“OZONITA” UN SUEÑO EN EL ESPACIO
Érase una vez en la tierra, tres seres muy importantes y especiales.
Ellos eran muy importantes por sus sueños y por todo aquello que amaban.
Se trata de dos niños: una niña, un niño y un perrito. Sus nombres son Uriana,
Martelo y Eco, que es el perro.
Lo que más deseaban era viajar al espacio.
A Eco le interesaba averiguar que comía el Hada Ozonita.
En el radio anunciaron un concurso cuyo premio era un viaje espacial. Ellos
estaban dispuestos a ganar el premio y para lograrlo tenían que sembrar
cinco árboles.
Lo hicieron y ganaron porque en los árboles que sembraron parecía que el arco iris hubiera hecho su nido.
Contentos pero nerviosos, ocuparon sus puestos en el cohete. Despegaron y corrieron y corrieron por los
caminos de las estrellas. De pronto escucharon una voz terrible y espantosa. Era la voz del perverso Ulón
que planeaba dañar al Hada Ozonita.
Los niños tomaron coraje de donde no lo había y decidieron proteger al Hada Ozonita.
Rogaban porque no fuera demasiado tarde ya que Ozonita estaba herida y no se podía defender.
Cuando el perverso Ulón la vio tan maltrecha, decidió irse a fabricar sustancias más fuertes que la destruirían
por completo.
El Hada se quedó muy triste llorando
— No llores Hada Ozonita, nosotros te amamos y estamos contigo —dijeron la niña, el niño y el perro.
— ¿Quiénes son ustedes? — preguntó el Hada
— Somos tus amigos — contestaron la niña, el niño y el perro.
— Yo he venido también porque me gustaría saber de qué se alimenta
usted señora Hada — Ladró Eco.
El Hada Ozonita se disponía a contestar cuando se escuchó una voz muy cálida
— Ozonita, Ozonita ¿Dónde estas? —La voz era de Solfonías que hablaba sollozando.
— ¿Por qué lloras, Solfonías? — Preguntó el Hada
— El perverso Ulón te está dañando — berreo Solfonías.
— No te preocupes. Mis nuevos Amigos me van a ayudar — dijo el hada
— ¿Y quienes son tus nuevos amigos? — preguntó Solfonías.
— Nuestros nombres son Uriana, Martelo y Eco
— respondieron la niña, el niño y el perro.
En ese momento se escuchó el estampido de un trueno que asustó a todos,
incluso a una vaca y un viejo zorro que se encontraban por allí.
Entonces el Sol furioso dijo: ¿No són cómplices del malvado Ulón?
— No, no, no, no y no — dijeron la niña, el niño y el perro.
— ¿Y usted que grita tánto, cómo se llama? — preguntó Eco
— Yo me llamo Solfonías. Pero aún no está claro para qué han venido.
— Quiero saber qué come el Hada Ozonita — Ladró Eco.
Conozco a los niños y a los perros. Yo sé que ellos sueñan con el
corazón y les fascina volar — aclaró Ozonita.
— Si, si, si, si, si y si — exclamaron la niña, el niño y el perro.
— Vamos muchachos les doy una vueltiva por lo alto del cielo —Dijo Ozonita.
La niña, el niño y el perro se acomodaron en la espalda maravillosa del Hada Ozonita y emprendieron el
vuelo.
— Gracias por protegernos con tu capa - dijo Uriana
— De no ser por ti, Solfonías, sin querer, nos haría mucho daño —dijo Martelo.
— Y abajo, ¿Cómo es la vida en la tierra? — preguntó Ozonita
— Es muy chévere, pero más chevere es aquí. Mira como flotamos — dijo Uriana
— Yo lo que quiero saber es de qué te alimentas - Ladró Eco.
De repente Uriana, Martelo y Eco, abrieron los ojos. Los tres al mismo tiempo habían
soñado el mismo sueño.
— Yo quería saber que come el Hada Ozonita — insistió Eco.
Lo averiguarás en otro sueño — dijeron Uriana y Martelo.
Los niños y el perro se levantaron y asombrados vieron que en las copas de los cinco árboles que habían
sembrado, el arco iris parecía que hubiera hecho su nido.