EL LENGUAJE: CLASES, CARACTERÍSTICAS, FUNCIONES Y
SU RELACIÓN CON LA CARRERA PROFESIONAL DE
DERECHO
EL LENGUAJE
Es la capacidad que tiene el ser humano para expresarse
y comunicarse, a través de diversos sistemas de signos:
orales, escritos o gestuales.
La comunicación requiere de este sistema de signos para
llegar al objetivo del entendimiento común. Diversos
factores entran en juego cuando se realiza la
comunicación por medio del lenguaje, se ponen en
marcha funciones como la inteligencia y la memoria lingüística.
El lenguaje constituye una de las características principales que separa al
género humano de los animales. Es una capacidad innata que todos los
individuos tienen, que comienza a desarrollarse a partir de la gestación y se
establece definitivamente en la relación que mantiene el individuo con el mundo
social en el que se desarrolla.
Dominar esta capacidad de comunicación le permite a cada individuo expresar
el mensaje que desea transmitir de un modo particular.
Es importante mencionar que el resto de los animales también tiene sus
propios métodos para comunicarse, pero, en este caso, hablaremos del
“lenguaje” como característica humana.
CLASE DE LENGUAJE
El lenguaje es un sistema de signos, a través de los cuales se comunican
pensamientos y emociones, y se alude referentes reales e imaginarios,
presentes o ausentes.
El lenguaje es una característica del ser humano, diferente de los sistemas de
comunicación de los animales. Estos últimos, en efecto, pueden comunicarse a
través de impulsos de diverso tipo (sonoros, olfativos, visuales), pero carecen
de la creatividad y productividad del lenguaje humano, que no está limitado
respecto del tipo de experiencias y conocimientos que pueden ser
comunicados.
El lenguaje se puede clasificar de muchas maneras, según el criterio que se
utilice. En función de ello, se reconocen, entre otros, los siguientes tipos de
lenguajes:
Lenguaje verbal y no verbal
El lenguaje verbal es el que emplea el código lingüístico, es decir, que se
comunica a través de la palabra. Este lenguaje puede ser, a su vez, de
distinto tipo:
Lenguaje oral. Utiliza la palabra hablada como canal de comunicación.
Implica el uso de diversos puntos del aparato fonador (laringe, lengua,
labios) para generar los sonidos que forman las palabras.
Lenguaje escrito. Utiliza signos gráficos que representan palabras y
sonidos, sobre algún tipo de soporte físico (papel, pantalla). Posee sus
propias reglas, diferentes de las del lenguaje oral y, en algunos casos,
puede divergir por completo de este.
Lenguaje corporal. Corresponde a los gestos y movimientos del
cuerpo, utilizados para comunicar ideas o sentimientos. Es lo que ocurre
cuando cruzamos los brazos (señal de enojo o cerrazón), o cuando
alzamos un puño (señal de protesta, lucha o queja).
Lenguaje facial. Es el conjunto de los movimientos realizados con los
músculos de la cara, empleados para comunicar información, como
sonrisas, posiciones de las cejas, apertura de los ojos, etc.
Lenguaje visual. Utiliza símbolos o íconos para comunicar conceptos.
Por ejemplo, las señales de tránsito.
Paralenguaje. Es el conjunto de rasgos no verbales de la voz que
acompañan el lenguaje verbal. Comprende aspectos como el tono, el
volumen, las pausas, el uso de interjecciones u onomatopeyas, etc.
Lenguaje natural y artificial
El lenguaje natural es aquel que ha evolucionado naturalmente a través del
uso y la repetición, sin planificación consciente o premeditada. Se adquiere
de manera espontánea, y se afianza a través de la interacción social. Tanto
la lengua materna (es decir, la adquirida en la infancia y usada
habitualmente) como el lenguaje facial, la proxémica y la gestualidad son
ejemplos de lenguajes naturales.
El lenguaje artificial es todo aquel creado de manera consciente y
deliberada, con un fin específico. Teniendo en cuenta el grado de afinidad o
semejanza con los lenguajes naturales, los lenguajes artificiales se pueden
clasificar, a su vez, en:
Lenguajes construidos. Se denominan así aquellos lenguajes
diseñados deliberadamente que, a semejanza de los lenguajes
naturales, cuentan con una fonología, una gramática y un
vocabulario propios. Algunos lenguajes construidos, como el
esperanto y el volapük, contienen elementos de lenguajes naturales;
otros, como el quenya (hablado por los elfos en El Señor de los
Anillos, de J. R. R. Tolkien), son totalmente inventados.
Lenguajes formales. Son aquellos que consisten en cadenas de
símbolos (alfabeto formal) que satisfacen una serie reglas
claramente delimitadas y establecidas (gramática formal). Estos
lenguajes no se ocupan de la representación de la realidad, como lo
hace el lenguaje ordinario, sino que responden a su propio sistema
lógico, como ocurre con el lenguaje lógico-matemático, o el lenguaje
de programación que emplean los programadores de software.
Lenguaje cognoscitivo y lenguaje expresivo
El lenguaje cognoscitivo, también llamado lenguaje referencial, es aquel
que tiene, primordialmente, una función informativa. Enuncia si algo es
verdadero o falso, o si es de determinada manera o de otra, y remite a
hechos o fenómenos concretos. El lenguaje científico pertenece a este tipo
de lenguajes.
El lenguaje emotivo, también conocido como lenguaje evocativo o lírico, es
aquel cuya función principal es de índole expresiva. Se compone de
enunciados que, a diferencia de los enunciados del lenguaje cognoscitivo,
no son susceptibles de verdad o falsedad, ya que solo dicen algo acerca de
quien los emplea. A este tipo de lenguaje pertenece el lenguaje literario.
Lenguaje técnico y lenguaje ordinario
El lenguaje técnico es aquel, propio de ciertos ámbitos y ciertas áreas del
conocimiento, caracterizado por el uso de una jerga o vocabulario
específico. Puede reconocerse por un modo de comunicar la información
más o menos típico y el empleo de una sintaxis particular. Ejemplos de este
tipo de lenguaje son el lenguaje médico, el jurídico y, en general, el
lenguaje de cualquier disciplina y profesión.
El lenguaje ordinario es aquel que es de uso generalizado. A diferencia del
lenguaje técnico, carece de una jerga y es mucho menos preciso, ya que
su propósito no es el de comunicar conocimientos específicos, sino
expresar ideas y sentimientos vinculados a la experiencia cotidiana.
Lenguaje formal y lenguaje informal
El lenguaje formal es propio de situaciones comunicativas marcadas por la
solemnidad o la seriedad. Se caracteriza por el uso cuidado del lenguaje:
procura atenerse a la norma lingüística y evitar los coloquialismos o las
expresiones vulgares. Suele emplear la tercera persona gramatical de
carácter impersonal o, eventualmente, las formas de trato de respeto (usted
en vez de tú, por ejemplo).
El lenguaje informal es aquel utilizado en el habla cotidiana, marcado por la
relación de confianza entre los interlocutores. Es un lenguaje menos
cuidado que el formal, no atento a la norma y en el que son frecuentes las
palabras o expresiones coloquiales. Frente al uso de formas impersonales
o de respeto, el lenguaje informal tiende a emplear las formas de primera o
segunda persona.
Lenguaje vehicular y lenguaje vernáculo
El lenguaje vehicular, también llamado lengua franca, es el que se emplea
como lenguaje común entre personas que tienen diferentes lenguas
maternas (es decir, aquella aprendida en la infancia y que es la usada
habitualmente por un hablante). Desde la Antigüedad y hasta el siglo XVII,
el latín fue el lenguaje vehicular en Europa. Actualmente, su lugar lo ha
ocupado el inglés, que es el lenguaje vehicular global.
El lenguaje vernáculo (del latín vernaculus, ‘del país’, ‘de la casa’, ‘nativo’)
es aquel propio de un país o un lugar determinado. Corresponde a la
lengua materna. Frente al lenguaje vehicular, el lenguaje vernáculo posee a
veces un menor prestigio social.
CARACTERÍSTICAS DEL LENGUAJE
Como fenómeno humano, algunas de las principales características del
lenguaje son las siguientes:
Es una capacidad innata del ser humano.
Por lo tanto, es universal.
Es racional.
En sus formas concretas, el lenguaje es aprendido en el seno de una
cultura y/o por medio de la experiencia.
Resulta de un proceso de codificación.
Surge de la convención social y, al mismo tiempo, requiere de una
convención para ser comprendido.
Se expresa mediante sonidos, signos gráficos y/o signos corporales.
Permite intercambiar información entre dos o más individuos.
Es flexible, es decir, se modifica según las transformaciones en el
entorno sociocultural.
DIFERENCIA ENTRE LENGUAJE, LENGUA Y HABLA
Es importante diferenciar dos términos que suelen confundirse o utilizarse
como sinónimos del concepto de lenguaje: lengua y habla.
Mientras el lenguaje es la capacidad innata que tiene el ser humano de
comunicarse y relacionarse, el término “lengua” hace referencia a un sistema
específico de signos del que se vale un grupo de personas para comunicarse.
Por ejemplo: el idioma español.
El lenguaje es una facultad inherente al ser humano, en cambio la lengua debe
ser enseñada y aprendida para hacer uso de ella, luego debe ser retenida en la
memoria de los hablantes y debe ser conocida por todos los individuos con los
que se quiere establecer la comunicación.
Por otro lado, el “habla” es la acción de poner en uso aquel sistema de signos
por parte de un grupo de individuos. Este término alude al acto individual y
voluntario en el que se eligen los signos concretos que se necesitarán para
entablar una comunicación.
LENGUAJE LITERAL Y FIGURADO
Dentro del uso del término “lenguaje” se puede distinguir entre el lenguaje
literal y el lenguaje figurado.
Se denomina lenguaje literal a la trasmisión de un mensaje escrito u oral a
través de palabras que mantienen su significado convencional, es decir, el que
es conocido por todos los que comparten una lengua. Por ejemplo: La casa es
roja.
En cambio, el lenguaje figurado ocurre cuando se usa una palabra o expresión
con un significado distinto al frecuente o al significado que tiene en el
diccionario. Este lenguaje puede verse con frecuencia en recursos literarios
como metáforas. Por ejemplo: No te preocupes, mi hermano no contará nada,
es una tumba. El término “tumba” hace alusión a alguien que sabe mantener un
secreto.
FUNCIONES DEL LENGUAJE
En términos generales, se puede decir que la función del lenguaje es posibilitar
la comunicación entre los sujetos, sea que se trate de ideas, sensaciones o
sentimientos. El lenguaje colabora, de esta manera, al aprendizaje socializado
y la construcción de una cultura común.
Desde un punto de vista especializado sobre la naturaleza última del lenguaje
humano, se pueden distinguir diversas funciones. Las funciones del lenguaje,
en efecto, han sido ampliamente estudiadas. Se conocen, al menos, seis
funciones principales:
Función referencial
Esta función se basa en el uso del lenguaje para referirse a todos los
factores externos y propios del proceso comunicativo, los cuales
permiten verificar la objetividad y veracidad del mensaje y su relación
con el referente y el contexto.
La función referencial es la más predominante en el acto comunicativo,
su propósito es transmitir y dar a conocer algún dato de la realidad o
contexto sin que el emisor aporte su opinión al respecto.
Función emotiva
La función emotiva, también denominada como función expresiva o
sintomática, es aquella que está centrada en los estados de ánimo,
sentimientos y del “yo” del emisor.
Por ejemplo, “¡Qué noche tan hermosa!”, “¡Hoy me siento fenomenal!”,
“¡Me haces mucha falta!”. Estos mensajes del emisor expresan un
sentimiento hacia algo en particular.
Función apelativa
La función apelativa o conativa es aquella en la que el emisor espera
generar una reacción en el receptor e influir en su conducta.
La función apelativa se acostumbra a emplear en el lenguaje coloquial,
en los anuncios publicitarios o en contextos políticos en los que se hace
un amplio uso de adjetivos valorativos y se busca influir en las conductas
de los demás.
Por ejemplo, “Por favor, ¿puedes abrir la venta?”, “Lee el texto y
responde las preguntas a continuación”, “¡Mírame cuando te hablo!”,
“Termina la cena y ve a bañarte”.
Función fática
La función fática o función relacional es aquella que se centra en el
canal de comunicación que utilizan el emisor y el receptor, con el objeto
de verificar su funcionamiento e iniciar, prolongar o interrumpir la
comunicación.
Por ejemplo, se hace uso de las siguientes palabras, muletillas o frases
para confirmar que el canal funciona o que interlocutor está prestando
atención, “¿Aló?”, “O.k.”, “¿Sabes?”, “Diga”, “Por supuesto”,
“Naturalmente”, “De acuerdo”, “Como te venía diciendo”, “Claro”, entre
otras.
Función metalingüística
La función metalingüística se preocupa por el código del lenguaje. En
este caso, tanto el emisor como el receptor reflexionan y analizan sobre
el propio lenguaje en el que se comunican, generalmente, con el fin de
aclarar alguna duda, hacer una sugerencia o corrección, incluso, ofrecer
una definición.
Por tanto, se hace un amplio uso de las comillas, por ejemplo, ‘“Él” es un
pronombre y “el” es un artículo”, ‘Abuela, ¿qué significa “incrédulo”?, ‘No
entiendo de están hablando, ¿qué es la “numerología”?’, entre otros.
Función poética
La función poética o estética del lenguaje se basa en la forma del
mensaje, en los recursos literarios y en los estilismos empleados para
hacer mayor énfasis en la información que se transmite, se acostumbra
a emplear en las obras literarias.
“El que se casa, casa quiere”, “En casa de herrero, cuchillo de palo”,
“Sus labios son tan rojos como una rosa, pero sus palabras son tan
duras como una roca”
El tema de las funciones de la lengua, además de ser apasionante en sí
mismo, es parte importante en los contenidos temáticos de los
exámenes de ingreso tanto a nivel bachillerato como universitario, así
que dominar las características de las funciones de la lengua, también te
permitirá ingresar a tu bachillerato y universidad que tu elijas.
EL LENGUAJE EN RELACIÓN CON LA CARRERA PROFESIONAL DE
DERECHO
El lenguaje es fundamental para la carrera profesional del derecho. Los
profesionales del derecho utilizan el lenguaje de forma constante, tanto para la
comunicación oral como escrita, en la redacción de documentos legales, la
defensa en juicio y la interacción con clientes y otras partes.
¿Por qué el lenguaje es tan importante en Derecho?
Comunicación:
El derecho se basa en la comunicación de normas, principios y argumentos
legales. El lenguaje claro y preciso es crucial para asegurar que los
destinatarios de la norma o los participantes en un proceso judicial
comprendan lo que se les comunica.
Redacción de documentos legales:
Abogados, procuradores y otros profesionales del derecho deben redactar
una gran variedad de documentos legales, como contratos, demandas,
resoluciones y alegatos. La redacción precisa y correcta del lenguaje legal
es esencial para la validez y el éxito de estos documentos.
Defensa en juicio:
En el ámbito judicial, el lenguaje es una herramienta clave para la
persuasión. Los abogados deben utilizar un lenguaje persuasivo y
convincente para defender la posición de sus clientes.
Comunicación con los clientes:
Los profesionales del derecho deben comunicarse eficazmente con sus
clientes, explicándoles sus derechos y obligaciones, así como las
implicaciones legales de sus casos.
Lenguaje especializado:
El derecho tiene un lenguaje especializado, con términos técnicos y
conceptos jurídicos que requieren un conocimiento profundo.
Aspectos clave del lenguaje en Derecho:
Precisión:
El lenguaje utilizado en Derecho debe ser preciso y evitar la ambigüedad o la
vaguedad.
Claridad:
El lenguaje debe ser claro y fácil de entender para el público en general,
incluso para aquellos que no tienen conocimientos jurídicos.
Formalidad:
El lenguaje jurídico debe ser formal, especialmente en los documentos
legales y judiciales.
Asegurar que el lenguaje sea inclusivo:
El lenguaje debe ser inclusivo y evitar estereotipos o prejuicios.
Comprender el lenguaje corporal y las emociones:
Los abogados deben prestar atención no solo a lo que dicen sus clientes,
sino también a su lenguaje corporal y a sus emociones.
La importancia de la oratoria:
La oratoria es una habilidad fundamental para los abogados, especialmente
en el ámbito judicial, ya que les permite persuadir al juez y al jurado.
En resumen, el lenguaje es una herramienta fundamental para la carrera
profesional del derecho. Los abogados y otros profesionales del derecho deben
dominar el lenguaje para comunicarse de manera efectiva, redactar
documentos legales precisos y defender la posición de sus clientes en juicio.