1.
Introducción
Para que una conducta adquiera relevancia en el derecho penal
debe reunir los elementos del tipo que se le imputa. Es decir,
debe cumplir con el supuesto de hecho previsto en una
disposición legal de la parte especial del Código Penal o en una
ley penal especial. Es por ello que la tipicidad se encuentra
aunada al principio de legalidad. Pues la conducta delictiva
debe encontrarse previamente determinada como tal.
Sumado a lo anterior se puede afirmar que el principio de
legalidad es un requisito para el ejercicio de la potestad punitiva
del Estado, contrario sensu, la falta de tipicidad de la conducta
impide que se le pueda considerar como penalmente relevante.
Su sola dañosidad o perturbación social es insuficiente para que
pueda alcanzar el carácter de un injusto penal. (Roxin, 2002,
p.43)
La determinación del contenido de la tipicidad fue objeto de un
intenso debate doctrinario durante varios años, desde que fue
incluida en la teoría del delito. Discutiéndose extensamente
sobre su naturaleza, alcance y relación con los otros elementos
del delito.
Esto ocasionó que los componentes del tipo también sufran
modificaciones con el tiempo. Por ello es necesario analizar la
evolución de la tipicidad en aras de distinguirlo
terminológicamente del tipo, para luego analizar los
componentes del tipo penal.
Concepción pentapartita del delito
2. Reconocimiento de la tipicidad como elemento del
delito
El maestro Roxin atribuye a Beling como fundador o pionero de
la inclusión de la tipicidad a la teoría del delito, propugnando
que toda figura delictiva tiene elementos de carácter externo y
de carácter interno, concluyó que la tipicidad constituía un
elemento fundamental del delito, al que se le encargaba
describir la parte externa del hecho delictivo.
De esta manera, en aquel momento histórico, la tipicidad se alzó
por vez primera, como aquel elemento del delito caracterizado
por ser descriptivo, al no contener ninguna valoración (como
sucede en la antijuridicidad) y objetivo, al excluir todos los
procesos subjetivos que debían ser materia de estudio del
elemento de la culpabilidad (pues en un inicio el dolo y la culpa
no eran parte de la tipicidad al no existir aún la tipicidad
subjetiva). (Cerezo Mir, 2008, p.195)
3. Tipo y tipicidad (distinción terminológica)
Es necesario distinguir lo siguiente, el tipo es la descripción
concreta de la conducta prohibida redactada por el legislador
(del contenido, o de la materia de la norma). Por tanto, el tipo es
un instrumento legal pues pertenece al texto de la ley y
sustenta de este modo aquel principio de legalidad.(Welzel,
1987, p.76)
En cambio, la tipicidad, es el resultado de la verificación de si
la acción o conducta coincide con lo descrito en el tipo. El
proceso para determinar la tipicidad de una conducta recibe el
nombre de juicio de tipicidad. En donde el intérprete realiza el
ejercicio de imputación, tomando como base para ello el bien
jurídico protegido y cautelado por el legislador en la redacción
de la norma penal, para luego determinar si la acción o
conducta, calza con el contenido de dicho tipo penal.
Teniendo en cuenta lo anterior, de resultar afirmativo el juicio de
tipicidad, dará lugar a que aquella conducta sea una conducta
típica, contrario sensu, de ser negativo el juicio de tipicidad,
resultará una conducta atípica, ante la ausencia de tipicidad.
(Jescheck, 2002, p.262)
4. Elementos estructurales del tipo (constitutivos)
Los sujetos del delito son reconocidos de distinta forma
dependiendo de la redacción de la ley para cada tipo de delito,
es así, que son indeterminados cuando la ley no requiere una
característica específica en ellos, entiéndase por tanto que
cualquiera podría o bien cometer o bien padecer el delito y
suelen ser ubicados en la redacción de nuestro Código
Penal con los pronombres («el que», «aquel que», «a quien
resulte»). Pero también pueden ser determinados, cuando la
ley penal en su redacción exija una característica específica o
calidad especial para identificar al autor y a la víctima del delito.
Por otro lado, el objeto de la acción es el elemento
perteneciente al mundo exterior, sobre el que recae
materialmente la acción típica. En este objeto, se concretará la
vulneración de los intereses jurídicos que pretende tutelar el
legislador en cada tipo penal.
4.1 Sujetos del delito (activo y pasivo)
El sujeto activo es la persona o personas que realizan la
conducta típica contenida en la ley penal, comprende a la
persona individual y el estudio de su grado de interacción con el
delito, es objeto de análisis en la autoría y participación.
En cambio el sujeto pasivo podemos identificarlo rápidamente
al preguntarnos: ¿a quién pertenece el bien jurídicamente
protegido?, Y en general, un bien o interés pertenece a la
persona (colectiva o individual), a la sociedad o al Estado, por
tanto, este sujeto puede tratarse de una persona natural (delitos
contra la vida, libertad, patrimonio, etc.) o incluso un feto
(aborto) o una persona jurídica (delitos societarios, contra el
patrimonio, etc.), incluido el Estado (delitos contra la
administración pública).
4.2 Objeto del delito (material y formal)
El objeto material es la persona o cosa sobre la que se
despliega la conducta típica, no necesariamente debe coincidir
en el primer caso con el sujeto pasivo. Así, por ejemplo, en las
lesiones o en el secuestro, el objeto material es también el
sujeto pasivo; puesto que la acción de lesionar recae sobre el
cuerpo de la propia víctima y correlativamente la acción de
secuestrar requerirá evidenciar la efectiva retención corpórea de
la víctima en determinado lugar en contra de su voluntad. Pero
también ocurre que el objeto material sea distinto a la entidad
corpórea del sujeto pasivo, situación que ocurre por ejemplo en
el delito de hurto, dado que el comportamiento al recaer sobre
un objeto, su propietario puede encontrarse lejos de este bien o
incluso en lugar distinto y aún así sufrir de la comisión por este
delito. (Meini, 2014, p.68)
El objeto formal o jurídico es el bien jurídico o valor que
protege el derecho penal y que el delito perturba. El objeto
jurídico nunca coincide con el objeto material y las mutaciones o
alteraciones que pueda sufrir serán relevantes para el derecho
penal solo si son consecuencia de la afectación al bien jurídico.
Por ejemplo, el patrimonio del propietario disminuye en la
misma cantidad si su vehículo es robado o si lo regala, pero solo
en el primer caso se afecta el bien jurídico penal «libertad
patrimonial».
5. Elementos objetivos del tipo
Liszt definía al delito bajo la óptica de la teoría causalista,
como aquella acción motriz hecha por el hombre y capaz de
producir una alteración verificable en el mundo exterior,
reduciendo de este modo, su tipicidad a una mera comprobación
de los elementos objetivos del delito, requiriendo un nexo de
causalidad entre la acción y el resultado. (López, 2004, pp.38-
39)
En ese sentido, dicha acción humana debe estar descrita en el
tipo, a efecto de poder realizar esa verificación causalista. Hoy
en día, dicha corriente influyó en la estructura del tipo, por ello,
se requiere de la descripción del hecho delictivo, capaz de ser
representada semántica y gramaticalmente mediante un verbo
rector, junto con circunstancias que sitúan al verbo rector en
una serie de contextos como: tiempo, medios, modalidades, y
otros de carácter descriptivo.
6. Reconocimiento de los elementos subjetivos del tipo
No fue sino hasta la aparición de la teoría finalista, donde
Mezger señaló que al momento de describir el injusto, ocurrían
casos en los que era necesaria identificar la finalidad contenida
en la intencionalidad del agente activo. Consolidándose la
necesidad de subsumir la acción humana junto con el
componente subjetivo para determinados delitos. Por ejemplo:
violación sexual-ánimo libidinoso, homicidio-animus necandi.
A partir de la normativización de la corriente causalista, se
enarboló la teoría de los elementos subjetivos del injusto,
los que antiguamente eran considerados como excepciones al
carácter eminentemente objetivo de la tipicidad (Mezger, 1955,
p. 346)
6.1 Elementos subjetivos del tipo
Es así, que el carácter puramente objetivo de la tipicidad
formulado por Beling en su día, fue finalmente abandonado
cuando el finalismo trasladó el dolo y la culpa del campo de la
culpabilidad al campo de la tipicidad. Este hecho conllevó a la
adopción de una postura uniforme en la doctrina, aceptando
como regla general, que el tipo contenía no sólo una parte
objetiva sino también una parte subjetiva, atendiendo ello la
corriente finalista del delito.
Su aporte a la corriente doctrinaria actual, es que, al momento
de subsumir aquella conducta penalmente relevante dentro del
elemento de la tipicidad, el tipo debe contener una
parte objetiva y otra subjetiva. Como ocurre en el delito de
genocidio, en donde se reclama la existencia de un ánimo
especial del autor más allá del animus necandi o en el delito de
discriminación que trasciende el animus difamandi. O en tipos
no tan complejos en donde se identifica el vocablo «a
sabiendas»
Artículo 140.- Matrimonio con persona casada
El no casado que, a sabiendas, contrae matrimonio con
persona casada será reprimido con pena privativa de libertad no
menor de uno ni mayor de tres años.
7. Reconocimiento de los elementos normativos del
tipo
Los llamados elementos normativos del tipo son aquellos
elementos típicos que tienen un carácter valorativo, esto sin
cuestionar el carácter no valorativo de la tipicidad, lo cual se
mantuvo como regla general, puesto que los elementos
normativos del tipo se entendieron, más bien, como elementos
típicos de carácter excepcional, pues en realidad se trataban de
elementos de la antijuridicidad, que por tenor de la ley, es decir,
por redacción del legislador, pasaban al tipo penal y debían ser
abarcados por tanto, en el dolo (Mayer, 2007, p.228)
De manera posterior se llegó a evidenciar que los
llamados elementos normativos del tipo no eran tan
excepcionales como en un principio se les creía, puesto que en
algunos casos, los elementos considerados meramente
descriptivos alcanzaron un significado importante en la
redacción de la norma penal para determinados tipos de delitos.
7.1 Elementos normativos del tipo
Así por ejemplo, el elemento normativo de documento, para el
delito de falsificación de documentos, requiere de un
proceso de valoración jurídica que permita determinar si lo
preservado en aquel soporte material significaba un documento
propiamente dicho y a su vez revestido con relevancia para el
Derecho Penal o no. A partir de estas ideas, la tipicidad comenzó
a entenderse como una categoría normativa, puesto que se
precisaba de valoraciones jurídico-penales o extrapenales
(remitirnos a otra norma o a otra rama del conocimiento
humano) para entender el elemento normativo incorporado por
el legislador y así determinar si una conducta concreta era típica
o no. (Roxin, 2002, p.212)
De todo lo enunciado afirmamos que aquel carácter descriptivo-
objetivo con el que se asociaba al elemento de la tipicidad, hoy
en día ha dejado de ser la posición dominante, actualmente es
contemplado desde una perspectiva normativa; ya que, aquella
acción humana va a conjugarse con aquellos elementos
normativos que el legislador decida insertar en la redacción de
la norma penal para cada delito en concreto y si es que lo
hubiesen, yendo de esta forma, más allá de describir un suceso
externo e interno, sino que, el tipo debe soportar el juicio de
tipicidad que consiste en un análisis general entre la acción y los
elementos del tipo. (Ibidem)
8. Estructura moderna del tipo penal
Frank Almanza, 2014, p.142
Hoy en día, la doctrina penal de corriente dominante es unánime
en señalar que a los clásicos elementos estructurales o
constitutivos del delito, conformados por el sujeto (activo y
pasivo) y por el objeto (formal y material). Sumándosele los
denominados elementos: objetivos o descriptivos (tipo
objetivo); elementos subjetivos (tipo subjetivo) y
elementos normativos.
9. Conclusiones
Al amparo del principio de legalidad, para que una conducta
o acción adquiera relevancia delictiva debe reunir los elementos
definidos en el tipo penal correspondiente, es decir, debe
cumplir con el supuesto de hecho previsto en una disposición
legal de la parte especial del Código Penal o en una ley penal
especial.
Anteriormente, la tipicidad contenía solamente
aspectos objetivos, posición que fue superada con la corriente
finalista, que asumió dentro de la tipicidad, la necesidad de
analizar tanto los componentes objetivos como subjetivos del
delito (trasladando el dolo y la culpa a la tipicidad). Del mismo
modo, fue superado también aquél postulado que reducía a la
tipicidad como un elemento meramente de carácter descriptivo
sobre la acción, ya que, al aparecer los denominados elementos
normativos junto a la teoría de la imputación objetiva, se adoptó
la postura de abarcar la tipicidad desde una perspectiva
normativa, dando lugar al moderno juicio de tipicidad.
La tipicidad es el resultado de verificar si la conducta y lo
descrito en el tipo penal coinciden. A este proceso de
verificación se le denomina juicio de tipicidad, en donde
establece si lo ocurrido se subsume en el tipo penal. En otras
palabras, el tipo es la plataforma sobre la cual se realiza
el juicio de tipicidad, del cual se desprenden dos
resultados: tipicidad o atipicidad.
10. Bibliografía
ROXIN, Claus (2002). Política Criminal y Sistema de Derecho
Penal, Buenos Aires: Hammurabi.
MEZGER, Edmundo (1955) Tratado de derecho penal, Madrid:
Editorial Revista de Derecho Privado.
MAYER, Max Ernst (2007) Tratado de Derecho Penal Parte
General, Buenos aires: Editorial B de F.
JESCHECK, Hans & WEIGEND, Thomas (2002). Tratado de
Derecho Penal Parte General. España: Comare.
CEREZO MIR, José (2008) Derecho Penal Parte General,
Montevideo: Editorial B de F.
WELZEL, Hans (1987) Derecho Penal Alemán. Santiago: Editorial
Jurídica.
CEREZO MIR, José (2011) El Nuevo Sistema del Derecho Penal,
una Introducción a la Doctrina de la Acción Finalista,
Montevideo: Editorial B de F.
GARCÍA CAVERO, Percy (2019) Derecho Penal Parte General,
Lima: Ideas Solución Editoral.
VILLAVICENCIO, Felipe (2006) Derecho Penal Parte General.
Lima: Grijley.
VELÁSQUEZ VELÁSQUEZ, Fernando (2002). Manual de Derecho
Penal Parte General. Bogotá: Temis
MEINI MENDEZ, Ivan (2014) Lecciones de Derecho Penal. Parte
General Teoría Jurídica del Delito, Lima: Fondo editorial PUCP
BACIGALUPO, Enrique (1996) Manual de Derecho Penal Parte
General, Bogotá: Temis.
LÓPEZ BARJA DE QUIROGA, Jacobo(2004). Derecho Penal Parte
General: Introducción a la teoría jurídica del delito, Lima: Gaceta
Jurídica
1. Introducción
Claus Roxin incide en que el objetivo del derecho penal es
“asegurar a los ciudadanos una convivencia pacífica y libre
bajo el resguardo de todos los derechos humanos reconocidos
a nivel internacional”, por lo que considera penalmente
reprochable la “realización de un riesgo no permitido”[1].
A fin de determinar cuando una conducta es relevante para el
derecho, deberemos verificar si se cumplen los elementos
previstos del tipo penal. De acuerdo con Almanza Altamirano y
Peña Gonzáles, los elementos del tipo se dividen en: i)
elementos estructurales, ii) elementos objetivos, iii) elementos
subjetivos y iv) elementos normativos[2].
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2. Tipicidad
Tal como señala García Cavero citando a Beling, la tipicidad
debe ser entendida como una “categoría descriptiva o
valorativamente neutral”[3] que analiza la conducta desplegada
por el agente y su subsunción en el tipo penal. Para determinar
si la acción desplegada por el agente calza en el tipo penal, el
juzgador deberá llevar a cabo un juicio de tipicidad. En la
sentencia recaída en el Expediente 00031-2009-PHC/TC, el
Tribunal Constitucional define el juicio de tipicidad como:
11. (…) la valoración que se hace con miras a determinar si la
conducta objeto de examen coincide o no con la descripción
típica contenida en la ley. Es una operación mental (proceso de
adecuación valorativa conducta – tipo) llevada a cabo por el
interprete (juez) mediante la cual se constata o verifica la
concordancia entre el comportamiento estudiado y la
descripción típica consignada en el texto legal. La norma típica
debe ser vigente, valida formal y materialmente.
Asimismo, en la sentencia recaída en el Expediente 00197-
2010-PA/TC, el Tribunal Constitucional, aborda el subprincipio
de tipicidad (también llamado principio de taxatividad), como
una manifestación del principio de legalidad que es de
observancia obligatoria para el legislador penal o
administrativo, fijando un límite a la discrecionalidad,
atendiendo a que las prohibiciones que definen sanciones se
encuentren “redactadas con un nivel de precisión suficiente que
permita a cualquier ciudadano comprender sin dificultad lo que
se está proscribiendo, bajo amenaza de sanción en una
determinada disposición legal” (fundamento 6).
A modo de precisión, debemos establecer que existe
una diferencia entre los términos “tipo penal” y tipicidad“.
Recordemos que, mientras que en la tipicidad el intérprete
analiza la subsunción de la conducta desplegada por el agente
en el tipo penal, este último se refiere a la descripción de la
acción punible en la ley[4].
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3. Elementos estructurales del tipo
3.1 Sujetos del delito (activo y pasivo)
Respecto a los sujetos del delito, tenemos al sujeto activo, que
será aquel que realice la conducta típica. Asimismo, de acuerdo
con la relevancia del aporte, se responderá como autor o
partícipe del mismo.
Por otro lado, el sujeto pasivo, quien será el titular de manera
individual o colectiva, del bien jurídico lesionado o puesto en
peligro.
Es menester resaltar que, tal como lo señala la Corte Suprema
en el Recurso de Nulidad 2086-2016, Lima Sur, en algunos
casos, el sujeto pasivo será también la víctima del delito; esto
es, la persona sobre el que recae la acción del agente, pero en
otros no coincidirán. Un ejemplo de no coincidencia:
QUINTO. (…) el robo a mano armada a un Banco, cuando se
amenaza al cajero o se lo golpea para que abra la bóveda y el
delincuente pueda apoderarse del dinero. La víctima sería el
cajero y el Banco el sujeto pasivo. En el caso de autos, el
presunto agraviado Raciel Emilio Veliz Jarufe no fue víctima ni
era sujeto pasivo del presunto robo. En efecto, dicho agraviado
no estaba en poder del vehículo que se quería sustraer, menos
era su propietario; sino más bien fue un testigo presencial del
hecho punible, al observar que el acusado SALVATIERRA
TOVAR pretendía apoderarse del vehículo materia de autos.
En realidad, el propietario de dicha unidad móvil era el
agraviado Iván Mario Ataulluco Paredes, conforme se aprecia
de la Boleta Informativa de SUNARP, obrante a folios ciento
veinte, quien no estaba a bordo de su vehículo ni presente en
el lugar de los hechos.
3.2 Objeto del delito (material y formal)
El objeto se divide, a su vez, en objeto formal y objeto material.
El objeto formal se refiere a la persona o cosa sobre la que
recae la acción, y que no necesariamente coincide con el
sujeto pasivo del delito.
Por otro lado, el objetivo material del delito serán los bienes
jurídicos protegidos en la Constitución frente alguna acción que
los lesione o ponga en peligro, lo cual trae como consecuencia
una “dañosidad social cualificada”[5].
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4. Elementos normativos del tipo
García Cavero, citando a Mayer, señala que se tratan de
elementos de carácter valorativos que requieren ser
constatados mediante un juicio de valor en base a criterios
jurídico-penales[6]. A modo de ejemplo:
(…) el elemento típico de documento en el delito de falsificación
de documento requiere de un prceso de valoración jurídica que
permita determinar si lo preservado en un soporte material es
un documento o no para el Derecho Penal (p. 390).
5. Elementos objetivos del tipo
Atendiendo a la teoría causalista, desarrollada por Beling y
Liszt, el delito es la acción, definida como “todo movimiento
corporal causado por un acto voluntario” que produce un
resultado final, capaz de producir una alteración en el mundo
externo (Campoverde, Orellana y Sánchez citando a Liszt)[7],
incidiendo el nexo causal entre la acción y el resultado.
Señala García Cavero que “el principal elemento objetivo del
tipo penal será la conducta típica, la que establece
concretamente la forma de actuació (verbo rector) que lesiona
la norma penal”. Es menester resaltar que esta conducta
abarca tanto la acción como la omisión, salvo excepciones
puntuales[8].
6. Elementos subjetivos del tipo
Tanto el dolo como la culpa se presentan como los elementos
que forman parte de la imputación subjetiva.
Sin embargo, tal como expone García Cavero, el tipo penal
puede incorporar además “elementos subjetivos del injusto”; es
decir, circunstancias que atiendan a la intencionalidad del
agente al momento de cometer el ilícito[9]. Estos fueron
planteados por la teoría finalista (también llamada teoría de la
acción final), la cual abordó el “concepto final de acción como
conducta guiada por la finalidad”[10], De acuerdo con este
planteamiento, se somete la voluntad a un resultado
determinado.
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7. Conclusiones
Para verificar si una conducta es punible, debemos analizar si
efectivamente se cumplen los elementos del tipo: i)
constitutivos, ii) normativos, iii) objetivos y iv) subjetivos. En tal
sentido, el interprete deberá atender al subprincipio de
tipicidad, como una manifestación del principio de legalidad,
debiendo llevar a cabo un juicio de tipicidad, con el fin de
determinar si la conducta desplegada por el agente coincide o
no con la descripción típica contenida en la ley.
[1] Roxin, C. (2009). Política criminal y sistema de derecho
penal (Criminal Politik und Strafrecthssystem), Editorial Huelva,
Universidad de Huelva-Imprenta Beltrán. p. 29
[2] Almanza Altamirano, F., & Peña Gonzáles, O. (2010). Teoría
del delito-Manual Práctico para su aplicación en la teoría del
caso. Lima. Editorial Nomos & Thesis EIRL.
[3] García Cavero, P. (2019). Derecho Penal – Parte
General. (3ª ed). Ideas Solución Editorial. p.391
[4] Almanza Altamirano, F., & Peña Gonzáles, O. (2010). Teoría
del delito-Manual Práctico para su aplicación en la teoría del
caso. Lima. Editorial Nomos & Thesis EIRL. p. 131
[5] Schunemann, B. (2012). El propio sistema de la teoría del
delito. Vox Juris, 22. p. 11
[6] García Cavero, P. (2019). Derecho Penal – Parte
General. (3ª ed). Ideas Solución Editorial. p.390
[7] Campoverde, L, Orellana, W, & Sánchez, M. (2018). El
concepto y las funciones de la acción como elemento de la
teoría del delito. Revista Universidad y Sociedad, 10(2), 318-
322. Epub 02 de febrero de 2018. Recuperado en 04 de abril
de 2023, de http://scielo.sld.cu/scielo.php?
script=sci_arttext&pid=S2218-
36202018000200318&lng=es&tlng=es.
[8] García Cavero, P. (2019). Derecho Penal – Parte
General. (3ª ed). Ideas Solución Editorial. p.410
[9] García Cavero, P. (2019). Derecho Penal – Parte
General. (3ª ed). Ideas Solución Editorial. p.388
[10] Diccionario panispánico del español jurídico. Recuperado
el 05 del abril de 2023, de https://dpej.rae.es/lema/acci
%C3%B3n-final
López Soria, Y. (2020). La teoría del delito : revisión crítica del
elemento culpabilidad [en línea]. Tesis Doctoral. Pontificia
Universidad Católica Argentina. Disponible en:
https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/11122
Borja, E. (2005). Algunos Planteamientos Dogmáticos en la
Teoría Jurídica del Delito en Alemania, Italia y Espana.
(*) Elaborado por Giuliana Iglesias Spelucin, Bachiller en
Derecho por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).