ALGUNAS CUESTIONES DEL HOMICIDIO POR ENCARGO:
(Dr. Hugo Antonino Alegre, abogado graduado en la UNLZ, egresado de la Escuela Judicial
del Consejo de la Magistratura de la Provincia de Buenos Aires; Auxiliar Letrado del
Juzgado de Garantías nro. 5 del Departamento Judicial Quilmes).
I). Antecedentes históricos, normativos y Proyectos de
Ley; II). Fundamentos de la agravante; III). Elementos
del Tipo en el homicidio por encargo. A) Tipo objetivo;
B). Tipo Subjetivo; C). Dolo; IV). Consumación y
Tentativa; V). Aplicación de los artículos 22 y 41 bis
del Código Penal; VI). Derecho Penal de autor. Libertad
condicional (artículo 14 Código Penal); VII)
Diferenciación con el tipo penal previsto en el artículo
80 inciso 4to. del C.P., esto es el homicidio llevado
adelante por, entre otros supuestos, codicia; VIII)
Legislación del Mercosur y otros países latinoamericanos;
Bibliografía.
SUMARIO: El presente trabajo tiene como objetivo
desarrollar los antecedentes históricos del delito
conocido comúnmente como asesinato, repasando los
requisitos del tipo para que se tenga por subsumido el
hecho en el mismo, realizando un comparativo con los
últimos proyectos en danza y la legislación del Mercosur.
SUMMARY: The purpose of this work is to develop the
historical background of the crime commonly known as
murder, reviewing the requirements of the type so that
the fact is considered subsumed, making a comparison with
the latest projects maded and also Mercosur legislation.
I). Antecedentes históricos, normativos y Proyectos
de Ley. Este tipo de homicidio que pasamos a explicar es
el que se conoció como verdadero y único asesinato desde
el punto de vista técnico (1). Ahora bien, algunos
sostienen que el término asesinato, proviene de las
palabras árabes Hashsha-shin, cuyo significado sería
bebedores o fumadores de hachís; así entre los siglos
VIII-XV habría existido una secta militar y religiosa
chiita (los nizaríes) que surgió en Medio Oriente. Estos
hassassin, por motivos políticos o religiosos acababan
con la vida de reyes, miembros religiosos, militares y
políticos relevantes de la sociedad de su época, lo que
les deparó gran fama y temor, y llevó a que su nombre
trascendiera hacia Europa, lugar en donde el nombre se
fue adaptando a las diferentes lenguas: assassins
(inglés), assassin (francés), assassinen (alemán),
assassino (italiano y portugués), assassinus (latín) y
asesino (español). Por su parte Carrara hace provenir
esta denominación de unos pueblos situados cerca del
Monte Líbano, llamados asesinos, cuyo rey Arsacide
conseguía, mediante recompensas, infiltrar gente entre
sus enemigos, especialmente en los ejércitos cristianos
que actuaban en las Cruzadas, a fin de producir bajas en
las tropas contrarias. Al parecer llegó a obtener los
servicios de los propios cristianos, lo que motivó una
bula del Papa Inocencio IV en contra de estas
actividades.
Ahora bien, el término se emparentó a lo que en el
derecho romano, se conocía como crimen sicarii (por sica,
puñal en latín), quien era el sujeto pagado para matar,
por ello también se lo denominó latrocinio, por cuanto en
el Imperio Romano se denominaba así a los mercenarios.
Carrara, en éste punto siguiendo a Bohemer, afirma que el
latrocinio es el homicidio cometido con fines de lucro,
hoy en doctrina al latrocinio se lo emparenta con el
homicidio en ocasión del robo.
Legislativamente el delito ya se encontraba
específicamente previsto en las VII Partidas del rey
Alfonso, en el título 27 de la séptima partida, se
hallaba en la ley 1, quinto supuesto: La quinta es la de
los asesinos y de los otros traidores, que mata a hurto a
los hombre por algo que les dan.
De las partidas pasa al artículo 139 del Código
Penal Español, el cual en su texto sostenía: Será
castigado como reo de asesinato el que matare a otro
concurriendo alguna de las circunstancias siguientes: 2)
por precio, recompensa o promesa, el Proyecto Tejedor,
lo preveía en el título 2do. artículo cuarto y sostenía
que: Es calificado también de asesinato y tiene la misma
pena: 1°) El homicidio cometido por precio ó promesa
remuneratoria. El denominado código Moreno, sancionado
por ley 11.179 lo incluía junto a otras agravantes, en el
inciso 2 del art. 80; a su turno el decreto ley 4778/63
lo mantuvo intacto. A su turno la ley 17567 del año 1968
la separó del inciso 2do y la ubicó en el inciso 3ro. La
reforma del año 1973, vía ley 20.509, la vuelve a
incorporar al inciso 2do., nuevamente se convierte en el
inciso 3ro. en la ley 21.338, manteniéndose así en la
reforma 23.077. La denominada reforma “Blumberg” (ley
25.886), la mantuvo en su actual ubicación.
El anteproyecto de Código Penal, creado por decreto
P.E.N. 678/12, en su Capítulo I -cuyo título resultaba
delitos contra la vida-, preveía en su artículo 77 a los
homicidios agravados, constando éste de tres incisos, el
3ro. considera homicidio agravado aquél –entre otros
supuestos- que se lleve adelante “a) Por precio o promesa
remuneratoria”. Previendo una pena que abarcaba entre los
quince a treinta años de prisión.
El proyecto presentado por el entonces Diputado
Nacional Sergio Massa, denominado “El Código Justo”, del
año 2015 contemplaba en su Libro Segundo, Parte Especial,
título I, denominado “delitos contra las personas y la
humanidad”, más precisamente en el inciso h) del artículo
87, el cual trataba de los homicidios agravados, al que
“matare por precio, recompensa, promesa remuneratoria o
cualquier beneficio”; la pena para el autor resultaba de
cadena perpetua.
Por último el proyecto 2020, denominado también
Código Borinsky, prevé la figura en su artículo 80 inciso
3ro. y sostiene que se le impondrá prisión perpetua al
que matare “Por precio o promesa remuneratoria”. Es decir
que mantiene el tipo penal en forma inalterable.
II). Fundamentos de la agravante: La agravante
encuentra su sustento en el severo escozor que se
ocasiona en el conjunto de la sociedad, cuando ésta toma
conocimiento de que quienes llevan adelante el tipo
penal; lo hacen, uno por un móvil tan fútil como lo es el
precio o la simple promesa de una retribución, mientras
que el otro para asegurarse la impunidad. Y es que El que
mata lo hace sin motivos personales contra la víctima, y
el matador utiliza a un tercero para que lleve a cabo la
acción. Por eso es agravante, tanto para el autor moral
como para el autor material (2). Así la agravante
encuentra su razón de ser, no en el mandato que el
asesino recibe del tercero, sino en el pacto infame
sobre el precio, que representa la causa por la que el
autor material interviene y comete el hecho. Se sostiene
que la mayor reprobabilidad reposa en la vanalidad del
agente (3). Así se relaciona con la actitud tanto del
que paga y el que recibe el pago, ello así por cuanto
pone de relieve cobardía, búsqueda de impunidad y hasta
falta de motivos, todo lo que hace necesario la
agravación de la pena. También se sostiene que la
agravante se funda en la mayor peligrosidad que para la
comunidad representa esta suerte de profesionalización
del crimen (4); Creus sostiene que la agravante se
sustenta en el bajo motivo que inspira al ejecutor y el
peligro que socialmente representa el homicidio lucrativo
(5). Y es que, todos están menos seguros frente a quien
mata sin odio, sin pasión o motivo conocido (6).
III). Elementos del Tipo en el homicidio por
encargo. A) Tipo objetivo: El hecho punible, denominado
asesinato, consiste en que el sicario, cumpliendo con un
pacto celebrado previamente con su mandante, de muerte a
la víctima.
Uno de los temas que se suele plantear, resulta en
determinar si el asesinato tiene o no autonomía propia.
Considero que el mismo, al igual que los otros homicidios
calificados, no resultan autónomos, sino que solamente
estamos en presencia de un homicidio, que se agrava ante
la concurrencia de determinado supuesto, pero que
continúa siendo su base la muerte de un ser humano a
manos de otro. Contrario a éste razonamiento algunos
autores sostienen que, si bien en ambos hechos punibles
se produce la muerte de una persona, en lo demás las
diferencias resultan notorias. Así se sostiene que, en el
asesinato concurren elementos constitutivos diferentes al
homicidio simple ya sea por la actitud psicológica o por
la forma de actuar del agente (7); cabe acotar que ésta
resultaría ser la posición del Código Penal español de
1995, en el cual en su artículo 138 prescribe que será
castigado como reo de homicidio el que matare a otro,
mientras que el artículo 139 establece que será castigado
como reo de asesinato el que matare a otro concurriendo
alevosía, por precio, recompensa o promesa; por
ensañamiento. Mismo razonamiento se correspondería en el
Código Penal alemán el cual en su artículo 211 expresa
que asesino es quien por placer de matar, para satisfacer
el instinto sexual, por codicia, o de otra manera por
motivos bajos, con alevosía, o cruelmente, o con medios
que constituyen un peligro público, o para facilitar otro
hecho o para encubrirlo, mata a un ser humano; mientras
que homicida resulta quien mata a un ser humano sin ser
asesino, según texto del artículo 212 del C.P.
Sujeto Activo: Se requiere la concurrencia de al
menos dos sujetos, por un lado el mandante y por el otro
el sicario. Así éste tipo penal resulta un delito de
participación necesaria (plurisubjetivo), o sea, requiere
de dos sujetos, el comportamiento de cada uno de ellos
integra el tipo, no solo el del sicario. Aquí se exige la
actividad de dos sujetos activos y ambos son autores (8).
Sería el caso de una autoría funcional, es decir cada
autor cumple una función, un rol en el hecho, así se
podría sostener que uno “siembra el hecho y el otro lo
cocecha”. En similares términos se sostiene que también
puede haber más de dos si el destinado a ser autor
material encarga la comisión a un tercero, en cuyo caso
pasa también a ser autor moral. A todos les alcanzara
entonces la agravante (9). Ahora bien, en aquellos casos
en los que media un exceso del sicario en el mandato
recibido, cada parte responde, una por aquello que
comisionó y la otra por el hecho cometido (10). En
similares términos se responderá con relación a otras
agravantes que puedan concursar, por ejemplo el mandante
contrata un sicario para asesinar a su padre, en dicho
supuesto éste último responderá sólo por la agravante
del inc. 3ro. Para Antolisei, si una persona encarga a
otra que lesione a un tercero y este es muerto por
aquella, que con eso cree hacer mas méritos, la primera
solo responde por el homicidio preterintencional o
lesiones, pues la acción del ejecutor es un
acontecimiento rarísimo, por lo que el participe no
responde del resultado, que no puede considerarse obra
suya. Lo mismo es para Impallomeni: el mandante responde
por homicidio culposo. En cambio, para Vannini, ambos
responden por homicidio doloso (11). En éste punto
considero que el mandatario limita su responsabilidad,
conforme la teoría del dominio del hecho, es evidente que
el agente contrata al sicario para cometer un delito
determinado y si éste último excede el límite de su
mandato, el mandante no puede responder por ello,
quedando limitada su responsabilidad al hecho punible
querido. La agravante se mantiene, aún cuando hubiere
mediado un error in personan por parte del ejecutor.
A su turno los partícipes quedarán comprendidos
dentro de la agravante, en el supuesto de que hubieren
obrado teniendo conocimiento del pacto, aún cuando no
recibieran los beneficios de la retribución.
Sujeto Pasivo: Sujeto pasivo puede ser cualquier
sujeto, no se requiere que reúna ninguna cualidad en
particular, en todo caso si la víctima reuniere otra
agravante de las contempladas en la ley, habrá un
concurso de delitos, del cual responderá sólo aquél
sujeto activo tocado por dicha agravante. Para el caso,
si el mandatario encarga el homicidio de su padre, el
sicario responderá sólo por una de las agravantes,
mientras que el instigador lo hará también por el
homicidio previsto en el inciso 1ro. Ahora bien, en la
misma hipótesis pero a la inversa, es decir el
mandatario contrata al asesino, para que éste último
mate a su propio padre. Aquí sería el sicario quién
respondería por las dobles agravantes previstas en los
incisos 1ro. y 3ro. del Código Sustantivo.
Acción Típica: La acción típica resulta en la
concreción de un pacto entre el mandatario y el sicario,
dicho pacto que resulta claramente el núcleo de esta
calificante (12) implica que el primero contrata en forma
inequívoca a través de un convenio expreso de manera
verbal o escrito, pero nunca tácito o presumido al
segundo para que de muerte a una persona, a cambio de un
precio o suma remuneratoria. En este último caso, no es
necesario que la recompensa se llegue a percibir
efectivamente: basta con que ella haya existido y haya
sido el móvil determinante del hecho (13).
Ahora bien por precio, coincide la doctrina
mayoritaria, se entiende al pago que se realiza antes de
que el sicario intente llevar adelante su parte del
acuerdo. Dicho pago puede consistir en dinero en efectivo
u otro objeto de valor que pueda ser suceptible de
apreciación pecuniaria, excluyéndose por tanto las
afectivas (como los favores sexuales) y las recompensas
(14), como así también la satisfacción de vicios o
apetencias de otra índole, queda fuera del concepto y no
genera la agravante (15). Así se ha dicho que no puede
considerarse que sea precio o promesa remuneratoria
ofrecer la mano de un pariente que no llevara bienes al
matrimonio, que no enriquecerá al matador por la herencia
o por la dote. Sería otra clase de premio, pero no uno
económico (16).
B). Tipo Subjetivo: En éste caso el tipo subjetivo
de la agravante consiste, para el mandatario en tener en
su ánimo comprar la voluntad del sicario para quitarle la
vida a una persona; mientras que para el sicario en matar
con la finalidad de recibir un beneficio pecuniario. De
tal forma que el precio o promesa remuneratoria resulta
el nexo común en las voluntades de ambos agentes.
C). Dolo: En éste punto cabe decir que el dolo puede
sufrir variaciones conforme la intensidad de la
conciencia o voluntad con la que el agente llevó o
intentó llevar adelante su conducta. Ahora bien, en
líneas generales se suelen señalar tres grados de dolo.
a). Dolo Directo o de primer grado, en éste supuesto
el sujeto activo busca realizar un hecho y lo ejecuta.
Existe coincidencia tanto entre lo que desea (elemento
volitivo) y lo que ejecuta (elemento cognitivo).
Doctrinariamente es lo que se suele denominar como el
dolo propiamente dicho. Conforme señala Roxin, en todos
los tipos de dolo consiste en el querer y saber de todas
las circunstancias del tipo penal.
b). Dolo de Consecuencias Necesarias o dolo de
segundo grado. En ésta hipótesis el agente quiere llevar
adelante un hecho ilícito y tiene plena conciencia de que
para la concreción del mismo necesariamente tendrá que
ocasionar una consecuencia adicional, un daño colateral
que se encuentra ligado al resultado. Así el mismo acepta
dichas consecuencias, de tal forma que en el supuesto
prima el elemento intelectual (el conocimiento), ello por
cuanto no solo advierte, sino que también acepta que su
acción puede traer consigo otro delito.
c). Dolo Eventual, en éste caso el agente no quiere
que se produzca el resultado delictivo, pero es
consciente de que puede ocurrir el mismo y asume el
riesgo y lleva adelante la acción. Sostiene el maestro
Español Mir Puig que “Si en el dolo directo de segundo
grado el autor representa el delito como consecuencia
inevitable, en el dolo eventual (o dolo condicionado) se
le aparece como resultado posible (eventual)”.
Así las cosas, claramente en el presente delito en
estudio solo resulta posible el dolo de primer grado, es
decir el dolo propiamente dicho, el cual debe estar
presente en ambos sujetos activos, esto es el inductor y
el sicario.
IV). Consumación y Tentativa: El tipo penal se
consuma al momento en que el sicario da muerte a la
víctima, por cuanto claramente en ese instante honra el
pacto que celebró con su mandatario, es allí que se
cumple con lo acordado, resultando indiferente si el
sicario llega o no a percibir su premio.
Es un delito que admite la tentativa, la misma
ocurre cuando el sicario no logra cometer el asesinato.
Ahora bien, cabe decir que la celebración del pacto
entre mandante y sicario no entra en los límites de la
tentativa, es un acto preparatorio y por lo tanto no
punible, de acuerdo a las reglas generales de la
participación (17). En cuanto al desistimiento, cabe
decir que en nada beneficia al mandante, aquél
desistimiento llevado adelante por el sicario, a cuyo
respecto se da un supuesto de tentativa acabada (18). El
instigador sólo podrá beneficiarse con la figura del
artículo 43 del C.P (arrepentimiento activo), cuando él a
través de su actividad logre impedir la consumación.
V). Aplicación de los artículos 22 bis y 41 bis del
Código Penal. Considero que resultan de aplicación tanto
la pena accesoria prevista por el art. 22 bis del Cód.
Penal, como así también la prevista en el artículo 41 bis
del mismo texto legal.
VI). Derecho Penal de autor. Libertad condicional
(artículo 14 Código Penal). Los partícipes del delito en
estudio, ya no pueden ser beneficiados, de cumplimentar
los requisitos legales para ello, de la libertad
condicional, por cuanto en su momento la presente figura
legal no resultaba una de aquellas que la ley 25.892
expresamente contemplaba como prohibidas, sin embargo
luego de la reforma de la ley 27.375 publicada en el B.O.
28/7/17, quienes hubieren cometido cualquiera de los
homicidios calificados se encuentran impedidos de gozar
del beneficio.
VII) Diferenciación con el tipo penal previsto en el
artículo 80 inciso 4to. del C.P., esto es el homicidio
llevado adelante por, entre otros supuestos, codicia. La
primera de las diferencias se centra en el hecho de que
el tipo penal del inciso 3ro. se requiere de dos sujetos
pasivos, el instigador o mandante y el sicario, mientras
que en el previsto en el inciso 4to. el agente resulta
uno solo; y si bien en líneas generales en ambos
supuestos ocurre que el autor actúa por un móvil
repulsivo socialmente, la segunda de las diferencias
encuentra su sustento en el hecho de que en el supuesto
del inc. 3ro. el accionar del sicario es limitado, solo
puede actuar por precio o promesa remuneratoria, mientras
que en el inciso. 4to. el actuar debe resultar por
codicia, supuesto que resulta de mayor amplitud, y es que
codicia se refiere a una característica espiritual del
autor, vale decir, a su inclinación exagerada al lucro,
dicha codicia en el ánimo del agente no debe provenir de
una promesa previa al hecho.
Puede existir una concurrencia real entre ambos
incisos en cabeza del mandatario, por cuanto éste puede
contratar un sicario para matar al sujeto pasivo con un
claro ánimo de codicia, por ejemplo el instigador manda a
matar a su hermano para acrecentar su herencia.
VIII) Legislación del Mercosur y otros países
latinoamericanos: El Código Penal de la República del
Paraguay, prevé en el Título I, denominado “Hechos
punibles contra la persona”, el cual en su capítulo I.
“Hechos punibles contra la vida”, en la redacción del
artículo 105 que contempla los tipos de homicidio. Así la
figura simple en su inciso, 1º y las agravantes en su
inciso 2º, donde se prevé una pena que varía de entre los
cinco años y puede llegar hasta veinticinco años.
Concretamente el punto 5 del inciso de mención, reprime a
quién “actuara con ánimo de lucro”. La comisión redactora
explicaba que allí se contempla “…el homicidio por paga,
es decir, el asesinato…”. Cómo se ve, la figura no
resulta similar a nuestro inciso 3ro. sino más bien
encuadraría en nuestro inciso 4to. del artículo 80.
Cabría concluir que en la figura del Código Penal
Paraguayo, se pretende unificar los tipos penales de
nuestros incisos 3ro y 4to, ello tomando en consideración
los dichos de la ya citada comisión redactora.
El Código Penal de la República Oriental del
Uruguay, legisla respecto de los delitos contra la vida
en el Título XII, el cual lleva como nombre “De los
delitos contra la personalidad física y moral del
hombre”, siendo que en el Capítulo I, en el artículo 312
(“Circunstancias agravantes muy especiales”), con una
penalidad que abarca entre los quince a treinta años,
cuando el homicidio fuera cometido, conforme el inciso
2do. “Por precio o promesa remuneratoria”. Cómo se
observa, la figura resulta idéntica a nuestro inciso 3ro.
El Código Penal de la República Federativa del
Brazil, prevé en su Parte Especial, título I, los
crímenes contra las personas, Capítulo I, Crímenes contra
la vida, artículo 121, reprime en su inciso 2do. a los
homicidios agravados y en el punto I a aquél homicidio
llevado adelante “mediante paga o promesa de
recompensa…”, contemplando una pena de doce a treinta
años. Ahora bien, si bien al traducir el artículo del
portuguez al castellano, los giros idiomáticos no
resultan idénticos a los utilizados por nuestro Código
Penal, lo cierto es que, resulta el mismo tipo penal que
el previsto en nuestro inciso 3ro. así, basta para
observar la similitud, la descripción que realiza
Bitencourt al comentar éste inciso del Código Penal de
Brazil, “Este es un crimen típico de ejecución atribuída
a los famosos ‘jagunços”, es un crimen mercenario”.
A su turno el Código Penal de la República
Bolivariana de Venezuela, no contempla una figura como la
prevista en nuestro inciso 3ro. debiéndose encuadrar el
supuesto en lo que sería el artículo 406, inciso 1ro. El
cual castiga a la pena de quince años a veinte años de
prisión a quien cometa el homicidio por motivos fútiles o
innobles. En resumen, éste código no contempla una figura
cerrada como la que establece nuestra legislación, sino
más bien una de tipo abierto, que deja librado –en
demasía para mi gusto- al criterio del juzgador ¿qué debe
interpretarse como motivo fútil o innoble?.
Así, se puede apreciar que salvo en el caso de
Venezuela que no contempla la figura en tratamiento, el
resto si lo hace, de tal forma que en un hipotético
Código Penal del Mercosur, la redacción de nuestro
artículo 80 inciso 3ro. prácticamente podría ser adoptada
sin modificación alguna por todos los miembros, siendo
que las variaciones se dan en cuanto a la pena que podría
corresponderle a los autores, esto es mandante y sicario,
siendo la que prevé nuestra legislación la más gravosa.
Si bien, un término medio podría resultar aquella que
abarcara entre los 25 y los 30 años de prisión.
Ahora bien, analizando la redacción de los Códigos
Penales de los estados asociados al Mercosur, los cuales
resultan Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú,
tenemos que:
En el Código Penal del Estado Plurinacional de
Bolivia, si bien a la fecha se encuentra en suspenso la
entrada en vigencia del nuevo Código Penal, -ley 122 del
año 2017-, se contempla una figura similar, por cuanto en
el Código en vigencia desde el año 1997, se castiga a
quién matare a otro “En virtud de precio, dones o
promesas”, ello según inc. 4to. del artículo 252. Por su
parte en el nuevo texto se contempla en el inciso 11 del
artículo 84 punto II, a quien de muerte cuando: “El hecho
se cometa por precio, pago, recompensa o promesa
remuneratoria”, la pena que corresponde resulta de entre
25 a 30 años de cárcel sin derecho a indulto.
El Código penal de la República de Chile prevé en su
art. 12. Aquellas circunstancias agravantes del tipo
penal, señalando en su inciso 2ª, que el delito se agrava
cuando se lleve adelante al “cometerlo mediante precio,
recompensa o promesa”.
El Código penal de Colombia, en su capítulo segundo,
más precisamente en el artículo 104, lleva adelante el
tratamiento de las circunstancias de agravación del
homicidio. En el mismo se establece que la pena aplicable
al autor del ilícito en tratamiento será de veinticinco
(25) a cuarenta (40) años de prisión, el tipo penal se
sindica en el inciso 4to. y se lleva adelante cuando el
agente mate “Por precio, promesa remuneratoria, ánimo de
lucro o por otro motivo abyecto o fútil”.
A su turno el Código Penal de Ecuador en su artículo
143, expresamente tipifica el sicariato, siendo que
incurre en el mismo aquella persona que mate a otra por
precio, pago, recompensa, promesa remuneratoria u otra
forma de beneficio, para sí o un tercero, previendo una
pena privativa de libertad de veintidós a veintiséis
años. El artículo en su párrafo segundo deja claro que la
misma pena se aplicará al mandante, es decir aquél, que
en forma directa o por intermediación, encargue u ordene
el cometimiento de este ilícito.
Por último el código penal de Perú, en la redacción
de su artículo 108 trata al homicidio calificado,
específicamente prevé en el mismo al “asesinato”,
sosteniendo que “será reprimido con pena privativa de
libertad no menor de quince años el que mate a otro
concurriendo cualquiera de las circunstancias siguientes:
1. Por ferocidad, por lucro o por placer”.
Como se observa aquí, con algunas modificaciones
todos los Códigos Penales de los países asociados al
Mercosur, contemplan una figura similar a nuestro inciso
3ro. del Código Penal, en el caso del ecuatoriano,
aclarando en el mismo texto de la ley que el mandante
recibirá la misma pena que el sicario. Siendo la pena
máxima la que prevé el código colombiano (40 años). El
Código Penal de Perú, incorpora la acción de obrar con
lucro, lo que lo asimila, al igual que el Código
Paraguayo, al inciso 4to. de nuestro artículo 80.
Mientras que el ecuatoriano, deja claro que el sicario
puede llevar adelante la acción procurando que el
beneficiario patrimonial resulte un tercero no
interviniente en el hecho ilícito.
En definitiva, se observa claramente que la figura
en tratamiento es receptada en casi todos los países
miembros del Mercosur o asociados al mismo, siendo en
todos los casos considerado un tipo de homicidio
agravado, esto acredita lo ancestral de la conducta
prohibida, y lo repugnante que desde siempre en nuestra
cultura resulta que un sujeto contrate a otro para dar
muerte a la víctima.
BIBLIOGRAFIA:
1) Levene, Ricardo (h); El delito de homicidio, 3ra.
edición actualizada, pág. 210).
2) Ricardo Levene (h), ob. Cit.
3) Bitencourt, Cezar Roberto; Tratado de Derecho Penal,
tomo II, pág. 40.
4) Politoff, Matus, Ramirez; lecciones de Derecho Penal
Chileno, parte especial, 2da. ed. Actualizada, pág 65/66.
5) Creus, Carlos; Derecho Penal, parte especial, tomo I,
pág. 25.
6) Donna, Edgardo Alberto; Derecho Penal, Parte Especial,
tomo a), pág. 43.
7) Salinas Siccha, Ramiro; Derecho Penal, Parte Especial,
Estudio dogmático integral del Código Penal Peruano, pág.
58.
8) Garrido Montt, Mario; Derecho Penal, Parte Especial,
III pág. 59.
9) Levene, Ricardo (h), ob. cit.
10) Buompadre, Jorge E; Derecho Penal Parte Especial;
tomo I, pág. 47.
11) Levene, Ricardo (h); ob. cit.
12) D’alessio, José; Código Penal Comentado y anotado,
pág. 14, parte especial, ed La ley)
13) Etcheberry, Luis A; Derecho Penal Parte Especial,
pág. 62.
(14) Politoff, Matus, Ramirez; ob. cit)
(15) Buompadre, Jorge E; ob. cit.)
(16) Soler, Sebastián; ob, cit.)
(17) Donna, Edgardo Alberto; ob. cit.)
(18) Creus, Carlos; ob. cit.)