MI BIOGRAFIA ESCOLAR
Mi historia escolar se inicia en la escuela n° 511 “Prefectura Naval Argentina” que se
encuentra en la zona norte de la ciudad.
En ella, hice desde jardín de 4 hasta 7° grado, con lo que podrán comprender que con
tantos años compartidos allí hay muchos buenos recuerdos por abordar.
Lo primero que recuerdo es mi salita de jardín de infantes, los juegos, la casita de las
muñecas, los momentos de dibujo…
Después de esto ya recuerdo a la seño de 1°, la señorita Magalí (aunque nunca pude
aprender si era Magalí o Magali) una persona tan dulce, tan atenta, una verdadera
segunda mamá.
No recuerdo mucho en cuanto a conocimientos o aprendizajes, solo recuerdo a mi seño
Magalí.
Ya en 2°, recuerdo haber estado solo hasta mitad de año, porque había peligro de
inundación y mis padres decidieron mandarnos a mi hermano y a mi a casa de mis
abuelos en Buenos Aires; allí fuimos a una escuela privada y católica, nada que ver con
lo que hasta ese momento habíamos vivido.
Igualmente no nos costo mucho la inclusión o por lo menos no me di cuenta, lo que si
nos costo o me costo, fue a prenderme el rezo de la salida… (jajajja) y un recuerdo mas
gracioso aun fue el que me quedo de un dia en el que me olvide todos los cuadernos en
la escuela! NO! Fue tan cómico…
En realidad no lo fue, ahora puedo recordarlo y reírme pero en ese momento año 1992
fue catastrófico….
Les cuento?
Yo siempre, todos los días, le pedia a mi hermano mayor que me llevara mi mochila
porque pesaba muchísimo, imaginen una ratita de 2° grado cargando una mochila de
20 Kg en su pobre espaldita; encima teníamos un cuaderno por materia y siendo escuela
católica arrancábamos con religión (un cuaderno), matemáticas (un cuaderno), Lengua
y Literatura (un cuaderno) y asi sucesivamente, como ocho cuadernos que por supuesto
no aguantaba llevar y taer todos los días en la mochila.
Por eso pedir ayuda, pero ese dia del olvido no necesite ayuda de nadie… y claro! Si
estaba vacía!
Pero la cosa no termino ahí… esto ocurrió un dia viernes, yo (como corresponde) no
toque mis cuadernos en todo el fin de semana, cuando el dia domingo quise organizar
las cosas no tenia nada. Yo peleaba y peleaba con todos que había tenido las cosas de
la escuela, y todos (las personas grandes, mi abuela por ejemplo) me decían:
- Estas segura?-
- Si – decía yo
Buscamos y buscamos y empezamos a hacer memoria y el genio de mi hermano dice:
- El viernes no me pediste que te traiga la mochila!-
A lo que mi abuela dice:
- Yo voy a llamar al portero de la escuela y si tus cosas están allá, vas a tener que
escribir cien veces no debo ser porfiada…
Cien veces!
Por supuesto que rece e implore a Dios que no estuvieran alla y el portero no pudo
solucionar el problema pero el lunes cuando llegue a clases la seño Gabriela dijo:
- Sabrina, te olvidaste todas tus cosas?
- Si – conteste.
Claro está que cuando volví de la escuela lo primero que me preguntaron fue:
- Estaban tus cosas allá?
Cuando dije si, zas! A escribir cien veces no debo ser porfiada…
Dos hojas y media tamaño carpeta me llevo escribir eso, igual creo que solo hice
noventa y pico y safe…
En 3° ya estuve de vuelta en mi querida escuela, pero solo por ese año porque al
siguiente debimos volver a viajar...
Fuimos al mismo lugar pero esta vez ya no fuimos a la escuela católica en la que ya
habíamos estado, sino a una publica; donde éramos demasiados alumnos y como era
publica y con un buen nivel venían muchos chicos de otros lugare de Buenos Aires.
4° fue tranquilo, los chicos se reían de mi porque sabia cantar las marchas patrias…
En 5° había sobre población de alumnos asi que en la escuela se decidió hacer tres
turnos (de 8 a 11 hs- de 12 a 15 hs y de 16 a 19 hs).
Por supuesto que ese “nivel” que tenia cayo, solo veía a la maestra a la entrada, nos
saludaba y se iba (a la sala de maestros supongo) y volvía cuando se cumplía la hora,
por esto no recuerdo haber aprendido grandes cosas esos dos años; el primero porque
al parecer yo sabia mas aunque llegara de una provincia que lo único que sabían era el
nombre y el segundo porque no alcanzo el tiempo.
Asi pase a 6° grado, volver a mi escuela de siempre, la 511, con mis compañeros que
hoy son grandes amigos y lo que mas recuerdo de ese año fue lo que me costo entender
ciertos temas, mis compañeros sabían usar fracciones por ejemplo y yo no…
Me encontraba perdida pero gracias a ellos pude continuar aunque verdaderamente me
costo mucho incorporar lo que en años anteriores no me habían enseñado.
Llegamos a 7°, gracias a Dios con buenas notas, asi que 7° era sin dudas llegar al
objetivo, cumplir con las expectativas (mías y de los demás) y comenzar a pensar donde
continuar estudiando.
Fue un año muy lindo, con las emociones a flor de piel, me despedida de mi querida
escuela en la que así como crecer y aprendí, logre fomentar el vinculo de la amistad con
mis compañeros que hasta el día de hoy se mantiene y un sentimiento de respeto
máximo hacia quienes fueron las encargadas de cuidarnos y guiarnos durante ese
trayecto.
Ahora solo quedaba pensar hacia donde seguir caminando…
Comencé la escuela secundaria en medio de un cambio en el Sistema Educativo.
Se comenzaba a implementar el 8° y 9° año, surgió la E.G.B. 3.
Lo primero que paso fue que no se conseguían vacantes para pasar de un ciclo a otro;
nosotros que pasábamos de primaria (en ese entonces hasta 7°) a secundaria no
conseguíamos escuela que nos pudiera recibir.
Por tener un buen promedio recibí una beca para un instituto nuevo en la ciudad, el
Instituto Popular Contemporáneo. Allí curse 8° año de la E.G.B. 3.
Siendo una institución nueva y una nueva etapa en mi proceso de formación todo era
como de otro mundo. Muchas materias y el mismo numero de docentes que ahora se
llamaban “profes”.
También por ser un instituto nuevo, la gente dudaba de su nivel académico y de su
continuidad en la sociedad asi que para comenzar 9° año tuvimos que volver a salir en
busca de una vacante en una nueva escuela.
Asi fue como llegamos al [Link] (Instituto Modelo Para el Tercer Milenio) que en ese
momento contaba con una oferta educativa orientada a la informática que ya por ese
entonces comenzaba a gustarme.
Otra vez, todo un cambio, un reacomodamiento, nuevos profes, nuevos compañeros,
nuevas normas…
Pero luego de apoderarme de las herramientas que creí convenientes para poder
sobrellevar la situación pude relajarme y logre disfrutar mis cuatro años dentro de esta
nueva institución.
Recuerdo como algo super rescatable que siempre fuimos como una gran familia,
sabíamos muy bien cual era la autoridad y la respetábamos y hasta temíamos pero fuera
de ser un lugar de peleas y malos momentos todos se preocupaban por todos y se hacia
muy amena la estadía en a escuela.
Doña Tere, la portera, fue nuestra cómplice los cuatro años que estuve allí, pero como
ya lo dije antes, sabíamos que siendo una persona mayor se merecía todo nuestro
respeto y cuando se enojaba con nosotros o decía NO! No había complicidad o buena
onda que valiera.
De todos los profes y los directivos hay recuerdos o frases que en alguna reunión de
compañeros surgen, por ejemplo:
Nuestra rectora siempre nos decía:
- Ustedes son hijos del rigor –
Y aunque en ese momento no entendía muy bien el significado de esto que decía, se
mantuvo en mi memoria y hoy le doy toda la razón.
Había profes con los que las clases se hacían tan llevaderas que uno hasta quería tener
mas horas, y otros con los que nos pasaba todo lo contrario o nos surgia la famosa
pregunta:
- Para que me va a servir a mi todo esto? –
Aunque creo que tenia que ver mas con el contenido de la materia que con la persona
en si…
Recuerdo una profe con la que sentía que tenia que estudiar para no defraudarla, era
tan dulce y atenta con todos que sentía eso; no se porque me lo generaba pero era mi
manera de agradecerle o devolverle su cariño.
Pase grandes momentos en el [Link], ame y amo tanto ese lugar que hoy escucho
a alguien hablando mal de el y se me paran los pelos, creo que tiene que ver con los
buenos valores que me enseñaron allí y sobre todo porque la gente muchas veces habla
sin justificación y yo puedo decir que estando adentro es otra la historia.