Después de trazar un pensamiento en su cabeza, Artur no sabia que hacer
con él ¿Lo deja pasar sin juzgarlos? Como le recomendaban sus maestros de
Pensamiento asimétrico, o por el contrario lo agarraba lo más fuerte que
pudiera antes de que se le resbalara en las manos, pero sabiendo que se
arriesgaría a entrar en un estado vegetal que no se sabía cuánto podría
durar. Algunas veces le decían que había durado en ese estado durante una
semana, en otras ocasiones le habían dicho que solo duró un día. Esto le
pasaba desde que tiene memoria, lo normal eran un par de horas sumergido
en sus pensamientos, luego al ir creciendo y aprendiendo más cosas, estos
lapsos también iban aumentando su duración. Se despertaba la mayoría de
las veces en una cama del hospital Mayor. Hospital donde nació y que es
como su segunda casa. Los doctores les dijeron a sus padres que debían de
traerlo al hospital si se quedaba sumergido durante más de cinco horas.
Últimamente todos estos episodios de letargo bilateral de pensamiento,
como lo nombraban los médicos, habían durado un día o dos. Este
sumergimiento era una condición la cual Artur a medida que crecía iba
encontrándole ciertas ventajas: Entrar a nuevos mundos, sitios de
exploración y como una especie de gimnasio mental, concentración y
ejercicio mental, y un desarrollo de su imaginación. Por otra lado estaban las
desventajas: No podía controlar cuanto duraba en este trance, necesitaba
ayuda externa para que se ocuparan de limpiarlo, si pasaba días sin
moverse, de moverlo para que no perdiera su motricidad, de alimentarlo por
sondas.