JOSÉ DAVID MARTÍNEZ JARABA
MIGUEL ANGEL CABEZAS SINISTERRA
GRUPO: 3-A
DOCENTE: WILLIAM HERNÁN TOVAR ERAZO
SILOGISMO Y SU RELACIÓN CON EL DERECHO
Para comprender el silogismo, primero debemos entender que este se trata de un
método de razonamiento. Ahora bien, ¿qué es un razonamiento lógico?, no es
más que el proceso mental mediante el cual se analiza información con el fin de
generar una solución o decisión. Esta es una de las capacidades cognitivas
básicas por medio del cual aplicamos nuestro conocimiento.
Cuando hablamos de silogismo nos referimos a un método fijo de razonamiento
lógico en el cual se encuentran dos premisas y una conclusión en la que se
establece una conexión en proposiciones a través del término medio, la acotación
de este término se le atribuye a Aristóteles1.
Imerio Jorge Catenacci, autor del libro ‘‘Introducción al derecho’’ advierte que el
silogismo es el argumento de lo general a lo particular, siendo la forma
fundamental de la argumentación deductiva, siendo así, el punto de partida de un
silogismo es un juicio universal, dado que debe ir de lo general a lo particular.
Un silogismo consta de tres proposiciones, de las cuales, las primeras dos se
denominan ‘‘premisas’’, mientras que a la última se le conoce como ‘‘conclusión’’.
La conclusión y las premisas comparten una relación estrecha a tal punto de que
la conclusión deriva necesariamente de las premisas, y las premisas a su vez
requieren de una conclusión; sumado a aquello, una conclusión de naturaleza
lógica verdadera requiere que sus premisas sean igualmente verdaderas, por lo
que con plena certeza podemos decir que en un silogismo no pueden ser
verdaderas las premisas y falsa la conclusión.
1
Aristóteles define el silogismo como ‘‘un argumento en el cual habiendo sido
concedidas ciertas cosas, algunas otras distintas de aquellas se siguen necesariamente
de su verdad, sin que haya necesidad de ningún otro término exterior" (Citado por
Ferrater, 1985, p. 276.)
Este método puede ser adaptado en varios contextos incluyendo el derecho. Los
silogismos jurídicos son uno de los instrumentos que funcionan para gestionar los
sistemas jurídicos. Por lo tanto, su importancia en el ámbito judicial es notable.
Antes de desarrollar de lleno el tema de los silogismos, las clases y la aplicación
en el ámbito jurídico, es menester definir los elementos básicos que componen un
silogismo: Las premisas, la conclusión, los extremos y el término medio.
ELEMENTOS DEL SILOGISMO
En primer lugar tenemos las premisas. En términos estrictos podemos afirmar que
una premisa es una proposición o también llamado juicio que expresa una
afirmación o una negación. Se diferencia de las preguntas, las exclamaciones y
las órdenes por poseer un grado valorativo, es decir, son falsas o verdaderas; las
preguntas se pueden responder, las órdenes se dan y se cumplen y las
exclamaciones expresan alguna emoción o sentimiento. Es preciso aclarar que
ninguna proposición por sí sola constituye una premisa, Catenacci explica que una
proposición se convierte en premisa en el momento en que aparece como el
presupuesto de un argumento. Entiéndase por argumento el conjunto de
proposiciones relacionadas de tal manera que se dice que una (conclusión) se
sigue de las otras (premisas), es decir, una proposición se deriva de las otras dos
proposiciones.
Las premisas se dividen en: premisa mayor y premisa menor. La premisa mayor
es como ya se ha dicho, un juicio universal, que pretende establecer la
generalidad o totalidad de algún objeto, concepto o situación; por su parte, la
premisa menor contiene al sujeto y al caso particular relacionado al sujeto que se
quiere demostrar.
Para ilustrar mejor la premisa mayor y la menor, daremos un ejemplo:
Premisa mayor: Todos los hombres sienten hambre
Premisa menor: Juan es un hombre
En este caso, la afirmación ‘‘Todos los hombres sienten hambre’’ pretenden
establecer una situación que afecta de manera general a un género de la raza
humana, que son los hombres; mientras que la afirmación ‘‘Juan es un hombre’’
busca explicar una situación muy particular para demostrar algo en lo referente a
la primera afirmación.
Podemos evidenciar algunas palabras que nos ayudan a identificar una premisa,
tales como: puesto que, dado que, a causa de, pues, se sigue de, considerando,
ya que, en vista de que, como, en tanto que, por cuanto, viendo que.
En segundo lugar está la conclusión. Esta es la proposición que se infiere de
acuerdo con el contenido de las otras proposiciones (premisas). De la misma
forma que con las premisas, sabemos que estamos ante una conclusión cuando
esta pretenda fundamentarse en otras proposiciones del argumento. Existen una
serie de expresiones que nos ayudan a distinguir la conclusión de las premisas;
estas palabras lo que hacen es introducir gramaticalmente a la conclusión, por
ejemplo: en consecuencia, por lo tanto, por tal razón, por este motivo, por
consiguiente, se desprende que, luego, como resultado, de ahí que, llegamos a la
conclusión, así pues. Algún ejemplo de conclusión puede ser: hoy llovió, por lo
tanto, no necesitamos regar el jardín. El ejemplo anterior sobre las premisas se
volvería un silogismo completo así:
Premisa mayor: Todos los hombres sienten hambre
Premisa menor: Juan es un hombre
Conclusión: Juan siente hambre
En este caso, se hace un proceso de inferencia2, mediante el cual determinamos
que Juan siente hambre porque es hombre, y todos los hombres sienten hambre,
por tal, Juan, que es hombre, también se verá afectado por esto.
2
En palabras de Imerio: ‘‘Es el proceso mediante el cual se llega a una proposición, y
se afirma sobre la base de una o más proposiciones aceptadas como punto inicial del
proceso (Copi-Cohen, Lógica, p. 19)
En el ámbito jurídico lo vemos desde una nueva perspectiva. Si bien decimos que
la premisa mayor es la norma, la premisa menor se considera un hecho que debe
estudiarse para encontrar relación con la norma; la conclusión es lo que se sigue
una vez establecido el contenido de las premisas. El jurista Cesárea Rocha Ochoa
en su libro "Manual de introducción al derecho" nos da la siguiente definición de
conclusión: "La conclusión, por el que imputa a los sujetos implicados en el caso
de las consecuencias de derecho". También expone ciertos ejemplos que nos
ayudan a entender mejor la conclusión y el silogismo como tal:
Premisa mayor: el hijo concebido en el matrimonio de sus padres es hijo legítimo.
Premisa menor: Angela nació 1 año después del matrimonio de sus padres.
Conclusión: Angela es hija legítima.
El anterior ejemplo es una situación muy simple que nos ayuda a reconocer la
figura del silogismo. A continuación el escritor nos da un nuevo ejemplo de
silogismo pero en un contexto un poco más allegado al derecho.
Premisa mayor: El que cometa un delito de falsificación se hace acreedor a cinco
(5) años de prisión.
Premisa menor: Juan Manuel ha falsificado unos billetes.
Conclusión: Juan Manuel merece 5 años de prisión.
Vemos como el proceso de la aplicación silogística de la norma conduce a una
conclusión. Es una perfecta conclusión fundada en un supuesto jurídico elevado a
una presunción legal.
La estructura silogística jurídica permite muchas interpretaciones ya que las
normas no se pueden considerar "estáticas”, dicho esto la premisa mayor puede
considerarse inmóvil. De igual manera con los hechos de un caso, ya que muchas
veces se puede reclamar una evaluación jurídica. De ahí la dificultad y gran
variedad a la hora de presentar una interpretación. Los razonamientos jurídicos
pueden estar llenos de vivencias pasadas, de principios, del conocimiento de la
vida, de valores, etc. Por esto el silogismo, y su variante formal que trataremos
más adelante conocida como silogismo jurídico desvía la práctica real y sensata
del derecho.
Por otra parte, tenemos a los mencionados ‘‘términos extremos’’, también
conocidos como simplemente ‘‘extremos’’. Es la denominación que se utiliza para
designar al sujeto y el predicado de las proposiciones. Se le conoce como
‘’extremo mayor’’ o ‘‘el mayor’’ al predicado de la proposición. Dícese predicado a
lo que se cuenta o narra acerca del sujeto; expresa la o las situaciones que
afectan al sujeto. Por su parte, se le denomina ‘‘extremo menor’’ o ‘‘el menor’’ al
sujeto de la conclusión; se entiende por sujeto al objeto en el que gira en torno
toda la proposición, es el afectado por las condiciones del predicado, puede ser
algo material (persona, cosa, animal) o bien, algo intangible (ideas, conceptos).
Cabe mencionar que el término mayor se encuentra presente en la premisa mayor,
mientras que el término menor está incluido en la premisa menor. Veamos:
Premisa mayor: Todos los hombres sienten hambre
Premisa menor: Juan es un hombre
Conclusión: Juan siente hambre
En este caso, el término mayor es que los hombres ‘‘sienten hambre’’, mientras
que el término menor es que ‘‘Juan’’ es un hombre, siendo esta la premisa menor
a raíz de que el concepto de ‘‘Juan’’ está contenido dentro del concepto de
‘‘hombre’’
En último lugar vemos a el ‘‘término medio’’, que es como su nombre lo indica, el
término que, estando presente en las dos premisas, se encuentra ausente en la
conclusión. Para explicar esto mejor, retomemos el ejemplo anterior:
Premisa mayor: Todos los hombres sienten hambre
Premisa menor: Juan es un hombre
Conclusión: Juan siente hambre
En este ejemplo vemos que el concepto de ‘‘hombre’’ está presente tanto en la
premisa mayor como en la menor, pero no se encuentra en la conclusión. Lo
anterior se debe a que el término hombre se deduce de las dos premisas y
funciona como un presupuesto de la conclusión, por tal, se asume que Juan,
siendo un hombre, siente hambre como todos los hombres.
SILOGISMO JURÍDICO
Es lograr una relación coherente entre el aspecto formal y la norma jurídica; es
decir, adecuar unos hechos a la descripción abstracta que hay en la norma, por lo
tanto, este tipo de razonamiento servirá efectivamente para garantizar la solidez
en la argumentación del abogado, juez y cualquier operador del derecho presente
para sustentar su posición, sin perder de vista que lo que se evalúa es la
corrección de la conclusión a partir de la estructura lógica de sus premisas de
base.
Se dice que la conclusión es válida si las premisas lo son, pero desde un punto de
vista formal. Aquí no importa la corrección o verdad material de las premisas, sino
simplemente que la conclusión se derive de las premisas. Las premisas del
silogismo jurídico requieren, una vez determinadas, la verificación de su estructura
lógica. Así pues, surge la necesidad de analizar si la estructura de la premisa
mayor de carácter normativo se ajusta a la forma supuesto-consecuencia
(hipotético); y si por otro lado, la premisa menor corresponde a un caso especial
del supuesto de hecho general contenido en la premisa mayor, en la norma
vigente.
Si al constatar la estructura lógica de las premisas, encontramos que lo anterior es
afirmativo, entonces podemos concluir que estas premisas son lógicamente
válidas.
Ejemplos de silogismo jurídico:
Ejemplo 1:
Premisa mayor: El divorcio en el matrimonio católico solo podrá ser demandado
por el cónyuge que no haya dado lugar a los hechos que lo motivan.
Premisa menor: Juan y Carolina se encuentran casados hace cuatro años por la
iglesia católica. Juan solicita por intermedio de abogado ante un Juez de la
República el divorcio por supuesta infidelidad de Carolina, causal que es
comprobada por la parte demandante.
Conclusión: El juez con base en las pruebas aportadas por el abogado de Juan
dicta sentencia que falla a favor de Juan.
Ejemplo 2:
Premisa mayor: Art. 103 del Código Penal colombiano. Homicidio. El que matare a
otro, incurrirá en prisión de trece (13) a veinticinco (25) años (hoy doscientos ocho
(208) meses a cuatrocientos cincuenta (450) meses.
Premisa menor: Un 3 de abril de 2017, Carlos disparó furtivamente en la espalda a
Jorge, causando la muerte del segundo; fue aprehendido en el acto por un policía
que evidenció la escena y posteriormente adelantó proceso judicial ante la Fiscalía
para procesarlo por la comisión del delito de Homicidio ante un juez.
Conclusión: El juez con base al acervo aportado por la Fiscalía y testimonio del
policía que aprehendió a Jorge dicta sentencia judicial condenando a Jorge a
veintidós (22) años de prisión.
Aunque bien es cierto, la lógica debe ser respetada, su satisfacción no es
condición suficiente para que el razonamiento sea jurídicamente correcto, sino que
sólo es una condición necesaria. No admite equivocación, simplemente postula
que una conclusión es válida si se deriva de las premisas de base.
Podemos concluir, que este tipo de interpretación lógica y formal nos da la clave
para entender el valor y al mismo tiempo los límites del razonamiento lógico en el
campo jurídico.
Ventajas del Silogismo Jurídico
- Sirve de apoyo para la interpretación y aplicación de hechos a la norma
- Permite realizar un esquema lógico y forma, sobre unos acontecimientos y
su resultado
Desventajas del Silogismo Jurídico
- Su cumplimiento no es criterio suficiente para que el razonamiento sea
jurídicamente correcto
- No da lugar al error, establece que una conclusión es válida si se deriva de
las premisas de base
TIPOS DE SILOGISMO
A) Categórico: se conforma de tres proposiciones que representan juicios de
tipo categórico3; las primeras dos proposiciones llamadas premisas y la
última conclusión. Ejemplo:
3
Afirmación que se realiza sobre un objeto, concepto o idea de acuerdo con ciertas
características que le son atribuibles a estos. (Catenacci, Imerio J., Introducción al
derecho, p. 326)
Premisa Mayor: Todas las personas son mortales
Premisa menor: Valentina es una persona
Conclusión: Valentina es mortal
Algunos filósofos como Benlloch Ibarra y Tejedor Campomanes advierten
que el silogismo categórico se funda en los siguientes principios: 1)
Principio lógico de identidad: dos cosas iguales a una tercera son iguales
entre sí. 2) Principio lógico de contradicción: dos cosas, una de las cuales
es idéntica a una tercera y la otra no, son distintas entre sí. 3) Principio
‘‘Dictum de omni, dictum de nullo’’: todo lo que se dice del universal hay que
afirmarlo de cada individuo; y todo lo que se niega del universal hay que
negarlo del individuo.
B) Hipotético: es el tipo de silogismo en el que se tiene por premisa mayor una
proposición que representa un juicio de tipo hipotético; la enunciación de los
juicios unidos mediante la cópula ‘‘si…entonces…’’ se llama condición o
prótasis, y la expresión del segundo juicio se le designa condicionado o
apódosis. La premisa menor es una proposición que significa un juicio en el
que se afirma o se niega la condición. Ejemplo:
Premisa mayor: Si Andrés estudia lógica, entonces Andrés es capaz de
argumentar
Premisa menor: Andrés estudia lógica.
Conclusión: Andrés es capaz de argumentar
Un elemento por considerar es que este tipo de silogismo se presenta más
desarrollado dentro del ámbito jurídico, en la labor de los jueces de
interpretar la norma de acuerdo con una conducta específica (conclusión) y
de los abogados al adecuar una conducta a esta norma (premisa menor),
sin olvidar el hecho de que la norma debe ser vigente (premisa mayor).
C) Disyuntivo: es el tipo de silogismo que tiene por premisa mayor una
proposición que significa un juicio de tipo disyuntivo4. Y la premisa menor es
una proposición que representa una de las alternativas contenidas en el
juicio de tipo disyuntivo, o niega todas las alternativas menos una. Ejemplo:
Premisa Mayor: Aristóteles estudió la lógica, la química o la economía.
Premisa Menor: Aristóteles estudió la lógica
Conclusión: Aristóteles no estudió la química ni la economía
CONCLUSIÓN
El silogismo es una herramienta útil a la hora de presentar una estructura formal
que permite determinar la verdad o falsedad de un argumento, así como
establecer una conclusión particular respecto de un juicio universal.
En lo jurídico juega un rol importante, ya que mediante este método de
razonamiento podemos dar cuenta de la coherencia que se tiene al realizar el
análisis de la normativa vigente respecto de las conductas que las personas
cometen y están estipuladas dentro de las mismas normas. A pesar de no
funcionar como elemento suficiente para la validación jurídica de un razonamiento,
sí sirve para determinar su validez lógica.
BIBLIOGRAFÍA
4
Un tipo de juicio que generalmente posee una estructura formal binaria, puesto que
sólo hay dos posibilidades; cabe aclarar que si una de las dos posibilidades es
verdadera, la otra es necesariamente falsa. (Catenacci, Imerio J., Introducción al
derecho, p. 326)
Ferrater Mora, J. (2007). Diccionario de filosofía Abreviado. Debolsillo.
Catenacci, I. J. (2001). Introducción Al Derecho: teoría general, argumentación,
razonamiento jurídico. Editorial Astrea de Alfredo y Ricardo Depalma.
Cohen, M. (1996). introducción a la lógica. Fondo de Cultura económica.
Rocha Ochoa, C. Manual de introducción al derecho.