MARIA (Jorge Isaac)
Efraín, quien abandonó la hacienda de sus padres en el Cauco a muy
temprana edad para iniciar sus estudios, regresa a la edad de 20 años para
visitar a su familia. María, prima de Efraín, es la mujer de quien ha estado
enamorado desde la infancia.
Durante su estancia en casa, María solía colocar todos los días flores en la
habitación destinada para Efraín, puesto que ella sentía el mismo amor por su
primo sin antes haberlo confesado. El padre de María enviudó al poco tiempo
de haber contraído matrimonio, ya que la madre de María padecía de una
enfermedad epiléptica. Asimismo, cabe destacar que María es una niña judía
convertida al cristianismo a partir del momento en el que ella se integra a la
familia de sus tíos, pasando de ser Ester a María.
La historia se fundamenta en el relato de cada uno de los días que Efraín pasa
con María, pues poco a poco, van aclarando los sentimientos de amor que
sienten el uno por el otro. Asimismo, Efraín ayudaba a su padre en todos los
encargos de la hacienda, visitaba las otras haciendas que tenían y realizaba
paseos de cacería junto con Braulio, futuro esposo de Tránsito.
Una tarde, María sufre un colapso y es allí cuando descubren que ella tendría
el mismo padecimiento que su madre, y por tanto, si Efraín deseaba casarse
con María, debía estar consciente de la posible muerte temprana de su amada.
No obstante, María recupera la salud porque siente el amor de su amado y
procura pasar la mayor parte de su tiempo a su lado tomando clases de
geografía junto con su prima y hermana de Efraín, Emma.
Los padres de Efraín descubren al poco tiempo que él está enamorado de
María, cuando Carlos, amigo de Efraín, propone matrimonio a María y ella
decide no aceptar. Sin embargo, conociendo el padecimiento físico de María y
la necesidad de Efraín de continuar sus estudios de medicina en Europa, son
las causas por las cuales los padres de Efraín convienen posponer el
matrimonio entre la pareja hasta su regreso de Europa.
Una mañana temprana, Efraín salió con su padre a atender varios negocios en
las otras haciendas, al llegar la noche, el padre de Efraín recibe una carta en
donde descubre que ha perdido una enorme cantidad de dinero. Este suceso,
le provoca una enfermedad de la cual se recupera gracias a los cuidados de
Efraín, su madre, María y Emma. Así pues, Efraín aprovecha para solicitarle a
su padre permanecer en la hacienda y así seguir atendiendo los negocios, ser
de gran ayuda y poder estar al lado de María para siempre, sin embargo, su
padre está decidido porque Efraín continúes sus estudios y cuando éste
regrese de su viaje, podrá contraer matrimonio con María.
Poco tiempo quedaba antes de que Efraín se marchara; la boda de Tránsito y
Braulio se llevó a cabo y María fue madrina; Efraín continuaba haciendo sus
viajes cortos a las otras haciendas; Nay, nana de María y Efraín, una esclava
negra proveniente de África y rescatada por el padre de Efraín, fallece al poco
tiempo; Carlos le pide a su amigo Efraín ser padrino de la boda; Efraín le regala
a María una sortija con sus nombres grabados; María le promete a Efraín
cultivar una planta de azucenas para enviarle una cada vez que le escriba una
carta durante su ausencia.
La presencia de un ave negra en la historia durante varios momentos críticos:
al enfermar María por primera vez, al enfermar el padre de Efraín y cuando él le
obsequia a María la sortija; representa un símbolo que marca las vidas de esta
familia, pues dentro de la superstición, esta ave negra sólo trae problemas.
El día en que Efraín debía partir llegó y María, quien en un principio no tenía la
fortaleza emocional para superar esta separación, finalmente acepta con
entereza el que su amado partiera.
Ya en Londres, Efraín recibía cartas muy amorosas y tiernas de María, sin
embargo, dichas cartas dejaron de llegar y Lorenzo, amigo de su padre, llevó
una carta de la familia en donde le pedían a Efraín regresar cuanto antes a
casa porque María había enfermado gravemente a raíz de la ausencia de su
amado. Efraín emprendió inmediatamente su viaje de regreso a casa. Entre
varios recorridos en barco, canoa y caballo, y tras un largo período de viaje,
Efraín logró llegar a la casa en donde María estaba, sin embargo, Efraín
confunde a su hermana Emma, quien vestía de negro, con su amada. Es
entonces cuando le avisan que María había fallecido.
Efraín pasaba momentos muy difíciles de duelo, su padre estaba arrepentido
por haberlos separado. Emma relata los últimos momentos de vida de María en
donde ella confiesa su profundo amor hacia él y le entrega un cofre en donde
estaban las largas trenzas de María, la sortija que le había regalado y las
cartas que se escribieron. Efraín decide regresar a Europa para continuar sus
estudios, más no sin antes recorrer los lugares en donde pasó momentos
felices con María y visitar su tumba.
LA VORAGINE (José Eustasio
Rivera)
Arturo Cova nos cuenta su historia y la de Alicia. Alicia estaba condenada a
casarse con un terrateniente viejo pero rico. Ella decide tener un amorío con
Arturo Cova, un poeta culto, mujeriego y pobre, esperando que esto logre
salvarla del matrimonio.
Pero el prometido de Alicia condena a la cárcel a Arturo, y la pareja de amantes
decide huir al Casanare. Allí encuentran a los amigos que los acogen y ayudan:
don Rafo, y la pareja de Griselda y Fidel Franco.
Franco, quien tiene una fundación, la empeña con la promesa de que Zubieta,
el dueño de un gran hato con mucho ganado, le venda 1000 reses en rebaja,
pero a cambio debe cogerlas. Esto resulta ser una mentira de Zubieta con el
objeto de quitarse de encima a Barrera, un cauchero que prometía oro y
riquezas buscando convencer a todos de que lo siguieran en la explotación del
caucho. Entre estas personas se encuentra Griselda, a quien Barrera buscaba
convencer con dulces promesas y regalos.
Griselda y Alicia, quienes solían salir solas, muchas veces encontraban a
Barrera. Arturo explota en celos ante la posibilidad de que Alicia le sea infiel
con Barrera, se emborracha y decide huir al hato de Zubieta. Allí se enfrenta
con Barrera, quien le pega un tiro en el hombro.
Arturo sale junto con el mulato Correa tras de Franco a coger los toros, pero a
su regreso descubre que Barrera ha mandado asesinar a Zubieta. Barrera trae
a un juez corrupto, y obliga a los demás obreros a ser testigos de que el crimen
fue cometido por Arturo y Franco.
Ambos descubren que Griselda y Alicia los han abandonado. Estallan en
cólera, locura y euforia, incendian los llanos y huyen.
Segunda parte
Arturo Cova, Franco, Correa y el Pipa huyen al Vichada. Allí encuentran
diferentes tribus indígenas. Están los aborígenes del bohío, descritos como
dóciles, astutos y desconfiados, quienes los aprovisionan para el viaje.
Luego encuentran a la tribu nómada de los guahibos. Son descritos como una
tribu ingenua, supersticiosa y rudimentaria. Arturo y sus camaradas son
bienvenidos por la tribu, la cual los despide con una gran fiesta al ritmo de
tambores, bailes y chicha fermentada.
Al reanudar el viaje, casualmente encuentran a Helí Mesa, quien había estado
bajo el mando de Fidel Franco cuando todavía era parte del ejército.
Helí contó cómo fue engañado por Barrera y cómo este había traicionado a
todos los hombres y mujeres que lo seguían. Les había hecho entregar todas
sus posesiones y los dejó como esclavos bajo el dominio de dos de sus
camaradas. Los encadenaron y lanzaron un bebé a los caimanes.
En medio de estos abusos, Helí aprovecha para escaparse junto con dos indios
maipireños. Los fugitivos deciden continuar hacia el Vaupés, buscando
vengarse de Barrera. Los maipireños perecen en una de las fuertes cascadas
del río. El Pipa se fuga con los indios guahibos.
En el Guaviare encuentran al anciano cauchero Clemente Silva. El anciano,
que se encuentra muy enfermo, tiene sus piernas llenas de llagas, y, entre las
llagas, gusanos. Ha sufrido todo tipo de maltratos durante 16 años. Su espalda
está cubierta de las cicatrices de los latigazos. El anciano cuenta que es
originario de Pasto, y salió en búsqueda de su hijo de 12 años, quien había
huido con los caucheros. Luego de haberlo estado buscando por ocho años,
durante los cuales él mismo fue cauchero y esclavo, lo encuentra ya enterrado.
Tercera parte
Cova y sus compañeros continúan su camino junto con Clemente Silva. Se
proponen recoger los huesos del hijo de Silva, los cuales fueron decomisados
por el Cayeno, para luego continuar con su venganza.
Clemente Silva continúa narrando cómo cambió de dueño de cauchero en
cauchero. Silva buscó quedarse cerca a la tumba de su hijo, en las selvas
brasileras, hasta que pudiera exhumar sus huesos. En este tiempo duró
perdido dos meses en la selva, durante los cuales perdió la razón y sus
compañeros perecieron.
Cova y sus compañeros llegan a ver a la madona, Zoraida Ayram, la cual pide
que "traicionen" a Cayeno en nombre de una deuda que este tiene con ella.
Allí encuentran a Ramiro Estévanez, un antiguo amigo de Cova, y al Váquiro,
quienes presenciaron la masacre de San Fernando del Atabapo, bajo el
dominio del coronel Funes. Cova, para ganar el favor y la confianza de la
madona, se hace su amante.
Cova y sus compañeros encuentran a Griselda, quien fue adquirida por la
madona, y trae noticias de Alicia. Asegura que Alicia siempre fue fiel a Arturo, y
aún sigue como esclava de Barrera.
Arturo finalmente logra reencontrarse con Alicia, y luchando vence a Barrera.
Alicia da a luz a un sietemesino, hijo de Arturo, y temiendo que el recién nacido
se contagie de alguna peste, todos huyen a la selva.
MEMORIAS DE MIS PUTAS TRISTES
(Gabriel García Márquez)
Trata de un periodista jubilado que al cumplir noventa años; para esta
ocasión tan especial desea revivir su hobby favorito pasando una
noche más en donde ha confluido toda su vida, pero ya no desde hace
tiempo: en un prostíbulo, ya que había estado con 514 mujeres, en el,
recuerda a una vieja amiga llamada Rosa Cabarcas, pidiéndole buscar
a una joven virgen de aproximadamente 14 años para pasar el rato.
Después de unas horas, Rosa devuelve la llamada dando la noticia de
haber encontrado a alguien con las exigencias antes solicitadas por el
columnista. Le comenta a dónde debe llegar para su encuentro con la
niña. Cuando llega la encuentra totalmente desnuda, sudando,
acostada sobre la cama. Después de verla, el anciano recordó lo que
Rosa Cabarcas le había dicho “es su primera vez, está nerviosa,
trátala con cuidado”, con ese pensamiento, decide no tocarla y
únicamente dormir con ella.
Al otro día vuelve a llamar a su vieja amiga para tener un nuevo
encuentro. El anciano, con dudas se acerca de acostarse o no con
ella, lo deja en un gran dilema, aunque la niña lo ignoraba, él
empezaba a enamorarse de ella. Comentándole a Rosa acerca de
esta situación, empieza a burlarse de él, decía que ése no era el
antiguo columnista, se preguntaba dónde había quedado aquél
hombre que se acostó con más de 50 mujeres a lo largo de su vida, él
no sabía qué decir al respecto, así que sólo comentó: “me estoy
haciendo viejo”. Después de eso, recuerda mencionar a un viejo amor
con una joven mujer llamada Dulcinea, recuerda haber estado a punto
de casarse, pero como su relación no estaba del todo bien, nunca se
concluyó.
Convencido de que no estaba tan viejo para el amor, decide volver a
llamar a Rosa pidiendo otra cita con la niña. Para esto, el anciano
decide llegar antes al lugar y arreglarlo, al terminar, mientras la
espera, empieza a preguntarse cuál será su nombre, llegando a la
conclusión de que su nombre es Delgadina. Cuando la niña llegó, el
anciano decidió contarle historias al oído, También, como todo
enamorado, incrementará su actividad para halagarla; con esas
motivaciones y un nuevo cariño, que darán sentido al final de su
existencia, podrá enfrentar lo inevitable. Cuando cumplió 15 años
Delgadina él le dio una bicicleta, cumplía el 5 de diciembre y fue la
última vez que la vio en navidad.
Cierto día, se encontraba el anciano con Delgadina en el cuarto,
cuando de repente llega Rosa y le pide su ayuda, el problema es
cierto cliente había sido asesinado en el burdel, ella le pidió de favor
ponerle la ropa y acompañarla a tirar el cuerpo lejos de ahí.
Después de hacer eso, el anciano regresó a su casa y no supo nada
de la niña, llamaba constante a Rosa para darle razón de Delgadina.
Al cabo de dos difíciles meses sin saber de ella, Rosa le marca y le
comenta haber estado de vacaciones, necesitaba ocultarse un tiempo
para pasar desapercibida de dicha situación. Después le comenta que
esa misma noche Delgadina había perdido la virginidad con un cliente,
la encontró desnuda y sola, no pudo dejar pasar esa oportunidad. El
columnista destrozado la trata como una zorra. Después de su dolor
se encuentra a su viejo amor, Dulcinea y le cuenta que ése no es
motivo para dejarla, que es bueno ser amado. Al final habla con Rosa
y le pide mostrarle a la niña. Para concluir, deja todo ese dolor y vive
felizmente con 100 años, en los cuales 10, estuvo locamente
enamorado de Delgadina.
OBSCENO PAJARO DE LA NOCHE (José
Donoso)
La Casa de los ejercicios espirituales de la Chimba es una especie de
asilo para mujeres ancianas y niñas huérfanas, regentado por monjas.
En dicha casa vive Humberto Peñaloza, también conocido como el
Mudito. Humberto es el hijo de un maestro de escuela que trata de
inculcar a su hijo la idea de intentar triunfar y ser alguien en la vida.
Para ello, el deseo del padre de Humberto es que su hijo trabaje para
Jerónimo de Azcoitía, un aristócrata, empresario y político chileno a
cuyas órdenes acabará trabajando Humberto como secretario.
Cuando Humberto comienza a trabajar para Jerónimo Azcoitía, este
se encuentra casado con la bella Inés, de la que Humberto se queda
prendado desde el primer momento.
El matrimonio Azcoitia desea tener descendencia, pero la aparente
esterilidad de Inés lo impide. Entonces interviene Peta Ponce, es una
antigua niñera de Inés. Se trata de una vieja de aspecto repulsivo, que
tiene algo de bruja y alcahueta, a quien don Jerónimo detesta.
Inés y Peta Ponce traman una forma de conseguir el embarazo. Para
lograrlo, es necesario que Inés y Jerónimo hagan el amor en la casa
de la vieja hechicera, pero Jerónimo no acepta esta condición. Víctima
de los hechizos de Peta Ponce, Humberto Peñaloza acaba haciendo
el amor con la vieja bruja confundiéndola con Inés, mientras ésta y
Jerónimo lo hacen en su casa. De este embrujo, el matrimonio
Azcoitía logra procrear un descendiente, Boy, un niño deforme y
grotesco.
Aterrado por el aspecto deforme de su hijo, Jerónimo le pide a
Humberto crearle un lugar a Boy apartado de la gente para que no
sufra las burlas de la gente. Humberto se hace cargo y creo un lugar
llamado la rinconada, en donde solo habitarían fenómenos, y se fue en
un busca de fenómenos por muchos lugares para llevarlos allí. Así
logro Humberto conseguir muchas personas con diversas condiciones
que se fueron con él y ahora viven mejor y les pagan por sus servicios,
De este modo el padre pretende protegerlo de la crueldad y el rechazo
de una sociedad llena de prejuicios.
mientras que Humberto se dedica a escribir sobre esta historia de
los Azcoitía. cinco años y Humberto se fue sin haber escrito y La
rinconada queda a cargo de la emperatriz. Se escapó porque jerónimo
le ordeno al doctor que le extrajera parte de sus órganos para
regenerar a Boy. Humberto se va refugiar a un convento, desde
entonces Humberto que se hace llamar el mudito trabaja sirviendo en
esta casa y de vez en cuando ve a Inés que asiste con frecuencia en
busca de respuestas por su parienta que murió allí.
Inés no quiso volver con Jerónimo y se quedó en el convento donde
Humberto intento violarla y cuando lo dijo nadie le creyó y la enviaron
a un manicomio. Tiempo después Jerónimo visito la rinconada y vio a
Boy que ya era un adolescente y descubrió lo que había hecho su
padre y se salió de allí y vio lo que era el mundo y se dio cuenta que
era un completo monstruo y le pidió al doctor azula que lo ayudara a
perder la memoria.
Jerónimo muere ahogado y Boy lo operaron y ya no tiene memoria, el
doctor y la emperatriz se fueron a Europa con parte de la fortuna y
construyeron su propia clínica en Suiza.
EL ZARCO (Ignacio Manuel
Altamirano)
La novela comienza describiendo el ambiente de Yautepec, zona muy
calurosa de México, donde habitaba una joven blanca y hermosa,
llamada Manuela, muy bien cuidada por su madre Doña Antonia.
Los habitantes vivían aterrados por la presencia de malhechores y
gente de mal vivir, que llegaban a las haciendas y sus pueblos
vecinos y sembraban el terror, matando a los hombres y robándose a
las mujeres jóvenes. Así como las joyas de los dueños de las
haciendas. Le llamaban los plateados y el Zarco era parte de ellos.
Era un ambiente muy desagradable, lleno de temor.
Manuela, era una joven muy altiva, arrogante y ansiosa por tener
dinero, actitud que contrariaba a su madre, pues sentía que su esposo
y ella, no le habían educado de esa forma, no eran hacendados ni
estaban cerca de ser, pero sus valores radicaban en la honradez, ante
todo.
Doña Antonia y su hija, siempre compartían con la joven Pilar, quien
era la ahijada de la señora. Pilar tenía como diez y ocho años, vivía
con unos tíos, pues no tenía padres. A diferencia de Manuela, tenía
muy buenos sentimientos, era muy noble y le encantaba colocarse
flores de azahares en su cabello.
Este gesto era motivo de burla para Manuela, pues creía que la joven
se la ponía con la intención de entirse como una novia, Pilar la
escuchaba sin contestar a la burla de la otra. Mientras que Manuela se
colocaba las flores que le diera la gana, como ella decía, no estaba
esperando casarse con nadie, además en el pueblo no había un
hombre que cumpliese con sus expectativas.
Amores
Para ella, todos eran indios feos y de mal vestir, adjetivos que usaba
cuando se refería a Nicolás. Un joven herrero, huérfano desde muy
pequeño, pero muy trabajador y se ganaba su sustento a fuerza de
trabajar muy duro. Era un hombre sensible, responsable, de buenos
sentimientos, que podía brindar un poco de holgura económica a la
que fuese su esposa.
Manuela, en muchas oportunidades había rechazado las
proposiciones sentimentales de Nicolás, quien siempre estaba al
pendiente de cortejarla y trataba a Doña Antonia con mucho cariño, la
señora también sentía especial agrado por el joven y hasta deseaba
ver a su hija casada con él.
Ante los sueños de su madre, Manuela se reía burlonamente y hacía
comentarios desagradables sobre el joven. Mientras Pilar, al igual que
Doña Antonia veía a Nicolás con muy buenos ojos, le gustaba pero
era incapaz de decir algo, ya que él demostraba amor era por
Manuela.
Manuela se sentía atraída por la personalidad del bandolero, al que
llamaban el Zarco, hasta cierto día que lo conoce y queda prendada
de los hermosos ojos azules del bandido. Igual le pasó a él, ante la
bella presencia de Manuela, pero al mismo tiempo pensaba que ella
estaría muy lejos de fijarse en una persona tan ruin y de tan mala vida
como la que él llevaba.
Manuela y El Zarco
Burlando a los guardianes del pueblo, se encontró varias noches con
Manuela, día tras día le traía hermosas y costosas alhajas. La joven
salía de su casa a escondidas de su madre, para reunirse con su
amor. Estaba tan enamorada que un día le propuso al bandolero que
se casará con ella, asombrado por la osadía de la muchacha, pensó
que hasta podía ser una trampa para que lo atraparan, cuando se
presentará al casorio. Al comentárselo a Manuela, ésta le dice que
más bien se la robé, y acuerdan encontrarse la noche siguiente para
irse con él.
La joven muy decidida huye con el bandolero, cuando su madre se da
cuenta, pide ayuda a sus vecinos, a Pilar y muy especialmente a
Nicolás. Quien trata de agarrar al Zarco pero sin razón alguna, lo
meten preso. Pilar muy confundida ante la situación y pidiendo
clemencia por Nicolás, le manifiesta su amor.
Mientras estuvo preso, se mantuvo motivado por esta declaración de
Pilar. Entre tanto Doña Antonia sumergida en una terrible depresión,
días tras día se debilita hasta la muerte. Mientras Manuela, ya estaba
completamente desilusionada del repulsivo ambiente de los bandidos
y también del Zarco. Estaba arrepentida de haberlo seguido, pero por
supervivencia le sigue la corriente y termina conviviendo en tan
asqueroso ambiente.
Hacia el fin de El Zarco
Por otra parte, ya liberado Nicolás se había decepcionado de
Manuela y vuelca todo su amor hacia Pilar, pidiéndola en matrimonio.
Entre unas y otras vivencias, el Zarco y Manuela, fueron capturados
por las autoridades. Manuela amargada por los celos, la tristeza y el
dolor, al enterarse del amor entre Nicolás y Pilar, se siente herida
profundamente en su orgullo.
El Zarco es liberado por sus secuaces, pero tiempo después es vuelto
a atrapar y amarrado de un árbol, le dan muerte a balazos. Manuela
desesperada y presa del dolor por la pérdida de su amado, fallece a
los pies del árbol donde murió el bandido.