MATEO 12:36
HABLANDO PALABRAS
SANAS
Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena
para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. Y no contristéis al
Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la
redención. Efesios 4:29-30
Como hijos amados de Dios, nos manda no dejar ninguna “palabra corrompida” salir
de nuestras bocas. Nuestro hablar debe ser para la edificación de otros, y no para la
corrupción de otros. “Corrompida” aquí significa algo podrido, vano, malo, o sin valor.
Stgo 3:8-10 pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no
puede ser refrenado, llena de veneno mortal. Con ella bendecimos al Dios y Padre, y
con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios. De
una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no
debe ser así. Dios ve como una hipocresía cuando un supuesto cristiano usa
palabras groseras.
1Cor 6:9, 11 ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis...
ni los maldicientes... heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya
habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el
nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios. La práctica de decir
groserías, palabras viles, asquerosas, palabras que ofenden, e invocan maldición o
maldad sobre otros es muy común en nuestro día. Pablo dijo que los maldicientes no
heredarán el reino de Dios.
HABLANDO PALABRAS
SANAS
Pero muchos jóvenes usan estas palabras para que “se vean bien”,
o “para que se vean machos o fuertes”, o para que los amigos les
acepten. A la verdad nuestras palabras revelan lo que somos (Mat
12:37).
¿De quién eres tú? ¿Un hijo de Dios? ¿O un joven moderno y
popular?
Stgo 4:4 ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del
mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser
amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.
Debes entender y decidir si quieres ser parte del cielo, entonces
busca y desea las cosas de Dios, y si escoges ser popular con el
mundo y sus modas, entiende que no vas a ser “popular con Dios”,
sino vas a hacerte un enemigo de Dios.
HABLANDO PALABRAS
SANAS
Sal. 10:1 ¿Por qué estás lejos, oh Jehová, Y te escondes en el
tiempo de la tribulación? 2 Con arrogancia el malo persigue al
pobre; Será atrapado en los artificios que ha ideado. 3 Porque el
malo se jacta del deseo de su alma, Bendice al codicioso, y
desprecia a Jehová. 4 El malo, por la altivez de su rostro, no busca
a Dios; No hay Dios en ninguno de sus pensamientos. 5 Sus
caminos son torcidos en todo tiempo; Tus juicios los tiene muy lejos
de su vista; A todos sus adversarios desprecia. 6 Dice en su corazón:
No seré movido jamás; Nunca me alcanzará el infortunio. 7 Llena
está su boca de maldición, y de engaños y fraude; Debajo de
su lengua hay vejación y maldad.
Dios te dejará en tus aflicciones y tribulaciones si no le buscas a Él en
toda tu vida. El cuadro de alguien malo que Dios no ayuda en sus
problemas es alguien que desprecia a Jehová (toma su nombre en
vano Éxo 20:7), que no permite que Dios mida sus pensamientos
siempre, y que sale de su boca todo tipo de maldición, mentiras, y
maldad.
HABLANDO PALABRAS
SANAS
Prov 10:31 La boca del justo producirá sabiduría; Mas la lengua perversa
será cortada. 32 Los labios del justo saben hablar lo que agrada; Mas la
boca de los impíos habla perversidades.
Dios identifica a un impío que no va al cielo con una boca llena de
perversidades.
Colosenses 3:8 Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas:
ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca.
El hijo de Dios debe distinguirse por su forma de hablar. La blasfemia es
de hablar mal de otra persona. “Palabras deshonestas” son cualquier tipo
de comunicación vil o asquerosa.
El hijo de Dios rehúsa de usar este tipo de lenguaje, “vanas palabras” (Ef.
5:6), el hablar falsamente (Jer. 29:23), o palabras “perversas” o
“mentirosas” (Dan. 2:9).
La Biblia indica que el cristiano debe usar “sanas palabras” (2Tim 1:13;
1Tim 6:3), y palabras que nos alientan los unos a los otros (1Tes. 4:18).
HABLANDO PALABRAS
SANAS
Ef. 5:4 ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías,
que no convienen, sino antes bien acciones de gracias. 5 Porque sabéis
esto, que ningún... inmundo... tiene herencia en el reino de
Cristo y de Dios.
“Palabra deshonesta” significa una palabra obscena, algo malo que
uno dice y que es vergonzoso. “Necedades” significa el hablar con
burla, broma, o simplemente de hablar de cosas sin valor espiritual.
“Truhanerías” son palabras con agudeza, de relatar una ocurrencia
chistosa como una gracia, gracejo, chulada, y frecuentemente se toma
por chocarrería, bufonada o agudezas fuera de tiempo o poco delicada.
Sal. 141:3 Pon guarda a mi boca, oh Jehová; Guarda la puerta de mis
labios. 4 No dejes que se incline mi corazón a cosa mala, A hacer obras
impías Con los que hacen iniquidad; Y no coma yo de sus deleites.
Dios nos manda de poner una guarda sobre nuestras bocas para
guardarnos de pecar con la boca.
HABLANDO PALABRAS
SANAS
Gál. 6:7 No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo
lo que el hombre sembrare, eso también segará.
No podemos burlarnos de Dios. Si salen maldiciones y groserías
de nuestra boca, Dios verá para que la maldad se nos regrese.
Mateo 12:36 Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que
hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del
juicio. 37 Porque por tus palabras serás justificado, y por tus
palabras serás condenado.
Dios va a asegurarse que lo que sale de nuestro corazón,
especialmente por la boca, entrará en juicio con nosotros. Dios
juzgará cada cosa que decimos, aun si decimos cosas
“ligeramente”.
HABLANDO PALABRAS
SANAS
Tito 2:7 presentándote tú en todo como ejemplo de buenas
obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, 8 palabra
sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no
tenga nada malo que decir de vosotros.
No debemos buscar ser populares con los demás sino de presentarnos
como un buen ejemplo de un hijo de Dios, íntegro, serio, y solamente
con palabras sanas e irreprochables.
Col. 4:6 Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con
sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.
De ser “con gracia” es de comunicar por tus palabras la presencia y
temor de Dios a otros. Demuestra que estás bajo los principios de la
religión, y que eres piadoso.
Santiago 4:17 y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.