UNIDAD 6: DEFICIENCIAS NUTRICIONALES
6.1. Deficiencias nutricionales
Las deficiencias nutricionales están bastantes generalizadas en nuestra sociedad,
debido principalmente a los malos hábitos en el comer, tales como comer en
exceso, pasar comidas por alto y seguir regímenes de dietas “yoyo”
El estrés, los medicamentos, el fumar, el alcohol y los malos hábitos en el comer
dan como resultado una reducción en la absorción de nutrientes.
Consecuencias de la mal nutrición en la salud del niño.
La mal nutrición comprende una serie de trastornos del estado de nutrición del
niño. Unos son debido al exceso (sobrepeso y obesidad) y otros al déficit
(desnutrición) del consumo de alimentos. Es debido entonces a una alimentación
inadecuada, que pueden afectar gravemente el desarrollo físico y mental del niño.
Tanto la desnutrición como la obesidad son una consecuencia de una mal
nutrición que se mantiene en el tiempo.
La mal nutrición frecuentemente produce deficiencias de vitaminas y minerales
que son importantes para el buen funcionamiento del organismo.
Prevención de la mal nutrición
a. Mejorar los hábitos alimentarios, consumiendo diariamente una
alimentación variada y equilibrada. Es decir, incluyendo en cada comida
alimentos de los tres grupos básicos: carnes- leche y huevos, hortalizas y
frutas, grano – cereal – tubérculos y plátanos.
b. Promoción de la salud para explicar, los buenos hábitos alimentarios,
dirigidos a la familia y comunidades.
c. Orientar a las madres sobre la importancia de la lactancia materna.
La desnutrición y la obesidad van acompañados por estas deficiencias.
Concepto de desnutrición
- La desnutrición es una enfermedad causada por una dieta inapropiada,
hipocalórica e hipoproteica.
- La desnutrición, es un estado nutricional, caracterizado por déficit de peso y
retraso del crecimiento, como resultado de una variedad de factores, que
veremos más adelante.
Causas inmediatas
- Inadecuado consumo de alimentos.
- Enfermedades infeccionas frecuentes.
La desnutrición ocurre cuando la alimentación del niño no contiene las cantidades
suficientes de calorías y/o proteínas. La desnutrición es muy corriente entre los
niños menores de seis años, sobre todo en las comunidades de escasos recursos
económicos, lo que los hace mas propensos a las enfermedades infecciosas, a las
complicaciones de salud y hasta la muerte.
La diferencia entre desnutrición y la malnutrición, es que en la desnutrición existe
una deficiencia en la ingesta de calorías y proteínas, mientras que en la
malnutrición existe una deficiencia, exceso o desbalance en la ingesta de uno o
varios nutrientes que el cuerpo necesita. (ejemplo: vitaminas, hierro, yodo,
calorías, entre otros).
En los niños la desnutrición es producto de una serie de causas como lo son:
- Falta de alimento.
- Presencia de enfermedades frecuentes.
- Desconocimiento del valor nutritivo de los alimentos que se reflejan en el
consumo de una alimentación inadecuada.
- La mala adsorción de nutrientes como en la anorexia.
- Creencias erróneas.
Factores de riesgo que favorecen la desnutrición.
Algunos son:
- La edad del niño, mientras más pequeño sea, mayor será el riesgo de
desnutrición.
- Familias con muchos niños.
- Bajo peso al nacer (2,400 Kgr)
- Los partos muy seguidos o con intervalo entre ellos.
- Poco aumento del peso y de talla durante el primer año de vida.
- Enfermedades infecciosas, especialmente las diarreas repetidas.
- El irregular control médico.
Las factores de riesgo varian según las comunidades, por esto se debe considerar
las características socio – económicos y culturales de cada familia, a fin de
conocer las causas específicas de la desnutrición en cada localidad.
Síntomas y detección
Los síntomas pueden variar de acuerdo a lo que causa a la desnutrición, pero se
pueden mencionar síntomas generales como fatiga, mareo y pérdida de peso. Se
puede detectar mediante valoraciones nutricionales y análisis de sangre.
En los niños con desnutrición se puede observar que no crecen, están tristes, no
juegan, no quieren comer, lloran con facilidad y se enferman muy fácilmente.
Pruebas y exámenes
En medicina se puede detectar la malnutrición o la desnutrición midiendo la talla y
el peso y comparando estos con tablas de crecimiento, verificando si hay un
desvió de los valores normales de talla y peso para la edad del niño.
Características de un niño desnutrido
Una alimentación inadecuada o insuficiente puede generar toda una variedad de
estados deficiencia nutricional, que va desde el niño simplemente delgado, con
peso inferior al que le corresponde para su edad, hasta estados críticos de
desnutrición.
Adolescencia
Durante este periodo ocurre la segunda etapa de crecimiento rápido, suele
suceder entre los 12 a 14 años en la mujer y entre los 14 y 16 años en el hombre,
aunque puede presentarse en etapa más temprana en los niños prematuros y un
poco más tarde en los niños de maduración tardía. Hay crecimiento físico en todos
los sentidos, en tamaño de los huesos, de la masa muscular, en el depósito de
grasa en los tejidos blandos, en la anchura de los hombros en los hombres y en la
amplitud de las caderas en las mujeres, este periodo rara vez se prolonga más de
2 a 3 años, hasta alcanzar la talla y complexión del adulto. Durante este periodo
de crecimiento físico rápido hay madureces correspondientes de la persona global,
con tensiones y angustias implícitas, el joven trata de independizarse de los
padres, por lo cual necesita aumento de la orientación y necesidad de afinar su
propia personalidad.
Varones adolescentes
La desnutrición intensa puede presentarse aunque por lo general el adolescente
mantiene una adecuada ingesta de proteínas, calcio, hierro, vitamina A, riboflavina
y niacina.
Mujeres adolescentes
Respecto a las adolescentes se presentan diferencias, tanto en proteínas, como
vitaminas A, hierro y en muchos casos se debe a las preocupaciones de estas
jóvenes por mantener una bonita figura y no aumentar de peso, las jóvenes tienen
un requerimiento mayor de hierro tan pronto comienzan la menarquía, debe
tenerse una mejor dieta en las adolescentes, puesto que ellas tienden a tener
prisa por su independencia y a desligarse de las normas alimentarias familiares, la
forma de contrarrestarlo es mediante un buen plan de educación alimentaria
donde participen un equipo multidisciplinario, conformado por el médico, nutriciologos,
enfermeros, maestros y padres.
Grados de desnutrición
Los cuales son:
a. Desnutrición leve o moderada: que se manifiesta principalmente por:
- Adelgazamiento.
- Disminución de la actividad del niño y de su interés y curiosidad por el
medio ambiente (apatía).
- Falta de apetito.
- Intolerancia a ciertos alimentos (por disminución de las funciones
digestivas).
- Diarreas frecuentes.
- Alteraciones de la piel (seca) y del cabello (sin brillo y fácilmente
desprendible).
- Disminución de la velocidad de crecimiento. El peso se afecta primero
y solo en una etapa tardía e altera el crecimiento en la talla.
Conociendo diversas razones del porque se manifiesta la
desnutrición leve o modera, se recomiendo vigilar o fijarse en el
crecimiento y desarrollo del niño, para reconocer y llevar a cabo un
diagnostico precoz de las alteraciones del estado nutricional. La
interrupción del crecimiento del niño se puede observar en la ficha de
crecimiento materno infantil.
b. Desnutrición grave: existen dos tipos:
- Marasmo: es un trastorno del estado nutricional del niño, debido a una
intensa y prolongada deficiencia en el consumo de alimentos, tanto de
energía con o de proteínas. Suele iniciarse en el primer año de vida. El
niño presenta un retraso ponderal considerable, con gran fusión
muscular y ausencia del panículo adiposo. También presenta un
aspecto completamente demacrado, prácticamente solo tiene piel y
huesos.
Características
- Cara de “viejito”
- Sin grasa bajo la piel
- Hambriento
- Atrofia muscular
- Insuficiencia grave de peso
- Cabello sin brillo y de fácil caída
- Generalmente estos niños padecen anemia
Este trastorno se refleja en un marcado retraso del crecimiento, tanto en el peso
como en la estatura (talla) y se aprecia en la gráfica de crecimiento de la ficha
materno infantil (ver figura Nº 1)
Tratamiento
El tratamiento dietético propuesto por De Maeyer en la desnutrición proteicoenergética
consta de tres fases:
1. Administración de proteínas de alto valor biológico para intentar reconstruir
enzimas digestivas, sobre todo las pancreáticas. En la práctica puede
hacerse mediante leche descremada en polvo, muy diluida al principio para
no provocar accidentes mortales de intolerancias digestivas, a la que de
entrada no se añadirá ni sacarosa, ni glucosa.
2. Debe aumentarse la ración calórica. En este momento las enzimas
pancreáticas están ya preparadas para hidrolizar hidratos de carbono, de
los que se recomiendan, el arroz y la harina de plátanos secos.
3. En esta fase, de realimentación, el niño debe ingerir una ración energética
de 150 Kcal/Kg 1 día. Hay que ir introduciendo nuevos alimentos, evitando
los que tengan residuos, que puedan irritar los intestinos, cuya mucosa no
está aún regenerada. La lactosa, si no está muy diluida, puede provocar en
algunos casos diarreas de fermentación. Hay que añadir complejos
vitamínicos y hierro, este último no debe introducirse antes del día
decimoquinto a partir del comienzo del tratamiento, ya que, podría ser mal
tolerada.
- Kwashiorkor o síndrome pluricarencial infantil: suele aparecer entre el
primero y el sexto año de vida debido a una alimentación base de
almidones pero muy pobre en proteínas, por lo que se trata de una
carencia proteica más que una falta de energía. Una de sus
características es la hipoalbumina con edemas de carencia. Aparecen
también lesiones cutáneas, pigmentación y el cabello se vuelve más
claro y menos abundante. Frecuentemente son irritables y apáticos.
(ver figura Nº2)
Obesidad
Anatomía patológica
En los lactantes y en los niños de peso normal, el aumento de tamaño de los
adipocitos explica la mayor parte del incremento de la masa adiposa durante el
primer año de vida. El número total de adipocitos aumenta lentamente entre los 6
meses y los 2 años de edad y permanece estable hasta los 8 o 10 años, momento
en el que se produce un aumento del tamaño y del número de adipocitos
asociados a la pubertad. Los niños obesos tienen células grasas de mayor tamaño
y un mayor número de adipocitos que los controles de peso normal.
Epidemiologia
Aunque existe una tendencia familiar a la delgadez o a la obesidad, la cuestión
principal es hasta qué punto tales tendencias se deben a una genética similar o a
influencias similares o a influencias ambientales.
La existencia de obesidad en la madre se ha asociado a un aumento del tejido
adiposo del recién nacido. Los niños procedentes de familiares donde uno o
ambos padres son obesos pueden presentar obesidad en la edad adulta. Existe
una correlación moderada entre el exceso en la ganancia de peso o en la
velocidad de aumento ponderal durante el primer año de vida y la posterior
aparición de obesidad. Sin embargo, los lactantes con sobrepeso no suelen llegar
a ser niños obesos: la mayor parte de los lactantes y niños obesos no lo serán
cuando sean adultos. El riesgo de que persista la obesidad en la vida adulta
aumenta en relación directa con la edad a la que aparece la obesidad (mayor
riesgo en la adolescencia en comparación con la lactancia) y con la gravedad de la
misma (el riesgo de padecer obesidad en la vida adulta es del 100% si el peso del
niño supera el 180% de su peso corporal ideal).
Manifestaciones clínicas
Las complicaciones de la obesidad pueden observarse durante los años previos a
la adolescencia y durante esta (cuadro 2-4). En estas etapas, los niños desarrollan
una conciencia progresiva de los distintos tipos corporales y actitudes negativas
estereotipadas hacia la obesidad. Las complicaciones médicas suelen estar
directamente relacionadas con el grado de obesidad y se resuelven con la pérdida
de peso.
El diagnostico de obesidad se realiza mediante la determinación de la desviación
porcentual respecto del peso corporal ideal en relación con la talla tras realizar un
ajuste por la edad. Se considera que existe obesidad cuando el peso real supera
el 120% peso ideal para la edad, el sexo y la talla. Sin embargo, las desviaciones
del peso en relación con la talla pueden dar lugar a que una persona musculosa
sea incorrectamente identificada como obesa. En los adultos se suele utilizar el
índice de masa corporal (peso/talla²); sin embargo, su utilización resulta algo
problemática en los niños, ya que en éstos depende de la edad. Por consiguiente,
la valoración con un compás del grosor del pliegue cutáneo tricipital es un método
más exacto y fácilmente disponible para la valoración de la cantidad de tejido
adiposo; se considera que los valores por encima del percentil 85 son indicativos
de sobrepeso. Además de obtener los datos antropométricos, el pediatra debe
dirigir la historia y la exploración física hacia la identificación de un gran número de
posibles complicaciones observadas en los pacientes obesos (Cuadro 2-4),
además las enfermedades especificas asociadas a la obesidad (Cuadro 2-5).
Cuadro 2-4. Complicaciones de la obesidad
Complicaciones Efectos
Psicosocial Discriminación de los compañeros,
burlas, poca aceptación en el
colegio, aislamiento, menor
promoción laboral.
Crecimiento Edad ósea avanzada, aumento de
la talla, menarquía precoz.
Sistema nervioso central Pseudotumor cerebral.
Aparato respiratorio Apnea del sueño, síndrome de
Pickwick, infección.
Aparato cardiovascular Hipertensión, hipertrofia cardiaca,
enfermedad isquémica cardiaca,
muerte súbita.
Ortopedia Desprendimiento epifisiario de la
cabeza femoral, enfermedad de
blount.
Metabolismo Resistencia a la insulina, diabetes
mellitus de tipos II,
hipertrigliceridemia,
hipercolesterolemia, gota,
esteatosis, hépatica, ovario
poliquístico, pancreatisis,
colelitiasis.
Enfermedad maligna Endometrio, mama, próstata, colon.
Cuadro 2-5. Enfermedades asociadas a la obesidad infantil.
Síndrome Manifestaciones
Síndrome de Alström Hipogonadismo, degeneración
retiniana, sordera, diabetes
mellitus.
Síndrome de Carpenter Polidactilia, sindactilia, sinotosis
craneal, retraso mental.
Síndrome de Fröhlich Tumor hipotalámico.
Hiperinsulinismo Nesidioblastosis, adenoma
pancreático, hipoglucemia,
síndrome de Mauriac (control
deficiente de la diabetes)
Síndrome de Laurence – Moon -
Bardet-Biedl
Degeneración retiniana, sindactilia,
polidactilia, hipogonadismo, retraso
mental, autosómico recesivo.
Distrofia muscular Inicio tardío de la obesidad
Mielodisplasia Espina Bífida
Síndrome de Prader – Willi Hipotonía neonatal, crecimiento
normal inmediatamente después
del nacimiento, manos y pies
pequeños, retraso mental,
hipogonadismo; algunos tienen una
deleción parcial dell cromosoma
15.
Pseudohipoparatiroidismo Hipocalmecia variable,
calcificaciones cutáneas.
Síndrome de Turner Disgenesia ovárica, linfedema,
cuello alado; cromosoma XO.
Estas enfermedades representan el 5% de los casos de obesidad infantil.
Tratamiento
El tratamiento de la obesidad es difícil y muchas veces incluye una combinación
de educación, modificaciones del comportamiento, ejercicio, fármacos (en
adolescentes maduros) y dieta. Una forma adecuada de iniciar el
tratamiento de la mayoría de los pacientes obesos consiste en establecer
una dieta equilibrada con una disminución aproximada del 30%de la ingesta
calórica previa (1000-1500 calorías totales). Se reducen las grasas de la
dieta y, por consiguiente, las calorías totales; también se modifica el tamaño
de las raciones y los patrones de las comidas. Cuando existe una
complicación potenciamente mortal, como hipoventilación alveolar, apnea
del sueño o hipertensión grave, puede ser necesaria una restricción
dietética más estricta, como las dietas muy bajas en calorías o el ˂˂ayuno
modificado con proteínas˃˃. Estas dietas restrictivas exigen una
supervisión rigurosa, suplementos de potasio, magnesio, calcio y diversas
vitaminas, asi como el uso de fuentes de proteínas de gran calidad. El
tratamiento farmacológico con fármacos supresores del apetito suele
reservarse para los pacientes adolescentes con obesidad grave. El
tratamiento quirúrgico de la obesidad mórbida consiste en el grapado
(partición) gástrico o la derivación ideal, pero rara vez está indicado en
niños o adolescentes.
Prevención
No existe un método de prevención reconocido como tal, aunque pueden ser de
utilidad el aumento del ejercicio físico y la disminución de la ingesta de grasas.
Aunque haya una administración energética por unidad de peso constate, existen
grandes diferencias entre los niños normales con respecto a la tasa de
acumulación de grasas, por lo que puede ser difícil definir un nivel ˂˂apropiado˃˃
de calorías para un niño determinado. Por tanto, las recomendaciones dietéticas
deberían basarse en una tasa de crecimiento aceptable más que en un número fijo
de calorías por kilogramo de peso corporal.
Avitaminosis
La avitaminosis, déficit vitamínico o hipovitaminosis se define como una falta, falla
o deficiencia en la cantidad de vitaminas que el organismo requiere normalmente,
es lo contrario a la hipervitaminosis. Esto determina fallos en la actividad
metabólica ya que las vitaminas son cofactores (coenzimas) que ayudan a las
enzimas en sus procesos catalíticos.
Etiología
El déficit vitamínico puede deberse a falta de ingesta, mala absorción intestinal,
mala utilización metabólica o aumento de demandas. Solo unas pocas,
liposolubles, pueden provocar patología por exceso (hipervitaminosis).
La falta de ingesta se origina por carencia de recursos (hambrunas del
Tercer Mundo, poca ingesta proteica por pobreza), dietas inadecuadas
(adelgazamiento incontrolado, vegetarianismo mal planteado, caprichos y
errores alimentarios psicológicos o psiquiátricos, anorexia nerviosa) o falta
de alimentos frescos (escorbuto de los navegantes).
La mala absorción puede ser localizada (como ocurre en los casos en los
que hay un déficit selectivo en el íleon terminal) o generalizada (como en la
colitis ulcerosa, la enfermedad de Crohn, el alcoholismo, la malabsorción de
los ancianos, la gastritis crónica y las neoplasias intestinales).
La mala utilización metabólica suele deberse a efectos secundarios de
fármacos (habitualmente los antineoplásicos antifólicos).
El aumento de demanda es típico durante la gestación y la lactancia.
Tipos
Deficiencia de vitamina A (retinol): ceguera nocturna, sequedad en los
ojos (membrana conjuntiva) y en la piel y afecciones diversas de las
mucosas. En cambio, el exceso de esta vitamina produce trastornos, como
alteraciones óseas, o incluso inflamaciones y hemorragias en diversos
tejidos.
Raquitismo. Déficit de vitamina D (calciferol): descalcificación y
deformación de los huesos (osteoporosis), caries dentales graves.
Deficiencia de vitamina E (tocoferol): puede ocasionar anemia hemolítica
(destrucción de los glóbulos rojos de la sangre), degeneración muscular y
desórdenes en la reproducción.
Deficiencia de vitamina K (antihemorrágica): pueden producirse
hemorragias nasales, en el aparato digestivo o el genito-urinario.
Escorbuto. Deficiencia de vitamina C (ácido ascórbico): Resequedad y
formación de horquilla en el cabello, gingivitis (inflamación de las encías),
encías sangrantes, piel áspera, reseca y descamativa, disminución de la
tasa de cicatrización de heridas, tendencia a la formación de hematomas,
sangrados nasales, debilitamiento del esmalte de los dientes, dolor e
inflamación de las articulaciones, anemia, disminución de la capacidad para
combatir infecciones, posible aumento de peso debido al metabolismo
lento.
Deficiencia del complejo B
Beriberi. Deficiencia de vitamina B1 (tiamina): fatiga, alteraciones nerviosas
en general. Si el déficit es severo puede aparecer el síndrome de Korsakoff,
caracterizado por la pérdida de memoria y confusión o la encefalopatía de
Wernicke, trastornos oculares, confusión.
Deficiencia de vitamina B2 (riboflavina): La carencia de vitamina B2 en la
dieta provoca trastornos oculares como fotofobia (dolor ocular producido
por la luz) y lagrimeo, así como alteraciones bucales, entre las que se
encuentran la aparición de fisuras en la boca y el enrojecimiento de los
labios.
Pelagra. Deficiencia de vitamina B3 (niacina o ácido nicotínico): produce
dermatosis, inflamación de la piel, alteraciones en el aparato digestivo,
diarrea, deterioro del sistema nervioso: demencia.
Deficiencia de vitamina B6 (piridoxina): El déficit importante provoca
irritabilidad, debilidad, mareos, depresión, neuropatía periférica y
espasmos, alteraciones del crecimiento, acrodinia y anemia.
Deficiencia de vitamina B12 (cianocobalamina): La causa más frecuente de
déficit de cianocobalamina es la anemia perniciosa, otras causas serían:
gastrectomía total, cáncer gastrointestinal, fístula gastrointestinal,
divertículos, tuberculosis, ileítis, celiaquía, dieta vegetariana y gastritis
atrófica.
Tratamiento
El tratamiento se basa en la identificación de la vitamina o vitaminas deficitarias,
para luego proceder a su reposición mediante suplementos vitamínicos y
raramente, en síndromes de mala absorción, mediante cargas inyectable.
Raquitismo
Se define como una disminución o un defecto de la mineralización ósea en los
niños en crecimiento; la osteomalacia es el mismo trastorno en adultos. La
proporción de osteoide se vuelve excesiva. A consecuencia de ello, el hueso se
ablanda y la metafisis de los huesos largos se ensancha. Se produce un
crecimiento longitudinal deficiente, arqueamiento de las piernas al soportar peso,
engrosamiento de las muñecas y las rodillas y prominencias de las uniones
costocondrales de la parrilla costal. En este estadio, los hallazgos radiográficos
son inconfundibles.
El raquitismo se desarrolla a consecuencia de un desequilibrio en el metabolismo
mineral óseo. En el déficit nutricional de vitamina D, la ingesta deficiente de
vitamina D (modas alimentarias o dietas maternas insuficientes, que afecta a la
vitamina D de la leche materna) o la evitación de la luz del sol pueden contribuir
también al desarrollo de raquitismo. La malabsorción de grasas debida a una
enfermedad hepatobiliar (atresia biliar, hepatitis neonatal) u otras causas también
puede producir déficit de vitamina D, ya que ésta es una vitamina liposoluble. Los
defectos del metabolismo de la vitamina D por el riñón (insuficiencia renal, déficit
autosómico recesivo de 1-hidroxilasa, raquitismo dependiente de la vitamina D) o
el hígado también pueden causar raquitismo. Los recién nacidos de muy bajo peso
en el nacimiento presentan un aumento de la incidencia de raquitismo de la premadurez.
6.2 Educación para la Salud en la prevención de alteraciones nutricionales
en el niño.
Las deficiencias nutricionales tanto por déficit como por exceso siguen siendo una
de las primeras causas de mortalidad y morbilidad de los países en vías de
desarrollo, afectando principalmente a los niños. La desnutrición puede llevar a la
muerte del individuo o puede ocasionar retardo físico y mental, además los niños
estarán más expuestos a las enfermedades infecciosas, las alteraciones
nutricionales traen consigo problemas desde el punto de vista antropométrico.
También está asociada a enfermedades como la diabetes, hipertensión arterial,
dislipidemias, cáncer... Patologías que sin duda han sido una de las principales
causas de muerte en nuestra sociedad.
La educación para la salud
Es un proceso de desarrollo del fenómeno de la motivación, las habilidades
personales y la autoestima necesaria para adoptar medidas destinadas a mejorar
la salud. Además la educación para la salud es un proceso planificado y
sistemático de comunicación y de enseñanza, aprendizaje orientado hacer fácil la
adquisición, elección y mantenimiento de las prácticas saludables y hacer difíciles
las prácticas de riesgo.
El ministerio del poder popular para la salud, a través de sus diversos instancias
ha venido implementando estrategias para prevenir las deficiencias nutricionales,
generalizadas en nuestra sociedad, específicamente en el área infantil, con el fin
de informar, asesorar y orientar a la comunidades y a las instituciones de manera
oportuna y eficaz sobre la importancia de la promoción de salud con el fin de
mejorar los estilos de vida, donde participan un equipo multidisciplinario,
conformado por el equipo de salud y las comunidades.
El M.P.P.S y en especial la dirección de atención a la madre, al niño y al
adolescente, ha diseñado el programa alimentarios para la prevención de
enfermedades por deficiencias nutricionales, entre las cuales podemos señalar:
a. Programa de almuerzo escolar a través del instituto Nacional de
Nutrición.
b. Sistema de vigilancia alimentaria y nutricional (SISVAN)
Cabe destacar que la educación nutricional constituye una herramienta útil para
orientar a la población, a fin de lograr la modificación de los hábitos que
conduzcan a una alimentación adecuada con los recursos disponibles en el
medio. Los hábitos alimentarios, higiene y estilos de vida saludables se asimilan e
integran a la personalidad durante los primeros años, consolidándose hasta
perdurar incluso en la edad adulta; de ahí la importancia de brindar una
orientación adecuada y oportuna en las primeras etapas de la vida. Por estos
motivos se hace necesaria la implementación de estrategias de Educación
Nutricional que sean novedosas, atractivas, que estimulen la creatividad he
incluyan la participación activa de los niños.
Medidas preventivas
a. Vigilar el crecimiento y desarrollo del niño.
b. Control nutricional pediátrico.
c. Clasificación antropométrica nutricional
d. Mejorar los hábitos alimentarios.
Para prevenir la desnutrición proteicoenergética, es preciso luchar contra el
subdesarrollo y prevenir las enfermedades infecciosas.
Entre las medidas generales de prevención primaria tiene una importancia
fundamental la producción de alimentos. Otro objetivo es el saneamiento del
medio y la educación sanitaria de la población. Como acción inmediata hay que
conseguir una dieta adecuada en el embarazo, una lactancia materna prolongada
y el destete progresivo con alimentos adecuados.
Por eso es necesario intensificar esfuerzos a través de los roles que desempeña
el profesional de Enfermería en el primer nivel de atención, la prevención y
promoción de la salud son los más importantes, toda vez que brinda en las
diferentes etapas de la vida del individuo (familia y comunidad), acciones
orientadas a mejorar la calidad de vida a partir de sus necesidades prioritarias,
siendo el niño el ser más susceptible y vulnerable a enfermedades y/o accidentes
que van a alterar su crecimiento y desarrollo óptimo, entendiendo éste como un
proceso dinámico e integral que se reflejará en la vida adulta, por lo que es
necesaria su evaluación constante e integral, orientar a la población vulnerable,
ejecutar diagnostico comunitario, estudios de investigación a nivel de instituciones
educativas, saber el grado de conocimiento de las madres de los alimentos y el
estado nutricional de niños preescolares y escolares con el propósito de participar
oportunamente al Servicio de Educación y Recuperación Nutricional del Estado
(S.E.R.N), así evitar alteraciones nutricionales a la población infantil, acciones
educativas que permitan mejorar las condiciones de salud y por ende la calidad de
vida de los mismos.
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