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Rol Del Cónyuge

El documento analiza el rol del cónyuge en el derecho sucesorio peruano, destacando su derecho a heredar en la sucesión intestada y la influencia del régimen patrimonial del matrimonio. Se establece que el cónyuge es considerado un heredero forzoso, con derechos que dependen de la existencia de otros herederos, y se diferencia su situación de la de los convivientes, quienes requieren reconocimiento legal para acceder a derechos sucesorios. Además, se discuten las implicaciones éticas y sociales del matrimonio en el contexto de la herencia.

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Rol Del Cónyuge

El documento analiza el rol del cónyuge en el derecho sucesorio peruano, destacando su derecho a heredar en la sucesión intestada y la influencia del régimen patrimonial del matrimonio. Se establece que el cónyuge es considerado un heredero forzoso, con derechos que dependen de la existencia de otros herederos, y se diferencia su situación de la de los convivientes, quienes requieren reconocimiento legal para acceder a derechos sucesorios. Además, se discuten las implicaciones éticas y sociales del matrimonio en el contexto de la herencia.

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FACULTAD DE DERECHO Y HUMANIDADES

ESCUELA PROFESIONAL DE DERECHO

“El rol del cónyuge”

AUTOR (ES):
Agurto Cabello, Maryuri Pamela ([Link] /0000-0001-6046-9781)
Carcamo Jacinto, Tatiana Lizeth ([Link]/0000-0003-4813-2734)
Bereche Muñoz, María Isabel ([Link]/0000-0002-3049-4027)
Bereche Silva Jhon Antony ([Link]/0009-0000-4159-1001)
Manrique Cruz, Kevin Saúl ([Link]/0000-0001-5963-2529)
Paico Zurita Carlos Enrique ([Link]/0000-0004-3654-2932)
Pulache Pacherrez, Guissell Selomith ([Link]/0000-0003-1325-9145)
Tinedo Palacios Alexander (0000-0003-4194-0456)

ASESOR(A)(ES):
Chanta Moncada, Jesús Manuel ([Link]/0009-0002-5387-0336)

LÍNEA DE INVESTIGACIÓN:
Derecho público y privado

LÍNEA DE RESPONSABILIDAD SOCIAL UNIVERSITARIA:


XXXXX

PIURA – PERÚ
2025
ÍNDICE

ii
I. INTRODUCCIÓN
En el Perú, el cónyuge ocupa una posición jurídica relevante dentro del Derecho
de Sucesiones, en tanto persona legitimada para heredar cuando fallece su
pareja. Esta figura, producto del vínculo matrimonial reconocido por el Estado, no
solo representa una relación afectiva, sino que también implica una comunidad de
vida con implicancias jurídicas y patrimoniales. Precisamente por ello, cuando uno
de los esposos fallece sin dejar testamento, se activa la sucesión intestada, donde
la ley determina quiénes serán los herederos del causante. En este proceso, el
cónyuge supérstite tiene derecho a participar, pero su inclusión y la proporción
que le corresponderá de la herencia dependerán de factores específicos
establecidos en el Código Civil.

Uno de esos factores es el orden sucesoral, que clasifica a los herederos en seis
niveles, según el grado de parentesco que tienen con el fallecido. En este
contexto, el cónyuge puede participar en el primer, segundo o tercer orden,
dependiendo de si existen hijos, padres, hermanos u otros parientes con los que
deba concurrir en la herencia. No se trata de un derecho hereditario absoluto, sino
de uno condicionado a la existencia de otros herederos forzosos, conforme al
artículo 815 del Código Civil.

Es así como esta participación del cónyuge en la herencia no solo responde al


reconocimiento legal de su vínculo matrimonial, sino también al régimen
económico vigente durante el matrimonio. Tal como explica Aguilar Llanos (2017),
el matrimonio genera una comunidad de vida que no se limita al plano emocional,
sino que incluye una dimensión patrimonial: los cónyuges pueden elegir entre el
régimen de sociedad de gananciales o de separación de patrimonios, y esta
elección influye directamente en la conformación de la masa hereditaria. En el
primero, se debe liquidar previamente la sociedad conyugal antes de distribuir la
herencia; en el segundo, cada cónyuge conserva su propio patrimonio, lo que
simplifica la partición de bienes tras el fallecimiento.

El acceso del cónyuge a la masa hereditaria está vinculado no solo a este


régimen patrimonial, sino también al tipo de parentesco que lo une al causante.
En el derecho sucesorio, se reconocen tres tipos de vínculos: el consanguíneo, el

1
civil (como la adopción) y el afinidad. De ellos, solo el primero y el segundo
otorgan derechos sucesorios plenos. El cónyuge, si bien no es pariente
consanguíneo ni adoptivo, hereda en virtud de su vínculo matrimonial, lo que lo
sitúa en una categoría especial que la ley reconoce como heredero legítimo en
ausencia o concurrencia con otros familiares.

No obstante, esta protección no se extiende automáticamente a las uniones de


hecho. La legislación peruana, a través de la Ley N.º 30007, ha otorgado ciertos
derechos sucesorios al conviviente, pero exige que la unión esté reconocida
notarial o judicialmente. Si no se ha formalizado, el conviviente carece de
legitimidad para heredar, incluso si compartió años de convivencia con el
causante. Esta diferencia subraya la necesidad del reconocimiento legal para la
protección patrimonial del compañero sobreviviente y muestra cómo el derecho
sucesorio prioriza el vínculo formal sobre el afectivo.

En ese contexto, el presente informe tiene como objetivo general: Analizar el rol
del cónyuge dentro del derecho sucesorio peruano, considerando su posición
jurídica en la sucesión intestada, la influencia del régimen patrimonial del
matrimonio y la protección legal de las uniones de hecho. Asimismo, como
objetivos específicos: primero, examinar la normativa vigente en el Código Civil
peruano respecto a los derechos sucesorios del cónyuge y del conviviente
declarado judicial o notarialmente. Segundo, comparar la legislación de nuestro
país con el derecho comparado. Por último, aplicar los conceptos estudiados al
análisis de un caso práctico, evaluando quiénes son los herederos y qué derechos
puede tener o no una pareja no formalmente reconocida.

2
II. DESARROLLO

II.1. El cónyuge como heredero en el Perú (MARÍA)

Dentro del derecho sucesorio peruano, el cónyuge cumple un rol fundamental


como sujeto con vocación hereditaria, siendo considerado en la mayoría de los
casos un heredero forzoso y, por tanto, con un derecho legalmente protegido a
una porción del patrimonio del causante. Este reconocimiento no solo responde a
una estructura legal rígida, sino también a una visión profundamente humana del
vínculo matrimonial y del proyecto de vida compartido que suele acompañarlo.

En términos normativos, el artículo 816 del Código Civil ubica al cónyuge


sobreviviente dentro del tercer orden sucesorio, colocándolo al mismo nivel que
los padres del fallecido. Sin embargo, cuando existen descendientes (hijos) o
ascendientes (padres, abuelos), el cónyuge no hereda en forma exclusiva, sino
que participa en concurrencia con ellos, según reglas específicas que garantizan
la equidad en la distribución patrimonial. Cuando no hay ni descendientes ni
ascendientes, el cónyuge pasa a heredar en forma exclusiva.

Como estudiante de derecho, resulta evidente que este reconocimiento al


cónyuge no solo se basa en un cálculo patrimonial o una regla de reparto, sino en
el valor jurídico y social del matrimonio como institución. Desde la perspectiva del
derecho civil, el cónyuge representa más que una figura formal: es quien ha
compartido la vida, los esfuerzos, las deudas y, muchas veces, los sueños con el
causante. Por ello, negarle participación en la herencia sería desconocer una
dimensión ética y afectiva del derecho. No obstante, esta figura no está exenta de
condiciones. Para que el cónyuge pueda heredar, debe estar legalmente casado
al momento del fallecimiento del causante. Es decir, si el vínculo matrimonial se
extinguió por divorcio, separación de cuerpos con disolución del vínculo o nulidad,
el excónyuge no tiene derecho sucesorio alguno. Este aspecto es clave, pues el
derecho sucesorio peruano se rige por principios de legalidad formal: la simple
convivencia, sin un matrimonio inscrito, no otorga por sí sola derechos
hereditarios al cónyuge, salvo que se trate de una unión de hecho reconocida bajo
los parámetros de la Ley N.º 30007, lo cual configura otra categoría jurídica.

3
Otro punto relevante es que el cónyuge también puede mejorar su posición
sucesoria mediante testamento. Es decir, aunque la ley le asigna una parte
mínima obligatoria (la legítima), el causante puede otorgarle un porcentaje mayor
de sus bienes mediante disposición testamentaria, siempre que no afecte los
derechos de otros herederos forzosos, como los hijos.

En lo personal, reflexionar sobre el lugar del cónyuge en el derecho hereditario


me ha hecho ver que el derecho no solo regula relaciones jurídicas, sino también
vínculos profundamente humanos. Heredar no es solo recibir bienes: es, de
alguna manera, cerrar un ciclo, asumir responsabilidades, preservar recuerdos y
dar continuidad a lo que una vez fue una vida en común. Por todo ello, el cónyuge
como heredero en el Perú no es solo una figura legal: es también una expresión
del valor que nuestro sistema jurídico otorga a los lazos afectivos y a las
decisiones libres y voluntarias de quienes optan por compartir su vida bajo el
marco del matrimonio.

II.2. Rol de los cónyuges frente al primer y segundo orden hereditario


(MARÍA)

El rol del cónyuge sobreviviente en una sucesión es mucho más que hablar de
porcentajes o artículos legales. Es hablar de la persona que estuvo allí, que
compartió la vida del causante, que fue testigo de sus luchas, de sus días difíciles
y de sus logros. En ese contexto, el derecho peruano le reconoce un lugar
relevante, aunque no siempre privilegiado, dentro del orden de herederos. Es
decir, el cónyuge no siempre hereda primero, pero sí hereda con sentido.

 Cuando hay descendientes: el cónyuge y el primer orden sucesorio

El primer orden hereditario, según el Código Civil peruano, está compuesto por
los hijos y demás descendientes del causante (art. 815 del Código Civil). Si
existen hijos, el cónyuge no queda excluido, sino que hereda en concurrencia con
ellos. Esto significa que, por ejemplo, si el causante deja a su cónyuge y dos hijos,
la herencia se divide en tres partes iguales. Es decir, el cónyuge no hereda "por
estar casado", sino porque ha sido parte de esa familia, de esa historia, y la ley
reconoce esa presencia dándole voz en la distribución del legado.

4
Desde una mirada jurídica y humana, esta regla revela que el cónyuge no
desplaza a los hijos ni tampoco es desplazado por ellos, sino que comparte con
ellos la memoria y el patrimonio del ser querido fallecido.

 Cuando hay ascendientes, pero no hijos: el cónyuge frente al segundo


orden hereditario

Si el causante no tiene descendientes, se activa el segundo orden hereditario,


conformado por los padres y demás ascendientes. En este escenario, el cónyuge
también hereda en concurrencia, compartiendo la sucesión con los padres del
fallecido. Aquí el panorama cambia un poco: los ascendientes representan el
pasado del causante, su origen, mientras que el cónyuge representa su presente
y su vida cotidiana. El derecho los coloca a ambos en una relación de equilibrio:
los que lo vieron nacer, y quien lo acompañó en su vida adulta. Por tanto, la
herencia se reparte entre ellos de forma igualitaria si no hay testamento. Este
equilibrio muestra cómo el derecho busca una justicia material: ni los padres ni la
pareja quedan en el olvido, porque ambos formaron parte esencial del círculo
íntimo del fallecido.

 Base normativa
 Artículo 815 del Código Civil: Establece los órdenes sucesorios.
 Artículo 816: Reconoce al cónyuge como heredero forzoso.
 Artículo 822: Regula la concurrencia entre cónyuge e hijos.
 Artículo 823: Regula la concurrencia entre cónyuge y ascendientes.
 Artículo 829: Reconoce la porción legítima del cónyuge.
o El cónyuge en el primer orden hereditario: concurrencia con los hijos

Conforme al artículo 815 del Código Civil, los hijos y demás descendientes del
causante constituyen el primer orden hereditario. Cuando el fallecido deja hijos y
cónyuge, el cónyuge hereda conjuntamente con los descendientes. Esta situación
está prevista en el artículo 822, que establece que la herencia se distribuye por
cabezas, de manera igualitaria. Esta regulación busca reflejar una verdad
existencial: tanto los hijos como el cónyuge han sido pilares en la vida del

5
causante. El derecho, al permitir esta concurrencia, reconoce que el vínculo
matrimonial no se agota con la muerte, sino que se proyecta en la sucesión.

o El cónyuge en el segundo orden hereditario: concurrencia con los


ascendientes

En ausencia de hijos, el Código Civil dispone que la herencia corresponde a los


ascendientes, quienes conforman el segundo orden sucesorio. Sin embargo, el
cónyuge no queda relegado. De acuerdo con el artículo 823, cuando existen
padres u otros ascendientes, el cónyuge hereda junto con ellos, distribuyéndose
la herencia en partes iguales. Esta regulación es particularmente significativa, ya
que equilibra la protección del vínculo filial (representado por los padres) y la vida
compartida en pareja (representada por el cónyuge). Ambos vínculos tienen una
raíz afectiva y un reconocimiento legal. Como señala la jurisprudencia, “el derecho
hereditario del cónyuge tiene sustento en la vigencia del matrimonio al momento
de la muerte del causante, y en la vida común constituida sobre la base del
compromiso y el deber mutuo” (Casación N.º 1682-2016, Lambayeque).

El cónyuge en el derecho sucesorio peruano no ocupa un rol decorativo ni


subsidiario. Su participación, tanto en el primer como en el segundo orden
hereditario, responde a un reconocimiento legal y humano de su lugar en la vida
del causante. La sucesión no solo reparte bienes; también honra relaciones, y el
derecho, al permitir al cónyuge concurrir con descendientes o ascendientes,
afirma ese valor.

II.3. Diferencias entre el cónyuge y el conviviente (TATI)

El sistema jurídico peruano reconoce al cónyuge y al conviviente como herederos


forzosos en la sucesión intestada. No obstante, entre ambas figuras existen
diferencias jurídicas, procedimentales y sociales que generan una desigualdad
material en el acceso a los derechos sucesorios, aun cuando el derecho positivo
intente colocarlos en un mismo nivel. El cónyuge adquiere automáticamente el
derecho a heredar desde la celebración del matrimonio civil, sin necesidad de
ninguna acción adicional. Esto se debe a que el matrimonio en el Perú produce
efectos legales plenos desde su celebración conforme al Artículo 234 del Código
Civil, lo que incluye la capacidad de heredar, recibir pensión de viudez, acceder al

6
régimen patrimonial, entre otros derechos que se activan desde la inscripción en
el Registro de Personas Naturales. Por el contrario, el conviviente, aun si ha
mantenido una relación duradera, monogámica y pública con el causante, no tiene
acceso directo a la herencia salvo que acredite judicial o notarialmente la
existencia de una unión de hecho conforme al Artículo 326 del Código Civil,
modificado por la Ley N.º [Link] 30007 y el derecho de herencia para las
uniones de hecho.

Esta acreditación requiere que la convivencia haya sido voluntaria, continua,


pacífica y pública y un periodo no menor de dos años. Si la unión no fue
reconocida en vida por el causante, el conviviente deberá iniciar un procedimiento
después de su fallecimiento, muchas veces enfrentándose a oposiciones de los
hijos del causante, familiares, lo que retrasa o impide su incorporación en la masa
hereditaria. En contrario, el cónyuge no enfrenta ese tipo de barreras procesales,
pues la prueba de su vínculo es inmediata (partida de matrimonio) y suficiente.

Por otra parte, desde el punto de vista cultural y social, la convivencia se ha


convertido en una forma común de vida familiar en el Perú, especialmente entre
sectores jóvenes o de menores recursos, para quienes el matrimonio civil es visto
como costoso o innecesario. Sin embargo, el derecho sigue privilegiando el
matrimonio como forma “superior” de familia, reflejo de una visión tradicionalista
que no se adapta plenamente a la realidad. En ese sentido, muchos convivientes
ignoran que, si no formalizan su relación, podrían quedar completamente
excluidos de la sucesión, lo cual contradice el principio de protección de la familia
en todas sus formas, consagrado en el artículo 4° de la Constitución.

II.4. Ley N.° 30007: derechos sucesorios del conviviente (MARÍA)

La Ley N.º 30007, promulgada en el año 2013, marcó un hito en el reconocimiento


legal de las uniones de hecho en el Perú, al otorgar al conviviente sobreviviente
derechos hereditarios similares a los del cónyuge viudo dentro de una sucesión
intestada. Esta norma reformó varios artículos del Código Civil para incorporar de
forma expresa al conviviente como heredero forzoso, siempre que la unión haya
sido legítima y reconocida conforme a ley. Desde una perspectiva jurídica, esta
ley establece que el conviviente entendiéndose como aquella persona que ha

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mantenido una relación afectiva, pública, estable y exclusiva con su pareja por lo
menos durante dos años continuos, y sin impedimentos legales para contraer
matrimonio podrá heredar cuando su pareja fallece sin dejar testamento. No basta
solo con la convivencia de hecho; se requiere, además, que esta unión esté
formalmente acreditada, ya sea mediante una escritura pública inscrita en
registros públicos o mediante declaración judicial.

La reforma legal incluyó, entre otros, los artículos 326, 724 y 816 del Código Civil.
En resumen, estos cambios permitieron que el conviviente no solo acceda a una
parte del patrimonio del fallecido, sino que también lo haga en igualdad de
condiciones con el cónyuge, siempre y cuando se cumplan los requisitos legales.
En el orden sucesorio, el conviviente ahora se ubica junto al cónyuge en el tercer
orden de herederos forzosos, es decir, puede heredar junto a los padres del
causante si no hay hijos.

Un aspecto importante de la Ley N.º 30007 es que no tiene efectos retroactivos.


Esto significa que las uniones que terminaron antes de su entrada en vigencia, el
18 de abril de 2013, no generan derechos hereditarios para el conviviente, aunque
hayan sido uniones de hecho válidas conforme a la Constitución. Este punto ha
sido reafirmado por la jurisprudencia, dejando en claro que el reconocimiento de
derechos sucesorios no puede aplicarse a situaciones pasadas.

En suma, esta norma busca proteger y equiparar los derechos de las personas
que, aunque no hayan contraído matrimonio, han construido una vida en común
bajo los mismos principios de solidaridad, fidelidad y asistencia mutua que se
presumen en el matrimonio. Representa un paso más hacia la justicia material,
reconociendo la diversidad de formas familiares y garantizando que el conviviente
no quede desprotegido ante la muerte de su pareja.

II.5. Herencia a favor del Estado (TATI)

La herencia a favor del Estado es una figura excepcional dentro del derecho
sucesorio peruano, pero reviste una enorme importancia tanto desde el punto de
vista jurídico como desde una perspectiva social. En el sistema de sucesión
intestada, el Estado aparece como heredero en última instancia, es decir,

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únicamente cuando el causante no ha dejado testamento ni existen herederos
dentro de los órdenes sucesorios reconocidos por ley (descendientes,
ascendientes, cónyuge o conviviente, colaterales hasta el cuarto grado). Esta
disposición se encuentra contemplada en el Artículo 827 del Código Civil peruano,
el cual establece que “a falta de herederos legales o testamentarios, los bienes
del causante pasan al Estado”. Esta figura es conocida también como herencia
vacante, y su fundamento radica en el principio de que los bienes de quien fallece
sin herederos no deben quedar sin titularidad, ni convertirse en fuente de
apropiación ilícita o de conflictos.

La intervención del Estado como heredero cumple con una finalidad de utilidad
pública y de orden patrimonial. Cuando el Estado hereda, lo hace en calidad de
persona jurídica y no de administrador temporal, por lo tanto puede disponer de
los bienes heredados en beneficio del interés público.

Es importante destacar que el Estado no puede ser heredero mientras existan


parientes dentro de los órdenes legales, por más distantes que estos sean. En
ese sentido, el cónyuge supérstite o el conviviente debidamente acreditado
siempre tiene prelación sobre el Estado. De hecho, es frecuente que en procesos
sucesorios sin testamento donde el causante no tiene hijos ni padres vivos, el
cónyuge quede como único heredero. Solo en los casos en que se demuestra
judicialmente la inexistencia de todos los herederos posibles, recién se puede
adjudicar el patrimonio al Estado mediante una resolución firme.

Asimismo, el procedimiento para que el Estado acceda a la herencia no es


automático ni inmediato. Requiere una declaratoria judicial de herederos a su
favor, lo cual se tramita ante el Poder Judicial. En este proceso, el Estado deberá
acreditar que no existe persona alguna con derecho a heredar y que se han
agotado todas las diligencias para identificar posibles herederos. Además, si
durante el proceso aparece un heredero legítimo, este puede solicitar la nulidad
de la adjudicación de la herencia al Estado, aunque debe hacerlo dentro de un
plazo razonable. Esto implica que la figura de la herencia a favor del Estado
también tiene un carácter residual y reversible, condicionado al cumplimiento
estricto de las normas sucesorias.

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Algunos doctrinarios consideran que la intervención del Estado como heredero
puede ser vista también como un llamado de atención social, pues revela
situaciones de abandono, soledad o ruptura de vínculos familiares. Muchas veces,
las personas que mueren sin herederos legales son adultos mayores que vivieron
en aislamiento o sin vínculos estables, lo que invita a reflexionar sobre el rol del
Estado no solo como heredero patrimonial, sino como garante de la protección
social. Tal como lo señala De la Calle Hospina (2023), “la herencia a favor del
Estado es la manifestación de una cadena social rota, donde el derecho debe
intervenir no solo para adjudicar bienes, sino para reconocer vacíos humanos”.

II.6. Caso práctico de órdenes sucesorios

Enrique Martin Morales, más conocido como Ricky, falleció hace más de año y
medio en esta ciudad. No tenía testamento inscrito en Registros Públicos. Ricky
era soltero, aunque compartió los últimos años de su vida con una joven, también
soltera, llamada Selena, con quien no tuvo hijos. Por su parte, Ricky tuvo un hijo
alimentista llamado Luis Miguel, quien es un brillante alumno de derecho de la
UCV.

Asimismo, Ricky tuvo su padre, llamado Michael y su madre llamada Madonna,


ambos de edad avanzada; no obstante, ello, gozan actualmente de buena salud.
Ricky dejó una casa en la urbanización Pay Pay y un edificio de Oficinas en el
centro de Trujillo. También un departamento en el distrito de San Isidro, Lima. Así
como una camioneta, un auto y una cuenta bancaria en dólares.

Ante ello, es necesario responder:

1.- ¿Cuál es la situación jurídica de Selena, respecto de Ricky? ¿Cómo lo


probaría?

Selena convivió con Ricky durante los últimos años de su vida, pero ambos eran
solteros y no se menciona que hayan registrado su unión de hecho ni que exista
resolución judicial que la reconozca. De acuerdo al ordenamiento jurídico
peruano, la unión de hecho solo genera derechos sucesorios si se encuentra
debidamente inscrita en Registros Públicos o ha sido reconocida judicialmente
antes del fallecimiento. Por tanto, si Selena no puede acreditar que su convivencia
con Ricky cumplió los requisitos legales: convivencia pública, pacífica, continua,

10
voluntaria, y una duración no menor de dos años, y que fue reconocida en la vía
notarial o judicial antes de su muerte, no podrá ser considerada heredera. En
consecuencia, no tiene derechos sobre los bienes del causante, a menos que
logre judicializar el reconocimiento de la unión de hecho de manera post mortem,
lo cual sería excepcional y dependería de pruebas contundentes como testigos,
documentos, convivencia continua, entre otros.

2.- ¿Quiénes deberían ser los herederos de Ricky?

Los herederos legales de Ricky, conforme a los órdenes sucesorios establecidos


en el Código Civil peruano, serían en primer lugar su hijo alimentista Luis Miguel,
quien, si demuestra su filiación como hijo del causante, se ubica dentro del primer
orden sucesorio y tiene prioridad absoluta frente a los del segundo orden. Los
padres de Ricky, Michael y Madonna, forman parte del segundo orden. Si es que
Selena logra demostrar su unión de hecho con Ricky, entraría en el tercer orden
sucesorio.

3.- ¿Qué clase de sucesión debería corresponder? Fundamente.

La clase de sucesión que debe aplicarse en este caso es la sucesión intestada.


Esto se debe a que Ricky no dejó un testamento inscrito ni se tiene evidencia de
que haya manifestado su voluntad sucesoria de manera válida y conforme a las
formalidades exigidas por la ley. La sucesión intestada procede cuando una
persona fallece sin haber otorgado testamento o cuando este ha sido declarado
nulo, ineficaz o no produce efectos jurídicos. En este contexto, la ley suple la
voluntad del causante mediante la designación de herederos legítimos en función
de los vínculos de parentesco.

4.- ¿Cuál sería el procedimiento para la sucesión intestada o legal?

El procedimiento para tramitar la sucesión intestada puede realizarse ante notario


o ante el juez competente, dependiendo de si hay conflicto entre los potenciales
herederos. Si no hay oposición, se puede acudir a la vía notarial. El procedimiento
comienza con una solicitud acompañada de documentos que acrediten la muerte
del causante, la relación de parentesco de los herederos y la inexistencia de
testamento. Luego se publica un edicto en el diario oficial y en otro de circulación
local, convocando a posibles interesados. Si no hay oposición, se emite la

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declaratoria de herederos y se inscribe en los Registros Públicos. Posteriormente,
se realiza la partición y adjudicación de bienes según los porcentajes que
correspondan legalmente a cada heredero.

5.- ¿Qué órdenes sucesorios identifica en el relato?

En este caso se identifican el primer y el segundo orden sucesorio. El primer


orden está representado por Luis Miguel, el hijo del causante. El segundo orden
está compuesto por los padres de Ricky, Michael y Madonna. Conforme a la ley,
los herederos del primer orden tienen prioridad. No se identifican otros órdenes
sucesorios relevantes como hermanos, abuelos, tíos o sobrinos, ni tampoco
testamento ni cónyuge sobreviviente, salvo que Selena logre acreditar su unión de
hecho, entraría en el tercer orden.

6.- ¿Qué parte de la herencia le correspondería a Luis Miguel? Fundamente.

Luis Miguel es el único hijo reconocido de Ricky, aunque haya sido solo
alimentista. En derecho sucesorio peruano, eso basta para que sea considerado
heredero forzoso del primer orden (art. 815 y 816 del Código Civil). Al no haber
más hijos ni testamento, Luis Miguel hereda el 100% de la herencia. Ni la
conviviente Selena (porque su unión no fue formalizada ni inscrita) ni los padres
de Ricky pueden heredar mientras exista un descendiente. Luis Miguel no solo
recibe los bienes materiales, sino también el reconocimiento de su lugar como
hijo, sin condiciones ni distinciones.

7.- ¿Cómo sería el reparto de la herencia en favor de los herederos de


Ricky? ¿Qué parte o porcentaje de la herencia le correspondería a cada uno
de los herederos? Fundamente.

Solo hay un heredero legal: Luis Miguel. No hay más hijos, no hay testamento, y
la conviviente no tiene derechos sucesorios por falta de inscripción de la unión de
hecho. Por eso, Luis Miguel hereda el 100%: la casa en Trujillo, el edificio, el
departamento en Lima, los vehículos y la cuenta bancaria. Los padres de Ricky no
heredan porque son del segundo orden, y ese orden solo se activa si no hay hijos.

12
Así, todo el legado de Ricky queda en manos de su único hijo. El derecho, en este
caso, honra la sangre y la filiación con claridad y justicia.

III. CONCLUSIONES (TATI)

REFERENCIAS

- Aguilar Llanos, B. (2017). Régimen patrimonial del matrimonio. Revista de


Derecho (PUCP).
[Link]

13
- De La Calle Hospina, M. (2023). Los efectos jurídicos de la desprotección
del cónyuge supérstite en el ejercicio de la representación sucesoria.
[Link]
IV_FDE_312_TE_De_La_Calle_Hospina_2023.pdf

14
ANEXOS
- Ficha jurisprudencia nacional (MARIA)

NÚMERO DE EXPEDIENTE:

NÚMERO DE RESOLUCIÓN:

FECHA DE EMISIÓN:

TIPO DE RECURSO:

TEMA:

ACTO QUE SE RECURRE:

ACCIONANTE (SP):

ACCIONADO (OJ – SS):

DECISIÓN DE LA CSR:

EXTRACTO DEL FALLO

ARGUMENTOS DEL ACCIONADO


(SALA SUPERIOR):

ARGUMENTOS DEL ACCIONANTE


(SPR):
ARGUMENTOS

RATIO DECIDENDI-RAZÓN DE LA DECISIÓN

TEMA PRINCIPAL

RATIO DECIDENDI: (Razón de la


decisión)

CRITERIOS COMPLEMENTARIOS

TEMAS COMPLEMENTARIOS

ARGUMENTOS
COMPLEMENTARIOS

- Ficha jurisprudencia internacional (MARÍA)

NÚMERO DE EXPEDIENTE:

NÚMERO DE RESOLUCIÓN:

FECHA DE EMISIÓN:

TIPO DE RECURSO:

TEMA:

ACTO QUE SE RECURRE:

ACCIONANTE (SP):
ACCIONADO (OJ – SS):

DECISIÓN DE LA CSR:

EXTRACTO DEL FALLO

ARGUMENTOS DEL ACCIONADO


(SALA SUPERIOR):

ARGUMENTOS DEL ACCIONANTE


(SPR):

ARGUMENTOS

RATIO DECIDENDI-RAZÓN DE LA DECISIÓN

TEMA PRINCIPAL

RATIO DECIDENDI: (Razón de la


decisión)

CRITERIOS COMPLEMENTARIOS

TEMAS COMPLEMENTARIOS

ARGUMENTOS
COMPLEMENTARIOS

- Cuadro derecho comparado (MARIA)


Rol del cónyuge en el Rol del Cónyuge en el
Código Civil Peruano Código Civil Xxxxx

SEMEJANZAS

DIFERENCIAS

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