, mientras que la esperada no se ha podido
calcular. Es por ello que, sin tener referencia de la tasa de mortalidad esperada, no
se puede determinar si el número de individuos menores de un año en la necrópolis
está infravalorado o no.

Para Jordana Comin (2007), la probabilidad de muerte de los individuos


menores de 1 año de edad (1q0), variable que se obtiene tras determinar la Tabla de
Mortalidad de una población, se considera como un parámetro análogo a la tasa de
mortalidad infantil, la cual sería, según Weiss (1973), entre el 30-50 % en
sociedades preindustriales. Esto no ocurre en las poblaciones analizadas, salvo si
tenemos en cuenta los valores esperados, en cuyo caso si sucede en la población
de Cortijo Coracho y en la población de Valladolid. Actualmente, la probabilidad de
muerte durante el primer año de edad triplica a la del grupo de edad entre 1 y 4
años, y es tan elevada como la probabilidad de muerte al inicio de la edad adulta. No
obstante, los autores Nájera et al. (2010) indican que los valores supuestos por
Weiss (1973) para el total de individuos menores de 15 años, a encontrar en una
necrópolis propia de una sociedad preindustrial, oscilarían entre el 30 y el 70 %.

302
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.3.9.5.- Esperanza de vida comparada

“El principal problema que se plantea al analizar una población osteológica es


que no representa a una población viva sino a una colección de difuntos. A nivel
demográfico solo pueden obtenerse tasas de enterramientos y no de mortalidad y,
por supuesto, es imposible calcular el número de nacimientos ni el tamaño total de la
población”. También hay que considerar que “el concepto de esperanza media de
vida se basa en el número de difuntos existente y no en la edad de los fallecidos
respecto al número de nacidos” (Nájera et al., 2010).

Hay que tener bien presente que en las poblaciones antiguas, antes de la
llegada de las vacunas y de los antibióticos, la esperanza de vida al nacer variaba
entre 20-40 años. Ello significa que de cada 1000 individuos que nacían entre un
cuarto y un tercio morían antes de un año, igualmente ocurría antes de los 18 años,
y una vez superados los 20 años tenían un 50 % de probabilidad de llegar a los 60
años de edad. Una esperanza de vida inferior a 20 años no podía mantener íntegra
la población por mucho tiempo. En la mayoría de los casos la esperanza de vida
oscilaba entre 25-35 años, lo cual permitía mantener la población a lo largo de las
generaciones venideras (Crubézy et al., 2007).

303
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.3.9.5.1.- Comparación de los datos obtenidos en las tablas de vida corregida para
ambos sexos

Se puede comprobar, comparando los valores de la esperanza de vida en


cada grupo de edad para varones y mujeres (Tablas 24 y 30, respectivamente),
dentro de la necrópolis judía de Ronda Sur, cómo ésta era inferior en los varones
adultos (25 años) frente a las mujeres del mismo grupo de edad (27 años), a
diferencia de las otras poblaciones analizadas en las que los datos obtenidos se
invierten.

La elevada mortalidad observada en el grupo de mujeres adultas, típica de


toda población histórica preindustrial, es consecuencia de los problemas pre y
postparto que se presentarían durante los embarazos: la probabilidad de
fallecimiento sería superior antes de los 40 años en mujeres, a diferencia de los
varones adultos. Tales hechos los confirman Masset (1973), Herrerín López (2004),
Gozalbes Cravioto (2006), Martín Ruiz (2006) y Sanz Serrano (2009). Esta diferencia
disminuiría al superar la edad fértil.

Como se deriva de los datos anteriormente expuestos, la calidad de vida


sería mayor en la población judía lucentina de Ronda Sur, ya que los problemas
ocasionados por el embarazo en mujeres adultas no parecen presentarse en esta
población o, al menos, estarían atenuados.

Salvo que las tumbas con individuos femeninos inhumados presentasen una
distribución no aleatoria en la necrópolis citada, lo cual podría haber causado un
sesgo a favor de una mayor esperanza de vida en mujeres, provocando que ésta
fuera más elevada que la presente en varones, solo cabría esperar que este hecho
fuese ocasionado por la presencia de unas condiciones sanitarias avanzadas en la
atención a parturientas. Su salud estaría así más cuidada lo cual, atendiendo al
elevado nivel de la medicina dentro de la cultura judía durante la época medieval, tal
como relatan Santana y Mantero (1995), parece una suposición razonable. Este
hecho está documentado en la población judía de la ciudad de Lucena, denominada

304
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

“Perla de Sefarad” en la época de su mayor esplendor, durante la cual llegó a existir


una escuela talmúdica o “bet midrás” de enorme importancia y trascendencia más
allá de la Península Ibérica, en la que se impartieron clases de Medicina, Filosofía,
Poesía, sobre el Talmud, … Sin olvidar por ello que su población mantenía una
economía de alto nivel, dedicada fundamentalmente al comercio de importación y de
exportación, además de otras actividades igualmente lucrativas (Pérez Azaustre,
2005).

A diferencia de la citada población lucentina, en las poblaciones judías de


Valladolid y de York se percibe la existencia de una calidad de vida inferior, como se
desprende del valor de la esperanza de vida que presentaban en las tablas de vida
corregida, para varones y mujeres, indistintamente. No obstante, tales valores son
superiores en la población de Valladolid respecto de las poblaciones de Cortijo
Coracho o de York.

305
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.3.9.5.2.- Comparación de los datos a nivel de la esperanza de vida en la etapa


adulta

Los datos ofrecidos en la Tabla 40, comparando la esperanza de vida en


adultos entre las poblaciones lucentinas y otras de la Península Ibérica (incluyendo
la población de York), permiten inferir que las condiciones de vida, en general,
mejoraron durante la época medieval, siendo posiblemente similares en las
diferentes necrópolis de origen tardorromano o tardoantiguo (inferiores en las dos
necrópolis tardoantiguas de Pinto). En el caso de los individuos varones, tras aplicar
el test t de Student a los datos presentados en la Tabla 40 (Tablas 41 a 44),
analizando estos por grupos de poblaciones, se observa la existencia de diferencias
significativas entre Ronda Sur y las poblaciones hispanorromanas y medievales no
judías; así ocurre también para los individuos femeninos (Tablas 45 a 48). Cuando
se trabaja con los valores de ambos sexos (Tablas 49 a 52), solo aparecen
diferencias significativas entre Ronda Sur y las poblaciones hispanorromanas.

De todo ello se puede deducir que existía una mejora en la calidad de vida de
la población judía lucentina respecto de las poblaciones hispanorromanas y
medievales no judías, para varones y mujeres. No se encuentran diferencias
significativas respecto de las poblaciones medievales judías, ni tampoco respecto de
las poblaciones contemporáneas, hecho este último que podría explicarse acudiendo
al mejor cuidado médico existente dentro de la población judía y a su elevado nivel
económico, tal y como se ha indicado con anterioridad, reforzando así la hipótesis
mantenida hasta ahora, siguiendo los datos que ofrece la historiografía sobre la
población judía de Lucena.

306
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.3.9.5.3.- Análisis de la esperanza de vida a través del estudio de la mortalidad


arcaica o preindustrial

Analizando los datos de la esperanza de vida media al nacer en la Bética


tardoantigua (Jiménez Triguero, 2007; Martín Ruíz, 2006), además de los aportados
por los de datos epigráficos de la Hispania romana estudiados por diversos autores
(Gozalbes Cravioto, 2006; Cf.: Sanz Serrano, 2009), así como los obtenidos a partir
de las inscripciones epigráficas del Corpus Inscriptionum Latinarum (Mora Teruel,
2009), además de los aportados por Jordana Comín (2007), basados estos últimos
principalmente en investigaciones sobre epitafios, se comprueba cómo, en la
población tardoantigua lucentina investigada (Tabla 61), el valor obtenido, inferior a
30 años, está situado dentro del rango estimado por Jordana Comín (2007), pero es
menor a los estimados por Martín Ruíz (2006) y Jiménez Triguero (2007).

El dato de la esperanza de vida al nacer estimado en la población medieval


judía de Lucena es superior (casi 37 años) a la media de las poblaciones de época
medieval. El valor observado en la población judía de Valladolid, 8 años, es muy
bajo, mientras que el dato estimado para la población de York es también inferior al
valor obtenido en Cortijo Coracho.

Interpretando los datos de la esperanza de vida a nivel de adultos se


comprueba cómo la relación anterior se mantiene: el valor más elevado se
corresponde con la población de Ronda Sur (unos 38 años), seguida de la población
hispanorromana (35 años), mientras que los relativos a la ciudades de York y
Valladolid son inferiores a los anteriores (34 y 37, respectivamente). Hay que
comprender que, a diferencia de la esperanza de vida al nacer, que depende en
gran medida de la tasa de mortalidad infantil presente en cada población, la
esperanza de vida en adultos se encuentra más influida por el patrón de mortalidad
adulta (Jordana Comín, 2007).

Livi-Bacci (1988) mantiene que el valor de la esperanza de vida aumenta


desde el correspondiente al parámetro E0 (esperanza de vida al nacer), en las

307
Juan Pablo Diéguez Ramírez

edades sucesivas, pues “en los primeros años de vida se eliminan muchos,
muchísimos niños. (…) Después de algunos años (según el nivel de mortalidad) la
esperanza de vida empieza naturalmente a decrecer con la edad”.

Generalmente se comprueba cómo, en estas poblaciones preindustriales, la


esperanza de vida al nacer es similar a la esperanza de vida a los veinte años, de
acuerdo con Séguy et al (2006, 2008): los valores más altos de esperanza de vida al
nacer en poblaciones preindustriales, y los más bajos en poblaciones
contemporáneas en vías de desarrollo, suelen ser de unos 30 años,
aproximadamente (Jordana, 2007; citando a: Acsádi y Nemeskéri, 1970).
Igualmente, Livi-Bacci (2011) considera que, en las poblaciones preindustriales, la
esperanza de vida al nacer no superaba los 30 años.

Observando los datos de esperanza de vida al nacer y a los veinte años, se


comprueba que en la población medieval lucentina el valor de la primera es similar al
de la segunda: 37 y 38 años, respectivamente; así, se confirma lo manifestado por
Séguy et al (2006, 2008). Además, el valor obtenido para la esperanza de vida al
nacer, en la población de Ronda Sur, es superior al esperado: supuestamente no
debería de ser mayor de 30 años (Jordana, 2007; Livi-Bacci, 2011). Se puede
considerar, por tanto, a éste como un nuevo argumento que demostraría la
excelente calidad de vida de la población de Ronda Sur. En las otras tres
poblaciones tal hecho no se cumple: los datos obtenidos de ellas para la esperanza
de vida, tanto al nacer como a los veinte años, no son equivalentes.

El valor tan bajo observado para la esperanza de vida al nacer, en la


población judía de Valladolid (8 años; muy inferior al de la esperanza de vida a los
veinte años), puede ser resultado del elevado número de individuos clasificados
dentro del grupo de edad “menores de un año”, el cual resulta ser mayor al presente
en las otras poblaciones estudiadas. Tal hecho podría explicar la elevada tasa de
mortalidad infantil presente en la misma, superior a la media en poblaciones
medievales: 494 por mil, frente a valores próximos al 200 por mil, normalmente, para
el medievo, según Jordana (2007).

308
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

En las poblaciones con elevada mortalidad, el valor de la esperanza de vida a


los veinte años puede ser superior al valor de la esperanza de vida al nacer (Livi-
Bacci, 1988, 2009), a diferencia de lo que manifiestan Séguy et al (2006, 2008),
como ya se ha citado: según estos autores suele suceder, en las poblaciones
preindustriales, que la esperanza de vida al nacer era similar al valor de la
esperanza de vida a los veinte años. La elevada mortalidad infantil de la población
de Valladolid podría explicar, de esta manera, la anomalía del dato tan bajo obtenido
en ella, para la esperanza de vida al nacer, como se ha indicado con anterioridad.

309
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.3.9.5.4.- Deducciones finales

De todo lo indicado se puede interpretar que, en las poblaciones judías


medievales, las condiciones de vida eran generalmente mejores que aquellas
presentes en las poblaciones medievales de origen musulmán o cristiano (con la
salvedad de las necrópolis judías de Valladolid y la de York, con valores de
Esperanza de Vida al inicio de la edad adulta menores). Quizá la economía de las
poblaciones judías les permitía mantener un nivel de vida más elevado que el propio
de las poblaciones musulmanas o cristianas de las ciudades medievales respectivas,
o de épocas anteriores, cuyas necrópolis se han utilizado en este estudio
paleodemográfico comparado. Los valores obtenidos en Ronda Sur son, sin
embargo, inferiores a los de la población española durante el siglo XX (Jiménez et
al., 2000), aunque si se mantiene idéntica característica respecto de la población
femenina del pasado siglo, en los grupos de edad adultos y maduros: la esperanza
de vida de las mujeres es superior a la de los varones en Medina al-Yussana, la
Lucena judía, claro exponente de su calidad de vida, equiparable al de poblaciones
actuales en ese aspecto.

310
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.3.9.6.- Estudio de las curvas de fallecidos y de supervivientes en el análisis


de mortalidad preindustrial

Analizando el gráfico donde se representa el número de fallecidos, para las


cuatro poblaciones investigadas (Figura 70), en el caso de la población judía
medieval de la ciudad de Valladolid se comprueba cómo los grupos de edad de
subadultos presentan todos valores superiores a las otras tres poblaciones, salvo en
el caso de los juveniles (de 10 a 19 años), que son equiparables. En todos los
grupos de individuos mayores de 20 años, de la población de Valladolid, los
resultados son inferiores a los obtenidos para las otras tres poblaciones analizadas:
en ella el número de individuos mayores de 20 años era muy bajo.

Tal como manifiesta Livi-Bacci (2009), “(…) en ambientes con mortalidad muy
alta (…), la curva de supervivencia tiende a adoptar una fuerte concavidad hacia
arriba; a medida que se pasa a niveles de mortalidad más bajos, la mortalidad
infantil se vuelve progresivamente menos apreciable y la curva adquiera una
convexidad más pronunciada hacia arriba”.

Al observar la gráfica de supervivientes (Figura 71), se comprueba que los


valores obtenidos para la población judía medieval de Valladolid son muy inferiores:
su curva de supervivencia tiene forma cóncava, lo cual es causado por una
mortalidad más elevada para los grupos de edad mayores de 20 años, ya que en
ellos existe un menor número de supervivientes. Por el contrario, no ocurre así en la
población de Ronda Sur, cuya curva de supervivientes tiene forma convexa,
aproximadamente. En esta población el número de supervivientes mayores de 20
años es más elevado. Este es el modelo de curva de supervivencia de una típica
población humana: una disminución rápida del número de supervivientes durante la
primera infancia, seguida de una disminución más progresiva, cuya pendiente
dependerá del nivel de mortalidad de la población investigada (Jordana Comín,
2007).

311
Juan Pablo Diéguez Ramírez

De esta manera, la curva de supervivientes muestra que es mayor su número


en la población judía lucentina, en especial en los subadultos juveniles y en los
grupos de adultos y maduros, al igual que en seniles, aunque en este caso en menor
grado, frente a las otras tres poblaciones. Si se estudia la curva de fallecidos, en ella
se comprueba que los valores son inferiores en los grupos de subadultos menores
de quince años, mientras que en los grupos de mayores de 20 años son similares a
los de la población tardoantigua y la población judía de York, salvo en el grupo de
seniles, que presenta valores superiores de fallecidos respecto de las otras dos.

312
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.3.9.7.- Análisis de los coeficientes de mortalidad, con el método de


mortalidad arcaica o preindustrial

De acuerdo con Livi-Bacci (2009), “en ciertas poblaciones humanas se


produce una gran eliminación de individuos después del nacimiento y en la primera
infancia, reflejo de su fragilidad frente al ambiente externo. Los riesgos de muerte
alcanzan un mínimo en los últimos años de la infancia o en la adolescencia,
elevándose posteriormente a partir de la madurez, en función del debilitamiento
gradual del organismo”. Este fenómeno posibilita la aparición de la forma en U al
analizar el perfil de mortalidad de una población bien excavada, y con los restos
óseos bien conservados.

En la población judía medieval de Valladolid, y más claramente en las curvas


de las otras tres poblaciones (no se ha representado el histograma de frecuencias
sino un polígono de frecuencias), se comprueba fielmente como se reproduce una
figura en “U” (Fig. 69), que refleja la elevada mortalidad para los grupos de edad
inferiores a 5 años (especialmente durante el primer año de vida), y el aumento
progresivo en seniles (Masset, 1973; Seguy et al., 2006; González-Martín, 2007;
Jordana Comín, 2007; Gumuzio Barrie, 2008). Dicha forma en la curva de mortalidad
viene determinada, fundamentalmente, por parámetros biológicos, mientras que los
diferentes niveles de aumento o disminución de la misma están determinados,
principalmente, por factores sociales y económicos (Jordana Comín, 2007; citando a:
Acsádi y Nemeskéri, 1970).

Los estudios del patrón de mortalidad durante la época romana indican tasas
de mortalidad infantil que serían alrededor de 200-300 defunciones por cada mil
nacimientos de acuerdo con Jordana Comín (2007), quien indica a su vez cómo, a
partir de series osteológicas húngaras de los siglos X-XII d. C. (Acsádi y Nemeskéri,
1970), se han estimado unas tasas de mortalidad infantil medieval próximas al 200
por mil. El valor de la tasa de mortalidad infantil para la población tardoantigua
(Tabla 58) está así dentro de los parámetros normales para poblaciones de época
romana (252,0), al igual que el correspondiente a la población judía lucentina

313
Juan Pablo Diéguez Ramírez

medieval (195,0) respecto de las media de las poblaciones medievales. No ocurre


así con las otras dos poblaciones medievales judías, que presentan valores
superiores, en especial en el caso de la población judía de Valladolid (494,0). Es
probable, por ello, que los individuos menores de un año estén mejor representados
en la población de Valladolid que en las otras tres.

314
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.3.9.7.1.- La subrepresentación de los individuos infantiles

Aun resolviendo los problemas habituales a cualquier estudio


paleodemográfico, ya comentados al inicio de este epígrafe, permanecerá siempre
uno como el más importante a la hora de realizar este tipo de investigación: la
determinación de los individuos infantiles y juveniles en cualquier población
inhumada. Tal circunstancia se ha intentado evitar, por parte de algunos autores,
mediante los análisis de los Estimadores Paleodemográficos, ya comentados.

En Paleodemografía, el perfil de mortalidad de una población bien excavada y


con los restos óseos bien conservados tendría siempre forma en “U” en un
histograma de frecuencias: presentaría una elevada mortalidad en la población
infantil y senil, mientras que en edades intermedias el valor sería mucho más bajo.
Abundarían, por tanto, los restos de individuos perinatales e infantiles, siendo
menores los de adolescentes: “si no disponemos de adolescentes en las necrópolis
es, sencillamente, porque la gente en esta etapa de la vida no se muere, o lo hace
con menor frecuencia” (González-Martín, 2007). Según el patrón general de
mortalidad en poblaciones antiguas, ésta se reduce siempre a partir de los 5 años
(Nájera et al., 2010). Cf. Masset (1973), González-Martín (1999), Colomer Díaz
(2008), Gumuzio Barrie (2008), D’Angelo del Campo (2009) y San Millán Alonso
(2009).

“Un estudio paleodemográfico adecuado debe de contar con una


representatividad de al menos un 40 % de individuos infantiles (…). Se trata de un
problema muy común en la mayoría de los estudios paleodemográficos en
necrópolis antiguas, en las cuales existe una mayor susceptibilidad de deterioro de
los individuos infantiles y seniles debido a procesos tafonómicos” (Cabrera et al.,
2008), hecho comentado por algunos autores, tales como Robledo Sanz (1998),
Rihuete Herrada (2000), Maroto Benavides (2004) y Pinhasi y Bourbou (2008).
Precisamente, la mortalidad infantil era muy elevada en las sociedades
preindustriales. “En las sociedades de época histórica la tasa de mortalidad de los
individuos menores de 1 año no suele ser inferior al 25 % y se calcula que

315
Juan Pablo Diéguez Ramírez

aproximadamente la mitad de los niños y las niñas fallecen antes de alcanzar la


edad adulta” (Rihuete Herrada, 2000).

Al respecto Nájera et al. (2010), citando a Livi-Bacci (1999), indican como “en
la Europa anterior a la Revolución Industrial, con el régimen demográfico antiguo, la
tasa de mortalidad en menores de 8 años rondaba el 50 %”. También dichos autores
citan en su obra a Buchet (1983), quien “considera que para que una muestra
arqueológica sea representativa, debería de contener un 40 % de esqueletos
infantiles”, mientras que otros autores suponen que el valor correcto sería de un 30
% de individuos infantiles si todos los sujetos se incluyesen en la investigación
paleodemográfica de una necrópolis (Nájera et al., 2010). Cf. Robledo Sanz (1998),
González-Martín (1999), Rihuete Herrada (2000), Maroto Benavides (2004), Cabrera
et al. (2008), Colomer Díaz (2008) y Pinhasi y Bourbou (2008).

Por tanto, el grupo de individuos subadultos debería de ser muy elevado en


las necrópolis históricas preindustriales. Sin embargo, no suele ocurrir así: “Esta
circunstancia, habitual en todos los estudios paleodemográficos, se achaca
fundamentalmente a la acción de los agentes tafonómicos. La mayor fragilidad de
los huesos infantiles, y por tanto su susceptibilidad a la destrucción, hace que las
particularidades del enterramiento incidan de manera más drástica sobre ellos”
(López Martínez, 2002). Cf. Rihuete Herrada (2000) y Herrerín López (2004).

Bocquet-Appel (1977), citando a Acsádi y Nemeskéri (1970), comenta como


estos autores han demostrado en dicha obra que la subrepresentación de los
individuos subadultos, en muchas ocasiones, se ha debido a la acción antrópica (por
ejemplo, las labores agrícolas de roturación del suelo), o al trasiego de los animales
sobre las tumbas, que han provocado la destrucción de éstas y, por tanto, de los
restos óseos que en ellas aparecían inhumados, ya que, normalmente, aquellas se
situaban a pocos centímetros de la superficie (no tenían una profundidad elevada).
Cf. Herrerín López (2004). Hervé et al. (1997), citando también a Acsádi y
Nemeskéri (1970), hacen referencia a su vez a la escasa profundidad de las tumbas
de subadultos como causa de su deterioro, lo cual provocaría una menor presencia

316
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

de dichos restos óseos en los cementerios históricos y prehistóricos; si bien,


mantienen aquellos que no todos los casos se podrían explicar por dichos motivos,
alegando que la pobre mineralización de los esqueletos de individuos subadultos
podría originar, en ocasiones, su mayor deterioro y la disminución de su presencia
en las necrópolis. Su conclusión evidente es la necesidad de una mayor
investigación al respecto.

A pesar de todo ello Gibaja et al. (2010) mantienen que “la subrepresentación
de los esqueletos de los más jóvenes [o sesgo tafonómico, según ellos,] ha sido
atribuida a menudo a un proceso de conservación diferencial debido a la destrucción
de la fracción mineral del hueso, es decir a la conservación de los huesos más
mineralizados. (…) Los huesos más jóvenes son considerados más frágiles y más
sensibles a los agentes tafonómicos”. Sin embargo, ellos han comprobado la
existencia de un gran número de enterramientos de individuos perinatales (alrededor
de un año de edad) en yacimientos ibéricos del Levante peninsular, por lo que
consideran que dicho “sesgo tafonómico” debe de relacionarse con el tipo de suelo y
su composición: suelos ácidos, con elevado pH, o muy roturados a causa de los
trabajos agrícolas, provocan más deterioro que el hecho en sí mismo de la edad
infantil o juvenil de los restos óseos inhumados en ellos.

No obstante, Bello et al. (2006) han comprobado como la menor


mineralización de los huesos de los individuos subadultos afecta más a su deterioro
frente a los huesos de adultos, en especial en el caso de los individuos entre 0 y 4
años y, dentro de ellos, más a los individuos femeninos que a los restos óseos de
individuos masculinos. De manera que son los factores internos, que afectan a la
proporción de hueso mineralizado, los que intervienen en mayor medida que los
factores externos, tafonómicos, algo a discutir por otros autores.

Dicho sesgo tafonómico se podría deber, a su vez, a la existencia de una


disminución de la natalidad o a una menor presencia de restos óseos pertenecientes
a tal grupo de edad. Perry (2006) mantiene que la correcta excavación de una
necrópolis, realizada con sumo cuidado, puede conseguir que el número de

317
Juan Pablo Diéguez Ramírez

individuos subadultos obtenidos en la misma sea mayor, aumentando así la


proporción de estos dentro de la población de dicho cementerio, y facilitándose así
los estudios paleodemográficos. A pesar de ello, los arqueólogos también podrían
realizar una selección del material en la excavación, despreciando los restos óseos
infantiles y juveniles. “En algunas excavaciones antiguas los restos de los individuos
infantiles, (…) no se consideraban importantes y (…) no se recogían o iban a parar
junto a los restos de fauna del yacimiento” lo cual haría que existiese un sesgo no
real con referencia a la edad, por lo que “(…) en este caso no se puede valorar
objetivamente la presencia/ausencia de los esqueletos de la población subadulta en
relación a conjunto antropológico excavado” (Gibaja et al., 2010).

Sin embargo, no hay que olvidar que, en determinadas sociedades históricas,


no se reconocía a los recién nacidos -o incluso a los niños de corta edad- como
miembros de la comunidad, por lo que no estaban enterrados en el cementerio
común o, si lo hacían, solían darles sepultura en zonas apartadas y exclusivas, al
ser enterrados fuera de los cementerios de individuos mayores de edad, o en
lugares apartados dentro de ellos (aislados de las tumbas de los adultos).

Así, Crubézy et al. (2007), citando un texto de Plinio el Viejo, indican como
éste precisa que no se usaba la cremación para los niños en los que no se había
dado la erupción de los dientes de leche –antes de los 6 meses-. Es más,
normalmente podían ser enterrados durante la noche, en espacios domésticos. No
obstante, también se ha comprobado la existencia de necrópolis donde aparecen
espacios reservados para ellos. Cf. Bocquet-Appel (1977) y González-Martín (2007).
Al respecto, se sabe que “los romanos solían enterrar en el interior de las casas a
los niños fallecidos con menos de 40 días, concretamente en subgrundaria:
cavidades situadas en los aleros de los tejados o de las puertas exteriores, tal vez
evitando ponerlos en contacto con la tierra”, ya que no podían considerarse como
pertenecientes a la sociedad. [AA.VV. (2001): FUNUS CORDUBENSIUM.
Costumbres funerarias en la Córdoba romana]. Cf. Gestoso y López (2010). Estos
hechos los confirma Sanz Serrano (2009) al indicar que, de acuerdo a diferentes

318
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

tipos de rituales, los niños “podían ser incinerados o enterrados fuera de los
cementerios de los adultos”.

Igualmente, Di Nola (2006) refleja en su obra que la costumbre de “enterrar


sub grunda [a] los niños muertos antes de cumplir cuarenta días se daba también
entre los romanos de la Antigüedad”. Costumbre que, según dicho autor, se mantuvo
hasta mediados del siglo XIX: normalmente se les enterraba en lugares donde
goteaba el agua pluvial, “bajo los aleros de las iglesias o de los muros de los
cementerios, con la esperanza de que el agua pluvial (…) tuviera virtudes
bautismales”. Cf. De Miguel Ibáñez (2010). Lewis-Williams y Pearce (2005) hacen
referencia a determinados casos en los que se mantenía dicha costumbre (enterrar a
los infantes “debajo de umbrales o en paredes” para quizá “proteger la casa y a sus
moradores”), dentro de poblados neolíticos, en fechas muy anteriores a la época
romana. Fernández Crespo (2008) relata la presencia de este tipo de prácticas de
inhumación desde la Edad del Bronce hasta la época actual, indicando dos posibles
explicaciones de la misma, en especial con referencia a las etapas más antiguas,
según las cuales se podría tratar de “un ritual de protección de la casa, o bien de
fertilidad de la tierra, en el que se ofrecería al niño como ofrenda”; o bien, se
basarían en creencias de tipo espiritual que mantendrían una finalidad de protección
de los individuos infantiles, quizá con la intención de representar una vuelta al útero
materno para su renacimiento en el Más Allá.

La posible distribución desigual podría deberse también a que existiesen


zonas donde se hubiesen conservado peor los restos de los individuos, por la acción
de los agentes tafonómicos ya citados, lo cual incidiría con mayor medida sobre los
individuos menores de 20 años: este hecho se podría comprobar analizando el
grado de preservación de los restos óseos. También puede suceder que las
condiciones de vida durante la infancia fueran peores en las diferentes fases de
ocupación del cementerio. Por otra parte, es posible incluso que el número de
nacimientos no fuese constante durante todo el periodo de uso de la necrópolis, por
lo que al aumentar la tasa de natalidad, aún manteniéndose la de mortalidad,
aumentaría el número de muertes infantiles. Algunos autores afirman que “aunque

319
Juan Pablo Diéguez Ramírez

el error de una escasa representación infantil influye de forma importante en la curva


de supervivencia, su efecto es insignificante a la hora de estimar la probabilidad de
muerte o la esperanza de vida de los individuos adultos” (Robledo Sanz, 1998). Cf.
Milner et al. (2008).

Sería, por tanto, interesante observar la distribución de las tumbas de los


individuos subadultos en toda necrópolis, para comprobar si aparecen en un área
determinada o bien distribuidos al azar (es posible una distribución al azar aunque
exista un mayor número de ellos en uno o varios de los sectores en que se divida la
misma). No obstante, no hay que olvidar que “las discordancias más importantes
proceden de la falta de seguridad sobre la estimación de la edad de los individuos,
particularmente los adultos, que pueden provocar interpretaciones erróneas”
(González-Martín, 1999).

320
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.3.9.8.- Estudio comparado del Índice de Fertilidad Femenina

De los datos estimados con dicho análisis se desprende que la natalidad


sería más elevada en las poblaciones de York y Cortijo Coracho, además de la
población de Valladolid, con valores todos ellos superiores a 5 hijos por mujer fértil.
En la población judía lucentina los resultados obtenidos presentan valores inferiores
a 4 hijos por mujer fértil, aproximadamente.

Al analizar los Estimadores Paleodemográficos se han presentado los


valores observados y esperados de mortalidad infantil para cada una de ellas: la
mortalidad infantil esperada más elevada aparece en la población tardoantigua, con
valores superiores a los propios de una sociedad preindustrial; en la población de
Valladolid dicha variable está dentro de los parámetros esperados para poblaciones
preindustriales, siendo inferior a éste el valor correspondiente a la población judía
lucentina, por debajo de los parámetros propios de una sociedad preindustrial, pero
similares a los esperados para poblaciones medievales. En el caso de la necrópolis
de York no ha podido estimarse el valor esperado de la mortalidad infantil. Tampoco
para la población de la necrópolis del Cortijo Nuevo.

El elevado valor de Índice de Fertilidad que se obtiene en las poblaciones de


York, Cortijo Coracho y Valladolid se relaciona con los valores de mortalidad infantil
presentes en las mismas: la natalidad era elevada si bien un alto número de niños
fallecerían a temprana edad. En el caso de la población sefardí lucentina el número
de hijos era menor, al igual que los porcentajes de mortalidad infantil. Los datos son
similares a los obtenidos con el análisis de mortalidad arcaica o preindustrial (Tabla
58), en esta población.

321
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.3.9.9.- Análisis comparado entre el método paleodemográfico de “mortalidad


arcaica” y la estimación de la Descendencia Final

De acuerdo con Livi-Bacci (1988), la importancia de la lactancia, más allá


incluso de la época de destete, es muy grande para la supervivencia infantil, y está
científicamente comprobada: “el calostro [, fluido segregado en los primeros días del
puerperio,] y la leche materna contienen sustancias biológicamente activas que
protegen al niño de las infecciones”. Por tanto, si el destete es muy precoz, “el niño
se vuelve vulnerable a las infecciones”. No obstante, la mortalidad infantil es mayor
durante los primeros seis meses de vida, antes del destete, por lo que deberían de
ser otros los factores que la determinan a esa edad: situación ambiental, clima,
modos y técnicas de crianza, y la atención que existiría sobre el recién nacido.

Los riesgos de muerte son bastante mayores para los niños en grave estado
de malnutrición, mientras que si están poco o nada malnutridos la influencia es
menor. Es por ello que “sólo para los niños gravemente malnutridos la mortalidad se
incrementa de un modo notable”. En especial, la malnutrición se constituye como
factor de agravamiento cuando “está asociada a otros supuestos que favorecen la
difusión de las infecciones e influyen negativamente en su decurso (mala higiene,
pobreza, ignorancia)”. Sin embargo, “por encima de determinados niveles de
malnutrición las defensas orgánicas individuales no se debilitan” (Livi-Bacci, 1988).

La mortalidad infantil en la población medieval lucentina es muy inferior a la


estimada en las otras tres poblaciones analizadas (aquella se encuentra situada
dentro del rango determinado para poblaciones medievales europeas), aún cuando
el dato obtenido para la población tardoantigua está comprendido dentro del rango
de los valores esperados para dicho parámetro en una población hispanorromana.
Los estimados para las poblaciones de Valladolid y York son superiores a los valores
medios de dicho parámetro para poblaciones europeas medievales, incluyendo el
calculado para la población de Ronda Sur. Se podría interpretar por ello que los
niños, en la población judía lucentina, estarían mejor alimentados y, posiblemente,
sufrieran menos enfermedades infecciosas. Además, quizá tuvieron mejores

322
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

cuidados parentales y una mejor higiene, si seguimos los razonamientos de Livi-


Bacci (1988) citados con anterioridad, toda vez que el nivel económico e intelectual
presentes en la misma así lo permitían.

El elevado valor del Índice de Fertilidad Femenina que se obtiene para las
poblaciones de York, Cortijo Coracho y Valladolid, se puede relacionar con el
respectivo dato de mortalidad infantil presente en ellas (Tabla 58): la natalidad era
elevada, si bien un alto número de niños fallecerían a temprana edad. “Cuando el
número de hijos es muy alto, el riesgo de muerte en la primera infancia es más
elevado”, al aumentar la competencia por los recursos en el ámbito familiar (Livi-
Bacci, 2009).

En el caso de la población sefardí lucentina el número de hijos era menor.


Este dato sería coherente con el análisis de mortalidad arcaica o preindustrial,
respecto de la mortalidad infantil (Tabla 58), para explicar así el valor inferior de
dicho parámetro presente en la población de Ronda Sur, frente a los estimados para
las otras tres poblaciones, siguiendo a Livi-Bacci (2009): el riesgo de muerte es
menor al disminuir la competencia por los recursos, puesto que el número de
nacimientos es inferior.

Por otra parte, “la mayor supervivencia (…) de los adultos y de los ancianos
(…) propicia la acumulación, organización y transmisión de conocimientos, favorece
las inversiones parentales y, en consecuencia, puede contribuir a que las nuevas
generaciones sobrevivan mejor” (Livi-Bacci, 2009). De esta manera, disminuye la
mortalidad infantil y juvenil en la población afectada y, simultáneamente, aumenta
así la esperanza de vida al nacer de la misma.

La supervivencia de los mayores de veinte años es superior en la población


de Ronda sur respecto de las otras, en especial con referencia a los individuos
seniles. ¿Contribuye este hecho a disminuir, dentro de la población judía lucentina,
la mortalidad infantil y a elevar así la esperanza de vida al nacer, con referencia a las
otras tres? El elevado valor que, para la esperanza de vida al nacer, aparece en la

323
Juan Pablo Diéguez Ramírez

población sefardita lucentina así parece indicarlo. La baja natalidad, que supone la
existencia de un número de hijos por mujer fértil inferior en la misma, respecto de las
otras, podría ser también reflejo de un intento de mantener mejores cuidados
parentales en los individuos menores de veinte años.

324
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.4.- CÁLCULO DE LA DE LA ESTATURA

En el caso que se contempla en este trabajo de investigación, en el que se


pretende determinar la estatura de los individuos adultos de las tres poblaciones
lucentinas a estudio, hay que tener en cuenta como problemas a resolver los
siguientes [Brothwell (1993), Campillo y Subirà (2004), Dorado y Carrillo (2013)]:

a) La mayoría de los métodos empleados se basan en determinar dicha variable


a partir de longitudes de huesos largos, contando con una serie de
poblaciones de referencia, si bien se ha comprobado como, para un mismo
hueso y longitud, se podían obtener valores diferentes de estatura, en
especial si la muestra de referencia pertenece a una población diferente de la
investigada. Muestras que, en numerosas ocasiones, cuentan con un tamaño
muy reducido.

b) Normalmente los huesos largos de las extremidades inferiores dan mejores


resultados, y más precisos, a la hora de determinar la talla de los individuos a
estudio. Ello hace que, en su ausencia, los valores obtenidos pudieran ser
inferiores a la estatura estimada a partir de los pertenecientes a las
extremidades superiores, lo cual aumentaría los errores en dichos cálculos.
Particularmente peligroso sería conservar tan solo aquellos huesos que
presentasen asimetría, por razones diversas, lo cual podría añadir un error
mayor a la hora de estimar la estatura. En la presente investigación se han
empleado todos los huesos largos de ambas extremidades, distinguiendo
entre lado izquierdo y derecho en cada uno de ellos, para cada individuo, en
los casos que se han conservado los dos.

c) Por otra parte, aun existiendo huesos largos de ambas extremidades, para el
cálculo de la talla en un mismo individuo la correlación entre la longitud de los
mismos y la estatura no es idéntica en todos ellos. Es probable, por tanto, que
se obtuviesen diferentes valores de estatura para un mismo individuo a partir
de diferentes huesos de ambas extremidades. En este caso se suprime parte
de dicho error al utilizar aquellas ecuaciones matemáticas que contemplen el

325
Juan Pablo Diéguez Ramírez

uso de varios huesos largos, obteniéndose una mejor estimación para dicha
variable (Krenzer, 2006). No se ha operado de tal manera en este estudio ya
que, en la mayoría de los casos, no se contaba con los huesos necesarios
para aplicar dichas fórmulas.

d) Además, hay que distinguir diferencias con respecto del sexo, por lo que se
deben de establecer distintos tipos de tablas o de funciones matemáticas para
el cálculo de la estatura, según se trate de varones o mujeres: normalmente la
estatura media de las mujeres es inferior a la de los varones, en una misma
población (Brothwell, 1993; López Martínez, 2002). Es por ello que, en todos
los casos, se ha distinguido entre varones y mujeres, estimando la estatura en
función del sexo.

e) La edad también es un factor a tener en cuenta, ya que al aumentar, a partir


de un determinado valor de la misma, la talla suele disminuir (de hecho, ya
varía en el individuo vivo según la hora del día). La talla en un cadáver
tumbado es a la vez superior a la del sujeto vivo, por lo que se debe de
aplicar un factor de corrección que algunos autores estiman en 2,5 cm
(Dorado y Carrillo, 2013). De idéntica manera, en el caso de un hueso de
ambientes muy secos se aplica también un factor de corrección (Krenzer,
2006). En el método de Trotter (1970) se ha tenido en cuenta la edad
estimada para cada individuo, con el fin de aplicar el factor de corrección
oportuno según el mismo. E, igualmente, la pertenencia a uno u otro grupo
humano determina diferencias significativas en la estimación de la talla a
partir de restos óseos, ya que las proporciones entre los huesos largos varían
para cada uno de ellos, tal como determinó Martin en 1928, y así lo relata
Puchalt (2000): los niños caucasoides son más altos a cualquier edad,
mientras que los niños mongoloides suelen ser más bajos en idénticas
circunstancias. En los niños negroides se da una situación intermedia: tienen
un ritmo inicial más lento que luego se acelera para obtener la estatura final
(Krenzer, 2006). Es por ello que se establezcan ecuaciones matemáticas
diferentes para caucasoides, negroides o mongoloides en los diversos
autores que han realizado este tipo de estudio. En general, se suele preferir el

326
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

fémur para el grupo humano caucasoide y la tibia para el grupo humano


negroide (Dorado y Carrillo, 2013). En la presente investigación se han
considerado a todos los individuos como pertenecientes al grupo humano
caucasoide.

f) Se ha comprobado también cómo se ha producido un aumento en la talla en


cada generación, a causa de la mejora del nivel de vida de las poblaciones,
en especial durante los últimos siglos debido, fundamentalmente, a los
avances ocurridos en sanidad y nutrición (López Martínez, 2002).

327
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.4.1.- Necrópolis del Cortijo Nuevo.

T. Sexo Edad Hueso Long. Manouvrier Pearson Trotter


máx
1 Varón 35-50 Cúbito 246 mm 1611 mm 164,32 +/- 4,32
4 Mujer 35-50 Radio 200 mm 1459 mm 148,08 148,98 +/- 4,24

Tabla 62: Estatura de los individuos de la necrópolis de Cortijo Nuevo

En la investigación original se obtuvo la estatura de los individuos nº 2, 3 y 18,


a partir de los métodos sobre huesos fragmentados de Müller (1935) y Steele y
McKern (1969), citados en El-Najjar y McWilliams (1978). No obstante, se decidió no
incluir tales datos al considerar que los valores obtenidos con dichos métodos eran
poco fiables.

328
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.4.2.- Necrópolis del Cortijo Coracho.

C.F. Nº Sexo Edad Hueso Longitud Manouvrier Pearson Trotter Mendonça


23 2036 Varón 30-60 H.D. 333 (L.M.) 1663,75 167,01 172,11 168,27
A +/- 4,05 +/- 8,44
327 (L.F.)

C.I. 272 1705,33 173,79


+/- 4,32
R.D. 254 1705,33 169,01 175,02
+/- 4,32
F.I. 472 (L.M.) 1693,63 170,04 172,85 172,30
+/- 3,27 +/- 6,96
466 (L.F.) 171,28
+/- 6,90
27 2078 Mujer 30-40 T.D. 350 1575,00 157,09 163,03
2 +/- 3,66
43 2182 Varón 45-60 H.D. 328 (L.M.) 1651,50 165,56 170,12 166,63
4 +/- 4,05 +/- 8,44
323 (L.F.)

F.D. 441 (L.M.) 1640,00 164,21 165,02 164,03


+/- 3,27 +/- 6,96
440 (L.F.) 164,35
+/- 6,90
47 2089 Mujer 30-50 R.I. 213 1539,00 152,43. 155,29
1 +/- 4,24
2082 Mujer 20-25 F.D. 398 (L.M.) 1499,00 150,26 152,41 151,75
2 +/- 3,72 +/- 5,96
394 (L.F.) 151,29
+/- 5,92
F.I. 402 (L.M.) 1511,00 151,03 153,39 152,69
+/- 3,72 +/- 5,96
398 (L.F.) 151,54
+/- 5,92

Tabla 63: Estatura de los individuos de la necrópolis de Cortijo Coracho


H= húmero; C= cúbito, R= radio; F= fémur; T= tibia; D= derecho/derecha; I= izquierdo/izquierda.

329
Juan Pablo Diéguez Ramírez

C.F. Nº Sexo Edad Hueso Longitud Manouvrier Pearson Trotter Mendonça


61 2185 Varón + de T.D. 341 1595,00 159,69
3 20
63 2108 Mujer 20-39 F.D. 400 (L.M.) 1505,00 150,64 152,90 149,99
2 +/- 3,72 +/- 5,96
69 2351 Varón 30-44 H.I. 314 (L.M.) 1614,00 161,51 166,74 162,06
+/- 4,05 +/- 8,44
311 (L.F.)

R.D. 245 1660,00 166,06 171,20


+/- 4,32
R.I. 245 1660,00 166,06 171,20
+/- 4,32
F.D. 436 (L.M.) 1630,67 163,27 164,76 162,74
+/- 3,27 +/- 6,96
434 (L.F.) 162,75
+/- 6,90
F.I. 433 (L.M.) 1625,67 162,71 164,04 161,94
+/- 3,27 +/- 6,96
431 (L.F.) 161,96
+/- 6,90
74 2320 Mujer 20-35 F.D. 414 (L.M.) 1537,71 153,37 156,36 155,52
+/- 3,72 +/- 5,96
407 (L.F.) 154,45
+/- 5,95
78 2330 Mujer 20-34 F.D. 445 (L.M.) 1602,29 159,40 164,02 162,84
+/- 3,72 +/- 5,96
443 (L.F.) 163,19
+/- 5,92
80 2105 Varón 20-35 F.D. 440 (L.M.) 1638,00 164,03 166,13 163,80
1 +/- 3,27 +/- 6,96
433 (L.F.) 162,49
+/- 6,90
T.D. 376 1666,00 168,00 173,37
+/- 3,37
2107 Varón + de T.I. 378 1670,40 168,48
2 20 --------- ---------

Tabla 63 (continuación)

330
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

C.F. Nº Sexo Edad Hueso Longitud Manouvrier Pearson Trotter Mendonça

84 2295 Varón + de F.I. 462 (L.M.) 1672,29 168,16 169,64


1 20 +8/- 6,96
460 (L.F.) 169,68
+/- 6,90
2294 Mujer. 25-35 H.I. 314 (L.M.) 1585,20 157,95 163,47 160,50
3 +/- 4,45 +/- 7,70
310 (L.F.)

R.I. 251 165,13 173,90


+/- 4,24
86 2243 Mujer 20-44 F.D. 427 (L.M.) 1562,00 155,90 159,45 158,59
2 +/- 3,72 +/- 5,96
422 (L.F.) 158,09
+/- 5,92
87 2286 Mujer 35-39 F.D. 396 (L.M.) 1493,00 149,87 151,49 151,28
1 +/- 3,72 +/- 5,96
394 (L.F.) 151,29
+/- 5,92
2310 Mujer 20-30 F.I. 418 (L.M.) 1531,57 154,15 157,35 156,47
2 +/- 3,72 +/- 5,96
415 (L.F.) 156,39
+/- 5,92
T.I. 343 1559,67 155,45 161,00
+/- 3,66
1601,67 V 160,16 V 165,06 V
97 2340 Indeterminado 20-25 T. I. 343 +/- 3,37
2A 1559,67 M 155,45 M 161,00 M
+/- 3,66
104 2241 Varón + de C.I. 264 1666,00
2 20
F.I. 415 (L.M.) 1588,33 159,33 157,16
+/- 6,96
414 (L.F.) 157,43
+/- 6,90

Tabla 63 (continuación)

331
Juan Pablo Diéguez Ramírez

C.F. Nº Sexo Edad Hueso Longitud Manouvrier Pearson Trotter Mendonça


113 2131 Varón 20-30 R.D. 260 1738,33 170,97 177,29
+/- 4,32
118 2247 Varón 30-40 F.D. 475 (L.M.) 1700,00 170,65 174,16 173,10
+/- 3,27 +/- 6,96
471 (L.F.) 172,61
+/- 6,90
F.I. 467 (L.M.) 1682,25 169,10 172,26 170,97
+/- 3,27 +/- 6,96
464 (L.F.) 170,74
+/- 6,90
128 2199 Mujer 20-25 C.I. 236 1558,50 158,53
2 +/- 4,30
134 2220 Mujer 20-39 F.I. 372 (L.M.) 1423,00 145,20 145,98 145,61
2 +/- 3,72 +/- 5,96
367 (L.F.) 144,74
+/- 5,92
142 2250 Mujer 50-60 F.I. 398 (L.M.) 1499,00 150,26 150,91 151,75
+/- 3,72 +/- 5,96
396 (L.F.) 151,78
+/- 5,92
T.D. 307 1488,00 146,98 149,06
+/- 3,66
180 2412 Mujer 20-30 F.D. 415 (L.M.) 1550,23 153,56 156,61 155,76
1 +/- 3,72 +/- 5,96
F.I. 410 (L.M.) 1530,43 152,79 155,37 154,58
+/- 3,72 +/- 5,96
408 (L.F.) 154,69
+/- 5,92
184 2465 Varón 20-50 F.D. 430 (L.M.) 1620,67 162,15 163,45 151,14
+/- 3,27 +/- 6,96
428 (L.F.) 161,16
+/- 5,90
213 2519 Varón 25-35 C.I. 273 1705,33 175,06
+/- 4,32

Tabla 63 (continuación)

332
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

C.F. Nº Sexo Edad Hueso Longitud Manouvrier Pearson Trotter Mendonça


220 2275 Varón 20-25 F.D. 462 (L.M.) 1672,29 168,16 171,37 169,64
1A +/- 3,27 +/- 6,96
457 (L.F.) 168,88
+/- 6,90
F.I. 464 (L.M.) 1675,43 168,54 171,84 170,17
+/- 3,27 +/- 6,96
460 (L.F.) 169,68
+/- 6,90
T.I. 400 1738,20 173,70 179,42
+/- 3,37
2285 Mujer 20-25 F.I. 423 (L.M.) 1554,00 155,12 158,58 158,96
2 +/- 3,72 +/- 5,96
421 (L.F.) 157,85
+/- 5,92
231 2541 Mujer 20-25 F.I. 417 (L.M.) 1544,00 153,95 157,10 156,23
2 +/- 3,72 +/- 5,96
415 (L.F.) 156,39
+/- 5,92
239 2244 Varón 45-70 R.D. 244 1657,00 165,74 169,59
1 +/- 4,32
F.I. 442 (L.M.) 1642,00 164,40 164,96 164,33
+/- 3,27 +/- 6,96
440 (L.F.) 164,35
+/- 6,90
2253 Varón + de F.I. 468 (L.M.) 1684,13 169,29 171,24
2 20 +/- 6,96
465 (L.F.) 171,01
+/- 6,90
T.I. 388 1698,80 170,85

Tabla 63 (continuación)

333
Juan Pablo Diéguez Ramírez

C.F. Nº Sexo Edad Hueso Longitud Manouvrier Pearson Trotter Mendonça


240 2251 Mujer + de H.D. 300 (L.M.) 1548,00 154,09 156,21
2 20 +/- 7,70
297 (L.F.)

T.I. 355 1589,57 158,27

2256 Mujer + de C.D. 244 1587,75


3 20
247 2245 Varón + de F.D. 450 (L.M.) 1655,43 165,91 166,46
2 20 +/- 6,96
445 (L.F.) 165,68
+/- 6,90
T.D. 375 1664,20 167,76

T.I. 371 1657,00 166,81

251 2139 Varón 20-25 F.I. 468 (L.M.) 169,29 172,79 171,24
+/- 3,27 +/- 6,96
465 (L.F.) 171,63
+/- 6,90
T.I. 381 1677,00 169,19 174,63
+/- 3,37
253 2153 Varón 45-60 R.I. 260 1738,33 170,97 175,94
+/- 4,32
F.I. 470 (L.M.) 1688,88 169,67 171,92 171,77
+/- 3,27 +/- 6,96
462 (L.F.) 170,21
+/- 6,90
T.I. 386 1692,83 170,38 174,54
+/- 3,37
257 2387 Mujer 20-50 F.D. 432 (L.M.) 1571,29 156,87 160,50 161,11
3 +/- 3,72 +/- 5,96
T.I. 353 1583,50 157,80 163,60
+/- 3,72
271 2526 Mujer 50-70 R.D. 243 1666,50 162,46 168,32
2 +/- 4,24

Tabla 63 (continuación)

334
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Se ha estimado la media de la estatura, en todos los métodos, a partir de los


valores obtenidos para cada tipo de hueso en cada uno de los individuos, siguiendo
a López Martínez (2002) y Herrerín López (2008). De acuerdo a dichos valores se
han distribuido los individuos, según el sexo, tal como se especifica en la
clasificación por estatura de Martin y Saller (1957), lo cual se puede observar en la
Tabla 64.

C.F. Nº Sexo Edad Manouvrier Pearson Trotter Mendonça


23 2036 V 1692,01 168,687 173,443 170,617
SUPERMEDIANO SUPERMEDIANO ALTOS ALTOS
27 2078 M 1575,00 157,09 163,03
2 SUPERMEDIANOS SUPERMEDIANOS ALTOS
43 2182 V 1645,75 164,885 167,57 165,003
4 MEDIANOS MEDIANOS SUPERMEDIANOS MEDIANOS
47 2089 M 1539,00 152,43 155,29
1 MEDIANOS MEDIANOS MEDIANOS
2082 M 1505,00 150,645 152,90 151,818
2 SUBMEDIANOS SUBMEDIANOS SUBMEDIANOS SUBMEDIANOS
61 2185 V 1595,00 159,69
3 BAJOS BAJOS
63 2108 M 1505,00 150,64 152,90 149,99
2 SUBMEDIANOS SUBMEDIANOS SUBMEDIANOS SUBMEDIANOS
69 2351 V 1638,068 163,922 167,588 162,29
SUBMEDIANOS SUBMEDIANOS SUPERMEDIANOS SUBMEDIANOS
74 2320 M 1537,71 153,37 156,36 154,985
MEDIANOS MEDIANOS SUPERMEDIANOS MEDIANOS
78 2330 M 1602,29 159,40 164,02 163,015
ALTOS ALTOS ALTOS ALTOS
80 2105 V 1652,00 166,015 169,75 163,145
1 MEDIANOS MEDIANOS SUPERMEDIANOS SUBMEDIANOS
2107 V 1670,40 168,48
2 SUPERMEDIANOS SUPERMEDIANOS
84 2295 V 1672,29 168,16 169,66
1 SUPERMEDIANOS SUPERMEDIANOS SUPERMEDIANOS
2294 M 1585,20 161,54 168,685 160,50
3 SUPERMEDIANOS ALTOS MUY ALTOS ALTOS
86 2243 M 1562,00 155,90 159,45 158,34
2 SUPERMEDIANOS MEDIANOS ALTOS SUPERMEDIANOS

Tabla 64: Clasificación de la estatura de los individuos


de la necrópolis de Cortijo Coracho, según Martin y Saller (1957)

335
Juan Pablo Diéguez Ramírez

C.F. Nº Sexo Edad Manouvrier Pearson Trotter Mendonça


87 2286 M 1493,00 149,87 151,49 151,285
1 SUBMEDIANOS SUBMEDIANOS SUBMEDIANOS SUBMEDIANOS
2310 M 1545,62 154,80 159,175 156,43
2 MEDIANOS MEDIANOS ALTOS SUPERMEDIANOS
104 2241 V 1627,165 159,33 157,295
2 SUBMEDIANOS BAJOS BAJOS
113 2131 V 1738,33 170,97 177,29
ALTOS ALTOS ALTOS
118 2247 V 1691,125 169,875 173,21 171,855
SUPERMEDIANOS SUPERMEDIANOS ALTOS ALTOS
128 2199 M 1558,50 158,53
2 MEDIANOS SUPERMEDIANOS
134 2220 M 1423,00 145,20 145,98 145,175
2 BAJOS BAJOS BAJOS BAJOS
142 2250 M 1493,50 148,62 149,985 151,765
SUBMEDIANOS BAJOS SUBMEDIANOS SUBMEDIANOS
180 2412 M 1540,33 153,175 155,99 155,01
1 MEDIANOS MEDIANOS MEDIANOS MEDIANOS
184 2465 V 1620,67 162,15 163,45 156,15
SUBMEDIANOS SUBMEDIANOS SUBMEDIANOS BAJOS
213 2519 V 1705,33 175,06
ALTOS ALTOS
220 2275 V 1695,307 170,133 174,20 169,593
1 SUPERMEDIANOS ALTOS ALTOS SUPERMEDIANOS
2285 M 1554,00 156,12 158,58 158,405
2 MEDIANOS MEDIANOS SUPERMEDIANOS SUPERMEDIANOS
231 2541 M 1544,00 153,95 157,10 156,31
2 MEDIANOS MEDIANOS SUPERMEDIANOS SUPERMEDIANOS
239 2244 V 1645,85 165,07 167,275 164,34
1 MEDIANOS MEDIANOS SUPERMEDIANOS MEDIANOS
2253 V 1691,465 170,07 171,125
2 SUPERMEDIANOS ALTOS ALTOS
240 2251 M 1568,785 156,18
2 SUPERMEDIANOS SUPERMEDIANOS
2256 M 1587,75
3 SUPERMEDIANOS

Tabla 64 (continuación)

C.F. Nº Sexo Edad Manouvrier Pearson Trotter Mendonça

247 2245 V 1658,877 166,827 166,07


2 MEDIANOS MEDIANOS MEDIANOS
251 2139 V 169,24 173,71 171,435
SUPERMEDIANOS ALTOS ALTOS
253 2153 V 1706,68 170,34 174,133 170,99
ALTOS ALTOS ALTOS ALTOS
257 2387 M 1577,385 157,235 162,05 161,11
2 SUPERMEDIANOS SUPERMEDIANOS ALTOS ALTOS
271 2526 M 1666,50 162,46 168,32
ALTOS ALTOS MUY ALTOS

Tabla 64 (continuación)

336
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Tal como indicábamos con anterioridad en el epígrafe correspondiente,


Jiménez Triguero (2007) manifiesta, con referencia a la estatura, que en las
necrópolis de la Bética los individuos presentan una “media pequeña (en mujeres
entre 1,50 y 1,55 [m], y en hombres entre 1,60 y 1,65 más o menos), para necrópolis
bajoimperiales, tardorromanas y de tradición hispanorromana, elevándose un índice
algo mayor de 5 cms. para los individuos femeninos de necrópolis propiamente
visigodas. (…) Las poblaciones béticas estarían entre las clases de Submedianos y
Mesosomos Medianos habituales entre las poblaciones mediterráneas. Mientras que
los restos de individuos del Norte de Europa (…) estarían situados en la clase de
Supermedianos”.

De acuerdo con Varela (1974-75), los visigodos españoles tendrían una


estatura entre 167,61-168,72 cm para varones y 154,41-158,63 cm para mujeres
mientras que, por ejemplo, en el caso de la población hispanorromana de Tarragona
(Pons, 1949), presentarían una estatura media de 163,18 cm para varones y 151,82
cm para mujeres.

Para la población de Ampurias Pons (1949) determinó los siguientes valores:


165,87 cm para varones y 147,87 cm para mujeres, de promedio, según Pearson;
mientras que siguiendo a Manouvrier serían 165,98 cm para varones y 147,32 cm
para mujeres. Comparándolos con otras series de población mediterránea y también
de origen nórdico comprobó Varela (1974-75) que “los visigodos españoles quedan
más cerca de las series nórdicas que de las mediterráneas”. Ambos autores, Valera
y Pons, determinaron que las fórmulas de Pearson daban resultados más fiables.

337
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.4.3.- Necrópolis Ronda Sur.

Nº Sexo Edad Hueso Longitud Manouvrier Pearson Mendonça


Tumba
96 A Varón Maduro F. D. 418 (L.M.) 1598,33 159,89 158,04
+/- 6,96
414 (L.F.) 157,43
+/- 6,90
101 Varón Adulto F. D. 428 (L.M.) 1617,33 161,77 160,61
+/- 6,96
425 (L.F.) 160,36
+/- 6,90
T.D. 342 1591,67 159,92

122 Varón Adulto. F. D. 505 (L.M.) 1775,13 176,25 181,07


+/- 6,96
504 (L.F.) 181,32
+/- 6,90
205 Varón Maduro H.I. 353 (L.M.) 1743,75 175,69 174,81
+/- 8,44
352 (L.F.)

F.D. 493 (L.M.) 1743,29 173,99 177,88


+/- 6,96
491 (L.F.) 177,83
+/- 6,90
F. I. 494 (L.M.) 1745,14 174,18 178,15
+/- 6,96
492 (L.F.) 178,20
+/- 6,90
T.I. 307 151,61

207 A Varón Maduro F. D. 441 (L.M.) 1640,00 164,21 164,06


+/- 6,96
438 (L.F.) 163,82
+/- 6,90

Tabla 65: Estatura de los individuos de la necrópolis de Ronda Sur

338
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Nº Sexo Edad Manouvrier Pearson Mendonça


Tumba
96 A Varón Maduro 1598,33 159,89 158,04
BAJOS BAJOS BAJOS
101 Varón Adulto 1604,05 160,845 160,485
SUBMEDIANOS SUBMEDIANOS SUBMEDIANOS
122 Varón Adulto 1775,13 176,25 181,195
ALTOS ALTOS MUY ALTOS
205 Varón Maduro 1744,06 168,868 177,374
ALTOS SUPERMEDIANOS ALTOS
207 A Varón Maduro 1640,00 164,21 163,94
MEDIANOS MEDIANOS MEDIANOS

Tabla 66: Clasificación de la estatura de los individuos


de la necrópolis de Ronda Sur, según MARTIN y SALLER (1957)

Para una comparación con los datos de la necrópolis judía de Sevilla,


indicamos aquí los resultados obtenidos al estudiar la estatura en la misma (tabla
67), observándose un dimorfismo sexual acentuado en los datos (Santana y
Mantero, 1995):

n Mínimo-Máximo Media Desviación


típica
Hombres 10 160,58-179,86 169,09 5,6587
Mujeres 10 133,19-164,01 150,42 8,5563

Tabla 67: valores medios de la estatura, estimados para ambos sexos, en la necrópolis judía de Sevilla

339
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.4.4.- Clasificación de los individuos de las necrópolis lucentinas.

A continuación pasamos a definir la clasificación de los individuos, de cada


una de las 3 necrópolis investigadas, siguiendo las categorías de Martin y Saller
(1957), citadas en López Martínez (2002) y Campillo y Subirà (2004).

6.4.4.1.- Cortijo Nuevo

CLASES Manouvrier Trotter

Frec. % Frec. %
Absol. Absol.
Enanos
Muy bajos
CAMESOMOS
Bajos
Submedianos 1 100
Medianos 1 100
MESOSOMOS
Supermedianos
Altos
Muy altos
HIPSISOMOS
Gigantes

Tabla 68: Clasificación de la estatura (en porcentaje, según método),


de los individuos masculinos de la necrópolis de Cortijo Nuevo, según Martin y Saller (1957)

CLASES Manouvrier Pearson Trotter

Frec. % Frec. % Frec. %


Absol. Absol. Absol.
Enanos
Muy bajos
CAMESOMOS
Bajos 1 100 1 100 1 100
Submedianos
Medianos
MESOSOMOS
Supermedianos
Altos
Muy altos
HIPSISOMOS
Gigantes

Tabla 69: Clasificación de la estatura (en porcentaje, según método),


de los individuos femeninos de la necrópolis de Cortijo Nuevo, según Martin y Saller (1957)

340
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.4.4.2.- Cortijo Coracho

CLASES Manouvrier Pearson Trotter Mendonça

Frec. % Frec. % Frec. % Frec. %


Absol. Absol. Absol. Absol.
Enanos
Muy bajos
CAMESOMOS
Bajos 1 5,56 2 11,11 2 13,33
Submedianos 3 16,66 2 11,11 1 7,69 1 6,67
Medianos 4 22,22 4 22,22 4 26,67
MESOSOMOS
Supermedianos 7 38,89 6 33,33 4 30,77 2 13,33
Altos 3 16,66 4 22,22 8 61,54 6 40,00
Muy altos
HIPSISOMOS
Gigantes

Tabla 70: Clasificación de la estatura (en porcentaje, según método),


de los individuos masculinos de la necrópolis de Cortijo Coracho,
según Martin y Saller (1957)

CLASES Manouvrier Pearson Trotter Mendonça

Frec. % Frec. % Frec. % Frec. %


Absol. Absol. Absol. Absol.
Enanos
Muy bajos
CAMESOMOS
Bajos 1 5,26 2 11,76 1 5,88 1 7,69
Submedianos 4 21,05 3 17,65 4 23,53 4 30,77
Medianos 7 36,84 7 41,18 2 11,76 2 15,38
MESOSOMOS
Supermedianos 5 26,32 2 11,76 4 23,53 4 30,77
Altos 2 10,53 3 17,65 4 23,53 2 15,38
Muy altos 2 11,76
HIPSISOMOS
Gigantes

Tabla 71: Clasificación de la estatura (en porcentaje, según método),


de los individuos femeninos de la necrópolis de Cortijo Coracho,
según Martin y Saller (1957)

341
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Los individuos masculinos de la necrópolis de Cortijo Coracho, tal como se


observa en la Tabla nº 70, son MESOSOMOS para tres de los cuatro métodos
empleados para determinar la estatura, si bien existen individuos HIPSISOMOS para
todos ellos. Sólo el método de Trotter ofrece una mayor frecuencia, absoluta y
relativa, dentro del grupo de HIPSISOMOS Altos. También se puede observar la
presencia de un número elevado, en frecuencia absoluta y relativa, de individuos
masculinos Supermedianos, salvo en el caso de Mendonça en el cual el mayor valor
se da en individuos HIPSISOMOS Altos.

Los individuos femeninos de Cortijo Coracho, de acuerdo con la Tabla 71, son
fundamentalmente MESOSOMOS para los cuatro métodos, si bien hay individuos
HIPSISOMOS en todos ellos, en especial en el caso del método de Trotter. Sería
debido a que la estimación obtenida mediante el mismo podría ser superior a la de
los otros tres. Los valores más elevados se dan con los métodos de Manouvrier y
Pearson para individuos femeninos MESOSOMOS Medianos.

Siguiendo a Jiménez Triguero (2007) cabría afirmar que abundarían los casos
de individuos de ambos sexos MESOSOMOS Submedianos o Medianos,
característicos de las poblaciones mediterráneas. A diferencia de ellos, los
individuos de origen visigodo tendrían una clasificación dentro del grupo de
MESOSOMOS Supermedianos o superior. Tal como se observa en la necrópolis
tardoantigua abundan los individuos Mesosomos Submedianos o Medianos, pero
también los individuos Supermedianos, por lo que cabría suponer que quizá
existiesen individuos de origen visigodo dentro de dicha población.

342
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.4.4.3.- Ronda Sur

CLASES Manouvrier Pearson Mendonça

Frec. % Frec. % Frec. %


Absol. Absol. Absol.
Enanos
Muy bajos
CAMESOMOS
Bajos 1 20 1 20 1 20
Submedianos 1 20 1 20 1 20
Medianos 1 20 1 20 1 20
MESOSOMOS
Supermedianos 1 20
Altos 2 40 1 20 1 20
Muy altos 1 20
HIPSISOMOS
Gigantes

Tabla 72: Clasificación de la estatura (en porcentaje, según método),


de los individuos masculinos de la necrópolis de Ronda Sur,
según Martin y Saller (1957)

Para Ronda Sur sólo se ha determinado la estatura en individuos varones con


tres de los métodos (Tabla 72). En dos de ellos, Manouvrier y Mendonça, se
obtienen valores absolutos y relativos similares para los grupos MESOSOMOS e
HIPSISOMOS, mientras que con el método de Pearson se obtienen mayores
frecuencias dentro del grupo de MESOSOMOS. Sin embargo, al ser tan reducido el
número de individuos investigados no es muy preciso determinar en cual de los
grupos se podría incluir la población estudiada.

343
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.4.5.- Estimación de la estatura media para las necrópolis lucentinas.

VARONES
Manouvrier Pearson
SERIES
N Min Max Media SD N Min Max Media SD
Cortijo Nuevo
(III-IV d.C.)
1 161,10 161,10 161,10 1 148,08 148,08 148,08
Vilchez et al. (2004)
Cortijo Coracho
(IV-VIII d.C.)
5 164,31 170,53 167,41 2,5683 4 164,69 168,37 166,91 1,7130
(presente estudio)
Ronda Sur
(X-XI d.C.)
3 159,17 174,38 167,31 7,6613 3 155,77 175,69 166,61 10,0768
Cortijo et al. (2007)

Tabla 73: estimación de la estatura media para varones,


según los métodos de Manouvrier y Pearson, en las tres necrópolis lucentinas

VARONES
Trotter Mendonça
SERIES
N Min Max Media SD N Min Max Media SD
Cortijo Nuevo
(III-IV d.C.)
1 164,32 164,32 164,32
Vilchez et al. (2004)
Cortijo Coracho
(IV-VIII d.C.)
5 168,89 174,43 172,12 2,6310 3 165,65 167,16 166,54 0,7921
(presente estudio)
Ronda Sur
(X-XI d.C.)
3 169,79 174,81 171,53 2,8450
Cortijo et al. (2007)

Tabla 74: estimación de la estatura media en varones, según los métodos de Trotter y Mendonça

344
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

MUJERES
Manouvrier Pearson
SERIES
N Min Max Media SD N Min Max Media SD
Cortijo Nuevo
(III-IV d.C.)
1 145,90 145,90 145,90
Vilchez et al. (2004)
Cortijo Coracho
(IV-VIII d.C.)
5 152,76 160,28 156,88 2,8781 4 152,83 160,01 156,00 2,9947
(presente estudio)

Tabla 75: estimación de la estatura media para mujeres,


según los métodos de Manouvrier y Pearson, en dos necrópolis lucentinas

MUJERES
Trotter Mendonça
SERIES
N Min Max Media SD N Min Max Media SD
Cortijo Nuevo
(III-IV d.C.)
1 148,98 148,98 148,98
Vilchez et al. (2004)
Cortijo Coracho
(IV-VIII d.C.)
5 156,49 165,84 160,85 3,7756 3 154,54 158,36 156,00 2,0630
(presente estudio)

Tabla 76: estimación de la estatura media para mujeres,


según los métodos de Trotter y Mendonça, en dos necrópolis lucentinas

Siguiendo a Herrerín López (2008), se va a realizar una comparación de los


métodos utilizados en el cálculo de la estatura, aplicando el test t de Student para
datos apareados, para comprobar si las diferencias que apareciesen en la población
de Cortijo Coracho, para cada método, son significativas o no (Tabla 77). No se
realizará para las otras dos poblaciones lucentinas ya que el número de individuos
en cada una de ellas es muy bajo.

345
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Cortijo Coracho

Masculino Manouvrier Pearson Trotter Mendonça

Manouvrier t-Student -0,095 -12,177 0,572


Prob. 0,926 0,000 0,578

Pearson t-Student -9,098 0,605


Prob. 0,000 0,555

Trotter t-Student 0,625


Prob. 0,000

Femenino Manouvrier Pearson Trotter Mendonça

Manouvrier t-Student -0,687 -6,880 -7,276


Prob. 0,501 0,000 0,000

Pearson t-Student -3,480 -1,359


Prob. 0,003 0,197

Trotter t-Student 2,487


Prob. 0,027

Tabla 77: Comparación entre los cuatro métodos utilizados en el cálculo de la estatura,
mediante la t de Student, de la necrópolis de Cortijo Coracho
Modificado de Herrerín López (2008)

Se comprueba (Tabla 77) que existen diferencias significativas en los


resultados obtenidos con el método de Trotter y los otros tres métodos, para el caso
de los individuos varones, al igual que en el caso de los individuos femeninos, dentro
de la necrópolis tardoantigua. También ocurre en este segundo caso, en mujeres,
para los métodos de Manouvrier y Mendonça. Es por ello que a la hora de comparar
la población de Cortijo Coracho con otras poblaciones se hará distinguiendo para
cada método, de forma que sólo se compararán los datos de aquellas poblaciones
de las que se haya obtenido el valor de la estatura media, para ambos sexos, con el
mismo método que el empleado en la necrópolis tardoantigua.

346
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.4.6.- Estudio comparado de la estatura

Se procede ahora a comparar la población tardoantigua del Cortijo Coracho


con otras poblaciones de la Península Ibérica, para valores medios, masculinos o
femeninos, de la estatura.

No se ha actuado de igual manera con las poblaciones de Cortijo Nuevo o


Ronda Sur ya que los individuos en los que se ha podido determinar la estatura, en
ambos casos, son muy escasos.

VARONES MUJERES
SERIES Manouvrier Pearson Trotter Manouvrier Pearson Trotter
Tarragona
(III-V d.C.) 162,88 163,18 152,48 151,82
Pons (1949)
Ampurias
(III-VIII d.C.) 165,98 165,87 147,32 147,87
Pons (1949)
Ensanche O
(III-V d.C.) 157,00 152,00
Baxarias (2002)
Parc de la
Ciutat
(Tardorromano) 167,65 172,85 151,10 155,70
Vives (1987 b)
Molineta
(IV-VI d.C.) 160,75 164,10 153,90 158,75
Zapata (2004 a)
C/ Era
(V-VI d.C.) 161,55 164,95 156,20 161,35
Zapata (2004 a)
Necrópolis
visigodas
(V-VII d.C.) 168,72 167,61 158,63 154,41
Varela
(1974-75)
Reino de León
(IX-XV d. C.) 164,17 169,17 154,37 159,08
López (2002)
San Nicolás
(XI-XIII d.C.) 165,65 169,60 153,80 158,25
Robles (1997)
Montjuich
(XI-XIV d.C.) 161,95 149,10
Prevosti (1951)
Reino de León
(XIV-XVIII d. C.) 164,56 169,73 152,93 157,73
López (2002)

Tabla 78: valores medios de la talla, por sexos, estimados según los métodos de Manouvrier, Pearson y Trotter, en
diversas necrópolis peninsulares (Modificado de: Zapata Crespo, 2004 a)

347
Juan Pablo Diéguez Ramírez

SERIES VARONES MUJERES


Pearson Pearson
La Torrecilla
(X-XIV d.C.) 164,12 150,65
Du Souich
(1980)
Cataluña y
regiones
limítrofes 165,80 154,01
(IX-X d.C.)
Vives (1987
a)
Sta. Mª de
Hito 165,80 155,59
(IX-XII d.C.)
Galera
(1989)
Ordoñana
(medieval)
Fdez de 164,00 155,05
Prado (1978)
Sta. Eulalia
(medieval) 162,81 153,19
Rodríguez
(1981)
La Olmeda
(VI-XIII d.C.)
Hdez y 163,34 155,43
Turbón
(1991)
Sepúlveda
(XI-XII d.C.)
Pérez et al. 165,00 151,00
(1981)
El Burgo de
Osma
(XIII- 162,72 151,18
XIV;XVII-XIX
d.C.)
Herrerín
(2008)
Sta. Clara
(XV d.C.) 163,24 155,29
Herrerín
(2004)
Cristo de La
Luz (XIII-XIX
d. C) 160,37 154,99
De la Cruz
Peletero
(2009)

Tabla 79: valores medios de la talla, por sexos, estimados según el método de Pearson, en diversas necrópolis
peninsulares (Modificado de: Herrerín López, 2008)

A continuación se establecen los valores obtenidos al comparar, utilizando la t


de Student, la estatura de los individuos del Cortijo Coracho respecto de otras
poblaciones de la Península Ibérica (citadas en las Tablas 78 y 79), mediante los
métodos de Manouvrier, Pearson y Trotter.

348
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.4.6.1.- Método de Manouvrier

Varones Coracho N Media Desv. Típica Error tip. media


Método de Manouvrier 17 166,7430 3,68439 0,89360
Población Media de
la Población t Gl Sig. (bilateral)
Tarragona 162,88 4,323 16 0,001
Ampurias 165,98 0,854 16 0,406
Visigodos 168,72 -2,212 16 0,042
Tabla 80: comparativa de los valores medios estimados de la talla,
en los varones del Cortijo Coracho, con otras necrópolis peninsulares, según el método de Manouvrier

Mujeres Coracho N Media Desv. Típica Error tip. media


Método de Manouvrier 20 154,7729 5,03396 1,12563
Población Media de
la Población t Gl Sig. (bilateral)
Tarragona 152,48 2,037 19 0,056
Ampurias 147,32 6,621 19 0,000
Visigodos 158,63 -3,427 19 0,003

Tabla 81: comparativa de los valores medios estimados de la talla,


en las mujeres del Cortijo Coracho, con otras necrópolis peninsulares, según el método de Manouvrier

La estatura, para varones (Tabla 80) y mujeres (Tabla 81) dentro de la


población tardoantigua, está más próxima a la de las poblaciones hispanorromanas,
si bien se da el caso de que en ella se observan valores superiores en varones,
respecto de la población de Tarragona, y en mujeres con referencia a la población
de Ampurias. La población de visigodos españoles presenta, para ambos sexos,
valores superiores respecto de la estatura de los individuos de la población
tardoantigua.

349
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.4.6.2.- Método de Trotter

Varones Coracho N
Media Desv. Típica Error tip. media
Método de Trotter 12 171,3899 4,13766 1,19444
Población Media de
la Población t Gl Sig. (bilateral)
Ensanche O 157,00 12,047 11 0,000
Parc de la Ciutat 172,85 -1,222 11 0,247
Molineta 164,10 6,103 11 0,000
C/ Era 164,95 5,392 11 0,000
Medievales de León 169,17 1,859 11 0,090
San Nicolás 169,60 1,499 11 0,162
Modernas de León 169,73 1,390 11 0,192
Tabla 82: comparativa de los valores medios estimados de la talla,
en los varones del Cortijo Coracho, con otras necrópolis peninsulares, según el método de Trotter

Mujeres Coracho N
Media Desv. Típica Error tip. media
Método de Trotter 18 157,7686 6,03790 1,42315
Población Media de
la Población t Gl Sig. (bilateral)
Ensanche O 152,00 4,053 17 0,001
Parc de la Ciutat 155,70 1,454 17 0,164
Molineta 158,75 -0,690 17 0,500
C/ Era 161,35 -2,517 17 0,022
Medievales de León 159,08 -0,921 17 0,370
San Nicolás 158,25 -0,338 17 0,739
Modernas de León 157,73 0,027 17 0,979
Tabla 83: comparativa de los valores medios estimados de la talla,
en las mujeres del Cortijo Coracho, con otras necrópolis peninsulares, según el método de Trotter

En los varones (Tabla 82), se comprueba que las diferencias son


significativas respecto de tres poblaciones hispanorromanas (Ensanche O, La
Molineta y Calle Era), al presentar éstas valores medios de la estatura inferiores al
dato observado en la población masculina tardoantigua, Para las mujeres de la
población tardoantigua (Tabla 83), se ha comprobado la existencia de diferencias
significativas respecto de las poblaciones femeninas del Ensanche O y Calle Era (en
el primer caso al presentar un valor menor, a diferencia de la segunda población,
que presenta un valor más elevado).

350
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.4.6.3.- Método de Pearson

Varones Coracho N Media Desv. Error tip.


Método de Pearson Típica media
17 166,6967 3,69728 0,89672
Población Media de Sig. (bilateral)
la t Gl
Población
Tarragona 163,18 3,922 16 0,001
Ampurias 165,87 0,922 16 0,370
Parc de la Ciutat 167,65 -1,063 16 0,304
Molineta 160,75 6,632 16 0,000
C/ Era 161,55 5,739 16 0,000
Visigodos 167,61 -1,018 16 0,324
Medievales de León 164,17 2,818 16 0,012
San Nicolás 165,65 1,167 16 0,260
Montjuich 161,95 5,293 16 0,000
Modernas de León 164,56 2,383 16 0,030
La Torrecilla 164,12 2,873 16 0,011
Cataluña y regiones 165,80 1,000 16 0,332
limítrofes
Sta. Mª de Hito 165,80 1,000 16 0,332
Ordoñana 164,00 3,007 16 0,008
Sta. Eulalia 162,81 4,334 16 0,001
La Olmeda 163,34 3,743 16 0,002
Sepúlveda 165,00 1,892 16 0,077
El Burgo de Osma 162,72 4,435 16 0,000
Sta. Clara 163,24 3,855 16 0,001
Cristo de la Luz 160,37 7,055 16 0,000
Tabla 84: comparativa de los valores medios estimados de la talla,
en los varones del Cortijo Coracho, con otras necrópolis peninsulares, según el método de Pearson

351
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Mujeres Coracho N Media Desv. Error tip.


Método de Pearson Típica media
18 154,9239 4,32267 1,01886
Población Media de Sig. (bilateral)
la t Gl
Población
Tarragona 151,82 3,046 17 0,007
Ampurias 147,87 6,923 17 0,000
Parc de la Ciutat 151,10 3,753 17 0,002
Molineta 153,90 1,005 17 0,329
C/ Era 156,20 -1,252 17 0,227
Visigodos 154,41 0,504 17 0,620
Medievales de León 154,37 0,544 17 0,594
San Nicolás 153,80 1,103 17 0,285
Montjuich 149,10 5,716 17 0,000
Modernas de León 152,93 1,957 17 0,067
La Torrecilla 150,65 4,195 17 0,001
Cataluña y regiones 154,01 0,897 17 0,382
limítrofes
Sta. Mª de Hito 155,59 -0,654 17 0,522
Ordoñana 155,05 -0,124 17 0,903
Sta. Eulalia 153,19 1,702 17 0,107
La Olmeda 155,43 -0,497 17 0,626
Sepúlveda 151,00 3,851 17 0,001
El Burgo de Osma 151,18 3,675 17 0,002
Sta. Clara 155,29 -0,359 17 0,724
Cristo de la Luz 154,99 -0,065 17 0,949

Tabla 85: comparativa de los valores medios estimados de la talla,


en las mujeres del Cortijo Coracho, con otras necrópolis peninsulares, según el método de Pearson

352
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Con referencia a los varones (Tabla 84), se observa la existencia de


diferencias significativas respecto de diversas poblaciones; en todos los casos los
datos obtenidos son inferiores al valor de la estatura media para varones dentro de
la población tardoantigua. No son significativas las diferencias respecto de las
poblaciones de Ampurias y Parc de la Ciutat (hispanorromanas), Visigodos, San
Nicolás, poblaciones de Cataluña y regiones limítrofes, Sta. Mª de Hito y Sepúlveda
(medievales).

Para el método de Pearson, en el caso de la población femenina de Cortijo


Coracho (Tabla 85), se han encontrado diferencias significativas en varias
poblaciones: en todos los casos los valores observados son inferiores al obtenido en
la población femenina tardoantigua. No se han encontrado diferencias significativas
respecto de las siguientes poblaciones: La Molineta y Calle Era (hispanorromanos
de Murcia), Visigodos, medievales y modernas de León; San Nicolás, las
poblaciones de Cataluña y regiones limítrofes, Ordoñana, La Olmeda, Sta. Mª de
Hito y Sta. Eulalia (medievales), Sta. Clara (moderna) y el Cristo de la Luz (s. XIII-
XIX d. C.).

353
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.5.- CARACTERIZACIÓN BIOMÉTRICA DE LAS NECRÓPOLIS LUCENTINAS

Dentro de la población de Cortijo Nuevo se obtuvieron datos de 3 individuos


para el húmero (1 varón y 2 mujeres) y el cúbito (2 varones y 1 mujer), de otros 4
para el radio (2 varones y 2 mujeres), 4 en el caso de la clavícula (1 varón, 2
mujeres y uno de sexo indeterminado), de 2 mujeres para el fémur, y un total de 5
individuos para la tibia (2 varones y 3 mujeres).

En la población de Cortijo Coracho se determinaron las variables en un total


de 71 individuos (37 varones, 29 mujeres y 5 individuos de sexo indeterminado) en
el caso del húmero, 32 individuos (14 varones, 14 mujeres y 4 de sexo
indeterminado) respecto del cúbito, 19 en el radio (10 varones, 8 mujeres y uno de
sexo indeterminado), 12 individuos con referencia a la clavícula (4 varones y 8
mujeres), 85 individuos para el fémur (42 varones, 38 mujeres y 5 de sexo
indeterminado), además de un total de 71 individuos para la tibia (38 varones, 29
mujeres y 4 indeterminados).

El análisis de la población de Ronda Sur se realizó en 31 individuos (18


varones, 9 mujeres y 4 individuos de sexo indeterminado) en el húmero, solo un
varón en el caso del cúbito al igual que en el radio, 47 individuos para el fémur (27
varones, 14 mujeres y 6 de sexo indeterminado) y un total de 34 individuos para la
tibia (27 varones, 5 mujeres y 2 de sexo indeterminado),

354
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.5.1.- Caracterización biométrica del Húmero.

6.5.1.1.- Necrópolis del Cortijo Nuevo.

Lado derecho Lado Izquierdo


n Mín. Máx. m ds n Mín. Máx. m ds
Masculino
Perímetro 1 63,00 63,00 63,00
mínimo “V”
Femenino
Perímetro 1 54,00 54,00 54,00 2 52,00 52,00 52,00
mínimo “V”
Perimetro en la 1 55,00 55,00 55,00 2 53,00 54,00 53,50 0,7071
mitad
Diámetro máx. 1 19,00 19,00 19,00 2 18,00 19,00 18,50 0,7071
Diámetro mín. 1 14,00 14,00 14,00 2 14,00 15,00 14,50 0,7071
Indice 1 73,68 73,68 73,68 2 77,77 78,94 78,36 0,8273
diafisario

Tabla 86: datos biométricos del húmero, para la población de Cortijo Nuevo

Serie Serie Indeterminados


Índice Intervalos masculina femenina
diafisario Lado derecho
n % n % n %
Platibraquia
(sección diáfisis X – 76,5 - - 1 100 - -
no redondeada)
Euribraquia
(sección diáfisis 76,5 - X - - - - - -
redondeada)

Tabla 87: datos del índice diafisario para la población de Cortijo Nuevo (lado derecho)

Serie Serie Indeterminados


Índice Intervalos masculina femenina
diafisario Lado izquierdo
n % n % n %
Platibraquia
(sección diáfisis X – 76,5 - - - - - -
no redondeada)
Euribraquia
(sección diáfisis 76,5 - X - - 2 100 - -
redondeada)

Tabla 88: datos del índice diafisario para la población de Cortijo Nuevo (lado izquierdo)

355
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.5.1.2.- Necrópolis del Cortijo Coracho.

Lado derecho Lado Izquierdo


n Mín. Máx. m ds n Mín. Máx. m ds
Masculino
Long. Máxima 2 328,00 333,00 330,50 3,5355 1 314,00 314,00 314,00
del húmero
Long. Fisiolog. 2 323,00 327,00 325,00 2,8284 1 311,00 311,00 311,00
del húmero
Perímetro 33 56,00 77,00 68,06 4,9934 25 58,00 75,00 65,52 4,4076
mínimo “V”
Perimetro en la 2 70,00 71,00 70,50 0,7071
mitad
Diámetro máx. 2 23,38 24,10 23,74 0,5091
Diámetro mín. 2 18,92 19,47 19,20 0,3889
Anchura 4 56,00 69,00 61,50 5,4467
epífisis distal
Índice de 2 20,42 21,34 20,88 0,6505 1 21,66 21,66 21,66
robustez
Índice 2 78,51 83,28 80,90 3,3729
diafisario
Femenino
Long. Máxima 1 300,00 300,00 300,00 1 314,00 314,00 314,00
del húmero
Long. Fisiolog. 1 297,00 297,00 297,00 1 310,00 310,00 310,00
del húmero
Perímetro 23 47,00 72,00 57,48 4,9897 18 49,00 65,00 57,11 4,2133
mínimo “V”
Perimetro en la 1 64,00 64,00 64,00 1 60,00 60,00 60,00
mitad
Diámetro máx. 1 23,40 23,40 23,40 1 21,17 21,17 21,17
Diámetro mín. 1 17,50 17,50 17,50 1 18,22 18,22 18,22
Anchura 2 53,00 57,00 55,00 2,8284 1 66,00 66,00 66,00
epífisis distal
Diámetro 1 40,67 40,67 40,67 1 45,95 45,95 45,95
vertical cabeza
Índice de 1 20,67 20,67 20,67 1 19,75 19,75 19,75
robustez
Índice 1 74,79 74,79 74,79 1 86,07 86,07 86,07
diafisario
Indeterminado
Perímetro 5 53,00 71,00 63,60 6,7305
mínimo “V”

Tabla 89: datos biométricos del húmero, en la población de Cortijo Coracho

Serie Serie Indeterminados


Índice Intervalos masculina femenina
diafisario Lado derecho
n % n % n %
Platibraquia
(sección diáfisis X – 76,5 - - 1 50 - -
no redondeada)
Euribraquia
(sección diáfisis 76,5 - X 2 100 1 50 - -
redondeada)

Tabla 90: datos del índice diafisario, para la población de Cortijo Coracho (lado derecho)

356
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.5.1.3.- Necrópolis Ronda Sur.

Lado derecho Lado Izquierdo


n Mín. Máx. m ds n Mín. Máx. m ds
Masculino
Long. Máxima 1 353,00 353,00 353,00
del húmero
Long. Fisiolog. 1 352,00 352,00 352,00
del húmero
Perímetro 16 60,00 79,00 69,00 5,3914 10 58,00 70,00 64,90 4,5814
mínimo “V”
Perimetro en la 1 77,00 77,00 77,00
mitad
Diámetro máx. 1 25,42 25,42 25,42
Diámetro mín. 1 23,72 23,72 23,72
Indice de 1 19,83 19,83 19,83
robustez
Índice 1 93,31 93,31 93,31
diafisario
Femenino
Perímetro 9 52,00 60,00 56,00 2,5221 4 52,00 58,00 56,25 2,8723
mínimo “V”
Indeterminado
Perímetro 3 60,00 67,00 63,00 3,5056 4 51,00 63,00 58,25 5,5000
mínimo “V”

Tabla 91: datos biométricos del húmero, para la población de Ronda Sur

Serie Serie Indeterminados


Índice Intervalos masculina femenina
diafisario Lado izquierdo
n % n % n %
Platibraquia
(sección diáfisis X – 76,5 - - - - - -
no redondeada)
Euribraquia
(sección diáfisis 76,5 - X 1 100 - - - -
redondeada)

Tabla 92: datos del índice diafisario, para la población de ronda Sur (lado izquierdo)

357
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.5.2.- Caracterización biométrica del Cúbito.

6.5.2.1.- Necrópolis del Cortijo Nuevo.

Lado derecho Lado Izquierdo


n Mín. Máx. m ds n Mín. Máx. m ds
Masculino
Ulongm 1 246,00 246,00 246,00
Uperm 1 43,00 43,00 42,00 1 38,00 38,00 38,00
Uper 2 43,00 52,00 47,00 6,3640 1 42,00 42,00 42,00
Udmax 1 18,00 18,00 18,00 1 15,00 15,00 15,00
udmin 1 13,00 13,00 13,00 1 14,00 14,00 14,00
udaps (f) 1 21,00 21,00 21,00
uanchd 1 16,00 16,00 16,00
uir 1 15,45 15,45 15,45
uid 1 72,22 72,22 72,22 1 93,33 93,33 93,33
Femenino
Uperm 1 22,00 22,00 22,00
Uper 1 34,00 34,00 34,00
Udmax 1 10,00 10,00 10,00
udmin 1 11,00 11,00 11,00
uid 1 110,00 110,00 110,00

Tabla 93: datos biométricos del cúbito, para la población de Cortijo Nuevo

358
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.5.2.2.- Necrópolis del Cortijo Coracho.

Lado derecho Lado Izquierdo


n Mín. Máx. m ds n Mín. Máx. m ds
Masculino
Ulongm 3 264,00 273,00 269,67 4,9329
Uperm 3 38,00 42,00 39,33 2,3094
Uper 3 46,00 53,00 50,67 4,0415
Udmax 3 16,48 18,62 17,90 1,2298
udmin 3 13,51 15,80 14,65 1,1450
Diámetro
transv. 12 19,75 25,12 22,17 1,8402 9 17,03 25,41 20,85 2,4719
subsigmoideo
(e)
Diámetro
anteropost. 12 20,76 30,63 25,17 2,7980 9 19,75 28,74 24,94 2,7619
subsigmoideo
(f)
uanchd 1 14,72 14,72 14,72
uacor 3 41,38 41,65 41,48 0,1504 2 37,41 38,77 38,09 0,9617
uir 3 13,92 15,44 14,58 0,7782
uid 3 78,71 84,85 81,85 3,0722
uip 12 69,60 97,82 88,82 9,3278 9 65,22 101,01 84,40 12,4467
Femenino
Ulogm 1 244,00 244,00 244,00 1 236,00 236,00 236,00
Uperm 1 34,00 34,00 34,00 1 30,00 30,00 30,00
Uper 1 42,00 42,00 42,00 1 40,00 40,00 40,00
Udmax 1 14,84 14,84 14,84 1 14,36 14,36 14,36
udmin 1 11,35 11,35 11,35 1 11,07 11,07 11,07
Diámetro
transv. 9 16,44 21,43 18,75 1,5437 8 14,73 19,88 17,33 1,9299
subsigmoideo
(e)
Diámetro
anteropost. 10 18,83 24,09 21,60 1,9839 8 17,03 23,62 19,77 2,3868
subsigmoideo
(f)
uanchd 1 14,93 14,83 14,83 1 13,46 13,46 13,46
uacor 2 32,73 32,89 32,81 0,1131 1 33,68 33,68 33,68
uir 1 13,93 13,93 13,93 1 12,71 12,71 12,71
uid 1 76,48 76,48 76,48 1 77,09 77,09 77,09
uip 9 68,39 102,53 87,01 10,0032 8 81,23 106,22 88,11 9,1800
Indeterminado
Diámetro
transv. 2 22,33 22,46 22,40 0,0919 3 16,89 22,34 18,71 3,1437
subsigmoideo
(e)
Diámetro
anteropost. 2 20,19 23,78 21,99 2,5385 3 20,95 22,60 21,84 0,8335
subsigmoideo
(f)
uip 2 93,90 111,24 102,57 12,2612 3 74,78 101,64 85,68 14,1268

Tabla 94: datos biométricos del cúbito, para la población de Cortijo Coracho

359
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Serie Serie Indeterminados


Índice de Intervalos masculina femenina
platolenia Lado derecho
n % n % n %
Platolenia X – 79,9 3 25 2 20 - -
(cúbito aplanado)
Eurolenia 80 – 99,9 9 75 7 70 1 50
(intermedio)
Hipereurolenia 100 – X - - 1 10 1 50
(redondeado)

Tabla 95: datos del índice de platolenia, para la población de Cortijo Coracho (lado derecho)

Serie Serie Indeterminados


Índice de Intervalos masculina femenina
platolenia Lado izquierdo
n % n % n %
Platolenia X – 79,9 3 33,33 1 14,29 1 33,33
(cúbito aplanado)
Eurolenia 80 – 99,9 5 55,56 5 71,42 1 33,33
(intermedio)
Hipereurolenia 100 – X 1 11,11 1 14,29 1 33,33
(redondeado)

Tabla 96: datos del índice de platolenia, para la población de Cortijo Coracho (lado izquierdo)

La frecuencia mayor de los casos estudiados se corresponde con la


Eurolenia, valor intermedio para el aplastamiento del cúbito, tanto para varones
como mujeres, en ambos lados (cúbitos derechos e izquierdos).

360
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.5.2.3.- Necrópolis Ronda Sur.

Lado derecho Lado Izquierdo


n Mín. Máx. m ds n Mín. Máx. m ds
Masculino
Diámetro 1 21,41 21,41 21,41 1 22,06 22,06 22,06
transv.
subsigmoideo
(e)
Diámetro 1 25,22 25,22 25,22 1 24,44 24,44 24,44
anteropost.
subsigmoideo
(f)
Índice de 1 84,89 84,89 84,89 1 90,26 90,26 90,26
platolenia

Tabla 97: datos biométricos del cúbito, para la población de Ronda Sur

Serie Serie Indeterminados


Índice de Intervalos masculina femenina
platolenia Lado derecho
n % n % n %
Platolenia X – 79,9 - - - - - -
(cúbito aplanado)
Eurolenia 80 – 99,9 1 100 - - - -
(intermedio)
Hipereurolenia 100 – X - - - - - -
(redondeado)

Tabla 98: datos del índice de platolenia para la población de Ronda Sur (lado derecho)

Serie Serie Indeterminados


Índice de Intervalos masculina femenina
platolenia Lado izquierdo
n % n % n %
Platolenia X – 79,9 - - - - - -
(cúbito aplanado)
Eurolenia 80 – 99,9 1 100 - - - -
(intermedio)
Hipereurolenia 100 – X - - - - - -
(redondeado)

Tabla 99: datos del índice de platolenia para la población de Ronda Sur (lado izquierdo)

361
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.5.3.- Caracterización biométrica del Radio.

6.5.3.1.- Necrópolis Cortijo Nuevo.

Lado derecho Lado Izquierdo


n Mín. Máx. m ds n Mín. Máx. m ds
Masculino
rperm 1 40,00 40,00 40,00
rper 1 46,00 46,00 46,00
Rdmaxc 2 17,00 18,00 17,50 0,7071 1 15,00 15,00 15,00
rdminc 2 11,00 12,00 11,50 0,7071 1 10,00 10,00 10,00
rid 2 61,11 70,58 65,85 6,6963 1 66,66 66,66 66,66
Femenino
rlongm 1 200,00 200,00 200,00
rperm 2 35,00 39,00 37,00 2,8284
rper 1 37,00 37,00 37,00
Rdmaxc 2 13,00 14,00 13,20 0,7071
rdminc 2 9,00 10,00 9,50 0,7071
Rir 1 17,50 17,50 17,50
rid 2 69,23 71,43 70,33 1,5556

Tabla 100: datos biométricos del radio, para la población de Cortijo Nuevo

362
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.5.3.2.- Necrópolis Cortijo Coracho.

Lado derecho Lado Izquierdo


n Mín. Máx. m ds n Mín. Máx. m ds
Masculino
rlongm 4 244,00 260,00 250,75 7,6322 2 245,00 260,00 252,50 10,6066
rperm 5 43,00 52,00 46,00 3,5355 4 43,00 46,00 44,75 1,2583
rper 4 47,00 52,00 48,50 2,3805 2 44,00 45,00 44,50 0,7071
Rpert 7 50,00 60,00 54,57 3,7353 5 52,00 59,00 54,60 2,7019
Rdt 5 17,33 19,89 18,58 1,0116 5 17,30 18,78 17,87 0,5771
Rdmax 4 15,82 19,84 17,42 1,7233 2 14,98 16,35 15,67 0,9687
Rdmin 4 12,33 13,78 13,29 0,6518 2 12,79 13,00 12,90 0,1485
rancd 1 34,00 34,00 34,00 1 33,90 33,90 33,90
rir 4 17,55 18,03 17,75 0,2024 2 17,69 18,37 18,03 0,4808
rid 4 69,46 85,84 76,71 6,9828 2 79,51 85,38 82,45 4,1507
Femenino
rlongm 1 243,00 243,00 243,00 2 213,00 251,00 232,00 26,8701
rperm 3 35,00 44,00 39,67 4,5093 3 35,00 43,00 38,67 4,0415
rper 2 39,00 46,00 42,50 4,9498 3 38,00 44,00 40,67 3,0551
rperc 1 55,00 55,00 55,00
Rdmaxc 1 18,22 18,22 18,22
Rpert 3 46,00 54,00 51,00 4,3589 4 44,00 57,00 50,50 5,3229
Rdt 3 16,44 17,46 17,04 0,5333 3 15,19 18,21 16,85 1,5312
Rdmax 2 13,29 16,26 14,78 2,1001 3 13,76 15,42 14,40 0,8908
Rdmin 2 10,00 13,24 11,62 2,2910 3 10,57 11,71 10,97 0,6389
rancd 29,00 32,00 30,50 2,1213
rir 1 18,11 18,11 18,11 2 17,13 17,84 17,49 0,5021
rid 2 75,24 81,43 78,34 4,3770 3 75,84 76,82 76,20 0,5393
Indeterminado
Rpert 1 45,00 45,00 45,00 1 54,00 54,00 54,00
Rdt 1 16,08 16,08 16,08 1 18,14 18,14 18,14

Tabla 101: datos biométricos del radio para la población de Cortijo Coracho

363
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.5.3.3.- Necrópolis Ronda Sur.

Lado derecho Lado Izquierdo


n Mín. Máx. m ds n Mín. Máx. m ds
Masculino
Rdt 1 52,00 52,00 52,00

Tabla 102: datos biométridos del radio, para la población de Ronda Sur

364
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.5.4.- Caracterización biométrica de la Clavícula.

6.5.4.1.- Necrópolis de Cortijo Nuevo.

Lado derecho Lado Izquierdo


n Mín. Máx. m ds n Mín. Máx. m ds
Masculino
clper 1 39,00 39,00 39,00
Femenino
clper 2 30,00 33,00 31,50 2,1213 2 25,00 32,00 28,50 4,9498
Indeterminado
clper 1 30,00 30,00 30,00

Tabla 103: datos biométricos de la clavícula en Cortijo Nuevo

365
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.5.4.2.- Necrópolis de Cortijo Coracho.

Lado derecho Lado Izquierdo


n Mín. Máx. m ds n Mín. Máx. m ds
Masculino
cllong 1 152,00 152,00 152,00 4 147,00 170,00 155,00 10,2956
clper 1 43,00 43,00 43,00 4 37,00 46,00 40,50 4,0415
clir 1 28,29 28,29 28,29 4 24,18 27,33 26,11 1,4357
Femenino
cllong 4 128,00 134,00 131,25 2,7538 6 128,00 153,00 142,67 8,4064
clper 4 32,00 37,00 35,25 2,3629 5 30,00 46,00 35,20 6,8702
clir 4 25,00 27,82 26,84 1,2839 5 20,41 30,07 24,51 3,8427

Tabla 104: datos biométricos de la clavícula en Cortijo Coracho

366
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.5.5.- Caracterización biométrica del Fémur.

6.5.5.1.- Necrópolis de Cortijo Nuevo.

Lado derecho Lado Izquierdo


n Mín. Máx. m ds n Mín. Máx. m ds
Femenino
fper 2 74,00 77,00 75,50 2,1213 2 75,00 80,00 77,50 3,5355
fdap 2 22,00 27,00 24,50 3,5355 2 26,00 26,00 26,00
fdtr 2 22,00 24,00 23,00 1,4142 2 22,00 25,00 23,50 2,1213
fdtst 1 27,00 27,00 27,00 2 27,00 29,00 28,00 1,4142
fdapst 1 24,00 24,00 24,00 2 23,00 25,00 24,00 1,4142
fdvc 1 39,00 39,00 39,00
Fip 2 81,48 109,90 95,69 20,0960 2 84,61 96,15 90,38 8,1600
fim 1 88,88 88,88 88,88 2 85,19 86,20 85,70 0,7142

Tabla 105: datos biométricos del fémur, en Cortijo Nuevo

Indice Intervalos Serie Serie Indeterminados


pilástrico masculina femenina
Lado derecho
n % n % n %
Pilastra nula X – 99,9 - - 1 50 - -
Pilastra débil 100 – 109,9 - - 1 50 - -
Pilastra media 110 – 119,9 - - - -
Pilastra fuerte 120 - X - - - - - -

Tabla 106: datos del índice pilástrico en Cortijo Nuevo (lado derecho)

Indice Intervalos Serie Serie Indeterminados


pilástrico masculina femenina
Lado izquierdo
n % n % n %
Pilastra nula X – 99,9 - - 2 100 - -
Pilastra débil 100 – 109,9 - - - - - -
Pilastra media 110 – 119,9 - - - - - -
Pilastra fuerte 120 - X - - - - - -

Tabla 107: datos del índice pilástrico en Cortijo Nuevo (lado izquierdo)

367
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Indice de Intervalos Serie Serie Indeterminados


platimería masculina femenina
Lado derecho
n % n % n %
Hiperplatimería X – 74,9 - - - - - -
(muy aplastada)
Platimería 75 – 84,9 - - - - - -
(aplastada)
Eurimería 85 – 99,9 - - 1 100 - -
(redondeada)
Estenomería
(aplastada 100 - X - - - - - -
transversalmente)

Tabla 108: datos del índice de platimería en Cortijo Nuevo (lado derecho)

Indice de Intervalos Serie Serie Indeterminados


platimería masculina femenina
Lado izquierdo
n % n % n %
Hiperplatimería X – 74,9 - - - - - -
(muy aplastada)
Platimería 75 – 84,9 - - - - - -
(aplastada)
Eurimería 85 – 99,9 - - 2 100 - -
(redondeada)
Estenomería
(aplastada 100 - X - - - - - -
transversalmente)

Tabla 109: datos del índice de platimería en Cortijo Nuevo (lado izquierdo)

368
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.5.5.2.- Necrópolis de Cortijo Coracho.

Lado derecho Lado Izquierdo


n Mín. Máx. m ds n Mín. Máx. m ds
Masculino
flongm 7 430,00 475,00 447,71 15,8610 11 415,00 472,00 452,55 21,8099
flongp 7 428,00 470,00 443,86 14,9380 11 414,00 466,00 449,27 20,5480
fper 6 87,00 94,00 89,67 3,0768 11 82,00 101,00 91,82 4,6221
fdap 6 26,61 32,24 29,38 2,0452 11 27,67 34,06 29,93 1,8755
fdtr 6 26,14 29,08 27,71 1,1414 11 24,45 30,35 28,36 2,0989
fdtst 33 26,54 35,53 31,46 2,0285 35 25,38 35,58 31,78 2,1997
fdapst 33 22,00 30,83 27,17 1,9706 35 24,03 31,16 27,84 1,6511
fancd 1 81,00 81,00 81,00
fdmc 4 45,88 51,27 47,34 2,6245 6 43,57 48,99 46,42 2,2077
fdhc 4 44,52 49,15 46,20 2,0560 6 43,30 47,90 45,59 1,6577
fdvc 7 45,48 50,70 47,27 1,9456 10 43,26 49,57 47,01 2,1406
fir 6 19,04 21,36 20,10 0,9769 11 19,13 21,74 20,45 0,8737
fip 6 97,65 116,35 106,02 6,5397 11 93,75 127,57 106,06 10,1086
fim 33 68,59 100,68 86,72 8,5235 35 72,58 103,04 87,99 7,6993
Femenino
flongm 8 396,00 445,00 415,88 17,6397 6 372,00 423,00 403,83 18,2035
flongp 5 394,00 443,00 412,00 20,8207 6 367,00 421,00 400,83 19,1564
fper 8 77,00 86,00 81,25 3,1053 6 76,00 86,00 80,50 3,2094
fdap 8 24,55 29,84 26,72 1,9466 6 24,66 28,46 25,81 1,4411
fdtr 8 24,27 26,96 25,48 0,8578 6 24,05 26,10 25,12 0,7543
fdtst 29 25,60 33,14 28,93 2,0930 32 25,43 33,31 28,35 1,8433
fdapst 29 20,67 27,20 23,70 1,7905 32 20,88 28,54 24,73 1,9922
fancd 1 75,00 75,00 75,00
fdmc 2 39,48 42,63 41,06 2,2274 2 39,05 42,30 40,68 2,2981
fdhc 5 37,46 42,03 39,80 1,7218 5 38,57 41,40 40,28 1,4564
fdvc 9 37,56 50,08 42,13 3,5106 5 38,03 48,48 42,22 4,0939
fir 5 18,96 20,05 19,52 0,3958 6 19,52 20,71 20,10 0,4620
fip 8 98,43 116,93 104,93 7,4263 6 94,48 110,40 102,80 5,5103
fim 29 67,55 100,35 82,29 8,0881 32 71,72 100,59 87,49 7,3294
Indeterminado
fdtst 3 28,91 30,25 29,49 0,6879 2 31,07 31,11 31,09 0,0283
fdapst 3 19,63 23,31 21,59 1,8511 2 22,74 24,74 23,74 1,4142
fim 3 66,97 77,06 73,17 5,4272 2 73,19 79,52 76,36 4,4760

Tabla 110: datos biométricos del fémur en Cortijo Coracho

369
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Indice Intervalos Serie Serie Indeterminados


pilástrico masculina femenina
Lado derecho
n % n % n %
Pilastra nula X – 99,9 1 16,67 4 57,14 - -
Pilastra débil 100 – 109,9 3 50,00 2 28,57 - -
Pilastra media 110 – 119,9 2 33,33 1 14,29 - -
Pilastra fuerte 120 - X - - - - - -

Tabla 111: datos del índice pilástrico en Cortijo Coracho (lado derecho)

Indice Intervalos Serie Serie Indeterminados


pilástrico masculina femenina
Lado izquierdo
n % n % n %
Pilastra nula X – 99,9 3 27,27 1 14,29 - -
Pilastra débil 100 – 109,9 4 36,36 4 57,14 - -
Pilastra media 110 – 119,9 3 27,27 2 28,57 - -
Pilastra fuerte 120 - X 1 9,09 - - - -

Tabla 112: datos del índice pilástrico en Cortijo Coracho (lado izquierdo)

Los fémures en varones, para ambos lados (Tablas 111 y 112), presentan
fundamentalmente una pilastra débil, al igual que los fémures izquierdos en mujeres
(Tabla 112); no es así en fémures derechos femeninos (Tabla 111), en los que
abunda más la pilastra nula (ausencia de pilastra).

370
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Indice de Intervalos Serie Serie Indeterminados


platimería masculina femenina
Lado derecho
n % n % n %
Hiperplatimería X – 74,9 3 9,09 5 16,67 1 33,33
(muy aplastada)
Platimería 75 – 84,9 9 27,27 14 46,67 2 66,67
(aplastada)
Eurimería 85 – 99,9 19 57,58 10 33,33 - -
(redondeada)
Estenomería
(aplastada 100 - X 2 6,06 1 3,33 - -
transversalmente)

Tabla 113: datos del índice de platimería en Cortijo Coracho (lado derecho)

Indice de Intervalos Serie Serie Indeterminados


platimería masculina femenina
Lado izquierdo
n % n % n %
Hiperplatimería X – 74,9 2 5,88 2 6,06 1 50
(muy aplastada)
Platimería 75 – 84,9 10 29,41 9 27,27 1 50
(aplastada)
Eurimería 85 – 99,9 20 58,82 20 60,60 - -
(redondeada)
Estenomería
(aplastada 100 - X 2 5,88 2 6,06 - -
transversalmente)

Tabla 114: datos del índice de platimería en Cortijo Coracho (lado izquierdo)

Los fémures en varones, para ambos lados (Tablas 113 y 114), se clasifican
fundamentalmente dentro de la Eurimería (son redondeados), al igual que los
fémures izquierdos en mujeres (Tabla 114); no es así en fémures derechos
femeninos (Tabla 113), que abundan más dentro de la clase de Platimería
(aplastados).

371
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.5.5.3.- Necrópolis Ronda Sur.

Lado derecho Lado Izquierdo


n Mín. Máx. m ds n Mín. Máx. m ds
Masculino
flongm 4 418,00 493,00 445,00 33,3567 2 494,00 505,00 499,50 7,7782
flongp 4 414,00 491,00 442,00 34,1077 2 492,00 504,00 498,00 8,4853
fper 4 82,00 99,00 90,75 7,6757 2 95,00 101,00 98,00 4,2426
fdap 4 25,75 34,37 29,35 4,1552 2 30,68 32,12 31,40 1,0182
fdtr 4 25,98 28,87 27,64 1,4341 2 28,49 33,47 30,98 3,5214
fdtst 23 26,14 34,12 28,80 1,9411 19 25,73 35,10 28,70 2,0630
fdapst 22 24,01 34,69 28,62 2,5869 19 25,98 33,29 28,67 2,0146
fancd 1 85,00 85,00 85,00
fdmc 1 49,80 49,80 49,80 2 48,55 48,64 48,60 0,0636
fdhc 1 47,42 47,72 47,72 3 47,49 52,30 49,12 2,7571
fdvc 2 45,87 49,69 47,78 2,7012 3 46,29 48,12 47,40 0,9734
fir 4 19,29 22,60 20,56 1,5749 2 19,31 20,04 19,68 0,5162
fip 4 89,19 127,72 106,39 16,2062 2 91,66 112,74 102,20 14,9058
fim 22 81,47 115,56 99,37 10,3681 19 81,17 116,93 100,30 9,4247
Femenino
fdtst 10 23,54 26,87 24,76 1,2128 14 20,82 26,68 23,62 1,9647
fdapst 10 19,83 26,33 22,33 2,0387 14 20,74 29,70 23,95 2,3805
fim 10 81,61 111,10 90,34 9,0386 14 82,71 142,65 102,22 16,2125
Indeterminado
fdtst 5 24,22 26,96 25,51 1,1590 3 25,15 30,63 27,51 2,8166
fdapst 5 26,22 27,94 26,92 0,8907 3 24,13 26,68 25,41 1,2750
fim 5 97,81 113,91 105,72 6,1979 3 82,96 99,70 92,87 8,7830

Tabla 115: datos de biometría del fémur en Ronda Sur

Indice Intervalos Serie Serie Indeterminados


pilástrico masculina femenina
Lado derecho
n % n % n %
Pilastra nula X – 99,9 - - - - - -
Pilastra débil 100 – 109,9 1 50 - - - -
Pilastra media 110 – 119,9 - - - -
Pilastra fuerte 120 - X 1 50 - - - -

Tabla 116: datos del índice pilástrico en Ronda Sur (lado derecho)

Indice Intervalos Serie Serie Indeterminados


pilástrico masculina femenina
Lado izquierdo
n % n % n %
Pilastra nula X – 99,9 1 50 - - - -
Pilastra débil 100 – 109,9 - - - - - -
Pilastra media 110 – 119,9 1 50 - -
Pilastra fuerte 120 - X - - - - - -

Tabla 117: datos del índice pilástrico en Ronda Sur (lado izquierdo)

372
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Indice de Intervalos Serie Serie Indeterminados


platimería masculina femenina
Lado derecho
n % n % n %
Hiperplatimería X – 74,9 - - - - - -
(muy aplastada)
Platimería 75 – 84,9 3 13,64 2 22,22 - -
(aplastada)
Eurimería 85 – 99,9 10 45,45 5 55,56 1 20
(redondeada)
Estenomería
(aplastada 100 - X 9 40,91 2 22,22 4 80
transversalmente)

Tabla 118: datos del índice de platimería en Ronda Sur (lado derecho)

Indice de Intervalos Serie Serie Indeterminados


platimería masculina femenina
Lado izquierdo
n % n % n %
Hiperplatimería X – 74,9 - - - - - -
(muy aplastada)
Platimería 75 – 84,9 1 5 1 8,33 2 50
(aplastada)
Eurimería 85 – 99,9 10 50 5 41,67 2 50
(redondeada)
Estenomería
(aplastada 100 - X 9 45 6 50,00 - -
transversalmente)

Tabla 119: datos del índice de platimería en Ronda Sur (lado izquierdo)

Los fémures en varones, para ambos lados (Tablas 118 y 119), se clasifican
fundamentalmente dentro de la Eurimería (son redondeados), al igual que los
fémures derechos en mujeres (Tabla 118); no es así en fémures izquierdos
femeninos (Tabla 119), que abundan más dentro de la clase de Estenomería
(aplastados transversalmente).

373
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.5.6.- Caracterización biométrica de la Tibia.

6.5.6.1.- Necrópolis de Cortijo Nuevo.

Lado derecho Lado Izquierdo


n Mín. Máx. m ds n Mín. Máx. m ds
Masculino
Perímetro mínimo (b) 1 75,00 75,00 75,00 1 70,00 70,00 70,00
Perímetro en la mitad 2 78,00 87,00 82,50 6,3640 2 78,00 86,00 82,00 5,6569
Diámetro anteropost. 2 35,00 35,00 35,00 0,0000 2 32,00 34,00 33,00 1,4142
agujero nutricio (c)
Diámetro transv. 2 24,00 25,00 24,50 0,7071 2 22,00 24,00 23,00 1,4142
agujero nutricio (d)
Diámetro anteropost. mitad 2 30,00 32,00 31,00 1,4142 2 29,00 32,00 30,50 2,1213
Indice cnémico 2 68,57 71,42 70,00 2,0153 2 68,75 70,58 69,67 1,2940
Femenino
Perímetro mínimo (b) 3 59,00 65,00 61,33 3,2146 2 66,00 66,00 66,00 0,0000
Perímetro en la mitad 3 65,00 70,00 68,00 2,6458 2 70,00 71,00 70,50 0,7071
Perímetro a nivel 3 70,00 79,00 75,33 4,7258 2 71,00 80,00 75,50 6,3640
agujero nutricio
Diámetro anteropost. 3 25,00 31,00 28,67 3,2146 3 26,00 33,00 30,33 3,7860
agujero nutricio (c)
Diámetro transv. 3 17,00 19,00 18,00 1,0000 3 17,00 19,00 17,67 1,1547
agujero nutricio (d)
Diámetro anteropost. mitad 2 26,00 26,00 26,00 0,0000 2 27,00 28,00 27,50 0,7071
Indice cnémico 3 56,66 72,00 63,32 7,8683 3 51,51 73,07 59,23 12,0099

Tabla 120: datos de biometría en la tibia para la necrópolis de Cortijo Nuevo

374
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Intervalos Serie Serie Indeterminados


Indice masculina femenina
cnémico Lado derecho
n % n % n %
Hipercnemia X – 54,9 - - - -
(muy aplastada)
Platicnemia 55 – 62,9 - - 2 66,7 - -
(aplastada)
Mesocnemia
(medianamente 63 – 69,9 1 50 - - - -
aplastada)
Euricnemia 70 - X 1 50 1 33,3 - -
(redondeada)

Tabla 121: datos del índice cnémico en Cortijo Nuevo (lado derecho)

Intervalos Serie Serie Indeterminados


Indice masculina femenina
cnémico Lado izquierdo
n % n % n %
Hipercnemia X – 54,9 - - 2 66,7 - -
(muy aplastada)
Platicnemia 55 – 62,9 - - - - - -
(aplastada)
Mesocnemia
(medianamente 63 – 69,9 1 50 - - - -
aplastada)
Euricnemia 70 - X 1 50 1 33,3 - -
(redondeada)

Tabla 122: datos del índice cnémico en Cortijo Nuevo (lado izquierdo)

375
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.5.6.2.- Necrópolis de Cortijo Coracho.

Lado derecho Lado Izquierdo


n Mín. Máx. m ds n Mín. Máx. m ds
Masculino
Longitud máxima (a) 3 341,00 376,00 364,00 19,9249 6 371,00 400,00 384,00 9,8995
Perímetro mínimo (b) 3 76,00 51,00 78,00 2,6458 7 77,00 82,00 80,00 2,3094
Perímetro en la mitad 3 77,00 86,00 80,67 4,7258 6 82,00 94,00 89,00 4,1473
Perímetro a nivel 30 87,00 115,00 98,00 6,0799 32 86,00 105,00 96,59 5,6665
agujero nutricio
Diámetro anteropost. 29 31,51 43,57 36,30 2,3799 31 31,24 41,23 36,38 2,5266
agujero nutricio (c)
Diámetro transv. 29 21,06 28,54 25,22 1,9409 31 21,31 27,70 24,66 1,3695
agujero nutricio (d)
Diámetro anteropost. 3 26,94 30,93 28,80 2,0087 6 29,63 35,03 32,59 2,1756
mitad
Anchura epífisis distal 1 47,00 47,00 47,00 3 25,39 49,00 40,80 13,3519
Anchura epífisis proximal 2 70,00 72,00 71,00 1,4142
tir 2 20,27 21,54 20,91 0,8980 6 20,05 21,52 20,89 0,5741
ticn 29 56,55 82,45 69,48 5,9002 31 57,63 78,17 68,02 5,1278
Femenino
Longitud máxima (a) 2 307,00 350,00 328,50 30,4056 3 343,00 355,00 350,33 6,4291
Perímetro mínimo (b) 2 71,00 73,00 72,00 1,4142 2 68,00 70,00 69,00 1,4142
Perímetro en la mitad 2 75,00 78,00 76,50 2,1213 3 74,00 76,00 75,33 1,1547
Perímetro a nivel 25 73,00 101,00 83,16 6,0255 26 75,00 99,00 83,54 5,9547
agujero nutricio
Diámetro anteropost. 24 25,76 35,12 30,52 2,3986 26 26,19 34,23 30,60 2,1518
agujero nutricio (c)
Diámetro transv. 24 18,72 27,99 21,20 2,0503 26 18,99 27,26 21,58 2,1172
agujero nutricio (d)
Diámetro anteropost. 2 25,58 27,99 26,79 1,7041 3 26,57 28,87 27,62 1,1638
mitad
Anchura epífisis distal 2 44,00 47,00 45,50 2,1213 1 52,00 52,00 52,00
tir 2 20,86 23,13 22,00 1,6051 2 19,15 20,41 19,78 0,8910
ticn 24 59,61 79,86 69,55 5,2463 26 60,86 79,64 70,51 4,7042
Indeterminado
Longitud máxima (a) 1 343,00 343,00 343,00
Perímetro en la mitad 1 82,00 82,00 82,00
Perímetro a nivel 1 108,00 108,00 108,00 2 86,00 89,00 87,50 2,1213
agujero nutricio
Diámetro anteropost. 1 40,03 40,03 40,03 2 31,43 32,05 31,74 0,4384
agujero nutricio (c)
Diámetro transv. 1 26,62 26,62 26,62 2 21,21 24,19 22,70 2,1072
agujero nutricio (d)
Diámetro anteropost. 1 30,50 30,50 30,50
mitad
Anchura epífisis distal
ticn 1 66,50 66,50 66,50 2 66,18 76,96 71,57 7,6226

Tabla 123: datos de biometría de la tibia en Cortijo Coracho

376
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Intervalos Serie Serie Indeterminados


Indice masculina femenina
cnémico Lado derecho
n % n % n %
Hipercnemia X – 54,9 - - - - - -
(muy aplastada)
Platicnemia 55 – 62,9 4 13,79 2 8,69 - -
(aplastada)
Mesocnemia
(medianamente 63 – 69,9 12 41,38 12 52,18 2 100
aplastada)
Euricnemia 70 - X 13 44,83 9 39,13 - -
(redondeada)

Tabla 124: datos del íncide cnémico en Cortijo Coracho (lado derecho)

Intervalos Serie Serie Indeterminados


Indice masculina femenina
cnémico Lado izquierdo
n % n % n %
Hipercnemia X – 54,9 - - - - - -
(muy aplastada)
Platicnemia 55 – 62,9 5 16,13 1 4 - -
(aplastada)
Mesocnemia
(medianamente 63 – 69,9 17 54,84 11 44 2 66,67
aplastada)
Euricnemia 70 - X 9 29,03 13 52 1 33,33
(redondeada)

Tabla 125: datos del índice cnémico en Cortijo Coracho (lado izquierdo)

Las tibias derechas de varones (Tabla 124) se clasifican, fundamentalmente,


dentro de la Euricnemia (son redondeadas), mientras que las del lado izquierdo
(Tabla 125) abundan más dentro de la Mesocnemia (aplastadas medianamente). En
el caso de las femeninas, para ambos lados (Tablas 124 y 125), abundan más
dentro de la clase de Euricnemia (redondeadas).

377
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.5.6.3.- Necrópolis Ronda Sur.

Lado derecho Lado Izquierdo


n Mín. Máx. m ds n Mín. Máx. m ds
Masculino
Longitud máxima (a) 1 342,00 342,00 342,00 1 307,00 307,00 307,00
Perímetro mínimo (b) 2 71,00 81,00 76,00 7,0711 1 82,00 82,00 82,00
Perímetro en la mitad 1 80,00 80,00 80,00 1 91,00 91,00 91,00
Perímetro a nivel 20 88,00 111,00 97,95 6,3368 15 84,00 106,00 94,67 5,4989
agujero nutricio
Diámetro anteropost. 20 32,50 41,39 36,12 2,7376 16 31,35 39,97 35,11 1,9546
agujero nutricio (c)
Diámetro transv. 20 22,17 28,53 24,75 1,9923 16 20,76 29,02 23,80 2,0776
agujero nutricio (d)
Diámetro anteropost. mitad 1 26,40 26,40 26,40 1 32,54
Anchura epífisis distal 1 23,56
Anchura epífisis proximal 1 49,00
Tir 1 20,76 20,76 20,76 1 26,71
ticn 19 57,77 81,30 68,75 6,1472 17 60,15 99,46 69,59 9,3950
Femenino
Perímetro a nivel 5 74,00 85,00 68,60 4,1593 5 76,00 89,00 79,40 5,4130
agujero nutricio
Diámetro anteropost. 5 26,87 31,89 28,75 1,8776 5 27,10 33,33 28,93 2,5612
agujero nutricio (c)
Diámetro transv. 5 18,50 21,07 19,43 1,1571 5 17,75 21,68 20,05 1,5001
agujero nutricio (d)
ticn 5 63,41 75,25 67,72 4,6640 5 61,76 80,00 69,71 7,9379
Indeterminado
Perímetro a nivel 2 86,00 88,00 87,00 1,4142 1 84,00 84,00 84,00
agujero nutricio
Diámetro anteropost. 2 29,52 30,99 30,26 1,0395 1 30,35 30,35 30,35
agujero nutricio (c)
Diámetro transv. 2 19,91 24,91 22,41 3,5355 1 21,38 21,38 21,38
agujero nutricio (d)
ticn 2 64,25 84,38 74,32 14,2341 1 70,44 70,44 70,44

Tabla 126: datos de biometría de la tibia en Ronda Sur

378
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Intervalos Serie Serie Indeterminados


Indice masculina femenina
cnémico Lado derecho
n % n % n %
Hipercnemia X – 54,9 - - - - - -
(muy aplastada)
Platicnemia 55 – 62,9 3 13,04 - - - -
(aplastada)
Mesocnemia
(medianamente 63 – 69,9 9 39,13 3 75 1 100
aplastada)
Euricnemia 70 - X 11 47,83 1 25 - -
(redondeada)

Tabla 127: datos del índice cnémico en Ronda Sur (lado derecho)

Intervalos Serie Serie Indeterminados


Indice masculina femenina
cnémico Lado izquierdo
n % n % n %
Hipercnemia X – 54,9 - - - - -
(muy aplastada)
Platicnemia 55 – 62,9 3 18,75 2 50 - -
(aplastada)
Mesocnemia
(medianamente 63 – 69,9 8 50,00 - - - -
aplastada)
Euricnemia 70 - X 5 31,25 2 50 1 100
(redondeada)

Tabla 128: datos del índice cnémico en Ronda Sur (lado izquierdo)

Las tibias derechas de varones se clasifican (Tabla 127), fundamentalmente,


dentro de la Euricnemia (son redondeadas), mientras que las del lado izquierdo
(Tabla 128) abundan más dentro de la Mesocnemia (aplastadas medianamente). En
el caso de las tibias derechas femeninas (Tabla 127), la frecuencia más elevada se
encuentra en la clase de Euricnemia (redondeadas), al contrario que las izquierdas
(Tabla 128), que aparecen al 50 % dentro de los grupos de Platicnemia y
Euricnemia.

379
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.5.7.- Estimación del Dimorfismo Sexual en la población tardoantigua.

DIMORFISMO SEXUAL EN LA NECRÓPOLIS DE CORTIJO CORACHO


VARONES MUJERES
VARIABLES N MEDIA DESV. N MEDIA DESV. T de Gl p DIF DMS
TÍPICA TÍPICA Student
HÚMERO

HPV 58 66,9655 4,877 41 57,3171 4,612 9,914 97 0,000 9,6484 116,83

CÚBITO

UDTRANS 21 21,6043 2,182 17 18,0829 1,832 5,307 36 0,000 3,5214 119,47

UDAPS 21 25,0686 2,715 18 20,7850 2,302 5,264 37 0,000 4,2836 120,61

RADIO

RPERM 9 45,4444 2,698 6 39,1667 3,869 3,723 13 0,003 6,2777 116,03

RPERT 12 54,5833 3,204 7 50,7143 4,536 2,182 17 0,043 3,8690 107,63

RDT 10 18,2260 0,863 6 16,9433 1,031 2,680 14 0,018 1,2827 107,57

FÉMUR

FLONGM 18 450,6667 19,351 14 410,7143 18,307 5,930 30 0,000 39,9524 109,73

FLONGP 18 447,1667 18,289 11 405,9091 18,771 5,719 27 0,000 41,2576 110,16

FPER 17 91,0588 4,175 14 80,9286 3,050 7,559 29 0,000 10,1302 112,52

FDAP 17 29,7353 1,892 14 26,3321 1,749 5,154 29 0,000 3,4032 112,92

FDTR 17 28,1318 1,806 14 25,3221 0,806 5,384 29 0,000 2,8097 111,10

FDTST 68 31,6265 2,109 61 28,6272 1,971 8,317 127 0,000 2,9993 110,48

FDAPST 68 27,5140 1,831 61 24,2411 1,953 9,820 127 0,000 3,2728 113,50

FDHC 10 45,8350 1,742 10 40,0390 1,524 7,920 18 0,000 5,7960 114,48

FDVC 17 47,1194 2,004 14 42,1643 3,570 4,876 29 0,000 4,9551 111,75

FIR 17 20,3271 0,897 11 19,8355 0,508 1,647 26 0,112 0,4916 102,48

FIP 17 106,0465 8,788 14 104,0186 6,524 0,715 29 0,480 2,0279 101,95

FIM 68 87,3754 8,074 61 85,0185 8,072 1,656 127 0,100 2,3569 102,77

TIBIA

TPAN 62 97,2742 5,865 51 83,3529 5,932 12,491 111 0,000 13,9213 116,70

TDAP 60 36,3432 2,436 50 30,5636 2,250 12,823 108 0,000 5,7796 118,91

TDTRAN 60 24,9315 1,680 50 21,3948 2,073 9,884 108 0,000 3,5367 116,53

TIC 60 68,7262 5,517 50 70,0526 4,944 -1,316 108 0,191 - 1,3264 98,11

Tabla 129: tabla de Dimorfismo Sexual en la necrópolis de Cortijo Coracho, analizado mediante la t de Student

380
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Todas las variables, de acuerdo con los datos anteriores (Tabla 129),
presentan valores superiores en los varones respecto de las mujeres (DMS>100),
salvo para el caso del índice cnémico. El dimorfismo sexual se acentúa más en el
cúbito, con valores similares para las dos variables estudiadas, mientras que los
valores más bajos se observan en el radio y, en especial, en los tres índices
estimados en el fémur. Precisamente, las diferencias entre varones y mujeres son
estadísticamente significativas para todas las variables medidas, salvo en el caso de
los citados índices del fémur y para el índice cnémico de la tibia.

381
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.5.8.- Estimación del Dimorfismo Sexual en la población de Ronda Sur.

DIMORFISMO SEXUAL EN LA NECRÓPOLIS DE RONDA SUR


VARONES MUJERES
VARIABLES N MEDIA DESV. N MEDIA DESV. T de Gl p DIF DMS
TÍPICA TÍPICA Student
HÚMERO
HPV 26 67,4231 5,3976 13 56,1538 2,5115 7,117 37 0,000 11,2692 120,07

FÉMUR

FDTST 42 28,7574 1,9730 24 24,0975 1,7566 9,595 64 0,000 4,6599 119,34

FDAPST 41 28,6437 2,3109 24 23,2758 2,3432 8,992 63 0,000 5,3678 123,06

FIM 41 99,8051 9,8300 24 97,2713 14,0907 0,852 63 0,397 2,5339 102,60

TIBIA

TPAN 35 96,5429 6,1326 10 79,0000 4,5704 8,377 43 0,000 17,5429 122,21

TDAP 36 35,6719 2,4430 10 28,8400 2,1192 8,029 44 0,000 6,8319 123,71

TDTRAN 36 24,3292 2,0573 10 19,7390 1,3049 6,662 44 0,000 4,5902 123,25

TIC 36 69,1433 7,7437 10 68,7160 6,2273 0,160 44 0,873 0,4273 100,62

Tabla 130: tabla de dimorfismo sexual en Ronda Sur, analizado mediante la t de Student

Todas las variables, de acuerdo con los datos anteriores (tabla 130),
presentan valores superiores en los varones respecto de las mujeres (DMS>100),
especialmente en la tibia. El dimorfismo sexual se acentúa menos en los dos índices
estimados: en el fémur (el índice mérico) y en la tibia (el índice cnémico).
Precisamente, las diferencias entre varones y mujeres son estadísticamente
significativas para todas las variables medidas, salvo en el caso de los citados
índices.

382
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.6.- COMPARACIÓN BIOMÉTRICA DE CORTIJO CORACHO CON OTRAS


NECRÓPOLIS DE LA PENÍNSULA IBÉRICA

6.6.1.- Individuos masculinos del Cortijo Coracho: extremidad superior.

6.6.1.1.- Húmero.

Varones Coracho N Media Desv. Error tip.


Perímetro mínimo Típica media
(en V) 58 66,9655 4,8773 0,6404
Población Media de Sig. (bilateral)
la t Gl
Población
Poblet Iglesia 66,78 0,290 57 0,773
San Juan de Momoitio 63,30 5,724 57 0,000
Sta. Mª de Hito 65,72 1,945 57 0,057
Medievales de Castilla- 65,46 2,351 57 0,022
León
Modernos de Castilla-León 65,55 2,210 57 0,031
Cataluña Medieval 65,85 1,742 57 0,087
La Torrecilla 62,48 7,004 57 0,000
Palat del Rey 63,90 4,787 57 0,000
Visigodos (Varela) 67,91 -1,475 57 0,146
Villanueva de Soportilla 66,02 1,476 57 0,145
Suso 67,15 -0,288 57 0,774
Palacios Sierra 65,06 2,975 57 0,004
Romanos (Pons) 66,98 -0,023 57 0,982
Judíos Montjuich 61,04 9,252 57 0,000

Tabla 131: comparación biométrica de los varones de Cortijo Coracho


con diversas necrópolis peninsulares (perímetro mínimo en el húmero), mediante la t de Student

383
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.6.1.2.- Cúbito.

Varones Coracho N Media Desv. Error tip.


Diámetro transversal Típica media
subsigmoideo 21 21,6043 2,1818 0,4761
Población Media de Sig.
la t Gl (bilateral)
Población
Poblet Iglesia 18,45 6,625 20 0,000
San Juan de Momoitio 20,55 2,214 20 0,039
Sta. Mª de Hito 21,32 0,597 20 0,557
Medievales de Castilla-León 19,32 4,798 20 0,000
Modernos de Castilla-León 17,89 7,801 20 0,000
Cataluña Medieval 20,50 2,319 20 0,031
La Torrecilla 22,30 -1,461 20 0,159
Palat del Rey 20,45 2,424 20 0,025

Tabla 132: comparación biométrica de los varones de Cortijo Coracho


con diversas necrópolis peninsulares (diámetro transversal subsigmoideo en el cúbito), mediante la t de Student

Varones Coracho N Media Desv. Error tip.


Diámetro ant-post Típica media
subsigmoideo 21 25,0686 2,7149 0,5924
Población Media de Sig. (bilateral)
la t Gl
Población
Poblet Iglesia 24,44 1,061 20 0,301
San Juan de Momoitio 24,11 1,618 20 0,121
Sta. Mª de Hito 23,91 1,956 20 0,065
Medievales de Castilla-León 22,07 5,061 20 0,000
Modernos de Castilla-León 20,22 8,184 20 0,000
Cataluña Medieval 23,63 2,428 20 0,025
La Torrecilla 24,14 1,567 20 0,133
Palat del Rey 24,21 1,449 20 0,163

Tabla 133: comparación biométrica de los varones de Cortijo Coracho


con diversas necrópolis peninsulares (diámetro antero-posterior subsigmoideo en el cúbito), mediante la t de Student

384
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.6.1.3.- Radio.

Varones Coracho N Media Desv. Error tip.


Longitud máxima Típica media
6 251,3333 7,6333 3,1163
Población Media de Sig. (bilateral)
la t Gl
Población
Poblet Iglesia 243,08 2,648 5 0,046
San Juan de Momoitio 240,70 3,412 5 0,019
Sta. Mª de Hito 244,34 2,244 5 0,075
Medievales de Castilla- 242,53 2,825 5 0,037
León
Modernos de Castilla- 243,67 2,459 5 0,057
León
Cataluña Medieval 244,29 2,260 5 0,073
La Torrecilla 243,65 2,466 5 0,057
Palat del Rey 235,58 5,055 5 0,004
Visigodos (Varela) 248,05 1,054 5 0,340
Villanueva de Soportilla 243,29 2,581 5 0,049
Suso 243,66 2,462 5 0,057
Palacios Sierra 240,15 3,589 5 0,016
San Baudelio 232,00 6,204 5 0,002
Romanos (Pons) 238,65 4,070 5 0,010
Judíos Montjuich 240,00 3,637 5 0,015

Tabla 134: comparación biométrica de los varones de Cortijo Coracho


con diversas necrópolis peninsulares (longitud máxima en el radio), mediante la t de Student

385
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Varones Coracho N Media Desv. Error tip.


Perímetro mínimo Típica media
9 45,4444 2,6977 0,8993
Población Media de Sig. (bilateral)
la t Gl
Población
Poblet Iglesia 42,25 3,552 8 0,007
San Juan de Momoitio 41,71 4,153 8 0,003
Sta. Mª de Hito 42,99 2,729 8 0,026
Medievales de Castilla- 43,67 1,973 8 0,084
León
Modernos de Castilla-León 43,46 2,207 8 0,058
Cataluña Medieval 43,36 2,318 8 0,049
La Torrecilla 41,01 4,931 8 0,001
Palat del Rey 42,34 3,452 8 0,009
Visigodos (Varela) 44,47 1,084 8 0,310
Villanueva de Soportilla 42,92 2,807 8 0,023
Suso 43,93 1,684 8 0,131
Palacios Sierra 41,26 4,664 8 0,002
Romanos (Pons) 44,17 1,417 8 0,194
Judíos Montjuich 40,89 5,065 8 0,001

Tabla 135: comparación biométrica de los varones de Cortijo Coracho


con diversas necrópolis peninsulares (perímetro mínimo en el radio), mediante la t de Student

386
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.6.1.4.- Comparación de la extremidad superior en varones

Para las variables investigadas, en la extremidad superior de los varones


(Tablas 131 a 135), se ha comprobado que no existen diferencias significativas con
las siguientes poblaciones: Sta. Mª de Hito (para cuatro variables), Monasterio de
Suso (para tres variables), Visigodos peninsulares (para tres variables), La Torrecilla
(para tres variables), Cataluña medieval (para dos variables) y Romanos (para dos
variables). Aparecen otras para las que no existen diferencias significativas, pero se
corresponderían con una sola variable de las cinco estudiadas, en húmero, cúbito y
radio.

Por el contrario, se aprecian diferencias significativas (Tablas 131 a 135)


para las siguientes poblaciones (en todos los casos presentan valores inferiores a
los obtenidos en la población tardoantigua): San Juan de Momoitio (en 4 variables),
Palat del Rey (cuatro variables), Medievales y Modernas de Castilla-León (en cuatro
y tres variables, respectivamente), judíos de Montjuich (tres variables), Poblet Iglesia
(tres variables). Para otras solo hay constancia de diferencias en una o dos variables
de las cinco analizadas.

387
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.6.2.- Individuos femeninos del Cortijo Coracho: extremidad superior.

6.6.2.1.- Húmero.

Mujeres Coracho N Media Desv. Error tip.


Perímetro mínimo Típica media
(en V) 41 57,3171 4,6122 0,7203
Población Media de Sig. (bilateral)
la t Gl
Población
San Juan de Momoitio 55,97 1,870 40 0,069
Sta. Mª de Hito 56,76 0,773 40 0,444
Medievales de Castilla- 56,61 0,982 40 0,332
León
Modernos de Castilla-León 56,73 0,815 40 0,420
Cataluña Medieval 57,22 0,135 40 0,893
La Torrecilla 51,80 7,659 40 0,000
Palat del Rey 55,04 3,161 40 0,003
Visigodos (Varela) 58,94 -2,253 40 0,030
Villanueva de Soportilla 56,43 1,232 40 0,225
Palacios Sierra 57,19 0,176 40 0,861
San Baudelio 57,40 -0,115 40 0,909
Romanos (Pons) 56,57 1,037 40 0,306
Judíos Montjuich 51,86 7,576 40 0,000

Tabla 136: comparación biométrica de las mujeres de Cortijo Coracho


con diversas necrópolis peninsulares (perímetro mínimo en el húmero), mediante la t de Student

388
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.6.2.2.- Cúbito.

Mujeres Coracho N Media Desv. Error tip.


Diámetro transversal Típica media
subsigmoideo 17 18,0829 1,8320 0,4443
Población Media de Sig.
la t Gl (bilateral)
Población
San Juan de Momoitio 18,23 -0,331 16 0,745
Sta. Mª de Hito 18,42 -0,759 16 0,459
Medievales de Castilla-León 16,51 3,540 16 0,003
Modernos de Castilla-León 15,61 5,565 16 0,000
Cataluña Medieval 17,49 1,334 16 0,201
La Torrecilla 18,12 -0,083 16 0,935
Palat del Rey 17,90 0,412 16 0,686
Villanueva de Soportilla 16,93 2,595 16 0,020
Palacios Sierra 17,19 2,010 16 0,062
San Baudelio 18,35 -0,601 16 0,556

Tabla 137: comparación biométrica de las mujeres de Cortijo Coracho


con diversas necrópolis peninsulares (diámetro transversal subsigmoideo en el cúbito), mediante la t de Student

Mujeres Coracho N Media Desv. Error tip.


Diámetro ant-post Típica media
subsigmoideo 18 20,7850 2,3017 0,5425
Población Media de Sig. (bilateral)
la t Gl
Población
San Juan de Momoitio 21,10 -0,581 17 0,569
Sta. Mª de Hito 21,40 -1,134 17 0,273
Medievales de Castilla-León 19,17 2,977 17 0,008
Modernos de Castilla-León 17,46 6,129 17 0,000
Cataluña Medieval 20,58 0,378 17 0,710
La Torrecilla 20,76 0,046 17 0,964
Palat del Rey 21,65 -1,594 17 0,129
Villanueva de Soportilla 19,53 2,313 17 0,033
Palacios Sierra 19,82 1,779 17 0,093
San Baudelio 21,01 -0,415 17 0,684

Tabla 138: comparación biométrica de las mujeres de Cortijo Coracho


con diversas necrópolis peninsulares (diámetro antero-posterior subsigmoideo en el cúbito), mediante la t de Student

389
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.6.2.3.- Comparación de la extremidad superior en mujeres

Las variables investigadas en la extremidad superior de los individuos


femeninos (Tablas 136 a 138) permiten determinar como no existen diferencias
significativas con las siguientes poblaciones: San Juan de Momoitio (en tres
variables), Sta. Mª de Hito (para tres variables), Cataluña medieval (para tres
variables), Palacios Sierra (en tres variables), San Baudelio (para tres variables),
Villanueva de Soportilla (en dos variables), Palat del Rey (en dos variables) y La
Torrecilla (para dos variables). Hay otras en las que no existen diferencias
significativas, pero se corresponderían con una sola variable de las tres estudiadas,
en húmero y cúbito.

Tras analizar las mismas se observa (Tablas 136 a 138), en varias


poblaciones, la presencia de diferencias significativas: en todos los casos se trata de
valores inferiores a los observados en la población tardoantigua, para una variable,
salvo en Villanueva de Soportilla, que se corresponde con dos variables. No
obstante, para la población de visigodos peninsulares, en la que se manifiestan
diferencias significativas para la variable analizada en el húmero, las mismas son
debidas al valor superior observado en dicha población frente al obtenido en la
población de Cortijo Coracho.

390
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.6.3.- Individuos masculinos del Cortijo Coracho: extremidad inferior.

6.6.3.1.- Fémur.

Varones Coracho N Media Desv. Error tip.


Longitud máxima Típica media
18 450,6667 19,3512 4,5611
Media de Sig. (bilateral)
Población la t Gl
Población
Poblet Iglesia 437,69 2,845 17 0,011
Medievales de Castilla- 439,82 2,378 17 0,029
León
Modernos de Castilla- 451,65 -0,216 17 0,832
León

Tabla 139: comparación biométrica de los varones de Cortijo Coracho


con diversas necrópolis peninsulares (longitud máxima en el fémur), mediante la t de Student

Varones Coracho N Media Desv. Error tip.


Longitud en posición Típica media
18 447,1667 18,2893 4,3108
Media de Sig. (bilateral)
Población la t Gl
Población
Poblet Iglesia 434,57 2,922 17 0,010
Sta. Mª de Hito 457,64 -2,430 17 0,026
Medievales de Castilla- 436,36 2,507 17 0,023
León
Modernos de Castilla- 448,59 -0,330 17 0,745
León
Cataluña Medieval 447,86 -0,161 17 0,874
La Torrecilla 446,16 0,234 17 0,818
Visigodos (Varela) 461,20 -3,255 17 0,005
Villanueva de Soportilla 444,49 0,621 17 0,543
Suso 450,18 -0,699 17 0,494
Palacios Sierra 439,24 1,839 17 0,083
San Baudelio 448,55 -0,321 17 0,752
Romanos (Pons) 438,49 2,013 17 0,060
Judíos Montjuich 433,50 3,170 17 0,006

Tabla 140: comparación biométrica de los varones de Cortijo Coracho


con diversas necrópolis peninsulares (longitud en posición en el fémur), mediante la t de Student

391
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Varones Coracho N Media Desv. Error tip.


Perímetro en la mitad Típica media
17 91,0588 4,1754 1,0127
Media de Sig. (bilateral)
Población la t Gl
Población
Poblet Iglesia 86,21 4,788 16 0,000
San Juan de Momoitio 90,27 0,779 16 0,447
Sta. Mª de Hito 93,98 -2,885 16 0,011
Medievales de Castilla- 89,44 1,599 16 0,129
León
Modernos de Castilla-León 92,11 -1,038 16 0,315
Cataluña Medieval 91,86 -0,791 16 0,440
La Torrecilla 86,72 4,284 16 0,001
Palat del Rey 87,42 3,593 16 0,002
Visigodos (Varela) 95,07 -3,961 16 0,001
Villanueva de Soportilla 92,59 -1,512 16 0,150
Suso 92,29 -1,216 16 0,242
Palacios Sierra 87,72 3,297 16 0,005
Romanos (Pons) 92,10 -1,028 16 0,319
Judíos Montjuich 86,52 4,482 16 0,000

Tabla 141: comparación biométrica de los varones de Cortijo Coracho


con diversas necrópolis peninsulares (perímetro en la mitad en el fémur), mediante la t de Student

392
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Varones Coracho N Media Desv. Error tip.


Diámetro ant-post Típica media
en la mitad 17 29,7353 1,8923 0,4590
Media de Sig. (bilateral)
Población la t Gl
Población
Poblet Iglesia 28,11 3,541 16 0,003
San Juan de Momoitio 30,66 -2,015 16 0,061
Sta. Mª de Hito 31,59 -4,041 16 0,001
Medievales de Castilla- 29,16 1,253 16 0,228
León
Modernos de Castilla-León 29,77 -0,076 16 0,941
Cataluña Medieval 30,33 -1,296 16 0,213
La Torrecilla 28,74 2,169 16 0,046
Palat del Rey 29,25 1,057 16 0,306

Tabla 142: comparación biométrica de los varones de Cortijo Coracho


con diversas necrópolis peninsulares (diámetro anteroposterior en la mitad del fémur), mediante la t de Student

Varones Coracho N Media Desv. Error tip.


Diámetro transversal Típica media
en la mitad 17 28,1318 1,8061 0,4380
Media de Sig. (bilateral)
Población la t Gl
Población
Poblet Iglesia 26,93 2,744 16 0,014
San Juan de Momoitio 27,15 2,241 16 0,040
Sta. Mª de Hito 27,96 0,392 16 0,700
Medievales de Castilla- 27,74 0,894 16 0,384
León
Modernos de Castilla-León 28,89 -1,731 16 0,103
Cataluña Medieval 27,66 1,077 16 0,297
La Torrecilla 27,51 1,419 16 0,175
Palat del Rey 26,69 3,291 16 0,005

Tabla 143: comparación biométrica de los varones de Cortijo Coracho


con diversas necrópolis peninsulares (diámetro transversal en la mitad del fémur), mediante la t de Student

393
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Varones Coracho N Media Desv. Error tip.


Diámetro transversal Típica media
subtrocantéreo 68 31,6265 2,1088 0,2557
Media de Sig. (bilateral)
Población la t Gl
Población
Poblet Iglesia 32,17 -2,125 67 0,037
San Juan de Momoitio 33,28 -6,466 67 0,000
Sta. Mª de Hito 34,88 -12,723 67 0,000
Medievales de Castilla- 33,64 -7,874 67 0,000
León
Modernos de Castilla-León 33,83 -8,617 67 0,000
Cataluña Medieval 33,06 -5,606 67 0,000
La Torrecilla 31,05 2,254 67 0,027
Palat del Rey 30,63 3,897 67 0,000
Suso 33,81 -8,538 67 0,000

Tabla 144: comparación biométrica de los varones de Cortijo Coracho


con diversas necrópolis peninsulares (diámetro transversal subtrocantéreo en el fémur), mediante la t de Student

Varones Coracho N Media Desv. Error tip.


Diámetro ant-post Típica media
subtrocantéreo 68 27,5140 1,8314 0,2221
Media de Sig. (bilateral)
Población la t Gl
Población
Poblet Iglesia 26,87 2,900 67 0,005
San Juan de Momoitio 27,42 0,423 67 0,674
Sta. Mª de Hito 29,88 -10,654 67 0,000
Medievales de Castilla- 26,67 3,800 67 0,000
León
Modernos de Castilla-León 28,33 -3,674 67 0,000
Cataluña Medieval 27,62 -0,477 67 0,635
La Torrecilla 24,82 12,130 67 0,000
Palat del Rey 27,04 2,134 67 0,036
Suso 26,91 2,720 67 0,008

Tabla 145: comparación biométrica de los varones de Cortijo Coracho


con diversas necrópolis peninsulares (diámetro anteroposterior subtrocantéreo en el fémur), mediante la t de Student

394
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.6.3.2.- Tibia

Varones Coracho N Media Desv. Error tip.


Longitud máxima Típica media
9 377,333 16,140 5,380
Media de Sig. (bilateral)
Población la t Gl
Población
Poblet Iglesia 360,61 3,108 8 0,014
San Juan de Momoitio 365,27 2,242 8 0,055
Sta. Mª de Hito 365,06 2,281 8 0,052
Medievales de Castilla- 362,04 2,843 8 0,022
León
Modernos de Castilla-León 358,11 3,573 8 0,007
Cataluña Medieval 369,62 1,434 8 0,190
La Torrecilla 363,37 2,595 8 0,032
Palat del Rey 355,25 4,105 8 0,003
Visigodos (Varela) 376,90 0,081 8 0,938
Villanueva de Soportilla 370,61 1,250 8 0,247
Suso 363,33 2,603 8 0,031
Palacios Sierra 368,64 1,616 8 0,145
San Baudelio 376,62 0,133 8 0,898
Romanos (Pons) 352,35 4,644 8 0,002
Judíos Montjuich 356,30 3,910 8 0,004

Tabla 146: comparación biométrica de los varones de Cortijo Coracho


con diversas necrópolis peninsulares (longitud máxima en la tibia), mediante la t de Student

395
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Varones Coracho N Media Desv. Error tip.


Perímetro mínimo Típica media
10 79,400 2,4586 0,7775
Media de Sig. (bilateral)
Población la t Gl
Población
Poblet Iglesia 76,22 4,090 9 0,003
San Juan de Momoitio 76,97 3,126 9 0,012
Sta. Mª de Hito 76,63 3,563 9 0,006
Medievales de Castilla- 75,73 4,720 9 0,001
León
Modernos de Castilla-León 75,11 5,518 9 0,000
Cataluña Medieval 77,00 3,087 9 0,013
La Torrecilla 73,42 7,692 9 0,000
Palat del Rey 73,60 7,460 9 0,000
Visigodos (Varela) 78,87 0,682 9 0,513
Villanueva de Soportilla 76,78 3,370 9 0,008
Suso 79,07 0,424 9 0,681
Palacios Sierra 77,35 2,637 9 0,027
Romanos (Pons) 80,72 -1,698 9 0,124
Judíos Montjuich 73,40 7,717 9 0,000

Tabla 147: comparación biométrica de los varones de Cortijo Coracho


con diversas necrópolis peninsulares (perímetro mínimo en la tibia), mediante la t de Student

396
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Varones Coracho N Media Desv. Error tip.


Diámetro ant-post Típica media
Agujero nutricio 60 36,3432 2,4364 0,3145
Media de Sig. (bilateral)
Población la t Gl
Población
Poblet Iglesia 35,77 1,822 59 0,073
San Juan de Momoitio 35,71 2,013 59 0,049
Sta. Mª de Hito 41,74 -17,158 59 0,000
Medievales de Castilla- 34,12 7,068 59 0,000
León
Modernos de Castilla-León 33,91 7,736 59 0,000
Cataluña Medieval 34,46 5,987 59 0,000
La Torrecilla 33,78 8,149 59 0,000
Palat del Rey 33,36 9,484 59 0,000
Suso 36,54 -0,626 59 0,534

Tabla 148: comparación biométrica de los varones de Cortijo Coracho


con diversas necrópolis peninsulares (diámetro anteroposterior
alrededor del agujero nutricio en la tibia), mediante la t de Student

Varones Coracho N Media Desv. Error tip.


Diámetro transversal Típica media
Agujero nutricio 60 24,9315 1,6802 0,2169
Media de Sig. (bilateral)
Población la t Gl
Población
Poblet Iglesia 24,80 0,606 59 0,547
San Juan de Momoitio 25,10 -0,777 59 0,440
Sta. Mª de Hito 32,67 -35,676 59 0,000
Medievales de Castilla- 24,59 1,574 59 0,121
León
Modernos de Castilla-León 24,86 0,330 59 0,743
Cataluña Medieval 24,77 0,745 59 0,459
La Torrecilla 23,09 8,490 59 0,000
Palat del Rey 25,03 -0,454 59 0,651
Suso 25,14 -0,961 59 0,340

Tabla 149: comparación biométrica de los varones de Cortijo Coracho


con diversas necrópolis peninsulares (diámetro transversal
alrededor del agujero nutricio en la tibia), mediante la t de Student

397
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.6.3.3.- Comparación de la extremidad inferior en varones

Analizando las variables investigadas (Tablas 139 a 149) se ha comprobado


que no existen diferencias significativas con las siguientes poblaciones: Cataluña
medieval (para siete variables), población moderna de Castilla y León (para seis
variables), Monasterio de Suso (para cinco variables) y en la población moderna de
Castilla y León (para cuatro variables). Aparecen otras para las que no se
encuentran diferencias significativas, pero se corresponderían con un menor número
de variables de las once estudiadas, en fémur y tibia.

En otras poblaciones se han observado diferencias significativas, respecto


de aquellas (Tablas 139 a 149), en todos los casos por presentar valores inferiores a
los obtenidos en la población tardoantigua: Poblet Iglesia (para 8 variables), Palat
del Rey (para 7 variables), La Torrecilla (para 7 variables), Medievales y Modernas
de Castilla-León (para 6 y 3 variables, respectivamente), judíos de Montjuich (para 4
variables) y San Juan de Momoitio (para 3 variables); existen también otras, con un
número inferior de variables afectadas. Por el contrario, en las siguientes
poblaciones las variables analizadas muestran diferencias significativas al tener
valores superiores a los obtenidos para la población del Cortijo Coracho: Sta. Mª de
Hito (para 7 variables), visigodos peninsulares (para 2 variables) y Modernas de
Castilla-León (para 2 variables); aparecen otras, para una única variable.

398
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.6.4.- Individuos femeninos del Cortijo Coracho: extremidad inferior.

6.6.4.1.- Fémur.

Mujeres Coracho N Media Desv. Error tip.


Longitud máxima Típica media
14 410,714 18,3069 4,8927
Media de Sig. (bilateral)
Población la t Gl
Población
Medievales de Castilla- 416,18 -1,117 13 0,284
León
Modernos de Castilla-León 421,59 -2,223 13 0,045
Villanueva de Soportilla 416,16 -1,113 13 0,286
Palacios Sierra 433,63 -4,684 13 0,000
San Baudelio 411,56 -0,173 13 0,865

Tabla 150: comparación biométrica de las mujeres de Cortijo Coracho


con diversas necrópolis peninsulares (longitud máxima en el fémur), mediante la t de Student

Mujeres Coracho N Media Desv. Error tip.


Longitud en posición Típica media
11 405,9091 19,7710 5,9612
Media de Sig. (bilateral)
Población la t Gl
Población
Sta. Mª de Hito 421,05 -2,540 10 0,029
Medievales de Castilla- 412,97 -1,184 10 0,264
León
Modernos de Castilla- 416,85 -1,835 10 0,096
León
Cataluña Medieval 415,55 -1,617 10 0,137
La Torrecilla 398,92 1,172 10 0,268
Visigodos (Varela) 421,29 -2,580 10 0,027
Villanueva de Soportilla 413,21 -1,225 10 0,249
Palacios Sierra 429,43 -3,946 10 0,003
San Baudelio 407,40 -0,250 10 0,808
Romanos (Pons) 407,48 -0,264 10 0,797
Judíos Montjuich 387,80 3,038 10 0,013

Tabla 151: comparación biométrica de las mujeres de Cortijo Coracho


con diversas necrópolis peninsulares (longitud en posición en el fémur), mediante la t de Student

399
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Mujeres Coracho N Media Desv. Error tip.


Perímetro en la mitad Típica media
14 80,9286 3,0500 0,8151
Media de Sig. (bilateral)
Población la t Gl
Población
San Juan de Momoitio 79,43 1,838 13 0,089
Sta. Mª de Hito 81,29 -0,443 13 0,665
Medievales de Castilla- 80,44 0,599 13 0,559
León
Modernos de Castilla-León 78,92 2,464 13 0,028
Cataluña Medieval 82,34 -1,732 13 0,107
La Torrecilla 73,98 8,524 13 0,000
Palat del Rey 77,13 4,660 13 0,000
Visigodos (Varela) 82,06 -1,388 13 0,188
Villanueva de Soportilla 80,79 0,170 13 0,868
Palacios Sierra 78,13 3,433 13 0,004
San Baudelio 80,77 0,195 13 0,849
Romanos (Pons) 82,90 -2,419 13 0,031
Judíos Montjuich 74,81 7,506 13 0,000

Tabla 152: comparación biométrica de las mujeres de Cortijo Coracho


con diversas necrópolis peninsulares (perímetro en la mitad del fémur), mediante la t de Student

Mujeres Coracho N Media Desv. Error tip.


Diámetro ant-post Típica media
en la mitad 14 26,3321 1,7491 0,4675
Media de Sig. (bilateral)
Población la t Gl
Población
San Juan de Momoitio 26,18 0,325 13 0,750
Sta. Mª de Hito 26,72 -0,830 13 0,422
Medievales de Castilla- 25,77 1,203 13 0,251
León
Modernos de Castilla-León 25,65 1,459 13 0,168
Cataluña Medieval 26,80 -1,001 13 0,335
La Torrecilla 24,07 4,839 13 0,000
Palat del Rey 25,40 1,994 13 0,068
Villanueva de Soportilla 25,84 1,053 13 0,312
Palacios Sierra 25,75 1,245 13 0,235
San Baudelio 25,95 0,817 13 0,428

Tabla 153: comparación biométrica de las mujeres de Cortijo Coracho


con diversas necrópolis peninsulares (diámetro anteroposterior en la mitad del fémur), mediante la t de Student

400
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Mujeres Coracho N Media Desv. Error tip.


Diámetro transversal Típica media
en la mitad 14 25,3221 0,8060 0,2154
Media de Sig. (bilateral)
Población la t Gl
Población
San Juan de Momoitio 24,65 3,120 13 0,008
Sta. Mª de Hito 25,39 -0,315 13 0,758
Medievales de Castilla- 25,03 1,356 13 0,198
León
Modernos de Castilla-León 24,93 1,820 13 0,092
Cataluña Medieval 25,45 -0,594 13 0,563
La Torrecilla 23,41 8,876 13 0,000
Palat del Rey 24,02 6,045 13 0,000
Villanueva de Soportilla 25,33 -0,036 13 0,971
Palacios Sierra 24,63 3,213 13 0,007
San Baudelio 25,77 -2,079 13 0,058

Tabla 154: comparación biométrica de las mujeres de Cortijo Coracho


con diversas necrópolis peninsulares (diámetro transversal en la mitad del fémur), mediante la t de Student

Mujeres Coracho N Media Desv. Error tip.


Diámetro transversal Típica media
subtrocantéreo 61 28,6272 1,9709 0,2523
Media de Sig. (bilateral)
Población la t Gl
Población
San Juan de Momoitio 30,77 -8,492 60 0,000
Sta. Mª de Hito 31,87 -12,851 60 0,000
Medievales de Castilla- 30,13 -5,955 60 0,000
León
Modernos de Castilla-León 29,95 -5,242 60 0,000
Cataluña Medieval 30,66 -8,056 60 0,000
La Torrecilla 26,34 9,064 60 0,000
Palat del Rey 27,81 3,239 60 0,002
Villanueva de Soportilla 31,00 -9,403 60 0,000
Palacios Sierra 31,42 -11,067 60 0,000
San Baudelio 31,50 -11,384 60 0,000

Tabla 155: comparación biométrica de las mujeres de Cortijo Coracho


con diversas necrópolis peninsulares (diámetro transversal subtrocantéreo del fémur), mediante la t de Student

401
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Mujeres Coracho N Media Desv. Error tip.


Diámetro ant-post Típica media
subtrocantéreo 61 24,2411 1,9532 0,2501
Media de Sig. (bilateral)
Población la t Gl
Población
San Juan de Momoitio 23,41 3,323 60 0,002
Sta. Mª de Hito 26,05 -7,233 60 0,000
Medievales de Castilla- 23,78 1,844 60 0,070
León
Modernos de Castilla-León 25,12 -3,514 60 0,001
Cataluña Medieval 24,18 0,245 60 0,808
La Torrecilla 21,52 10,881 60 0,000
Palat del Rey 23,54 2,804 60 0,007
Villanueva de Soportilla 26,45 -8,832 60 0,000
Palacios Sierra 25,74 -5,993 60 0,000
San Baudelio 25,32 -4,314 60 0,000

Tabla 156: comparación biométrica de las mujeres de Cortijo Coracho


con diversas necrópolis peninsulares (diámetro anteroposterior subtrocantéreo del fémur), mediante la t de Student

402
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.6.4.2.- Tibia.

Mujeres Coracho N Media Desv. Error tip.


Diámetro ant-post Típica media
Agujero nutricio 50 30,5636 2,2505 0,3183
Media de Sig. (bilateral)
Población la t Gl
Población
San Juan de Momoitio 30,56 0,011 49 0,991
Sta. Mª de Hito 36,53 -18,747 49 0,000
Medievales de Castilla- 30,45 0,357 49 0,723
León
Modernos de Castilla-León 28,96 5,039 49 0,000
Cataluña Medieval 30,39 0,545 49 0,588
La Torrecilla 28,03 7,961 49 0,000
Palat del Rey 28,35 6,955 49 0,000
Villanueva de Soportilla 31,28 -2,251 49 0,029
Palacios Sierra 28,70 5,856 49 0,000
San Baudelio 30,12 1,394 49 0,170

Tabla 157: comparación biométrica de las mujeres de Cortijo Coracho


con diversas necrópolis peninsulares (diámetro anteroposterior
alrededor del agujero nutricio en el fémur), mediante la t de Student

Mujeres Coracho N Media Desv. Error tip.


Diámetro transversal Típica media
Agujero nutricio 50 21,3948 2,0730 0,2932
Media de Sig. (bilateral)
Población la t Gl
Población
San Juan de Momoitio 21,75 -1,212 49 0,231
Sta. Mª de Hito 29,39 -27,272 49 0,000
Medievales de Castilla- 21,79 -1,348 49 0,184
León
Modernos de Castilla-León 21,73 -1,143 49 0,258
Cataluña Medieval 21,79 -1,348 49 0,184
La Torrecilla 19,62 6,054 49 0,000
Palat del Rey 21,35 0,153 49 0,879
Villanueva de Soportilla 20,89 1,722 49 0,091
Palacios Sierra 21,36 0,119 49 0,906
San Baudelio 22,39 -3,395 49 0,001

Tabla 158: comparación biométrica de las mujeres de Cortijo Coracho


con diversas necrópolis peninsulares (diámetro transversal
alrededor del agujero nutricio en el fémur), mediante la t de Student

403
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.6.4.3.- Comparación de la extremidad inferior en mujeres

No se aprecian diferencias significativas, entre la población tardoantigua y


las siguientes poblaciones, respecto de las variables analizadas (Tablas 150 a 158):
población medieval de Castilla y León y Cataluña medieval (para ocho variables);
Villanueva de Soportilla y San Baudelio (para seis variables); San Juan de Momoitio
y población moderna de Castilla y León (para cuatro variables). Aparecen otras para
las que no existen diferencias significativas, pero se corresponderían con un menor
número de variables de las nueve estudiadas, en fémur y tibia.

Por otra parte, en las siguientes poblaciones se ha comprobado la presencia


de diferencias significativas para los valores observados en ellas (Tablas 150 a 158),
con referencia a la población tardoantigua (en todos los casos son inferiores a ésta
última): La Torrecilla (para 7 variables), Palat del Rey (para 5 variables), Palacios
Sierra (para 3 variables) y judíos de Montjuich (para 2 variables), mientras que para
otras afecta a una única variable. No obstante, para las siguientes poblaciones
analizadas las diferencias observadas son significativas al encontrarse en ellas
valores superiores a los de la población del Cortijo Coracho para las variables
estudiadas: Sta. Mª de Hito (para 5 variables), Palacios Sierra (para 3 variables),
Modernas de Castilla-León (para 3 variables), Villanueva de Soportilla (para 3
variables) y San Baudelio de Berlanga (para 3 variables). Hay a su vez otras, pero
con un menor número de variables afectadas.

404
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.7.- ANÁLISIS DE CONGLOMERADOS (CLUSTERS).

Para todos los análisis de conglomerados se han usado las variables


que aparecen en el estudio biométrico de la población de Cortijo Coracho. Para
cada extremidad y grupo de sexo se han realizado varios estudios simultáneos
en los que se ha utilizado un número de variables diferente, lo cual ha permitido
incluir un mayor o menor número de poblaciones en los mismos: al aumentar el
número de variables investigadas se reducía el número de poblaciones ya que,
en diversos casos, varias de ellas no presentaban valores para algunas de las
citadas variables.

405
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.7.1.- Conglomerados para el miembro superior: sexo masculino.

6.7.1.1.- Análisis I

Para este análisis de conglomerados se han usado las siguientes


medidas en huesos largos: perímetro mínimo (en V) para el húmero, y la
longitud máxima y perímetro mínimo en el radio.

Resumen de procesamiento de los casosa

Casos
Valid Perdidos Total
N Porcentaje N Porcentaje N Porcentaje
15 88,2% 2 11,8% 17 100,0%
a. Distancia euclídea al cuadrado usada

Tabla 159: número de poblaciones investigadas (validas) o no analizadas


(casos perdidos) en el Análisis I de conglomerados, para la extremidad superior en varones

406
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Matriz de distancias

distancia euclídea al cuadrado


1:Poblet_ 2:San Juan3:Sta María 4:Castilla_ 5:Castilla_ 6:Cataluña 8:Palat 9:Visigodos10:Villanueva 12:Palacios13:Romanos14:Judios 15:Lucena
Caso Iglesia de Momoitio de Hito León_Med León_Mod Medieval 7:La Torrecilladel Rey (Varela) de Soport 11:Suso Sierra (Pons) Montjuich tardoantiguo
1:Poblet_Iglesia ,000 3,878 ,725 1,619 1,252 1,026 5,934 6,289 4,851 ,411 1,630 1,978 3,460 10,715 10,523
2:San Juan de Momoitio3,878 ,000 3,458 3,650 3,716 4,211 1,077 2,191 13,902 3,316 7,418 ,986 7,366 1,805 19,473
3:Sta María de Hito ,725 3,458 ,000 ,509 ,163 ,081 5,083 6,619 3,511 ,106 1,083 3,055 3,519 9,785 7,248
4:Castilla_León_Med 1,619 3,650 ,509 ,000 ,120 ,316 6,450 5,097 4,173 ,440 ,910 3,702 1,846 10,094 7,890
5:Castilla_León_Mod 1,252 3,716 ,163 ,120 ,000 ,058 5,913 6,114 3,460 ,233 ,823 3,664 2,639 10,194 6,916
6:Cataluña Medieval 1,026 4,211 ,081 ,316 ,058 ,000 6,204 7,034 2,854 ,187 ,671 3,868 2,985 11,031 6,283
7:La Torrecilla 5,934 1,077 5,083 6,450 5,913 6,204 ,000 6,184 16,098 5,463 10,702 2,727 12,871 1,526 20,618
8:Palat del Rey 6,289 2,191 6,619 5,097 6,114 7,034 6,184 ,000 18,021 5,660 8,955 2,519 5,128 4,800 25,621
9:Visigodos (Varela) 4,851 13,902 3,511 4,173 3,460 2,854 16,098 18,021 ,000 3,930 1,696 12,438 6,595 24,655 1,535
10:Villanueva de Soport ,411 3,316 ,106 ,440 ,233 ,187 5,463 5,660 3,930 ,000 ,926 2,506 2,657 9,845 8,388
11:Suso 1,630 7,418 1,083 ,910 ,823 ,671 10,702 8,955 1,696 ,926 ,000 6,065 1,832 16,301 5,476
12:Palacios Sierra 1,978 ,986 3,055 3,702 3,664 3,868 2,727 2,519 12,438 2,506 6,065 ,000 5,907 4,493 19,672
13:Romanos (Pons) 3,460 7,366 3,519 1,846 2,639 2,985 12,871 5,128 6,595 2,657 1,832 5,907 ,000 15,757 12,376
14:Judios Montjuich 10,715 1,805 9,785 10,094 10,194 11,031 1,526 4,800 24,655 9,845 16,301 4,493 15,757 ,000 30,271
15:Lucena tardoantiguo10,523 19,473 7,248 7,890 6,916 6,283 20,618 25,621 1,535 8,388 5,476 19,672 12,376 30,271 ,000
Esta es una matriz de disimilaridades

Tabla 160: matriz de distancias en el Análisis I de conglomerados, para la extremidad superior en varones

407
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Historial de conglomeración

Etapa en la que el
conglomerado
Conglomerado que se aparece por primera
combina vez
Conglom Conglom Conglom Conglom Próxima
Etapa erado 1 erado 2 Coeficientes erado 1 erado 2 etapa
1 5 6 ,058 0 0 3
2 3 10 ,106 0 0 3
3 3 5 ,166 2 1 4
4 3 4 ,346 3 0 5
5 3 11 ,883 4 0 7
6 2 12 ,986 0 0 10
7 1 3 1,110 0 5 11
8 7 14 1,526 0 0 12
9 9 15 1,535 0 0 13
10 2 8 2,355 6 0 12
11 1 13 2,705 7 0 13
12 2 7 3,514 10 8 14
13 1 9 6,011 11 9 14
14 1 2 9,435 13 12 0

Tabla 161: historial de conglomeración, en el Análisis I


de conglomerados para la extremidad superior en varones

408
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Diagrama de témpanos horizontal

Número de conglomerados
Caso 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14
14:Judios Montjuich X X X X X X X X X X X X X X
X X X X X X X
7:La Torrecilla X X X X X X X X X X X X X X
X X X
8:Palat del Rey X X X X X X X X X X X X X X
X X X X X
12:Palacios Sierra X X X X X X X X X X X X X X
X X X X X X X X X
2:San Juan de Momoitio X X X X X X X X X X X X X X
X
15:Lucena tardoantiguo X X X X X X X X X X X X X X
X X X X X X
9:Visigodos (Varela) X X X X X X X X X X X X X X
X X
13:Romanos (Pons) X X X X X X X X X X X X X X
X X X X
11:Suso X X X X X X X X X X X X X X
X X X X X X X X X X
4:Castilla_León_Med X X X X X X X X X X X X X X
X X X X X X X X X X X
6:Cataluña Medieval X X X X X X X X X X X X X X
X X X X X X X X X X X X X X
5:Castilla_León_Mod X X X X X X X X X X X X X X
X X X X X X X X X X X X
10:Villanueva de Soport X X X X X X X X X X X X X X
X X X X X X X X X X X X X
3:Sta María de Hito X X X X X X X X X X X X X X
X X X X X X X X
1:Poblet_Iglesia X X X X X X X X X X X X X X

Tabla 162: diagrama de témpanos horizontal, en el Análisis I de conglomerados para la extremidad superior en varones

409
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

* * * * * * H I E R A R C H I C A L C L U S T E R A N A L Y S I S * * * * * *

Dendrogram using Average Linkage (Between Groups)

Rescaled Distance Cluster Combine

C A S E 0 5 10 15 20 25
Label Num +---------+---------+---------+---------+---------+

Castilla_León_Mod 5 òø
Cataluña Medieval 6 òú
Sta María de Hito 3 òôòòòø
Villanueva de Soport 10 òú ó
Castilla_León_Med 4 ò÷ ùòòòòòòòòòø
Suso 11 òòòòòú ùòòòòòòòòòòòòòòòø
Poblet_Iglesia 1 òòòòò÷ ó ùòòòòòòòòòòòòòòòòòø
Romanos (Pons) 13 òòòòòòòòòòòòòòò÷ ó ó
Visigodos (Varela) 9 òòòòòòòûòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòò÷ ó
Lucena tardoantiguo 15 òòòòòòò÷ ó
La Torrecilla 7 òòòòòòòûòòòòòòòòòòòø ó
Judios Montjuich 14 òòòòòòò÷ ùòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòò÷
San Juan de Momoitio 2 òòòòòûòòòòòòòø ó
Palacios Sierra 12 òòòòò÷ ùòòòòò÷
Palat del Rey 8 òòòòòòòòòòòòò÷

Figura 73: dendograma obtenido tras el Análisis I de conglomerados para la extremidad superior en varones

410
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.7.1.2.- Análisis II

Para este análisis de conglomerados se han usado las siguientes


medidas de los huesos largos: perímetro mínimo (en V) para el húmero, los
diámetros transversal y anteroposterior subsigmoideos en el cúbito, y la
longitud máxima, perímetro mínimo y diámetros transversal y sagital en el
radio.

Resumen de procesamiento de los casosa

Casos
Valid Perdidos Total
N Porcentaje N Porcentaje N Porcentaje
9 52,9% 8 47,1% 17 100,0%
a. Distancia euclídea al cuadrado usada

Tabla 163: número de poblaciones investigadas (validas) o no analizadas


(casos perdidos) en el Análisis II de conglomerados, para la extremidad superior en varones

411
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Matriz de distancias

distancia euclídea al cuadrado


1:Poblet_ 2:San Juan 3:Sta María 4:Castilla_ 5:Castilla_ 6:Cataluña 8:Palat 9:Lucena
Caso Iglesia de Momoitio de Hito León_Med León_Mod Medieval 7:La Torrecilla del Rey tardoantiguo
1:Poblet_Iglesia ,000 10,393 9,196 5,148 10,089 3,920 18,594 9,424 19,690
2:San Juan de Momoitio 10,393 ,000 17,558 8,475 19,016 6,426 9,395 7,561 30,649
3:Sta María de Hito 9,196 17,558 ,000 9,809 14,265 8,020 16,290 10,057 10,902
4:Castilla_León_Med 5,148 8,475 9,809 ,000 3,421 2,385 18,495 9,481 18,414
5:Castilla_León_Mod 10,089 19,016 14,265 3,421 ,000 10,055 27,898 16,949 26,765
6:Cataluña Medieval 3,920 6,426 8,020 2,385 10,055 ,000 12,503 8,552 14,628
7:La Torrecilla 18,594 9,395 16,290 18,495 27,898 12,503 ,000 8,907 38,516
8:Palat del Rey 9,424 7,561 10,057 9,481 16,949 8,552 8,907 ,000 32,156
9:Lucena tardoantiguo 19,690 30,649 10,902 18,414 26,765 14,628 38,516 32,156 ,000
Esta es una matriz de disimilaridades

Tabla 164: matriz de distancias, en el Análisis II de conglomerados para la extremidad superior en varones

412
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Historial de conglomeración

Etapa en la que el
conglomerado
Conglomerado que se aparece por primera
combina vez
Conglom Conglom Conglom Conglom Próxima
Etapa erado 1 erado 2 Coeficientes erado 1 erado 2 etapa
1 4 6 2,385 0 0 2
2 1 4 4,534 0 1 4
3 2 8 7,561 0 0 5
4 1 5 7,855 2 0 6
5 2 7 9,151 3 0 7
6 1 3 10,322 4 0 7
7 1 2 14,007 6 5 8
8 1 9 23,965 7 0 0

Tabla 165: historial de conglomeración, en el Análisis II de conglomerados


para la extremidad superior en varones

413
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Diagrama de témpanos horizontal

Número de conglomerados
Caso 1 2 3 4 5 6 7 8
9:Lucena tardoantiguo X X X X X X X X
X
7:La Torrecilla X X X X X X X X
X X X X
8:Palat del Rey X X X X X X X X
X X X X X X
2:San Juan de Momoitio X X X X X X X X
X X
3:Sta María de Hito X X X X X X X X
X X X
5:Castilla_León_Mod X X X X X X X X
X X X X X
6:Cataluña Medieval X X X X X X X X
X X X X X X X X
4:Castilla_León_Med X X X X X X X X
X X X X X X X
1:Poblet_Iglesia X X X X X X X X

Tabla 166: diagrama de témpanos horizontal, en el Análisis II de conglomerados para la extremidad superior en varones

414
Juan Pablo Diéguez Ramírez

* * * * * * H I E R A R C H I C A L C L U S T E R A N A L Y S I S * * * * * *

Dendrogram using Average Linkage (Between Groups)

Rescaled Distance Cluster Combine

C A S E 0 5 10 15 20 25
Label Num +---------+---------+---------+---------+---------+

Castilla_León_Med 4 òûòòòø
Cataluña Medieval 6 ò÷ ùòòòòòòòø
Poblet_Iglesia 1 òòòòò÷ ùòòòòòø
Castilla_León_Mod 5 òòòòòòòòòòòòò÷ ùòòòòòòòø
Sta María de Hito 3 òòòòòòòòòòòòòòòòòòò÷ ùòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòø
San Juan de Momoitio 2 òòòòòòòòòòòûòòòø ó ó
Palat del Rey 8 òòòòòòòòòòò÷ ùòòòòòòòòòòò÷ ó
La Torrecilla 7 òòòòòòòòòòòòòòò÷ ó
Lucena tardoantiguo 9 òòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòò÷

Figura 74: dendograma obtenido tras el Análisis II de conglomerados para la extremidad superior en varones

415
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.7.2.- Conglomerados para el miembro superior: sexo femenino.

6.7.2.1.- Análisis I.

Para este análisis de conglomerados se han usado las siguientes


medidas en huesos largos: perímetro mínimo (en V) para el húmero, los
diámetros transversal y anteroposterior subsigmoideos en el cúbito, y el
perímetro mínimo en el radio.

Resumen de procesamiento de los casosa

Casos
Valid Perdidos Total
N Porcentaje N Porcentaje N Porcentaje
11 73,3% 4 26,7% 15 100,0%
a. Distancia euclídea al cuadrado usada

Tabla 167: número de poblaciones investigadas (validas) o no analizadas


(casos perdidos) en el Análisis I de conglomerados para la extremidad superior en mujeres

416
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Matriz de distancias

distancia euclídea al cuadrado


1:San Juan 2:Sta María 3:Castilla_ 4:Castilla_ 5:Cataluña 7:Palat 8:Villanueva 9:Palacios 10:S_ 11:Lucena
Caso de Momoitio de Hito León_Med León_Mod Medieval 6:La Torrecilla del Rey de Soport Sierra Baudelio tardoantiguo
1:San Juan de Momoitio ,000 ,615 8,278 17,772 2,657 9,836 ,674 4,268 3,653 ,893 3,308
2:Sta María de Hito ,615 ,000 8,674 20,576 1,946 14,992 1,716 6,524 5,373 ,941 1,654
3:Castilla_León_Med 8,278 8,674 ,000 4,690 2,768 23,654 9,226 4,370 5,689 9,590 5,102
4:Castilla_León_Mod 17,772 20,576 4,690 ,000 12,122 27,890 19,492 5,611 7,713 18,232 17,556
5:Cataluña Medieval 2,657 1,946 2,768 12,122 ,000 19,877 3,844 4,356 4,043 3,008 ,721
6:La Torrecilla 9,836 14,992 23,654 27,890 19,877 ,000 7,948 12,240 13,695 14,194 22,851
7:Palat del Rey ,674 1,716 9,226 19,492 3,844 7,948 ,000 5,433 5,378 2,784 4,839
8:Villanueva de Soport 4,268 6,524 4,370 5,611 4,356 12,240 5,433 ,000 ,385 4,480 7,977
9:Palacios Sierra 3,653 5,373 5,689 7,713 4,043 13,695 5,378 ,385 ,000 2,901 7,294
10:S_Baudelio ,893 ,941 9,590 18,232 3,008 14,194 2,784 4,480 2,901 ,000 3,698
11:Lucena tardoantiguo 3,308 1,654 5,102 17,556 ,721 22,851 4,839 7,977 7,294 3,698 ,000
Esta es una matriz de disimilaridades

Tabla 168: matriz de distancias, en el Análisis I de conglomerados para la extremidad superior en mujeres

417
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Historial de conglomeración

Etapa en la que el
conglomerado
Conglomerado que se aparece por primera
combina vez
Conglom Conglom Conglom Conglom Próxima
Etapa erado 1 erado 2 Coeficientes erado 1 erado 2 etapa
1 8 9 ,385 0 0 8
2 1 2 ,615 0 0 4
3 5 11 ,721 0 0 6
4 1 10 ,917 2 0 5
5 1 7 1,725 4 0 6
6 1 5 3,119 5 3 8
7 3 4 4,690 0 0 9
8 1 8 5,140 6 1 9
9 1 3 10,798 8 7 10
10 1 6 16,717 9 0 0

Tabla 169: historial de conglomeración, en el Análisis I de conglomerados


para la extremidad superior en mujeres

418
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Diagrama de témpanos horizontal

Número de conglomerados
Caso 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10
6:La Torrecilla X X X X X X X X X X
X
4:Castilla_León_Mod X X X X X X X X X X
X X X X
3:Castilla_León_Med X X X X X X X X X X
X X
9:Palacios Sierra X X X X X X X X X X
X X X X X X X X X X
8:Villanueva de Soport X X X X X X X X X X
X X X
11:Lucena tardoantiguo X X X X X X X X X X
X X X X X X X X
5:Cataluña Medieval X X X X X X X X X X
X X X X X
7:Palat del Rey X X X X X X X X X X
X X X X X X
10:S_Baudelio X X X X X X X X X X
X X X X X X X
2:Sta María de Hito X X X X X X X X X X
X X X X X X X X X
1:San Juan de Momoitio X X X X X X X X X X

Tabla 170: diagrama de témpanos horizontal, en el Análisis I de conglomerados para la extremidad superior en mujeres

419
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

* * * * * * H I E R A R C H I C A L C L U S T E R A N A L Y S I S * * * * * *

Dendrogram using Average Linkage (Between Groups)

Rescaled Distance Cluster Combine

C A S E 0 5 10 15 20 25
Label Num +---------+---------+---------+---------+---------+

Villanueva de Soport 8 òûòòòòòòòòòòòòòø


Palacios Sierra 9 ò÷ ó
Cataluña Medieval 5 òûòòòòòòòø ùòòòòòòòòòòòòòòòø
Lucena tardoantiguo 11 ò÷ ó ó ó
San Juan de Momoitio 1 òø ùòòòòò÷ ó
Sta María de Hito 2 òôòòòø ó ùòòòòòòòòòòòòòòòòòø
S_Baudelio 10 ò÷ ùòòò÷ ó ó
Palat del Rey 7 òòòòò÷ ó ó
Castilla_León_Med 3 òòòòòòòòòòòòòûòòòòòòòòòòòòòòòòò÷ ó
Castilla_León_Mod 4 òòòòòòòòòòòòò÷ ó
La Torrecilla 6 òòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòò÷

Figura 75: dendograma obtenido tras el Análisis I de conglomerados para la extremidad superior en mujeres

420
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.7.2.2.- Análisis II.

Para este análisis de conglomerados se han usado las siguientes


medidas en huesos largos: perímetro mínimo (en V) para el húmero y el
perímetro mínimo en el radio.

Resumen de procesamiento de los casosa

Casos
Valid Perdidos Total
N Porcentaje N Porcentaje N Porcentaje
14 93,3% 1 6,7% 15 100,0%
a. Distancia euclídea al cuadrado usada

Tabla 171: número de poblaciones investigadas (validas) o no analizadas


(casos perdidos) en el Análisis II de conglomerados para la extremidad superior en mujeres

421
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Matriz de distancias

distancia euclídea al cuadrado


1:San Juan 2:Sta María 3:Castilla_ 4:Castilla_ 5:Cataluña 7:Palat 8:Visigodos 9:Villanueva 10:Palacios 11:S_ 12:Romanos 13:Judios 14:Lucena
Caso de Momoitio de Hito León_Med León_Mod Medieval 6:La Torrecilla del Rey (Varela) de Soport Sierra Baudelio (Pons) Montjuich tardoantiguo
1:San Juan de Momoitio ,000 ,358 1,525 ,147 1,281 6,638 ,217 4,568 ,356 ,836 ,573 ,598 6,851 2,344
2:Sta María de Hito ,358 ,000 ,555 ,151 ,297 10,007 ,886 2,371 1,032 1,338 ,610 ,077 10,293 ,932
3:Castilla_León_Med 1,525 ,555 ,000 1,280 ,153 13,138 1,901 1,464 3,051 3,612 2,270 ,231 13,585 ,157
4:Castilla_León_Mod ,147 ,151 1,280 ,000 ,838 8,543 ,705 3,404 ,400 ,613 ,216 ,428 8,747 1,810
5:Cataluña Medieval 1,281 ,297 ,153 ,838 ,000 13,391 1,964 1,090 2,395 2,661 1,466 ,159 13,768 ,188
6:La Torrecilla 6,638 10,007 13,138 8,543 13,391 ,000 5,114 22,057 6,252 7,885 9,352 10,656 ,012 15,974
7:Palat del Rey ,217 ,886 1,901 ,705 1,964 5,114 ,000 5,973 ,845 1,690 1,475 1,009 5,367 3,023
8:Visigodos (Varela) 4,568 2,371 1,464 3,404 1,090 22,057 5,973 ,000 5,953 5,735 3,853 2,080 22,510 ,679
9:Villanueva de Soport ,356 1,032 3,051 ,400 2,395 6,252 ,845 5,953 ,000 ,160 ,316 1,603 6,335 3,911
10:Palacios Sierra ,836 1,338 3,612 ,613 2,661 7,885 1,690 5,735 ,160 ,000 ,190 2,050 7,917 4,256
11:S_Baudelio ,573 ,610 2,270 ,216 1,466 9,352 1,475 3,853 ,316 ,190 ,000 1,120 9,468 2,686
12:Romanos (Pons) ,598 ,077 ,231 ,428 ,159 10,656 1,009 2,080 1,603 2,050 1,120 ,000 11,003 ,578
13:Judios Montjuich 6,851 10,293 13,585 8,747 13,768 ,012 5,367 22,510 6,335 7,917 9,468 11,003 ,000 16,439
14:Lucena tardoantiguo 2,344 ,932 ,157 1,810 ,188 15,974 3,023 ,679 3,911 4,256 2,686 ,578 16,439 ,000
Esta es una matriz de disimilaridades

Tabla 172: matriz de distancias, en el Análisis II de conglomerados para la extremidad superior en mujeres

422
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Historial de conglomeración

Etapa en la que el
conglomerado
Conglomerado que se aparece por primera
combina vez
Conglom Conglom Conglom Conglom Próxima
Etapa erado 1 erado 2 Coeficientes erado 1 erado 2 etapa
1 6 13 ,012 0 0 13
2 2 12 ,077 0 0 8
3 1 4 ,147 0 0 8
4 3 5 ,153 0 0 6
5 9 10 ,160 0 0 7
6 3 14 ,172 4 0 11
7 9 11 ,253 5 0 10
8 1 2 ,384 3 2 9
9 1 7 ,704 8 0 10
10 1 9 ,984 9 7 12
11 3 8 1,078 6 0 12
12 1 3 2,468 10 11 13
13 1 6 10,887 12 1 0

Tabla 173: historial de conglomeración, en el Análisis II de conglomerados


para la extremidad superior en mujeres

423
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Diagrama de témpanos horizontal

Número de conglomerados
Caso 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13
13:Judios Montjuich X X X X X X X X X X X X X
X X X X X X X X X X X X X
6:La Torrecilla X X X X X X X X X X X X X
X
8:Visigodos (Varela) X X X X X X X X X X X X X
X X X
14:Lucena tardoantiguo X X X X X X X X X X X X X
X X X X X X X X
5:Cataluña Medieval X X X X X X X X X X X X X
X X X X X X X X X X
3:Castilla_León_Med X X X X X X X X X X X X X
X X
11:S_Baudelio X X X X X X X X X X X X X
X X X X X X X
10:Palacios Sierra X X X X X X X X X X X X X
X X X X X X X X X
9:Villanueva de Soport X X X X X X X X X X X X X
X X X X
7:Palat del Rey X X X X X X X X X X X X X
X X X X X
12:Romanos (Pons) X X X X X X X X X X X X X
X X X X X X X X X X X X
2:Sta María de Hito X X X X X X X X X X X X X
X X X X X X
4:Castilla_León_Mod X X X X X X X X X X X X X
X X X X X X X X X X X
1:San Juan de Momoitio X X X X X X X X X X X X X

Tabla 174: diagrama de témpanos horizontal, en el Análisis II de conglomerados para la extremidad superior en mujeres

424
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

* * * * * * H I E R A R C H I C A L C L U S T E R A N A L Y S I S * * * * * *

Dendrogram using Average Linkage (Between Groups)

Rescaled Distance Cluster Combine

C A S E 0 5 10 15 20 25
Label Num +---------+---------+---------+---------+---------+

La Torrecilla 6 òûòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòø
Judios Montjuich 13 ò÷ ó
Villanueva de Soport 9 òø ó
Palacios Sierra 10 òôòòòø ó
S_Baudelio 11 ò÷ ó ó
Sta María de Hito 2 òø ùòòòòòø ó
Romanos (Pons) 12 òôòø ó ó ó
San Juan de Momoitio 1 òú ùò÷ ó ó
Castilla_León_Mod 4 ò÷ ó ùòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòò÷
Palat del Rey 7 òòò÷ ó
Castilla_León_Med 3 òø ó
Cataluña Medieval 5 òôòòòø ó
Lucena tardoantiguo 14 ò÷ ùòòòòò÷
Visigodos (Varela) 8 òòòòò÷

Figura 76: dendograma obtenido tras el Análisis II de conglomerados para la extremidad superior en mujeres

425
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.7.3.- Conglomerados para el miembro inferior: sexo masculino.

6.7.3.1.- Análisis I

Para este análisis de conglomerados se han usado las siguientes


medidas en huesos largos: longitud en posición y perímetro en la mitad para el
fémur, y la longitud máxima, diámetros anteroposterior y transversal a nivel del
agujero nutricio junto con el perímetro mínimo para la tibia.

Resumen de procesamiento de los casosa

Casos
Valid Perdidos Total
N Porcentaje N Porcentaje N Porcentaje
8 47,1% 9 52,9% 17 100,0%
a. Distancia euclídea al cuadrado usada

Tabla 175: número de poblaciones investigadas (validas) o no analizadas


(casos perdidos) en el Análisis I de conglomerados para la extremidad inferior en varones

426
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Matriz de distancias

distancia euclídea al cuadrado


1:Poblet_ 2:Sta María 3:Castilla_ 4:Castilla_ 5:Cataluña 8:Lucena
Caso Iglesia de Hito leon Med Leon Mod medieval 6:La Torrecilla 7:Suso tardoantiguo
1:Poblet_Iglesia ,000 30,435 1,930 9,057 9,972 5,590 11,582 16,253
2:Sta María de Hito 30,435 ,000 27,342 19,857 17,884 31,846 13,527 20,417
3:Castilla_leon Med 1,930 27,342 ,000 4,163 5,161 4,389 8,286 13,062
4:Castilla_Leon Mod 9,057 19,857 4,163 ,000 4,623 5,743 5,826 15,920
5:Cataluña medieval 9,972 17,884 5,161 4,623 ,000 8,240 2,949 3,721
6:La Torrecilla 5,590 31,846 4,389 5,743 8,240 ,000 14,093 18,336
7:Suso 11,582 13,527 8,286 5,826 2,949 14,093 ,000 5,795
8:Lucena tardoantiguo 16,253 20,417 13,062 15,920 3,721 18,336 5,795 ,000
Esta es una matriz de disimilaridades

Tabla 176: matriz de distancias, en el Análisis I de conglomerados para la extremidad inferior en varones

427
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Historial de conglomeración

Etapa en la que el
conglomerado
Conglomerado que se aparece por primera
combina vez
Conglom Conglom Conglom Conglom Próxima
Etapa erado 1 erado 2 Coeficientes erado 1 erado 2 etapa
1 1 3 1,930 0 0 4
2 5 7 2,949 0 0 3
3 5 8 4,758 2 0 6
4 1 6 4,989 1 0 5
5 1 4 6,321 4 0 6
6 1 5 10,946 5 3 7
7 1 2 23,044 6 0 0

Tabla 177: historial de conglomeración, en el Análisis I de conglomerados


para la extremidad inferior en varones

Diagrama de témpanos horizontal

Número de conglomerados
Caso 1 2 3 4 5 6 7
2:Sta María de Hito X X X X X X X
X
8:Lucena tardoantiguo X X X X X X X
X X X X X
7:Suso X X X X X X X
X X X X X X
5:Cataluña medieval X X X X X X X
X X
4:Castilla_Leon Mod X X X X X X X
X X X
6:La Torrecilla X X X X X X X
X X X X
3:Castilla_leon Med X X X X X X X
X X X X X X X
1:Poblet_Iglesia X X X X X X X

Tabla 178: diagrama de témpanos horizontal, en el Análisis I de conglomerados


para la extremidad inferior en varones

428
Juan Pablo Diéguez Ramírez

* * * * * * H I E R A R C H I C A L C L U S T E R A N A L Y S I S * * * * * *

Dendrogram using Average Linkage (Between Groups)

Rescaled Distance Cluster Combine

C A S E 0 5 10 15 20 25
Label Num +---------+---------+---------+---------+---------+

Poblet_Iglesia 1 òûòòòòòø
Castilla_leon Med 3 ò÷ ùòòòø
La Torrecilla 6 òòòòòòò÷ ùòòòòòòòòòø
Castilla_Leon Mod 4 òòòòòòòòòòò÷ ùòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòø
Cataluña medieval 5 òòòûòòòø ó ó
Suso 7 òòò÷ ùòòòòòòòòòòòòò÷ ó
Lucena tardoantiguo 8 òòòòòòò÷ ó
Sta María de Hito 2 òòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòò÷

Figura 77: dendograma obtenido tras el Análisis I de conglomerados para la extremidad inferior en varones

429
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.7.3.2.- Análisis II

Para este análisis de conglomerados se han usado las siguientes


medidas en huesos largos: longitud en posición, diámetros anteroposterior y
transversal subtrocantéreos, además de los diámetros anteroposterior y
transversal en la mitad y del perímetro en la mitad para el fémur, y la longitud
máxima, diámetros anteroposterior y transversal a nivel del agujero nutricio
junto con el perímetro mínimo para la tibia.

Resumen de procesamiento de los casosa

Casos
Valid Perdidos Total
N Porcentaje N Porcentaje N Porcentaje
7 41,2% 10 58,8% 17 100,0%
a. Distancia euclídea al cuadrado usada

Tabla 179: número de poblaciones investigadas (validas) o no analizadas


(casos perdidos) en el Análisis II de conglomerados para la extremidad inferior en varones

430
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Matriz de distancias

distancia euclídea al cuadrado


1:Poblet_ 2:Sta María 3:Castilla_ 4:Castilla_ 5:Cataluña 7:Lucena
Caso Iglesia de Hito leon Med Leon Mod medieval 6:La Torrecilla tardoantiguo
1:Poblet_Iglesia ,000 47,271 5,637 23,433 15,016 9,176 21,490
2:Sta María de Hito 47,271 ,000 33,995 23,987 20,977 54,292 29,250
3:Castilla_leon Med 5,637 33,995 ,000 8,870 6,365 9,694 15,627
4:Castilla_Leon Mod 23,433 23,987 8,870 ,000 9,217 20,796 19,715
5:Cataluña medieval 15,016 20,977 6,365 9,217 ,000 15,782 5,684
6:La Torrecilla 9,176 54,292 9,694 20,796 15,782 ,000 23,727
7:Lucena tardoantiguo 21,490 29,250 15,627 19,715 5,684 23,727 ,000
Esta es una matriz de disimilaridades

Tabla 180: matriz de distancias, en el Análisis II de conglomerados para la extremidad inferior en varones

431
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Historial de conglomeración

Etapa en la que el
conglomerado
Conglomerado que se aparece por primera
combina vez
Conglom Conglom Conglom Conglom Próxima
Etapa erado 1 erado 2 Coeficientes erado 1 erado 2 etapa
1 1 3 5,637 0 0 3
2 5 7 5,684 0 0 4
3 1 6 9,435 1 0 5
4 4 5 14,466 0 2 5
5 1 4 16,790 3 4 6
6 1 2 34,962 5 0 0

Tabla 181: historial de conglomeración, en el Análisis II de conglomerados


para la extremidad inferior en varones

Diagrama de témpanos horizontal

Número de conglomerados
Caso 1 2 3 4 5 6
2:Sta María de Hito X X X X X X
X
7:Lucena tardoantiguo X X X X X X
X X X X X
5:Cataluña medieval X X X X X X
X X X
4:Castilla_Leon Mod X X X X X X
X X
6:La Torrecilla X X X X X X
X X X X
3:Castilla_leon Med X X X X X X
X X X X X X
1:Poblet_Iglesia X X X X X X

Tabla 182: diagrama de témpanos horizontal, en el Análisis II de conglomerados


para la extremidad inferior en varones

432
Juan Pablo Diéguez Ramírez

* * * * * * H I E R A R C H I C A L C L U S T E R A N A L Y S I S * * * * * *

Dendrogram using Average Linkage (Between Groups)

Rescaled Distance Cluster Combine

C A S E 0 5 10 15 20 25
Label Num +---------+---------+---------+---------+---------+

Poblet_Iglesia 1 òûòòòòòø
Castilla_leon Med 3 ò÷ ùòòòòòòòòòòòø
La Torrecilla 6 òòòòòòò÷ ùòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòø
Cataluña medieval 5 òûòòòòòòòòòòòòòø ó ó
Lucena tardoantiguo 7 ò÷ ùòòò÷ ó
Castilla_Leon Mod 4 òòòòòòòòòòòòòòò÷ ó
Sta María de Hito 2 òòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòò÷

Figura 78: dendograma obtenido tras el Análisis II de conglomerados para la extremidad inferior en varones

433
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.7.3.3.- Análisis III

Para este análisis de conglomerados se han usado las siguientes


medidas de los huesos largos: longitud en posición y perímetro en la mitad para
el fémur, y la longitud máxima junto con el perímetro mínimo para la tibia.

Resumen de procesamiento de los casosa

Casos
Valid Perdidos Total
N Porcentaje N Porcentaje N Porcentaje
13 76,5% 4 23,5% 17 100,0%
a. Distancia euclídea al cuadrado usada

Tabla 183: número de poblaciones investigadas (validas) o no analizadas


(casos perdidos) en el Análisis III de conglomerados para la extremidad inferior en varones

434
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Matriz de distancias

distancia euclídea al cuadrado


1:Poblet_ 2:Sta María 3:Castilla_ 4:Castilla_ 5:Cataluña 7:Visigodos 10:Palacios 11:Romanos 12:Judios 13:Lucena
Caso Iglesia de Hito leon Med Leon Mod medieval 6:La Torrecilla (Varela) 8:Villanueva 9:Suso Sierra (Pons) Montjuich tardoantiguo
1:Poblet_Iglesia ,000 14,636 1,320 7,052 7,649 3,614 24,899 7,844 9,368 1,965 9,491 1,970 11,891
2:Sta María de Hito 14,636 ,000 8,941 2,858 2,232 9,979 3,816 3,163 2,357 9,487 11,736 17,889 6,720
3:Castilla_leon Med 1,320 8,941 ,000 3,234 3,844 3,287 18,069 3,573 5,862 1,758 7,589 2,772 8,797
4:Castilla_Leon Mod 7,052 2,858 3,234 ,000 3,090 4,467 12,332 3,597 3,705 6,394 8,387 7,367 10,445
5:Cataluña medieval 7,649 2,232 3,844 3,090 ,000 6,349 5,287 ,245 1,667 3,025 9,321 11,884 2,304
6:La Torrecilla 3,614 9,979 3,287 4,467 6,349 ,000 20,360 7,192 10,242 4,404 17,086 3,108 12,879
7:Visigodos (Varela) 24,899 3,816 18,069 12,332 5,287 20,360 ,000 6,152 5,836 14,514 19,527 32,555 4,620
8:Villanueva 7,844 3,163 3,573 3,597 ,245 7,192 6,152 ,000 2,463 3,222 9,591 11,826 2,562
9:Suso 9,368 2,357 5,862 3,705 1,667 10,242 5,836 2,463 ,000 5,139 4,586 15,048 3,799
10:Palacios Sierra 1,965 9,487 1,758 6,394 3,025 4,404 14,514 3,222 5,139 ,000 9,210 6,488 4,335
11:Romanos (Pons) 9,491 11,736 7,589 8,387 9,321 17,086 19,527 9,591 4,586 9,210 ,000 15,049 12,592
12:Judios Montjuich 1,970 17,889 2,772 7,367 11,884 3,108 32,555 11,826 15,048 6,488 15,049 ,000 20,089
13:Lucena tardoantiguo 11,891 6,720 8,797 10,445 2,304 12,879 4,620 2,562 3,799 4,335 12,592 20,089 ,000
Esta es una matriz de disimilaridades

Tabla 184: matriz de distancias, en el Análisis III de conglomerados para la extremidad inferior en varones

435
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Historial de conglomeración

Etapa en la que el
conglomerado
Conglomerado que se aparece por primera
combina vez
Conglom Conglom Conglom Conglom Próxima
Etapa erado 1 erado 2 Coeficientes erado 1 erado 2 etapa
1 5 8 ,245 0 0 4
2 1 3 1,320 0 0 3
3 1 10 1,861 2 0 8
4 5 9 2,065 1 0 5
5 2 5 2,584 0 4 7
6 6 12 3,108 0 0 8
7 2 4 3,312 5 0 10
8 1 6 3,756 3 6 11
9 7 13 4,620 0 0 10
10 2 7 5,925 7 9 11
11 1 2 10,569 8 10 12
12 1 11 11,180 11 0 0

Tabla 185: historial de conglomeración, en el Análisis III de conglomerados


para la extremidad inferior en varones

436
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Diagrama de témpanos horizontal

Número de conglomerados
Caso 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12
11:Romanos (Pons) X X X X X X X X X X X X
X
13:Lucena tardoantiguo X X X X X X X X X X X X
X X X X
7:Visigodos (Varela) X X X X X X X X X X X X
X X X
4:Castilla_Leon Mod X X X X X X X X X X X X
X X X X X X
9:Suso X X X X X X X X X X X X
X X X X X X X X X
8:Villanueva X X X X X X X X X X X X
X X X X X X X X X X X X
5:Cataluña medieval X X X X X X X X X X X X
X X X X X X X X
2:Sta María de Hito X X X X X X X X X X X X
X X
12:Judios Montjuich X X X X X X X X X X X X
X X X X X X X
6:La Torrecilla X X X X X X X X X X X X
X X X X X
10:Palacios Sierra X X X X X X X X X X X X
X X X X X X X X X X
3:Castilla_leon Med X X X X X X X X X X X X
X X X X X X X X X X X
1:Poblet_Iglesia X X X X X X X X X X X X

Tabla 186: diagrama de témpanos horizontal, en el Análisis III de conglomerados para la extremidad inferior en varones

437
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.7.3.3.4.- Dendrograma

* * * * * * H I E R A R C H I C A L C L U S T E R A N A L Y S I S * * * * * *

Dendrogram using Average Linkage (Between Groups)

Rescaled Distance Cluster Combine

C A S E 0 5 10 15 20 25
Label Num +---------+---------+---------+---------+---------+

Cataluña medieval 5 òûòòòòòòòø


Villanueva 8 ò÷ ùòø
Suso 9 òòòòòòòòò÷ ùòòòø
Sta María de Hito 2 òòòòòòòòòòò÷ ùòòòòòòòòòø
Castilla_Leon Mod 4 òòòòòòòòòòòòòòò÷ ùòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòø
Visigodos (Varela) 7 òòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòûòòò÷ ó
Lucena tardoantiguo 13 òòòòòòòòòòòòòòòòòòòòò÷ ùòø
Poblet_Iglesia 1 òòòòòûòø ó ó
Castilla_leon Med 3 òòòòò÷ ùòòòòòòòòòø ó ó
Palacios Sierra 10 òòòòòòò÷ ùòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòò÷ ó
La Torrecilla 6 òòòòòòòòòòòòòûòòò÷ ó
Judios Montjuich 12 òòòòòòòòòòòòò÷ ó
Romanos (Pons) 11 òòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòò÷

Figura 79: dendograma obtenido tras el Análisis III de conglomerados para la extremidad inferior en varones

438
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.7.4.- Conglomerados para el miembro inferior: sexo femenino.

6.7.4.1.- Análisis I.

Para este análisis de conglomerados se han usado las siguientes


medidas: longitud en posición, perímetro en la mitad, diámetros anteroposterior
y transversal en la mitad y anteroposterior y transversal subtrocantéreos, para
el fémur; y los diámetros anteroposterior y transversal en el agujero nutricio
para la tibia.

Resumen de procesamiento de los casosa

Casos
Valid Perdidos Total
N Porcentaje N Porcentaje N Porcentaje
9 60,0% 6 40,0% 15 100,0%
a. Distancia euclídea al cuadrado usada

Tabla 187: número de poblaciones investigadas (validas) o no analizadas


(casos perdidos) en el Análisis I de conglomerados para la extremidad inferior en mujeres

439
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Matriz de distancias

distancia euclídea al cuadrado


1:Sta María 2:Castilla_ 3:Castilla_ 4:Cataluña 7:Palacios 9:Lucena
Caso de Hito leon Med Leon Mod medieval 5:La Torrecilla 6:Villanueva Sierra 8:S_Baudelio tardoantiguo
1:Sta María de Hito ,000 19,428 21,925 16,251 77,348 16,197 23,653 16,964 22,169
2:Castilla_leon Med 19,428 ,000 1,780 2,856 27,799 3,858 7,399 3,345 2,202
3:Castilla_Leon Mod 21,925 1,780 ,000 5,432 27,508 3,246 3,214 4,382 4,566
4:Cataluña medieval 16,251 2,856 5,432 ,000 45,926 4,493 10,181 3,448 3,260
5:La Torrecilla 77,348 27,799 27,508 45,926 ,000 42,580 38,952 42,429 30,519
6:Villanueva 16,197 3,858 3,246 4,493 42,580 ,000 6,900 2,012 5,201
7:Palacios Sierra 23,653 7,399 3,214 10,181 38,952 6,900 ,000 10,577 13,917
8:S_Baudelio 16,964 3,345 4,382 3,448 42,429 2,012 10,577 ,000 4,081
9:Lucena tardoantiguo 22,169 2,202 4,566 3,260 30,519 5,201 13,917 4,081 ,000
Esta es una matriz de disimilaridades

Tabla 188: matriz de distancias, en el Análisis I de conglomerados para la extremidad inferior en mujeres

440
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Historial de conglomeración

Etapa en la que el
conglomerado
Conglomerado que se aparece por primera
combina vez
Conglom Conglom Conglom Conglom Próxima
Etapa erado 1 erado 2 Coeficientes erado 1 erado 2 etapa
1 2 3 1,780 0 0 4
2 6 8 2,012 0 0 4
3 4 9 3,260 0 0 5
4 2 6 3,708 1 2 5
5 2 4 4,035 4 3 6
6 2 7 8,698 5 0 7
7 1 2 19,512 0 6 8
8 1 5 41,633 7 0 0

Tabla 189: historial de conglomeración, en el Análisis I de conglomerados


para la extremidad inferior en mujeres

441
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Diagrama de témpanos horizontal

Número de conglomerados
Caso 1 2 3 4 5 6 7 8
5:La Torrecilla X X X X X X X X
X
7:Palacios Sierra X X X X X X X X
X X X
9:Lucena tardoantiguo X X X X X X X X
X X X X X X
4:Cataluña medieval X X X X X X X X
X X X X
8:S_Baudelio X X X X X X X X
X X X X X X X
6:Villanueva X X X X X X X X
X X X X X
3:Castilla_Leon Mod X X X X X X X X
X X X X X X X X
2:Castilla_leon Med X X X X X X X X
X X
1:Sta María de Hito X X X X X X X X

Tabla 190: diagrama de témpanos horizontal, en el Análisis I de conglomerados para la extremidad inferior en mujeres

442
Juan Pablo Diéguez Ramírez

* * * * * * H I E R A R C H I C A L C L U S T E R A N A L Y S I S * * * * * *

Dendrogram using Average Linkage (Between Groups)

Rescaled Distance Cluster Combine

C A S E 0 5 10 15 20 25
Label Num +---------+---------+---------+---------+---------+

Castilla_leon Med 2 òûòø


Castilla_Leon Mod 3 ò÷ ó
Villanueva 6 òûòôòòòòòø
S_Baudelio 8 ò÷ ó ó
Cataluña medieval 4 òûò÷ ùòòòòòòòòòòòòòø
Lucena tardoantiguo 9 ò÷ ó ùòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòø
Palacios Sierra 7 òòòòòòòòò÷ ó ó
Sta María de Hito 1 òòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòò÷ ó
La Torrecilla 5 òòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòò÷

Figura 80: dendograma obtenido tras el Análisis I de conglomerados para la extremidad inferior en mujeres

443
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.7.4.2.- Análisis II.

Para este análisis de conglomerados se han usado la longitud en


posición, y el perímetro en la mitad, en el fémur.

Resumen de procesamiento de los casosa

Casos
Valid Perdidos Total
N Porcentaje N Porcentaje N Porcentaje
12 80,0% 3 20,0% 15 100,0%
a. Distancia euclídea al cuadrado usada

Tabla 191: número de poblaciones investigadas (validas) o no analizadas


(casos perdidos) en el Análisis II de conglomerados para la extremidad inferior en mujeres

444
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Matriz de distancias

distancia euclídea al cuadrado


1:Sta María 2:Castilla_ 3:Castilla_ 4:Cataluña 6:Visigodos 8:Palacios 10:Romanos 11:Judios 12:Lucena
Caso de Hito leon Med Leon Mod medieval 5:La Torrecilla (Varela) 7:Villanueva Sierra 9:S_Baudelio (Pons) Montjuich tardoantiguo
1:Sta María de Hito ,000 ,624 ,836 ,384 10,592 ,073 ,534 1,805 1,560 1,828 14,227 1,894
2:Castilla_leon Med ,624 ,000 ,408 ,499 6,756 ,890 ,016 2,877 ,268 ,992 9,093 ,438
3:Castilla_Leon Mod ,836 ,408 ,000 1,454 5,639 1,376 ,539 1,373 1,153 2,670 8,993 1,477
4:Cataluña medieval ,384 ,499 1,454 ,000 10,872 ,280 ,341 3,761 ,848 ,572 13,291 1,007
5:La Torrecilla 10,592 6,756 5,639 10,872 ,000 12,139 7,384 9,746 6,267 10,399 1,098 6,346
6:Visigodos (Varela) ,073 ,890 1,376 ,280 12,139 ,000 ,733 2,445 1,785 1,649 15,661 2,096
7:Villanueva ,534 ,016 ,539 ,341 7,384 ,733 ,000 3,026 ,277 ,817 9,693 ,439
8:Palacios Sierra 1,805 2,877 1,373 3,761 9,746 2,445 3,026 ,000 4,834 6,749 15,554 5,496
9:S_Baudelio 1,560 ,268 1,153 ,848 6,267 1,785 ,277 4,834 ,000 ,559 7,521 ,021
10:Romanos (Pons) 1,828 ,992 2,670 ,572 10,399 1,649 ,817 6,749 ,559 ,000 11,232 ,499
11:Judios Montjuich 14,227 9,093 8,993 13,291 1,098 15,661 9,693 15,554 7,521 11,232 ,000 7,297
12:Lucena tardoantiguo 1,894 ,438 1,477 1,007 6,346 2,096 ,439 5,496 ,021 ,499 7,297 ,000
Esta es una matriz de disimilaridades

Tabla 192: matriz de distancias, en el Análisis II de conglomerados para la extremidad inferior en mujeres

445
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Historial de conglomeración

Etapa en la que el
conglomerado
Conglomerado que se aparece por primera
combina vez
Conglom Conglom Conglom Conglom Próxima
Etapa erado 1 erado 2 Coeficientes erado 1 erado 2 etapa
1 2 7 ,016 0 0 5
2 9 12 ,021 0 0 5
3 1 6 ,073 0 0 4
4 1 4 ,332 3 0 8
5 2 9 ,355 1 2 6
6 2 10 ,717 5 0 8
7 5 11 1,098 0 0 11
8 1 2 1,124 4 6 9
9 1 3 1,239 8 0 10
10 1 8 3,596 9 0 11
11 1 5 9,935 10 7 0

Tabla 193: historial de conglomeración, en el Análisis II de conglomerados


para la extremidad inferior en mujeres

446
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Diagrama de témpanos horizontal

Número de conglomerados
Caso 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11
11:Judios Montjuich X X X X X X X X X X X
X X X X X
5:La Torrecilla X X X X X X X X X X X
X
8:Palacios Sierra X X X X X X X X X X X
X X
3:Castilla_Leon Mod X X X X X X X X X X X
X X X
10:Romanos (Pons) X X X X X X X X X X X
X X X X X X
12:Lucena tardoantiguo X X X X X X X X X X X
X X X X X X X X X X
9:S_Baudelio X X X X X X X X X X X
X X X X X X X
7:Villanueva X X X X X X X X X X X
X X X X X X X X X X X
2:Castilla_leon Med X X X X X X X X X X X
X X X X
4:Cataluña medieval X X X X X X X X X X X
X X X X X X X X
6:Visigodos (Varela) X X X X X X X X X X X
X X X X X X X X X
1:Sta María de Hito X X X X X X X X X X X

Tabla 194: diagrama de témpanos horizontal, en el Análisis II de conglomerados para la extremidad inferior en mujeres

447
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

* * * * * * H I E R A R C H I C A L C L U S T E R A N A L Y S I S * * * * * *

Dendrogram using Average Linkage (Between Groups)

Rescaled Distance Cluster Combine

C A S E 0 5 10 15 20 25
Label Num +---------+---------+---------+---------+---------+

Castilla_leon Med 2 òø
Villanueva 7 òôòø
S_Baudelio 9 òú ùòø
Lucena tardoantiguo 12 ò÷ ó ó
Romanos (Pons) 10 òòò÷ ùòø
Sta María de Hito 1 òø ó ó
Visigodos (Varela) 6 òôòòò÷ ùòòòòòòòòòòòø
Cataluña medieval 4 ò÷ ó ùòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòø
Castilla_Leon Mod 3 òòòòòòò÷ ó ó
Palacios Sierra 8 òòòòòòòòòòòòòòòòòòò÷ ó
La Torrecilla 5 òòòòòûòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòò÷
Judios Montjuich 11 òòòòò÷

Figura 81: dendograma obtenido tras el Análisis II de conglomerados para la extremidad inferior en mujeres

448
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6.7.5.- Estudio comparado del análisis de conglomerados para ambos sexos,


en ambas extremidades.

6.7.5.1.- Varones

Comparando ambas extremidades se puede deducir que la muestra de


varones de la población tardoantigua se corresponde con una población robusta,
próxima a la de Cataluña medieval, entre otras, e incluso a la población visigoda
peninsular, como se desprende del Análisis I de la extremidad superior y el Análisis
III de la extremidad inferior, constituyéndose en ambos casos como un
conglomerado, unida a dicha población visigoda. Estaría lejos de asociarse con la
población romana (de Pons).

6.7.5.2.- Mujeres

De los análisis de ambas extremidades se desprende la mayor proximidad


de la muestra femenina de la población tardoantigua con otras poblaciones del norte
peninsular, también robustas, en especial con la población medieval de Cataluña. No
obstante, también existe una relación, si bien de menor grado de proximidad, con la
población visigoda peninsular: en ambas extremidades se observa como se produce
una unión de 2º rango de proximidad con esta última población, manteniendo una
mayor proximidad con la población de romanos (de Pons), de acuerdo con el
Análisis II de la extremidad inferior. Se podría deducir el menor grado de robustez y,
por tanto, la mayor gracilidad presente en la muestra femenina de la población
tardoantigua respecto de la muestra femenina de la población visigoda.

449
Juan Pablo Diéguez Ramírez

6.8.- DISCUSIÓN

Tras el estudio de la población de Cortijo Coracho, comparándola con las


poblaciones lucentinas de Cortijo Nuevo y Ronda Sur, así como con otras
poblaciones históricas, se puede afirmar lo siguiente:

1) La hipótesis principal que se plantea en esta investigación define a la población


inhumada de la necrópolis tardoantigua como población hispanorromana
autóctona, compuesta por siervos y/o colonos de la villa o villas romanas de las que
dependiese la Basílica y dicho cementerio incluyendo, quizá, a los dueños y
familiares que serían los propietarios de las mismas. Sería poco probable la
existencia de restos óseos de individuos de origen visigodo en ella, de acuerdo con
el análisis histórico de la zona.

2) Los Análisis Paleodemográficos de las tres necrópolis lucentinas, para ambos


sexos, han permitido determinar que la Esperanza de vida al nacer, en la población
de Cortijo Nuevo, sería de unos 20 años; para la población tardoantigua ésta sería
de unos 32 años, mientras que para la población judía lucentina sería de unos 37
años, superior, por tanto, a los valores anteriores. Lo contrario sucede respecto del
porcentaje de subadultos en dichas poblaciones: es más elevado en la población
tardorromana, intermedio en la población del Cortijo Coracho, e inferior a dichos
valores en la población de Ronda Sur. Se aprecia una baja probabilidad de muerte
para los individuos infantiles en estas dos últimas poblaciones, datos que podrían
indicar la presencia de buenas condiciones de vida en los primeros años de
desarrollo en ellas, o bien la existencia de una disminución de la natalidad o de una
menor presencia de restos óseos conservados de subadultos, por la acción de
factores tafonómicos, por ejemplo. Este patrón de mortalidad, de una baja mortalidad
infantil y elevada mortalidad juvenil, está en contra de la norma: en las poblaciones
antiguas, anteriores a la invención de las vacunas, se reducía mucho la mortalidad a
partir de los cinco años, pero no antes.

450
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

Respecto de los grupos de edad con más de veinte años, en las poblaciones
de Cortijo Nuevo y Cortijo Coracho un número elevado de individuos llegaban a ser
adultos, si bien fallecían en gran medida antes de llegar a los cuarenta años. En la
población de Ronda Sur el número de individuos que superaban los cuarenta años
era mayor que el presente en las poblaciones anteriores: un 57 %. Dicho dato,
sumado a la mayor esperanza de vida al nacer en la población judía lucentina,
permite suponer que la calidad de vida era mejor en la misma respecto de las dos
poblaciones hispanorromanas.

3) Del estudio paleodemográfico comparado para la esperanza de vida en cada


grupo de edad y para ambos sexos, distinguiendo entre varones y mujeres, se
deduce lo siguiente:

En el caso de la población tardoantigua, se observa cómo dicho valor es


superior en varones adultos frente a mujeres adultas, al contrario que en maduros.
No hay comparación posible en individuos seniles al no existir varones de este grupo
de edad. Para la población de Ronda Sur se determinan valores opuestos en
adultos: es mayor el valor de la esperanza de vida en mujeres adultas que en
varones adultos; sin embargo, en maduros y seniles los valores son similares.

Normalmente los valores de esperanza de vida media en mujeres adultas


deberían de ser inferiores a los de varones adultos, debido a los problemas que
afectan al embarazo en las mujeres. El hecho de que no ocurriese así en mujeres
adultas de la población judía lucentina hace pensar que la calidad de vida era mayor
en la misma, quizá debido a la presencia de una medicina avanzada en dicha
población.

4) Del estudio comparado de la Tasa de Mortalidad General y de la Tasa de


Crecimiento Poblacional se puede determinar, nuevamente, la elevada calidad de
vida en la población judía lucentina, al presentar la misma el valor más bajo para la

451
Juan Pablo Diéguez Ramírez

la primera variable, respecto de todas las necrópolis investigadas al respecto. En


cuanto a la segunda, todas las necrópolis analizadas presentan valores próximos al
1,5 por mil: tasa de crecimiento positivo, lo que implicaría que el número de
individuos subadultos debería de ser más elevado, hecho confirmado tras el estudio
de los estimadores paleodemográficos.

5) Analizando los estimadores paleodemográficos de Bocquet-Appel y Masset


(1977) en la población de Cortijo Coracho se comprueba en ella que la esperanza de
vida al nacer, observada, es mayor que la esperada, e inferior a los parámetros
normales de un cementerio de época romana, aunque serían más elevados respecto
de la tasa de mortalidad infantil, para los valores esperados.

La mortalidad infantil esperada en la población de Cortijo Coracho es muy


superior a la observada, al igual que ocurre en la población judía (si bien en este
caso se trata de un valor inferior al esperado en la población tardoantigua), de lo que
se desprende la presencia de un menor número de restos de subadultos en las
mismas, causada por factores tafonómicos o antrópicos. Este patrón de mortalidad,
de una baja mortalidad infantil y elevada mortalidad juvenil, está en contra de la
norma (v. supra).

En la población judía lucentina el valor observado de esperanza de vida al


nacer sería menor que el esperado, siendo ambos superiores a los respectivos de la
población tardoantigua y a los correspondientes a un cementerio medieval típico si
bien, con referencia a los valores de mortalidad infantil esperados, serían similares a
los propios de época medieval, e inferiores a los esperados en la población
tardoantigua. Estos datos, junto con la baja Tasa de Mortalidad General que aparece
en esta población (v. supra), determinarían la existencia de una elevada calidad de
vida, superior a la presente en Cortijo Coracho y, en general, a las estimadas en
otras poblaciones medievales.

452
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

6) Si se analiza el Índice de Fertilidad en ambas poblaciones se puede comprobar


cómo el número de hijos en la población tardoantigua sería superior al de la
población judía medieval de Lucena, situación lógica si la tasa de mortalidad infantil
es superior en aquella frente a la correspondiente de la población de Ronda Sur.

El menor valor observado en la Descendencia Final, para la población de


Ronda Sur, perseguiría mantener un número de hijos por mujer fértil más pequeño,
aumentando de esta manera los cuidados de los mismos, en lugar de tener un
número más elevado de hijos con menor cuidado parental, lo cual implicaría que
aumentaría la mortalidad infantil, algo lógico en toda población preindustrial, debido
a la competencia por los recursos dentro de la misma familia (Livi-Bacci, 2009). Esto
se evita, de esta forma, en la población citada.

Es por ello que, en la población de Ronda Sur, mantener un valor de


Descendencia Final bajo contribuiría a que la mortalidad infantil fuese menor,
además de que la esperanza de vida al nacer sería así mayor y, sin duda,
mejorarían las condiciones de vida de los individuos mayores de veinte años,
favoreciendo con ello que pudiera existir un mayor número de personas maduras y
seniles frente a los presentes en las otras tres poblaciones analizadas, lo cual
permitiría un mejor cuidado de la población infantil y juvenil, tal como indica Livi-
Bacci (2009).

7) Una vez se procede al Cálculo de la Población Inicial, en las tres poblaciones


lucentinas, se observa que los valores obtenidos son los siguientes: 5 individuos
para la necrópolis de Cortijo Nuevo, 31 individuos para la población tardoantigua, y
83 individuos para la población de Ronda Sur.

8) Tras proceder a un análisis paleodemográfico comparado a partir de la


esperanza de vida en adultos, entre dichas poblaciones lucentinas y otras
poblaciones peninsulares (tardorromanas, tardoantiguas, medievales, modernas y

453
Juan Pablo Diéguez Ramírez

contemporáneas), se puede inferir que las condiciones de vida mejoraron durante la


época medieval, frente a la época hispanorromana, siendo similares, en general,
entre las poblaciones de épocas tardorromana y tardoantigua (inferiores, sin
embargo, en las dos poblaciones tardoantiguas de Pinto). En especial, se desprende
de dicho estudio que las mismas eran mejores en la población judía medieval
lucentina frente a otras poblaciones medievales, cristianas, musulmanas e incluso
judías (Valladolid, o la población inglesa de York). El hecho de mantener una
esperanza de vida media mayor en mujeres adultas y maduras, respecto de los
varones (solo alcanzada en época contemporánea), refleja el nivel de vida elevado
alcanzado en la citada población. El estudio estadístico de la t de Student, entre
cuatro de los grupos de poblaciones existentes en la tabla analizada
(hispanorromanas, medievales no judías, medievales judías y poblaciones
contemporáneas), permite verificar tales afirmaciones.

El análisis paleodemográfico comparado de mortalidad arcaica


posterior confirma, de nuevo, que el nivel y calidad de vida de la población medieval
judía de Lucena era superior a la presente en la población tardoantigua lucentina;
incluso respecto de las poblaciones medievales judías de Valladolid y York. La
calidad de vida aumentó, por tanto, durante la época medieval en la comarca
lucentina, al menos en lo que respecta a la población de la ciudad sefardí de
Lucena.

9) Una vez realizada la estimación de la estatura para las tres necrópolis


lucentinas se observa lo siguiente:

En la población tardorromana de Cortijo Nuevo se ha determinado la estatura


de dos individuos: un varón y una mujer.

Dentro de la población judía lucentina se ha podido determinar la estatura en


5 individuos varones. En dos de los métodos utilizados, Manouvrier y Mendonça, se
obtienen valores absolutos y relativos similares, pertenecientes a los grupos

454
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

MESOSOMOS e HIPSISOMOS, mientras que con el método de Pearson se


obtienen mayores frecuencias dentro del grupo de los MESOSOMOS.

Con referencia a la población tardoantigua de Cortijo Coracho, se ha estimado


la estatura en 38 individuos: 18 varones y 20 mujeres. Para tres de los cuatro
métodos empleados los individuos masculinos son, en su mayoría, MESOSOMOS,
si bien existen individuos HIPSISOMOS en todos ellos, especialmente mediante el
cuarto método, de Trotter, que ofrece una mayor frecuencia dentro del grupo de
HIPSISOMOS Altos. Igualmente sucede en la muestra de individuos femeninos. Es
posible que la estimación de la estatura obtenida mediante el método de Trotter
permita obtener valores superiores a los determinados mediante los métodos de
Manouvrier, Pearson y Mendonça. Según Jiménez Triguero (2007), las poblaciones
hispanorromanas presentaban, fundamentalmente, individuos MESOSOMOS
Submedianos o Medianos, para ambos sexos. Sin embargo, la población de
visigodos peninsulares presentaría unos individuos clasificados, para ambos sexos,
entre los MESOSOMOS Supermedianos, o incluso de superior categoría. De ello se
desprende que quizá existiesen individuos de origen visigodo dentro de la población
del Cortijo Coracho.

Mediante el método de Manouvrier se ha podido deducir que, para ambos


sexos, generalmente los valores de estatura de la población tardoantigua están
próximos a los de las poblaciones hispanorromanas de Ampurias y Tarragona,
mientras que la población peninsular de visigodos presenta, para ambos sexos,
valores superiores respecto de aquella. Para varones y mujeres, en ambos casos, la
población tardoantigua refleja valores situados dentro de la categoría de
MESOSOMOS Medianos.

Con el método de Pearson, los valores estimados para los individuos varones
de la necrópolis del Cortijo Coracho estarían dentro del grupo de MESOSOMOS
Medianos, próximos a los de la población visigoda e, incluso, de algunas
poblaciones medievales del norte de la península. Igualmente ocurre para los
individuos femeninos de la población tardoantigua.

455
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Los valores obtenidos con el método de Trotter, en la población tardoantigua,


son más elevados que los observados al estimar la estatura mediante el método de
Manouvrier o el método de Pearson: para ambos sexos se han estimado valores
situados dentro del grupo de HIPSISOMOS Altos. Es probable que este método
determine valores superiores al estar basado en población caucasoide
norteamericana. El uso de los dos métodos anteriores, basados en población
europea, sería por tanto de aplicación más acertada para la población del Cortijo
Coracho.

10) Estimación del Dimorfismo Sexual en la población tardoantigua.

Se ha estudiado este parámetro en los huesos largos de la población


tardoantigua, comprobándose cómo todas las variables presentan valores superiores
en los varones respecto de las mujeres (DMS>100) en todos los casos, salvo el
estimado para el índice cnémico en la tibia: los valores observados son mayores en
el cúbito, y los más bajos en el radio y, especialmente, en los tres índices del fémur.
Las diferencias entre varones y mujeres son estadísticamente significativas para
todas las variables medidas, salvo en el caso de los tres índices estimados en el
fémur, y en el índice cnémico (de la tibia).

11) Estimación del Dimorfismo Sexual en la población judía de Ronda Sur.

Se ha estudiado este parámetro en los huesos largos de la población judía


lucentina (húmero, fémur y tibia), comprobándose cómo el dimorfismo sexual es
superior en varones respecto de las mujeres en todos los casos, en especial en la
tibia. El dimorfismo sexual se acentúa menos en los dos índices estimados: en el
fémur (índice mérico) y en la tibia (índice cnémico). Las diferencias entre varones y
mujeres son estadísticamente significativas para todas las variables medidas, salvo
en el caso de los dos índices citados.

456
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

12) Estudio biométrico comparado de la necrópolis tardoantigua con otras


necrópolis ibéricas, para variables de los huesos largos.

En el caso de los individuos masculinos, tras el estudio de la biometría


comparada con una serie de necrópolis peninsulares, se comprueba que la
población tardoantigua mantiene diferencias no significativas en una mayoría de
variables que la aproximan, fundamentalmente, a la población de la Cataluña
medieval (en dos de las cinco variables estudiadas en la extremidad superior, y en
siete de las once variables analizadas en la extremidad inferior) y a la población del
Monasterio de Suso (para tres de las cinco variables analizadas en la extremidad
superior, y en cinco de las once variables investigadas en la extremidad inferior).

También ocurre así, en menor medida, con las poblaciones de Sta. Mª de


Hito (cuatro variables) y los visigodos peninsulares (tres variables), en la extremidad
superior; y para las dos poblaciones, medievales y modernas, de Castilla y León
(seis y cuatro variables, respectivamente) en la extremidad inferior.

Sin embargo, se observan diferencias significativas respecto de la población


de visigodos, para la extremidad inferior (2 variables): presenta ésta valores
superiores a los estimados en la población de varones de Cortijo Coracho.

En el caso de los individuos femeninos los datos analizados determinan


que la población tardoantigua mantiene diferencias no significativas en una mayoría
de variables aproximándose así, fundamentalmente, a la población de la Cataluña
medieval (en todas las tres variables estudiadas en la extremidad superior, y en
ocho de las nueve variables analizadas en la extremidad inferior) y a la población de
San Juan de Momoitio (para la totalidad de las variables analizadas en la extremidad
superior, y en cuatro de las nueve variables investigadas en la extremidad inferior).

Se observan también diferencias no significativas, en menor medida, con las


poblaciones de Sta. Mª de Hito (tres variables) y Palacios Sierra (tres variables), en

457
Juan Pablo Diéguez Ramírez

la extremidad superior; y para las dos poblaciones, medievales y modernas, de


Castilla y León (ocho variables y cuatro variables, respectivamente), y las
poblaciones de Villanueva de Soportilla y San Baudelio (seis variables para las dos),
en la extremidad inferior.

Respecto de la población visigoda peninsular sí aparecen diferencias


significativas en la extremidad superior (1 variable en el húmero).

13) Estudio comparado de la necrópolis tardoantigua con otras necrópolis


ibéricas: análisis con Dendogramas.

Comparando ambas extremidades de la población tardoantigua para la


muestra de varones, respecto de otras poblaciones peninsulares, se deduce que
aquella es una población robusta próxima a la población medieval de Cataluña entre
otras e, incluso, a la población visigoda (en especial, en este último caso, para
algunas variables estudiadas en el húmero, radio y tibia). Estaría lejos de asociarse
con población hispanorromana.

Al realizar análisis similares para mujeres, se desprende la mayor proximidad


de la población tardoantigua con otras poblaciones peninsulares también robustas,
en especial con la población medieval de Cataluña. Por otra parte, existe una cierta
relación de proximidad con la muestra femenina de la población visigoda peninsular
(en el caso de una variable analizada en el fémur), si bien en un menor grado,
manteniendo una relación mayor con la población hispanorromana (para una
variable del húmero y otra del fémur). Se podría deducir de aquí la mayor gracilidad
de la muestra femenina de población tardoantigua, con referencia a la población
visigoda.

14) El estudio comparado de la Biometria y de los Dendogramas parece indicar


que la muestra de varones de la población tardoantigua podría incluir a individuos

458
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

masculinos robustos, los cuales podrían ser de origen visigodo, mientras que ello es
menos probable en relación con la muestra de mujeres de la población del Cortijo
Coracho. Al menos, en su defecto, se podría deducir por ello que la muestra de
varones es más heterogénea que la de mujeres, en la población tardoantigua.

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Juan Pablo Diéguez Ramírez

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Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

CONCLUSIONES
Juan Pablo Diéguez Ramírez

462
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

7.- CONCLUSIONES

De todo lo expuesto en el capítulo anterior se puede deducir que, respecto de


la hipótesis principal analizada en la presente investigación, sobre el origen de la
población tardoantigua inhumada en la necrópolis del “Cortijo Coracho”, el estudio
histórico reflejaría que ésta debería de ser una población autóctona de origen
hispanorromano, casi con certeza en su totalidad. La misma estaría compuesta por
un conjunto de individuos cuyas condiciones de vida serían similares a las de
poblaciones contemporáneas, tardorromanas o tardoantiguas, aunque inferiores a
las de poblaciones medievales, en general, especialmente con referencia a la
población judía lucentina.

La estimación de la talla en la población tardoantigua permite suponer que los


valores obtenidos, para ambos sexos, están dentro del rango de otras poblaciones
hispanorromanas, en su mayoría, si bien existen individuos cuyos valores se
solaparían con los propios de la población visigoda peninsular.

El dimorfismo sexual es muy acentuado en la población del Cortijo Coracho.


Las diferencias existentes entre ambos sexos son estadísticamente significativas
para todas las variables medidas, salvo en el caso de los tres índices estimados en
el fémur, y en el índice cnémico de la tibia. De ello se puede deducir que las mujeres
son más gráciles que los varones.

Del estudio comparado de la población del Cortijo Coracho con otras


peninsulares, mediante la biometría de las variables de los huesos largos y el
estudio de los dendogramas, se puede inferir la existencia de una relación de
proximidad con poblaciones robustas del norte peninsular (fundamentalmente, la
población medieval de Cataluña), incluida la población visigoda, si bien en mayor
grado respecto de la muestra de varones de la población tardoantigua: la muestra de
individuos femeninos presenta una mayor gracilidad, más próxima a poblaciones
hispanorromanas.

463
Juan Pablo Diéguez Ramírez

Por tanto, aunque la gracilidad de la población tardoantigua, particularmente


en lo relativo a la muestra de individuos femeninos, la relaciona con poblaciones de
origen hispanorromano, no se puede afirmar con rotundidad que toda la población
del Cortijo Coracho fuera de origen hispanorromano autóctono, ya que la muestra de
varones presenta cierta heterogeneidad en su composición, lo cual implicaría la
posible existencia en la misma de individuos masculinos de tipo robusto, menos
gráciles que los de origen hispanorromano, que tal vez sí pudiesen tener un origen
visigodo.

La conclusión final es que no se puede garantizar el origen hispanorromano


de toda la población tardoantigua del Cortijo Coracho, sobre todo de la muestra de
varones. Es por ello que la hipótesis principal de partida, según la cual dicha
población sería totalmente hispanorromana, es rechazada, al menos con los
datos actuales. Se precisaría de un análisis craneométrico, que comparase los
restos craneales presentes en la población tardoantigua con las necrópolis citadas
en la investigación actual, a fin de concretar mejor la conclusión anterior.

Con referencia a la hipótesis secundaria, el estudio de las condiciones de vida


y de salud de los habitantes de la comarca de Lucena a lo largo de los siglos, la
investigación paleodemográfica realizada, comparando las poblaciones lucentinas
entre sí y con otras poblaciones peninsulares (tardorromanas, tardoantiguas,
medievales, modernas y contemporáneas; incluyendo también una población
medieval judía inglesa), analizando diversos parámetros (Tasa de Mortalidad
General, estimadores paleodemográficos, etc…), permite inferir que aquellas
mejoraron durante la época medieval, frente a la época romana, siendo similares, en
general, entre las poblaciones de épocas tardorromana y tardoantigua. En especial,
se desprende de esta investigación que las mismas eran superiores en la población
judía medieval lucentina frente a otras poblaciones medievales, cristianas,
musulmanas e incluso judías (la población de Valladolid, o la población inglesa de
York): el hecho de mantener una esperanza de vida media mayor en mujeres
adultas y maduras, respecto de los varones (solo alcanzada en época

464
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

contemporánea), reflejaría el nivel de vida elevado alcanzado en la citada población


sefardí.

No cabe duda que, a su vez, el elevado nivel económico e intelectual presente


en la población judía lucentina (en especial con referencia hacia los conocimientos
médicos, los cuales incluso eran impartidos en la propia ciudad, referente para el
resto del mundo judío de la época), reconocido en la historiografía más habitual
sobre el tema, debió de influir en gran medida para alcanzar una calidad de vida
superior, incluso, a la media de la época. Mayores cuidados parentales y una buena
higiene, contando con un nivel económico y de conocimientos adecuados, favorece
la supervivencia infantil (Livi-Bacci, 1988), lo cual ocurriría en la población
investigada, hemos de suponer.

Este hecho fue determinante para conseguir que la calidad de vida de la


población judía medieval de Lucena fuera no sólo mayor a la de la población
tardoantigua, sino incluso superior a la de otras poblaciones medievales judías,
coetáneas, en las que la mortalidad infantil y los valores de Descendencia Final eran
superiores a los correspondientes de la población sefardita de Ronda Sur. Ello
implicaría, en aquellas, un menor cuidado parental para los grupos de edad de
subadultos. Además, el número de individuos mayores de veinte años
(fundamentalmente en el caso de individuos seniles, quienes serían los que
aportarían mayor conocimiento acumulado en toda población preindustrial,
permitiendo así mejorar los cuidados parentales infantiles y juveniles), en especial
en la población vallisoletana, era inferior al existente en la población sefardí
lucentina, lo que reflejaría una menor calidad de vida en las mismas, e impediría la
difusión del saber acumulado en las generaciones de avanzada edad, para perjuicio
de la población afectada.

De acuerdo con todo ello se puede afirmar que la calidad de vida


aumentó, por tanto, durante la época medieval en la comarca lucentina, al
menos en lo que respecta a la población de la ciudad sefardí de Lucena.

465
Juan Pablo Diéguez Ramírez

La historiografía existente sobre Medina al-Yussana o Eliossana -


denominación árabe o hebrea, respectivamente, de la Lucena judía medieval-,
confirma los elevados niveles económicos e intelectuales de sus habitantes, sobre
todo en conocimientos de medicina, superiores a la medicina occidental medieval,
hecho que permitiría mantener una buena salud en la población de Ronda Sur:
dichos estudios eran impartidos en la propia ciudad, referente para el resto del
mundo judío de la época, en especial gracias a su escuela talmúdica o “bet midrás”.
Por tanto, no cabe sino suponer que el elevado nivel económico e intelectual
presente en la población medieval lucentina (en especial con referencia hacia los
conocimientos médicos), reconocido en la historiografía más habitual sobre el tema,
debió de influir en gran medida para alcanzar tal calidad de vida, superior incluso a
la media de la época.

Sobre este hecho, y como demostración del elevado nivel de vida de los
habitantes de la “Perla de Sefarad”, ha de resaltarse la referencia a los judíos de
Lucena que hace en su obra el geógrafo al-Idrisi (Pérez Azaústre, 2005), “testimonio
de la importancia económica y demográfica que, aun en el siglo XII, mantenían los
judíos sefarditas” antes de su destrucción a manos de los almohades, al comentar
las siguientes palabras del citado autor musulmán: “La medina, por el contrario, está
ceñida por robustas murallas, rodeada por todas partes por un foso profundo adonde
fluyen las aguas de abundantes canales. Los judíos viven en el centro de la ciudad,
y allí no entra ningún musulmán jamás; sus gentes son muy ricas, los más ricos de
todos los judíos que hay en tierras del Islam. (…) fueron muy pocos los que se
dedicaron al cultivo, aunque muchos hebreos eran poseedores de grandes
extensiones en el campo. (…) Los judíos de Lucena se decantaron, como los de
muchos otros lugares, por las actividades mercantiles (…): desde la más humilde
tienda hasta los ambiciosos negocios de importación y exportación”,
especializándose en el comercio y también en el préstamo. “Comerciaban con seda,
lana, metales y piedras preciosas, alimentos y especies”, dentro y fuera de al-
Andalus. “Fueron tambien muchos los judios que se dedicaron en Lucena a los
asuntos intelectuales”: matemáticos, médicos, filósofos, traductores públicos,…;
incluyendo el estudio del Talmud y la poesía. También mantenían un próspero

466
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

negocio de esclavos, ademas de ser el lugar principal donde se producían los


eunucos, especialidad de la Lucena sefardí, según Ibn Hawqal (Botella y Riquelme,
2007). Por otra parte mantenían diversos oficios artesanales, cuyo origen provenía
de la época romana, tales como el monopolio de la seda, existiendo también una
importante producción de alfarería, con vidriado de las piezas (platos, lebrillos y
saleros, cántaros y tinajas,…), junto con una esplendida producción de artesanía del
metal, en cobre, bronce o latón: calderos, candiles, braseros,... (Pérez Azaústre,
2005). Consultar a Botella y Riquelme (2007).

También López Salamanca (1994) confirma la información de al-Idrisi sobre


la importancia del asentamiento judío de Lucena, al indicar que “mantenían incluso
una fuerza militar propia, y otras prerrogativas de indole jurídica y de gobierno. (…)
La economía lucentina de la época, como la de muchas ciudades durante la Edad
Media, se basaba fundamentalmente en la agricultura. (…) Al comercio de productos
elaborados de origen agrícola como el vino, los licores y el aceite, habría que añadir
los de origen ganadero, en especial la lana; pero sobre todo, el de objetos de lujo
cuyo consumo (…) tenía una gran demanda: pieles finas, especias, drogas usadas
en medicina, piedras y metales preciosos, tejidos y esclavos”, que llegaban a Lucena
gracias a “una amplia red de agentes que poseían en todos los países
mediterraneos”. Cf. Botella y Riquelme (2007).

No hay que olvidar el elevado nivel que la medicina judía presentaba durante
la Edad Media, superior al de la medicina occidental, tal y como aparece indicado en
la historiografía al uso (Lacave, 1991; Romano, 1991; Santana y Mantero, 1995).
Así, Botella y Riquelme (2007) afirman que “hasta el siglo X las más importantes
escuelas talmúdicas, donde se enseñaba la ley tradicional profana o costumbre
hebrea (Talmud), estaban en Próximo Oriente. (…) Su cierre conllevó la huida de los
más eminentes rabinos a diferentes puntos entre los que se encontraba Córdoba
califal. Allí bajo los auspicios del Nasi, o jefe de los judíos, Hasday ibn Saprut, se
fundó la primera escuela talmúdica de Sefarad, Al Andalus o la Península Ibérica.
Lucena tomará el relevo, como cabeza más eminente en este tipo de centros
educativos, tras los pogroms de Córdoba en 1013 (fitna) y Granada en 1066. (…) En

467
Juan Pablo Diéguez Ramírez

ellos no sólo se enseñaban leyes, sino también poesía, gramática hebrea, medicina,
o astronomía. En el siglo XI si se querían aprender técnicas y conocimientos
avanzados en estas materias había que estudiar en Lucena”.

468
Estudio Bioantropológico comparado de tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipal de Lucena (Córdoba)

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Juan Pablo Diéguez Ramírez

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Foto de Contraportada: Lápida judía del Rabino Lactosus. Tumba 239. Necrópolis judía de Lucena.
Archivo de la Delegación Municipal de Patrimonio Histórico. Excmo. Ayuntamiento de Lucena (Córdoba)

“Esta Tesis Doctoral se termino de imprimir el 14 de Abril

de 2015, en los talleres de Centro Grafico Digital Granada,

en la ciudad de Granada, España.”


Estudio Bioantropológico comparado
de tres necrópolis históricas excavadas
en el Término Municipal
de Lucena (Córdoba)

Juan Pablo Díeguez Rámirez


Estudio Bioantropológico comparadode tres necrópolis históricas
excavadas en el Término Municipalde Lucena (Córdoba)
TESIS DOCTORAL
FACULTAD DE MEDICINA
UNIVERSIDAD DE GRANADA

JUAN PABLO DÍEGUEZ RÁMIREZ


DIRECTORA: DRA. Dª. INMACULADA ALEMÁN AGUILERA

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