¿Qué es Ciencia?
Se denomina ciencia a todo el conocimiento o saber constituido
mediante la observación y el estudio sistemático y razonado de la
naturaleza, la sociedad y el pensamiento.
El objetivo de la ciencia es descubrir las leyes que rigen los
fenómenos de la realidad, comprenderlos y explicarlos. De allí se
deriva que la función de la ciencia es describir, explicar y predecir
tales fenómenos a fin de mejorar la vida humana.
La ciencia produce conocimiento científico. Este se define como todo
saber que ha sido obtenido mediante el método científico, es decir, a
través de la observación y el análisis sistemáticos. En consecuencia,
el conocimiento científico ofrece conclusiones razonadas y válidas
que pueden ser probadas.
La palabra ciencia deriva del latín scientĭa, que significa
‘conocimiento’ o ‘saber’ y, como tal, no se restringe a un área
específica.
En este sentido, la ciencia comprende todos los campos de
conocimiento y estudio (incluyendo ciencias formales, naturales,
sociales y humanas) que conllevan al desarrollo de teorías y métodos
particulares para cada área.
La ciencia también está íntimamente relacionada con la tecnología,
sobre todo desde la segunda mitad del siglo XIX. De allí la
importancia de los estudios científicos destinados a crear o
perfeccionar la tecnología.
Características de la ciencia
Las ciencias son muy diferentes en sus propósitos específicos. Sin
embargo, todas comparten en común la búsqueda de leyes
generales; principios metodológicos fundamentales; carácter
sistemático y utilidad para la civilización. Veamos cada característica
por separado.
Aplica el método científico. La ciencia aplica normas y criterios
verificables para estudiar los fenómenos, los cuales se denominan
método científico. El método científico se basa en:
*observación,
*proposición,
*formulación de hipótesis,
*experimentación,
*demostración,
*conclusiones.
Tiende a buscar leyes generales. La ciencia pretende entender las leyes
o principios generales que rigen a los fenómenos. Algunas ciencias,
como las matemáticas, persiguen que estas leyes tengan grado de
certeza. Otras ciencias, como las naturales o sociales, construyen
leyes sujetas a revisión constante. Un ejemplo de ley general en la
ciencia es la ley de la gravedad de Newton.
Es acumulativa y sistemática. La ciencia valora el conocimiento
acumulado de las investigaciones previas, es decir, los
antecedentes. Estos son siempre un punto de partida, bien como
sustento o como cuestionamiento. A la vez, todo nuevo
conocimiento pasa a ser parte del acervo científico. Por ejemplo, la
teoría heliocéntrica de Copérnico sustituyó a la teoría geocéntrica de
Ptolomeo, mientras que las leyes de Kepler sobre las órbitas elípticas
perfeccionaron la teoría copernicana.
Es útil. Toda ciencia produce conocimiento provechoso, necesario e
imprescindible para interpretar la realidad y para estimular el
desarrollo humano y social en cualquiera de sus aspectos: cultural,
intelectual, tecnológico, industrial, etc. Por ejemplo, la ciencia
permitió el descubrimiento de la penicilina y de la electricidad.
Tipos de ciencias
En la actualidad, el modelo de clasificación más difundido es el que
distingue entre ciencias formales y ciencias fácticas, llamadas en
otros modelos “experimentales o empíricas”.
Ciencias formales
Son aquellas que tienen por objetivo las abstracciones mentales y,
por ello, son analíticas, como la matemática y la lógica.
Reciben el nombre de ciencias formales porque no se ocupan de los
contenidos concretos, sino de los axiomas o conceptos abstractos que
el ser humano capta gracias a la deducción y la inferencia, los cuales
son llamados “formas” u “objetos ideales”.
Las ciencias formales son: lógica; matemática; estadística;
informática; ciencias de la computación.
Ciencias fácticas
Las ciencias fácticas son las que estudian hechos naturales, sociales o
humanos, según la clasificación de Mario Bunge. Algunos teóricos las
llaman ciencias empíricas y experimentales porque pueden ser
verificadas en la realidad, ya sea por observación o por
experimentación. Se subdividen en ciencias naturales y ciencias
sociales y humanas.
Ciencias naturales
Las ciencias naturales son aquellas que describen, ordenan y
comparan los fenómenos naturales, es decir, los objetos de la
naturaleza y los procesos que tienen lugar en ella, de las cuales se
pueden, incluso, formular leyes y reglas.
El campo de actividad de las ciencias naturales está constituido
principalmente por la investigación sin una aplicación específica.
Las ciencias naturales son las siguientes: Química; Física; Biología;
Astronomía; Geología
Ciencias sociales y humanas
Las ciencias sociales y humanas son aquellas que estudian al ser
humano y la sociedad. Es decir, estudian de forma sistemática los
fenómenos y procesos
socioculturales, producto de la actividad del ser humano y su relación
con el entorno.
En este sentido, divide su campo de estudio en diferentes áreas, que
pueden abarcar desde las normas de convivencia y los modos de su
organización social, hasta las formas de comunicación.
Son ciencias sociales y humanas las siguientes: sociología; economía;
historia; geografía; lingüística; antropología; psicología.
Ciencias aplicadas
Las ciencias aplicadas son aquellas que utilizan los conocimientos
desarrollados por las ciencias formales o las ciencias empíricas y
experimentales en ámbitos especializados de interés.
Entre las ciencias aplicadas podemos mencionar las siguientes:
ingeniería; arquitectura; medicina; nutrición y dietética; farmacia;
arqueología; psicología social; bioanálisis, etc.
Un poco de Historia…
El origen de la ciencia propiamente dicha se remonta a la
Antigua Grecia, donde se consolida gracias a la filosofía. La filosofía
griega tuvo el mérito de separar la comprensión de la naturaleza del
pensamiento mítico, y dio lugar a áreas diferenciadas como la lógica,
la matemática, la física, la geometría, la astronomía, la biología, etc.
Desde entonces, la ciencia ha evolucionado en su concepto y alcance.
Evolución histórica
Las ciencias en la Edad Antigua
Desde la antigüedad existieron en diversas sociedades
manifestaciones, más o menos desarrolladas, de interés por
comprender al mundo. Estas se pueden calificar de científicas, y
están enmarcadas en el período que va desde mediados del primer
milenio a.c. hasta las puertas de la revolución científica (siglo XV).
Estas constituyeron premisas del surgimiento de la ciencia. Dichas
premisas se dieron en países del Oriente Antiguo, como Egipto,
Babilonia, la India y China. Allí se acumularon y racionalizaron
conocimientos empíricos sobre la naturaleza y la sociedad, surgieron
los gérmenes de la astronomía, las matemáticas, la ética y la lógica.
El patrimonio de las civilizaciones orientales fue asimilado y
transformado en un armónico sistema teórico en la Grecia Antigua,
donde surgieron pensadores que se dedicaron especialmente a la
ciencia y se deslindaron de la tradición religiosa y mitológica. Desde
aquel entonces hasta la revolución industrial, la principal función de la
ciencia fue explicativa, y su tarea fundamental consistió en
proporcionar el conocimiento necesario para ampliar los horizontes de
la visión del mundo y de la naturaleza, parte de la cual es el hombre
mismo.
El “pensamiento científico griego”, cuyo influjo fue dominante hasta
el siglo XVI, confiaba en que toda pregunta podía ser respondida
mediante el pensamiento racional abstracto. En consecuencia, no
experimentaba ni se detenía en evaluar la función social del
conocimiento obtenido.
La ciencia griega (cultura griega para ser más exacto), que fue
esencialmente un ejercicio teórico que no se sometía al método
experimental, y que no se
implicaba en la esfera de la producción (el modo de producción
esclavista no demandaba innovaciones tecnológicas); o la ciencia
romana (cultura romana), continuadora intelectual de la helenística
(cultura helenística) en una civilización de inclinación marcadamente
pragmática, donde sobresalió una notable ingeniería.
El De divinatione de Cicerón (44 a. e. c.), que rechaza la astrología y
otras técnicas supuestamente adivinatorias, es una rica fuente
histórica para conocer la concepción de la cientificidad en la
antigüedad romana clásica.
Durante la Edad Media, cuando aún era dominante la influencia del
enfoque griego, la preocupación central fue conciliar la ciencia y la fe,
al mismo tiempo que desarrollar el ejercicio de la razón (escolástica).
Un claro ejemplo es la filosofía Aristotélica receptada Santo Tomás.
La Iglesia tenía prácticamente el monopolio del saber, ya que eran los
monasterios los únicos lugares que contaban con bibliotecas y eran
los sacerdotes los que sabían leer y escribir.
Fue una época extremadamente Dogmática, en el que no se admitían
cuestionamientos de ningún tipo.
El nacimiento de las ciencias modernas
En la segunda mitad del siglo XV comenzó la primera revolución
científica que liberó la ciencia del escolasticismo y dio inicio a las
ciencias naturales modernas. Mas esta revolución, que duró casi
hasta el siglo XVIII, no estuvo acompañada por una revolución similar
en la técnica, que en ese período toda vía se desarrollaba a partir
de los éxitos empíricos obtenidos gracias a su propia práctica.
Todo cambió a partir del siglo XVI. Por un lado, la teoría heliocéntrica
de Copérnico, deducida por observación, cuestionó el creacionismo.
Más tarde, Galileo refutó la teoría del movimiento de Aristóteles
mediante la experimentación.
Estos y otros esfuerzos, como los de Kepler, dieron lugar a la llamada
Revolución científica, que desembocó en el pensamiento racionalista
de Descartes y del empirismo de Francis Bacon, John Locke y David
Hume.
Así, en la Edad Moderna, la ciencia se separó del pensamiento
teológico y del mero ejercicio deductivo y fue vista como una
promesa de liberación y progreso sociocultural.
En el capitalismo, la ciencia rompió con la visión de sí misma
heredada de la antigüedad (como actividad primordial mente
centrada en la comprensión intelectual del mundo sin actuar sobre
él), para convertirse en la base de la evolución técnica que
caracteriza al mundo moderno, desde la revolución industrial (siglos
XVIII y XIX) hasta nuestros tiempos. Se entiende por revolución
industrial al conjunto de transformaciones económicas y sociales
que definieron el punto de partida del proceso de industrialización en
general y que tuvieron lugar en Gran Bretaña entre los años 1760 y
1820.
Las ciencias en la Edad Contemporánea
En la Edad Contemporánea, la evolución de la ciencia trajo nuevas
teorías y descubrimientos que transformaron el mundo. Además, su
alianza con la tecnología, especialmente desde 1870, llevó la
revolución industrial a otro nivel.
Hacia el siglo XX, la ciencia asiste a un proceso de diferenciación y
especialización. En el siglo XXI, los límites de la hiperespecialización
han evidenciado la necesidad de diálogo entre diversas disciplinas,
bajo enfoques interdisciplinarios o transdisciplinarios.
Actualmente, al tiempo que se celebran los logros de la ciencia, se
cuestionan sus prácticas y alcances, especialmente en lo que
respecta a su alianza con la industria tecnológica (incluida la industria
armamentística) y el modelo de la sociedad de consumo.