✓ DIAZ, E. (1997). “Cap.
1 Conocimiento, ciencia y epistemología” en Metodología de las
ciencias sociales. Buenos Aires, Biblos. pp13-28 (Fragmento)
1. CONOCIMIENTO, CIENCIA Y EPISTEMOLOGÍA -Esther Díaz
Conocimiento: es una manera de relacionarse con la realidad, un modo de interpretarla, de
dar cuenta de:
➢ Describe: enunciar las características de un objeto u estado de las cosas.
➢ Explica: relacionar los motivos que producen o permiten un hecho.
➢ Predice: anticipar un hecho antes que se produzca.
➢ Retro decir: explicar cómo ocurrió.
Conocimiento se diferencia en el modo de legitimación de cada uno de esos saberes.
➢ De sentido común: se valida apelando a la experiencia propia o ajena.
➢ Científico: proviene fundamentalmente de la precisión y de la coherencia de las
proposiciones, así como de la contrastación entre lo que enuncian esas proposiciones
y la realidad empírica a la que se refieren.
El conocimiento es una manera de relacionarse con la realidad, un modo de interpretarla, de
dar cuenta de ella. Se expresa en proposiciones que describen objetos o estados de cosas que
existen, que existieron o que podrían existir. Es decir que el conocimiento describe, explica
y predice.
Porque quien puede describir un hecho y explicar de qué manera ocurre puede al mismo
tiempo predecir bajo qué condiciones se podría producir un hecho similar en el futuro, o retro
decir cómo se habrá producido en el pasado.
Describir es enunciar las características de un objeto u estado de cosas, explicar es relacionar
los motivos que producen o permiten un hecho, predecir es anticipar un hecho antes de que
se produzca, y retro decir es explicar cómo ocurrió. Por ejemplo, un campesino describe las
particularidades de ciertas tormentas que le tocó vivir, después establece relaciones entre la
temperatura, la densidad de las nubes, la violencia del viento y la agitación de los animales
en los minutos previos a aquellas tormentas. Finalmente, predice que dadas las condiciones
(meteorológicas) reinantes, en ese momento, se está por desatar una tormenta similar a las
que él experimentó anteriormente. Éste es un ejemplo de conocimiento de sentido común.
Si se traslada el ejemplo de la tormenta al dominio del conocimiento científico los pasos
parecen similares: un experto describe las características de las tormentas que suelen
producirse en determinada época del año, luego explica las causas que provocan ese tipo de
tormenta y, por último, predice que, dadas las actuales condiciones meteorológicas, en pocas
horas más se producirá una tormenta semejante a las descriptas. Ahora bien, en principio, los
dos tipos de conocimiento tienen cierta similitud. Pero en realidad difieren en varios
sentidos. Una de las diferencias fundamentales es el modo de legitimación de cada uno de
esos saberes. Todo conocimiento requiere cierta legalidad que lo haga creíble y confiable.
Necesita alguna instancia que lo garantice.
En las prácticas cotidianas se suelen validar los conocimientos apelando a la experiencia
propia o ajena. En las distintas prácticas profesionales, los conocimientos se legitiman por
medio de títulos habilitantes. En cambio, en el conocimiento científico la legalidad proviene
fundamentalmente de la precisión y de la coherencia de las proposiciones, así como de la
contrastación entre lo que enuncian esas proposiciones y la realidad empírica a la que se
refieren. Este segundo requisito no siempre logra cumplirse plenamente. No obstante, si un
conocimiento aspira a ser científico, debe aspirar también a alguna clase de contrastación
empírica. Resulta evidente que tal requisito no es exigible para las ciencias formales (pues
su objeto de estudio no es empírico) ni para buena parte de las ciencias sociales y de algunos
desarrollos contemporáneos de las ciencias naturales, donde suelen darse imposibilidades
éticas o materiales de validación empírica.
1. CONOCIMIENTO DE SENTIDO COMÚN Y CONOCIMIENTO CIENTÍFICO
La adquisición de conocimientos confiables acerca de muchos aspectos de la realidad
comenzó con la especie humana y, en cierto modo, recomienza con cada vida humana. En
alguna medida, en cada nueva generación y en cada nuevo ser se repite la historia de la
especie. Es decir, cada individuo se ingenia para asegurarse las habilidades e información
adecuadas para sobrevivir, desarrollarse y relacionarse con el medio y con otros individuos.
Los testimonios arqueológicos dan cuenta de que los seres humanos, anteriormente a
cualquier vestigio de conocimiento científico, ya manejaban gran cantidad de información
acerca de su medio natural, de las sustancias alimentarias, de la manera de convertir materias
primas en refugios, vestidos o utensilios. Además, desde el conocimiento cotidiano (o vulgar,
o de sentido común) produjeron fuego, se procuraron medios de transporte y de
comunicación. Aprendieron incluso a gobernarse, a desarrollar estrategias guerreras y a
construir relatos con los que interpretaban los misterios del cielo y de la tierra.
En esos relatos el hombre arcaico divinizaba las fuerzas de la naturaleza. El viento, la lluvia,
los ríos, las estrellas, el frío, el calor y los demás fenómenos naturales eran dioses o efectos
producidos por los dioses. El hombre, entonces, se relacionaba con el mundo desde los
esquemas de un pensamiento mítico. Recién en el siglo VII a. de C. se comenzó a constituir
el pensamiento racional. En ese momento aparecieron, en distintas regiones de Grecia,
algunos pensadores que intentaron dar respuestas no míticas a los enigmas de la naturaleza.
Entonces se dejó de apelar a las fuerzas sobrenaturales para explicar los fenómenos. Se
comenzaron a establecer las bases de nuestra actual racionalidad. Es verdad que hasta la
modernidad no hubo ciencia, en el sentido actual del término. Pero también es cierto que la
condición de posibilidad de la ciencia moderna fue la conformación histórica del
pensamiento racional.
Pero si bien la ciencia responde al pensamiento racional, no todo pensamiento racional es
científico. La filosofía, por ejemplo, es una disciplina racional, aunque no es ciencia. En la
vida cotidiana tratamos de pensar racionalmente, aunque no siempre lo hacemos según las
reglas del conocimiento científico, cuya racionalidad está específicamente delimitada por
ciertos parámetros preestablecidos. El conocimiento propio de la ciencia es riguroso, pero
limitado. Sus propias exigencias internas lo restringen. Es disciplinado y preciso, pero no
puede dar cuenta de la multiplicidad de la existencia. Porque atiende fundamentalmente a los
aspectos cuantificables y medibles del mundo. El conocimiento científico se caracteriza por
ser:
Características del conocimiento científico:
1- Descriptivo, explicativo y predictivo: Describe con exactitud y trata de abstenerse
de juicios de valor. Deduce sus explicaciones a partir de un sistema de leyes.
El conocimiento común del hombre arcaico le permitía saber, por ejemplo, que
ciertos cuerpos (piedras, troncos o animales muertos) no podían ser arrastrados por
u n solo hombre, pero sí por varios. No obstante, el conocimiento común ignoraba
los motivos de ese hecho. Pero las respuestas eran quiméricas (por ejemplo, "un dios
lo quiso así") o animistas ("esa piedra «desea» ser arrastrada por varios hombres").
El conocimiento científico, en cambio, describe con exactitud y trata de abstenerse
de juicios de valor. Deduce sus explicaciones a partir de un sistema de leyes. Por
ejemplo, para dar cuenta de u n hecho como el recién mencionado (arrastrar
cuerpos) se apelaría a las leyes de la mecánica newtoniana. Por otra parte, si se
realizaran las mediciones y los cálculos pertinentes, se podría llegar a determinar
incluso cuántos hombres serían necesarios para el traslado del cuerpo en cuestión.
2- Crítico – analítico: analizar es deparar distintos elementos de una totalidad
estudiada, y criticar es examinarlos detenidamente la luz de argumentos racionales.
El conocimiento científico explícita entonces los fundamentos de sus afirmaciones
por medio del análisis, la interpretación y el juicio. De este modo, no solamente es
crítico de sí mismo, sino que se expone a la crítica externa. Permite así que cualquier
persona que maneje la información pertinente pueda poner a prueba lo enunciado.
El conocimiento cotidiano también puede ser crítico. Pero la crítica suele no ser
rigurosa y resultar así inapropiada. Por ejemplo, en Chile, a fines de 1970, se
registraron altos índices de desocupación. Diez años más tarde, esos índices se
redujeron sensiblemente. Desde una opinión apresurada se podría considerar que en
ese país hubo un a admirable mejora laboral. Sin embargo, los estudios crítico
analíticos de los economistas políticos demuestran que, si bien es cierto que en Chile
bajó el desempleo, también es cierto que bajó la calidad del empleo. Hay más gente
ocupada, pero sin garantías de estabilidad laboral, con bajos sueldos y asistencia
social precaria (o sin ella).
3- Metódico y sistemático: El conocimiento común utiliza diversos métodos para
obtener distintos fines. El método científico, por el contrario, sigue procedimientos
que responden a una estructura lógica previa. Se trata de un sistema de relaciones
entre hipótesis y derivaciones empíricas organizadas y clasificadas sobre la base de
principios explicativos. Por lo tanto, los métodos científicos se articulan
sistemáticamente en las estructuras de las teorías científicas, cumpliendo cierto orden
e integrándose a la totalidad de la propuesta teórica
El método científico, por el contrario, sigue procedimientos que responden a una
estructura lógica previa. Se trata de u n sistema de relaciones entre hipótesis y
derivaciones empíricas organizadas y clasificadas sobre la base de principios
explicativos.
El conocimiento común utiliza diversos métodos para obtener distintos fines. Las
revistas del corazón, por ejemplo, proponen "métodos para adelgazar" o "para
broncearse" o "para cocinar". Pero esos métodos suelen ser aleatorios y
circunstanciales.
4- Controlables: las preposiciones científicas son controlables por elementos de juicios
facticos. Se establecen parámetros que permiten verificar las afirmaciones o
refutarlas.
Conocimiento cotidiano: A veces, las personas que ven luces extrañas en una ruta
oscura y solitaria aseguran haber divisado platos voladores. Eso turma parte del
conocimiento cotidiano, una de cuyas características es -justamente- no ser
controlable. Es decir, no establecer parámetros que permitan verificar sus
afirmaciones o refutarlas. En el ejemplo propuesto, es evidente que se trata de hechos
aislados, sin posibilidad de ser insertados en un sistema idóneo de comprensión y
con pocas posibilidades de validación empírica (excepto alguna foto o filmación).
En el proceso del conocimiento científico las cosas parecen ocurrir de distinta
manera. Las proposiciones científicas son controlables por elementos de juicio
fácticos. Por ejemplo, en la época en que se conocían sólo siete planetas, se observó
que el séptimo -Urano- se desplazaba de una manera anómala respecto de lo que
debería ser su órbita. Algunos investigadores explicaban el fenómeno por la probable
presencia de u n octavo planeta. Este supuesto era controlable, pues con la
información y la tecnología adecuada sería posible corroborar o rechazar la
hipótesis, como ocurrió realmente cuando se orientó convenientemente u n telescopio
y se confirmó la presencia de u n planeta hasta entonces desconocido: Neptuno.
5- Unificado: se busca cierta unificación de los conocimientos. La unificación a veces
toma la forma de un sistema deductivo, y puede darse el caso de que unos pocos
principios bastan para demostrar varios fenómenos. Se trata, en esencia, de manejar
un mismo sistema de signos de acordar cierto tipo de métodos y de consensuar
significados.
El sentido común no busca principios generales que den cuenta de todas y cada una
de las afirmaciones acerca de la realidad. No ocurre lo mismo con las ciencias, donde
se busca cierta unificación de los conocimientos.
6- Lógicamente consistente: coherencia interna y validación empírica de las teorías.
Antes las ideas científicas se expresaban como fórmulas matemáticas, ahora las ideas
científicas deben tener sentido y respaldado por evidencia real.
Amor-Felicidad????
7- Comunicable por medio de un lenguaje preciso: busca comunicar eliminando la
ambigüedad. Se propone eludir la vaguedad y ser univoco tratar también de no
valorar, es neutro y pretende informar.
El lenguaje corriente describe, valora, expresa sentimientos, creencias y opiniones.
Además, los términos del lenguaje ordinario suelen ser vagos, en el sentido de que lo
designado no está claramente determinado (por ejemplo, "mucho", "poco", "viejo").
Y a veces son también ambiguos; esto sucede cuando los términos tienen más de u n
significado ("vela", "banco", "banda").
El lenguaje científico, por el contrario, busca comunicar eliminando la ambigüedad,
es preciso. Asimismo, se propone eludir la vaguedad y ser unívoco. Trata también de
no valorar, es neutro. Y pretende informar. A estos postulados tradicionales del
lenguaje científico se agrega otro, relativamente nuevo, pero implacable: la ciencia -
hoy- se expresa en idioma inglés. Éste es el imperativo reinante para solicitar becas
en el extranjero, publicar en las revistas científicas de mayor prestigio, asistir a
eventos académicos internacionales o ingresar en redes informáticas con fines
científicos.
8- Objetivo: se considera “objetivo” lo que logra acuerdos intersubjetivos. Las
conclusiones a las que llega un investigador deben ser tales que sea posible volver a
producirlos.
Se considera "objetivo" lo que logra acuerdos intersubjetivos. Paradójicamente,
aunque objetivo es lo contrario de subjetivo, algo es tanto más objetivo cuando más
coincidencias intersubjetivas obtenga. En principio, esto es así tanto en el
conocimiento de sentido común como en ciencia, si bien en esta última se impone
una exigencia más. Las conclusiones a las que llega u n investigador deben ser tales
que sea posible volver a producirlas.
Los enunciados de la ciencia deben formularse de manera que otros Investigadores
puedan reproducir el experimento y someterlo a prueba experimental, para
confirmarlo o refutarlo.
9- Provisorio: las leyes científicas son proposiciones de alcance universal. De ellas se
deducen enunciados de alcance singular. Por lo tanto, son factibles de ser contrastados
con la experiencia para determinar su valor de verdad.
La provisoriedad del conocimiento científico se manifiesta también con el
surgimiento de teorías rivales que se imponen a las anteriores, no por haber sido
refutadas empíricamente sino porque la comunidad científica así lo decidió
Veamos un ejemplo. Los gigantescos árboles llamados secoyas pertenecen a la
especie vegetal más grande de la Tierra. Cada uno de ellos requiere un promedio de
1.130 litros de agua por día para alimentarse. Sin embargo, sus raíces son poco
profundas en relación con las enormes dimensiones de su tronco, ramas y follaje.
¿Cómo este somero sistema de raíces puede absorber agua y nutrientes suficientes
para soportar tamaño crecimiento?
Esto se explica porque un hongo diminuto infecta las raíces de la secoya y hace
penetrar miles de millones de finas extensiones capilares dentro del suelo alrededor
de las raíces. El hongo obtiene la nutrición que necesita del árbol, y, a su vez, ayuda
a éste a absorber el agua que necesita.
En función de este ejemplo, se podría enunciar la hipótesis "todas las secoyas tienen
pequeños hongos adheridos a sus raíces". De este enunciado, que evidentemente es
universal, se pueden derivar consecuencias observacionales, en el sentido de que, si
se llegan a descubrir nuevos árboles de secoya, las raíces de esos árboles tendrán
pequeños hongos adheridos.
Se puede suponer que en u n remoto bosque de California se descubre una nueva
secoya, a la cual se le puede aplicar el enunciado observacional "esta secoya tiene
pequeños hongos adheridos a su raíz". Luego se realizan las pruebas pertinentes. Si
se corrobora el enunciado observacional (que es singular) éste será verdadero. Pero
ello no hará verdadera la hipótesis, porque ésta es universal. Y no existe manera de
contrastarla con todas las secoyas que existieron, que tal vez existen (además de las
conocidas) y que existirán. La provisoriedad del conocimiento científico se
manifiesta también con el surgimiento de teorías rivales que se imponen a las
anteriores, no por haber sido refutadas empíricamente sino porque la comunidad
científica así lo decidió.
Ciencia
Ciencia es un término de mucho mayor alcance que conocimiento científico. El conocimiento
científico forma parte de la ciencia. Pero la ciencia es más abarcativa, pues comprende
también las instituciones gubernamentales y privadas que invierten en investigación
científico- tecnológico, las universidades e institutos de investigación, las editoriales de
temas científicos, y la comunidad científica.
El termino ciencia comprende varios sentidos. Hay dos que interesan más:
➢ Se refiere al conocimiento que cada época histórica considera sólido, fundamentado
y avalado por determinadas instituciones.
➢ Alude al conocimiento surgido entre los siglos XVI y XVII, cuyos fundadores fueron
Copérnico, kepler, Galileo y Newton, entre otros, y que otros y que junto con las
instituciones en las que se ha desarrollado y se desarrolla, constituye la empresa
científica. El paradigma inicial de esta ciencia es el físico- matemático.
Epistemología
Es una disciplina filosófica. Se denomina también filosofía de la ciencia. Remite a “teoría
del conocimiento científico” o “reflexión sobre la ciencia.
En los primeros decenios del siglo XX la epistemología o filosofía de la ciencia se afianzo
como disciplina autónoma, dentro del campo de la filosofía. En 1929, un importante grupo
de filósofos y científicos formaron una asociación de reflexión sobre el conocimiento
científico que se denominó circulo de Viena.
Aproximadamente diez años después de su fundación, el círculo de Viena se fue disolviendo
como grupo autónomo. Pero se expandió por Europa y EEUU. A las corrientes actuales
herederas de esa traición se las denomina “neopositivistas”.
El positivismo fue una doctrina filosófica originada en Francia por Augusto Comte. (1798-
1857), quien consideraba que la historia de la cultura ha pasado sucesivamente por tres
estadios:
• 1-El teológico: el hombre explicaba los fenómenos por medio de la intervención de
seres divinos.
• 2- El metafísico: los explicaba por medio de ideas racionales, pero abstractas.
• 3- El positivo: corresponde a la modernidad. Los fenómenos se comienzan a explicar
a partir de las relaciones invariantes que guardan entre sí leyes. Y se rechazaban las
explicaciones que no atengan a lo que puede verificarse positivamente, es decir, por
medio de la confrontación empírica.
Acuerdos entre las diferentes corrientes neopositivas:
• La convicción de que la razón humana se reduce a los límites de la racionalidad
científica.
• La exigencia de unificar y formalizar el lenguaje de la ciencia.
• La prescripción de la neutralidad ética de la ciencia.
• El mandato de que la epistemología debe concentrarse en la estructura lógica de las
teorías sin atender a los problemas de la relación ciencia- sociedad.
• La determinación de un solo método para todas las ciencias.
Actualmente en la ciencia relacionándola directamente con el resto de lo sociocultural.
Existen otras corrientes en epistemología que consideran que no se puede reflexionar sobre
la ciencia sin tener en cuenta su historia.
Existen asimismo posturas críticas a la racionalidad positiva. Estas estudian la ciencia
relacionándola directamente con el resto de lo sociocultural.
Contexto de descubrimiento y contexto de justificación
La producción y posterior validación de las teorías científicas responden a dos ámbitos
diferentes:
• Contexto de descubrimiento: comprende la manera en la que los investigadores
arriban a sus conjeturas, hipótesis o afirmaciones. Este contexto se inscribe en el
devenir personal del científico, en sus relaciones de poder, sus sueños, sus fantasías
y en todo aquello que puede influir en la enunciación de sus teorías.
• Contexto de justificación: abarca todo lo relativo a la validación, el conocimiento
científico. Se refiere a la estructura lógica de las teorías y su posterior puesta a prueba.
Se trata del contexto propio de la objetividad. En este contexto se instrumenta los
medios para llevar a cabo las investigaciones. Es aquí donde se desarrolla la
metodología.
Mientras la epistemología reflexiona sobre la ciencia en general, incluyendo también el
análisis de los métodos, la metodología dispone las técnicas y procedimientos para la
realización efectiva de la investigación científica.
La problemática de las ciencias sociales
En ciencias sociales no se trata de determinismos causales, sino de situaciones conformadas
por múltiples relaciones, por plexos de fuerzas interactuantes. Estas no son exactas, pero son
rigurosas. Desarrollan metodologías específicas.
Son ciencias sociales la historia, sociología, psicología, economía, lingüística, criminología,
antropología, derecho y todas las demás disciplinas científica que estudian al hombre, no en
tanto ser biológico, sino tanto ser poseedor de libertad, inconsciente, habla y cultura. Su
objeto de estudio es el sujeto.
El sujeto es una instancia social. Es una integridad biológica- psicológica- espiritual- social.
Las características del objeto de estudio de las ciencias sociales son:
• La capacidad de tomar decisiones, es tanto ser libres.
• El estar sujeto a pulsiones no voluntarias en tanto posee inconsciente.
• El poder expresarse racionalmente por medio del lenguaje articulado.
• El poder interactuar e incidir en el sistema simbólico social en tanto forma parte de
la cultura.
Los sujetos pertenecemos a la historia. Nos conocemos a nosotros mismo de manera pre
reflexivo a partir del ambiente donde nos constituimos: la familia, la sociedad y el Estado.
Los prejuicios de cada uno forman parte – más que los juicios- de la realidad de nuestro ser.
Cuando accedemos a la reflexión lo hacemos desde la perspectiva de esa comprensión
autoevidente, aunque para desarrollar un análisis solido haya que atenerse a la estructura de
una metodología científica pertinente.