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Hume

David Hume, filósofo del empirismo del siglo XVIII, propone que el conocimiento se basa en percepciones divididas en impresiones e ideas, criticando el principio de causalidad como un producto de la mente. Su fenomenismo sostiene que no podemos conocer sustancias permanentes, Dios o el yo, y que la moralidad se deriva de sentimientos y emociones, no de la razón. Hume concluye que la moralidad es subjetiva, pero la capacidad de simpatía humana permite un sentido de benevolencia hacia los demás.
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David Hume, filósofo del empirismo del siglo XVIII, propone que el conocimiento se basa en percepciones divididas en impresiones e ideas, criticando el principio de causalidad como un producto de la mente. Su fenomenismo sostiene que no podemos conocer sustancias permanentes, Dios o el yo, y que la moralidad se deriva de sentimientos y emociones, no de la razón. Hume concluye que la moralidad es subjetiva, pero la capacidad de simpatía humana permite un sentido de benevolencia hacia los demás.
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HUME

1. La teoría del conocimiento de Hume y la crítica del principio de causalidad.


TEORÍA DEL CONOCIMIENTO

David Hume, filósofo escocés del siglo XVIII, es una figura central del empirismo y la
Ilustración. A través de su obra “El Tratado de la Naturaleza Humana” Hume buscó
establecer una "ciencia del hombre" basada en la observación y la experiencia, rechazando la
metafísica tradicional.
Según Hume, todo lo que está presente en nuestra mente son PERCEPCIONES, las cuales
se dividen en “impresiones” e “ideas”. Estos dos conceptos se diferencian por el grado de
fuerza y vivacidad con el que se manifiestan en nuestra mente y por su carácter de
inmediatez.
Las IMPRESIONES son nuestras percepciones más vivas, intensas e inmediatas. Pueden
venir dadas:
 Por los sentidos externos en cuyo caso se las llama impresiones de SENSACIÓN.
(fotografía, imágenes)
 Por los sentidos internos en cuyo caso se las llama impresiones de REFLEXIÓN,
que son las producidas por alguna idea que vuelve con vivacidad. (Una emoción fuerte,
como una noticia impactante, provoca una impresión de reflexión)

Al tipo de conocimiento que se deriva de las impresiones, Hume lo denomina


“CUESTIONES DE HECHO”
Las IDEAS son más débiles, mediatas y copias débiles de las impresiones. Todas nuestras
ideas se originan a partir de alguna impresión. Es decir, para Hume el proceso del
conocimiento tiene dos fases: primero percibimos impresiones, y luego la mente las
transforma en ideas. Esta afirmación le permitirá criticar el principio racionalista según el
cual el conocimiento no tiene su origen en la experiencia.
Así pues, al tipo de conocimiento que se deriva de las ideas (complejas), Hume lo denomina
“RELACIONES DE IDEAS”.
Tanto las impresiones como las ideas pueden ser SIMPLES o COMPLEJAS.
 Las ideas simples solo pueden proceder de las impresiones simples. (COLORES)
 Las ideas complejas pueden proceder tanto de las impresiones simples y complejas,
como de las ideas simples. (IMAGEN DE HUME)
LAS IDEAS DE “YO” O “DIOS” SON IDEAS COMPLEJAS, EL CASO DE “YO” ES CLARO; ES UNA
IDEA QUE VIENE DADA POR IMPRESIONES SIMPLES (COLORES), COMPLEJAS (UNA CARA) E
IDEAS SIMPLES.

ASOCIACIONES DE IDEAS

Normalmente las ideas no se presentan desconectadas, sino que siguen un orden que depende
de la FACULTAD que las traiga a la mente.
 La MEMORIA – conserva el momento y la posición.
 La IMAGINACIÓN – asocia ideas de la memoria según tres principios:
o Principio de semejanza: relacionamos ideas que se parecen.
o Principio de contigüidad espacio-tiempo: relacionamos ideas que aparecen siempre
juntas.
o Principio de causalidad: relacionamos ideas que cumplen las siguientes condiciones:
 Continuidad: Un suceso siempre ocurre después de otro.
 Prioridad: La causa siempre precede al efecto.
 Conjunción constante: Causa y efecto siempre aparecen juntos.
Cuando se dan estas tres condiciones, establecemos una RELACIÓN CAUSA-EFECTO
entre dos hechos.
CRÍTICA AL PRINCIPIO DE CAUSALIDAD
La aportación más innovadora y característica del pensamiento de Hume es su crítica al
principio de causalidad. El empirismo por definición defiende que todo conocimiento surge
de la experiencia; que da lugar a las impresiones, y estas al conocimiento.
Por lo que Hume defenderá que la RELACIÓN CAUSAL ES UN PRODUCTO DE LA
MENTE, pues no hay una impresión sensible de la RELACIÓN CAUSAL. La certeza en el
conocimiento de hechos futuros se fundamenta en una creencia que es motivada solamente
por el HÁBITO. No tenemos pruebas físicas de las “leyes de la naturaleza”, por lo que
conocimientos son siempre contingentes y la metafísica no sería una ciencia fiable.
2. Hume: La crítica de la metafísica tradicional: Dios, yo y mundo exterior.
David Hume, filósofo escocés del siglo XVIII, es una figura central del empirismo y la
Ilustración. A través de su obra “El Tratado de la Naturaleza Humana” Hume buscó
establecer una "ciencia del hombre" basada en la observación y la experiencia, rechazando la
metafísica tradicional.
El CRITERIO DE VERDAD que seguirá Hume es la EXPERIENCIA SENSIBLE. Según
Hume la manera que tenemos de asegurarnos que una idea es buena es remitirla a una
impresión sensible anterior.
Aristóteles, en su teoría sobre las sustancias consideró los conceptos de materia (lo
concreto) y forma (esencia o sustancia). Esta idea sugiere que poseemos una facultad que
nos permite conocer las sustancias, ya que los sentidos solo captan aspectos concretos.
Para Hume no tenemos ninguna impresión que pueda dar origen a la idea de sustancia
como una realidad permanente, por lo que no podemos conocer las sustancias. A esta postura
se le conoce como FENOMENISMO, y defiende que LA COMPRESIÓN DE LA
REALIDAD SE PUEDE REDUCIR A LOS FENÓMENOS que se muestran a nuestros
sentidos.
Por ello, Hume tomará los conceptos tratados a lo largo de la historia de la filosofía (Dios, yo
y el mundo) y los remitirá a su criterio fenomenista.
- Crítica a la idea de mundo (res extensa)
A través de los sentidos solo somos capaces de percibir cosas CONCRETAS,
y posteriormente nuestra mente, a través de la asociación y causalidad, las
agrupa en un TODO. Por lo que, realmente no somos capaces de percibir
sensiblemente el mundo. Esto significaría según el fenomenismo que el
“mundo” no existe, pues nuestra comprensión de la realidad se limita a lo que
conocemos.
- Crítica a la idea del yo (res cogitans)
A través de la experiencia sensible no podemos conocer la realidad de un yo
permanente. NO TENEMOS NINGUNA IMPRESIÓN QUE GENERE LA
IDEA DE YO. Cuando reflexionamos, todo lo que encontramos son
sentimientos, recuerdos, pensamientos, pero NO HAY UNA IDENTIDAD que
los contenga todo. Solo gracias a la memoria somos capaces de conocer las
relaciones causales entre las percepciones que dan lugar a la conciencia de la
identidad personal.
- Crítica a la idea de la existencia de Dios (res infinita):
No es posible observar a Dios, luego NADA PUEDE AFIRMARSE
RACIONALMENTE SOBRE SU EXISTENCIA. Hume critica por tanto la
demostración de Dios a través de métodos como la vía tomista de la
causalidad; ya que para él la causalidad es un producto de la mente y no
proporciona ningún conocimiento verdadero.
El fenomenismo que se deduce de toda esta crítica conduce al ESCEPTICISMO,
pero en el caso de Hume es un escepticismo mitigado por el sentido común que
le impide ser dogmático.
Esto significa que nunca llegó a negar la existencia del yo, del mundo externo o de Dios.
Para él estos son conceptos necesarios y operativos. Él tan solo negó que podamos tener
VERDADERO CONOCIMENTO acerca de las cuestiones de la metafísica tradicional
tales como esencia o sustancia.
3. Hume: Los principios de la moral humana: el emotivismo moral.

El racionalismo había establecido el fundamento de la moralidad en la razón humana. Es


decir, obligaba a situar en la propia razón los principios de la moral, los cuales, se basaban
en el desarrollo de una vida virtuosa. Gracias a la razón podían resolverse todos los dilemas
morales y determinar qué debemos hacer.
Hume, sin embargo, se posicionó frente a esta postura y APLICÓ EL MÉTODO
EMPÍRICO a las “ciencias humanas”.
Para Hume el proceso de conocer tiene dos fases: primero percibimos IMPRESIONES y
luego la mente las transforma en IDEAS. Distingue así entre dos tipos de conocimiento: al
que se deriva de las impresiones lo llama CUESTIONES DE HECHO (que da lugar al
conocimiento fiable), y al que se deriva de la asociación de ideas lo llama RELACIONES
DE IDEAS.
Hume opinaba que el conocimiento moral también se debía basar en cuestiones de
hecho, pues la moralidad no es algo que podamos extraer de la razón (de las ideas), sino de
nuestros sentimientos y emociones (de las impresiones).
Debido a ello, esta teoría sobre la moral recibe el nombre de EMOTIVISMO MORAL.

Así pues, al aplicar el método inductivo, Hume establece los PRINCIPIOS MORALES
GENERALES partiendo del análisis de las cualidades positivas y negativas
que se dan en el comportamiento humano.
Hume distingue entre:
- Virtud; que se encuentra en toda acción o cualidad mental que infunde el
sentimiento de aprobación en las personas.
- Vicio; lo contrario, es decir, como lo que infunde el sentimiento de rechazo.
Con la MORAL aprobamos o desaprobamos las acciones de los seres humanos, pero no las
calificamos como verdaderas o falsas.
Es decir, el fundamento de la moral no está en la razón, sino en los sentimientos, lo que
significa que la moralidad no es objetiva ni universal, sino subjetiva y particular.

Hume concluye así que el sentimiento de ATRACCIÓN O RECHAZO que nos producen
nuestras acciones o las de los demás, es lo que DETERMINA NUESTRA MORALIDAD.
Los sentimientos son las fuerzas que nos determinan a obrar, que dotan de valor moral
a una decisión.
Podría pensarse que el emotivismo moral conduce al egoísmo, entendiendo que cada ser
humano buscaría su propio placer sin tener por qué coincidir con el ajeno ni preocuparse por
él. Sin embargo, Hume reconoce en la naturaleza humana la CAPACIDAD DE LA
SIMPATÍA, que despierta en nosotros el sentimiento de BENEVOLENCIA, que se
convierte en el MOTIVO MORAL DE LA ACCIÓN VIRTUOSA distinto del amor
propio o del interés particular.
Es decir, nuestra NATURALEZA HUMANA nos conduce al sentimiento de preferir lo
mejor para el conjunto de los seres humanos. Y, puesto que la naturaleza humana es
común a todo hombre, las decisiones morales ejercidas por ese sentimiento de
humanidad serán
universales.

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