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Acortamiento

El documento describe la anatomía y función del recto anterior del cuádriceps y los isquiotibiales, así como las consecuencias de su acortamiento, que incluyen limitaciones en la flexión de la rodilla y dolor lumbar. Se detallan pruebas para evaluar la cortedad de los isquiotibiales y se sugieren métodos de tratamiento y prevención, como masajes, manipulaciones pélvicas y ejercicios de autoelongación. La importancia de mantener la flexibilidad y la correcta alineación de la pelvis y la columna se enfatiza para evitar lesiones en corredores.

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Acortamiento

El documento describe la anatomía y función del recto anterior del cuádriceps y los isquiotibiales, así como las consecuencias de su acortamiento, que incluyen limitaciones en la flexión de la rodilla y dolor lumbar. Se detallan pruebas para evaluar la cortedad de los isquiotibiales y se sugieren métodos de tratamiento y prevención, como masajes, manipulaciones pélvicas y ejercicios de autoelongación. La importancia de mantener la flexibilidad y la correcta alineación de la pelvis y la columna se enfatiza para evitar lesiones en corredores.

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Acortamiento y estiramiento - recto anterior del cuádriceps

Tiene dos cabezas de origen, la recta que se fija en la espina ilíaca antero-
inferior y la refleja, que lo hace en el surco supraacetabular. Termina, junto con
el resto de los músculos del Cuádriceps, constituyendo un tendón conjunto que
se inserta en la rótula y en la tuberosidad de la tibia.

Acción: Flexiona la cadera y extiende la rodilla.

Inervación: Nervio Femoral (L1 - L3).

La retracción de este músculo provoca disminución de las posibilidades de


flexión de la rodilla. Molestia funcional en la marcha y tendencia a caminar con
la rodilla extendida.

La prueba de acortamiento se realiza con el cliente en decúbito prono y con la


rodilla en flexión. Un Recto Anterior acortado provoca anteversión de la pelvis e
hiperlordosis lumbar al intentar la extensión de la articulación de la cadera.

Para el estiramiento colocamos al cliente en decúbito prono. Provocamos


extensión de cadera con la rodilla en flexión, haciendo un anclaje con la otra
mano sobre el sacro.

La cortedad de isquiotibiales

Los músculos isquiotibiales son aquellos tres que cubren la parte posterior
del muslo. Dos más internos, el semitendinoso y el semimembranoso, y uno
más externo, el bíceps femoral.

Son masas musculares largas y de gran fuerza tendinosa, lo que facilita las
tendinitis y las contracturas, dando molestias desde los bordes inferiores de los
glúteos hasta el hueco posterior de la rodilla.

Cuando se estira la pierna completamente en la zancada, los músculos


isquiotibiales de la pierna adelantada están estirados y se contraen cuando el
pie toca el suelo y la otra pierna empieza a ser levantada del suelo, hacia
adelante. Por ello, estos músculos recogen o flexionan la pierna y extienden la
cadera.
Para mantener la postura erguida, estos músculos ayudan a estabilizar el
cuerpo contra la influencia de la gravedad. Trabajan acoplados al cuadriceps.
Cuando hacemos un movimiento hacia adelante nos protegen de no caernos
hacia esa zona.

Si tenemos una cortedad funcional de la musculatura posterior del muslo


podremos encontrar repercusiones no sólo en el muslo (con molestias de tipo
«pinchazo» o «fatiga»), también puede afectar a la flexibilidad general de la
espalda baja y la pelvis (dolor lumbar o sacro-ilíaco) e incluso de la espalda
media (dorso curvo).

La flexión del tronco y la cadera con la rodilla extendida (zancada larga) se


ve limitada por la extensibilidad acortada de estos músculos, por lo que la
exploración de los isquiotibiales es crucial cuando duele en la parte posterior
del muslo.

El diagnóstico diferencial con la ciática es interesante y se basa en que el


dolor muscular sólo se siente cuando se están contrayendo o relajando, es
decir, acortando, por ello no duelen con posturas mantenidas como estar
tumbado o sentado mucho tiempo (en la ciática esto molesta).

Lo cierto es que un acortamiento mantenido del muslo posterior ocasionará,


con el tiempo, un aumento de la curvatura dorsal (cifosis torácica) y
alteraciones de la zona lumbo-sacra con afectación de los discos
intervertebrales (protusiones y hernias discales lumbares). Además, durante la
flexión del tronco y la posición de sentado, la cortedad funcional de esta
musculatura ocasiona retroversión de la pelvis y con ello una inversión o
cambio de la curvatura lumbar normal (pérdida de lordosis).

Cómo distinguir un síndrome de isquiotibiales cortos

Existen varios tests para valorar el estado de la musculatura posterior del


muslo, pero todos ellos se basan en medir la facilidad para llegar con las
manos a los pies, sin flexionar las rodillas. Por ello, podemos medir los
centímetros que falten hasta las puntas de los pies cuando, en posición de
sentados, nos echamos hacia adelante hasta dar con los dedos en los pies.

Se considera normal llegar a los pies o faltar cuatro o cinco centímetros si


acabamos de hacer ejercicio (pues el músculo suele estar más acortado). Si lo
medimos de pie, con las rodillas extendidas y los pies separados tanto como la
anchura de los hombros, se pide una flexión máxima del tronco sin flexión de
rodillas y con los brazos y palmas de las manos alargados al máximo para
llegar al suelo, midiendo con una regla lo que falta para llegar. Si faltan 5
centímetros es una cortedad leve, y entre 6 y 15 es una cortedad marcada y,
obligatoriamente, se debe tratar cuanto antes si queremos correr con garantías.

Otra forma de valorarlo es la elevación de la pierna recta, tumbados


totalmente estirados sobre el suelo. Se suelen describir ángulos superiores a
75 grados. Si se eleva la pierna (sin flexionar la rodilla) menos de 70 grados, la
cortedad pide hacer estiramientos obligatorios y a diario de todos estos
músculos. Si no se llega a describir, al menos, 60 grados, se necesitará una
ayuda médica para normalizar la musculatura.

Cómo prevenir estos acortamientos

La mejor prevención del acortamiento de isquiotibiales es estirar bien


después de correr. Si bien es cierto que no todos tenemos la misma flexibilidad
articular (de nacimiento se puede ser más «rígido»), no es menos cierto que
podemos mejorar trabajando la elasticidad muscular.

Cómo tratar la cortedad de isquiotibiales

Si el acortamiento isquiotibial es importante (falta de 15 centímetros o


recorridos angulares de menos de 60 grados, en las dos pruebas de medida
que he descrito) conviene tratar la pelvis y muslo del corredor.
En su inicio, el tratamiento precisa MASAJE DESCONTRACTURANTE de
toda la musculatura lumbar, glútea y de muslo posterior hasta el hueco poplíteo
de la rodilla. Al menos un masaje semanal con un trabajo manual específico
sobre el origen isquiático (bajo el glúteo) en los tendones altos de estos
músculos (esta zona se afecta más cuando hacemos trabajo rápido
fraccionado) y sobre las inserciones en tibia (rodilla posterior) que en el
corredor de fondo originan importantes sobrecargas.

En segundo lugar se debe REVISAR LA PELVIS, pues estos


acortamientos conllevan una fuerte retroversión de los huesos ilíacos con la
consecuente modificación de la posición del hueso sacro y de la columna
lumbar. Si es preciso, habrá que hacer MANIPULACIONES PÉLVICAS a
razón de una cada quince días (según evolución) sin olvidar trabajar toda la
zona ligamentosa lumbar y sacrociática.

En tercer lugar se prescriben EJERCICIOS DE AUTOELONGACIÓN, con


tensión muscular de unos seis segundos y relajación posterior con ganancia de
recorrido articular, es lo que se denomina ejercicio de «estiramiento post-
isométrico» que se enseña al atleta en la consulta, incidiendo específicamente
en la zona a tratar: semitendinoso, semimembranoso o bíceps femoral.

Y en último lugar se revisa toda la cadena muscular posterior incluyendo


espalda media y pierna (gemelos), y su relación con la pisada (tobillo y pie)
pues el acortamiento permanente del muslo inferior condiciona, con el tiempo,
la zancada y la técnica de carrera. Y esto último no sólo influye en los
resultados obtenidos por el atleta cuando corre, también supondrá, a la larga,
mayor lesionabilidad no sólo del muslo, de la rodilla o de la cadera; pues ya
hemos mencionado que la zona más relacionada con estos acortamientos es la
pelvis y por ello la columna vertebral.

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