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Fallo Sisnero

El fallo Sisnero, emitido por la Corte Suprema de Justicia de la Nación el 20 de mayo de 2014, aborda la discriminación laboral por género en el acceso a puestos de chofer en el transporte público de Salta, reconociendo la violación de derechos de igualdad y no discriminación. La Corte estableció que la carga de la prueba recae sobre las empresas demandadas para demostrar la inexistencia de discriminación y ordenó medidas para garantizar la igualdad de oportunidades. Este fallo se considera un precedente clave en la lucha por la igualdad de género en el ámbito laboral en Argentina.

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Fallo Sisnero

El fallo Sisnero, emitido por la Corte Suprema de Justicia de la Nación el 20 de mayo de 2014, aborda la discriminación laboral por género en el acceso a puestos de chofer en el transporte público de Salta, reconociendo la violación de derechos de igualdad y no discriminación. La Corte estableció que la carga de la prueba recae sobre las empresas demandadas para demostrar la inexistencia de discriminación y ordenó medidas para garantizar la igualdad de oportunidades. Este fallo se considera un precedente clave en la lucha por la igualdad de género en el ámbito laboral en Argentina.

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FALLO SISNERO

El fallo Sisnero, dictado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación el


20 de mayo de 2014, es un precedente importante en materia de
discriminación laboral, especialmente por razones de género. Se trata de un
caso en el que se cuestionó la no incorporación de mujeres como
conductoras en el servicio de transporte público en la ciudad de Salta. La
Corte Suprema, en este caso, ha reconocido la importancia de los principios
de igualdad y prohibición de discriminación en el contexto laboral.
El caso en sí:
Demanda de amparo:
Mirtha Sisnero y la Fundación Entre Mujeres interpusieron una acción de
amparo contra la Sociedad Anónima del Estado del Transporte Automotor
(SAETA), la Autoridad Metropolitana de Transporte (AMT) y las siete
empresas operadoras de transporte público de pasajeros de la ciudad de
Salta.
Discriminación por género:
La demanda alegó que las empresas discriminaban a las mujeres en el
proceso de selección para acceder a un puesto de trabajo como chofer en la
planta de empleados.
Fallos previos:
La Corte de Justicia de Salta había rechazado el amparo, pero la Corte
Suprema de Justicia de la Nación revocó esa decisión.
La decisión de la Corte:
Reconocimiento de la discriminación:
La Corte Suprema reconoció que las empresas no habían cumplido con el
deber de igualdad y no discriminación en el proceso de selección.
Carga de la prueba:
La Corte estableció que la carga de la prueba de no discriminación recae
sobre la empresa.
Derecho a elegir profesión:
La Corte resaltó el derecho a elegir libremente una profesión o empleo, sin
ser discriminado por razones de género.
Medidas de reparación:
La Corte ordenó a las empresas tomar medidas para asegurar la igualdad de
oportunidades en el proceso de selección.
Precedente importante:
El fallo Sisnero establece un precedente importante en la protección de los
derechos laborales y la prohibición de discriminación en el ámbito laboral.
Impacto del fallo:
Reconocimiento de la discriminación laboral:
El fallo Sisnero ha contribuido a fortalecer el reconocimiento de la
discriminación laboral y a promover la igualdad de oportunidades en el
mercado de trabajo.
Lucha por la igualdad de género:
El fallo ha sido una pieza clave en la lucha por la igualdad de género en el
ámbito laboral y ha impulsado el cambio en las prácticas de contratación.
Importancia de la justicia:
El fallo demuestra la importancia de la justicia en la defensa de los
derechos fundamentales y en la protección de las personas más vulnerables.

La Corte Suprema de Justicia de la Nación resolvió en el acuerdo de este


martes una causa en la que se discutió el alcance del derecho a elegir
libremente una profesión o empleo y a no ser discriminado en razón del
género en el proceso de selección para acceder a un empleo, en el marco de
una acción de amparo interpuesta conjuntamente por la señora Mirtha
Graciela Sisnero y por la Fundación Entre Mujeres contra la Sociedad
Anónima del Estado del Transporte Automotor (SAETA), la Autoridad
Metropolitana de Transporte (AMT) y las siete empresas operadoras de
transporte público de pasajeros de la ciudad de Salta ante la no
incorporación de mujeres como conductoras en dicho servicio.
La parte actora interpuso dos pretensiones. La primera -de carácter
individual- fue promovida por la señora Sisnero, quien alegó la violación
de los derechos la igualdad y a la no discriminación ante la imposibilidad
de acceder a un puesto de trabajo como chofer en la planta de empleados de
las empresas demandadas, pese a haber cumplido con todos los requisitos
de idoneidad requeridos para dicha labor. La segunda pretensión -de
naturaleza colectiva- fue deducida por la citada fundación con motivo de la
vulneración de esos mismos derechos ante la falta de contratación de
choferes mujeres por parte de las referidas empresas. En virtud de ello, se
solicitó el cese de la discriminación por razones de género y la
incorporación de Mirtha Sisnero como chofer de colectivo, así como el
establecimiento de un cupo de puestos de trabajo para ser cubiertos
exclusivamente por mujeres, hasta tanto la distribución total de empleados
reflejara una equitativa integración de los géneros en el plantel de choferes
de las empresas operadoras del servicio.

La Cámara de Apelaciones Civil y Comercial, Sala V, de la ciudad de Salta,


había hecho lugar a la demanda, ordenado el cese de la discriminación por
razones de género y establecido un cupo del 30% de mujeres en las plantas
de choferes. Asimismo, había dispuesto que la Autoridad Metropolita de
Transporte confeccionara un listado de las postulantes mujeres que
cumplieran con los requisitos legales vigentes –con Sisnero ubicada en
primer lugar- y que, en caso de que alguna de las empresas demandas
violara lo dispuesto, debería abonarle a la primera mujer de la lista un
salario igual al correspondiente al chofer de mejor remuneración.

Ante la apelación de las demandadas, la Corte de Justicia de Salta revocó el


pronunciamiento al considerar que la pretensión no podía prosperar pues, a
su entender, para tener por configurado un caso de discriminación, la
señora Sisnero debió haber demostrado que contaba con la idoneidad
requerida para cubrir el puesto laboral pretendido y que, en igualdad de
condiciones, las empresas demandadas habían preferido a otro postulante
por el mero hecho de ser hombre. A su vez, señaló que la mera omisión de
responder a las reiteras solicitudes de trabajo de Sisnero era insuficiente
para tener por configurado un supuesto de discriminación porque las
empresas no tenían ningún deber constitucional de responderle. Sin
perjuicio de ello, tras identificar “síntomas discriminatorios en la sociedad”
y observar que bastaba con “detenerse en cualquier parada de colectivos
para relevar la nula presencia de mujeres conduciendo estos móviles”,
intimó a las empresas demandadas a presentar ante la Autoridad
Metropolitana de Transporte los requisitos que éstas exigen para la
contratación de choferes y exhortó a los poderes legislativo y ejecutivo
provinciales a emitir las normas necesarias para modificar los patrones
socioculturales de discriminación existentes.

Disconformes con lo resuelto, las actoras interpusieron el recurso


extraordinario federal, que fue denegado por el superior tribunal local por
considerar no sólo que no estaba dirigido contra una sentencia definitiva,
sino también que no existía caso en los términos del art. 116 de la
Constitución Nacional, pues no se había demostrado la violación por parte
de las empresas demandadas del derecho a la igualdad de la amparista ni
tampoco respecto de otras mujeres. Ante esa decisión, las accionantes
interpusieron la queja por recurso extraordinario denegado.

La Corte –mediante el fallo suscripto por los jueces Lorenzetti, Fayt,


Petracchi, Maqueda y por la jueza Highton de Nolasco- hizo lugar a la
queja, declaró procedente el recurso extraordinario y, en consecuencia, dejó
sin efecto la sentencia apelada al considerar que el tribunal a quo no había
respetado los criterios establecidos en la jurisprudencia del Alto Tribunal en
materia de cargas probatorias para los casos de discriminación. (cons. 7°)

Dicho resultado se imponía, a juicio de los magistrados, debido a que, al


concluir que no se había acreditado un acto discriminatorio, la sentencia en
recurso no había valorado adecuadamente la prueba obrante en el
expediente ni había tenido en cuenta los criterios aplicables en la materia.

En relación con ello, el Tribunal indicó que “se acreditaron diversos hechos
conducentes y suficientes para configurar un caso prima facie encuadrable
en una situación discriminatoria. Así, las diversas pruebas enumeradas en el
pto. IV del dictamen de la Procuración General y, en particular, las nóminas
de empleados incorporadas al expediente y el informe de la Autoridad
Metropolitana de Transporte, de los que se desprende que en las empresas
demandadas no existen mujeres contratadas y que dicha práctica se
mantuvo aun después de las sucesivas postulaciones y reclamos por parte
de Sisnero”. Además, afirmó que “las dogmáticas explicaciones esbozadas
por las empresas resultan inadmisibles para destruir la presunción de que
las demandadas han incurrido en conductas y prácticas discriminatorias
contra las mujeres en general y contra Sisnero, en particular”.

El Tribunal sostuvo también que en el caso “el propio sentenciante ha


reconocido la existencia de los que dio en llamar ‘síntomas
discriminatorios en la sociedad´, que explican la ausencia de mujeres en un
empleo como el de chofer de colectivos. Un claro ejemplo en esta
dirección, por cierto, lo constituyen las manifestaciones de uno de los
empresarios demandados ante un medio periodístico, quien, con relación a
este juicio, señaló sin ambages y ‘entre risas´ que ‘esto es Salta Turística, y
las mujeres deberían demostrar sus artes culinarias […] Esas manos son
para acariciar, no para estar llenas de callos […] Se debe ordenar el tránsito
de la ciudad, y […] no es tiempo de que una mujer maneje colectivos[…]
(cf. entrevista agregada a fs. 564)”. (cons. 6°)

A su vez, al pronunciarse concretamente sobre la prueba del supuesto acto


discriminatorio, la Corte señaló que “si el reclamante puede acreditar la
existencia de hechos de los que pueda presumirse su carácter
discriminatorio, corresponderá al demandado la prueba de su inexistencia”.

Para ello, relacionó la doctrina expuesta en el precedente “Pellicori” -


Fallos: 334:1387-, en el que se afirmó -por un lado- que “la discriminación
no suele manifestarse de forma abierta y claramente identificable; de allí
que su prueba con frecuencia resulte compleja. Lo más habitual es que la
discriminación sea una acción más presunta que patente, y difícil de
demostrar ya que normalmente el motivo subyacente a la diferencia de trato
está en la mente de su autor, y ‘la información y los archivos que podrían
servir de elementos de prueba están, la mayor parte de la veces, en manos
de la persona a la que se dirige el reproche de discriminación´”, y -por otro-
se estableció el estándar probatorio aplicable a estas situaciones según el
cual “para la parte que invoca un acto discriminatorio, es suficiente con ‘la
acreditación de hechos, que prima facie evaluados, resulten idóneos para
inducir su existencia, caso en el cual corresponderá al demandado, a quien
se reprocha la comisión del trato impugnado, la prueba de que éste tuvo
como causa un motivo objetivo y razonable ajeno a toda discriminación”.

Asimismo, expresó que “este principio de reparto de la carga de la prueba


en materia de discriminación tiene sus orígenes en la jurisprudencia
norteamericana y se encuentra actualmente consolidado en el derecho
internacional y comparado”. (cons. 5°)

El fallo destacó también que “los principios de igualdad y de prohibición


de toda discriminación resultan elementos estructurales del orden jurídico
constitucional argentino e internacional” y subrayó –especialmente- las
obligaciones estatales, establecidas en la Convención sobre la Eliminación
de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, de adoptar todas las
medidas apropiadas “para eliminar la discriminación contra la mujer en la
esfera del empleo, a fin de asegurar [… ] b) el derecho a las mismas
oportunidades de empleo, inclusive a la aplicación de los mismos criterios
de selección […] y c) el derecho a elegir libremente profesión y empleo
[…]” , así como para “eliminar la discriminación contra la mujer practicada
por cualesquiera personas, organizaciones o empresas […]”, “incluso las de
carácter legislativo, para modificar o derogar leyes, reglamentos, usos y
prácticas que constituyan discriminación contra la mujer” (cons. 2°).

A su vez, recordó que los derechos fundamentales deben ser respetados


tanto por los poderes públicos como por los particulares, con cita de los
precedentes “Kot” –Fallos: 241:291, esp. 299- y “Álvarez, Maximiliano c/
Cencosud SA” –Fallos: 333:2306, esp. 2313/2315- así como de la Opinión
Consultiva 18/03, párrafo 140, de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos en la que se expresó que “en una relación laboral regida por el
derecho privado, se debe tener en cuenta que existe una obligación de
respecto de los derechos humanos entre particulares, esto es, de la
obligación positiva de asegurar la efectividad de los derechos humanos
protegidos, que existe en cabeza de los Estados, se derivan efectos en
relación con terceros (erga omnes)” (cons. 3°).

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