Contra La Fraternidad
Contra La Fraternidad
Volumen Tres
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Contra la Fraternidad
( 7 obritas Grotescas )
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catalandrama@[Link]
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Definición ‘Grotesco’
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la fusión entre la comedia y el
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horror.
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TRILOGÍA DE LA INDIGNACIÓN
VOLUMEN 1. CONTRA EL PROGRESO
TRILOGÍA DE LA REVOLUCIÓN
VOLUMEN 1. CONTRA LA LIBERTAD
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VOLUMEN 3. CONTRA LA FRATERNIDAD
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a.
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dr
Esteve Soler
Barcelona, 1976
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responsabilidad ha quedado
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desdibujada hasta extremos
a.
inimaginables la única alternativa es
recurrir al Grotesco, el auténtico
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estilo antiburgués.” Friedrich
Dürrenmatt
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1.
Suena el timbre. Alguien intenta abrir desde fuera con llave, pero no lo
consigue. Pausa. Suena el timbre de nuevo. Hombre pretende
levantarse, pero Mujer le pide con un gesto que no abra. Suena el
timbre de nuevo. Pausa. Hombre 1 se levanta y abre. Detrás de la
puerta está Hombre 2, que entra, inquieto.
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vuestra. (Pausa larga.) Me he equivocado de piso. Lo siento. (Pausa
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larga.) Habría querido... (Pausa.) No me encuentro del todo bien.
(Pausa.) Por un momento... (Pausa.) Me hubiera gustado... (Pausa.) Ser
a.
como vosotros. (Pausa breve.) Y no ser yo. (Pausa larga.)
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Hombre 2 – Hace mucho rato que intento entrar.
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(Pausa.)
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(Pausa.)
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(Pausa.)
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Silencio.
Pausa.
Hombre 2 – ¿Que qué?
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azulejos, la decoración... Todo era distinto. Era mi casa, pero renovada,
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diferente. Parecía mejor. Mejor por diferente.
a.
Hombre 2 – Es mejor, pero es mía.
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Hombre 1 – Seguramente, pero...
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Pausa.
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Hombre 2 – No debería haber cogido el teléfono.
a.
Hombre 1 - Está en una residencia. Tiene Alzheimer. ¿Lo sabe?
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Hombre 2 – Por supuesto que lo sé.
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emocionado.
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Hombre 2 – Basta.
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Hombre 2 – Se acabó.
Pausa.
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Hombre 1 – Como si fuera un niño.
ca
Hombre 2 – ‘Como si fuera un niño’...
a.
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Hombre 1 – ¿Y sabe qué es muy diferente también de mi casa?
dr
Hombre 1 – ¿Qué?
al
Hombre 2 – Seguro que ahora me dirá que sus gritos son muy diferentes
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suya dicen que grita muchísimo. Me sorprende que no sepa que lo dice
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De hecho, seguro que se lo han montado aquí mismo, mientras las niñas
les miraban desde la puerta y que a ella no le importaba, que seguía tan
callada como ahora mismo.
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ca
Hombre 2 – Hace falta lo que yo diga.
a.
Hombre 1 - No tiene nada que decirles. ¿De verdad cree que su mujer se
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acaba de follar un vecino delante de sus hijas?
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Hombre 2 (de nuevo a Mujer.) - ¿Se puede saber por qué no dices nada?
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quedas.
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Mujer indica la puerta a Hombre 2. Pausa.
a.
Hombre 2 – ¿Qué?
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Pausa.
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casa y te trastornes.
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conocéis?
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Hombre 1 - En este edificio, en algún piso u otro, puede encontrar otra
familia con los que quizá se pueda entender si pone un poco de voluntad
a.
y amor. (Pausa.) Por un rato o para siempre.
am
Hombre 1 cierra la puerta y vuelve al sofá, al lado de Mujer, donde se
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acarícia.
al
Oscuro.
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2.
Madre – Esto que has hecho... no está bien. (Pausa.) ¿Me oyes? (Pausa.
Hija se incorpora, quedando sentada. Y cada vez más indignada.) Si te
quieres suicidar bien no te has de cortar las venas en horizontal, has de
hacerlo en vertical, sino no sale bien la sangre, tardarías semanas en
desangrarte.
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salga la sangre como debería.
ca
Hija – ¡Basta!
a.
Madre – ¡Pero si lo digo por tu bien! ¿Quieres que te ayude o no?
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Hija – No, quiero hacerlo yo.
dr
Hija – No.
al
Madre – Muy bien, muy bien, pero si después te pasas toda la tarde sin
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Madre – Ya, sí, muy bonito, ¿pero quién sacará las manchas de las
sábanas?
Madre – Por eso me quieres dejar con todo este ‘marrón’, ¿no?
Hija – ¿Y qué me sugieres entonces?
Madre – ¡Pero si ya te lo estoy diciendo!
Madre - ¡¡Lo que te digo!! ¿¡Que estás sorda!? ¡¡Haz caso a tu madre!!
¡¡Si te has de suicidar como mínimo hazlo bien!!
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ca
Hija – ¿¡¡¡Y qué quieres decir con hacerlo bien!!!?
a.
Madre – No sé... Supongo que lo más práctico sería que te metieras bajo
un tren, ¿no?
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Hija – Quiero hacerlo en casa.
dr
La Madre ríe.
Hija – Mama... Te he dicho ‘¿Cuáles?’...
Hija – ¿Éstas?
Hija - ¿O éstas?
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Hija – Mamá...
ca
Madre – Ai, hija, qué quieres que te diga...
a.
Hija – No fue divertido ir al psicólogo contigo.
am
Madre – ¿Por qué?
dr
Madre – ¿Seguro?
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Hija – Lo intentaron.
Madre – Normal. La gente cumple con lo que les pides.
Hija – Pagabas a las niñas de mi clase para que me pegaran.
Hija – Veía como llegabas al patio, les dabas cosas y después me venían
todas una a una para zurrarme.
t
ca
para siempre. Tarde o temprano los hombres ‘siempre’ te
decepcionaran.
a.
Hija – Claro porque desde entonces tú ‘nunca’ has tenido nada que ver
am
con mis decepciones con los hombres, ¿no?
comedor!
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Hija – Ya lo he entendido.
Madre - Nunca. Es imposible que te añore.
Hija - Basta.
Madre – Imposible.
t
Hija – Eres la peor madre de la historia.
ca
Madre – Nooo... Hay madres e hijas que se llevan peor.
a.
Hija – Imposible.
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Madre - Realizarse a través de otro no es fácil.
dr
Madre - No hay nada que sea más normal que amargar la vida de aquel
que tienes más cerca a cambio que tarde o temprano también decida
al
amargarte a ti.
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Madre - Todo aquel que se mate pasa a engrosar las listas de población
activa. Es la única manera posible de acabar con el paro en este país. Al
final la muerte en masa siempre acaba siendo la solución de la derecha.
Es una larga tradición.
Hija – Pero pensaba que todo esto era entre tú y yo.
Madre – ¡Y tanto!
t
Madre – ¡Por supuesto que no!
ca
Hija – ¡Quiero que sepan que la hija de puta de mi madre fue la
a.
responsable! am
Madre – ¿Pero a quién le podría pasar por la cabeza una idea que no
fuera ésa?
dr
metan mano.
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Hija – Sólo quiero vivir para llevarte la contraria, como si fuéramos una
madre y una hija normales.
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inmediatamente.
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Hija – No me podrás convencer para... ¿Dónde está el vaso de agua?
a.
Madre se saca una pistola y le pega un tiro. Hija cae muerta.
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Madre – Puta.
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Oscuro.
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3.
Un perro muerto, tan realista como sea posible, colgado entre dos
hombres vestidos con indumentarias primitivas, pero que encajan en la
condición de un criado y su amo. Se van repartiendo la cuerda con la
que cargan el peso del perro muerto. Pausa.
Pausa larga.
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fraternidad. Y hablaron de como ésta excluía a las mujeres, los
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extranjeros, los niños y los esclavos, como el criado. ¿Qué sentido tenía
la fraternidad si el criado, después de trabajar todo el día para el amo,
a.
veía como éste acababa queriendo más al animal piojoso que le
am
acompañaba en la granja? ¿Qué sentido tenía que el amo cuidara e
hiciera caricias a una bestia mientras a él no le dirigía la palabra? ¿Cómo
dr
la hermandad cristiana que había entre todos los ciudadanos, que era
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después de trabajar todo el día para el amo, veía como éste acababa
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sentido tenía que el amo cuidara e hiciera caricias a una bestia mientras
a él no le dirigía la palabra? ¿Cómo se podía excluir de la fraternidad a
un igual?
t
ca
Entre los dos vuelven a poner la cuerda en el cuello del perro y le
cuelgan de nuevo.
a.
am
Criado – ¿Cuántas veces tendré que seguir matando a mi perro?
dr
Oscuro.
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al
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4.
Hombre – Lo siento.
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Hombre - ¿Perdón?
a.
Chica - Si, le preguntaba si se quiere correr en mi cara.
am
Hombre - ¿Ahora mismo?
dr
Chica – Sí.
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Chica – ¿No?
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Chica – Diferentes.
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ca
Hombre – No, no, me encanta, pero...
a.
Chica – ¿Quizá la encuentra poco de aquí mi cara?
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Hombre – ¿’Poco de aquí’?
dr
Hombre - ¿Perdón?
La chica le da un vale.
Hombre – Bueno, pero ciertas cosas quizá las querría reservar para la
intimidad...
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ca
Chica – La pornografía pública es el futuro. No se resista.
a.
Hombre – Muy bien... Pero esto no es lo mismo que si estuviera
am
promocionando otro tipo de productos...
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ca
Hombre – No es que sea hipócrita, es que lo que me ofreces es más que
pornografía... es prostitución.
a.
am
Chica – ¿Y qué?
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Hombre – No es lo mismo.
Chica – Con esto no sólo fomenta la esclavitud, sino que con el aceite de
palma que se utiliza provoca la deforestación de la selva y la muerte de
les especies que viven allí.
t
Chica saca un iPad.
ca
Chica – El mineral que hacen servir para este trasto es tan exclusivo que
a.
el control de la región donde lo producen ha generado regímenes
am
dictatoriales, hasta el punto que al Coltan le llaman el mineral de la
sangre.
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plásticos que se mezclan con nuestra constitución que son una generosa
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lotería de cáncer. ¿Y sabe por qué los consumimos? Porque a todos nos
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Chica – No veo porqué. Nos han educado para que nos hagan todo tipo
de vejaciones sin que digamos nada. Así serán las escuelas públicas del
futuro. Además, aquí podemos estar muy contentos. Tenemos un
complemento económico. Será como hacer una hora extra.
t
ca
Hombre – ¿Y va incluida en el precio de la compra, no? ¿Cómo el
parquin?
a.
am
Chica - También tenemos un servicio especial con el que al final me
puede pegar un par de tiros.
dr
Hombre - ¿Y si te mueres?
an
Chica – Y tanto.
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vacía todo el cargador. Se detiene. Ríe. Coge las bolsas del suelo. Se va,
ca
mientras silva despreocupadamente una canción.
a.
Oscuro.
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5.
Aquí mismo, en esta ciudad, pero hace mucho tiempo, mucho antes de
que hubiera la idea de ciudad, mucho antes de que nadie hubiera dado
un nombre a este lugar ni a nada a su alrededor, una chica descubrió en
medio de la hierba una caja roja. Era una caja perfecta, tan cuadrada,
reluciente y limpia que parecía imposible encontrarse algo tan precioso
en este lugar. Un regalo de los dioses que la chica decidió llevarse y
mostrar a aquellos con los que compartía casa. La ciudad donde vivía
era tan pobre y primitiva que aquella caja les reunió a todos a la espera
de abrirla y ver qué había dentro y qué les podía reportar.
t
ca
La caja de la chica se ilumina.
a.
La caja se iluminó y la chica escuchó atentamente las palabras que
am
parecían venir de dentro. “Trabajad para la nada y os haré ricos.” Todos
se sorprendieron de aquel mensaje y la chica receló de la caja. Muchos
dr
de los que habían visto imágenes del horror bélico dedujeron que la
nada era aquello que traía la guerra. La chica les explicó que alimentar
an
países vecinos.
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La caja se apaga.
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La caja se ilumina.
Muchos años después, la chica se hizo mayor y tuvo una hija, y ésta a
su vez tuvo otra. Y la nieta, caminando de nuevo por el descampado se
encontró de nuevo con la caja, que seguía ejerciendo la misma
fascinación de siempre. La chica no había vivido la guerra, ni tan sólo los
buenos tiempos que la precedieron, pero sabía hasta qué punto habían
sido afortunados en aquella ciudad en el pasado y pensó que merecían
volver a serlo. La caja se volvió a iluminar y la chica escuchó
atentamente las palabras que parecían venir de dentro.
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desconocidos huidizos que las habitaban puntualmente sin permitir que
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nadie las viviera realmente. Las calles de la ciudad quemaban llenando y
vaciando habitaciones a imagen y parecido de los paises más prosperos.
a.
La chica tiró la caja en el mismo descampado donde la encontró, donde
am
pronto se edificó un suntuoso hotel y ella se prometió recordar a sus
hijas y a sus nietas el peligro de la caja. Era necesario destruirla y
dr
La caja se apaga.
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momento hasta que el exceso llamó a las puertas del lugar y se llevó
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La caja se enciende.
Muchos años después, la chica se hizo mayor y tuvo una hija, y ésta a
su vez tuvo otra. Y la nieta, caminando por esta tierra de nadie se
encontró de nuevo con la caja, que seguía ejerciendo la misma
fascinación que siempre. La chica no había vivido en la ciudad, ni en
aquella parodia que la sustituía, pero sabía hasta qué punto habían sido
afortunados en aquella ciudad en el pasado y pensó que merecían volver
a serlo.
La iluminación de la caja parece crecer mientras el escenario se oscurece
de manera absoluta.
Por sorpresa, se abre la trampa central del teatro, o una puerta lateral,
por donde entra luz, y la narradora desaparece violentamente. La caja
se le escapa de las manos y queda fuera, abierta. Vuelve la luz del
escenario por un instante. Silencio.
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ca
Oscuro.
a.
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an
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w
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6.
Agente – Ya... Me puedo meter en su piel, pero debería saber que aquí
hay bastante más en juego...
t
ca
Agente – Su información nos puede resultar de vital ayuda.
a.
Víctima - Sí, pero últimamente he pasado por una cierta melancolía y me
am
parece que la gente está harta de escucharme hablar sobre mí mismo...
dr
Víctima - ¿Seguro?
al
Agente - Totalmente.
at
Víctima - Exacto.
Agente – Pues créame, en este caso, lo es. Sino no habría una
ambulancia a 200 kilómetros por hora por el medio de la ciudad para
intentar salvarle de lo que parece el apuñalamiento más reiterado y
masoquista que he visto nunca.
Víctima - ¿Usted cree que he pasado de ser una víctima potencial a una
víctima de hecho?
t
ca
Agente - Sí, de hecho, ese detalle también es bastante interesante.
a.
Víctima - Si le digo quien fue, ¿dejaré de ser una víctima?
am
Agente - Me temo que no...
dr
Víctima – ¿Antes de qué? ¡Pero qué manía con que voy a morir!
Escuche, ¿no le estoy atendiendo con toda la tranquilidad?
Agente – De acuerdo. Quiero decir antes de que... llegue la ambulancia.
Agente – Que venga cuando quiera, pero lo que importa es que usted
me explique...
t
ca
Agente – ¿Pero tenía algún móvil, alguna motivación en concreto, su
a.
vecino? am
Víctima – Primero vino a buscar un poco de sal, como todos, y cuando se
iba ya intuí que tenía una mirada asesina.
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Agente – ¿Y no le denunció?
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Agente – Hombre...
Víctima – Me lo plantee.
Agente – Entiendo.
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ca
Agente – Quizá debería haber sido más contundente.
a.
Víctima – Eso es muy fácil de decir.
am
Agente – Hay que marcar un poco de respeto.
dr
Agente – ¿Días?
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ca
Víctima saca su gabardina a la Agente, aunque se resiste.
a.
Agente – Pero ¿qué está haciendo?
am
dr
Pausa.
Pausa breve.
Víctima - Claro.
t
Agente – Me comprende, ¿verdad?
ca
Víctima - Claro.
a.
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La Agente se muestra desconsolada.
dr
Víctima - Tranquila...
al
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Víctima – Claro...
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disparamos...
Agente - Le diría que a veces casi parece que nos lo pasamos bien.
Víctima – Claro...
t
sonrisa cómplice.
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Víctima sonríe.
a.
am
Víctima – Tiene todo el sentido.
dr
irreconocibles. Oscuro.
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7.
Pausa.
Ehhh...
Pausa.
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situación, se recordará el nombre de la compañía y algunos con más
ca
memoria el número de vuelo, la destinación o la hora de embarco. Pero
esto que les diré, esta grabación, de hecho... En definitiva, lo que les
a.
explicaré, lo que haya registrado en la caja negra, será olvidado, se
am
perderá. Intencionadamente. Nadie lo recordará. Nadie querrá
recordarlo.
dr
Pausa.
an
avión vuela. Los pilotos tenemos poco trabajo más allá del ascenso y el
descenso. Lo digo de verdad. Soy plenamente consciente del rumbo, del
rumbo que han elegido todos. Y eso es lo que importa. Todo ha sido
planificado y determinado mucho antes de que ustedes o yo mismo
entrásemos en el avión.
Pausa breve.
Pausa.
t
ca
Cuando tenía 20 años intenté matarme. Como mínimo lo planifiqué para
que fuera así. Aunque no me salí con la mía. Parece evidente, ¿no?
a.
am
Se oye un fuerte golpe en la puerta.
dr
Sé que esto les habrá alarmado a todos. No hay ninguna razón para
hacerlo. Me pueden creer. No cambiaré el rumbo, su rumbo. También
an
imagino que les habrá venido a la cabeza alguna situación similar, como
la de German Wings. Les entiendo. Y hasta cierto punto puedo
al
comprenderles.
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Pausa corta.
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Los más astutos habrán intuido ya que una persona que hace una
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que la compañía tarde o temprano lo sabrá, pues, en fin, sabe que habrá
unas ciertas consecuencias, ¿no? Un antes y un después como mínimo.
Pausa.
¿Por dónde iba? Ah, sí. Con 20 años me quería matar.
Pausa breve.
t
cómics y cuatro películas, e hice alguna declaración amorosa que debía
ca
dejar a alguien muy fuera de juego. Pero eran formas de decir adiós.
También he bromeado sobre el tema en muchas ocasiones con
a.
amistades que no sabían si tomarme en serio o no. Siempre agradecía
am
secretamente a los que lo hacían, de verdad.
dr
tratar a los demás o a cierta negror a la hora de ver la vida. Quién sabe.
Seguro que no son sentimientos tan lejanos, ¿no? Seguro que alguno de
los pasajeros se ha sentido así. Es más común de lo que parece.
Pausa breve.
t
nada para que chocaran.
ca
Los gritos y los golpes se vuelven desesperados.
a.
am
Y también pensé que no podía haber una situación donde se reflejara
mejor el ‘Zeitgeist’, el espíritu del tiempo. El menosprecio cotidiano y la
dr
montaña.
at
.c
más importantes que solucionar. Pero nos vamos directos hacia una
w
Pausa.
La propia compañía es culpable también de este rumbo, por eso cuando
encuentren esta grabación, harán todo lo posible para ocultarla, para
que la olvide todo el mundo. Nadie recordará estas palabras que estáis
escuchando. Dirán que no había nada registrado en la caja negra o que
todo era un largo silencio en el descenso hacia el impacto.
Pausa.
Ese era nuestro rumbo. Todo nos lleva inexorablemente hacia aquí.
Pausa.
Preferir ser hermanos los unos de los otros o morir. Encenderé la luz del
avión una última vez.
t
ca
Se encienden las luces de la platea.
a.
Mírense un momento a ustedes mismos, no individualmente, mírense
am
como colectivo. Gírense, atrás o adelante, depende de donde estén
sentados. Hacia la derecha o la izquierda. Mírense como un colectivo,
dr
Pausa.
al
Pausa.
w