DA2 DOMUS ARTIUM 2002
SALAMANCA
Ana Pavón Porras
Primer Premio XXVI Certamen Jóvenes Pintores
Fundación GACETA
Fr.1 A.P. Himno a Afrodita. Pt. 6 | 2024
1
Afrodita inmortal de polícromo trono,
hija de Zeus que con engaño enredas: te suplico
que con penas y duelos no tortures,
soberana, mi espíritu,
si no ven hasta aquí, si es que antes tantas veces
cuando mi voz sentiste tú de lejos
me quisiste escuchar y, dejando la casa
paterna, te acercaste
uncido el carro de oro. Hermosos te traían
los veloces gorriones rodeando la negra
tierra con un batir brioso de alas,
cruzando aires celestes.
Y muy pronto llegaron. Tú, bienaventurada,
con la sonrisa franca en tu rostro inmortal,
preguntabas qué de nuevo padezco y qué razón me lleva
a invocarte de nuevo
y qué deseo más ante todo cumplir en mi ánimo
demente: “¿A quién seduzco ahora
y acerco a tu pasión? ¿Quién comete injusticia,
oh Safo, contra ti?
Porque si hoy te rechaza, pronto habría de ir buscando;
si regalos rehúsa, ya tendrá que ofrecerlos,
y si no siente amor, pronto tendrá que amar
aunque ella no lo quiera.”
Ven a mi también hoy, libérame de duros pesares
y aquello cuanto anhela cumplir mi voluntad
cúmplelo, y tú, en persona, sé
mi socia en esta guerra.1
1
Himno a Afrodita, de Safo de Lesbos (s. VI a.C.) traducido por Aurora Luque en Grecorromanas. Lírica superviviente de
la Antiguedad Clásica (2020).
Museos. Del latín: museum, lugar dedicado a las musas. Vivienda de
quien fue, para mantener un diálogo con quien todavía (o ya) no está.
Espacio-enclave donde se guarda una historia sin tiempo (ni vida): uno
entra allí para perderse o, mejor dicho, para hacer pervivir la ausencia.
María Negroni
Pequeño mundo ilustrado, 2011
Si otros pueden verlo como yo lo he visto, entonces ya no sería más un
sueño, sino una visión.
William Morris
Noticias de ninguna parte, 1890
Son las diez y treinta y ocho minutos de la mañana. Recibo la fotografía de un cuadro. En él aparece
una enredadera púrpura sobre un fondo amarillo y después un carnaval de telas que se superponen
unas a otras: Río de Janeiro. Hay brillos circulares hechos a mano, con una precisión inexacta, a veces
de maquinaria industrial, a veces como el trazo de una niña que lo hace -casi todo- bien. Seguro que
saca buenas notas, pienso. La tela azul con brillos recubre un bulto delante de la enredadera y, como
si se moviera, detrás hay una cortina azul que pareciera absorbida por la trepadora. La planta, el
motivo, el empapelado, lo que sea, se agarra a todo, si pudiera hasta se enganchaba a mi brazo. En el
lado derecho hay una puerta, que no está pintada, por supuesto, pero hay algo que no consigo saber;
no sé si es una fotografía de una puerta o la fotografía de una fotografía de una puerta. Lo que más
sentido tendría es que fuese una puerta, y que el cuadro, cuidadosamente, esté apoyado sobre ella.
Pero como en la pintura contemporánea uno puede pintar sobre fotos, no tengo claro si el cuadro está
en proceso y falta esa parte por pintar. Las fotografías de los cuadros inmensos me llegan por partes.
Estos, apoyados sobre las paredes, convierten la habitación en el taller de algún modisto italiano. Las
telas, reales y pintadas, se deslizan por la estancia; están en la cama, en las paredes y no tengo claro,
entonces, dónde duerme la gente en esa casa.
Investigo las fotos para ver si la puerta es real o fotográfica; es inaceptable hacer toda esta labor solo
porque me da pavor preguntar. Lo mismo no he entendido nada. Se me escapa por dónde va la
enredadera, los límites de la pared y del cuadro, lo tejido y lo pintado. Buena cosa sería poder
acercarse y mirar, abrir o cerrar esa puerta, detenerme en qué hace la mujer que levanta la tela, cómo
está hecho ese mosaico -casi tejido-, y, en una ilusión, tocar y que me toquen.
A base de repetir elementos se crea un lenguaje, y un lenguaje es un mundo. Para que el mundo
ficcional funcione se deben guardar ciertas relaciones con el mundo que todos conocemos, que todos
reconocemos. En todas las ficciones la gente se enamora, sufre, se ríe. Los autores nos dan las reglas
del juego para que podamos transitar por él, crean un lenguaje inventado y nosotros lo balbuceamos.
En el fondo todos queremos aprender a hablar. Corrijo: todos queremos que nos enseñen a hablar,
que nos lleven de la mano, y señalen pacientemente: a, e, i, o, u.
Lo histórico, el pasado, guarda estas mismas conexiones, y requiere de un esfuerzo desmesurado
encontrar las reglas del juego de aquel entonces e introducirte en él. Y una vez estás dentro, ¿qué?,
¿inventas cómo hubieras cambiado las cosas?, ¿registras lo que crees que ves?, ¿vuelves o te quedas
allí?
Tal vez lo bello sea tener un pie en cada sitio, irte al siglo VI a. C. y asegurarles que sí, que alguien se
acordará de ellas, pero que cuando uno viaja a través del tiempo se le caen algunas cosas, y por eso
hay que imaginárselas. Que es necesaria la enredadera porque, tal vez, si la sigues, nos lleva hasta allí.
Que habrá un mosaico pintado con inscripciones en griego para que ellas también lo reconozcan,
que las telas también son portales y ventanas para que alguien pueda llegar a su meeting point. Que
todo está bien hilvanado. Que la puerta siempre está entornada.
Mar Martín
Fr.1 A.P. Himno a Afrodita. Pt. 4 | 2024
Fr.1 A.P. Himno a Afrodita. Pt. 5 | 2024
Fr.1 A.P. Himno a Afrodita. Pt. 3 | 2024
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DA2 DOMUS ARTIUM 2002
SALAMANCA
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Planta primera
Fr. 1 AP. Himno a Afrodita pt. 7 (detalle) | 2024
Fr.1 A.P. Himno a Afrodita pt. 6 (detalle) | 2024
DOMUS
ARTIUM
2002