El dilema del tranvía (o dilema del tranvía) es un experimento mental en ética que
pone a prueba las intuiciones morales de las personas en situaciones de toma de
decisiones extremas. Fue formulado por la filósofa británica Philippa Foot en 1967,
aunque el concepto fue ampliado y popularizado por Judith Jarvis Thomson en 1976.
En su forma básica, el dilema plantea un escenario en el que una persona debe tomar
una decisión que implica la vida de otras personas, con diferentes resultados
dependiendo de la elección que se haga.
El escenario básico del dilema
Imagina que estás junto a las vías de un tranvía descontrolado que se dirige hacia cinco
personas que están atadas a las vías y no pueden moverse. Tienes la opción de
accionar una palanca que desviará el tranvía hacia una vía alternativa, donde hay una
sola persona atada. Si no haces nada, el tranvía seguirá su curso y atropellará a las
cinco personas. Si decides accionar la palanca, el tranvía cambiará de rumbo y
atropellará a una sola persona. La cuestión moral es: *¿Deberías intervenir y matar a
una persona para salvar a cinco?*
1. *Utilitarismo:*
El utilitarismo es una teoría ética que valora las acciones según sus consecuencias. En
este caso, la opción más utilitaria sería la de accionar la palanca, ya que se minimizaría
el daño global: la muerte de una persona en lugar de cinco. Según esta perspectiva, la
acción correcta es aquella que produce el mayor bien para el mayor número de
personas. El utilitarismo justifica la intervención si el beneficio neto (salvar a cinco
personas) es mayor que el perjuicio (la muerte de una sola persona).
2. *Deontología:*
La deontología, en cambio, se centra en los principios y normas morales,
independientemente de las consecuencias. Desde un punto de vista deontológico,
puede considerarse inmoral accionar la palanca, ya que esto implicaría intervenir
activamente en la vida de una persona, lo cual sería un acto de homicidio. Los
deontólogos sostienen que matar a una persona, incluso para salvar a cinco, es
moralmente incorrecto, porque no se puede justificar el acto de matar por el número
de vidas que se salvan.
intervenir para salvar el mayor número de vidas, pero también podría considerar que
la prudencia o la misericordia exigen no tomar acción.
Variaciones del dilema
El dilema ha sido modificado en numerosas ocasiones para explorar diferentes
aspectos de la ética moral. Algunas de las variaciones incluyen:
- El dilema del tranvía con el "hombre gordo":* En esta versión, en lugar de desviar el
tranvía a una vía alternativa, se encuentra una persona muy grande junto a las vías. Se
te presenta la opción de empujar a esta persona hacia el tranvía para detenerlo y así
salvar a las cinco personas. Esto introduce la cuestión del "uso de la fuerza directa"
sobre la vida de una persona, lo que aumenta la complejidad moral.
- El tranvía y las decisiones en cadena:* A veces se plantea la pregunta sobre si
deberíamos tomar decisiones difíciles basadas en consecuencias futuras (como el
utilitarismo propone), o si, por el contrario, las reglas morales deben prevalecer
independientemente del resultado. ¿Deberíamos tomar decisiones extremas en un
mundo que siempre podría tener un mejor resultado si se actúa "por el bien común"?
Reflexiones y críticas
El dilema del tranvía, si bien es útil para explorar principios éticos fundamentales,
también ha sido criticado. Algunas críticas incluyen:
1. Simplificación excesiva:* El dilema se centra en un escenario extremadamente
simplificado y no refleja la complejidad de las decisiones morales en la vida real. En la
vida cotidiana, las decisiones morales involucran contextos más complicados, con
muchas más variables y consecuencias imprevistas.
2. Distinción entre acción y omisión:* En algunos casos, se ha argumentado que
intervenir activamente (accionando la palanca) es moralmente diferente que
simplemente no hacer nada (omisión). Esta distinción puede influir en la decisión
moral.
Conclusión
El dilema del tranvía sigue siendo una herramienta poderosa para explorar los
conflictos entre la ética de las consecuencias (utilitarismo) y la ética de las normas
(deontología). Sin embargo, más allá de su valor como ejercicio filosófico, también
refleja la complejidad de las decisiones éticas en situaciones de alta presión, donde las
decisiones nunca son simples y las consecuencias pueden ser impredecibles.