RÚBRICA PARA EVALUAR EL ENSAYO
Facultad de Ciencias de la Salud Carrera de Psicología
Curso: Internado 1 Docente: MARGARITHA MONICA OBREGON ANGELES
Semestre: 2024-1
Apellidos y nombres del estudiante: Cordova Salinas, Mariana Salome
Clase N°: 10097 Fecha: 8/09/2024
INDICACIONES: Elaborar un ensayo clínico de mínimo 4 caras correspondiente a la
lectura, teniendo las
siguientes partes: Introducción, desarrollo, conclusiones y bibliografía.
Descripción / Indicador de logro Logrado Logrado En No
Excelente Regular Proceso logrado
(5) (4) (3-2) (1)
Desarrolla introducción
demostrando, coherencia y calidad en el
mismo.
Elabora el desarrollo de la lectura con
claridad, coherencia y buen criterio.
Elabora sus conclusiones con
calidad, coherencia y buen criterio.
Menciona la bibliografía. Mínimo 3
Puntaje total
ENSAYO – T1
- Docente: Margaritha Monica Obregon Angeles.
- Estudiante: Mariana Salome Cordova Salinas.
- Curso: Internado I.
2024
"Hacia un Entorno Escolar Seguro: Cómo la Prevención Combate
la Violencia y Fomenta la Convivencia"
INTRODUCCION
La violencia escolar es un fenómeno complejo que afecta profundamente la dinámica
educativa y social dentro de las instituciones educativas. Este tipo de violencia no solo
incluye agresiones físicas y verbales, sino también formas más sutiles de hostilidad como
el acoso escolar, la exclusión social y el ciberacoso. La presencia de violencia en el ámbito
escolar no solo deteriora el ambiente de aprendizaje, sino que también puede tener
efectos perjudiciales duraderos en el bienestar emocional y psicológico de los
estudiantes.
Enfrentar la violencia escolar requiere un enfoque multifacético que contemple no solo
la intervención en situaciones de conflicto, sino también la implementación de
estrategias preventivas para evitar que tales situaciones se materialicen. Este enfoque
integral se basa en tres niveles de prevención: primaria, secundaria y terciaria. Cada uno
de estos niveles aborda diferentes etapas del problema y busca reducir la incidencia de
la violencia y mitigar sus efectos.
La prevención primaria se centra en las estrategias proactivas que se aplican antes de
que ocurra cualquier incidente de violencia. Su objetivo es crear un entorno escolar en
el que se minimicen los riesgos y se fomenten relaciones saludables y respetuosas entre
los estudiantes. Esto puede incluir la implementación de programas educativos que
promuevan habilidades socioemocionales, la creación de un clima escolar positivo y el
entrenamiento de los docentes para identificar y abordar problemas potenciales antes
de que se agraven.
Cuando la violencia comienza a manifestarse, entran en juego las estrategias de
prevención secundaria. Este nivel de prevención busca intervenir de manera temprana
en los casos donde ya se han detectado signos de violencia o comportamiento
problemático. Las acciones en esta etapa incluyen la provisión de apoyo inmediato para
los estudiantes afectados, la mediación en conflictos emergentes y la implementación
de medidas correctivas para evitar la escalada de los problemas. La intervención
temprana puede ser crucial para desactivar situaciones potencialmente violentas y
ofrecer soluciones rápidas y efectivas.
Por último, la prevención terciaria aborda la violencia ya establecida y sus
consecuencias. Este nivel de prevención se enfoca en la rehabilitación y el apoyo a las
víctimas y agresores, así como en la evaluación y ajuste de las políticas escolares para
prevenir futuros incidentes. Las estrategias terciarias incluyen programas de
rehabilitación para los involucrados en actos violentos, apoyo psicológico para los
afectados y la revisión de las políticas y procedimientos escolares para mejorar las
respuestas a incidentes de violencia.
La implementación efectiva de estrategias de prevención primaria, secundaria y terciaria
es esencial para la creación de un ambiente educativo seguro y saludable. Estas
estrategias no solo ayudan a reducir la incidencia de la violencia escolar, sino que
también contribuyen a la mejora de la convivencia entre los estudiantes, docentes y la
comunidad educativa en general. En este contexto, es fundamental comprender cómo
cada nivel de prevención contribuye a la creación de una atmósfera escolar en la que
todos los miembros puedan desarrollarse plenamente, sin el temor a la violencia.
DESARROLLO
La convivencia escolar se refiere al conjunto de relaciones y dinámicas que se establecen entre
los miembros de la comunidad educativa: estudiantes, docentes, personal administrativo y
familias. Un ambiente de convivencia positiva es fundamental para el desarrollo integral de los
estudiantes, ya que fomenta el respeto mutuo, la colaboración y el sentido de pertenencia. La
convivencia adecuada no solo facilita un entorno de aprendizaje más eficaz, sino que también
previene y reduce la incidencia de comportamientos violentos.
En el contexto escolar, la convivencia está estrechamente relacionada con la prevención de la
violencia. Un entorno donde se promueve el diálogo abierto, el respeto y la empatía puede
actuar como un amortiguador frente a las situaciones de conflicto y violencia. Además, el
fortalecimiento de las habilidades socioemocionales y la creación de una cultura de inclusión son
pilares para asegurar una convivencia armónica y prevenir la escalada de comportamientos
violentos.
La prevención de la violencia escolar se articula en tres niveles cruciales para mejorar la
convivencia y crear un ambiente educativo seguro. La prevención primaria se enfoca en
establecer un entorno positivo desde el inicio, promoviendo habilidades socioemocionales en
los estudiantes, fomentando una cultura inclusiva y capacitando a los docentes para identificar
y abordar problemas antes de que surjan. La prevención secundaria interviene tempranamente
cuando ya se manifiestan signos de violencia, a través de apoyo inmediato, mediación de
conflictos y seguimiento continuo para evitar la escalada de problemas. Finalmente, la
prevención terciaria se dedica a la rehabilitación y apoyo tras la ocurrencia de violencia,
proporcionando programas de rehabilitación para agresores y víctimas, apoyo psicológico y
revisando las políticas escolares para prevenir futuros incidentes. Implementar eficazmente
estas estrategias contribuye significativamente a la mejora de la convivencia escolar y al
bienestar general de los estudiantes.
CONCLUSION
La implementación de estrategias de prevención de la violencia escolar es de suma
importancia para todos los colegios en Perú, ya que aborda no solo la reducción de
incidentes violentos, sino también la creación de un entorno educativo más seguro y
constructivo. La prevención primaria, secundaria y terciaria ofrece un enfoque integral
que permite a las instituciones educativas anticipar, intervenir y gestionar la violencia
de manera eficaz. La prevención primaria establece un clima escolar positivo desde el
inicio, fomentando el respeto y la inclusión; la prevención secundaria interviene
tempranamente en los casos emergentes para evitar que los problemas se agraven; y la
prevención terciaria proporciona apoyo y rehabilitación en casos de violencia ya
establecida.
Adoptar estas estrategias en todos los colegios del Perú es crucial para mejorar la
convivencia escolar y garantizar que todos los estudiantes puedan aprender y
desarrollarse en un ambiente libre de temor y violencia. La experiencia positiva de
escuelas que han aplicado programas de prevención demuestra que una inversión en
medidas preventivas no solo reduce la violencia, sino que también disminuye la tasa de
expulsiones y mejora el bienestar general de los estudiantes. Por lo tanto, es imperativo
que las políticas educativas nacionales promuevan y apoyen la implementación de estas
estrategias, asegurando que cada colegio cuente con los recursos y el conocimiento
necesarios para construir entornos educativos seguros y estimulantes en todo el país.
Un ejemplo claro de la eficacia de estas estrategias se observa el colegio IES María
Galiana que implementaron un programa integral de prevención. En este caso, se logró
una notable reducción en el número de incidentes violentos y expulsiones escolares,
evidenciando los efectos positivos de la intervención proactiva y el apoyo continuo.
Estos resultados subrayan la importancia de adoptar enfoques preventivos en la
educación, demostrando que, al invertir en la prevención, las escuelas no solo
disminuyen la violencia, sino que también mejoran el ambiente de aprendizaje y
fomentan una convivencia más armoniosa y productiva. La experiencia del colegio
resalta cómo las estrategias bien aplicadas pueden transformar significativamente el
entorno educativo y beneficiar a toda la comunidad escolar.
BIBLIOGRAFIA
• Cerezo, J. (2019). Prevención de la violencia en el ámbito escolar: Estrategias y
prácticas efectivas. Revista Iberoamericana de Psicología: Ciencia y Tecnología, 12(2),
55-73.
• García, I., & Martínez, A. (2020). Intervención y prevención en casos de violencia
escolar: Un enfoque desde la psicología educativa. Psicología y Educación, 15(1), 85-
98.
• López, E., & Valdés, C. (2018). Programas de prevención de violencia escolar en
América Latina: Una revisión de prácticas y resultados. Revista Latinoamericana de
Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, 16(2), 112-127.