“Año de la recuperación y consolidación de la economía peruana”
Tarea:
MYPES en el Perú (TA2)
Curso:
Derecho Empresarial
Docente:
Carlos Alberto Urquizo Abril
Carrera:
Contabilidad
Estudiante:
Mary Cielo Calanchi Cjumo Codigo: U25264406
Lima – Perú
2025
El Desarrollo Empresarial de las MYPES en el Perú: Entre Obstáculos Legales y
Falta de Articulación Estatal
Introducción
Las micro y pequeñas empresas (MYPES) constituyen más del 80% de todas las
empresas en Perú, y son las encargadas de una considerable proporción del empleo y
la economía del país. No obstante, a pesar de su importancia, estas entidades se
topan con una serie de obstáculos que impiden su expansión y fortalecimiento. El
sistema jurídico de Perú, unido a una administración estatal desorganizada, genera un
ambiente desfavorable para el progreso de las MYPES. Además, elementos internos
como la ausencia de planificación estratégica, deficiencias en la gestión y operación,
junto con restricciones personales del empresario, presentan un escenario complicado
para su progreso. Este trabajo tiene como objetivo examinar los factores clave que
influyen en el crecimiento o decrecimiento de las MYPES en Perú, analizar cómo el
marco legal las impacta y proponer sugerencias para mejorar su condición.
Factores que afectan el crecimiento de las MYPES
Según Wynn (2007), el crecimiento de las MYPES está condicionado por una serie de
factores que pueden agruparse en cinco categorías: operativos, estratégicos,
administrativos, externos y personales. Estas dimensiones permiten comprender la
naturaleza multidimensional de las limitaciones que enfrentan las pequeñas unidades
de negocio en países en desarrollo como el Perú.
Los factores operativos hacen referencia a los procesos internos de la empresa,
como el control de inventarios, la gestión de almacenes, la publicidad y la fijación de
precios. Muchas MYPES carecen de sistemas organizados en estos aspectos, lo que
limita su capacidad de competir en mercados más amplios o de mejorar su eficiencia
productiva.
Los factores estratégicos, por su parte, tienen que ver con la visión a largo plazo de
los empresarios, su capacidad para anticipar cambios en la demanda, segmentar
mercados y ajustar la oferta a nuevas realidades. La ausencia de planeamiento
estratégico y de conocimiento de mercado es común en este sector, especialmente en
negocios que operan en la informalidad o que surgen de forma improvisada.
En cuanto a los factores administrativos, estos abarcan desde la estructura
organizacional de la empresa hasta la gestión de recursos humanos, aspectos
contables y financieros, y el acceso al crédito. Muchas MYPES no cuentan con
personal capacitado ni con procesos claros de gestión, lo cual repercute en su
sostenibilidad.
Los factores externos incluyen elementos fuera del control de las empresas, como la
tecnología disponible, el comportamiento del mercado, la corrupción, la informalidad
generalizada y la inestabilidad económica. Estos factores impactan especialmente a
las empresas más pequeñas y frágiles, que no cuentan con herramientas para
enfrentar cambios bruscos o crisis estructurales, como la generada por el estado de
emergencia en 2020.
Por último, los factores personales, aunque no siempre considerados en la literatura
empresarial, tienen un peso determinante. La experiencia del empresario, su
motivación, educación y habilidades de gestión son claves en el éxito o fracaso del
negocio. Un emprendedor con escasa formación o sin orientación técnica difícilmente
podrá consolidar una empresa competitiva en el mercado formal.
El impacto del régimen legal en el desarrollo de las MYPES
El régimen legal peruano tiene un impacto negativo sobre el desarrollo de las MYPES
a nivel nacional. A pesar de que existen leyes que buscan incentivar su formalización,
en la práctica muchas normas se convierten en obstáculos que dificultan su
crecimiento. Uno de los principales problemas es el acceso al crédito: los requisitos
formales y la falta de garantías hacen que muchas MYPES no puedan beneficiarse de
programas de financiamiento, quedando marginadas del sistema financiero.
Asimismo, las cargas tributarias resultan desproporcionadas en relación con la
capacidad económica de estas empresas. La ley que establece que una MYPE no
debe superar los 720 sueldos mínimos como ganancia anual para mantener su
condición legal limita sus posibilidades de expansión y desincentiva el crecimiento
formal. A esto se suman trámites engorrosos y costosos, que complican la
formalización de nuevos negocios o su regularización ante entidades como la SUNAT.
Lejos de impulsar a las MYPES, el régimen legal las somete a una estructura
burocrática rígida que no se adapta a su realidad. En lugar de fomentar la
capacitación, la innovación o el acceso al mercado, muchas normativas terminan
siendo punitivas o excluyentes. Esto explica por qué más del 70% de las MYPES en el
Perú operan en la informalidad.
La desarticulación de las entidades estatales: una barrera silenciosa
En el Perú, existe una amplia gama de entidades que supuestamente promueven el
desarrollo de las MYPES, como el Ministerio de la Producción (PRODUCE), el
Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), el Ministerio de Trabajo (MTPE), COFIDE,
SUNAT y los gobiernos regionales y locales. Sin embargo, el principal problema no es
la falta de instituciones, sino su escasa coordinación y articulación.
Cada entidad opera con programas independientes, criterios propios y canales de
atención separados, lo que genera confusión entre los emprendedores y duplica
esfuerzos. Por ejemplo, mientras PRODUCE promueve programas de innovación, el
MEF ofrece créditos y COFIDE canaliza garantías, pero no existe una plataforma
unificada donde las MYPES puedan acceder a todos estos beneficios de manera
integrada.
Más que fusionar todas estas entidades —lo cual podría generar más burocracia y
pérdida de especialización—, se necesita implementar una estrategia de gobernanza
interinstitucional que promueva políticas coherentes, simplifique trámites y permita
un seguimiento real de los resultados. Una ventanilla única digital para
emprendedores, con orientación personalizada y servicios integrados, sería un gran
paso para resolver esta fragmentación.
Impacto del estado de emergencia: una prueba de fuego
El estado de emergencia decretado en el Perú en 2020 debido a la pandemia de
COVID-19 evidenció todas las debilidades estructurales de las MYPES. La
paralización de actividades provocó cierres masivos, pérdida de empleos y reducción
drástica de ingresos. Muchas empresas no pudieron acceder a los fondos de apoyo
como Reactiva Perú porque operaban en la informalidad o no cumplían con los
requisitos exigidos.
No obstante, esta crisis también fue una oportunidad para que algunas MYPES se
reinventaran. Muchas migraron a plataformas digitales, implementaron servicios de
delivery y ajustaron sus modelos de negocio. Sin embargo, este proceso no fue
equitativo: sólo las empresas con ciertos recursos tecnológicos y capacidades previas
lograron adaptarse.
El estado de emergencia dejó en claro la necesidad de políticas públicas más
inclusivas, flexibles y enfocadas en la formalización progresiva, la digitalización y la
capacitación empresarial, para que las MYPES no solo sobrevivan, sino que puedan
crecer con resiliencia.
Conclusión
Las MYPES en el Perú enfrentan un entorno lleno de obstáculos, tanto internos como
externos, que limitan su desarrollo. Factores operativos, estratégicos, administrativos,
personales y del entorno se combinan con un régimen legal poco favorable y una
gestión estatal desarticulada. El resultado es un sector mayoritariamente informal,
vulnerable y con escasas posibilidades de crecimiento sostenido. Para revertir esta
situación, el Estado debe adoptar un enfoque integral, articulando esfuerzos entre sus
entidades, adecuando el marco legal a la realidad de las MYPES y promoviendo
políticas públicas basadas en la educación empresarial, la formalización gradual y el
acceso al financiamiento. Solo así las micro y pequeñas empresas podrán convertirse
en verdaderos motores del desarrollo económico y social del país.