Modulo 3 Investigación con innovación
Innovación en la investigación
Introducción
¡Bienvenido al tercer módulo de Pensamiento crítico e innovación! En esta ocasión
explorarás el concepto innovación, el cual está relacionado con el pensamiento crítico
y con la investigación pues, una vez que sabemos qué es y cómo funciona el primero, lo
aplicamos en la segunda y eso nos da la posibilidad de innovar.
Por ello, aquí aplicarás las habilidades del pensamiento crítico para innovar en el
análisis del contexto mundial, es decir, en la investigación con relación al crecimiento
económico de los países y su impacto social. Además, identificarás el valor de la
innovación en los países latinoamericanos y la economía del conocimiento.
Revisa el siguiente video Innovación, diseño y tecnologíaPerujo, J. (2017).
Reflexiona
Principios de innovación
El concepto de innovación, ya sea como actividad o como producto de una actividad, es
definido de diversas maneras, dependiendo del área de conocimiento que la estudia, el
tipo de institución, el lugar y la época. En general los autores coinciden en definirla como
la producción de un bien material o inmaterial novedoso, con una función específica y
relevante. Sin embargo, esta definición genera controversia cuando la contrapunteamos
con preguntas como: ¿Qué es novedoso? ¿Qué es relevante?
En este sentido, la Ley de la propiedad intelectual de México (Cámara de Diputados,
2012), menciona que algo relevante es toda creación humana que permita transformar
la materia o la energía que existe en la naturaleza para su aprovechamiento por el
hombre y satisfacer necesidades concretas. Adicionalmente, esta Ley refiere que la
innovación es toda invención que sea nueva y con aplicación industrial, de modo que
especifica que lo novedoso es todo aquello que no sea una técnica.
Ahora bien, al invocar el constructo conceptual que fundamenta la innovación, muchas
de las ideas que llegan a nuestra mente la relacionan con los conceptos creatividad o
tecnología. Por ejemplo, para Corma (2018, p. 17) innovación consiste en transformar
ideas y conocimientos en productos, procesos o servicios mejorados, de modo que
puedan satisfacerse necesidades y expectativas de personas, organizaciones o de la
sociedad en general.
Corma (2008) profundiza y refiere lo siguiente:
Ambas vertientes de esta definición denotan que este concepto trasciende la visión
simplista y la idea disruptiva de paradigmas; al contrario, podemos aseverar que su
esencia se centra en el desarrollo, difusión e implementación de procesos o productos
que no existían, que no se usaban o no eran necesarios para una aplicación específica y
que, además, tiene como objetivo incrementar el bienestar de una población o
sociedad.
El Banco Mundial (2010, p. 2) define la innovación como la difusión de algo nuevo en un
contexto dado, no como algo nuevo en términos absolutos.
Rantil (2017), por su parte, nos comparte como concepto de innovación: el proceso
mediante el cual investigamos, desarrollamos, demostramos, implementamos y
difundimos ampliamente tecnologías.
La UNED (2006) refiere que la innovación requiere implantar cambios significativos en el
producto, el proceso, el marketing o en la organización de la empresa con el propósito
de mejorar los resultados. Los cambios innovadores se realizan a partir de la aplicación
de nuevos conocimientos y tecnologías que pueden ser desarrollados internamente,
con colaboración externa o ser adquiridos mediante servicios de asesoramiento o
compra de tecnología.
Como también lo indica la UNED (2006), las actividades de innovación incluyen todas
las actuaciones científicas, tecnológicas, organizativas, financieras y comerciales que
conducen a la innovación. Para ello se consideran las actividades exitosas, las que están
en curso o las que fueron realizadas dentro de proyectos cancelados por falta de
viabilidad.
En el caso del Manual de Oslo, este refiere que una innovación consiste en un producto
o proceso (o la combinación de ambos) nuevo o mejorado que difiere significativamente
de los productos o procesos previos de la unidad institucional y que ha sido puesto a
disposición de potenciales usuarios (como producto) o que ha sido implementado en
una institución (UNED, 2006).
A partir de estas definiciones, podemos delimitarse distintas dimensiones desde las
cuales se puede observar la innovación; por ejemplo, desde el punto de vista
tecnológico, que permite el avance y creación de aplicaciones tecnológicas; desde la
perspectiva psicológica, donde la innovación implica avances personales y científicos
mediante la participación de individuos creativos; desde la administración, donde se
sabe que la innovación logra un significativo impacto en las empresas, de modo que sus
estructuras organizativas estimulen la creación y la investigación; y, finalmente, desde
la lógica económica, donde se ha identificado la existencia de importantes
consecuencias que determinan el avance o retroceso de la economía, los cuales están
relacionados con la innovación. Así, podemos inferir que la innovación es un fenómeno
trascendental para la sociedad y su mejora.
Corma (2018) expone tres tipos de innovación:
https://view.genially.com/5f80643d6cca8d0d90471517/presentation-cita-corma
Cabe destacar que la creatividad es necesaria como proceso de entrada o generación
de ideas para la innovación, sin embargo, creatividad e innovación no son sinónimos.
Tampoco se trata de la aplicación de técnicas o métodos, ya que va mucho más allá.
Corma (2018, p. 20) añade que la innovación es un factor clave en el rendimiento
obtenido del trabajo (la productividad), en el crecimiento económico (al generar riqueza)
y, en consecuencia, en el bienestar que se genera, por ello la innovación debe
considerarse como una prioridad para generar medidas de fundamentación y difusión
de ella misma. Este punto se retomará más adelante, en la relación entre innovación y
crecimiento económico.
https://view.genially.com/5f80643d6cca8d0d90471517/presentation-cita-corma
En suma, la innovación requiere pensar y analizar los problemas de manera consciente,
para resolverlos desde un punto de vista diferente y con otro modo de actuar.
Podemos ver que el punto no reside en cómo resolver un problema, sino en qué, cómo,
dónde y con quién resolverlo. Debemos tener claro que lo importante son las personas
y sus ideas, que la resolución de problemas implica toda una cultura, todo un
paradigma, y que los problemas se resuelven mediante la innovación de las personas
para las personas.
Contexto mundial de la innovación, la investigación y desarrollo
A lo largo de la historia, el ser humano ha encontrado la forma de adaptarse al medio en
el que se desenvuelve, sin embargo, una vez que la supervivencia está asegurada,
surgen nuevas necesidades que deben ser cubiertas. Así, se origina el mundo de las
ideas, un mundo donde las personas buscan formas más eficientes para realizar las
cosas.
En la actualidad, la innovación es reconocida como parte central de la mayoría de los
modelos gubernamentales de desarrollo, de modo que se sabe que existe una estrecha
relación entre los niveles de innovación y los niveles de desarrollo de un país.
En este sentido, la innovación se ha convertido en una herramienta poderosa que
contribuye en la resolución de los retos mundiales más determinantes: educación,
cambio climático, tecnología, investigación, administración pública, entre otros.
Hablando de un contexto mundial sobre innovación e investigación, resulta
fundamental definir el concepto I y D, siglas que identifican a las inversiones en
investigación y desarrollo que gobiernos y empresas realizan para desarrollar o mejorar
productos, procesos y servicios (Gurría, A., 2010).
En la literatura encontramos estas siglas como I & D o I + D (R + D en inglés), las cuales
expresan todos los aspectos a tomar en cuenta por los países desarrollados y en vías de
desarrollo, de modo que estos pongan sobre la mesa todas las necesidades y demandas
de sus habitantes, y para que los ayuden a entender y difundir las actividades que
pueden ejecutar para encontrar las mejores prácticas que se adapten a sus contextos
locales.
El Banco Mundial (BM)y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico
(OCDE, 2019) desarrollaron la Plataforma de Políticas de Innovación (IPP), un espacio
web interactivo que brinda fácil acceso a conocimientos, recursos de aprendizaje,
indicadores y comunidades de práctica sobre diseño, implementación y evaluación de
políticas de innovación. En ella se enseña al usuario cómo operan los sistemas de
innovación, cómo identificar buenas prácticas en diferentes países, cómo realizar
evaluaciones comparativas estadísticas y cómo diseñar y aplicar soluciones políticas
efectivas. En términos generales, facilita el intercambio de conocimientos y la
colaboración entre países y regiones.
Además, el BM (2010) publicó una guía para el desarrollo de políticas de innovación, la
cual propone el porqué, qué y cómo de la innovación. Esta guía afirma que la innovación
es el corazón de la economía y del desarrollo económico y un paso esencial para la
evolución y el desarrollo mundial.
El Manual de Oslo de la OCDE y el Índice Global de Innovación son dos significativos
ejemplos de las acciones tomadas a nivel internacional para visualizar la innovación
como un proceso novedoso y alcanzable para mejorar las condiciones de vida de los
seres humanos.
Sin embargo, esto nos permite ver que mientras que los países económicamente
avanzados trabajan naturalmente en tecnología, los países en desarrollo tienen
oportunidades considerables para aprovechar el conocimiento global y la tecnología
para la difusión en su contexto nacional. Dicha posibilidad resulta fundamental para la
toma de decisiones y el inicio de nuevas actividades, sobre todo en la industria de
servicios y para mejorar la productividad agrícola e industrial, así como para aumentar
el bienestar en áreas como salud, educación o nutrición, por mencionar algunos
ejemplos.
En este sentido, resulta vital pensar en una vinculación entre universidades y empresas
o industrias, de modo que en ambas surjan investigaciones que difundan el
conocimiento. Las universidades –a partir de las investigaciones que realizan y que son
parte de su razón de ser– son el primer paso para el desarrollo, la asesoría técnica, el
desarrollo de patentes y la creación de empresas o industrias.
Esto podemos explicarlo de la siguiente manera, cuando la universidad genera
innovación, surgen publicaciones científicas o se favorece el desarrollo de patentes que
llevan a la creación o mejora de productos o procesos de aplicación científica o técnica
concreta.
Finalmente, hay esfuerzos significativos por definir con amplitud qué es la innovación,
con la finalidad de detonar un entendimiento profundo que impulse la legislación de
políticas que dirijan y potencien la innovación, particularmente en países en vías de
desarrollo.
Cultura de innovación y crecimiento económico
Sabemos que en la actualidad el mundo está inmerso en una severa crisis, por ello la
innovación representa un cambio esperanzador en las actividades económicas
mundiales. Por ejemplo, ahora que el entorno global experimenta una profunda
transformación del mundo y nuestras sociedades a partir de las tecnologías de la
información, la biotecnología y la nanotecnología.
Observamos que el crecimiento económico es uno de los principales factores para
impulsar la innovación, la cual depende significativamente de las condiciones generales
de la economía, el gobierno, la educación y la infraestructura. Sin embargo, estas
condiciones son particularmente problemáticas en los países en desarrollo, pues la
experiencia muestra que para lograr crecimiento económico no es suficiente con legislar
políticas proactivas en innovación, sino que también se requiere de la creación de un
entorno de reformas amplias, duraderas y sostenibles.
Investigación con innovación
Hoy, más que en épocas pasadas, el mundo está interconectado de tal modo que la
realidad actual exige más conocimientos y, como lo referimos al inicio de este módulo,
más investigación. Sin embargo, no solo se trata de investigar por investigar, se debe
investigar para generar respuestas eficientes e inteligentes, con mayor accesibilidad y
honestidad.
Como lo observamos, investigación, desarrollo e innovación son elementos
íntimamente desarrollados. Una muestra es la existencia de dos manuales de referencia
en este ámbito:
El objetivo fundamental de la
información recogida en las
directrices del Manual de Frascati
consiste en ayudar a los
responsables de la toma de
decisiones, en especial a quienes
formulan políticas públicas. Además,
podemos afirmar que los datos de
I+D se han hecho más accesibles y
ocupan un lugar destacado en el
debate público; esta información
también se ha convertido en un
componente determinante del
diálogo político y social acerca del
uso e impacto de los recursos. Por si
fuera poco, se ha desarrollado una
conciencia social acerca de que los
datos de I+D –solos o combinados
con otra información– solo pueden
proporcionar parcialmente una base
para la toma de decisiones. Y esto
será así hasta que gobiernos, líderes
empresariales y el público
reconozcan las características
especiales de la I+D y le confieran un
estatus especial a la medición del
esfuerzo humano y económico, todo
lo cual continuará jugando un papel
fundamental en la mayor parte de las
evidencias estadísticas requeridas
por las sociedades de todo el mundo.
Facilitar esta tarea es precisamente
el objetivo de este manual (OECD,
2015).
El Manual de Oslo, por su parte, es
una guía para realizar mediciones y
estudios de actividades científicas y
tecnológicas que definen conceptos
y clarifican las actividades
consideradas como innovadoras. Las
definiciones del Manual de Oslo
sirven de orientación en actividades
de transferencia de investigación,
pues sus definiciones definen los
incentivos a la innovación y son
referencia para organismos públicos
(UNED, 2006).
Ambos manuales destacan características de las investigaciones que son realizadas o
que se encaminan a la innovación, entre estas podemos destacar (OECD, 2015 y UNED,
2006):
En este sentido, el Manual de Oslo define cuatro tipos de innovaciones: producto,
proceso, marketing y organización. Se aplican tanto a la industria como a los servicios,
incluyendo los servicios públicos. Aquí la innovación es considerada como un proceso
en red en el que las interacciones entre los diversos agentes generan nuevos
conocimientos y tecnologías.
En este manual se plantea que los vínculos habituales entre empresa, proveedores y
clientes crecen en los procesos de innovación a otras relaciones con los centros de
investigación, con la enseñanza superior y con las entidades públicas y privadas de
desarrollo.
Las universidades y los institutos de investigación deben vincularse con la divulgación
del conocimiento y la tecnología que, a su vez, deben reconocerse como proceso de
innovación mediante las siguientes acciones:
Las interacciones aquí referidas constituyen parte esencial del proceso de innovación
en la investigación.
acciones y procesos de innovación | Genially
Contexto actual de la investigación en Latinoamérica
Hoy, vivimos en una época de globalización, donde el quehacer del hombre
se concibe y actúa a partir de una infinita interconexión de los mercados que
dominan los países desarrollados y a los cuáles se circunscribe el resto del
mundo. El papel de la globalización en los distintos ámbitos en los que se
desenvuelve el ser humano, se vislumbra como inagotable, ya que el modelo
económico neoliberal y el constante avance de las tecnologías de la
información y la comunicación son aún ejes rectores en la mayoría de las
sociedades del mundo.
Con el trascurso del tiempo, y sobre todo en los últimos años, se ha
fomentado la cooperación internacional, de modo que es constante en
análisis de los contextos mundiales y nacionales, con miras a mejorar
mediante la comunicación y el fomento de las mejores prácticas en
educación, salud, política, nutricios y bienestar social en general.
Así, la cooperación entre países se da no solo en las relaciones entre los
gobiernos sino entre organizaciones no gubernamentales. Principalmente se
busca cumplir objetivos de libertad, paz, progreso y prosperidad entre los
países de América Latina, los cuales se encuentran rezagados
económicamente y que también están en vías de desarrollo.
Los países latinoamericanos orientan sus esfuerzos por alcanzar una mayor
competitividad, considerando las necesidades de la población. En este
sentido, el pensamiento crítico toma un papel determinante en el
establecimiento de un orden social nuevo, su función principal es
desenmascarar ideologías que, de manera clara o encubierta, presenten
discursos políticos o sociales que frenen el cambio social y nieguen la
capacidad crítica de las personas.
Relación entre competitividad, cambio tecnológico e innovación y la nueva
economía del conocimiento
De acuerdo con el Foro Económico Mundial, la competitividad es el conjunto
de instituciones, políticas y factores que determinan el nivel de productividad
de un país, para lo que es necesario examinar distintos factores que
determinan el potencial de crecimiento y productividad de un país. Este
mismo foro especifica 12 pilares de competitividad: instituciones,
infraestructura, estabilidad macroeconómica, salud y educación básica,
educación superior, eficiencia del mercado de bienes, eficiencia del mercado
laboral, sofisticación de los mercados financieros, velocidad y capacidad
para la adopción de tecnología, tamaño del mercado, sofisticación de
mercados e innovación (Aguirre, 2013).
Es un hecho que ahora la fuerza de la economía del conocimiento va en
aumento y destierra la idea de la producción de la era posindustrial y sus
consecuencias, de modo que el ser humano se encuentra inmerso en una
sociedad diversa, personalizada, donde los ciudadanos establecen nuevas
maneras de vivir y generar conocimiento. Así, la investigación y el aprendizaje
se han convertido en herramientas sociales indispensables, que requieren
ser acciones permanentes y continuas para intervenir en el sector
económico.
Desde principios del siglo XX se detectó una nueva característica del
crecimiento económico que se relaciona con la profundización del capital
intangible; es decir, inversiones en educación, capacitación, investigación y
desarrollo; esto es, inversiones encaminadas a la producción y transmisión
del conocimiento.
Hoy nos encontramos en un contexto de economía del conocimiento o
economía basada en el conocimiento, aspecto influido en su totalidad por el
avance de las tecnologías de la información y comunicación y la
comercialización, de modo que el capital humano y la eficiencia en la gestión
del conocimiento son dos factores determinantes para reconocer a las
personas como creadoras de conocimiento, con competencias que
favorecen el progreso colectivo.
La omnipresencia de la tecnología digital en la vida cotidiana ha cambiado la
manera en que las personas acceden y crean conocimientos; por ello las
competencias que demanda el mundo laboral también se han trasformado y
siguen transformándose velozmente.
Aquí, podemos mencionar nuevamente el vínculo entre universidades y
empresas, ya que estas no se pueden quedar atrás ante estos cambios
tecnológicos, sobre todo, ante la actualización de contenidos de acuerdo con
las necesidades actuales del entorno laboral.
Debido a los cambios en la naturaleza del trabajo y a las nuevas
competencias necesarias para desempeñarlos, los estudiantes deberán
prepararse para trabajos que no existen, tecnologías que no han sido
inventadas y problemas que todavía no son reconocidos como tales (OCDE,
2013).
La finalidad de pensar en una economía basada en el conocimiento pretende
alcanzar un nivel avanzado de competitividad; como vimos anteriormente, de
modo que las investigaciones se encaminen a la búsqueda de indicadores de
generación de riqueza y crecimiento económico de la mano del desarrollo
humano y su vinculación con el mundo laboral.
De este modo, podemos destacar algunas características de las economías
basadas en conocimiento:
De esta manera, podemos afirmar con Foray (2002) que poseer conocimiento
de cualquier tipo resulta en ser capaz de realizar actividades intelectuales o
manuales. El conocimiento es, por tanto, una capacidad cognoscitiva,
mientras que la información es un conjunto de datos estructurados pero
inactivos, hasta que son utilizados y adquieren valor de conocimiento, el cual,
además, debe ser interpretado y manipulado. Es decir, al generar y reproducir
conocimiento se utiliza la capacidad cognoscitiva, que tiene mayor dificultad
para explicar y transferir de un individuo a otro, en pocas palabras, resulta un
proceso más complejo. (p.12).
Ahora bien, debemos entender el proceso cognitivo como la facultad de los
individuos para recibir y procesar información mediante la percepción, la
experiencia y las características subjetivas que nos permiten valorar e
interpretar la información, lo que nos llevará a utilizar la capacidad y el
pensamiento crítico para aplicar dicho conocimiento en nuestra realidad.
La gestión de conocimiento significa capturar, entender y transferir
información valiosa de manera eficiente y efectiva, lo que es crucial en el
desarrollo de innovación pues aumenta la productividad y mejora la
eficiencia. Así, la gestión del conocimiento depende de la capacidad de
transferir conocimientos en diferentes áreas y ubicaciones geográficas, lo
que es clave para el éxito de la puesta en marcha de procesos de
investigación e innovación.
Última modificación: lunes, 12 de octubre de 2020, 12:37
Innovación y pensamiento crítico
El pensamiento crítico es una cualidad imprescindible en la actualidad, sobre todo para
el desenvolvimiento de la vida personal y profesional de las personas, donde las
exigencias de un entorno cambiante conllevan la necesidad de adquirir una posición
crítica ante conceptos, puntos de vista, valores, creatividad e innovación en el
conocimiento.
En este sentido, la investigación también requiere aplicar el pensamiento crítico para
llevar a cabo investigaciones que reflejen un pensamiento autónomo y crítico e implique
un desarrollo profesional y social.
Así, el pensamiento crítico genera una profunda reflexión en la búsqueda de métodos
que permitan un resultado exitoso y que, a su vez, puedan ser medidos de algún modo,
esto finalmente lleva a mejorar la sociedad o el entorno inmediato del investigador.
En la actualidad, la información fluye más que hace 10 años, por lo que resulta
imprescindible analizar para aprovechar toda esa información, de modo que esta no
puede ser aceptada a priori, pues debe ser procesada de manera crítica para que los
sujetos se involucren con ella y profundicen en su dominio para, a partir de ahí, generar
producción intelectual mediante la investigación.
Ya no se trata solo del acceso a la información, sino de que los individuos sean capaces
de discernir cómo utilizarla para determinar cómo aplicarla en la realidad, en la vida
cotidiana. Esto significa un empoderamiento de la investigación y del uso del
pensamiento crítico en ella, de modo que debemos voltear a ver la educación y las
instituciones educativas, las cuales tiene la función de formar pensadores críticos que
catalicen el avance del siglo XXI.
En este sentido, innovación, investigación y pensamiento crítico se interrelacionan
mediante las siguientes características en el actuar de los individuos:
Estos aspectos permiten ver que el pensamiento crítico debe estar necesariamente
presente al momento de innovar e investigar
Analizar, es decir, descomponer sistemáticamente un problema complejo en sus
elementos (principio fundamental de la investigación).
Reconocer cuestiones pertinentes y compartir problemas para distinguir o buscar
soluciones.
Recopilar información necesaria sobre los antecedentes y causas de los conflictos o
problemas.
Establecer conexiones entre los datos que ha recogido, procesar la información y llegar
a hipótesis, inferencias, propuestas y conclusiones.
Determinar la importancia relativa de cada uno de los elementos encontrados.
Detectar las causas de los problemas y soluciones innovadoras para estos.
Proponer nuevos esquemas para establecer soluciones apropiadas a corto, mediano y
largo plazo.
Utilizar preguntas críticas como insumos e incentivos para aprender.
Leer la intención y estudiar el asunto.
Reconocer y traducir intenciones e inferencias en los descubrimientos.
Pensar críticamente acerca de los nuevos conocimientos, en busca de respuestas para
formarse una opinión.
Referencias
La información revisada en este Módulo fue construida a partir de las siguientes
referencias:
Aguirre, L. (2013). Innovación y Competitividad ¿vamos bien?. [Artículo digital]. México:
Forbes.
Banco mundial (2010). Innovation policy. A guide for developing countries..
Cámara de diputados (2012). Ley de la propiedad intelectual. [Artículo digital].
Corma, F. (2018). El canvas de la innovación. Ediciones Díaz de Santos.
Foray, D. y David, P. (2002). La sociedad del conocimiento. Revista internacional de
ciencias sociales, no. 71.
Corma, F. (2018). El canvas de la innovación. Ediciones Díaz de Santos.
Foray, D. y David, P. (2002). La sociedad del conocimiento. Revista internacional de
ciencias sociales, no. 71.
Gurría, A. (2010). La innovación: piedra de toque del desarrollo mexicano.
OCDE (2019). Ciencia e innovación.
OECD (2015). Manual de Frascati 2015.
Rantil, M. (2017). Enhancing financing for the research, development and demonstration
of climate technologies. Technology Executive Committee.
UNED (2016). Resumen del Manual de Oslo sobre Innovación.
Conclusión
En este último módulo hemos revisado que la innovación, la investigación, el desarrollo
científico, la competitividad y la economía de conocimiento son conceptos íntimamente
relacionados. Recapitulemos un acercamiento a sus definiciones:
Innovación. Transformar ideas y conocimientos en productos, procesos o servicios
mejorados, de modo que puedan satisfacerse necesidades y expectativas, ya sea de
personas, organizaciones o la sociedad en general.
Investigación. Proceso de construcción social donde un individuo se enfrenta a la realidad,
la interroga, la comprende y la transforma en beneficio propio y de la sociedad. Su objetivo
primordial es encontrar soluciones a problemas sociales y tecnológicos importantes.
Desarrollo científico. Resultado del diseño, desarrollo e implementación de programas y
políticas de apoyo que promuevan y fortalezcan el desarrollo de la investigación científica
con el propósito de formar y consolidar el capital humano de un país, que contribuya a la
mejora de la capacidad de innovación científica en la sociedad y mejore las condiciones
económicas y sociales de la población.
Competitividad. Se refiere a la capacidad de una empresa, un sector económico o un país
para permanecer vendiendo bienes o servicios en un mercado, utilizando herramientas que
ofrezcan una ventaja frente a su competencia. Es común que para aumentar la
competitividad se implementen planes de innovación que mejoren sus procesos y costos. Al
final, la competitividad se traduce en beneficios para la ciudadanía, haciendo que se
gestionen precios justos y de calidad.
Economía del conocimiento. Proceso global que permite alcanzar un nivel avanzado de
competitividad, donde las investigaciones se encaminen a la búsqueda de indicadores de
generación de riqueza y crecimiento económico de la mano del desarrollo humano y su
vinculación con el mundo laboral.