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Alfonsina Storni

Alfonsina Storni fue una destacada poetisa argentina de origen suizo, reconocida por su perspectiva femenina en la literatura hispanoamericana. A lo largo de su vida, enfrentó desafíos personales, incluyendo una crisis mental y problemas de salud, que culminaron en su trágica muerte en 1938. Su obra literaria incluye poemas que reflejan su lucha y su visión del amor y la vida.
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Alfonsina Storni

Alfonsina Storni fue una destacada poetisa argentina de origen suizo, reconocida por su perspectiva femenina en la literatura hispanoamericana. A lo largo de su vida, enfrentó desafíos personales, incluyendo una crisis mental y problemas de salud, que culminaron en su trágica muerte en 1938. Su obra literaria incluye poemas que reflejan su lucha y su visión del amor y la vida.
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ALFONSINA

¿QUIÉN FUE?
(Capriasca, Suiza, 29 de Mayo de 1892 - Mar del
Plata, Argentina, 1938) Poetisa argentina de origen
suizo. Alfonsina Storni pasó a ocupar un lugar
destacado en el panorama literario
hispanoamericano por la fuerza con que aparece en
sus versos la afirmación de una mirada femenina
sobre el mundo. Junto a la chilena Gabriela Mistral y
la uruguaya Juana de Ibarbourou, contemporáneas
suyas, conformó la primera avanzadilla en la lucha
de las mujeres por ocupar lugares de
reconocimiento en los espacios de la literatura de
América.
PRIMEROS AÑOS
Fue la tercera hija del matrimonio de Alfonso y Paulina,
bautizada como Alfonsina Storni Martignoni. Sus padres y
tíos, dueños de la fábrica de Cerveza Los Alpes (en la provincia
de San Juan) regresaron a Suiza en 1891, donde un año más
tarde nació la pequeña Alfonsina. Pasados cuatro años la
familia decidió regresar a San Juan. Allí el matrimonio crió a
sus cuatro hijos, pero su padre desde muy joven sufrió de
depresión y alcoholismo. Trabajó en puestas escenográficas
de obras de Henrik Ibsen, Benito Pérez Galdós y Florencio
Sanchez y tiempo después su familia se instaló en Rosario
para abrir el Café Suizo, donde Alfonsina comenzó a trabajar y
a la edad de 14 años fallece su padre, por lo que empieza un
trabajo como aprendiz en una fábrica de gorros.
Dos años antes, a los 12, Alfonsina había escrito su
primer poema, actividad que continuó a escondidas de
su madre, a la que le desagradaban sus pensamientos
Cambios
pesimistas, remarcándole que “la vida es dulce”. Fue el
momento cuando empezó a interesarse por el
importantes
anarquismo y entre sus lecturas estaba el poeta
modernista Rubén Darío. Su madre Paulina rehízo su vida
con otro hombre quien, tiempo después, le consiguió a
Alfonsina un puesto de maestra donde logró ponerse en
contacto con dos revistas literarias de la provincia en
las que empezó a colaborar: Mundo Rosarino y Monos y
Monadas. En este periodo, conoció y se enamoró de un
hombre casado con el que tuvo un romance pero al
enterarse de su embarazo y la indiferencia de su pareja,
decidió mudarse a Buenos Aires para criarlo sola. El 21
de abril de 1912, nació Alejandro.
CRISIS MENTAL
Alfonsina, que lidiaba con cuadros depresivos y de
paranoia, trabajó de manera muy intensa publicando
poesía, disertando en conferencias y dictando clases
como profesora en escuelas públicas. Los médicos le
aconsejaron reposo por una crisis de agotamiento,
motivo por el cual comenzó a viajar a Córdoba y Mar
del Plata, y descansar de la ciudad. En mayo de 1935
le diagnosticaron cáncer de mama y tuvo que
someterse a una intervención quirúrgica, lo que
provocó una mutilación tanto física como emocional.
Durante los siguientes años, Alfonsina afrontó
varias pérdidas. En 1937 Horacio Quiroga se quitó la
vida y, poco tiempo después, haría lo mismo su
amigo Leopoldo Lugones. Al año siguiente lo haría
Eglé, la hija de su querido amigo Horacio Quiroga.
MUERTE
La propagación del cáncer, los dolores físicos y el
impacto emocional en su estado anímico forzaron a
Alfonsina a tomar la decisión de despedirse de su
hijo Alejandro, en la estación de trenes de
Constitución. Dejó una carta para él, un poema para
publicar en el Diario La Nación y una declaración
para la Policía, pidiendo que no se culpe a nadie de
su muerte. El día 25 de octubre de 1938, Alfonsina
Storni se arrojó del espigón del Club Argentino de
Mujeres, a 500 metros sobre el nivel del mar en la
playa La Perla, de la ciudad de Mar del Plata.
OBRAS
1916 1918 1919
La inquietud del El dulce daño Irremediablemente
rosal

1920 1925 1927


Languidez Ocre Poemas de amor
Vela sobre mi vida, mi grave amor inmenso:
Cuando llegué a la vida yo traía en suspenso,
En el alma y la carne, la locura enemiga,
El capricho elegante y el deseo que hostiga.

Me encantaban los viajes por las almas humanas,


La luz, los extranjeros, las abejas livianas,
Cuando
El ocio, las palabras que inician el idilio,
Los cuerpos armoniosos, los versos de Virgilio.
llegue a la
Cuando sobre tu pecho mi alma fué apaciguada, vida
Y la dulce criatura, tuya y mía, deseada,
Yo puse entre tus manos toda mi fantasía

Y te dije humillada por estos pensamientos:


-¡Vigílame los ojos! Cuando cambian los vientos OCRE, 1925
El alma femenina se trastorna y varía...
Por seguir de las cosas el compás,
A veces quise, en este siglo activo,
Pensar, luchar, vivir con lo que vivo,
Ser en el mundo algún tornillo más.

Pero, atada al ensueño seductor,


De mi instinto volví al oscuro pozo,
Pues, como algún insecto perezoso
Y voraz, yo nací para el amor. INÚTIL SOY
Inútil soy, pesada, torpe, lenta.
Mi cuerpo, al sol, tendido, se alimenta
Y solo vivo bien en el verano,

Cuando la selva huele y la enroscada


Serpiente duerme en tierra calcinada,
Y la fruta se baja hasta mi mano OCRE, 1925
AQUÍ descanso yo: dice Alfonsina
El epitafio claro, al que se inclina.

Aquí descanso yo, y en este pozo,


Pues que no siento, me solazo y gozo.

Los turbios ojos muertos ya no giran,


Los labios, desgranados, no suspiran. EPITAFIO PARA
Duermo mi sueño eterno a pierna suelta,
Me llaman y no quiero darme vuelta.
MI TUMBA
Tengo la tierra encima y no la siento,
Llega el invierno y no me enfría el viento.

El verano mis sueños no madura,


La primavera el pulso no me apura. OCRE, 1925
El corazón no tiembla, salta o late,
Fuera estoy de la línea de combate.

¿Qué dice el ave aquella, caminante?


Tradúceme su canto perturbante:

¨Nace la luna nueva, el mar perfuma,


¨Los cuerpos bellos báñanse de espuma.

¨Va junto al mar un hombre que en la boca


¨Lleva una abeja libadora y loca:

¨Bajo la blanca tela el torso quiere


¨El otro torso que palpita y muere.

¨Los marineros sueñan en las proas,


¨Cantan muchachas desde las canoas.
¨Zarpan los buques y en sus claras curvas
¨Los hombres parten hacia tierras nuevas.

¨La mujer, que en el suelo está dormida,


¨Y en su epitafio ríe de la vida,

¨Como es mujer, grabó en su sepultura


¨Una mentira aún: la de su hartura.
muchas

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