PARCIAL
3. Qué críticas realiza Nietzsche y por qué en su texto Así habló Zaratustra.
Criterios de evaluación:
I. Cumple con el aspecto formal: hay coherencia entre párrafos y entre introducción,
contenido y conclusiones. 4/4 puntos
II. Cumple con el desarrollo de las ideas propuestas por el autor, presenta y explica con
claridad las ideas del autor. 6/6 puntos
III. Comenta de manera crítica y propone ideas propias a partir de las ideas presentadas
por el autor. 7/7 puntos
IV. Honestidad intelectual: cita al autor y presenta bibliografía al final del ensayo. 3/3
puntos
Nietzsche y su reflexión en “Así habló Zaratustra”
Friedrich Nietzsche es un importante filósofo del tiempo contemporáneo. Él tuvo
grandes obras como “La genealogía de la moral”, “Ecce Homo”, “la muerte de Dios”,
entre otros. Pero una obra que dejó una marca muy especial, y que ni él mismo lo supo
en vida, fue “Así habló Zaratustra”. En esta obra este filósofo de la sospecha realiza
diferentes criticas a la filosofía clásica y al cristianismo. En el presente ensayo se
presentará el pensamiento de Nietzsche y el porqué criticaba de tal manera a los
sistemas de pensamientos ya mencionados.
En primer lugar, Nietzsche critica a la filosofía occidental tradicional, tanto la
metafísica como la moral clásica. Su crítica empieza especialmente hacia Platón, uno de
los más grandes filósofos del antiguo mundo griego, y esto es porque ve los clásicos
tienen un enfoque excesivamente abstracto provocando una total desconexión con la
realidad. Es por eso, que el reclama que la filosofía debe estar basada en existencia y
que se busque la vida en la totalidad del hombre. En su obra “así habló Zaratustra”
indica lo siguiente:
Yo os enseño el superhombre. El hombre es algo que debe ser superado. ¿Qué
habéis hecho para superarlo? Todos los seres han creado hasta ahora algo por
encima de sí mismos: ¿y queréis ser vosotros el reflujo de ese gran flujo y
retroceder al animal más bien que superar al hombre? ¿Qué es el mino para el
hombre? Una irrisión o una vergüenza dolorosa. Y justo eso es lo que el hombre
debe ser para el superhombre: una irrisión o una vergüenza dolorosa.
El superhombre es una persona libre y que tiene una gran capacidad de reflexión acerca
de la realidad. Ya no es un estancamiento o retroceder que ha obtenido la humanidad a
través de largos años, sino es un hombre realmente libre de todo condicionamiento y
alejado de los engaños metafísicos. Aquí se le compara al hombre ordinario con un
mono, puesto que solamente se deja llevar por los demás y no tiene la capacidad de
reflexión profunda de la realidad. El hombre debería ser el mayor y más fino espécimen
humano que jamás ha habido en la historia del hombre, sin embargo, es un burgués,
amante no del peligro y la aventura, sino del confort, de una fácil satisfacción tanto
física como espiritual.
Con respecto a la moral, Nietzsche indica lo siguiente: “La hora en que digáis: ‘¡Que
importa mi virtud! Todavía no me ha puesto furioso. ¡Que cansado estoy de mi bien y
de mi mal! ¡Todo esto es pobreza y suciedad y un lamentable bienestar!’”. Con esta cita
indica claramente su total desacuerdo con la moral enseñada desde tiempos clásicos e
incluso influenciada luego por los cristianos. Pero el tema de la “virtud” es un tema muy
clásico que lo aborda Platón a través de sus múltiples diálogos, como el Menón y el
Protágoras. Por otro lado, Nietzsche está criticando la situación que ve en contorno
social de la época, en donde ve hombres que viven como “esclavizados” y solamente se
dejan llevar por la comodidad o viven atados a las enseñanzas del pasado, como el tema
de la justicia y la moderación. Además, la moral cristiana, dice Nietzsche, promueve la
debilidad, la sumisión y la negación de la vida terrestre a favor de la promesa de una
recompensa en el más allá. Por eso indica a través de su obra que la verdadera felicidad
consiste en el poder obrar totalmente libre, sin condicionamientos, buscando superar la
moral tradicional para así poder llegar al “superhombre” con una celebración a la
existencia.
Continuando con su critica al cristianismo, unida al “Dios metafísico”. Él ve sus
enseñanzas como una expresión del nihilismo, es decir, de la falta de sentido y de valor
de la existencia. Ya que el cristianismo ha promovido una actitud de renuncia al mundo
y de desprecio por el cuerpo y por la naturaleza, ofreciendo una falsa esperanza en una
vida más allá de la muerte. El filosofo indica lo siguiente:
Y así se separaron, el anciano y el hombre, riendo como ríen dos muchachos.
Mas cuando Zaratustra estuvo solo, habló así a su corazón: “Será posible! ¡Este
viejo sano en su bosque no ha oído todavía nada de que Dios ha muerto!
Aquí Nietzsche anuncia la "muerte de Dios", que significa el fin de la creencia en un
orden trascendente y absoluto que rige el destino del hombre. Y es interesante que él
utilice a dos personajes, uno anciano y otro simplemente como el hombre. El anciano
queda que normalmente es representado como una persona con abundante sabiduría en
este caso es presentado con un amigable personaje, pero con una gran ignorancia, y es
que no ha descubierto que vive en un engaño, que realmente Dios no existe, que la
metafísica no existe y que el Dios cristiano no ayuda al hombre. Por el contrario, es el
hombre el que debe de estar en primer lugar y buscar la manera de como vivir
plenamente durante su existencia. En todo caso, el hombre debe aprender a vivir sin la
necesidad de un Dios y de una moral.
En conclusión, en su gran obra critica a la filosofía tradicional, especialmente por su
metafísica, ya que no enseña la verdadera realidad y a la cristiandad, especialmente por
su moral y por el engaño que presenta con la realidad del mundo futuro. Por el
contrario, el hombre ahora debe buscar el sentido de la vida en la realidad, y
fundamentarse en la realidad, dejando de lado las opresiones que ha impuesto la
tradición.
Bibliografía:
(Sánchez. A), 2003. Así habló Zaratustra. Madrid. Alianza Editorial.