Técnicas de Lectura para Niños Menores
de 6 Años
Fomentar el hábito de la lectura en niños menores de seis años es una de las tareas más
importantes para su desarrollo cognitivo, lingüístico y emocional. Durante estos primeros
años, los niños aprenden principalmente a través del juego, la imitación y la interacción con
los adultos. Por ello, las técnicas de lectura deben ser lúdicas, afectivas y adaptadas a su
nivel de desarrollo. A continuación, se presentan diversas técnicas eficaces para introducir y
fortalecer la lectura en la primera infancia.
1. Lectura en voz alta
La lectura en voz alta es una de las técnicas más recomendadas y efectivas para niños
pequeños. Consiste en que un adulto lea libros ilustrados en voz alta mientras el niño
observa las imágenes y escucha las palabras. Esta técnica ayuda a los niños a:
● Desarrollar vocabulario.
● Comprender estructuras del lenguaje.
● Asociar sonidos con palabras escritas.
● Fomentar la imaginación y la empatía.
Para que la lectura en voz alta sea eficaz, es importante:
● Usar entonación expresiva.
● Cambiar la voz según los personajes.
● Hacer pausas para explicar o hacer preguntas.
● Repetir las lecturas favoritas del niño.
2. Lectura compartida
La lectura compartida es una forma interactiva de leer donde el adulto y el niño se turnan
para “leer” o explorar el texto juntos. Aunque el niño aún no sepa leer, puede participar
señalando imágenes, repitiendo frases o adivinando lo que ocurrirá. Esto le da un rol activo
en la experiencia lectora.
Sugerencias para aplicar esta técnica:
● Elegir libros con frases repetitivas o rimas.
● Dejar que el niño complete frases conocidas.
● Preguntar “¿qué crees que pasará después?”.
● Fomentar que el niño cuente lo que ve en las imágenes.
3. Uso de libros ilustrados y sensoriales
Los libros ilustrados, con colores llamativos y dibujos grandes, son especialmente atractivos
para los niños pequeños. También existen libros sensoriales (con texturas, sonidos o
desplegables) que estimulan múltiples sentidos y mantienen la atención del niño.
Beneficios:
● Desarrollo de la motricidad fina.
● Estimulación visual y táctil.
● Asociación entre imagen y palabra.
Los libros sin texto o con poco texto también son excelentes para que los niños inventen sus
propias historias, desarrollando así la creatividad y la expresión oral.
4. Juegos con letras y sonidos (conciencia fonológica)
Antes de aprender a leer, los niños necesitan desarrollar conciencia fonológica, es decir, la
capacidad de reconocer y manipular los sonidos del habla. Esto se puede hacer a través de
juegos como:
● Rimas y canciones infantiles.
● Juegos de palabras que empiecen con el mismo sonido.
● Jugar con las sílabas (clapear mientras se dicen).
● Buscar objetos que empiecen con una letra específica.
Estos juegos no solo preparan al niño para el aprendizaje formal de la lectura, sino que
también lo disfrutan mucho al ser actividades lúdicas.
5. Crear una rutina de lectura
Establecer momentos fijos para la lectura diaria, como antes de dormir o después de comer,
ayuda a incorporar la lectura como parte natural de la vida del niño. La rutina proporciona
seguridad y anticipación positiva.
Recomendaciones:
● Tener un rincón de lectura cómodo y tranquilo.
● Permitir que el niño elija qué libro quiere leer.
● Repetir los libros favoritos cuantas veces lo pidan.
● No obligar a leer si el niño está cansado o distraído.
6. Modelar el gusto por la lectura
Los niños aprenden mucho observando a los adultos. Si los padres, cuidadores o maestros
disfrutan de leer y lo hacen de forma regular, los niños tenderán a imitar ese
comportamiento.
Es útil que los adultos:
● Lean sus propios libros o revistas frente a los niños.
● Comenten cosas que han leído.
● Visiten bibliotecas o librerías con los niños.
● Muestren entusiasmo al leer juntos.
7. Dramatización de cuentos
Una técnica muy divertida es dramatizar los cuentos. Se pueden usar marionetas, disfraces,
objetos o simplemente cambiar la voz para representar a los personajes. También se
pueden representar las escenas con movimientos o pequeñas actuaciones.
Esto ayuda a:
● Mejorar la comprensión del texto.
● Desarrollar la memoria y el lenguaje oral.
● Fomentar la creatividad y la imaginación.
Es recomendable dejar que el niño participe, interprete personajes y aporte ideas para
modificar la historia.
8. Uso de cuentos personalizados
Los cuentos personalizados, en los que el niño aparece como protagonista, son altamente
motivadores. Pueden ser libros comerciales con su nombre o historias inventadas por los
padres.
Ventajas:
● Refuerzan la identidad y autoestima.
● Aumentan el interés y la atención.
● Permiten abordar temas emocionales o cotidianos de forma cercana.
9. Lectoescritura temprana espontánea
Aunque no se debe forzar la escritura o lectura formal antes de tiempo, muchos niños
manifiestan interés en escribir o reconocer letras desde muy pequeños. Es positivo ofrecer
materiales y apoyo cuando esto ocurra.
Ejemplos:
● Ofrecer papel, lápices, pizarras.
● Escribir el nombre del niño en sus pertenencias.
● Leer carteles o señales en la calle.
● Jugar a escribir “cartas” o listas de la compra.
10. Adaptación al nivel de desarrollo
Es crucial adaptar las técnicas y materiales al nivel evolutivo del niño. No todos los menores
de 6 años tienen las mismas habilidades o intereses. Hay grandes diferencias entre un niño
de 2 años y uno de 5, por ejemplo.
Orientaciones generales por edad:
● 0-2 años: libros de tela, de cartón grueso, con texturas, sonidos y colores. Lectura
corta, repetitiva, centrada en señalar imágenes.
● 2-4 años: cuentos cortos con frases simples, rimas, participación activa en la lectura,
juegos de palabras, canciones.
● 4-6 años: cuentos con tramas más desarrolladas, participación en la narración, inicio
en el reconocimiento de letras y palabras, dramatización.
11. Fomentar la comprensión lectora
Desde las primeras lecturas, es importante ayudar al niño a entender lo que escucha o lee.
Algunas formas de hacerlo:
● Hacer preguntas simples durante la lectura: “¿quién es este?”, “¿qué está
haciendo?”.
● Al terminar el cuento, pedir que lo cuente con sus palabras.
● Relacionar lo leído con su vida diaria: “¿te acuerdas de cuando fuimos al parque
como en el cuento?”.
Esto fortalece la capacidad de comprensión, memoria y análisis desde edades tempranas.
Conclusión
Fomentar la lectura en niños menores de 6 años es una inversión invaluable en su
desarrollo. Las técnicas efectivas no requieren de habilidades especiales ni de muchos
recursos, sino de tiempo, afecto y constancia. El juego, la interacción y el disfrute son claves
para que los niños se acerquen a la lectura de manera natural y placentera. Más que
enseñarles a leer, lo importante en esta etapa es enseñarles a amar los libros y las historias.
Así, cuando llegue el momento de aprender a leer formalmente, ya tendrán una base sólida
de motivación, vocabulario y comprensión.