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Al Otro Lado Del Horizonte

Osvaldo Picardo presenta en 'Y miramos cómo oscurece' una recopilación de ocho poemarios que exploran la nostalgia y la búsqueda del origen a través de un lenguaje poético intenso y sensible. Su obra refleja una batalla espiritual contra la mortalidad y una conexión profunda con la cotidianidad, utilizando imágenes evocadoras que equilibran la tristeza y la esperanza. En el epílogo, Picardo reflexiona sobre el proceso creativo, destacando la importancia de una inteligencia serena en la elaboración literaria.

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Al Otro Lado Del Horizonte

Osvaldo Picardo presenta en 'Y miramos cómo oscurece' una recopilación de ocho poemarios que exploran la nostalgia y la búsqueda del origen a través de un lenguaje poético intenso y sensible. Su obra refleja una batalla espiritual contra la mortalidad y una conexión profunda con la cotidianidad, utilizando imágenes evocadoras que equilibran la tristeza y la esperanza. En el epílogo, Picardo reflexiona sobre el proceso creativo, destacando la importancia de una inteligencia serena en la elaboración literaria.

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Al otro lado del horizonte.

Osvaldo Picardo ha reunido en “Y miramos cómo oscurece” (Endymion. Madrid, 2023) una
atractiva muestra de ocho de sus poemarios

por Jorge de Arcos

Nacido en Mar de Plata en 1955, Osvaldo Picardo ha reunido en “Y miramos cómo oscurece”
(Endymion. Madrid, 2023) una atractiva muestra de ocho de sus poemarios (1996 -2023).

En su proceso creativo se adivina una notoria exigencia que radica en su concreción verbal. La
aceptación de la búsqueda del origen, de la nostalgia, de lo amado…, conforman un sereno
vórtice desde el que el escritor argentino relata venturas y aventuras vitales: “Los lugares no
nos esperan. / Desaparecen de manera distinta/ en las orillas de una convicción/ y con el
cansancio de una foto amarilla (…) Lugares/ que descubrimos para quedarnos/ desde una
ventanilla rápida. / En ellos nunca estuvimos solos. / Y no volvemos iguales. Encontrarlos es
perderlos…”.

Frente a un sólito bordón de instantes reescritos en su propia costumbre, el yo lírico asume un


vaivén de sentimientos desde el que levanta el vuelo de su sentir y de su pensar. Al par de los
poemas, el lector hallará una batalla espiritual que remite al enfrentamiento del ser humano
contra su mortal condición, contra esa luz que “no se puede creer que alguna vez/ para todos,
tenga que apagarse”.

La intensidad en las imágenes, la múltiple sugerencia de sus significantes y la expresividad de


lo descrito, alientan en estas páginas una poesía que equilibra la tristura con la noche, las
sílabas con el viento, los relojes con las sombras, y vertebran un conjunto donde la esencia
poética resulte perdurable: “No sabes qué hay al otro lado del horizonte, / donde éste termina
con el día. No es una barca/ que por cierto flota petrificada entre las nubes (…) Ahí se escribe
cuanto has deseado ser/ y una deuda infinita/ que se ha vuelto tu mirada”.

El discurso de Osvaldo Picardo es íntimo y explícito, lo que deriva en un verso de naturaleza


sensible. Las lejanas promesas, los labios que una vez incendiaran el ayer, un día de pesca con
su padre, los pájaros que no piensan en la muerte, un cuadro de Hopper, un ramo de lilas en
un atardecer…, reconvierten estas páginas en materia plural, en transcendente cotidianeidad:
“En los mejores días, siento que estoy cavando/ en la nieve que adentro ha caído./ En los
mejores días, cuando hay sol y calienta/ quito la nieve de las paredes más débiles,/ de los
techos desde donde se hunde hasta el aire/ y de las ventanas, por donde la luz vuelve a ser
luz”.

En el Epílogo a esta compilación, “Nadar la música del pensamiento: una poética”, Osvaldo
Picardo reúne variados fragmentos en prosa que reflexionan a modo apuntes sobre el
quehacer literario. Y anota: “El trabajo transpirado con las ideas -por más realista o lírico que
fuere- necesita de una inteligencia serena”.

Desde ese aserto, su poesía quiere ser también melancólica nieve, lluvia equivocada, neblina
que se extingue, sol que desafía a la oscuridad; o lo que es lo mismo, lugar común, diálogo
incesante con la vida, “donde el recuerdo no ha nacido, / ni envejecen los ojos”.

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