AL DÍA CON DIOS
Boletín diario
PASTORAL DE COMUNICACIÓN
Número 416 EVANGELIZANDO Y LLEVANDO LA PALABRA
DE DIOS A TODOS LOS HOGARES.
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Lecturas
de las escrituras y reflexiones
PALABRA
DE DIOS
GUÍA Y DIARIO DE ORACIÓN
EVANGELIO DIARIO
Primera lectura
Los que viven según la fe serán bendecidos, junto a abraham,
que le creyó a Dios
del libro del apóstol san pablo a los gálatas 3, 7-14
Hermanos: Entiendan que los hijos de Abraham son aquellos que viven según
la fe. La Escritura, conociendo de antemano que Dios justificaría a los paganos
por la fe, le adelantó a Abraham esta buena noticia: Por ti serán bendecidas
todas las naciones. Por consiguiente, los que viven según la fe serán
bendecidos, junto con Abraham que le creyó a Dios.
En cambio, sobre los partidarios de la observancia de la ley pesa una
maldición, pues dice la Escritura: Maldito aquel que no cumpla fielmente todos
los preceptos escritos en el libro de la ley. Y es evidente que la ley no justifica a
nadie ante Dios, porque el justo vivirá por la fe. Y ciertamente la ley no se basa
en la fe, porque, como dice la Escritura: Sólo vivirá quien cumpla los preceptos
de la ley.
Además, Cristo nos redimió de la maldición de la ley, haciéndose objeto de
maldición por nosotros, puesto que la Escritura dice: Maldito sea aquel que
cuelga de un madero. Esto sucedió para que la bendición otorgada por Dios a
Abraham llegara también, por Cristo Jesús, a los paganos y para que
recibiéramos, por medio de la fe, el Espíritu prometido.
Salmo Responsorial EVANGELIO DIARIO
del salmo 110
R. (5b) Alabemos a Dios de todo corazón.
Quiero alabar a Dios, de corazón,
en las reuniones de los justos.
Grandiosas son las obras del Señor
y para todo fiel, dignas de estudio. R.
R. Alabemos a Dios de todo corazón.
De majestad y gloria hablan sus obras
y su justicia dura para siempre.
Ha hecho inolvidables sus prodigios.
El Señor es piadoso y es clemente. R.
R. Alabemos a Dios de todo corazón.
Acordándose siempre de su alianza
él le da de comer al que lo teme.
Al darle por herencia a las naciones,
hizo ver a su pueblo sus poderes. R.
R. Alabemos a Dios de todo corazón.
Evangelio EVANGELIO DIARIO
«Algunos dijeron: 'Por Beelzebul, Príncipe de los demonios,
expulsa los demonios'»
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
R. Aleluya, aleluya.
Ya va a ser arrojado el príncipe de este mundo.
Cuando yo sea levantado de la tierra,
atraeré a todos hacia mí, dice el Señor.
R. Aleluya
DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 11, 15-26
En aquel tiempo, cuando Jesús expulsó a un demonio, algunos dijeron: “Éste
expulsa a los demonios con el poder de Satanás, el príncipe de los demonios”.
Otros, para ponerlo a prueba, le pedían una señal milagrosa.
Pero Jesús, que conocía sus malas intenciones, les dijo: ‘’Todo reino dividido
por luchas internas va a la ruina y se derrumba casa por casa. Si Satanás
también está dividido contra sí mismo, ¿cómo mantendrá su reino? Ustedes
dicen que yo arrojo a los demonios con el poder de Satanás. Entonces, ¿con el
poder de quién los arrojan los hijos de ustedes? Por eso, ellos mismos serán
sus jueces. Pero si yo arrojo a los demonios por el poder de Dios, eso significa
que ha llegado a ustedes el Reino de Dios.
Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están
seguros; pero si otro más fuerte lo asalta y lo vence, entonces le quita las
armas en que confiaba y después dispone de sus bienes. El que no está
conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.
Cuando el espíritu inmundo sale de un hombre, anda vagando por lugares
áridos, en busca de reposo, y al no hallarlo, dice: ‘Volveré a mi casa, de donde
salí’. Y al llegar, la encuentra barrida y arreglada. Entonces va por otros siete
espíritus peores que él y vienen a instalarse allí, y así la situación final de aquel
hombre resulta peor que la de antes”.
Reflexión EVANGELIO DIARIO
Redacción de la Pastoral de Comunicación
Hoy contemplamos asombrados cómo Jesús es ridículamente “acusado” de
expulsar demonios «por Beelzebul, Príncipe de los demonios» (Lc 11,15). Es
difícil imaginar un bien más grande —echar, alejar de las almas al diablo, el
instigador del mal— y, al mismo tiempo, escuchar la acusación más grave —
hacerlo, precisamente, por el poder del propio diablo—. Es realmente una
acusación gratuita, que manifiesta mucha ceguera y envidia por parte de los
acusadores del Señor. También hoy día, sin darnos cuenta, eliminamos de raíz el
derecho que tienen los otros a discrepar, a ser diferentes y tener sus propias
posiciones contrarias e, incluso, opuestas a las nuestras.
Quien lo vive cerrado en un dogmatismo político, cultural o ideológico, fácilmente
menosprecia al que discrepa, descalificando todo su proyecto y negándole
competencia e, incluso, honestidad. Entonces, el adversario político o ideológico
se convierte en enemigo personal. La confrontación degenera en insulto y
agresividad. El clima de intolerancia y mutua exclusión violenta puede, entonces,
conducirnos a la tentación de eliminar de alguna manera a quien se nos presenta
como enemigo.
En este clima es fácil justificar cualquier atentado contra las personas, incluso, los
asesinatos, si el muerto no es de los nuestros. ¡Cuántas personas sufren hoy con
este ambiente de intolerancia y rechazo mutuo que frecuentemente se respira en
las instituciones públicas, en los lugares de trabajo, en asambleas y
confrontaciones políticas!
Entre todos hemos de crear unas condiciones y un clima de tolerancia, respeto
mutuo y confrontación leal en el que sea posible ir encontrando caminos de
diálogo. Y los cristianos, lejos de endurecer y sacralizar falsamente nuestras
posiciones manipulando a Dios e identificándolo con nuestras propias posturas,
hemos de seguir a este Jesús que —cuando sus discípulos pretendían que
impidiera que otros expulsaran demonios en nombre de Él— los corrigió
diciéndoles: «No se lo impidáis. Quien no está contra vosotros, está con vosotros»
(Lc 9,50). Pues, «todo el coro innumerable de pastores se reduce al cuerpo de un
solo Pastor» (San Agustín).
programación de actividades EVANGELIO DIARIO
programación de actividades EVANGELIO DIARIO
Notas
DE INTERÉS
de interés EVANGELIO DIARIO
Jornada Mundial de las Misiones
MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES 2022
Queridos hermanos y hermanas:
Estas palabras pertenecen al último diálogo que Jesús resucitado tuvo con sus
discípulos antes de ascender al cielo, como se describe en los Hechos de los
Apóstoles: «El Espíritu Santo vendrá sobre ustedes y recibirán su fuerza, para que
sean mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta los confines
de la tierra» (1,8). Este es también el tema de la Jornada Mundial de las Misiones
2022, que como siempre nos ayuda a vivir el hecho de que la Iglesia es misionera
por naturaleza. Este año, nos ofrece la ocasión de conmemorar algunas fechas
relevantes para la vida y la misión de la Iglesia: la fundación hace 400 años de la
Congregación de Propaganda Fide —hoy, para la Evangelización de los Pueblos
— y de la Obra de la Propagación de la Fe, hace 200 años, que, junto a la Obra
de la Santa Infancia y a la Obra de San Pedro Apóstol, obtuvieron hace 100 años
el reconocimiento de “Pontificias”.
Detengámonos en estas tres expresiones claves que resumen los tres
fundamentos de la vida y de la misión de los discípulos: «Para que sean mis
testigos», «hasta los confines de la tierra» y «el Espíritu Santo vendrá sobre
ustedes y recibirán su fuerza».
1. «Para que sean mis testigos» – La llamada de todos los cristianos a dar
testimonio de Cristo.
Este es el punto central, el corazón de la enseñanza de Jesús a los discípulos en
vista de su misión en el mundo. Todos los discípulos serán testigos de Jesús
gracias al Espíritu Santo que recibirán: serán constituidos tales por gracia.
Dondequiera que vayan, allí donde estén. Como Cristo es el primer enviado, es
decir misionero del Padre (cf. Jn 20,21) y, en cuanto tal, su “testigo fiel” (cf. Ap
1,5), del mismo modo cada cristiano está llamado a ser misionero y testigo de
Cristo.
de interés EVANGELIO DIARIO
Jornada Mundial de las Misiones
Y la Iglesia, comunidad de los discípulos de Cristo, no tiene otra misión si no la
de evangelizar el mundo dando testimonio de Cristo. La identidad de la Iglesia es
evangelizar.
Una lectura de conjunto más detallada nos aclara algunos aspectos siempre
actuales de la misión confiada por Cristo a los discípulos: «Para que sean mis
testigos». La forma plural destaca el carácter comunitario-eclesial de la llamada
misionera de los discípulos. Todo bautizado está llamado a la misión en la Iglesia
y bajo el mandato de Iglesia.
La misión por tanto se realiza de manera conjunta, no individualmente, en
comunión con la comunidad eclesial y no por propia iniciativa. Y si hay alguno que
en una situación muy particular lleva adelante la misión evangelizadora solo, él la
realiza y deberá realizarla siempre en comunión con la Iglesia que lo ha enviado.
Como enseñaba san Pablo VI en la Exhortación apostólica Evangelii nuntiandi,
documento que aprecio mucho: «Evangelizar no es para nadie un acto individual y
aislado, sino profundamente eclesial. Cuando el más humilde predicador,
catequista o Pastor, en el lugar más apartado, predica el Evangelio, reúne su
pequeña comunidad o administra un sacramento, aun cuando se encuentra solo,
ejerce un acto de Iglesia y su gesto se enlaza mediante relaciones institucionales
ciertamente, pero también mediante vínculos invisibles y raíces escondidas del
orden de la gracia, a la actividad evangelizadora de toda la Iglesia» (n. 60).
En efecto, no es casual que el Señor Jesús haya enviado a sus discípulos en
misión de dos en dos; el testimonio que los cristianos dan de Cristo tiene un
carácter sobre todo comunitario. Por eso la presencia de una comunidad, incluso
pequeña, para llevar adelante la misión tiene una importancia esencial.
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Jornada Mundial de las Misiones
En segundo lugar, a los discípulos se les pide vivir su vida personal en clave de
misión. Jesús los envía al mundo no sólo para realizar la misión, sino también y
sobre todo para vivir la misión que se les confía; no sólo para dar testimonio, sino
también y sobre todo para ser sus testigos. Como dice el apóstol Pablo con
palabras muy conmovedoras: «Siempre y en todas partes llevamos en el cuerpo
la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro
cuerpo» (2 Co 4,10). La esencia de la misión es dar testimonio de Cristo, es decir,
de su vida, pasión, muerte y resurrección, por amor al Padre y a la humanidad. No
es casual que los Apóstoles hayan buscado al sustituto de Judas entre aquellos
que, como ellos, fueron “testigos de la resurrección” (cf. Hch 1,22). Es Cristo,
Cristo resucitado, a quien debemos testimoniar y cuya vida debemos compartir.
Los misioneros de Cristo no son enviados a comunicarse a sí mismos, a mostrar
sus cualidades o capacidades persuasivas o sus dotes de gestión, sino que tienen
el altísimo honor de ofrecer a Cristo en palabras y acciones, anunciando a todos
la Buena Noticia de su salvación con alegría y franqueza, como los primeros
apóstoles.
Por eso, en definitiva, el verdadero testigo es el “mártir”, aquel que da la vida por
Cristo, correspondiendo al don de sí mismo que Él nos hizo. «La primera
motivación para evangelizar es el amor de Jesús que hemos recibido, esa
experiencia de ser salvados por Él que nos mueve a amarlo siempre más»
(Exhort. ap. Evangelii gaudium, 264).
En fin, a propósito del testimonio cristiano, permanece siempre válida la
observación de san Pablo VI: «El hombre contemporáneo escucha más a gusto a
los que dan testimonio que a los que enseñan, o si escuchan a los que enseñan,
es porque dan testimonio» (Exhort. ap. Evangelii nuntiandi, 41). Por eso, para la
trasmisión de la fe es fundamental el testimonio de vida evangélica de los
cristianos. Por otra parte, sigue siendo necesaria la tarea de anunciar su persona
y su mensaje. Efectivamente, el mismo Pablo VI prosigue diciendo: «Sí, es
siempre indispensable la predicación, la proclamación verbal de un mensaje. […]
de interés EVANGELIO DIARIO
Jornada Mundial de las Misiones
La palabra permanece siempre actual, sobre todo cuando va acompañada del
poder de Dios. Por esto conserva también su actualidad el axioma de san Pablo:
“la fe viene de la audición” (Rm 10,17), es decir, es la Palabra oída la que invita a
creer» (ibíd., 42).
En la evangelización, por tanto, el ejemplo de vida cristiana y el anuncio de Cristo
van juntos; uno sirve al otro. Son dos pulmones con los que debe respirar toda
comunidad para ser misionera. Este testimonio completo, coherente y gozoso de
Cristo será ciertamente la fuerza de atracción para el crecimiento de la Iglesia
incluso en el tercer milenio. Exhorto por tanto a todos a retomar la valentía, la
franqueza, esa parresia de los primeros cristianos, para testimoniar a Cristo con
palabras y obras, en cada ámbito de la vida.
2. «Hasta los confines de la tierra» – La actualidad perenne de una misión de
evangelización universal.
Exhortando a los discípulos a ser sus testigos, el Señor resucitado les anuncia
adónde son enviados: “a Jerusalén, a toda Judea, a Samaría y hasta los confines
de la tierra” (cf. Hch 1,8). Aquí surge evidente el carácter universal de la misión de
los discípulos. Se pone de relieve el movimiento geográfico “centrífugo”, casi a
círculos concéntricos, de Jerusalén, considerada por la tradición judía como el
centro del mundo, a Judea y Samaría, y hasta “los confines de la tierra”. No son
enviados a hacer proselitismo, sino a anunciar; el cristiano no hace proselitismo.
Los Hechos de los Apóstoles nos narran este movimiento misionero que nos da
una hermosa imagen de la Iglesia “en salida” para cumplir su vocación de
testimoniar a Cristo Señor, guiada por la Providencia divina mediante las
concretas circunstancias de la vida. Los primeros cristianos, en efecto, fueron
perseguidos en Jerusalén y por eso se dispersaron en Judea y Samaría, y
anunciaron a Cristo por todas partes (cf. Hch 8,1.4).
de interés EVANGELIO DIARIO
Jornada Mundial de las Misiones
Algo parecido sucede también en nuestro tiempo. A causa de las persecuciones
religiosas y situaciones de guerra y violencia, muchos cristianos se han visto
obligados a huir de su tierra hacia otros países. Estamos agradecidos con estos
hermanos y hermanas que no se cierran en el sufrimiento, sino que dan
testimonio de Cristo y del amor de Dios en los países que los acogen. A esto los
exhortaba san Pablo VI considerando «la responsabilidad que recae sobre los
emigrantes en los países que los reciben» (Exhort. ap. Evangelii nuntiandi, 21).
Experimentamos, en efecto, cada vez más, cómo la presencia de fieles de
diversas nacionalidades enriquece el rostro de las parroquias y las hace más
universales, más católicas. En consecuencia, la atención pastoral de los
migrantes es una actividad misionera que no hay que descuidar, que también
podrá ayudar a los fieles locales a redescubrir la alegría de la fe cristiana que han
recibido.
La indicación “hasta los confines de la tierra” deberá interrogar a los discípulos de
Jesús de todo tiempo y los debe impulsar a ir siempre más allá de los lugares
habituales para dar testimonio de Él. A pesar de todas las facilidades que el
progreso de la modernidad ha hecho posible, existen todavía hoy zonas
geográficas donde los misioneros, testigos de Cristo, no han llegado con la Buena
Noticia de su amor. Por otra parte, ninguna realidad humana es extraña a la
atención de los discípulos de Cristo en su misión. La Iglesia de Cristo era, es y
será siempre “en salida” hacia nuevos horizontes geográficos, sociales y
existenciales, hacia lugares y situaciones humanas “límites”, para dar testimonio
de Cristo y de su amor a todos los hombres y las mujeres de cada pueblo, cultura
y condición social. En este sentido, la misión también será siempre missio ad
gentes, como nos ha enseñado el Concilio Vaticano II, porque la Iglesia siempre
debe ir más lejos, más allá de sus propios confines, para anunciar el amor de
Cristo a todos. A este respecto, quisiera recordar y agradecer a tantos misioneros
que han gastado su vida para ir “más allá”, encarnando la caridad de Cristo hacia
los numerosos hermanos y hermanas que han encontrado.
de interés EVANGELIO DIARIO
Jornada Mundial de las Misiones
3. «El Espíritu Santo vendrá sobre ustedes y recibirán su fuerza» – Dejarse
fortalecer y guiar por el Espíritu.
Cristo resucitado, al anunciar a los discípulos la misión de ser sus testigos, les
prometió también la gracia para una responsabilidad tan grande: «El Espíritu
Santo vendrá sobre ustedes y recibirán su fuerza para que sean mis testigos»
(Hch 1,8). Efectivamente, según el relato de los Hechos, fue inmediatamente
después de la venida del Espíritu Santo sobre los discípulos de Jesús cuando por
primera vez se dio testimonio de Cristo muerto y resucitado con un anuncio
kerigmático, el denominado discurso misionero de san Pedro a los habitantes de
Jerusalén. Así los discípulos de Jesús, que antes eran débiles, temerosos y
cerrados, dieron inicio al periodo de la evangelización del mundo. El Espíritu
Santo los fortaleció, les dio valentía y sabiduría para testimoniar a Cristo delante
de todos.
Así como «nadie puede decir: “¡Jesús es el Señor!”, si no está movido por el
Espíritu Santo» (1 Co 12,3), tampoco ningún cristiano puede dar testimonio pleno
y genuino de Cristo el Señor sin la inspiración y el auxilio del Espíritu. Por eso
todo discípulo misionero de Cristo está llamado a reconocer la importancia
fundamental de la acción del Espíritu, a vivir con Él en lo cotidiano y recibir
constantemente su fuerza e inspiración. Es más, especialmente cuando nos
sintamos cansados, desanimados, perdidos, acordémonos de acudir al Espíritu
Santo en la oración, que —quiero decirlo una vez más— tiene un papel
fundamental en la vida misionera, para dejarnos reconfortar y fortalecer por Él,
fuente divina e inextinguible de nuevas energías y de la alegría de compartir la
vida de Cristo con los demás. «Recibir el gozo del Espíritu Santo es una gracia. Y
es la única fuerza que podemos tener para predicar el Evangelio, para confesar la
fe en el Señor» (Mensaje a las Obras Misionales Pontificias, 21 mayo 2020). El
Espíritu es el verdadero protagonista de la misión, es Él quien da la palabra justa,
en el momento preciso y en el modo apropiado.
de interés EVANGELIO DIARIO
Jornada Mundial de las Misiones
También queremos leer a la luz de la acción del Espíritu Santo los aniversarios
misioneros de este año 2022. La institución de la Sagrada Congregación de
Propaganda Fide, en 1622, estuvo motivada por el deseo de promover el mandato
misionero en nuevos territorios. ¡Una intuición providencial! La Congregación se
reveló crucial para hacer que la misión evangelizadora de la Iglesia sea realmente
tal, independiente de las injerencias de los poderes mundanos, con el fin de
constituir las Iglesias locales que hoy muestran tanto vigor. Deseamos que la
Congregación, como en los cuatro siglos pasados, con la luz y la fuerza del
Espíritu, continúe e intensifique su trabajo de coordinar, organizar y animar la
actividad misionera de la Iglesia.
El mismo Espíritu que guía la Iglesia universal, inspira también a hombres y
mujeres sencillos para misiones extraordinarias. Y fue así como una joven
francesa, Paulina Jaricot, fundó hace exactamente 200 años la Obra de la
Propagación de la Fe; su beatificación se celebra en este año jubilar. Aun en
condiciones precarias, ella acogió la inspiración de Dios para poner en
movimiento una red de oración y colecta para los misioneros, de modo que los
fieles pudieran participar activamente en la misión “hasta los confines de la tierra”.
De esta genial idea nació la Jornada Mundial de las Misiones que celebramos
cada año, y cuya colecta en todas las comunidades está destinada al fondo
universal con el cual el Papa sostiene la actividad misionera.
En este contexto recuerdo además al obispo francés Charles de Forbin-Janson,
que comenzó la Obra de la Santa Infancia para promover la misión entre los niños
con el lema “Los niños evangelizan a los niños, los niños rezan por los niños, los
niños ayudan a los niños de todo el mundo”; así como a la señora Jeanne Bigard,
que dio vida a la Obra de San Pedro Apóstol para el sostenimiento de los
seminaristas y de los sacerdotes en tierra de misión.
de interés EVANGELIO DIARIO
Jornada Mundial de las Misiones
También queremos leer a la luz de la acción del Espíritu Santo los aniversarios
misioneros de este año 2022. La institución de la Sagrada Congregación de
Propaganda Fide, en 1622, estuvo motivada por el deseo de promover el mandato
misionero en nuevos territorios. ¡Una intuición providencial! La Congregación se
reveló crucial para hacer que la misión evangelizadora de la Iglesia sea realmente
tal, independiente de las injerencias de los poderes mundanos, con el fin de
constituir las Iglesias locales que hoy muestran tanto vigor. Deseamos que la
Congregación, como en los cuatro siglos pasados, con la luz y la fuerza del
Espíritu, continúe e intensifique su trabajo de coordinar, organizar y animar la
actividad misionera de la Iglesia.
El mismo Espíritu que guía la Iglesia universal, inspira también a hombres y
mujeres sencillos para misiones extraordinarias. Y fue así como una joven
francesa, Paulina Jaricot, fundó hace exactamente 200 años la Obra de la
Propagación de la Fe; su beatificación se celebra en este año jubilar. Aun en
condiciones precarias, ella acogió la inspiración de Dios para poner en
movimiento una red de oración y colecta para los misioneros, de modo que los
fieles pudieran participar activamente en la misión “hasta los confines de la tierra”.
De esta genial idea nació la Jornada Mundial de las Misiones que celebramos
cada año, y cuya colecta en todas las comunidades está destinada al fondo
universal con el cual el Papa sostiene la actividad misionera.
En este contexto recuerdo además al obispo francés Charles de Forbin-Janson,
que comenzó la Obra de la Santa Infancia para promover la misión entre los niños
con el lema “Los niños evangelizan a los niños, los niños rezan por los niños, los
niños ayudan a los niños de todo el mundo”; así como a la señora Jeanne Bigard,
que dio vida a la Obra de San Pedro Apóstol para el sostenimiento de los
seminaristas y de los sacerdotes en tierra de misión.
de interés EVANGELIO DIARIO
Jornada Mundial de las Misiones
Estas tres obras misionales fueron reconocidas como “pontificias” precisamente
cien años atrás. Y fue también bajo la inspiración y guía del Espíritu Santo que el
beato Pablo Manna, nacido hace 150 años, fundó la actual Pontificia Unión
Misional para animar y sensibilizar hacia la misión a los sacerdotes, a los
religiosos y a las religiosas, y a todo el Pueblo de Dios. El mismo Pablo VI formó
parte de esta última Obra y confirmó el reconocimiento pontificio. Menciono estas
cuatro Obras Misionales Pontificias por sus grandes méritos históricos y también
para invitarlos a alegrarse con ellas en este año especial por las actividades que
llevan adelante para sostener la misión evangelizadora de la Iglesia universal y de
las Iglesias locales. Espero que las Iglesias locales puedan encontrar en estas
Obras un sólido instrumento para alimentar el espíritu misionero en el Pueblo de
Dios.
Queridos hermanos y hermanas, sigo soñando con una Iglesia totalmente
misionera y una nueva estación de la acción misionera en las comunidades
cristianas. Y repito el deseo de Moisés para el pueblo de Dios en camino: «¡Ojalá
todo el pueblo de Dios profetizara!» (Nm 11,29). Sí, ojalá todos nosotros fuéramos
en la Iglesia lo que ya somos en virtud del bautismo: profetas, testigos y
misioneros del Señor. Con la fuerza del Espíritu Santo y hasta los confines de la
tierra. María, Reina de las misiones, ruega por nosotros.
Roma, San Juan de Letrán, 6 de enero de 2022, Epifanía del Señor.
de interés EVANGELIO DIARIO
La compañía de Jesús
Se cumplen 482 años de la aprobación oficial de la Compañía de
Jesús
Un 27 de septiembre como hoy, pero en 1540 –hace exactamente 480 años– el
Papa Paulo III aprobó oficialmente con una bula la creación de la Compañía de
Jesús, la congregación a la que pertenece el Papa Francisco, y cuyos integrantes
son conocidos coloquialmente como “jesuitas”.
En la “Fórmula del Instituto”, contenida en la bula de Paulo III, se asegura que fue
“fundada principalmente para emplearse en la defensa y propagación de la fe y en
el provecho de las almas en la vida y doctrina cristiana, sobre todo por medio de
las públicas predicaciones, lecciones y cualquier otro ministerio de la palabra de
Dios, de los ejercicios espirituales, de la doctrina cristiana a los niños y gente
ruda, y del consuelo espiritual de los fieles, oyendo sus confesiones y
administrándoles los otros sacramentos”.
La Compañía de Jesús, según explica la congregación en uno de sus sitios web,
había sido fundada por San Ignacio de Loyola seis años antes, en 1534.
Las primeras líneas de la Fórmula del Instituto de la Compañía de Jesús resaltan
la vocación de “militar para Dios bajo el estandarte de la cruz”.
Adicionalmente a los tradicionales tres votos religiosos de castidad, pobreza y
obediencia, los miembros de la Compañía de Jesús hacen un cuarto voto de
“obediencia al Sumo Pontífice para cualquier misión a que se me envíe
de interés EVANGELIO DIARIO
Los Jesuitas
¿Qué es la Compañía de Jesús?
La Compañía de Jesús es una Orden religiosa de la Iglesia Católica, fundada por
San Ignacio de Loyola en el año 1534. Durante más de 475 años de historia los
jesuitas siempre han sido misioneros enviados a las fronteras humanas y sociales
“al servicio de la fe y de la promoción de la justicia”, asumiendo cualquier tipo de
actividad que contribuya a esta misión. Hay jesuitas que son ordenados
sacerdotes y otros que son consagrados como hermanos; los estudios de
preparación son largos e incluyen, normalmente, filosofía, teología y otra
especialización, además de experiencias formativas en la vida religiosa.
Actualmente la Compañía de Jesús regenta varios miles de instituciones
educativas, sociales, pastorales, etc., en las que colabora con miles de personas -
hombres y mujeres, jesuitas y otros- llamadas, todos y todas, al servicio del Reino
de Dios, en la Iglesia, en una misión de reconciliación y la justicia (CG 36)
de interés EVANGELIO DIARIO
Los Jesuitas
San Ignacio de Loyola
San Ignacio de Loyola nació en una familia importante de Azpeitia (País Vasco
español). Desde niño soñaba con ser un caballero de la corte y en casarse con
una dama de alcurnia, pero una bala de cañón que le destrozó su pierna
cambiaría sus planes. Durante su convalecencia encontró algunos libros sobre la
vida de de los Santos y la vida de Cristo. Los sentimientos que producían en su
interior estas lecturas, cotejados con los vanos sentimientos que le producía el
recuerdo y la imaginación de cortes, glorias, honores, tierras, lides, etc., fueron
determinantes para cambiar su vida y dedicarse por entero al servicio de Dios.
Saliendo de su casa familiar "el peregrino" recorre muchos caminos buscando la
Voluntad de Dios. De sus muchas andanzas, geográficas e interiores, surgieron
los “Ejercicios Espirituales” una propuesta que nos da “modo y orden de meditar y
orar” para “encontrar y hacer” la Voluntad de Dios. Más tarde, en París, se le unen
compañeros con los que formó la Compañía de Jesús.
de interés EVANGELIO DIARIO
San Ignacio de Loyola
Presentamos algunos datos sobre la vida y obra del fundador de la Compañía de
Jesús, llamados “jesuitas”, y creador de los ejercicios espirituales.
1. Perteneció a la nobleza
San Ignacio nació en el castillo de Loyola, en Guipúzcoa, al norte de España. Fue
bautizado con el nombre de Iñigo de Loyola, y después de estudiar en París
(Francia), tomó el nombre de “Ignacio”. Los padres del santo pertenecían a
antiguas familias nobles del País Vasco.
2. Antes de su conversión, tenía una vida libertina
En el siglo XVI, la situación sociopolítica era sumamente violenta en el País
Vasco, ubicado al límite con Francia. Como algunos nobles de la época, Ignacio
era conflictivo, violento y vivía una sexualidad irresponsable.
Antes de convertirse al catolicismo, el santo era un soldado español con
antecedentes policiales relacionados a peleas nocturnas.
de interés EVANGELIO DIARIO
San Ignacio de Loyola
3. Casi muere en una batalla
En el año 1519, cuando tenía 28 años, San Ignacio exigió que su pequeño grupo
de soldados luchara contra 12 mil tropas francesas en Pamplona, España.
Durante la batalle, recibió una bala de cañón en las piernas, que le destrozó una
de sus extremidades y dañó gravemente la otra. Sus heridas lo obligaron a pasar
un largo período de recuperación en la casa familiar Loyola, tiempo en el que
cambió su vida para siempre.
4. Se convirtió leyendo libros espirituales
Durante su convalecencia, el santo leyó textos sobre la vida de Cristo y los santos
y decidió imitarlos. Una noche se le apareció la Virgen María con Cristo y desde
entonces decidió servir a Dios.
Un dato curioso es que el santo copió pasajes de la vida de Cristo y de los santos:
las palabras de Jesús fueron escritas en color rojo y las de su Santísima Madre en
color azul.
de interés EVANGELIO DIARIO
San Ignacio de Loyola
5. La congregación de San Ignacio iba a llamarse la “Compañía de María”
Después de su conversión, la Virgen se le apareció hasta en treinta ocasiones.
Debido a ello, en un inicio San Ignacio quiso llamar “la Compañía de María” a la
hoy llamada “Compañía de Jesús”.
Al recuperarse de sus heridas, el santo peregrinó al famoso Santuario de la Virgen
de Monserrat, donde se propuso hacer penitencia por sus pecados: cambió sus
lujosos vestidos por los de un pordiosero, se consagró a la Virgen Santísima y se
confesó.
6. Vivió como un mendigo
Durante su vida, San Ignacio reflexionó mucho sobre los “espíritus”: los espíritus
que conducen a Dios y los espíritus nacidos del diablo. Esta inquietud lo estimuló
a vivir lo que llaman los historiadores un período de peregrinación, un tiempo en el
que decidió renunciar a los placeres mundanos y vistió un sayal y zapatos con
suela de cuerda.
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San Ignacio de Loyola
7. Quiso convertir a los musulmanes
Luego de terminar de escribir los ejercicios espirituales, San Ignacio declaró que
“¡Dios quiere que convierta a los musulmanes!”. Así que viajó a Tierra Santa en
1523 y predicó el Evangelio en las calles por un año. Luego, regresó a España y
estudió latín, lógica, física y teología.
8. Sus compañeros fueron llamados “diablos”
Un historiador inglés en el siglo XIX llamó los “Siete Diablos Españoles” a los
primeros seis compañeros que tuvo San Ignacio en la Compañía de Jesús,
fundada en 1540.
Sus compañeros, que no eran todos españoles, conocieron a San Ignacio durante
sus estudios en París, y se reunieron en Roma para ser parte de la Compañía de
Jesús. En menos de un siglo, San Ignacio y San Francisco Xavier, uno de los seis
compañeros, fueron canonizados.
9. Al morir el santo, ya existían miles de jesuitas
San Ignacio vivió sus últimos años en una pequeña habitación en Roma. Desde
allí lideró la Compañía de Jesús y fue testigo de su crecimiento: de solo 6 jesuitas
en 1541 pasaron a 10 mil en 1556, el año de su fallecimiento. Los jesuitas se
expandieron por toda Europa, India y Brasil durante esos años.
editorial EVANGELIO DIARIO
Por: Ana Lorena Ramírez L.
Directora de la Pastoral de Comunicación
Saludos
Este hermoso boletín (1 año), en donde cada uno de esos días hemos entregado
nuestro tiempo, que ha sido una gran inversión para nuestro espíritu. En cada
evangelio (Palabra inspirada por nuestro Señor Jesucristo) hemos sido parte del
grupo de los apóstoles, quienes sentados alrededor de él escuchaban atentos sus
enseñanzas y luego... a la acción.
Sus reflexiones hechas por sacerdotes de nuestra parroquia y fuera de ella,
también han servido para conocer y robustecer nuestro crecimiento, una
formación que estoy segura a muchos nos ha dado esperanza, fuerza, ánimo,
perseverancia, también hemos aumentado nuestro conocimiento en cuanto a la
liturgia.
Vale la pena seguir a Jesús, imitarle, dedicarle el tiempo que se merece por
tantos beneficios recibidos, no olvidarnos de que estamos prestados en este
mundo y nuestra tarea está en el servicio a los demás con la bendita tecnología
que nos ha tocado vivir y lograr expandir el evangelio por todas las redes sociales
a todas las naciones, pueblos, comunidades, oficinas, escuelas, colegios,
supermercados, salones de belleza, bares… sí, bares porque Jesús compartió
con los invitados el vino en las bodas de Caná, era parte de su ministerio y de
seguro me lo imagino en la barra de un bar, sentado con personas a ambos lados
escuchándole, eso sí no me lo imagino abusando del licor ni tampoco perdiendo el
control sino mirando el vacío de cada persona y con su mirada llena de amor
sacando lo mejor de cada uno. Invitándoles a seguirle a ese manantial donde "...
nunca más volverá a tener sed, sino que esa agua se convertirá en su interior en
un manantial capaz de dar vida eterna".
Es nuestro deseo y oración que este boletín sea de gran bendición y puedan
compartirlo con el que menos ustedes se imaginan, estoy segura de que será
palabra de conversión, somos los puentes, Dios es quien obra maravillas.