0% encontró este documento útil (0 votos)
39 vistas53 páginas

Pachakuteq Una Aproximación A La Cosmovisión Andina 2nd Edition Federico García Pilar Roca Install Download

El libro 'Pachakuteq' de Federico García y Pilar Roca explora la cosmovisión andina a través de 30 años de investigación, destacando la existencia de un pensamiento andino que sistematiza la comprensión del ser y la naturaleza. Se argumenta que la cultura andina posee una cosmogénesis única y un vínculo intrínseco entre la interpretación del cosmos y el principio de dualidad. Además, se discuten conceptos como la relación entre el hombre y la naturaleza, así como la importancia del trabajo en la cultura andina, contrastándola con visiones occidentales.

Cargado por

ycorkmc865
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
39 vistas53 páginas

Pachakuteq Una Aproximación A La Cosmovisión Andina 2nd Edition Federico García Pilar Roca Install Download

El libro 'Pachakuteq' de Federico García y Pilar Roca explora la cosmovisión andina a través de 30 años de investigación, destacando la existencia de un pensamiento andino que sistematiza la comprensión del ser y la naturaleza. Se argumenta que la cultura andina posee una cosmogénesis única y un vínculo intrínseco entre la interpretación del cosmos y el principio de dualidad. Además, se discuten conceptos como la relación entre el hombre y la naturaleza, así como la importancia del trabajo en la cultura andina, contrastándola con visiones occidentales.

Cargado por

ycorkmc865
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Pachakuteq Una aproximación a la cosmovisión

andina 2nd Edition Federico García Pilar Roca


install download

http://ebookstep.com/product/pachakuteq-una-aproximacion-a-la-
cosmovision-andina-2nd-edition-federico-garcia-pilar-roca/

Download more ebook from https://ebookstep.com


We believe these products will be a great fit for you. Click
the link to download now, or visit ebookstep.com
to discover even more!

Puñales escondidos 2nd Edition Pilar Dughi

http://ebookstep.com/product/punales-escondidos-2nd-edition-
pilar-dughi/

Introducción a la Psicología Una aproximación a la


Criminología 1st Edition Montserrat Conde Pastor

http://ebookstep.com/product/introduccion-a-la-psicologia-una-
aproximacion-a-la-criminologia-1st-edition-montserrat-conde-
pastor/

La banda de los polacos 1st Edition Federico Jeanmaire

http://ebookstep.com/product/la-banda-de-los-polacos-1st-edition-
federico-jeanmaire/

Cosmovisión Andina 1st Edition Jym Qhapaq Amaru

http://ebookstep.com/product/cosmovision-andina-1st-edition-jym-
qhapaq-amaru/
Una Introducción a la Estadística Inferencial 1st
Edition Luis Rincon

http://ebookstep.com/product/una-introduccion-a-la-estadistica-
inferencial-1st-edition-luis-rincon/

Ensaio Sobre A Processualidade 1st Edition Ada


Pellegrini Grinover

http://ebookstep.com/product/ensaio-sobre-a-processualidade-1st-
edition-ada-pellegrini-grinover/

Ada Salas antología poética Ada Salas

http://ebookstep.com/product/ada-salas-antologia-poetica-ada-
salas/

Dulce Las recetas de los grandes maestros de la


pastelería 1st Edition Rafael Ansón Joan Roca

http://ebookstep.com/product/dulce-las-recetas-de-los-grandes-
maestros-de-la-pasteleria-1st-edition-rafael-anson-joan-roca/

La scuola giusta In difesa del liceo classico First


Edition Federico Condello

http://ebookstep.com/product/la-scuola-giusta-in-difesa-del-
liceo-classico-first-edition-federico-condello/
Una aproximación a la cosmovisión andina
003_Pachakuteq_Dig.pdf 1 05/02/16 11:59

Pachakuteq
Una aproximación a la cosmovisión andina

oca
arR
il
yP
rcía
Ga
rico
ede
F

Serie
Identidades
003_Pachakuteq_Dig.pdf 1 05/02/16 12:01

© Fundación Editorial El perro y la rana, 2017 (digital)


© Fundación Editorial El perro y la rana, 2013
© Federico García
© Pilar Roca

Centro Simón Bolívar, Torre Norte, piso 21, El Silencio,


Caracas -Venezuela, 1010.
Teléfonos: (0212) 7688300 / 7688399

Correos electrónicos
[email protected]
[email protected]

Páginas web
www.elperroylarana.gob.ve
www.mincultura.gob.ve

Redes sociales
Facebook: Fundación Editorial Escuela El perro y la rana
Twitter: @perroyranalibro

Diseño de la colección
Dileny Jiménez
Hernán Rivera

Edición: Alejandro Moreno


Corrección: José Jenaro Rueda
Diagramación: Jairo Noriega

Hecho el Depósito Ley


Depósito legal DC2017002383
ISBN 978-980-14-3218-0
La Colección Alfredo Maneiro, Política y sociedad, publica obras
puntuales, urgentes, necesarias, capaces de desentrañar el
significado de los procesos sociales que dictaminan el curso del
mundo actual. Venezuela integra ese mundo en formación, de allí
la importancia del pensamiento, la investigación, la crítica, la
reflexión, y por ende, de las soluciones surgidas del análisis y la
comprensión de nuestra realidad.
Firmes propósitos animan a esta colección: por una parte, rendir
homenaje a la figura de Alfredo Maneiro, uno de los principales
protagonistas de los movimientos sociales y políticos que
tuvieron lugar en Venezuela durante los duros y conflictivos años
sesenta, y por la otra, difundir ediciones de libros en los cuales se
abordan temas medulares de nuestro tiempo.
Identidades: pretende indagar en la diversa gama de culturas
ancestrales y populares latinoamericanas. Tanto las identidades
urbanas y locales como los pueblos indígenas y afrodescendientes.
A la memoria del papay Rafael Aguilar,
del apacho Aparicio Masías
y del amauta Saturnino Huillca.
Prólogo

Federico García nos entrega un ensayo sobre la cultura andina,


producto de 30 años de larga y fructífera investigación, basado
principalmente en fuentes orales que nacen de la tradición, de las
creencias populares y de ese conocimiento ancestral que se trans-
mite de generación en generación.
No es fácil para mí escribir este prólogo, pues soy compañera
de Fico y el trabajo lo hemos desarrollado juntos, a lo largo de tres
décadas de compartir la vida en común y haber obtenido informa-
ción y conocimientos en numerosos pueblos y comunidades, cuyas
historias más significativas llevamos a la pantalla. Esta suerte de
responsabilidad compartida, tal vez dote a mis juicios de una carga
excesiva de subjetividad que distancie la visión crítica y convierta
mi testimonio en un capítulo más del libro. Lo hago ante la insis-
tencia de “mi conjunto”, neologismo que, en femenino, utiliza
graciosamente don Luis E. Valcárcel, cuando se refiere a la compa-
ñera de su vida.
Creo que el aporte fundamental de este ensayo es que abre las
compuertas de un conocimiento soterrado, poco conocido, y visto
con tono desdeñoso y peyorativo por la cultura oficial. No pretende
suscribir tesis acabadas, ni juicios determinantes, solo concurrir
al esfuerzo de los investigadores sociales por descorrer el velo del

9
Pachakuteq Federico García y Pilar Roca

misterio que ha cubierto, por siglos, la manera de pensar, sentir y


comprender los grandes temas del hombre y la naturaleza que han
elaborado los andinos a lo largo de su dilatada historia. Ayudó en la
investigación el hecho de que Fico es un hombre comprometido de
manera raigal con su pueblo, habla el quechua y ha logrado derribar
las barreras naturales de reserva y desconfianza que los ancianos
indios “de grato y edificante recuerdo” sienten por la cultura oficial.
Estoy segura de que el amable lector, luego de terminada su lectura,
tendrá una actitud diferente para evaluar la cultura andina y, tal
vez, sienta más sólido el vínculo que lo liga con nuestro pasado.
El primer gran tema que aborda el ensayo es el relativo a la
cosmovisión. ¿De qué cosmovisión se trata si es que hubo alguna?
¿Será posible concebir —hecho negado por la cultura dominante—
que aún existe un pensamiento andino que trata de explicar los
grandes temas del hombre y la naturaleza, es decir, capaz de siste-
matizar una peculiar manera de concebir el ser y la nada? Es obvio
que nuestra investigación responde afirmativamente estas interro-
gantes: el milenario proceso que se forjó en los Andes produjo una
cosmovisión propia, una ética, una visión del mundo autónoma y
ajena por completo a otras maneras de pensar y obrar. Aún más,
tuvo un modo singular y diferenciado de concebir el Estado y forjó
instituciones, ciencia, técnica y arte sin conexión alguna con la
llamada cultura occidental.
Una de las propuestas más significativas del presente trabajo
es el descubrimiento de un mundo extraviado en la cosmovisión
andina. Según la historia oficial, los incas creían en la existencia de
tres universos a los que llamaron Hanan Pacha (mundo de arriba),
Kay Pacha (mundo de abajo) y Ukhu Pacha (mundo de adentro).
Fico sabía, por su proximidad con el pensamiento del doctor
Rafael Aguilar, preclaro amauta ya fallecido y a quien considera su
maestro, que los españoles habían hecho desaparecer un cuarto
mundo: el Hawa Pacha (mundo de afuera), en su afán de homo-
logar esta concepción cosmológica, con la trilogía del cristianismo.
Si en Europa el pensamiento abstracto estaba estructurado sobre
un soporte tripartito (Dios, Hijo, Espíritu Santo), no era concebible

10
PRÓLOGO

que los indios tuvieran otra visión de lo eterno. Fue borrado por
tanto este cuarto universo que, en el idiolecto andino, responde a
una cosmogénesis propia. Con el tiempo tuvimos la oportunidad de
comprobar la existencia de este mundo (aquel que es pero no se
ve) con ocasión de una película que realizamos en las alturas de
Huancavelica, sobre los Danzantes de Tijeras, oficiantes modernos
del Taki Onqoy.
Otro aporte fundamental del presente ensayo es la comproba-
ción del estrecho vínculo que existe entre la forma de interpretar
el cosmos y el principio de la dualidad. En el mundo andino todo
ocurre debido a la oposición constante de dos principios funda-
mentales: el Hanan (arriba) y el Urin (abajo). Esta división, compro-
bada por nosotros en numerosas comunidades y pueblos donde
todavía persiste, ha sido estudiada, con el rigor que la caracteriza,
por la doctora María Rostorowsky. Los incas gobernantes eran dos:
el Hanan inca y el Urin inca; igualmente los Sinchis o jefes militares,
y las demás autoridades del Tawantinsuyu. La idea de un monarca
absoluto es un concepto importado de Europa, que nubló el criterio
de cronistas y encomenderos, incapaces de concebir un mundo
hecho a semejanza de las leyes de la dialéctica que rigen el orden
natural.
El ensayo es muy rico en aportaciones y descubrimientos de
esta índole. Anotamos el correspondiente al Sol y su denominación
real. Sol en quechua es Ti, y no Inti como se dice comúnmente. La
primera posición del astro cuando emerge del horizonte es An-ti
(nombre que ha devenido en Andes por la influencia fonética del
castellano) y da origen a la región del Antisuyo. In-ti señala única-
mente la posición dominante del Sol en el cenit. Qon-ti expresa
el espacio geográfico por donde el Sol se oculta, y da nombre a la
región del Qontisuyo. La cuarta posición del astro, llamada Wa-Ti
en quechua, designa el tiempo en que el Sol desaparece, viaja a lo
desconocido. La relación entre las cuatro posiciones del Sol y las
cuatro regiones en que se dividió el Tawantinsuyu guardan, pues,
estrecha correspondencia. Cabe, sin embargo, una digresión: ¿los
antiguos peruanos conocían la trayectoria física del Sol, incluso

11
Pachakuteq Federico García y Pilar Roca

cuando desaparece por las noches, o todo fue producto del azar
y de una visión mística de la naturaleza? El ensayo apunta por la
existencia de una ciencia astronómica avanzada y un conocimiento
profundo de las leyes físicas que alcanzaron los antiguos peruanos.
En lo referente al origen de la Tierra y la vida, el libro aporta
información muy sugerente, basada en mitos y leyendas reco-
gidas de la tradición oral y proporcionadas por ancianos indios,
que tuvimos la ocasión de frecuentar durante nuestro trabajo. El
correspondiente a la Pacha es uno de los menos conocidos y más
interesantes. Resulta que la Tierra no siempre estuvo viva. En
el comienzo de los tiempos era un trozo de roca extraviada en el
espacio; luego despertó pero aún era estéril como una hembra sin
hijos. A su debido tiempo, sintió deseos de procrear, sus entrañas
hervían y la consumía el fuego de la ansiedad. Entonces Ti Ti, el
doble Sol que habitaba en el Hanan Pacha (cielo visible) se fijó en
ella y le envió el kamaqen, es decir, su propia simiente, a través de
Aqo Chinchay, cometa que penetró su raíz y la fecundó.
La idea del kamaqen, tratada por Duviols y otros investigadores,
cobra una importancia fundamental en el ensayo. Se trata de una
forma peculiar de la energía conocida que es la energía de la vida.
En el Kay Pacha (nuestro mundo), esta fuerza venida del cosmos a
través de un cometa, dio origen a las especies en la profundidad
del Hatun Qocha u océano. Según la tradición, recogida por noso-
tros en las comunidades andinas de Kancha Kancha y Ch’uro, este
momento inicial se denomina Pacha Wiraqocha (wira: grasa; qocha:
mar) y designa el tiempo remoto en que la vida emergió del mar y
dio origen a las infinitas formas que adopta sobre la Tierra. Como
prueba de esta partenogénesis, señalaron nuestros informantes,
existen grandes conchas marinas (spondylus) en las entrañas de
los Andes, que utilizan para fabricar sus pututos (cornamusas).
Especial atención merece el capítulo referido a las distintas
humanidades que poblaron el planeta. Según los cronistas, relatos
repetidos casi de modo textual por los informantes indios que
frecuentamos en las alturas del Cusco, hubo cuatro humanidades.
Tres de ellas, anteriores al runa u hombre actual, fueron aniquiladas

12
PRÓLOGO

por grandes catástrofes que asolaron la Tierra, pero dejaron restos


tangibles de su forma de vida y costumbres. Durante un viaje que
realizamos a las alturas del Valle Sagrado, pudimos comprobar la
existencia de numerosas tumbas y restos arqueológicos que, según
afirmó don Aparicio Masías, anciano comunero de Arín que nos
sirvió de guía, correspondían a estos hombres remotos que sucum-
bieron a los cataclismos que acabaron con su especie. Aún más
sugerente fue su afirmación de que la cuarta humanidad, es decir,
nosotros, está también a punto de desaparecer, debido al irracional
uso que damos a la naturaleza y que ha provocado el desorden del
mundo. Roto el cosmos (equilibrio, orden) ha de sobrevenir inevita-
blemente el caos (catástrofe, desorden).
Tal vez el aporte fundamental del libro sea el relativo al orden
social y las ideas-fuerza que prevalecieron en el Tawantinsuyu, antes
que fuera quebrado por la invasión europea, y que aún subsiste
pese a la diáspora. El hombre, al ser producto de la Pacha, es decir,
de la evolución natural de la materia y el tiempo, no es superior ni
inferior a cualquiera de los distintos elementos que pueblan el Kay
Pacha. No puede reclamar —como en Occidente— derecho alguno
para depredar la naturaleza en su exclusivo beneficio. No es el rey
de la creación y, por tanto, no puede alterar el orden natural para
satisfacer —de modo anárquico e ilimitado— sus necesidades de
supervivencia. Es, pues, necesario, preservar el entorno a fin de
mantener el ecosistema y lograr la continuidad de la vida.
Otra raigal diferencia con Occidente, y que forma parte medular
del presente ensayo, es el concepto de trabajo, considerado maldi-
ción bíblica por las religiones que tuvieron su asiento en el Medio
Oriente, y como único medio de realización humana por la cultura
andina. La sentencia bíblica: “Comerás el pan con el sudor de tu
frente”, expuesta de manera indubitable en los libros sagrados del
judeocristianismo y el islam, expresa una maldición que relega el
concepto del trabajo a la categoría de obligación execrable. Por el
contrario, y siempre de acuerdo con el testimonio de nuestros infor-
mantes, el hombre andino no concibe la existencia sin el trabajo,
realización que lo convierte en sujeto activo de la transformación

13
Pachakuteq Federico García y Pilar Roca

armónica de la naturaleza. Sin trabajo el hombre se convierte en


waqcha, es decir, en pobre, en nada existencial.
Muchos conceptos y principios que guían la vida en los Andes
son expuestos en este libro de manera amena y ágil por el autor.
El concepto de Pachakamaq, por ejemplo, que para los cronistas
expresa al “Dios creador andino”, es decir, el poder unigénito y
eterno que está fuera y al principio de todo cuanto existe, es más
bien la expresión sincrética de una cosmovisión. Para Fico, Pacha se
traduce por mundo, universo, y Kamaq por ordenamiento y trans-
formación. Reímos muchas veces al imaginar a los frailes eruditos
de la conquista tratando de explicarse esta entelequia y calzar la
representación de Jehová con una simple y certera visión del
universo.
Se pueden destacar muchos aspectos, igualmente ricos y suge-
rentes, en el ensayo que ponemos a su consideración. Algunos,
como el correspondiente a la contracultura que desarrollaron los
andinos en la soledad de las Punas donde el despojo los obligó a
vivir, tienen una carga emocional y telúrica que conmueve por su
exposición descarnada y sencilla. Otros, como la exposición de sus
principios éticos y los grandes logros que alcanzaron al sistematizar
una ciencia y una técnica adecuadas al espacio desmesurado en
que asentaron su civilización, mueven a curiosidad y reflexión. El
principio de la reciprocidad, todavía vigente, explicado de manera
sencilla y sin alardes eruditos, puede contribuir, por ejemplo, de
manera decisiva a la formulación de un proyecto nacional propio,
en la línea de la gran utopía concebida por Mariátegui y expuesta
por Flores Galindo: “Ni calco ni copia, creación heroica”.
El capítulo correspondiente a ciencia y tecnología, que yo en lo
personal considero parte segunda del ensayo, guarda también la
profunda coherencia entre una concepción filosófica, es decir, un
conjunto de ideas-fuerza articuladas por una civilización, con sus
realizaciones materiales. Nada escapa a la visión integrista, tota-
lizadora, que caracterizó el mundo prehispánico, con sus nota-
bles logros en arquitectura, agrotecnia, hidráulica y, sobre todo, en
la organización social que logró el milagro —que anota Fico con

14
PRÓLOGO

inocultable entusiasmo— de construir un mundo que desconocía el


flagelo del hambre y la exclusión que, infelizmente, caracterizan la
sociedad moderna. La tercera parte, correspondiente a la cultura de
la resistencia, plantea un deslinde categórico con la historia oficial.
Los andinos, desde la resistencia heroica de los incas de Vilca-
bamba, pasando por las grandes revoluciones de Túpac Amaru y
los rebeldes contemporáneos, nunca dejaron de combatir. Gran
parte de lo que somos actualmente —pueblo que se resiste a la
sumisión y al vasallaje— se lo debemos a esos grandes arquetipos
del pasado. La cultura andina permanece, es actual y vigente —
como afirma el ensayo—, y es la base más sólida que tenemos para
construir un mundo mejor.
Es, pues, un libro importante y necesario, sobre todo para
quienes, desde la otra orilla del compromiso con Perú y el futuro
diferente, apuestan por encontrar en las raíces profundas de
nuestra historia y en la memoria colectiva de nuestro pueblo la
base de sustentación que restablezca el cosmos, es decir, la armonía
sobre el caos en que nos han sumido los encomenderos y sus
demiurgos.
pilar roca

15
Una explicación necesaria

Pachakuteq, rescate de la utopía y afirmación del mito

Pachan wiñay wi-ñaypaq kausan; mana qallarinchu, mana


tukukunchu; kikillansi wachachikun, kikillanpi wañumun, pacha-
llampipas t’ikrakun (El universo es permanente, siempre ha exis-
tido y existirá; nace y muere dentro de sí mismo y solo el tiempo lo
cambia).
Esta sorprendente cosmovisión nos fue revelada por Aparicio
Masías, anciano arariwa de la comunidad de Arín, en el Valle
Sagrado, mientras rodábamos las escenas de Kuntur Wachana
(Donde nacen los cóndores), en 1974, nuestro primer largometraje
del que fue protagonista principal. El Apacho, como le llamábamos
cariñosamente, era también un mesayoq, es decir, un hombre que
había recibido el conocimiento necesario para entender las fuerzas
de la naturaleza e influir en el destino de los hombres, de acuerdo a
la tradición quechua. A partir de ese momento comenzamos a intuir
la existencia de una gnosis hermética —pero real y vigente—, tras la
aparente calma, ágrafa y ausente del hombre andino.
Allí comenzó nuestra búsqueda. Nos dimos cuenta de que había
algo más —soterrado y magnífico— que guardaban con unción

17
Pachakuteq Federico García y Pilar Roca

los punarunas1. Se trataba, tal vez, del mismo conocimiento que, en


tiempos remotos, logró crear una civilización autónoma que realizó
la hazaña histórica de distribuir el producto social a una población
que no padeció las minusvalías y marginaciones de otras experien-
cias análogas. Colegimos que esas instituciones y ese conocimiento
se mantenían vigentes, pese a la diáspora obligada que padecieron
los indios, luego que el virrey Francisco de Toledo ejecutara a Felipe
Túpac Amaru en la plaza Waqaypata del Cusco, e impusiera sus
“Ordenanzas y provisiones” en 1534.
Motivados por este supuesto, fundamos el grupo Kuntur de
comunicación social y nos dimos a la tarea de escarbar bajo la
inmensa y quieta superficie, con el declarado propósito de contri-
buir al rescate de ese proyecto civilizador y difundirlo a través de
los medios de comunicación modernos, principalmente el cine.
Queríamos participar en la elaboración de un proyecto nacional que
fuera “creación heroica y no calco ni copia”, como quería Mariátegui,
a fin de revertir el estado de postración secular que vivía nuestro
pueblo. A ese propósito dedicamos lo mejor de nuestros esfuerzos,
buscando siempre la ayuda de historiadores, filósofos, lingüistas y,
especialmente, indios con gratos y edificantes recuerdos que nos
ayudaron a explorar y comprender el intrincado laberinto de la
cultura andina.
Uno de estos indios fue Saturnino Huillca. Nacido en la comu-
nidad de Ninamarca, en la provincia de Paucartambo, Cusco, se
dedicó, desde muy joven, a reivindicar los derechos conculcados
de su gente, en su calidad de “personero”. Alcanzó la venerable
edad de 94 años, y murió de neumonía a causa del abandono y la
pobreza en 1987. A pesar de su condición de analfabeto y quechua
monolingüe, pudo ganar, en 1975, el Premio Casa de las Américas
de Cuba en la categoría Ensayo, con su libro Memorias de un campe-
sino. Para lograrlo, dictó, a través de intérpretes, su experiencia
de luchador social y dirigente comunero al sociólogo Hugo Neyra,
quien registró su testimonio.

1 Hombres de la jalca.

18
UNA EXPLICACIÓN NECESARIA

Tal vez lo más significativo de este personaje no fue su bien


ganada fama de líder campesino, organizador de sindicatos y uno
de los más característicos representantes de las “Tomas de tierras”
en la década del sesenta, sino su condición de altomesayoq; es decir,
de wallawisa moderno, depositario de la sabiduría ancestral e intér-
prete de las tradiciones más significativas de los quechuas. Satuco
Huillca, como se le conocía, era, además de huésped habitual
de juzgados y prisiones, debido a su condición de sindicalista, un
respetado y querido jefe de las comunidades indígenas del Cusco
y Apurímac. En tal condición, lo sorprendió la muerte cuando se
disponía a dictar un segundo libro, esta vez dedicado a rescatar del
olvido el conocimiento de sus ancestros y la vigencia de una contra-
cultura significativa en el Perú de hoy. Muchas horas de testimo-
nios grabados y conversaciones con este amauta contribuyeron a
cimentar las vigas maestras del presente trabajo.
Satuco Huillca tuvo numerosos discípulos y amigos, entre ellos
Mariano Quispe, anciano pastor de ovejas de la hacienda Huarán,
también del Valle Sagrado. A comienzos de los sesenta, Quispe
brindó alojamiento a Huillca durante una de las constantes giras
que este realizaba para organizar los sindicatos campesinos.
Por ello se vio envuelto en la imaginaria red de conspiradores
sociales que denunciaban los terratenientes durante aquellos años
convulsos. Así pues, y de un modo tangencial a su forma de vida,
se fue convirtiendo en líder campesino y organizador de las bases
sindicales de Calca y Urubamba. Con el tiempo, su aprecio y admi-
ración por Huillca lo llevaron a iniciarse también como mesayoq, en
cuya práctica alcanzó la dignidad de Hanaq Qhawana.
Nosotros conocimos a estos personajes durante las tomas de
tierras de aquellos años, época en que Mariano Quispe murió enve-
nenado por un sicario a órdenes del “gamonalismo”. A Huillca y
Masías los seguimos frecuentando durante las grandes moviliza-
ciones sociales que concluyeron con la dación de la Ley de Reforma
Agraria y la liquidación del poder feudal de los terratenientes,
durante el gobierno progresista del general Juan Velasco Alvarado.
Con ellos recreamos las historias que protagonizaron en la vida

19
Pachakuteq Federico García y Pilar Roca

real y que dieron origen a la película que nos abrió la posibilidad de


incursionar en el campo del cine2.
Huillca nos gratificó con su amistad y aprecio hasta su muerte,
y Masías continúa todavía iluminando nuestra inquietud cada
vez que vamos en su busca a su soleado refugio en comunidad de
Arín3. Casi centenario, tiene vigor suficiente para acompañarnos
en nuestras continuas visitas a los punarunas de Kancha Kancha
y Ch’uro donde conversamos de estos asuntos, mientras ejerce su
oficio de Hanaq Qhawana y nos señala con el dedo las cuatro estre-
llas de la Chakana (Cruz del Sur) que refulgen como brasas en el
cielo nocturno.
Estos queridos amautas nos motivaron a continuar develando
algunas claves de la cultura andina, cubiertas o sesgadas por la
cultura dominante. Su conocimiento era vasto y muy poco apre-
ciado por el país oficial. Penetrar en ese universo cuasihermético no
fue fácil. Jugó a nuestro favor el compromiso que adquirimos, años
antes, para involucrarnos en las luchas sociales que se desataron
en el Cusco, destinadas a cancelar el poder feudal de los gamonales.
Años convulsos, poco entendidos hasta por los científicos sociales
que han tratado las tomas de tierras de aquel período como un
hecho meramente social y político, ajeno a la pulsión motriz de la
reconquista que animó a sus dirigentes. Este movimiento, a juzgar
por su dimensión y resultados, solo es comparable con el proyecto
milenarista del Taki Onqoy, en el siglo XVI, y con cierta distancia,
al mito y la acción de Teodomiro Gutiérrez Rumi Maqui en el puno
rural de 1915. Se invadieron las haciendas, sí, pero también emer-
gieron las aguas del gran río subterráneo que había permane-
cido en la sombra durante medio milenio. Supimos entonces que
esta catástrofe cósmica se repite cada 500 años y constituye un
Pachakuteq. El último ocurrió cuando llegaron los europeos para

2 Kuntur Wachana (Donde nacen los cóndores) obtuvo el Premio Interna-


cional de la Crítica —Fipresci—, en Moscú, y otros importantes festivales
europeos.
3 Masías, el personaje que interpretó a Quispe en la película, murió poco
después de escrito este prefacio.

20
UNA EXPLICACIÓN NECESARIA

saciar su apetito con “el sudor del Sol” como llamaban los indios a
ese metal que, para ellos, solo tenía un valor ritual y apenas servía
para hacer qonopas en los templos, llenar el jardín del Qorikancha
con esculturas espléndidas, y adornar cuellos y tobillos con ajorcas
y collares sin valor crematístico alguno. Nos ayudaron, también,
lecturas y aproximaciones a cronistas que dieron testimonio de
aquella catástrofe desde la perspectiva de los vencidos, sobre
todo Juan de la Cruz Pachakuti Salqamaywa, de lectura difícil y
comprensión cuasi hermética; Huamán Poma con sus ingenuos y
sorprendentes dibujos; y Cristóbal de Molina, el cusqueño, por lo
expuesto con valentía y coraje, tras el fraseo convencional. Entre
los modernos, alentaron nuestra búsqueda los escritos y explica-
ciones que nos dejó el maestro Rafael Aguilar, las intuiciones de
Duviols y el rigor conceptual de esa paciente y genial escrutadora
del pasado andino que es María Rostorowski.
Pacha es el resultado de esa búsqueda. Una suerte de síntesis
del trabajo realizado a lo largo de 30 años de experiencia y compro-
miso. No pretendemos que sea una obra de tesis ni un aporte
singular al cauce –cada vez mayor y diferente– de la antropología.
Es solo una aproximación, un intento de rescate de instituciones y
valores tradicionales donde tal vez descansan los pasos perdidos de
nuestro pueblo. Tiene, sin embargo, el sustento de la fe, la absoluta
certeza de que, tras el manto de silencio y aparente ausencia que lo
cubre, subyace el vigoroso aporte de una experiencia singular que
aguarda todavía un dramático rebrote de su magisterio.
Estamos convencidos de que el hombre occidental ha extra-
viado el rumbo. Ha construido un mundo unipolar y hegemónico
que pretende imponernos —con el vasallaje económico— valores,
códigos de conducta, moral y costumbres, mediante el uso masivo
de la información y una tecnología cada vez más sofisticada y exclu-
yente. Pocos se dan cuenta que este way of life está llevando a la
humanidad al borde de la extinción y que, de no mediar un proyecto
alternativo poderoso, la “aldea global” habrá decretado también
el fin de las civilizaciones y el colapso de la historia humana. La
disyuntiva es terminal: o cambiamos de rumbo, o pereceremos sin

21
Pachakuteq Federico García y Pilar Roca

remedio. Mientras redacto esta introducción, la “Alianza”, como ha


quedado en llamarse la brutal conjunción de intereses que perpe-
traron la invasión anglonorteamericana a Irak, trata de rescatar el
cadáver insepulto del colonialismo e imponerlo a sangre y fuego
a los países periféricos, llamados, eufemísticamente, del Tercer
Mundo. Vivimos, pues, una hora crucial y definitiva para el destino
humano.
Pensamos que el hombre andino tiene respuestas puntuales a
los grandes temas que convulsionan el mundo. Estamos persua-
didos de que, más allá del prejuicio y el lugar común de la historia
oficial, aquí se forjó una civilización que ofreció caminos diferentes
para un desarrollo armónico y coherente de la sociedad. Infeliz-
mente, este derrotero fue cortado de un tajo por la incursión geno-
cida de Francisco Pizarro y sus compañeros, y el hombre andino
tuvo que sumergirse en el subsuelo de la historia para sobrevivir.
Con las Wakas se perdieron también otras formas de entender la
civilización y ordenar la convivencia social en armonía con la natu-
raleza, sin alterar el orden cósmico y poner en grave riesgo la vida
en el planeta.
Creemos que ha llegado el tiempo del regreso, no por obra de
la fatalidad ni por cumplimiento ineluctable del nuevo Pachakuteq,
como lo señala el mito quechua poco divulgado, sino porque la
cultura andina ofrece alternativas reales y posibles para replantear
su proyecto en este tiempo de extravío y desorden. La experiencia
acumulada durante 20 mil años de creación autónoma, emergente
de un dilatado período de silencio, no pretende colisionar con la
modernidad, sino adecuar sus avances a un ritmo compatible con
la naturaleza y la vida. En este esfuerzo singular, las ideas-fuerza
y las instituciones que nos legaron los forjadores de la civilización
andina deben ocupar el lugar que les corresponde, por consti-
tuir una de las expresiones más altas y singulares de la aventura
humana.
Este libro pretende una aproximación —por fuerza fragmen-
taria y modesta— a este fascinante universo.
federico garcía

22
CAPÍTULO I
COSMOVISIÓN ANDINA

1. Concepción del universo

El universo es la Pacha que, en lengua quechua, significa


indistintamente mundo material y tiempo, es decir, cosmos. Para
los andinos el espacio y el tiempo son el anverso y reverso de la
misma moneda, partes indisolubles de la realidad, y por tal razón,
designan estas categorías con la misma palabra: Pacha. Esto puede
comprobarse fácilmente en los diccionarios de González Holguín
y Rafael Aguilar, entre los más conocidos. Este universo, a su vez,
está conformado por cuatro mundos, estrechamente vinculados
entre sí, como la trama de un gran tejido: el Hawa Pacha (mundo
de afuera), el Hanan Pacha (mundo de arriba), el Kay Pacha (este
mundo), y el Ukhu Pacha (mundo de abajo).
El Hawa Pacha es el primer mundo; aquel gran océano del
cosmos donde vibran los tiempos y los grandes sistemas galác-
ticos que no se ven, pero existen. Es el universo invisible que
ocupa un espacio y un tiempo diferentes. Está más allá de nues-
tros sentidos y existe, aunque los ojos humanos no sean capaces
de percibirlo. Durante la conquista, los extirpadores de idolatrías
hicieron desaparecer este mundo uránico —primero en la escala

23
Pachakuteq Federico García y Pilar Roca

cósmica—, en su afán de imponer la trilogía religiosa del cristia-


nismo y toda su cosmogonía, a los pueblos vencidos. Su existencia
fue establecida por Rafael Aguilar a partir de las aproximaciones de
Bertonio, en haqe aru4, y de González Holguín en quechua. Huillca y
Aparicio Masías nos confirmaron su existencia con una afirmación
categórica: Hawa pachapi yuyanchispas chinkapun, chaypi intikuna,
killakunapas phullpurin. “En el mundo de afuera nuestra imagina-
ción se extravía; allí hierven los soles y las lunas”. Años después
realizamos una película documental sobre los Danzantes de Tijeras,
cuya expresión cultural entronca con el Taki Onqoy, movimiento
religioso milenarista que fue erradicado (aparentemente) en el
siglo XVI, y pudimos comprobar que los danzaq de Huancavelica,
todavía invocan a los cuatro mundos durante sus ritos de iniciación.
El Hanan Pacha es el cielo visible, donde habitan Ti, el Sol;
Mama Killa, la Luna; las constelaciones y los astros. En quechua
la palabra Ti significa Sol, no Inti como equivocadamente se dice.
El Sol es An-Ti, cuando nace; In-Ti cuando llega al cenit; Qon-Ti,
cuando se oculta en el océano; y Wa-Ti, cuando permanece invisible
al otro lado del mundo. Así, An-Ti-Suyu, una de las cuatro regiones
en que se dividía el sistema político social de los incas, expresa la
región del oriente, orto del sol; y, Qon-Ti-Suyu, la región que colinda
con el poniente, es decir, donde el Sol se pone.
El error de designar al Sol únicamente por su posición domi-
nante de In-Ti, es atribuible también al afán de los españoles por
ocultar un conocimiento preexistente entre los indios, sobre la
forma y movimiento de los astros, contrario al dogma católico. Es de
suponer que, salvo aislados intentos de comprender la mentalidad
y cosmovisión de los pueblos sojuzgados, atribuible generalmente
a doctrineros como Cieza de León y Montesinos, los invasores no
prestaran atención sino a la conquista del oro, en cuya búsqueda y
acopio cometieron las mayores iniquidades.
Para los quechuas las distintas posiciones del astro orientaron
el sistema de las cuatro regiones o Tawantinsuyu, cuyo centro raigal

4 Lengua general de los hombres, en aymara.

24
CAPÍTULO I. COSMOVISIÓN ANDINA

es la ciudad del Qosqo (Cusco en español), y la persona, igual-


mente sagrada, del inca. El mal llamado Imperio incaico desig-
naba, pues, un concepto más cosmogónico que político. Los incas
expresaban con la palabra Tawantinsuyu una aglutinación semán-
tica en el orden natural. En rigor idiomático, el vocablo sintetiza la
unidad de las cuatro regiones cuyo sistema trataban de representar,
adecuando su organización política, su régimen social, su ciencia y
su técnica, a las grandes leyes que rigen el universo.
Qollasuyu, la región del antiguo Tiwanaku, habitado entonces
por qollas, lupakas y otras etnias lacustres como los urus, estaba
situada al sur, y el Chinchaysuyu, al norte de la línea imaginaria que
traza el Sol en su trayectoria, coincidente, esta última, con la posi-
ción que ocupa la constelación del Chinchay (las siete cabrillas) en
el mapa del cielo.
An-Ti-Suyu significa, literalmente: “Región donde el sol nace”,
y expresa las diversas manifestaciones del cosmos que ocupan el
Oriente. La palabra Andes es la castellanización de An-ti, es decir,
el orto del Sol, la posición que ocupa en ese momento del día y las
infinitas variaciones y formas que ofrece el universo (incluida la
Tierra) durante las primeras horas de la mañana. Es el tiempo en
que se ocultan los astros, brilla el sol naciente y medran a su amparo
las criaturas de la luz.
Qon-Ti-Suyu, es la región donde se oculta el astro. Expresa las
horas crepusculares, el Occidente que abarca otra infinidad de
mundos y de seres que termina en la vastedad del océano Pacífico.
A este mundo pertenecen las horas apacibles, el descanso, la medi-
tación y el encuentro con los espacios interiores, tan grandes como
los que rigen el universo exterior. Según el doctor Aguilar el vocablo
Qon (nombre atribuido a un dios mochica) es más bien la expre-
sión de un atributo que significa “convulsión y caos”. Él traduce —a
nuestro juicio con razón—, la trilogía de dioses que nos endilgaron
los historiadores: Kon (mal escrito), Teqse, Wiraqocha, con una sola
expresión: Qonteqsewiraqocha, es decir, “capacidad de producir y
controlar el caos”, atribuido a Wiraqocha, el (falso) dios andino que,
según la mayor parte de los cronistas, era la divinidad mayor del

25
Pachakuteq Federico García y Pilar Roca

Tawantinsuyu. No olvidemos que el llamado “Cinturón de fuego del


Pacífico” atraviesa de sur a norte la costa del Perú y es una región
de volcanes, fenómenos telúricos, catástrofes naturales y terre-
motos que hacen comprensible su identificación con el caos en el
idiolecto andino. Por contraste, la apariencia de este mundo es de
calma, sosiego y tranquilidad, equilibrio que puede quebrarse súbi-
tamente con la irrupción de una catástrofe natural.
In-Ti, es decir, la posición del sol en el cenit, expresaría, pues,
el punto de equilibrio, el momento en que las fuerzas de la mañana
alcanzan su máximo desarrollo y, por fuerza, inician el ineluctable
tiempo de la declinación. Tal vez por extensión, este momento
supremo en que energías contrarias se igualan y neutralizan,
haya provocado el empleo del vocablo Inti para significar el sol
en su expresión máxima. Es decir, reconocer el momento en que
el astro dador de vida alcanza una dimensión sagrada pues armo-
niza el cosmos y el caos, la mañana y la tarde, la juventud y la vejez,
el proceso indetenible de la vida y la muerte. También el punto
supremo del equilibrio, del justo medio, en que no hay vencedores
ni vencidos, ni fuerzas dominantes ni fuerzas dominadas. El Qosqo,
en fin, plexo solar, ombligo del mundo.
El Kay Pacha es la superficie de la tierra y el mar, región habi-
tada por el hombre y por seres vivientes e inanimados, visibles e
invisibles, y que están en permanente proceso de transformación.
Es el espacio-tiempo poblado por plantas, animales, cerros, lagunas,
ríos y fuerzas naturales que comparten el mundo de los seres
vivientes en el planeta. Es el medio natural que los científicos deno-
minan biosfera, por ser el ámbito donde se desarrolla la vida. Los
andinos consideran el Kay Pacha como una suerte de lugar privile-
giado donde la energía del kamaqen, proveniente del cosmos, logra
animar a los seres inertes y forma la infinita variedad de seres vivos
que lo pueblan. También es el espacio donde se manifiestan otras
formas de la energía como los fenómenos atmosféricos, las esta-
ciones, el ir y venir de fuerzas naturales que, a través del discurrir
perpetuo del tiempo, dan lugar a la continuidad del orden cósmico.

26
CAPÍTULO I. COSMOVISIÓN ANDINA

El Ukhu Pacha es aquel mundo que ocupa el interior del planeta;


universo proteico donde se concentran las energías del caos para
generar eternamente el espectáculo de la vida y de la muerte. Es
el gran vientre de la naturaleza, la fuente nutricia, pero también
el lugar donde concluyen los seres vivos luego de su breve paso
sobre la tierra. Es, pues, el principio y el fin, la madre y el desmadre,
la cuna y el sepulcro. Lo habitan igualmente seres de la noche
que, en el imaginario indio, son la materialización de las ener-
gías perversas y los administradores del caos, como los mukis, los
soqas y los machulas. Es también el mundo donde se acumulan las
energías del planeta para su constante diálogo con el cosmos. Los
seres que hunden sus raíces en el “mundo de adentro” (o de abajo),
crecen de cara al sol, orientados al “mundo de arriba” para inter-
cambiar energía e información, como los árboles, las montañas, la
infinita variedad de formas animadas e inanimadas que pueblan
el Kay Pacha. Las montañas y los árboles —que apuntan al cielo—
son, pues, una suerte de lengua que utiliza la Tierra para su diálogo
perpetuo con el cosmos.

La Pacha

La cosmovisión andina es evolucionista. La Pacha, así en


singular, es el cosmos, síntesis de materia y energía en perpetuo
movimiento que da origen a los cuatro mundos. La Pacha se trans-
forma a partir de la oposición constante de dos principios activos
de signo contrario: el Kausay y el Supay, que significan vida y no
vida, en el orden natural. Al no existir una palabra que represente
al demonio, los españoles nombraron Supay al diablo por encarnar
el supremo principio contradictorio. La misma oposición se deno-
mina Hanan y Urin, es decir, arriba y abajo en el orden cosmológico.
Para el hombre andino el universo siempre existió, no tiene prin-
cipio ni fin y está en constante transformación, debido a la exis-
tencia de estas fuerzas generatrices en permanente oposición. La
evolución de la Pacha va de lo más simple a lo más complejo, sin
pausa ni retroceso. El continuo movimiento conduce a tejidos cada

27
Pachakuteq Federico García y Pilar Roca

vez más evolucionados y perfectos que González Holguín califica


como Pacha Kumpi.
Los cuatro mundos que conforman la Pacha, coexisten, son
interdependientes e indesligables. Precisan una comunicación
constante y armónica, a riesgo de alterar el orden natural y provocar
el caos.
El tiempo es consubstancial a la materia, y por consiguiente,
lleva el mismo nombre: Pacha. Es la otra forma en que se manifiesta
la existencia y es, por tanto, eterno e increado como el mundo. Tal
vez por eso carece de la connotación de transcurso apresurado en
una sola dirección, como ocurre en Occidente, y es más bien expre-
sión constante de lo infinito. Un aforismo quechua dice: Ñaupaqman
puriy, qhepaman chayay, es decir: “Camina hacia adelante y llegarás
atrás”. El tiempo es circular y eterno, no supone apresuramiento
o desorden como en el tiempo occidental, sino percepción de su
transcurso, goce místico de su vibración.
Por su naturaleza estática el tiempo puede ser penetrado por la
percepción sensorial. Es el fenómeno del Achinan, o facultad que
tienen los watoq (augures) de conocer lo sucedido en el pasado
y aproximarse a lo porvenir. Los watoq son aquellos seres vivos
—hombres, animales o cosas— que pueden mirar hacia adelante
y atrás con lucidez de videntes. Si el tiempo no tuviera esa conno-
tación circular, no sería posible otear el porvenir y la percepción de
los seres vivos se limitaría al recuerdo de los hechos pasados y a la
fugacidad del presente. La realidad sería una suerte de inexistencia
por estar circunscrita a un nicho del presente que en realidad no
existe. El tiempo no es mensurable porque es un simple transcurso
entre dos dimensiones que pertenecen al mundo irreal, uno porque
se ha transformado en recuerdo, y otro porque no acontece todavía.
La materialidad del tiempo (parte consubstancial de la cosmo-
gonía andina), permite asomar la percepción a sucesos no reali-
zados pero que asoman a la conciencia como las aguas de un río
que llegan al punto de encuentro en el momento justo. Kashanmi
se dice en quechua, manaraq chayamushaqtin (existe, aunque no
llegue todavía).

28
CAPÍTULO I. COSMOVISIÓN ANDINA

2. Origen de la tierra, de la vida y del hombre

La Pachamama, es decir, la Madre Tierra, siempre existió. Es el


origen de la vida, la hembra poderosa, inicio y fin de todo lo que
existe. Dos mundos la conforman: El Ukhu Pacha, lo que está debajo
de la superficie, tanto del mar como de la tierra firme, y el Kay Pacha,
región donde vivimos los runas, es decir, los hombres, junto con los
animales, plantas y seres visibles e invisibles que lo pueblan.
La Tierra no siempre estuvo viva. En el comienzo de los tiempos
era un trozo de roca extraviado en el espacio; luego despertó pero
aún era estéril como una hembra sin hijos. A su debido tiempo sintió
deseo de procrear, sus entrañas hervían y la consumía el fuego de la
ansiedad. Entonces Ti Ti, el doble Sol que habitaba el Hanan Pacha,
se fijó en ella y le envió el kamaqen, es decir, su simiente, a través del
Aqo Chinchay, cometa que penetró su matriz y la fecundó. Desde
aquel tiempo remoto y todos los años, la Pachamama es alcanzada
por la simiente del nuevo Sol durante el tiempo del Qapaq Sitwa,
correspondiente al mes de agosto en el calendario cristiano. De este
modo continúa el ciclo infinito de las reproducciones.
Este orden cosmológico no es privativo de la Tierra. El kamaqen
es la energía ilimitada de la vida, existe en la vastedad del cosmos
y va fecundando las pachamamas, es decir, los planetas, cuando
estos, que son hembras, tienen edad suficiente y condiciones para
procrear. Los aqo chinchay, es decir, los cometas, son los porta-
dores de la simiente. Para el hombre andino la Kallpa, o energía
universal, es otra constante de la realidad. Es connatural a todo lo
que existe y se manifiesta de muy diversas maneras. Existe el calor
que es una forma de la Kallpa que trasmite el Sol y anida en el inte-
rior de la Tierra. Del modo como se distribuye dependen las esta-
ciones y el clima, también la existencia de formas determinadas
de vida. Otra forma de energía es la electricidad que se manifiesta
en las tormentas en forma de relámpagos y rayos, también en los
adelantos técnicos que han logrado los humanos, y sirven para
mover las máquinas e iluminar las ciudades. Son formas de la Kallpa
que no se ven y se conocen solo por los resultados. Nadie puede

29
Pachakuteq Federico García y Pilar Roca

tocar un circuito eléctrico porque sería sacudido por una descarga,


capaz incluso de causarle la muerte. Los rayos se perciben por el
ruido que producen y la luz que desprenden, con fuerza suficiente
para fulminar a los seres vivos que se pongan a su alcance. Son pues
distintas formas que encuentra la Pacha para manifestar su fuerza.
El kamaqen es una forma muy peculiar y evolucionada de la
Kallpa. Es la fuerza capaz de producir la vida, de organizar las infi-
nitas formas que presentan los seres inanimados, para darles el
privilegio del movimiento, y luego, a través del tiempo y la constante
transformación, dotarles de conciencia. Pacha ukhumpi rumipas
yuyayrunaman t’ikrakunman, reza un aforismo quechua: “En el inte-
rior de la materia y el tiempo hasta las piedras pueden convertirse
en seres pensantes”.
En nuestro mundo, el kamaqen dio inicio a la vida en las profun-
didades del Hatun Qocha (océano), que forma parte del Ukhu Pacha.
Este acontecimiento tuvo lugar en algún momento del pasado
remoto, tiempo inicial que se denomina Pacha Paqarin. Se dice
que esta fuerza generatriz de vida llegó al planeta en alas del Aqo
Chinchay, un cometa pretérito que se estrelló en la tierra causando
una gran conmoción. El kamaqen transportado halló ambiente
adecuado en el interior del océano —por entonces una masa de
agua probablemente cálida y aún hirviente—, y dio origen a los
primeros seres vivos que no pasaban de ser cuerpos elementales
pero ya dotados de movimiento y capacidad de reproducción.
En otro momento de ese tiempo proteico, la vida emergió de
las profundidades del mar hacia el Kay Pacha, la superficie del
planeta. Aquel memorable acontecimiento se denomina en lengua
quechua Pacha Wiraqocha, es decir, tiempo de la grasa o espuma
del mar. A partir de entonces se desarrolla permanentemente en
nuestro mundo o Kay Pacha y la fuerza cósmica que la origina es el
kamaqen, esperma de Ti, el padre Sol.
Es curioso anotar una extraña coincidencia entre esta forma
—mítica y legendaria— de las tradiciones andinas, para significar
la aparición de la vida sobre la Tierra, con los primeros textos del
Likud hebreo y la Biblia cristiana. Wira en lengua quechua significa

30
CAPÍTULO I. COSMOVISIÓN ANDINA

grasa y qocha se traduce por mar. El génesis hebreo habla del “Espí-
ritu de Dios que flotaba sobre las aguas”, y el referente andino
habla de la “grasa del mar”. Es posible que esta materia inicial que
“flotaba en el mar como grasa” sea una referencia a la sopa de vida
que emergió del océano (¿plancton?) para dar inicio a un nuevo
ciclo de su evolución. En traducción casi literal Wiraqocha puede
entenderse, pues, como “Hálito de vida que flota sobre las aguas”.
Concepto análogo al expresado en la tradición judeocristiana.

La humanidad

Los hombres, es decir runakuna, son una forma más de la evolu-


ción de las especies que ocupan el Kay Pacha. Tal vez una forma más
alta y especializada de la cadena de la vida, pero de ningún modo
superior ni dominante en la infinita variedad de animales y plantas
que conforman el orden natural. Hay especies como las hormigas y
algunos insectos que comparten una conciencia común, una forma
especializada de percepción sensorial, mucho más evolucionada
que la de los humanos. Algunos peces y cetáceos poseen facultades
de comunicación igualmente más perfeccionadas que la limitada
capacidad humana. Estas comprobaciones pueden tornarse dramá-
ticas si se contrastan los órganos de muchas especies, inclusive de
formas aparentemente inconscientes como las plantas, y hasta los
cerros y los accidentes naturales, con los sentidos del hombre. La
capacidad de energía y comunicación con el cosmos que poseen las
grandes montañas –Ruwales y Apus– es infinitamente superior a
la que utilizan los humanos con el limitado concurso de su inteli-
gencia. Estos seres —para el hombre andino son entidades vivas,
comparten un concierto infinito con otras formas evolucionadas y
sensibles como los Orqos o cerros, las Qochas o lagunas, los T’oqos
o cavernas, que expresan igualmente la energía de la Pacha. Son
por tanto necesarias y poderosas y administran la Kallpa o energía
del cosmos en el lugar donde existen y son, por consiguiente, igual-
mente sagradas y admirables.

31
Pachakuteq Federico García y Pilar Roca

A diferencia de otras concepciones filosóficas, para la cultura


andina el hombre no es el “Rey de la creación”, y por consiguiente,
dueño absoluto de todo lo que existe. Es uno más, ni superior ni
inferior a la infinita variedad de formas que adopta la vida en el Kay
Pacha. No puede, por tanto, alterar el orden natural en su provecho,
so pena de negarse a sí mismo, excluirse de la Pacha y transformarse
en waqcha, es decir, en huérfano, en pobre, en nada existencial. Esta
diferencia con el pensamiento occidental —homocentrista— es
uno de los puntos antitéticos que diferencian a ambas culturas. Es
también base para una diferencia raigal en el orden religioso.
Ñaupa runakuna significa en lengua quechua “Hombres del
pasado”, y designa la existencia de distintas humanidades que
poblaron la Tierra en el dilatado tiempo de su existencia.Todas ellas
fueron aniquiladas sucesivamente debido a grandes catástrofes
naturales (Hatun Pachakuteq) y reemplazadas por otras manifes-
taciones de la especie hasta llegar al hombre actual que se conoce
simplemente como runa.
Los gentiles, en español, o wari wiraqocha runas en quechua,
formaron la primera humanidad, a decir del cronista indio Huamán
Poma de Ayala. Los hombres de esta humanidad eran sabios,
podían ver arriba, abajo, adelante y atrás. Su tiempo se contaba por
centurias y no por años, y, según testimonio de Saturnino Huillca,
durante una memorable velada al inicio del rodaje de Kuntur
Wachana, fueron los constructores de Saqsaywaman, Machu Picchu
y los grandes restos líticos que todavía existen diseminados en el
antiguo territorio del Tawantinsuyu. De acuerdo a otro mito, esta
humanidad existió cuando en el Hanan Pacha alumbraban dos
soles. Memoria de ese tiempo remoto es la isla del Sol, o Titiqaqa
que, en lengua quechua significa: “Peñasco de los dos soles”.
Estos wari wiraqocha runas gentiles fueron aniquilados por
el fuego, luego de un dilatado período en que poblaron la Tierra y
compartieron sus recursos con bestias grandes y feroces (amarus)
cuyos restos todavía pueden hallarse en algunos parajes de la
cordillera.

32
CAPÍTULO I. COSMOVISIÓN ANDINA

La segunda humanidad la constituyeron los wari runas, al decir


del notable cronista indio. Eran hombres de la oscuridad. Vivían
en las partes altas de los cerros, en cuevas que los ponían al abrigo
de sus enemigos naturales, en una tierra totalmente cubierta por
las nubes y el humo del gran incendio que consumió a la primera
humanidad. En aquel tiempo no salía el Sol y los hombres deam-
bulaban en la noche perpetua, eran salvajes, comían carne cruda,
y con frecuencia se devoraban unos a otros. El “Apacho” Masías nos
llevó a las alturas de Ch’uro, comunidad indígena del Valle Sagrado
de los incas para mostrarnos unas necrópolis cavadas en los cerros,
y restos líticos rudimentarios, que daban cuenta del extraño modo
de vida que tenían.
Los wari runas fueron aniquilados por el nuevo Sol que apareció
de pronto y calcinó hasta las piedras de la tierra. Los sobrevivientes
huyeron a los bosques escapando de la luz y el calor porque se
habían acostumbrado a la oscuridad y al frío. Los salvajes (sallqas)
que pueblan actualmente los bosques amazónicos son, de acuerdo
con este mito, descendientes directos de estos hombres.
Los auqa runas constituyeron la tercera humanidad, vivían
deambulando por la Tierra, comiendo lo que buenamente encon-
traban y cazando animales que, por entonces, caminaban en
grandes manadas por los campos. Conocían técnicas rudimentarias
de cultivo, como el aplicado a la papa que cultivaban aporcando las
plántulas y cubriéndolas de tierra, a fin de que el frío no quemara
las hojas. Existen en Ch’uro, Qanqan, Kancha Kancha y otras comu-
nidades altoandinas (4 mil msnm), caminos enlajados que se cortan
abruptamente al pie de los grandes apus como el Pitusiray y el
Wanakaure, en la cadena montañosa del Urubamba. Estos auqas
eran sobrevivientes de la gran catástrofe que terminó con la huma-
nidad anterior, buscaron refugio en los bosques tropicales y junto al
mar, donde crecieron y se multiplicaron. Eran guerreros primitivos
y vivían aniquilándose mutuamente pero ya ocupaban territorios
propios, tenían jefes y organizaciones, y los más avanzados cono-
cieron el maíz y algunos tubérculos como la papa y la quinua. El Kay
Pacha que habitaban estaba iluminado por el Sol que conocemos.

33
Pachakuteq Federico García y Pilar Roca

Construyeron sus casas en lo alto de los cerros para escapar de la


acción destructora de torrenteras y ríos que, en ese tiempo, eran de
curso catastrófico.
Esta humanidad fue aniquilada por el agua y su paso por la
Tierra estuvo marcado por tumbas en los cerros, osamentas que
hoy despiden gases letales que se denominan soqas y que afloran
en cavernas y necrópolis diversas, que existen tanto en la costa
como en la sierra y la región yunga (ceja de selva). Los indios del
Valle Sagrado confunden esta humanidad con los ñaupamachus y
hasta sugieren que pueblos antiguos como los urus del altiplano y
los sayaqmarkas que habitan algunos parajes remotos de la meseta
andina, son descendientes directos de estos hombres.
Nosotros constituimos la humanidad de los Purun runas o
simplemente runas, y somos la cuarta raza de hombres que habita
la Tierra. Durante los primeros tiempos aprendimos a cultivar el
maíz, la papa, la quinua, la kiwicha, los frijoles y muchas especies
comestibles, gran parte de las cuales dan sustento a la humanidad
hasta el día de hoy. Todavía existimos y estamos a punto de desapa-
recer por el mal uso que el hombre moderno ha hecho de la natu-
raleza, violentando el código inmemorial que entrelaza la Pacha
y los seres vivos, en un solo y gran tejido. En tiempos históricos y
cumpliendo un ciclo ineluctable de 500 años, los runas ocuparon
diversas áreas de la Pacha, tanto en la vertiente oriental de los
Andes como en la propia sierra y las grandes planicies de la costa.
El punto más alto de esta evolución son los incas, quienes hicieron
un mundo organizado y apacible donde no habían pobres ni margi-
nados y que terminó con la llegada de los españoles. Estos vinieron
por el mar y su llegada coincidió con la aparición del décimo
Pachakuteq. Cuando concluya este ciclo —tal vez por la violencia y
el desorden—, vendrá Inkarri y dará inicio a una nueva etapa donde
el hombre volverá a ocupar el lugar que le corresponde y vivirá
finalmente en paz con la naturaleza.

34
Other documents randomly have
different content
expenses of religious worship, and many attended punctually the
means of grace. The European Dissenting ministers on the island
received 150l. per annum, and the native preachers, of whom there
were sixteen, from 100l. to 120l. per annum. There were seventy-
seven churches connected with the Baptist body in the island; these
included 20,000 communicants and 2,000 anxious inquirers; and
although there were at times instances of false profession and cases
of backsliding, yet the discipline of the churches was good, and their
condition altogether in many respects furnished good examples for
Christian congregations at home. He could not forbear also paying a
high tribute to the deacons and elders, who, taken upon the whole,
were a fine body of Christian disciples, and true helpers of the
ministry. He was aware that there was a great deal of mental
ignorance in the island, but even in that respect its condition had
materially improved since the emancipation. He wished many of the
persons now listening to him could have listened to the speeches of
some of the Christian negroes at some of their meetings in Jamaica,
and have marked the strong common sense and great intelligence
which tumbled awkwardly out of their mouths; or could have heard
their prayers, where beautiful thoughts and clear and holy
aspirations struggled through their broken speech—indications of a
mental vigor which only needed cultivation, and which even now
commanded respect.
The Rev. William Arthur then moved the following resolution:—

"That this meeting has heard with great pleasure the


satisfactory account given by the deputation of the Baptist
Missionary Society of the results of emancipation in the West
Indies, and Jamaica in particular, and of the progress made by
the negro population in civilization, intelligence, and piety, and
deem the great Act of Emancipation of 800,000 slaves, an act
just and right in itself, as amply vindicated by the success which
has attended it."
He felt it to be a real honor to be asked to move this resolution, and
he congratulated the Baptist Missionary Society on having sent out
so able a deputation to the West Indies. Their report was a most
important one, and the more so at this juncture, when the attention
of the people of America was anxiously directed to the results of
emancipation in the West Indies, and especially in Jamaica. The
friends of freedom had reason to be deeply thankful to Mr. Underhill
for his careful and comprehensive inquiry into the real state of
affairs.
The Rev. Edward Mathews, in seconding the resolution, said that he
could testify from his own experience in the State of Ohio that the
facts adduced by the deputation would have much influence in
America, and help forward the cause of emancipation there.
*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK THE RIGHT WAY
THE SAFE WAY ***

Updated editions will replace the previous one—the old editions


will be renamed.

Creating the works from print editions not protected by U.S.


copyright law means that no one owns a United States
copyright in these works, so the Foundation (and you!) can copy
and distribute it in the United States without permission and
without paying copyright royalties. Special rules, set forth in the
General Terms of Use part of this license, apply to copying and
distributing Project Gutenberg™ electronic works to protect the
PROJECT GUTENBERG™ concept and trademark. Project
Gutenberg is a registered trademark, and may not be used if
you charge for an eBook, except by following the terms of the
trademark license, including paying royalties for use of the
Project Gutenberg trademark. If you do not charge anything for
copies of this eBook, complying with the trademark license is
very easy. You may use this eBook for nearly any purpose such
as creation of derivative works, reports, performances and
research. Project Gutenberg eBooks may be modified and
printed and given away—you may do practically ANYTHING in
the United States with eBooks not protected by U.S. copyright
law. Redistribution is subject to the trademark license, especially
commercial redistribution.

START: FULL LICENSE


THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE
PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK

To protect the Project Gutenberg™ mission of promoting the


free distribution of electronic works, by using or distributing this
work (or any other work associated in any way with the phrase
“Project Gutenberg”), you agree to comply with all the terms of
the Full Project Gutenberg™ License available with this file or
online at www.gutenberg.org/license.

Section 1. General Terms of Use and


Redistributing Project Gutenberg™
electronic works
1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg™
electronic work, you indicate that you have read, understand,
agree to and accept all the terms of this license and intellectual
property (trademark/copyright) agreement. If you do not agree
to abide by all the terms of this agreement, you must cease
using and return or destroy all copies of Project Gutenberg™
electronic works in your possession. If you paid a fee for
obtaining a copy of or access to a Project Gutenberg™
electronic work and you do not agree to be bound by the terms
of this agreement, you may obtain a refund from the person or
entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph 1.E.8.

1.B. “Project Gutenberg” is a registered trademark. It may only


be used on or associated in any way with an electronic work by
people who agree to be bound by the terms of this agreement.
There are a few things that you can do with most Project
Gutenberg™ electronic works even without complying with the
full terms of this agreement. See paragraph 1.C below. There
are a lot of things you can do with Project Gutenberg™
electronic works if you follow the terms of this agreement and
help preserve free future access to Project Gutenberg™
electronic works. See paragraph 1.E below.
1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation (“the
Foundation” or PGLAF), owns a compilation copyright in the
collection of Project Gutenberg™ electronic works. Nearly all the
individual works in the collection are in the public domain in the
United States. If an individual work is unprotected by copyright
law in the United States and you are located in the United
States, we do not claim a right to prevent you from copying,
distributing, performing, displaying or creating derivative works
based on the work as long as all references to Project
Gutenberg are removed. Of course, we hope that you will
support the Project Gutenberg™ mission of promoting free
access to electronic works by freely sharing Project Gutenberg™
works in compliance with the terms of this agreement for
keeping the Project Gutenberg™ name associated with the
work. You can easily comply with the terms of this agreement
by keeping this work in the same format with its attached full
Project Gutenberg™ License when you share it without charge
with others.

1.D. The copyright laws of the place where you are located also
govern what you can do with this work. Copyright laws in most
countries are in a constant state of change. If you are outside
the United States, check the laws of your country in addition to
the terms of this agreement before downloading, copying,
displaying, performing, distributing or creating derivative works
based on this work or any other Project Gutenberg™ work. The
Foundation makes no representations concerning the copyright
status of any work in any country other than the United States.

1.E. Unless you have removed all references to Project


Gutenberg:

1.E.1. The following sentence, with active links to, or other


immediate access to, the full Project Gutenberg™ License must
appear prominently whenever any copy of a Project
Gutenberg™ work (any work on which the phrase “Project
Gutenberg” appears, or with which the phrase “Project
Gutenberg” is associated) is accessed, displayed, performed,
viewed, copied or distributed:

This eBook is for the use of anyone anywhere in the United


States and most other parts of the world at no cost and
with almost no restrictions whatsoever. You may copy it,
give it away or re-use it under the terms of the Project
Gutenberg License included with this eBook or online at
www.gutenberg.org. If you are not located in the United
States, you will have to check the laws of the country
where you are located before using this eBook.

1.E.2. If an individual Project Gutenberg™ electronic work is


derived from texts not protected by U.S. copyright law (does not
contain a notice indicating that it is posted with permission of
the copyright holder), the work can be copied and distributed to
anyone in the United States without paying any fees or charges.
If you are redistributing or providing access to a work with the
phrase “Project Gutenberg” associated with or appearing on the
work, you must comply either with the requirements of
paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 or obtain permission for the use
of the work and the Project Gutenberg™ trademark as set forth
in paragraphs 1.E.8 or 1.E.9.

1.E.3. If an individual Project Gutenberg™ electronic work is


posted with the permission of the copyright holder, your use and
distribution must comply with both paragraphs 1.E.1 through
1.E.7 and any additional terms imposed by the copyright holder.
Additional terms will be linked to the Project Gutenberg™
License for all works posted with the permission of the copyright
holder found at the beginning of this work.

1.E.4. Do not unlink or detach or remove the full Project


Gutenberg™ License terms from this work, or any files
containing a part of this work or any other work associated with
Project Gutenberg™.

1.E.5. Do not copy, display, perform, distribute or redistribute


this electronic work, or any part of this electronic work, without
prominently displaying the sentence set forth in paragraph 1.E.1
with active links or immediate access to the full terms of the
Project Gutenberg™ License.

1.E.6. You may convert to and distribute this work in any binary,
compressed, marked up, nonproprietary or proprietary form,
including any word processing or hypertext form. However, if
you provide access to or distribute copies of a Project
Gutenberg™ work in a format other than “Plain Vanilla ASCII” or
other format used in the official version posted on the official
Project Gutenberg™ website (www.gutenberg.org), you must,
at no additional cost, fee or expense to the user, provide a copy,
a means of exporting a copy, or a means of obtaining a copy
upon request, of the work in its original “Plain Vanilla ASCII” or
other form. Any alternate format must include the full Project
Gutenberg™ License as specified in paragraph 1.E.1.

1.E.7. Do not charge a fee for access to, viewing, displaying,


performing, copying or distributing any Project Gutenberg™
works unless you comply with paragraph 1.E.8 or 1.E.9.

1.E.8. You may charge a reasonable fee for copies of or


providing access to or distributing Project Gutenberg™
electronic works provided that:

• You pay a royalty fee of 20% of the gross profits you derive
from the use of Project Gutenberg™ works calculated using the
method you already use to calculate your applicable taxes. The
fee is owed to the owner of the Project Gutenberg™ trademark,
but he has agreed to donate royalties under this paragraph to
the Project Gutenberg Literary Archive Foundation. Royalty
payments must be paid within 60 days following each date on
which you prepare (or are legally required to prepare) your
periodic tax returns. Royalty payments should be clearly marked
as such and sent to the Project Gutenberg Literary Archive
Foundation at the address specified in Section 4, “Information
about donations to the Project Gutenberg Literary Archive
Foundation.”

• You provide a full refund of any money paid by a user who


notifies you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt
that s/he does not agree to the terms of the full Project
Gutenberg™ License. You must require such a user to return or
destroy all copies of the works possessed in a physical medium
and discontinue all use of and all access to other copies of
Project Gutenberg™ works.

• You provide, in accordance with paragraph 1.F.3, a full refund of


any money paid for a work or a replacement copy, if a defect in
the electronic work is discovered and reported to you within 90
days of receipt of the work.

• You comply with all other terms of this agreement for free
distribution of Project Gutenberg™ works.

1.E.9. If you wish to charge a fee or distribute a Project


Gutenberg™ electronic work or group of works on different
terms than are set forth in this agreement, you must obtain
permission in writing from the Project Gutenberg Literary
Archive Foundation, the manager of the Project Gutenberg™
trademark. Contact the Foundation as set forth in Section 3
below.

1.F.

1.F.1. Project Gutenberg volunteers and employees expend


considerable effort to identify, do copyright research on,
transcribe and proofread works not protected by U.S. copyright
law in creating the Project Gutenberg™ collection. Despite these
efforts, Project Gutenberg™ electronic works, and the medium
on which they may be stored, may contain “Defects,” such as,
but not limited to, incomplete, inaccurate or corrupt data,
transcription errors, a copyright or other intellectual property
infringement, a defective or damaged disk or other medium, a
computer virus, or computer codes that damage or cannot be
read by your equipment.

1.F.2. LIMITED WARRANTY, DISCLAIMER OF DAMAGES - Except


for the “Right of Replacement or Refund” described in
paragraph 1.F.3, the Project Gutenberg Literary Archive
Foundation, the owner of the Project Gutenberg™ trademark,
and any other party distributing a Project Gutenberg™ electronic
work under this agreement, disclaim all liability to you for
damages, costs and expenses, including legal fees. YOU AGREE
THAT YOU HAVE NO REMEDIES FOR NEGLIGENCE, STRICT
LIABILITY, BREACH OF WARRANTY OR BREACH OF CONTRACT
EXCEPT THOSE PROVIDED IN PARAGRAPH 1.F.3. YOU AGREE
THAT THE FOUNDATION, THE TRADEMARK OWNER, AND ANY
DISTRIBUTOR UNDER THIS AGREEMENT WILL NOT BE LIABLE
TO YOU FOR ACTUAL, DIRECT, INDIRECT, CONSEQUENTIAL,
PUNITIVE OR INCIDENTAL DAMAGES EVEN IF YOU GIVE
NOTICE OF THE POSSIBILITY OF SUCH DAMAGE.

1.F.3. LIMITED RIGHT OF REPLACEMENT OR REFUND - If you


discover a defect in this electronic work within 90 days of
receiving it, you can receive a refund of the money (if any) you
paid for it by sending a written explanation to the person you
received the work from. If you received the work on a physical
medium, you must return the medium with your written
explanation. The person or entity that provided you with the
defective work may elect to provide a replacement copy in lieu
of a refund. If you received the work electronically, the person
or entity providing it to you may choose to give you a second
opportunity to receive the work electronically in lieu of a refund.
If the second copy is also defective, you may demand a refund
in writing without further opportunities to fix the problem.

1.F.4. Except for the limited right of replacement or refund set


forth in paragraph 1.F.3, this work is provided to you ‘AS-IS’,
WITH NO OTHER WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR
IMPLIED, INCLUDING BUT NOT LIMITED TO WARRANTIES OF
MERCHANTABILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE.

1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied


warranties or the exclusion or limitation of certain types of
damages. If any disclaimer or limitation set forth in this
agreement violates the law of the state applicable to this
agreement, the agreement shall be interpreted to make the
maximum disclaimer or limitation permitted by the applicable
state law. The invalidity or unenforceability of any provision of
this agreement shall not void the remaining provisions.

1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the


Foundation, the trademark owner, any agent or employee of the
Foundation, anyone providing copies of Project Gutenberg™
electronic works in accordance with this agreement, and any
volunteers associated with the production, promotion and
distribution of Project Gutenberg™ electronic works, harmless
from all liability, costs and expenses, including legal fees, that
arise directly or indirectly from any of the following which you
do or cause to occur: (a) distribution of this or any Project
Gutenberg™ work, (b) alteration, modification, or additions or
deletions to any Project Gutenberg™ work, and (c) any Defect
you cause.

Section 2. Information about the Mission


of Project Gutenberg™
Project Gutenberg™ is synonymous with the free distribution of
electronic works in formats readable by the widest variety of
computers including obsolete, old, middle-aged and new
computers. It exists because of the efforts of hundreds of
volunteers and donations from people in all walks of life.

Volunteers and financial support to provide volunteers with the


assistance they need are critical to reaching Project
Gutenberg™’s goals and ensuring that the Project Gutenberg™
collection will remain freely available for generations to come. In
2001, the Project Gutenberg Literary Archive Foundation was
created to provide a secure and permanent future for Project
Gutenberg™ and future generations. To learn more about the
Project Gutenberg Literary Archive Foundation and how your
efforts and donations can help, see Sections 3 and 4 and the
Foundation information page at www.gutenberg.org.

Section 3. Information about the Project


Gutenberg Literary Archive Foundation
The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non-
profit 501(c)(3) educational corporation organized under the
laws of the state of Mississippi and granted tax exempt status
by the Internal Revenue Service. The Foundation’s EIN or
federal tax identification number is 64-6221541. Contributions
to the Project Gutenberg Literary Archive Foundation are tax
deductible to the full extent permitted by U.S. federal laws and
your state’s laws.

The Foundation’s business office is located at 809 North 1500


West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email contact
links and up to date contact information can be found at the
Foundation’s website and official page at
www.gutenberg.org/contact
Section 4. Information about Donations to
the Project Gutenberg Literary Archive
Foundation
Project Gutenberg™ depends upon and cannot survive without
widespread public support and donations to carry out its mission
of increasing the number of public domain and licensed works
that can be freely distributed in machine-readable form
accessible by the widest array of equipment including outdated
equipment. Many small donations ($1 to $5,000) are particularly
important to maintaining tax exempt status with the IRS.

The Foundation is committed to complying with the laws


regulating charities and charitable donations in all 50 states of
the United States. Compliance requirements are not uniform
and it takes a considerable effort, much paperwork and many
fees to meet and keep up with these requirements. We do not
solicit donations in locations where we have not received written
confirmation of compliance. To SEND DONATIONS or determine
the status of compliance for any particular state visit
www.gutenberg.org/donate.

While we cannot and do not solicit contributions from states


where we have not met the solicitation requirements, we know
of no prohibition against accepting unsolicited donations from
donors in such states who approach us with offers to donate.

International donations are gratefully accepted, but we cannot


make any statements concerning tax treatment of donations
received from outside the United States. U.S. laws alone swamp
our small staff.

Please check the Project Gutenberg web pages for current


donation methods and addresses. Donations are accepted in a
number of other ways including checks, online payments and
credit card donations. To donate, please visit:
www.gutenberg.org/donate.

Section 5. General Information About


Project Gutenberg™ electronic works
Professor Michael S. Hart was the originator of the Project
Gutenberg™ concept of a library of electronic works that could
be freely shared with anyone. For forty years, he produced and
distributed Project Gutenberg™ eBooks with only a loose
network of volunteer support.

Project Gutenberg™ eBooks are often created from several


printed editions, all of which are confirmed as not protected by
copyright in the U.S. unless a copyright notice is included. Thus,
we do not necessarily keep eBooks in compliance with any
particular paper edition.

Most people start at our website which has the main PG search
facility: www.gutenberg.org.

This website includes information about Project Gutenberg™,


including how to make donations to the Project Gutenberg
Literary Archive Foundation, how to help produce our new
eBooks, and how to subscribe to our email newsletter to hear
about new eBooks.

También podría gustarte