CAPÍTULO 4:
DIOS HA PROVISTO JUSTICIA PARA TODOS
(ROMANOS 5:1-21)
INTRODUCCIÓN
Romanos 5:2 dice que "... tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos
firmes". Observe que la gracia no es resultado de la justificación por fe. Más bien, la
gracia describe los tratos de Dios con nosotros de principio a fin.
Fue por su gracia que nos salvó, y la gracia continúa siendo la base de nuestra relación
Él. Como dijo Juan: "porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia" (Jn
1:16). La fe en Cristo nos permite tener "entrada a esta gracia en la cual estamos
firmes" (Ro 5:2).¡Y Él es quién nos presenta al Rey!!.
LA JUSTIFICACIÓN POR FE TRAE MUCHAS BENDICIONES (RO 5:1-11)
A. Relacionar la justificación con cada una de estas bendiciones: paz, esperanza,
gozo (Ro 5:1-4).
- PAZ: La justificación quita la culpa y abre el camino para la paz y tales son
la benignidad y la buena voluntad de Dios al hombre que inmediatamente
después de haberse quitado el obstáculo se hace la paz.
- ESPERANZA: Las personas que pueden esperar la futura gloria de Dios.
Que Dios dará a sus santos en el cielo, solo los que tienen acceso por la fe a
la gracia de Dios ahora, pueden esperar la gracia de Dios en él más allá.
- GOZO: podemos gloriarnos en Dios en gran manera, porque Cristo en la
cruz nos dio acceso al Padre, el velo se rasgó, ya podemos hablar con un
Dios cercano con el que estamos reconciliados.
B. Hacer un resumen de los testigos internos y externos de la justificación
por fe (Ro 5:5-8).
- Testigo interno: El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que
somos hijos de Dios (Ro 8:16). Uno de los beneficios más grandes de la
justificación por la fe es el amor (Ro 5:5; 8:16). Y en Romanos 5:5, él da
prueba de que ha ocurrido un cambio: “… el amor de Dios ha sido
derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo …” (Ro 5:5).
- Testigo externo: Pero la prueba exterior, la muerte de Cristo en la cruz, es
aún mayor que el testimonio interno. La forma más elevada del amor humano
es morir por otro. Pero el amor de Dios por nosotros es mayor que esto. Pues
siendo aún pecadores, sin esperanza, desvalidos e impotentes―Cristo murió
por nosotros. Pablo, enfatizó esta gracia y este amor en Romanos 3:21-26
LA JUSTIFICACIÓN POR FE TRAE UN TESTIGO INTERNO DEL AMOR DE DIOS
POR NOSOTROS (RO 5:5).
-
C. Relacionar la justificación con las bendiciones de seguridad y reconciliación (Ro
5:9-11).
- Estamos convencidos de que nuestro futuro está asegurado. Dios dio a su
Hijo para morir por nosotros cuando éramos sus enemigos. ¡Sin duda, Él
cuidará de nosotros ahora que somos sus hijos! Tenemos una
profunda seguridad de que estamos protegidos de la ira de Dios, y que
vivimos en el amor de Dios.
LA JUSTIFICACIÓN VINO POR JESÚS COMO EL JUICIO VINO POR ADÁN (RO
5:12-21)
A. Analizar los resultados del pecado de Adán y los de usted (Ro 5:12-19).
- Hay una conexión entre el pecado de Adán y el nuestro. No todo el mundo
pecó cuando Adán pecó (Ro 5:14-15).12 Pero el pecado de Adán abrió la
puerta para que el pecado entrara en nuestro mundo. Y el pecado en nuestro
mundo es tan poderoso que nadie más que Jesús ha sido capaz de vencerlo.
“porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud” (Gn
8:21).
B. Hacer un contraste entre la muerte espiritual y la muerte física (Ro 5:12-19).
- Muerte física: Es el resultado inevitable del pecado, aunque no es
inmediata.
- Muerte espiritual: Es la separación de Dios que se produce como
consecuencia del pecado. La muerte espiritual impide vivir una eternidad con
Dios y Jesús en el cielo.
CONTEXTO
En Romanos 4. Pablo muestra que Abraham fue acreditado con justicia porque creyó.
Él halló gracia con Dios por fe, no por obras. Pablo concluye que Dios nos acreditará
con justicia porque confiamos en Jesús (Re 4:24-25).
A. La justificación por fe trae paz con Dios (Ro 5:1-2)
R// El Antiguo Testamento registra períodos de guerra y de paz. Para poseer Canaán,
Israel luchó contra siete naciones. Más adelante, en el período de los jueces, Israel
estuvo frecuentemente en guerra con naciones como Moab, Amón, Edom y Filistea. en
la época de los reyes, Israel luchó con naciones como Egipto, Siria, Asiria, Babilonia.
Pablo ha mostrado que Dios está enojado con todos los pecadores. Dios está enojado
con los que quebrantan sus mandamientos. Como un rey en la guerra, la ira de Dios
está sobre sus enemigos; los que pecan. Pero Jesucristo hizo un tratado de paz entre
nosotros y Dios. Ahora, puesto que hemos sido justificados por la fe, tenemos paz con
Dios-una relación pacífica con Dios. ¡Aleluya! Y esta paz vertical también produce paz
interior. Ya no le tememos, porque Él es nuestro Padre y nosotros somos sus hijos.
B. La justificación por fe trae esperanza en la gloria de Dios (Ro 5:2b).
Nuestra esperanza está en la gloria de Dios. La frase "la gloria de Dios" en Romanos
3:23. "Pues todos hemos pecado nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por
Dios" (Ro 3:23 NTV). Es decir, debido a pecado, no podemos recibir ni reflejar la gloria
que Dios ha provisto para nosotros. Pero por la muerte de Cristo en la cruz, recibimos
esperanza. Nuestra esperanza es que la gloria que la humanidad perdió en el Edén, se
nos restaurará completamente. Aun ahora, Dios restaura su gloria en nosotros a
medida que crecemos en la gracia.
C. La justificación por fe trae gozo en el sufrimiento (Ro 5:3-5).
Toda la gente sufre. El sufrimiento puede incluir sentimientos como el desánimo el
temor, la soledad, conflictos en el hogar y en el trabajo, problemas económicos,
enfermedades, debilidad y persecución. Los creyentes y los no creyentes sufren con
estos problemas.
Pero después que estamos en una relación correcta con Dios, Él utiliza nuestro
sufrimiento para un propósito. Dios utiliza el sufrimiento para perfeccionarnos. El
sufrimiento produce perseverancia-la fuerza interior que permanece firme durante las
pruebas. Perseverancia es lo que necesita un corredor para seguir adelante en una
larga carrera.
La teología pentecostal declara el poder de Dios para librarnos de los problemas.
Enfatizamos que por el poder del Espíritu podemos echar fuera demonios, sanar a los
enfermos y hasta levantar a los muertos. La fe pequeña como del tamaño de una
semilla de mostaza puede mover la montaña más grande. La fe permite que algunos
muevan las montañas, y que otros las escalen. El sufrimiento es una parte normal de la
vida cristiana. Dios siempre nos libra del mal. Pero a veces Él nos libra a través de él,
en vez de librarnos de él.
D. La justificación por fe trae un testigo interno del amor de Dios por nosotros
(Ro 5:5).
El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu
Santo... (Ro 5:5).
El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios
(Ro 8:16).
El amor de Dios en nuestros corazones es una prueba emocional, pero es real.
Todos los creyentes tienen el testigo interno del Espíritu Santo. (Ro 8:15-16; Gá
4:6). En el momento del nuevo nacimiento, el Espíritu de Dios entra en nosotros.
Este Espíritu nos llena el corazón con el amor de Dios. Sabemos que nuestra
relación con Dios es correcta, porque podemos sentir su gran amor dentro de
nosotros. Externamente, podemos señalar la cruz como prueba de que estamos
bien con Dios. E internamente, podemos testificar del amor de Dios en nuestros
corazones.
... el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu
Santo... " (Ro 5:5). No es de extrañar que este verbo, derramado, hace que los
pentecostales vinculen esto los versículos en los que el Espíritu Santo es
derramado en los que ya son creyentes."
Derramaré mi Espíritu sobre toda carne" (Joel 2:28).
Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora
tercera del día. Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: "Y en los postreros días,
dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne ..." (Hch 2:15-17).
E. La justificación por fe se basa en un testigo externo del amor de Dios por
nosotros (Ro 5:6-8).
- Pablo ha dicho que nuestra esperanza en Dios no nos avergonzará (Ro 5:5).
La prueba interior del amor de Dios en nuestros corazones nos asegura que
no nos avergonzaremos cuando estemos en la presencia de Dios. Pero la
prueba exterior, la muerte de Cristo en la cruz, es aún mayor.
F. La justificación por la fe nos da seguridad sobre nuestro futuro (Ro 5:9).
- Estamos convencidos de que nuestro futuro está asegurado. Dios dio a su
Hijo para morir por nosotros cuando éramos sus enemigos. ¡Sin duda, Él
cuidará de nosotros ahora que somos sus hijos! Tenemos una profunda
seguridad de que estamos protegidos de la ira de Dios, y que vivimos en el
amor de Dios.
G. La justificación por fe trae reconciliación con Dios (Ro 5:10-11).
- En Romanos 3:21-5:9 Pablo escribió sobre la justificación por la sangre de
Jesús. Justificación es un término legal. Representa al juez en el tribunal
declarando que el creyente es inocente. Pero en Romanos 5:10, Pablo
presenta las palabras fuimos reconciliados y estando reconciliados. Éstos no
son términos legales. Más bien, hablan de una relación personal.
- Reconciliar significa "reunir juntos" o "poner paz entre los que estaban
separados enemigos". En Cristo, Dios reconcilió consigo al mundo (2 Co
5:19). Fuera de Cristo. La gente es enemiga de Dios. Pero en Cristo, somos
parte de la familia de Dios. Otras religiones tienen poco o nada que decir
sobre la reconciliación. Casi nunca hablan de una relación personal entre
Dios y los seres humanos. Pero el cristianismo enfatiza la reconciliación. Una
vez, éramos rebeldes-pecadores hostiles a Dios. Y debido a desobediencia,
Dios estaba enojado con nosotros. Jesús es nuestra paz y nuestro mediador.
Él nos reconcilió con Dios.
H. La desobediencia de Adán abrió la puerta al pecado, a la muerte y al juicio (Ro
5:12-19).
- Pablo enfatizó que todos hemos pecado. Romanos 5:12-19 examina la historia
del pecado, que comenzó en el Edén. "Por tanto, como el pecado entró en el
mundo por un hombre" (Ro 5:12). Luego él toma tiempo para explicar algunas
cosas sobre el pecado. Más adelante, en Romanos 5:18-19, Pablo completa la
comparación que comenzó en Romanos 5:12.
- Con Adán, el juicio es la culminación de un solo pecado. Esto es lo que se podía
esperar Un pecado conducía a un juicio. Pero con Cristo, un acto de obediencia
tiene el poder de limpiar los innumerables pecados de todas las edades. ¡Esto
es asombroso! El don de obediencia que Jesús ofreció en la cruz, fue mucho
más poderoso que la desobediencia de Adán. Esto nos conduce a la gran
conclusión de Pablo.
I. La obediencia de Cristo abre la puerta a un don-vida y justificación para todos
(Ro 5:15-21).
1. La obediencia de Cristo ofrece dones que no merecemos. Romanos 5:15-19
contrasta pagas y dones. Adán recibió la paga del pecado que él merecía-
muerte y Juicio (Ro 3:23). Y puesto que todos pecaron, todos merecen el juicio
de Dios como paga, en contraste, Jesús tomó la paga y el castigo que nosotros
merecíamos.
2. El calor del fuego está en el fuego. Sin el fuego, el calor no existe. La vida que
un árbol o una vid ofrece es por medio de la conexión de las ramas al vástago o
al tronco.
3. Los que están con Jesucristo reciben los dones de la justicia y la vida eterna (Ro
5:17, 21).
J. La obediencia de Cristo hizo que la gracia aumentara más de lo que aumento
el pecado (Ro 5:20-21).
El apóstol Pablo conocía la gracia cara a cara. En Romanos él escribió: "cuando el
pecado abundó, sobreabundó la gracia" (Ro 5:20). Pablo también escribió, 13
"habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador: más fui recibido a
misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad. Pero la gracia de nuestro
Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús" (1 Ti 1:13-14; vea
Hch 8:1; 9:1-6). Pablo se llamaba a sí mismo "el primero" de los pecadores (1 Ti 1:15).
Le gustaba testificar que la gracia que Jesús ofrece es mayor que el pecado que Adán
trajo al mundo. Puesto que el Señor salvó a Pablo, el primero de los pecadores, Él
puede salvar a cualquier persona. Él echó fuera siete demonios de María Magdalena, y
la llenó del Espíritu Santo (Lc 8:2). Él aun perdonó al rey Manasés que hundió a Israel
en el pecado por más de 50 años (2 Cr 33:11-13). La gracia de Dios puede salvar al
peor de los pecadores.