El
Res
pet
o
El Bosque de los Colores Perdidos
Había una vez, en un hermoso bosque lleno de árboles, flores y animales de todo tipo,
un lugar mágico donde los colores de las hojas y las flores brillaban con fuerza. Cada
color representaba algo especial: el verde del árbol hablaba de la tranquilidad, el rojo de
las flores enseñaba la valentía, el amarillo del sol transmitía alegría, y el azul del río traía
calma.
Un día, un pequeño conejo llamado Roco llegó al bosque, curioso por explorar. Al poco
tiempo de entrar, comenzó a notar que los colores del bosque empezaban a
desvanecerse. Las hojas de los árboles perdían su brillo y las flores ya no eran tan
coloridas como antes.
"¿Qué está pasando aquí?" se preguntó Roco, inquieto. Decidió buscar a la sabia
tortuga Marta, quien vivía en el centro del bosque, para preguntarle qué ocurría.
Marta, con su caparazón lleno de historias, lo miró y le explicó: "Hace mucho tiempo, el
bosque fue un lugar lleno de respeto, donde todos los animales se trataban con
amabilidad y cuidado. Pero un día, empezaron a olvidarse de ser respetuosos unos con
otros. Las ardillas dejaban caer sus nueces sin pedir permiso, el ciervo tropezaba con
las flores sin cuidar dónde pisaba, y el búho no escuchaba a los demás cuando pedían
su ayuda. Así, los colores comenzaron a desvanecerse."
Roco, preocupado, preguntó: "¿Pero ¿cómo podemos recuperar los colores del
bosque?"
Marta sonrió lentamente y le respondió: "El respeto es la clave, querido Roco. Si cada
uno de ustedes empieza a respetar el espacio, los sentimientos y las pertenencias de los
demás, los colores volverán a brillar."
Decidido a hacer su parte, Roco comenzó a enseñar a los animales sobre el respeto.
Les pidió a las ardillas que pidieran permiso antes de tomar nueces, recordó al ciervo
que debía caminar con cuidado por el prado y explicó al búho la importancia de escuchar
a los demás.
Poco a poco, el bosque comenzó a recuperar sus colores. Las flores volvieron a brillar
con su intensidad, las hojas adquirieron un verde más fuerte y las aves cantaban felices
en los árboles, sabiendo que todos se respetaban mutuamente.
El bosque volvió a ser el lugar mágico y hermoso que siempre fue, y Roco, feliz por su
esfuerzo, comprendió que el respeto no solo hacía que el bosque fuera un mejor lugar,
sino que también llenaba el corazón de todos de alegría y paz.
Moraleja: El respeto es la clave para vivir en armonía con los demás. Cuando tratamos
a los demás con amabilidad y cuidado, todo a nuestro alrededor se llena de colores y de
cosas buenas.
Reflexió
n sobre
el
cuento:
Para
pintar