GENESIS
El primer libro de la Biblia inicia de manera adecuada con la frase En el principio». Esta frase (hcb.
bcrésit) también se utiliza como título del libro en la tradición judía. De hecho, es un libro de comienzos n
«orígenes», como lo sugiere su título en español Génesis (derivado de la Septuaginta [Gn. 2:4a como su fuente
probable]). Aunque se cita pocas veces en otros lugares, el libro es básico para el resto de la Torá (los cinco
primeros libros de la Biblia), para el Antiguo Testamento, e incluso para el Nuevo Testamento.
Estos cinco libros de la Torá forman parte de una unidad de historia, trama y tema que los une, al igual
como su atribución tradicional a un solo autor, Moisés (véase más adelante). Por ello será imposible aislar por
completo a Génesis de los otros cuatro libros en el análisis que sigue de la autoría, estilo y mensaje teológico.
Génesis abarca un período sumamente largo de tiempo, más largo quizá que el resto de la Biblia junta.
Comienza en el lejano pasado de la creación, evento acerca de cuya fecha absoluta ni siquiera podemos
conjeturar, a través de milenios hasta llegar a Abraham al final del capítulo 11. En ese momento la línea
narrativa comienza a avanzar más despacio y se centra en cuatro generaciones de la familia de la promesa en su
desplazamiento de Mesopotamia a la tierra prometida, para concluir el libro en Egipto. Así pues, tenemos 1111
libro de fundamentos que abarca 1111 período de tiempo de duración desconocida y que sigue al pueblo de
Dios en su desplazamiento de 1111 extremo del Oriente Próximo al otro.
Antecedentes históricos.
Composición y autoría
El tema de la autoría de Génesis está ineluctablemente entrelazado con el de la composición y origen de
todo el Pentateuco. Por ello esta sección sobre la autoría será más extensa que las que se encuentran en otros
capítulos, pero servirá como base para los capítulos siguientes. Además, esta cuestión requiere un tratamiento
más completo, y por esta razón se prestará especial atención a la literatura secundaria.
Este tema ha dividido seriamente a estudiosos conservadores de otros. El punto focal del debate, que se
definirá luego, es la autoría mosaica. Sin embargo, debate quizá sea una palabra demasiado fuerte, ya que los
estudiosos no conservadores tranquilamente hacen caso omiso de los que siguen defendiendo el punto de vista
tradicional sobre la autoría (Eissfeldt, 077,166). Para ser justos, también debe decirse que los cristianos
conservadores se han mostrado demasiado propensos a distanciarse de la posibilidad de otras fuentes y
demasiado cerrados ante cualquier evidencia de actividad post-mosaica significativa. La marcada división entre
conservadores y otros se ha moderado en tiempos recientes gracias a un énfasis más marcado en la unidad
temática del Pentateuco por parte de los críticos, en lauto que los conservadores se lian mostrado menos
vacilantes en cuanto a hablar de fuentes (Ross, Wenham). Con todo, debido a la naturaleza e importancia del
tema, describiremos las posiciones tanto conservadora tradicional como crítica, trataremos de captar el estado
actual de la discusión y sacaremos conclusiones finales.
Texto y tradición
Sentido estricto, la Torá es anónima. En ninguna parte estos cinco libros alegan explícita o
implícitamente que Moisés sea su autor exclusivo (Aalders 1981, 5). Por otra parte, la temprana tradición judía y
cristiana (véase Ilarrison, IOT, 497, quien cita a Eclesiástico 24:23, Filón, .Josefo, la Misná y el Talmud) de manera
unánime atribuyen a Moisés desde Génesis a Deuteronomio. ¿Sobre qué base?
Si bien nunca se establece de manera específica una conexión entre Moisés y la Torá actual (en la Torá),
hay una serie de referencias a .su actividad como escritor (Allis 1943,1-18). Dios le ordena que registre ciertos
eventos históricos (Éx. 17:14; Nm. 33:2) y leyes (Éx. 24:4; 34:27), así como un cántico (Dt. 31:22, véase l)t. 32). Si
bien no se identifica a Moisés como el autor de gran parte de la Torá, el texto sí da testimonio del hecho de que
era el receptor de revelación y testigo de acciones redentoras.
Según testimonio bíblico posterior, hubo 1111 libro de la Ley que se asoció con el nombre de Moisés
(Jos. 1:7, 8). Más adelante en la historia de Israel, los israelitas podían referirse a un «Libro de Moisés» (2 Cr.
25:4; Esd. 6:18; Neh. 13:1). Estos pasajes proporcionan sólidos datos intrabíblicos en pro de una autoría
mosaica, sin ser específicos en cuanto a su forma o alcance. Resulta claro también que Jesús v la iglesia primitiva
relacionó gran parte, si no toda, de la Torá con Moisés (Mt. 19:7; 22:24; Mr. 7:10; 12:26; Jn. 1:17; 5:46; 7:23).
Esta evidencia ha conducido a la creencia de que Moisés escribió la Torá. Con todo, esta afirmación
siempre se califica con la admisión de que ciertos pasajes se agregaron después de la muerte de Moisés. El más
obvio de estos llamados pasajes post-mosaicos es Deuteronomio 34, el relato de la muerte de Moisés. Si bien
algunos han atribuido incluso este capítulo a Moisés, la mayoría de los conservadores alegan que fue un
agregado posterior, posiblemente por parte de Josué (Archer, SOTI, 83), aunque es más probable que fuera
posterior. Otros pasajes que contienen indicios de orígenes post-mosaicos incluyen Génesis 11:31, que asocia a
Ur de Abraham con los caldeos (tribu que dominó Mesopotamia meridional en el primer milenio), y Génesis
14:14, que menciona a Dan, una antigua ciudad que se conoció con este nombre >11I0 mucho más tarde (véase
también Gn. 32:32; 35:31; 40:15; Dt. 3:14; :t | i, 6, 10). Además de esos pasajes que fueron escritos con toda
probabilidad después de la muerte de Moisés, también hay pasajes que 1 < tillan chocantes si se atribuyen a
Moisés (los así llamados a-mosaicos). Por ejemplo, Números 12:3 se refiere a Moisés como el hombre más
humilde que jamás haya vivido, afirmación que seguramente no hubiera hecho acerca de sí mismo el hombre
más humilde del mundo.
Así pues, el punto de vista conservador siempre se ha atenuado, aunque de forma sutil, con la admisión
de elementos no mosaicos en la Torá. Si bien en la mente de la mayoría, estas porciones no mosaicas son pocas
y muy esporádicas, sí indican que hablar de Moisés como autor del Pentateuco no es lo mismo que decir que
cada palabra sea resultado de su trabajo. Puesto que hay lo que parecen ser agregados posteriores, muchos
conservadores hablan en términos de «autoría esencial» de Moisés. Esta expresión afirma con claridad que
Moisés i", el autor de la Torá, aunque también deja abierta la posibilidad de agregados canónicos posteriores.
De hecho, los elementos post-mosaicos y a-mosaicos podrían representar tan solo la punta del iceberg.
Existe la posibilidad de descubrir una considerable cantidad de redacción tardía, la cual se podría extender hasta
el último período de la historia del Antiguo Testamento.
Junto con esto, también debe admitirse que se han utilizado fuentes en la composición de la Torá. Rara
vez se las cita de manera explícita (véase Nm. 21:14, el «Libro de las guerras del SEÑOR», que probablemente
sea un documento post-conquista, y Ex. 24:7 «el libro del pacto»). Además, la fórmula Toledot podría indicar
(pie se usaron muchas fuentes en Génesis (véase la discusión en «Estructura»). Pero ni el texto bíblico ni la
doctrina tradicional de la Escritura se contradicen con una utilización amplia de fuentes por parte del autor
bíblico.
Métodos históricos críticos
El espacio solo nos permitirá una descripción general del método histórico-crítico en la cuestión de la
composición del Pentateuco. En otras obras, como en Graus, Rogerson y R.J. Thompson se encuentran
exposiciones detalladas del desarrollo del método y sus conclusiones.
|Aunque fueron personas aisladas las que cuestionaron primero la coherencia literaria de Génesis hasta
Deuteronomio, el más notable fue el filósofo Spinoza (1632-1677). Pronto lo siguió J. Astruc (1684- 1766), físico
que desarrolló un criterio sencillo para diferenciar dos fuentes que creyó que se utilizaron en la composición de
Génesis. Con la diferenciación de esas fuentes sobre la base del empleo de los dos nombres para Dios (Elohim y
Yahvé), Astruc trató de defender la autoría mosaica de Génesis. S11 método, sin embargo, muy pronto se
divorció de sus conclusiones por cuanto estudiosos durante el siglo siguiente (sobre lodo Eichhorn, profesor en
Góttingen desde 1788 hasta 1827) y más adelante siguieron buscando fuentes. En el período que finalizó en
1880 se habían desarrollado una serie de criterios con el fin de aislar cuatro fuentes básicas (y en este período
siguieron este orden): la fuente Yahvista (J), la fuente Elohista (E), la fuente sacerdotal (P) y la fuente
Deuteronómica (D). Ninguna de éstas estuvo directamente asociada con Moisés.
La década de 1880 fue determinante en el desarrollo del método histórico-crítico aplicado al Pentateuco
porque en ella vio la luz la monumental obra de J. II. Wellhausen Prolegomena zur Geschichte Isi'aels (publicada
en 1883, en inglés en 1885). La obra de Wellhausen tuvo una influencia muy grande porque, por primera vez,
pudo asociar la historia del desarrollo del Pentateuco con la historia del desarrollo de la religión israelita en una
forma que convenció a la mayor parte de los principales estudiosos de Europa, Inglaterra y Estados Unidos de
América, y al mismo tiempo empujó a sus críticos (sobre todo Mengstenberg y Delizseh) hasta los límites de la
erudición. Incluso hoy, ante todas las críticas básicas de la hipótesis documental (véase más adelante),
rechazarla es verse colocado en la esfera de los «ingenuos y arrogantes» (Childs, IOTS 127).
La expresión clásica de la hipótesis documental se puede asociar con el punto de vista de Wellhausen,
aunque en la actualidad muy pocos estudiosos se considerarían como wellhausianos. Sin embargo, como es
contra su posición que todos plantean su propia opinión, resulta útil describirla.
Wellhausen argumentaba, en línea con la erudición que lo precedió, que el Pentateuco se componía de
cuatro fuentes básicas. Estas fuentes podían diferenciarse entre sí sobre la base de los criterios siguientes:
1. El empleo de nombres divinos diferentes, en particular Yahvé (.1) y Elohim (E).
2. La existencia de dobletes, o sea, la misma historia básica podían ser relatos repetidos (p. ej. las historias
esposa-hermana, Gn. 12:10- ’o; 20:26) o incidentes separados con el mismo fin en el contexto narrativo (p. ej.
los sueños de estrellas y gavillas de José, G11. 37:5-11) ■
3. Diferencias de estilo, incluyendo el empleo de dos nombres diferentes para designar a la misma persona, tribu
o lugar (Reuel/Jetro; Horeb/Sinaí; Jacob/Israel; Ismaelitas/Madianitas).
4. Diferentes teologías. Por ejemplo, J se suele caracterizar como descripción antropomórfica de Dios; D
presenta una forma de retribución teológica; P está llena de preocupaciones sacerdotales y tiende a enfatizar la
trascendencia de Dios. Se suele alegar que los puntos de vista diferentes en los documentos putativos muestran
la progresión en la teología de Israel desde el animismo al henoteísmo y Finalmente al monoteísmo. Además los
estudios críticos tradicionales ven una progresión cronológica entre las fuentes en cuanto a la forma de culto, p.
ej., el punto de la centralización del culto. Según la crítica tradicional, J 110 habla de centralización (Ex. 20:24-
26); D la exige (Deut. 12:1 -26) y P la asume (Éx. 25-40, Nm. y Lv. 1-9).
Sobre la base de estos criterios, Wellhausen diferenció las siguientes fuentes (propuestas con fechas y
descripciones):
J. En la época de Wellhausen, se reconocía que .1 era la fuente más antigua. Pero unos cuantos años antes de su
obra E1, ahora llamada r. se consideraba como la más antigua. La característica que condujo .1 <|iie se la
llamara así (Yahvista) es su empleo del nombre del pacto aplicado a Dios. La mayor parte de los críticos asignan a
J la monarquía inicial, en el siglo décimo o noveno a.C. y, debido a sus referencias positivas a Judá en los textos
como Génesis 49:8-12, creyeron que se había originado ahí. El estilo de J suele caracterizarse como «claro y
directo, pero su sencillez es la de arte consumado» (Speiser 1964, xxvii). T.n su estilo y en su teología, .1
contrasta muy marcadamente con P. En tanto que P se centra en Dios, J se ocupa del ser humano y de la tierra. J
utiliza antropomorfismos para describir a Dios; por ejemplo, I >ios da forma al hombre con el barro de la tierra, y
camina con Adán cu el Jardín. J comienza en Génesis 2 (el así llamado segundo relato ilc la creación) y continúa
por todo el libro de Números, aunque puede incluir unos pocos versículos de Deuteronomio. Se puede
encontrar una lista completa de los pasajes asociados con J en Eissfeldt, 07'/, 199-201. El crítico literario Harold
Bloom ha ofrecido 1111 análisis penetrante de J en una forma que se ha ganado una vasta audiencia. Su opinión
de que J era una mujer, quizá incluso la nieta de David, es pura especulación (Alter 199 E. Si .1 está asociada con
el nombre Yahvé para Dios, E se identifica por el empleo del más genérico Elohim. Esta fuente data de un siglo
después de.) (Porque presupone la división del reino, cf. Soggin IOT, 107) y se ubica en un marco septentrional
(aunque Eissfeldt, OTI, 203,
lo duda). Esta última opinión se deduce de lo que parece como un énfasis en asuntos septentrionales y
personalidades septentrionales, como José. En teología, E se centra más en preocupaciones «religiosas y
moralistas» (Harrison, IOT, 502). E es más fragmentada que J o P (y opiniones recientes le asignan cada vez más
de E a J, véase luego). Se inicia con Génesis 15 y continúa hasta Números 32, aunque también se asignan a E
algunos pasajes en Deuteronomio (véase la lista completa en Eissfeldt, OTI, 200-201).
D. Una de las contribuciones de Wellhausen fue revertir el orden de D y P (Rogerson 1985, 266). Así la tercera
vena narrativa que identifica la crítica clásica de fuentes es D (Deuteronómica), asociada en la 'Torá sobre todo
con el libro del que se deriva su nombre (véase en él 1111 análisis detallado). La médula del libro de
Deuteronomio se identifica a menudo como el documento que se encontró en el templo durante el reino de
Josías (2 R 22-23, pero véase Wenham, 1985). Se ha debatido mucho acerca de la forma del documento
encontrado en ese tiempo, pero en todo caso, casi todos los críticos datan a D en la época de Josías (finales del
siglo séptimo). Si bien 1) rara ve/, incursiona en los primeros cuatro libros de la Tora, su influencia se siente
mucho en gran parte del canon. Se explicará la teología de D en el capítulo sobre el libro de Deuteronomio.
P. P es quizá la más peculiar de las venas del Pentateuco. Sus preocupaciones son la cronología, la genealogía, el
ritual, el culto y la ley, áreas que se asocian fácilmente con el sacerdocio, y de ahí su nombre, fuente sacerdotal.
A esta fuente tradicionalmente se le ha asignado una fecha tardía, hacia el siglo quinto o cuarto y está
relacionada con el Exilio y después. P refleja el orden post-exílico del sacerdocio y también la preocupación en
ese período por la obediencia a la ley. Esta fecha corresponde a la colección que ahora conforma P, ya que gran
parte del material se cree que proviene de una época anterior. Un argumento que se utiliza para sustentar la
fecha posterior de la fuente es el hecho de que P muestra influir solo en Crónicas, libro fechado lo más
temprano en el siglo quinto (Eissfeldt, IOT, 208).
P está presente en lodo Génesis basta Números. Se asignan a símiles porciones de estos libros, y también unos
pocos versículos de Deuteronomio (véase Eissfeldt, OTI, 188-89). Puede encontrarse junto culi otro material
procedente de otras fuentes (como Gn. i:i-2:4a I’ y
• .u. |:2b-25=J) o se entrelaza con otras fuentes (véase el análisis tradicional del relato del diluvio a J y P).
t '.n época reciente, McEvenue ha estudiado el estilo de P a la manera
• Ir la Nueva Crítica (lectura total). Ha argüido en contra de las \ .duraciones típicamente negativas de la calidad
literaria de P y de su contribución teológica.
Algunos estudiosos concluyen que P fue en sí misma una fuente educativa continua, sino más bien que «P» fue
el redactor final del Pentateuco (véase Wenham, 1987, xxxii, con bibliografía).
Redactores. Hasta aquí hemos descrito las cuatro fuentes narrativas principales en la Torá. No se colocan
simplemente una junto a otra, como que se integran entre sí en forma creativa. Los responsables por la revisión
de las fuentes suelen recibir el nombre de redactores o editores. Estos redactores fueron responsables por el
crecimiento de la tradición, ya que ante todo se unieron .J v E, luego 1) con JE y finalmente P con JED. El redactor
más importante habría sido el último, \ .1 que dio la forma definitiva distintiva de la Torá. Véase*en Friedman ('.
•003), Su interesante investigación que ofrece una perspectiva contemporánea de la hipótesis documentaría.
Opiniones críticas alternativas
[Link] páginas anteriores han descrito la hipótesis documental tradicional. Como mencionaremos luego, hay una
serie de variantes acerca del tema, y de hecho, se han presentado interrogantes lundamentales en cuanto al
método. Antes de evaluar la hipótesis documental, sin embargo, se describirán en forma breve tres opiniones
críticas alternativas: (1) el método fragmentario, (2) el método subsidiario y (3) la crítica de formas e historia de
las tradiciones.
Método fragmentario
La característica distintiva de la hipótesis documental (como una clase particular de análisis de fuentes) no es
que postula fuentes para explicar la composición del Pentateuco, sino más bien que estas fuentes eran
originalmente cuatro narraciones continuas independientes. El método fragmentario niega que las fuentes
tuvieran una unidad independiente original. Los primeros estudiosos que describen este método de manera
seria fueron A. Geddes, J. S. Vater y M. M. L. de Wete (finales del siglo dieciocho y comienzos del diecinueve,
véase Rogerson 1985, 35, 154-57). La hipótesis documental conlleva una mayor responsabilidad de ofrecer
pruebas; no solo debe identificar las fuentes para bloques individuales de material (fragmentos), sino que
también debe mostrar que los fragmentos mismos pertenecieron originalmente a las cuatro narraciones
continuas que la teoría propone.
Método subsidiario
Otros estudiosos opinaron que había un solo documento básico que posteriormente fue completado por un
autor tardío, el cual había usado el documento básico, o por un redactor tardío que usó un solo documento
(Gntndschrift) como base y otro documento para completarlo. Según lo desarrolló Ewald (siglo diecinueve) y
otros (incluyendo a Delitzsch), se entendió cpie E fue el documento básico y que J fue el texto utilizado para
completarlo en fecha posterior. Poco después, sin embargo, se dividió E en dos documentos separados
(llamados luego E y P), lo cual condujo a más de un documento continuo. Algunos estudios recientes (Wenham,
véase luego), sin embargo, han regresado a una forma de hipótesis subsidiaria, basada en el hecho de que, en
estos días, rara vez se reconoce E como una fuente independiente.
Crítica de formas y crítica de las tradiciones
Bajo la influencia de estudios del folklore de su época, H. Gunkel modificó significativamente el curso del estudio
del origen del Pentateuco por lo menos para una serie de estudiosos alemanes importantes (Longman 1985). En
lugar de fuentes documentales (cuya existencia nunca cuestionó) Gunkel se centró en unidades de la crítica de
formas, primordialmente sagas en el Pentateuco. Propuso su origen oral y su desarrollo a lo largo del tiempo. En
la generación siguiente, su pensamiento influyó sobre todo a Noth, von Rad y Westermann, todos los cuales
(como Gunkel) siguieron apoyando la hipótesis documental tradicional. Noth, sin embargo, se concentró en lo
que consideró ser los seis temas básicos del Pentateuco:
1. I listona primeva Historias patriarcales Exodo Sinaí
Travesía por el desierto
(>. Asentamiento
Nolli argüyó que estos seis temas nacieron y se desarrollaron de manera independiente, y se unieron tan solo en
una etapa posterior. Von Rad concordó y llamó la atención en cuanto a la ausencia del Sinaí en la tradición del
Éxodo. Citó Deuteronomio 26:5-10 (una declaración inicial de fe que no menciona el Sinaí) como sólida
evidencia de que
> ias dos tradiciones tenían una historia independiente de desarrollo.
Ene Rendtorff en la tradición alemana (077, 160-63, y 19771), quien reconoció la incompatibilidad de los
métodos de historia de las tradiciones y documental. En su obra describe cómo tradiciones Independientes se
agrupan en complejos individuales de tradición (tales como historias patriarcales diferentes, como Abraham,
Isaac, lacob y .losé). Luego estas se combinaron en complejos todavía mayores, la narración patriarcal, con
inserciones que las unen. Después de esto, la\ narraciones pasaron a formar parte de unidades todavía mayores
por medio de una redacción teológica, y finalmente pasaron por una revisión deuteronómica y sacerdotal.
Rendtorff sin duda acierta en apartarse de un método documental que ve el texto actual como una conjunción
torpe de documentos continuos diferentes. Su método toma en cuenta la fluidez de la narración en una forma
que le es ajena al método crítico antiguo. Pero métodos literarios más recientes cuestionan el método más
antiguo, y de hecho el método crítico-de tradiciones, a 1111 nivel todavía más profundo.
Evaluación del método crítico
El método crítico en el Pentateuco siempre ha encontrado resistencia de parle de círculos tanto judíos como
cristianos. En el siglo diecinueve se produjeron ataques incisivos contra el método sobre todo por parte de I
lenstenberg y Delitzsch (quien sostuvo un método modificado de fuentes), y en el siglo veinte por parte de O. T.
Allis, U. Cassuto, K Kitchen y G. .J. Wenham e incluso últimamente por Alexander