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DESCARTES

René Descartes, filósofo del siglo XVII, surgió en un contexto de transformación intelectual y científica, marcando el inicio de la Edad Moderna. Su obra más influyente, el 'Discurso del método', establece un nuevo enfoque racionalista y sistemático para el conocimiento, fundamentado en la duda metódica y la búsqueda de certezas absolutas, como 'Cogito ergo sum'. Descartes también desarrolló una teoría dualista sobre la interacción entre el alma y el cuerpo, y su pensamiento ha influido significativamente en la filosofía occidental.
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DESCARTES

René Descartes, filósofo del siglo XVII, surgió en un contexto de transformación intelectual y científica, marcando el inicio de la Edad Moderna. Su obra más influyente, el 'Discurso del método', establece un nuevo enfoque racionalista y sistemático para el conocimiento, fundamentado en la duda metódica y la búsqueda de certezas absolutas, como 'Cogito ergo sum'. Descartes también desarrolló una teoría dualista sobre la interacción entre el alma y el cuerpo, y su pensamiento ha influido significativamente en la filosofía occidental.
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DESCARTES

CONTEXTO HISTORICO Y BIOGRAFIA

El contexto histórico y filosófico de René Descartes (1596-1650)


estuvo marcado por profundas transformaciones que señalaron el
inicio de la Edad Moderna. La escolástica medieval entraba en
declive, cuestionada por pensadores como Guillermo de Ockham. La
revolución científica, impulsada por figuras como Copérnico, Kepler y
Galileo, desafiaba la cosmovisión aristotélico-ptolemaica. Francis
Bacon proponía un nuevo método inductivo, mientras que la
expansión de las universidades fomentaba una actitud más crítica. La
Reforma Protestante había generado una crisis de autoridad, a la que
la Iglesia respondió con la Contrarreforma.

En este contexto turbulento nació René Descartes en La Haye,


Francia, en 1596, en el seno de una familia acomodada. Recibió una
educación jesuita en el colegio de La Flèche, donde se formó en
escolástica, moral y matemáticas. Tras sus estudios, se alistó en el
ejército, participando en la Guerra de los Treinta Años. En 1619, tuvo
un sueño revelador que lo llevó a vislumbrar los fundamentos de una
ciencia universal.

Descartes, tras establecerse en Holanda en 1629, desarrolló su


sistema filosófico en un ambiente intelectualmente tolerante. En
1649, aceptó dar clases a la reina Cristina de Suecia en Estocolmo,
donde murió en 1650 a los 53 años.

OBRAS

Entre sus trabajos más destacados se encuentran las "Regulae ad


directionem ingenii" (1628), el "Discurso del método" (1637), las
"Meditaciones metafísicas" (1641), los "Principios de la filosofía"
(1644) y el "Tratado de las pasiones" (1649). Cada una de estas obras
representó un hito en su desarrollo intelectual, abordando desde
metodologías científicas hasta profundas reflexiones metafísicas
sobre Dios, el alma y las emociones humanas.

CONTEXTO DE LA OBRA (discurso del método)

En el siglo XVII, marcado por la crisis de las estructuras medievales,


surgieron dos grandes respuestas filosóficas: la instalación en la
inseguridad de Montaigne y la búsqueda de certeza de Descartes.
Mientras Montaigne aceptaba la incertidumbre como condición
humana, Descartes emprendió una revolucionaria búsqueda de
principios racionales seguros. Su obra, influenciada por el estoicismo,
San Agustín y San Anselmo, pero rompiendo con la tradición
escolástica, centró la reflexión filosófica en el sujeto pensante. El
"Discurso del método" simboliza este giro, utilizando por primera vez
el francés y una metodología matemática para establecer un
conocimiento libre de dudas, sentando así las bases del racionalismo
moderno y transformando radicalmente la filosofía occidental.

(PARTES DEL DISCURSO DEL MÉTODO)


El Discurso del método de Descartes se estructura en seis partes que
revelan su evolución intelectual y filosófica, más adelante las agrupó
en 4

En la primera parte realiza consideraciones sobre las ciencias,


cuestionando su formación académica y buscando un nuevo método
de conocimiento.

La segunda parte presenta las reglas fundamentales de su método


racional, basado en la evidencia, el análisis, la síntesis y la
enumeración.

En la tercera, propone una moral provisional con cuatro máximas


que guían el comportamiento humano.

La cuarta parte profundiza en su metafísica, introduciendo la duda


sistemática y el célebre "pienso, luego existo", junto con argumentos
sobre la existencia de Dios y el alma.

En la quinta, aborda cuestiones físicas y las diferencias entre el


alma humana y animal

La sexta parte reflexiona sobre la necesidad de continuar la


investigación científica.

Esta obra establece los fundamentos del racionalismo moderno y


propone un método sistemático para obtener conocimiento
verdadero.

2. Epistemología: el método
Descartes define el método como un conjunto de reglas claras y
sencillas que, seguidas rigurosamente, permiten distinguir lo
verdadero de lo falso y alcanzar gradualmente el conocimiento
verdadero. Para él, los logros científicos dependen de la aplicación
sistemática del método, no del talento individual. Siguiendo la
tendencia de su época y autores como Hobbes, Spinoza o Leibniz,
Descartes aplica el método matemático a la filosofía y todas las
ciencias. Esta universalización se basa en que la unidad del
entendimiento humano permite aplicar un método universal a todas
las áreas del conocimiento. El método cartesiano se inspira en la
lógica, el análisis geométrico y el álgebra. Descartes considera que
las matemáticas proporcionan un modelo ideal para el razonamiento
por su claridad y certeza. Su objetivo es crear una "mathesis
universalis" o ciencia universal como fundamento para todos los
saberes.

2.1 Reglas del método


La primera es la evidencia, hay que aceptar sólo aquello que se
presenta de manera directa a la intuición intelectual y nada que sea
confuso

La segunda regla es el análisis, que consiste en dividir cada


problema en tantas partes como sea posible, reduciendo las
cuestiones a sus elementos más simples para examinarlos por
separado.

La tercera regla es la síntesis, que implica partir de lo simple


hacia lo complejo mediante la deducción, restableciendo el orden en
el conocimiento y verificando la corrección del proceso.

Finalmente, la cuarta regla es la enumeración y revisión, que


requiere repasar todos los pasos anteriores sin precipitación, tantas
veces como sea necesario, para asegurar que no se ha omitido nada
en el razonamiento.

2.2 LAS IDEAS


Descartes revoluciona la concepción tradicional de las ideas. Frente al
principio aristotélico de que nada está en el intelecto que
previamente no haya estado en los sentidos, propone que las ideas
son formas de pensamiento de las que somos inmediatamente
conscientes. Clasifica las ideas en tres tipos: adventicias (de la
experiencia sensible), facticias (creadas por nuestra imaginación) e
innatas (procedentes de Dios y existentes como potencialidades).
Solo estas últimas (innatas) producen certeza y son útiles para su
sistema filosófico, constituyendo la base del conocimiento racional
independiente de la experiencia sensorial.

2.3 Aplicación del método


Descartes aplica su método buscando una certeza indubitable como
base de su sistema filosófico. Esta certeza debe resistir cualquier
duda escéptica y servir como piedra angular de su pensamiento. La
verdad buscada debe ser clara (presentarse directamente a la
intuición), distinta (diferenciarse de otras ideas), simple (indivisible)
y evidente (con contornos claros en la mente). Para alcanzar esta
certeza, Descartes emplea la duda metódica, diferenciándose del
escepticismo de Montaigne al usarla como instrumento para alcanzar
la verdad, no como un fin en sí mismo. La duda se aplica en tres
niveles: sobre la fiabilidad de los sentidos, la distinción entre vigilia y
sueño, y la hipótesis del genio maligno. Este proceso conduce a
Descartes a su primera certeza: "Cogito ergo sum" (pienso, luego
existo), que cumple con los criterios de claridad y distinción,
convirtiéndose en el punto de partida para reconstruir el edificio del
conocimiento.

Cómo eliminar los prejuicios. La duda absoluta


universal
Descartes utiliza la duda metódica para eliminar prejuicios y alcanzar
certezas absolutas a través de tres niveles de duda:

1. Duda sobre los sentidos: Reconoce que los sentidos pueden


engañarnos, como en ilusiones ópticas.

2. Dificultad entre vigilia y sueño: Cuestiona si nuestras experiencias


son reales o simplemente sueños vívidos.

3. Hipótesis del genio maligno: Propone la posibilidad de un ser


engañador que nos hace creer en falsedades, incluso en verdades
matemáticas.

2.4 Primera certeza: “Ego cogito, ergo sum”


Descartes llega a su primera certeza absoluta a través de la duda
metódica: "Cogito ergo sum" (Pienso, luego existo). Este
razonamiento parte de que el acto de dudar implica pensar, y pensar
requiere existir. Así, establece que el yo es una "cosa que piensa" (res
cogitans), con facultades como la razón (limitada) y la voluntad
(ilimitada). Caracteriza este yo como imperfecto, finito y con
carencias. Sin embargo, esta certeza plantea un nuevo desafío
filosófico: cómo salir del yo y evitar el solipsismo, una postura
filosófica radical que sostiene que lo único que existe con certeza es
la propia mente. Aunque Descartes ha establecido la existencia
indudable del yo pensante, aún debe resolver cómo demostrar la
existencia de cualquier cosa fuera de la propia mente, lo que será
crucial para el desarrollo posterior de su filosofía.

2.5 Segunda certeza: res infinita


Descartes establece la "res infinita" (sustancia infinita) como su
segunda certeza, identificándola con Dios. Analiza las ideas de finitud
e infinitud, concluyendo que la idea de infinito es clara, distinta,
simple y primaria, mientras que la de finito es secundaria y compleja.
Argumenta que esta idea innata de infinito debe provenir de una
instancia superior: Dios, caracterizado por su infinitud y perfección.
Para demostrar la existencia divina, emplea dos argumentos: el de
Causalidad, que sostiene que un ser finito no puede generar la idea
de infinito por sí mismo, y el Ontológico, basado en Anselmo de
Canterbury, que afirma que Dios, como ser perfecto, debe existir
necesariamente. Con estos razonamientos, Descartes logra superar el
solipsismo del "yo pienso", incluir a Dios en su sistema filosófico y
establecer una base para justificar la existencia del mundo exterior.
Esta "cabriola intelectual" le permite ampliar su sistema filosófico más
allá de la primera certeza del cogito ergo sum.

2.6 Tercera certeza: res extensa


Descartes define la "res extensa" como la sustancia material
caracterizada por su extensión espacial (longitud, anchura y
profundidad). Esta es la tercera certeza en su sistema filosófico.

Para justificar la existencia del mundo exterior, Descartes argumenta


que Dios, siendo bueno, no nos engañaría. Las percepciones que
tenemos deben tener una causa externa, ya que no pueden ser
causadas por el yo pensante ni por Dios

En cuanto a las ideas, Descartes las considera representaciones


mentales de las cosas. Dios garantiza la existencia de las cualidades
primarias de los objetos (extensión, figura y movimiento), que son
cuantificables y matematizables. Las cualidades secundarias (olores,
sabores) se consideran confusas y no cuantificables.

Esta concepción del mundo material marca una ruptura con la


filosofía aristotélica, estableciendo las bases para una visión
mecanicista de la naturaleza. Descartes sostiene que en el mundo
físico solo existen cantidad y movimiento local, aceptando
únicamente las causas eficientes y rechazando las formas
sustanciales aristotélicas

La res extensa, junto con la res cogitans y la sustancia infinita (Dios),


constituyen las tres sustancias fundamentales en la metafísica
cartesiana. Cada una tiene su propio atributo esencial: la extensión
para la materia, el pensamiento para el alma, y la perfección para
Dios
3. METAFÍSICA
La metafísica de Descartes se basa en tres conceptos fundamentales:
sustancia, atributo y modos. La sustancia es "una cosa que de tal
manera existe que no necesita de ninguna otra cosa para existir
[excepto el concurso de Dios]" (Principia). Descartes reconoce tres
tipos de sustancias: Dios (infinita), res cogitans (pensante) y res
extensa (material). El atributo es "aquello por lo cual una sustancia se
distingue de otras y es pensada por sí misma", siendo el principal
para cada sustancia la infinitud, el pensamiento y la extensión,
respectivamente. Los modos son modificaciones de los atributos y,
por ende, de las sustancias.

Descartes distingue entre cualidades primarias y secundarias. Las


primarias (extensión, figura, número, situación, duración,
movimiento) son objetivas, cuantificables y matematizables. Las
secundarias (olores, colores, sabores) son subjetivas, no
cuantificables y confusas. Según Descartes, Dios garantiza que
nuestras ideas reflejan fielmente las cualidades primarias de los
objetos, pero no las secundarias. Esta distinción, aunque influenciada
por Descartes, fue desarrollada más explícitamente por John Locke
posteriormente.

4. ANTROPOLOGÍA: dualismo

4. ANTROPOLOGIA
El dualismo antropológico de Descartes divide al ser humano en dos
sustancias: el alma (res cogitans), sustancia espiritual, simple,
indivisible, con entendimiento y voluntad; y el cuerpo (res extensa),
sustancia material regida por leyes mecánicas.
El problema central es explicar cómo estas sustancias independientes
interactúan, lo cual Descartes intenta resolver sugiriendo la glándula
pineal como punto de conexión. La experiencia de las pasiones
evidencia esta interacción, aunque teóricamente resulte compleja de
explicar.

Esta teoría ha sido fundamental para comprender la relación mente-


cuerpo en la filosofía occidental.

4.1 La Teoría de las Pasiones


Las pasiones son, para Descartes, percepciones complejas que surgen
de la interacción entre el cuerpo y el alma. Son experiencias
fundamentales que nos permiten comprender nuestra existencia.

Descartes identifica seis pasiones básicas: admiración, amor, odio,


deseo, alegría y tristeza. Estas emociones se originan en la glándula
pineal, punto de encuentro entre lo físico y lo mental, y se transmiten
a través de los "espíritus animales" que circulan por la sangre y los
nervios.

A diferencia de otras teorías de su época, Descartes no ve las


pasiones como un defecto, sino como parte integral de la experiencia
humana. Propone que la voluntad libre puede influir en ellas mediante
la razón, sin estar completamente determinados por leyes mecánicas.

La originalidad de su teoría radica en concebir las pasiones como un


fenómeno complejo donde mente y cuerpo interactúan, sentando las
bases para futuras comprensiones de las emociones humanas.

5. MORAL
La moral provisional de Descartes se fundamenta en cuatro principios
esenciales: respetar las leyes y costumbres del propio país, mantener
una postura firme en las decisiones tomadas, dominar los propios
deseos antes que pretender cambiar el mundo, y dedicar la vida a la
búsqueda de la verdad.

Esta propuesta moral no busca ser definitiva, sino una guía práctica
para vivir éticamente. Descartes entiende la moral como un camino
de desarrollo personal donde la libertad y la razón son
fundamentales. El objetivo no es seguir reglas rígidas, sino cultivar un
comportamiento basado en la reflexión, la moderación y el
compromiso con el conocimiento.
La originalidad de su planteamiento radica en concebir la moral como
un proceso dinámico de mejora personal, donde lo importante no son
los acontecimientos externos, sino cómo el individuo decide actuar y
transformarse mediante el uso de la razón.

6. INFLUENCIAS
Descartes recibió influencias significativas de diversos pensadores y
corrientes filosóficas, que moldearon su pensamiento y contribuyeron
a la formación de su filosofía racionalista. Algunas de las principales
influencias fueron:

1. Estoicos: Descartes heredó la importancia de la razón y el


concepto del alma como gobierno del cuerpo y las pasiones.
Mientras los estoicos buscaban la ataraxia, Descartes perseguía
la tranquilidad del alma.

2. Sócrates: Ambos filósofos se preocuparon por encontrar un


método, aunque Descartes desarrolló uno más preciso basado
en las matemáticas y la racionalidad, en contraste con la
mayéutica socrática.

3. Platón: Descartes hereda de Platón la concepción dualista de la


realidad, una epistemología racionalista que prioriza el
conocimiento intelectual sobre el sensible, y el valor del
conocimiento intuitivo. Las ideas innatas cartesianas son
similares a las Ideas platónicas, y ambos otorgan gran
importancia a las matemáticas como modelo de conocimiento
verdadero.

4. Agustín de Hipona: Descartes heredó el rechazo al escepticismo


y el concepto del cogito. Ambos situaron a Dios y al alma como
ejes centrales de su filosofía, aunque Descartes se apoyó más
en la razón que en la fe

5. Escolástica: Debido a su formación en La Flèche, Descartes


continuó con temas y formatos escolásticos, pero los presentó
en un lenguaje más sencillo y accesible, a veces en francés en
lugar de latín.

6. Montaigne: Aunque Descartes se opuso al escepticismo de


Montaigne, heredó de él el concepto de la duda como punto de
partida filosófico

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