0% encontró este documento útil (0 votos)
81 vistas5 páginas

Numeros

El libro de Números narra la historia de Israel durante su permanencia en el desierto del Sinaí hasta la entrada a Canaán, centrándose en censos, leyes y la organización del pueblo bajo el liderazgo de Moisés y Aarón. Se estructura en secciones que abarcan desde preparativos en el Sinaí hasta la llegada a Moab, entrelazando narrativas y legislaciones que reflejan la identidad y la teología del pueblo elegido. El texto también aborda la transformación institucional de Israel tras el destierro babilónico, destacando el papel del sacerdocio en la restauración del judaísmo postexílico.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
81 vistas5 páginas

Numeros

El libro de Números narra la historia de Israel durante su permanencia en el desierto del Sinaí hasta la entrada a Canaán, centrándose en censos, leyes y la organización del pueblo bajo el liderazgo de Moisés y Aarón. Se estructura en secciones que abarcan desde preparativos en el Sinaí hasta la llegada a Moab, entrelazando narrativas y legislaciones que reflejan la identidad y la teología del pueblo elegido. El texto también aborda la transformación institucional de Israel tras el destierro babilónico, destacando el papel del sacerdocio en la restauración del judaísmo postexílico.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

LIBRO DEL NÚMEROS

1. Introducción
El título de libro en hebreo se designa con la 4ª palabra con la que inicia el libro
Bamidbar (rab:dimaB en el desierto), en esto se diferencia de los otros libros del Penta
que inician con la primera. En esta ocasión el título hebreo tiene una referencia explícita la
contenido del libro, narrativo y legislativo, que se presenta como acontecido o proclamado
durante la permanencia de Israel en le desierto del Sinaí y antes del ingreso en la tierra de
Canaán.
La tradición griega ha intitulado al libro: Arithmoi (ariqmoi), con evidente
referencia a los censos del pueblo, pero también a la preocupación constante del libro de
dar el número preciso de las ofrendas de los jefes, de las ofrendas y libaciones sacrificales,
de bestias que hay que inmolar en las fiestas.
En la latina se traduce el término ariqmoi por el de Numeri, que significa
Números, con tal título nosotros lo conocemos. De todo el Penta es el único libro que lleva
el nombre de la latina, los demás llevan el de la griega.
El nombre griego, latino y castellano hace referencia a los muchos números,
censos, listas y empadronamientos que se consignan en este libro. Pues desde el inicio se
mencionan el censo de las doce tribus de Israel (Nm 1,20-46) y de los tres grupos de levitas
(Nm 3,14-51). Así como en 7,10-83 se presenta la lista de ofrendas, junto con sus pesas y
medidas, presentadas por las tribus el día de la dedicación del altar, etc.

2. Contenido y estructura
El tema central de Nm lo forman las tribus de Israel integradas en un pueblo bien
cohesionado, presidido por Moisés y Aarón a quien sucede Eleazar. Nm toma el hilo de la
historia en el Sinaí y lo deja, al cabo de cuarenta años de peregrinación por el desierto, a las
puertas de la tierra prometida.
Desde el punto de vista narrativo se puede dividir el libro en tres secciones
correspondientes a las tres etapas o momentos del camino en el desierto:
 Preparativos en la partida del Sinaí: 1,1-10.
 Del Sinaí a Cadés, donde Israel permanecería 38 años: 10,11-20,21
 De Cadés a Moab: 20,22-36,13
Pero si la estructura en base a los diversos géneros literarios redaccionales,
tendríamos 9 secciones:
1. Censo de las doce tribus, como se encontraban en el Sinaí (1-4)
2. Colección de leyes diversas (sacerdotales: purificación y bendición) (5-6)
3. Las grandes ofrendas, para la dedicación de la Morada y la consagración de los
levitas y primogénitos (7-8)
4. Celebración de la Pascua (9-10)
5. Las etapas en el desierto; del Sinaí hasta la derrota en Hormá, en el intermedio
Moisés envía a los exploradores en Canaán (11-14)
6. Legislaciones: referentes al culto, la autoridad de Moisés y de Aarón es puesta en
discusión (15-19)
7. Arribo a Cadés: muerte de María; aguas de Meribá y castigo de Moisés y Aarón; la
serpiente de bronce, llegada a Moab y oráculos de Balaam (20,1-25,18).
8. Nuevo Censos: Josué jefe de la comunidad, prescripciones sobre sacrificios y votos
(25,19-30,17)
9. Botín y división de la tierra prometida: fronteras de Canaán, la parte de tierra para
los levitas, ciudades de refugio, conclusión (31-36).

3. Composición del libro


El libro de Números posee una índole compleja, pues en él, se entremezclan
secciones narrativas con legislativas. Estas últimas completan o constituyen un suplemento
a la legislación del Éxodo y del Levítico. Contenidas en tres secciones: 5-6; 15-19; 28,1-
30,17, en las que se encuentran normas jurídicas exclusivas de este libro: sobre los
nazareos, la prueba de infidelidad, el agua lustral, los votos de las mujeres, herencias,
prerrogativas de las ciudades levíticas y de refugio y sobre las relaciones entre sacerdotes y
levitas.
La teoría documentaria considera que el núcleo del relato y gran parte del material
legislativo es de origen P, con añadidos secundarios, mientras que el resto pertenecería a las
tradiciones J y E. A pesar de las diferencias las tradiciones se encuentran amalgamadas que
se logra armonizar como un todo coherente. El libro aparece pues como una reflexión sobre
la historia de la salvación, en la que se intenta alcanzar el significado religioso de los
acontecimientos ocurridos durante la marcha en el desierto. Basándose en tradiciones muy
antiguas, conservando así una fidelidad histórica muy fuerte.

4. Significado institucional de números


Desde el punto de vista institucional, el destierro de Babilonia supuso para Israel un
cambio radical. Hasta el destierro, el pueblo elegido formaba un estado autónomo,
organizado en forma de monarquía, vertebrado y apoyado en las instituciones monárquicas.
Pero el destierro trajo consigo el hundimiento y la desaparición de la monarquía y del
estado, y en su lugar nació una “iglesia” o comunidad religiosa, presidida por el estamento
sacerdotal, que recibe el nombre del “judaísmo” postexílico. Esta transformación del estado
israelita en la “iglesia” judía se fue gestando poco a poco durante le destierro y la época
inmediatamente posterior, y celebró su nacimiento oficial con gran solemnidad en una
magna asamblea, que reunió en Jerusalén a pueblo con sus representantes, presididos por
Esdras (Ne 8).
Junto con la monarquía sus instituciones, en el destierro desapareció también
prácticamente le profetismo, de manera que la institución de más envergadura que
sobrevivió al destierro y la que asumió el protagonismo de la restauración postexílica fue el
sacerdocio. Amante de la tradición como la que más, la institución sacerdotal tuvo siempre
claro que la restauración debía realizarse de acuerdo con las más pura esencias del pasado.
Para ellos llevó a cabo una reedición ampliada y actualizada de las antiguas tradiciones o la
fusión de las mismas con el recién compuesto escrito sacerdotal, Torá. Este es el libro de la
Ley de Moisés que el escriba y sacerdote Esdras leyó y promulgó como la carta magna del
judaísmo posterior al destierro en la gran asamblea que él reunió y presidió en Jerusalén
(Neh 8).
Generalmente, los pueblos se constituyen y mantiene su identidad a partir de tres
factores principales: una gesta histórica, un ordenamiento legal, y una fe religiosa que
preside e informa la historia y la ley.
La gesta del éxodo, la ley del Sinaí y la fe yahvista son asimismo los tres principios
básicos y los tres elementos fundamentales y fundante del judaísmo postexílico. Lo son
también del Penta.
Al formar parte del Penta, el libro de Números debe ser colocado dentro de este
marco histórico e institucional de la restauración postexílica. Desde esa situación ha sido
escrito y desde esa perspectiva debe ser leído. La imagen que ofrece el pueblo de Israel en
Nm 2, por ej., teniendo la tienda del encuentro en el centro, rodeada y custodiada primero
por los levitas, y luego por las doce tribus laicas distribuidas ordenadamente en cuatro alas
formando un cuadrilátero perfecto, se parece mucho más al templo de Jerusalén del período
postexílico que no a un campamento de tribus fugitivas que cruzan el desierto.
El autor de números habla de los días del desierto pero está pensando en su propio
tiempo. Habla de Moisés que promulga leyes y establece instituciones para configurar y
salvaguardar la pureza y la santidad del pueblo recién salido de Egipto, pero de hecho está
legislando para la comunidad recién salida de la prueba del destierro. Las disposiciones
relativas a los sacerdotes y a los levitas, por ej., que abundantucho en el libro de los
números, deben leerse y entender a la luz de lo que ocurría en los días del segundo templo,
tal como lo conocemos por los libros de las Crónicas.

5. Significado teológico de números


1. El pueblo de Dios
Números no alcanza la importancia teológica de otros libros del Penta, su riqueza doctrinal
gira en torno a la teología del pueblo de Dios.
a) Israel es un pueblo aparte. Son palabras de Balaán en el primero de sus oráculos: “Israel
es un pueblo que vive aparte y no se cuenta entre las naciones” (Nm 23,9). Es una definición
plástica y precisa del dogma de la elección de Israel. De hecho, el pueblo elegido hace la travesía
del desierto aislado y solitario sin mezclarse con las tribus y los pueblos que encuentra en el camino
(amalecitas, amorreos, edomitas, moabitas…). El aislamiento habrá de continuar con respecto a los
cananeos, una vez que Israel haya entrado en la tierra prometida: Nm 33,51-52.
b) Es un templo viviente. “Tú, Señor, habitas en medio de este pueblo y te dejas ver cara a
cara” (Nm 14,14). Según Nm 2, las tribus israelitas estaban ordenadas de tal manera que formaban
un campamento cuadrangular perfecto, en medio del cual se hallaba situada la tienda del encuentro
rodeada por los levitas (Nm 3,14-39). Los dados del cuadrilátero estaban formados por las doce
tribus, distribuidas en cuatro alas de tres tribus cada una. Esta disposición de las tribus es más
teológica que estratégica. El autor quiere retrotraer hasta los días del desierto el dogma de la
presencia de Dios viviendo en medio del pueblo, dogma que rea una de las experiencias más fuertes
de la corriente sacerdotal, a la que pertenece sin duda el autor de Nm 2.
Aser – dan – Neptalí
Benjamín–Efrín-Manasés Isacar-Judá-Zabulón
Norte

Levitas

Levitas
Tienda
Del
Encuentro
Levitas
Sur

Benjamín–Efrín-Manasés Isacar-Judá-Zabulón
Gad – Rubén – Simeón
c) Depositario de la bendición. El tema de la bendición es el eje central de los cuatro
poemas de Balaán, los más densos y profundos del libro de los Números desde el punto de vista
teológico (Nm 23-24). Balaán había sido llamado por Balac, rey de Moab, para maldecir a Israel, yu
por más que lo intenta, de su boca no salen más que bendiciones. Los privilegios y las bendiciones
que Balaán proclama sobre Israel, alcanzan su expresión más plena en el cuarto oráculo, en el que
bajo las imágenes de la “estrella” y el “cetro” se anuncia la elección de la dinastía davídica (Nm
24,17). En Nm 6,22-27 tenemos la fórmula de bendición más rica y más bella de todo el Pentateuco.
d) Israel es una teocracia. Según se ha dicho más arriba, el Israel salido de Egipto, con el
arca y la tienda como centro de gravedad, es un templo viviente. Sus deslazamientos por el desierto
presentan rasgos de procesión religiosa. En realidad, el conductor de las tribus de Israel es Dios, que
se hace presente en la nube por el día y en la comuna de fuego por la noche Nm 9,17.20.
Los dirigentes del pueblo son vicarios y representantes de Dios. Moisés, por ejemplo, es el
hombre de confianza de Dios: Nm 12,6-8. Moisés es el portavoz de Dios: Toda la abundante y
variada legislación de Israel pasa por su boca. Es el legislador por antonomasia. Recibe asimismo
contad derecho los títulos de intercesor, elegido de Dios, hombre de Dios, siervo del Señor… Se
entregó con tanta pasión a la causa de Dios y del pueblo que a veces, ante los fracasos y las
frustraciones, afloran a sus labios quejas tan conmovedoras como éstas: Nm 11,11-12.
Al lado de Moisés aparece con frecuencia su hermano Aarón casi como si fuera un doble.
Su personalidad, por lo menos en Números, se encuentra a mucha distancia de la de Moisés.
Cuando los dos hermanos son cuestionados, pero ej en Nm 16-17, el que toma la palabra para
defenderse es siempre Moisés. Aarón no dice nada. La únicas palabras que el libro de los Nm pone
en su boca son quejas y murmuraciones contra su hermano Moisés, fruto de celos y envidia Nm
12,2.
Aunque personalmente no alcanza la relevancia de Moisés, sin embargo, Aarón, como
padre y epónimo del testamento sacerdotal, tiene en Nm, igual que en otros libros del Penta, mucha
importancia (Cf. Nm 18; 31,25-47). La historia de la vara florecida de Aarón Nm 17,16-26 puede
tener un alcance institucional significativo. Según algunos textos orientales antiguos, los cetros de
los reyes se tomaban de alguna de las ramas del árbol de la vida. La rama de Aarón al quedarse sola,
eliminadas todas las demás, pudiera simbolizar la autoridad y ejercicio de funciones regias. O sea,
el jefe de todas las tribus, incluida la de Judá, sería Aarón. No hay que olvidar que estamos ante
textos sacerdotales, posteriores al destierro, cuando la autoridad suprema residía en la cúpula
sacerdotal. En apoyo del carácter regio del sumo sacerdote podría invocarse el hecho de que a partir
del destierre empezaron a ser ungidos, como lo habían sido anteriormente los reyes.
e) Pueblo santo y pecador. Santo. Etimológicamente hablando “santo” significa “separado”,
o sea, Israel es santo, en primer lugar, porque es un “pueblo aparte”. Ha sido separado de los demás
pueblos para ser “consagrado” al Señor. Esta consagración o santidad de carácter social y espacial
implica necesariamente la santidad moral. De ahí que los relatos de Números está entreverados de
leyes, prescripciones e instituciones, tendentes a salvaguardar y promover la conducta y
comportamiento del pueblo, según los criterios y designios de la voluntad de Dios. Las leyes y
normas intercaladas en Nm 1-10, por ej., tienen todas ellas esta preocupación de fondo: preservar y
fomentar la pureza y la santidad del pueblo. Israel es santo, en segundo, lugar, porque es el templo
del Señor. El tres veces santo habita en medio de su pueblo Nm 2. De la misma manera que el
templo, con todas sus pertenencias, es santo y nada impuro se tolera en su interior, santo y puro
tiene que ser, a su vez, el pueblo de Dios. Era tal la santidad que rodeaban al arca y a la tienda,
situadas en el centro de las tribus, como si fueran el corazón de la comunidad, que sólo tenían
acceso a estos lugares santos los sacerdotes y los levitas, y no sin estar sometidos ellos también a
rigurosas precauciones N 4, 15.19-20.
Pecador. En el AT encontramos una doble versión de la travesía del desierto. Una visión
optimista de algunos profetas y salmistas que celebran los días del desierto como los tiempos del
noviazgo y los desposorios ideales entre Dios y su pueblo. Y por otro lado, la visón pesimista que
ponen más bien de relieve las infidelidades de Israel. Con estos últimos se aliena Nm, sobre todo,
Nm 11-21, que podría titularse “Libro de las protestas o quejas de Israel”. No menos de un adocena
de veces se dejan oír a lo largo de estos capítulos las quejas de los israelitas, que protestan contra
dios y sus representantes, especialmente Moisés, porque los han sacado de Egipto para someterlos a
las pruebas y estreches del desierto Nm 11,1.5-6; 12; 13,27-33; 14,2-4.10-27; 16,2-3.7-11.13-14;
17,6-14; 20,1-13; 21,4-9.
De acuerdo con los supuestos teológicos del AT, a las infidelidades y pecados del pueblo
seguían automáticamente los castigos de Dios. En este caso los castigos alcanzaron a toda la
comunidad, incluidos Moisés y Aarón, pues toda la generación del éxodo, excepto Caleb y Josué,
fue condenada a morir en el desierto, sin poder entrar en la tierra prometida (Nm 14,20-35). A pesar
de sus limitaciones, los autores del AT ya sabían que la última palabra no la tiene ni el pecado ni el
castigo, sin oque el pecado suele seguir el arrepentimiento, y al arrepentimiento la gracia. En el
tiempo concreto del desierto, el arrepentimiento se producía por obra de la poderosa intercesión de
Moisés ante Dios; la gracia, por su pare, se manifestaba a través de la intervenciones providenciales
del Señor (el agua de la roca, el maná, las codornices, la serpiente de bronce…), así como mediante
la promesa y el compromiso de que los hijos de los salidos de Egipto entrarían en la tierra de
promisión. Como se ve, estamos ante la conocida secuencia “pecado-castigo-conversión-salvación”
repetida una y otra vez en los libros del AT, secuencia que constituye uno de los ejes teológico de
Números.

6. El desierto
Además de las dos visiones de la vida del desierto, arriba señaladas (la optimista y la
pesimista), existe una tercera que presenta los cuarenta años del desierto como un tiempo de prueba.
Tres fueron las pruebas principales a las que se vieron sometidas las tribus israelitas salidas de
Egipto: la sed y el hambre Nm 11,5; 20,5, la confianza en el Señor Nm 20,12-13, y la adoración a
un único Dios Nm 25,1-3. La generación del desierto sucumbió a las tres.
Estas tres tentaciones o pruebas son las mismas a las que fue sometido Jesús de Nazaret,
con la gran diferencia de que Jesús no solamente no sucumbe sin oque sale incólume y victorioso.
Existía la creencia, según la cual, para inaugurar los tiempo mesiánicos había que repetir las
experiencias del desierto. En esta perspectiva se enmarca la proliferación de falsos profetas que se
retiraban al desierto para regresar enfervorizados, seguidos de multitudes exaltadas y fanáticas, y
entrar triunfalmente en la ciudad santa.
Dentro de este contexto se encuadran también la comunidad de Qumrán y el movimiento de
Juan el bautista, que se retiraron al desierto para preparar el camino del Señor, según la profecía de
Isaías 40,3.
Como se ve, cuando los evangelistas componen las páginas de las tentaciones de Jesús y su
estancia en el desierto durante cuarenta días, no parten de cero sin oque tenían a su disposición una
serie de elementos, que pudieron servirles de fuentes. De todos ellos, el más importante fue sin duda
la travesía de Israel a lo largo del desierto por espacio de cuarenta años. De hecho, las tres
respuestas con que Jesús rechaza las provocaciones del tentador está tomadas de otros tantos
episodios pertenecientes a lo días del desierto (Dt 6,13.16; 8,3).

También podría gustarte