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Primavera Entre Sombras y Guitarras Blancas

El documento presenta una serie de poemas que exploran temas de tristeza, nostalgia, amor y la conexión con la naturaleza. A través de imágenes vívidas y metáforas, se refleja la vida cotidiana y las emociones humanas en diversos escenarios. La obra destaca la belleza efímera de los momentos y la búsqueda de esperanza en medio del dolor.

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Primavera Entre Sombras y Guitarras Blancas

El documento presenta una serie de poemas que exploran temas de tristeza, nostalgia, amor y la conexión con la naturaleza. A través de imágenes vívidas y metáforas, se refleja la vida cotidiana y las emociones humanas en diversos escenarios. La obra destaca la belleza efímera de los momentos y la búsqueda de esperanza en medio del dolor.

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Ministerio de Cultura

Concurso de Poesía Joven Gustavo Cedeño

Primavera entre sombras y guitarras blancas.

Christopher Hernández.
Tristeza bajo el techo

Contaba las horas, cuatro, seis, ocho,

Con ritmo leía las paredes en sanscrito

Donde se escuchaba un retumbar, zumbido

Que solo latía más fuerte

Al parir de los ladridos de los callejeros.

La noche se asoma como ladrón sutil

Y, los párpados como persianas americanas,

Cierran su espacio para reposar del día negro,

Ya que la luna su aroma debe rendir.


Los restos del cielo se parten

Como un cristal en mal estado,

Roto y sin más fuerzas,

Se cae en mil pedazos de polvo

Estrellas que algún día serán

Más que un recuerdo ciego

En una vida efímera y con luces amarillas.


El parque de las 6

Anochece con un tibio ambiente desapegado,

Con la luz de la luna llenando la cancha fría.

Los niños jugando con la pelota a altas horas,

Risas cautivas en un campo azul cobalto por la noche.

Llegan las 6, ya es hora de entrar al hogar,

Los niños agotados con sus madres van

Manchados de lodo y felicidad.

Por estos recuerdos con amigos que conservan

Por el tiempo ajeno a la eternidad.

Dia siguiente, se puso a llover,

Truenos como gritos de hombres suenan.

Los niños tristes están por la lluvia,

Gotas de un océano aéreo que desploman

Las aceras y la cancha abierta.


Los niños esperan a mañana

Para que el padre sol con su mirada

Caliente el piso, seque las lagrimas

Y jugar se retome a favor de luz

Para que, por fin, los juegos comiencen hoy.


Café en la central

Un café negro con leche cósmico

En el parque de Santa Ana.

Las pequeñas golondrinas cotorrean,

Silbidos y pequeños cuentos y fabulas

En un lugar llena de historia y gente hermosa.

Aceras de concreto y piedra lisa,

Ladrillos marrones como la tierra húmeda,

Bares y salinas donde el sol acaricia

Los lares más modernos de las calles viejas.

Santa Ana, centro de gente bella y maravillosa,

Con sus sonrisas de los ancianos en las bancas,

Con almas tamizadas y puras, brillan a la luz

Bajo los árboles y las sombras parleras.


Acabó el café, me tengo que ir ya,

Pues el anochecer corriendo viene.

La casa fría se está poniendo en esta tarde,

Tengo que apurarme, que lo bello dura poco,

Pero los recuerdos duran longevamente.


Ojitos negros

Y esa chica que estaba en Betania

Con ojos más bellos que la pura alba

Con sus manos retazadas de mármol

Y su esencia parecida a un árbol

Sus manos tomé y pude sentir lo más bello

De lo que significa tener un ángel en lo sereno

Un amor bestial ha nacido, dentro del regazo que es mío

Cuando sus besos pude tocar, el dulce de los sentimientos

Los espejos solo reprimieron tu reflejo

Y ya llegaba la noche y era ya hora

De que a tu pequeña morada llegaras

No quería que el día acabara, ojalá el tiempo

Sea el padrino, de nuestro amor divino sin martirio

Ojalá que no se acabe el mundo, para que el amor

Quede inmortalizado como mártires del pasado


Contigo pido, es que tus manos se queden

Porque tu dolor quiero sanar, con mi vida, mi alma

Mis palabras y versos quiero dar

Quiero darte la claridad de la luz

Para hacerte brillas tus ojitos de felina

Y que ese brillo nunca se apaga

Es muestra de la vida más santa


Monte eterno

La transparencia de los vientos

Azotando a látigos las melenas de hiedra

Sobre las rocas reservadas a palabra

Y los árboles zarandeando bajo hilos de leño

Los caminos desnudos en barro de tanto pasar

Sus alrededores empiezan a crecer con rapidez

Los tallos adolescentes a su Dios oran

Por las viejas malezas que cambian de aire

Las fronteras a espaldas visibles

Sin miedo a ver tales proezas

La naturaleza es brava y pasmosa

Un regalo a esta pobre vida silenciosa


El pensamiento mordaz

No existe un segundo en la vida

En que no se sufra en viveza

¡El dolor es esa punzada fría!

Pero que nos dice de manera abierta

Oh, estas con vida, ¡criatura mística!

A la orilla de un rio, que sangra

A la par ves tu alma teñida, en grises

El camino marcado, sobre un puente

Para atravesar ese salvaje caudal

Las lagunas de las más frías montañas

Se baña esa inseguridad insaciable

Que se alimenta de ese dolor detestable

Para que bajo ansiedad camines en las calles.


Algo de esperanza

Un jueves como hoy en mayo

Decidí apagar una vela viva

No sé porque, no sé qué me atrapo

Pero una fuerza me detuvo al cometido

Reivindicado por el acto

La vela seguía viva, pero su cera

Se derretía como un manantial de barniz

Bajaba lentamente, me preguntaba por mi

Yo no sabía que hacer, ni porque lo decidí

Pero algo podía responder con crudeza

¿Que pasaría, si el fuego se fuera de mi?

Una duda que el viento no respondió de por si

Las noches pasaban, y mi mente se aclaraba


Empujones recibía, y hacia una luz de esperanza

Tropiezo en su suave y dulce llamarada

Escucho una voz, fuerte y serena

La vida sigue, tu seguirás, y cumplirás

Lo que anhelas con el corazón abierto

Porque pensaras que destrozado esta

Pero el futuro tendrá sorpresas para ti

Despierto en el velo de la oscura noche

Y con solo el mirar de mis cansados ojos

Veo esa bella luz, esa bella claridad

Una vela blanca, mi vida en ella estaba.


Cada noche

Solo busco ser sal

Estas noches frías y secas

Saladas, y con mercurio de lado

Solo busco la paz

Dulce como el manjar

Amarillo del fruto naranja

Solo busco el amar

Ese sentimiento agridulce

Como la suave salsa de un plato titan

Solo busco solemnemente

Querer ayudar, a los demás

A mi persona como pájaro

Que de nido ha caído


Busco poder levantar

Mis piernas como muros

Destrozadas del dolor de caminar

Solo busco sanar

Como la herida en el pecho

Que alguna vez, quise ocultar.


Macro-verso istmeño

¡Que dicha ver aquello!

Ver lo pequeño, y a la vez, inmenso

Una placa tectónica bajo tierra

Volviéndose una isla de emblemas

Puente para chacales y ondinas

Puerto para las nereidas y los vientos

Donde las olas rebeldes emergen

y los barcos colosales, besan

las costas besadas por las dos tierras


A ese joven ocultista

En un parque en medio de 2 ríos

Hay un joven y sabio Huidobro

Leyendo las inquietudes insanas

De aquellos que buscan respuestas

No busca ser Dios, ni un rey

Busca sobrevivir, como el siervo

el que nace en el bosque boscoso

y busca por las piedras extrañas

el que tiene libros de magia

el que aprende los más antiguos sabios

buscando la razón a la vista

la promesa de leerte como carta


a ese joven tarotista

que busca su pan cada día

a ese joven cautivador

a ese poeta de los hechizos.


El mago de monte

Un joven escritor con magia en los dedos

Magia que, al escribir, manifestaba bellos versos

Versos tal bélicos y majestuosos

Que replicaban una bella imagen

De un hermoso paisaje ficticio y limpio

En una pequeña choza por ancón,

Hacia sus conjuros artísticos

Mientras los animales de los montes

Llegaban a escuchar sus cantos eufónicos

Con una pluma, la varita agitaba

Con el papel, sus hechizos preparaban

Pero su tristeza como bigotera atacaba

El peso de las tristezas viejas y secas

Concurrían a su día a día

Buscando la paz escribiendo poesía


Un mago que buscaba su verdad con las palabras

Un hombre que buscaba la bondad con los arboles

Un alquimista que recitaba sus versos en los cerros

Un humano que busca el amor a través de sus correos

Un ser que probablemente nunca llene su vacío

Porque el mago escribiendo esta, en sus hojas

Y con cada lagrima, una nueva página lista esta.


Cerbero

Durante las suaves tardes de camomila

Los perros viejos empiezan a aullar

Allá yace cerbero, el perro negro

En lo que sus años el viento

Empieza su vida canina a tomar

El éter de sus ojos grises semblantes

Deslumbrantes y apagándose con el sol

Reflejaban cortinas de tierra, cayéndose

De las altas colinas en sus ojos grises, nublados

Rojizos y tenues como la marea sangrienta


Tarde sagrada

Bajo la tarde del amador

Viendo el abrazo rojizo

De la luna menguante, y el sol preconcebido

Lloran, y conciben la creación, de las nubes rojas

El ritmo del puente vibra

De rocas y sal del suave mar

De especies y piedras marrones

De flores silvestres

Y sangre de halcones

Pasan las bestias

Nacen los mestizos

Crecen los setos grises

Y gritan los aludidos

La noche se mofa contra el creador


Baila en un Sabbat de emociones

Baila y baila, bajo la luz nocturna

Danzas y rituales sobre el puente

Que algún día no será vía para nadie.


Vientos del sur, azur

Un viento surcado desde el sur

Venía a toda marcha a posar

A la deriva del macrocosmos

Bajo las grietas de las sierras madres

Cual poderoso es la influencia,

El sur donde la milonga y cobalto

Bailaban en un mismo son

En unos dos cuartos de digitación

Las pálidas hierbas contaban

ilusorias y altaneras

Vagamente en melodías frescas

Bajo el paganismo polifónico

Montañas de sal nacían de la lluvia

Montañas llenas de humedad, soledad


Signo de la fortaleza del bosque

Inmortales para toda la era viva.


Las animas del parque

Bípedos de leña y cerezo

Con sus brazos nogal cruzaban sus dedos

Realizando mudras para sus espíritus recios

Y cantando a tempo, cantos ocultos.

Yacían en los parques abandonados

De las grandes ciudades, cementerios y nogales

Dormían parados, tal cuarcita formada en espiral

Sus cuerpos giraban en torno a los cuatro cielos.

Criaturas fascinantes, pero adoloridas y tristes

Bombardeadas por las penumbras y la ignorancia

Lastimadas por cortes con hachas envainadas

Sufriendo la estupidez de los blandos encarnados


Hoy fui a hablar con ellos, buscando una charla

Pero terminaría siendo una despedida,

Hartos, las animas empezaron a arrancar

Sus viejas y secas ramas, para marchar

Hacia una patria celestial.

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