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Doctrina 47933

El documento aborda el homicidio por encargo, analizando su historia, fundamentos y elementos constitutivos. Se discuten las diferencias con otros tipos penales, la legislación vigente y propuestas de reforma en el contexto argentino y latinoamericano. Además, se examinan los roles de los participantes en el delito y las implicaciones legales de sus acciones.

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Doctrina 47933

El documento aborda el homicidio por encargo, analizando su historia, fundamentos y elementos constitutivos. Se discuten las diferencias con otros tipos penales, la legislación vigente y propuestas de reforma en el contexto argentino y latinoamericano. Además, se examinan los roles de los participantes en el delito y las implicaciones legales de sus acciones.

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ALGUNAS CUESTIONES DEL HOMICIDIO POR ENCARGO:

(Dr. Hugo Antonino Alegre, abogado graduado en la UNLZ, egresado de la Escuela Judicial

del Consejo de la Magistratura de la Provincia de Buenos Aires; Auxiliar Letrado del

Juzgado de Garantías nro. 5 del Departamento Judicial Quilmes).

I). Antecedentes históricos, normativos y Proyectos de

Ley; II). Fundamentos de la agravante; III). Elementos

del Tipo en el homicidio por encargo. A) Tipo objetivo;

B). Tipo Subjetivo; C). Dolo; IV). Consumación y

Tentativa; V). Aplicación de los artículos 22 y 41 bis

del Código Penal; VI). Derecho Penal de autor. Libertad

condicional (artículo 14 Código Penal); VII)

Diferenciación con el tipo penal previsto en el artículo

80 inciso 4to. del C.P., esto es el homicidio llevado

adelante por, entre otros supuestos, codicia; VIII)

Legislación del Mercosur y otros países latinoamericanos;

Bibliografía.

SUMARIO: El presente trabajo tiene como objetivo

desarrollar los antecedentes históricos del delito

conocido comúnmente como asesinato, repasando los

requisitos del tipo para que se tenga por subsumido el

hecho en el mismo, realizando un comparativo con los

últimos proyectos en danza y la legislación del Mercosur.


SUMMARY: The purpose of this work is to develop the

historical background of the crime commonly known as

murder, reviewing the requirements of the type so that

the fact is considered subsumed, making a comparison with

the latest projects maded and also Mercosur legislation.

I). Antecedentes históricos, normativos y Proyectos

de Ley. Este tipo de homicidio que pasamos a explicar es

el que se conoció como verdadero y único asesinato desde

el punto de vista técnico (1). Ahora bien, algunos

sostienen que el término asesinato, proviene de las

palabras árabes Hashsha-shin, cuyo significado sería

bebedores o fumadores de hachís; así entre los siglos

VIII-XV habría existido una secta militar y religiosa

chiita (los nizaríes) que surgió en Medio Oriente. Estos

hassassin, por motivos políticos o religiosos acababan

con la vida de reyes, miembros religiosos, militares y

políticos relevantes de la sociedad de su época, lo que

les deparó gran fama y temor, y llevó a que su nombre

trascendiera hacia Europa, lugar en donde el nombre se

fue adaptando a las diferentes lenguas: assassins

(inglés), assassin (francés), assassinen (alemán),

assassino (italiano y portugués), assassinus (latín) y


asesino (español). Por su parte Carrara hace provenir

esta denominación de unos pueblos situados cerca del

Monte Líbano, llamados asesinos, cuyo rey Arsacide

conseguía, mediante recompensas, infiltrar gente entre

sus enemigos, especialmente en los ejércitos cristianos

que actuaban en las Cruzadas, a fin de producir bajas en

las tropas contrarias. Al parecer llegó a obtener los

servicios de los propios cristianos, lo que motivó una

bula del Papa Inocencio IV en contra de estas

actividades.

Ahora bien, el término se emparentó a lo que en el

derecho romano, se conocía como crimen sicarii (por sica,

puñal en latín), quien era el sujeto pagado para matar,

por ello también se lo denominó latrocinio, por cuanto en

el Imperio Romano se denominaba así a los mercenarios.

Carrara, en éste punto siguiendo a Bohemer, afirma que el

latrocinio es el homicidio cometido con fines de lucro,

hoy en doctrina al latrocinio se lo emparenta con el

homicidio en ocasión del robo.

Legislativamente el delito ya se encontraba

específicamente previsto en las VII Partidas del rey

Alfonso, en el título 27 de la séptima partida, se

hallaba en la ley 1, quinto supuesto: La quinta es la de


los asesinos y de los otros traidores, que mata a hurto a

los hombre por algo que les dan.

De las partidas pasa al artículo 139 del Código

Penal Español, el cual en su texto sostenía: Será

castigado como reo de asesinato el que matare a otro

concurriendo alguna de las circunstancias siguientes: 2)

por precio, recompensa o promesa, el Proyecto Tejedor,

lo preveía en el título 2do. artículo cuarto y sostenía

que: Es calificado también de asesinato y tiene la misma

pena: 1°) El homicidio cometido por precio ó promesa

remuneratoria. El denominado código Moreno, sancionado

por ley 11.179 lo incluía junto a otras agravantes, en el

inciso 2 del art. 80; a su turno el decreto ley 4778/63

lo mantuvo intacto. A su turno la ley 17567 del año 1968

la separó del inciso 2do y la ubicó en el inciso 3ro. La

reforma del año 1973, vía ley 20.509, la vuelve a

incorporar al inciso 2do., nuevamente se convierte en el

inciso 3ro. en la ley 21.338, manteniéndose así en la

reforma 23.077. La denominada reforma “Blumberg” (ley

25.886), la mantuvo en su actual ubicación.

El anteproyecto de Código Penal, creado por decreto

P.E.N. 678/12, en su Capítulo I -cuyo título resultaba

delitos contra la vida-, preveía en su artículo 77 a los


homicidios agravados, constando éste de tres incisos, el

3ro. considera homicidio agravado aquél –entre otros

supuestos- que se lleve adelante “a) Por precio o promesa

remuneratoria”. Previendo una pena que abarcaba entre los

quince a treinta años de prisión.

El proyecto presentado por el entonces Diputado

Nacional Sergio Massa, denominado “El Código Justo”, del

año 2015 contemplaba en su Libro Segundo, Parte Especial,

título I, denominado “delitos contra las personas y la

humanidad”, más precisamente en el inciso h) del artículo

87, el cual trataba de los homicidios agravados, al que

“matare por precio, recompensa, promesa remuneratoria o

cualquier beneficio”; la pena para el autor resultaba de

cadena perpetua.

Por último el proyecto 2020, denominado también

Código Borinsky, prevé la figura en su artículo 80 inciso

3ro. y sostiene que se le impondrá prisión perpetua al

que matare “Por precio o promesa remuneratoria”. Es decir

que mantiene el tipo penal en forma inalterable.

II). Fundamentos de la agravante: La agravante

encuentra su sustento en el severo escozor que se

ocasiona en el conjunto de la sociedad, cuando ésta toma

conocimiento de que quienes llevan adelante el tipo


penal; lo hacen, uno por un móvil tan fútil como lo es el

precio o la simple promesa de una retribución, mientras

que el otro para asegurarse la impunidad. Y es que El que

mata lo hace sin motivos personales contra la víctima, y

el matador utiliza a un tercero para que lleve a cabo la

acción. Por eso es agravante, tanto para el autor moral

como para el autor material (2). Así la agravante

encuentra su razón de ser, no en el mandato que el

asesino recibe del tercero, sino en el pacto infame

sobre el precio, que representa la causa por la que el

autor material interviene y comete el hecho. Se sostiene

que la mayor reprobabilidad reposa en la vanalidad del

agente (3). Así se relaciona con la actitud tanto del

que paga y el que recibe el pago, ello así por cuanto

pone de relieve cobardía, búsqueda de impunidad y hasta

falta de motivos, todo lo que hace necesario la

agravación de la pena. También se sostiene que la

agravante se funda en la mayor peligrosidad que para la

comunidad representa esta suerte de profesionalización

del crimen (4); Creus sostiene que la agravante se

sustenta en el bajo motivo que inspira al ejecutor y el

peligro que socialmente representa el homicidio lucrativo


(5). Y es que, todos están menos seguros frente a quien

mata sin odio, sin pasión o motivo conocido (6).

III). Elementos del Tipo en el homicidio por

encargo. A) Tipo objetivo: El hecho punible, denominado

asesinato, consiste en que el sicario, cumpliendo con un

pacto celebrado previamente con su mandante, de muerte a

la víctima.

Uno de los temas que se suele plantear, resulta en

determinar si el asesinato tiene o no autonomía propia.

Considero que el mismo, al igual que los otros homicidios

calificados, no resultan autónomos, sino que solamente

estamos en presencia de un homicidio, que se agrava ante

la concurrencia de determinado supuesto, pero que

continúa siendo su base la muerte de un ser humano a

manos de otro. Contrario a éste razonamiento algunos

autores sostienen que, si bien en ambos hechos punibles

se produce la muerte de una persona, en lo demás las

diferencias resultan notorias. Así se sostiene que, en el

asesinato concurren elementos constitutivos diferentes al

homicidio simple ya sea por la actitud psicológica o por

la forma de actuar del agente (7); cabe acotar que ésta

resultaría ser la posición del Código Penal español de

1995, en el cual en su artículo 138 prescribe que será


castigado como reo de homicidio el que matare a otro,

mientras que el artículo 139 establece que será castigado

como reo de asesinato el que matare a otro concurriendo

alevosía, por precio, recompensa o promesa; por

ensañamiento. Mismo razonamiento se correspondería en el

Código Penal alemán el cual en su artículo 211 expresa

que asesino es quien por placer de matar, para satisfacer

el instinto sexual, por codicia, o de otra manera por

motivos bajos, con alevosía, o cruelmente, o con medios

que constituyen un peligro público, o para facilitar otro

hecho o para encubrirlo, mata a un ser humano; mientras

que homicida resulta quien mata a un ser humano sin ser

asesino, según texto del artículo 212 del C.P.

Sujeto Activo: Se requiere la concurrencia de al

menos dos sujetos, por un lado el mandante y por el otro

el sicario. Así éste tipo penal resulta un delito de

participación necesaria (plurisubjetivo), o sea, requiere

de dos sujetos, el comportamiento de cada uno de ellos

integra el tipo, no solo el del sicario. Aquí se exige la

actividad de dos sujetos activos y ambos son autores (8).

Sería el caso de una autoría funcional, es decir cada

autor cumple una función, un rol en el hecho, así se

podría sostener que uno “siembra el hecho y el otro lo


cocecha”. En similares términos se sostiene que también

puede haber más de dos si el destinado a ser autor

material encarga la comisión a un tercero, en cuyo caso

pasa también a ser autor moral. A todos les alcanzara

entonces la agravante (9). Ahora bien, en aquellos casos

en los que media un exceso del sicario en el mandato

recibido, cada parte responde, una por aquello que

comisionó y la otra por el hecho cometido (10). En

similares términos se responderá con relación a otras

agravantes que puedan concursar, por ejemplo el mandante

contrata un sicario para asesinar a su padre, en dicho

supuesto éste último responderá sólo por la agravante

del inc. 3ro. Para Antolisei, si una persona encarga a

otra que lesione a un tercero y este es muerto por

aquella, que con eso cree hacer mas méritos, la primera

solo responde por el homicidio preterintencional o

lesiones, pues la acción del ejecutor es un

acontecimiento rarísimo, por lo que el participe no

responde del resultado, que no puede considerarse obra

suya. Lo mismo es para Impallomeni: el mandante responde

por homicidio culposo. En cambio, para Vannini, ambos

responden por homicidio doloso (11). En éste punto

considero que el mandatario limita su responsabilidad,


conforme la teoría del dominio del hecho, es evidente que

el agente contrata al sicario para cometer un delito

determinado y si éste último excede el límite de su

mandato, el mandante no puede responder por ello,

quedando limitada su responsabilidad al hecho punible

querido. La agravante se mantiene, aún cuando hubiere

mediado un error in personan por parte del ejecutor.

A su turno los partícipes quedarán comprendidos

dentro de la agravante, en el supuesto de que hubieren

obrado teniendo conocimiento del pacto, aún cuando no

recibieran los beneficios de la retribución.

Sujeto Pasivo: Sujeto pasivo puede ser cualquier

sujeto, no se requiere que reúna ninguna cualidad en

particular, en todo caso si la víctima reuniere otra

agravante de las contempladas en la ley, habrá un

concurso de delitos, del cual responderá sólo aquél

sujeto activo tocado por dicha agravante. Para el caso,

si el mandatario encarga el homicidio de su padre, el

sicario responderá sólo por una de las agravantes,

mientras que el instigador lo hará también por el

homicidio previsto en el inciso 1ro. Ahora bien, en la

misma hipótesis pero a la inversa, es decir el

mandatario contrata al asesino, para que éste último


mate a su propio padre. Aquí sería el sicario quién

respondería por las dobles agravantes previstas en los

incisos 1ro. y 3ro. del Código Sustantivo.

Acción Típica: La acción típica resulta en la

concreción de un pacto entre el mandatario y el sicario,

dicho pacto que resulta claramente el núcleo de esta

calificante (12) implica que el primero contrata en forma

inequívoca a través de un convenio expreso de manera

verbal o escrito, pero nunca tácito o presumido al

segundo para que de muerte a una persona, a cambio de un

precio o suma remuneratoria. En este último caso, no es

necesario que la recompensa se llegue a percibir

efectivamente: basta con que ella haya existido y haya

sido el móvil determinante del hecho (13).

Ahora bien por precio, coincide la doctrina

mayoritaria, se entiende al pago que se realiza antes de

que el sicario intente llevar adelante su parte del

acuerdo. Dicho pago puede consistir en dinero en efectivo

u otro objeto de valor que pueda ser suceptible de

apreciación pecuniaria, excluyéndose por tanto las

afectivas (como los favores sexuales) y las recompensas

(14), como así también la satisfacción de vicios o

apetencias de otra índole, queda fuera del concepto y no


genera la agravante (15). Así se ha dicho que no puede

considerarse que sea precio o promesa remuneratoria

ofrecer la mano de un pariente que no llevara bienes al

matrimonio, que no enriquecerá al matador por la herencia

o por la dote. Sería otra clase de premio, pero no uno

económico (16).

B). Tipo Subjetivo: En éste caso el tipo subjetivo

de la agravante consiste, para el mandatario en tener en

su ánimo comprar la voluntad del sicario para quitarle la

vida a una persona; mientras que para el sicario en matar

con la finalidad de recibir un beneficio pecuniario. De

tal forma que el precio o promesa remuneratoria resulta

el nexo común en las voluntades de ambos agentes.

C). Dolo: En éste punto cabe decir que el dolo puede

sufrir variaciones conforme la intensidad de la

conciencia o voluntad con la que el agente llevó o

intentó llevar adelante su conducta. Ahora bien, en

líneas generales se suelen señalar tres grados de dolo.

a). Dolo Directo o de primer grado, en éste supuesto

el sujeto activo busca realizar un hecho y lo ejecuta.

Existe coincidencia tanto entre lo que desea (elemento

volitivo) y lo que ejecuta (elemento cognitivo).

Doctrinariamente es lo que se suele denominar como el


dolo propiamente dicho. Conforme señala Roxin, en todos

los tipos de dolo consiste en el querer y saber de todas

las circunstancias del tipo penal.

b). Dolo de Consecuencias Necesarias o dolo de

segundo grado. En ésta hipótesis el agente quiere llevar

adelante un hecho ilícito y tiene plena conciencia de que

para la concreción del mismo necesariamente tendrá que

ocasionar una consecuencia adicional, un daño colateral

que se encuentra ligado al resultado. Así el mismo acepta

dichas consecuencias, de tal forma que en el supuesto

prima el elemento intelectual (el conocimiento), ello por

cuanto no solo advierte, sino que también acepta que su

acción puede traer consigo otro delito.

c). Dolo Eventual, en éste caso el agente no quiere

que se produzca el resultado delictivo, pero es

consciente de que puede ocurrir el mismo y asume el

riesgo y lleva adelante la acción. Sostiene el maestro

Español Mir Puig que “Si en el dolo directo de segundo

grado el autor representa el delito como consecuencia

inevitable, en el dolo eventual (o dolo condicionado) se

le aparece como resultado posible (eventual)”.

Así las cosas, claramente en el presente delito en

estudio solo resulta posible el dolo de primer grado, es


decir el dolo propiamente dicho, el cual debe estar

presente en ambos sujetos activos, esto es el inductor y

el sicario.

IV). Consumación y Tentativa: El tipo penal se

consuma al momento en que el sicario da muerte a la

víctima, por cuanto claramente en ese instante honra el

pacto que celebró con su mandatario, es allí que se

cumple con lo acordado, resultando indiferente si el

sicario llega o no a percibir su premio.

Es un delito que admite la tentativa, la misma

ocurre cuando el sicario no logra cometer el asesinato.

Ahora bien, cabe decir que la celebración del pacto

entre mandante y sicario no entra en los límites de la

tentativa, es un acto preparatorio y por lo tanto no

punible, de acuerdo a las reglas generales de la

participación (17). En cuanto al desistimiento, cabe

decir que en nada beneficia al mandante, aquél

desistimiento llevado adelante por el sicario, a cuyo

respecto se da un supuesto de tentativa acabada (18). El

instigador sólo podrá beneficiarse con la figura del

artículo 43 del C.P (arrepentimiento activo), cuando él a

través de su actividad logre impedir la consumación.


V). Aplicación de los artículos 22 bis y 41 bis del

Código Penal. Considero que resultan de aplicación tanto

la pena accesoria prevista por el art. 22 bis del Cód.

Penal, como así también la prevista en el artículo 41 bis

del mismo texto legal.

VI). Derecho Penal de autor. Libertad condicional

(artículo 14 Código Penal). Los partícipes del delito en

estudio, ya no pueden ser beneficiados, de cumplimentar

los requisitos legales para ello, de la libertad

condicional, por cuanto en su momento la presente figura

legal no resultaba una de aquellas que la ley 25.892

expresamente contemplaba como prohibidas, sin embargo

luego de la reforma de la ley 27.375 publicada en el B.O.

28/7/17, quienes hubieren cometido cualquiera de los

homicidios calificados se encuentran impedidos de gozar

del beneficio.

VII) Diferenciación con el tipo penal previsto en el

artículo 80 inciso 4to. del C.P., esto es el homicidio

llevado adelante por, entre otros supuestos, codicia. La

primera de las diferencias se centra en el hecho de que

el tipo penal del inciso 3ro. se requiere de dos sujetos

pasivos, el instigador o mandante y el sicario, mientras

que en el previsto en el inciso 4to. el agente resulta


uno solo; y si bien en líneas generales en ambos

supuestos ocurre que el autor actúa por un móvil

repulsivo socialmente, la segunda de las diferencias

encuentra su sustento en el hecho de que en el supuesto

del inc. 3ro. el accionar del sicario es limitado, solo

puede actuar por precio o promesa remuneratoria, mientras

que en el inciso. 4to. el actuar debe resultar por

codicia, supuesto que resulta de mayor amplitud, y es que

codicia se refiere a una característica espiritual del

autor, vale decir, a su inclinación exagerada al lucro,

dicha codicia en el ánimo del agente no debe provenir de

una promesa previa al hecho.

Puede existir una concurrencia real entre ambos

incisos en cabeza del mandatario, por cuanto éste puede

contratar un sicario para matar al sujeto pasivo con un

claro ánimo de codicia, por ejemplo el instigador manda a

matar a su hermano para acrecentar su herencia.

VIII) Legislación del Mercosur y otros países

latinoamericanos: El Código Penal de la República del

Paraguay, prevé en el Título I, denominado “Hechos

punibles contra la persona”, el cual en su capítulo I.

“Hechos punibles contra la vida”, en la redacción del

artículo 105 que contempla los tipos de homicidio. Así la


figura simple en su inciso, 1º y las agravantes en su

inciso 2º, donde se prevé una pena que varía de entre los

cinco años y puede llegar hasta veinticinco años.

Concretamente el punto 5 del inciso de mención, reprime a

quién “actuara con ánimo de lucro”. La comisión redactora

explicaba que allí se contempla “…el homicidio por paga,

es decir, el asesinato…”. Cómo se ve, la figura no

resulta similar a nuestro inciso 3ro. sino más bien

encuadraría en nuestro inciso 4to. del artículo 80.

Cabría concluir que en la figura del Código Penal

Paraguayo, se pretende unificar los tipos penales de

nuestros incisos 3ro y 4to, ello tomando en consideración

los dichos de la ya citada comisión redactora.

El Código Penal de la República Oriental del

Uruguay, legisla respecto de los delitos contra la vida

en el Título XII, el cual lleva como nombre “De los

delitos contra la personalidad física y moral del

hombre”, siendo que en el Capítulo I, en el artículo 312

(“Circunstancias agravantes muy especiales”), con una

penalidad que abarca entre los quince a treinta años,

cuando el homicidio fuera cometido, conforme el inciso

2do. “Por precio o promesa remuneratoria”. Cómo se

observa, la figura resulta idéntica a nuestro inciso 3ro.


El Código Penal de la República Federativa del

Brazil, prevé en su Parte Especial, título I, los

crímenes contra las personas, Capítulo I, Crímenes contra

la vida, artículo 121, reprime en su inciso 2do. a los

homicidios agravados y en el punto I a aquél homicidio

llevado adelante “mediante paga o promesa de

recompensa…”, contemplando una pena de doce a treinta

años. Ahora bien, si bien al traducir el artículo del

portuguez al castellano, los giros idiomáticos no

resultan idénticos a los utilizados por nuestro Código

Penal, lo cierto es que, resulta el mismo tipo penal que

el previsto en nuestro inciso 3ro. así, basta para

observar la similitud, la descripción que realiza

Bitencourt al comentar éste inciso del Código Penal de

Brazil, “Este es un crimen típico de ejecución atribuída

a los famosos ‘jagunços”, es un crimen mercenario”.

A su turno el Código Penal de la República

Bolivariana de Venezuela, no contempla una figura como la

prevista en nuestro inciso 3ro. debiéndose encuadrar el

supuesto en lo que sería el artículo 406, inciso 1ro. El

cual castiga a la pena de quince años a veinte años de

prisión a quien cometa el homicidio por motivos fútiles o

innobles. En resumen, éste código no contempla una figura


cerrada como la que establece nuestra legislación, sino

más bien una de tipo abierto, que deja librado –en

demasía para mi gusto- al criterio del juzgador ¿qué debe

interpretarse como motivo fútil o innoble?.

Así, se puede apreciar que salvo en el caso de

Venezuela que no contempla la figura en tratamiento, el

resto si lo hace, de tal forma que en un hipotético

Código Penal del Mercosur, la redacción de nuestro

artículo 80 inciso 3ro. prácticamente podría ser adoptada

sin modificación alguna por todos los miembros, siendo

que las variaciones se dan en cuanto a la pena que podría

corresponderle a los autores, esto es mandante y sicario,

siendo la que prevé nuestra legislación la más gravosa.

Si bien, un término medio podría resultar aquella que

abarcara entre los 25 y los 30 años de prisión.

Ahora bien, analizando la redacción de los Códigos

Penales de los estados asociados al Mercosur, los cuales

resultan Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú,

tenemos que:

En el Código Penal del Estado Plurinacional de

Bolivia, si bien a la fecha se encuentra en suspenso la

entrada en vigencia del nuevo Código Penal, -ley 122 del

año 2017-, se contempla una figura similar, por cuanto en


el Código en vigencia desde el año 1997, se castiga a

quién matare a otro “En virtud de precio, dones o

promesas”, ello según inc. 4to. del artículo 252. Por su

parte en el nuevo texto se contempla en el inciso 11 del

artículo 84 punto II, a quien de muerte cuando: “El hecho

se cometa por precio, pago, recompensa o promesa

remuneratoria”, la pena que corresponde resulta de entre

25 a 30 años de cárcel sin derecho a indulto.

El Código penal de la República de Chile prevé en su

art. 12. Aquellas circunstancias agravantes del tipo

penal, señalando en su inciso 2ª, que el delito se agrava

cuando se lleve adelante al “cometerlo mediante precio,

recompensa o promesa”.

El Código penal de Colombia, en su capítulo segundo,

más precisamente en el artículo 104, lleva adelante el

tratamiento de las circunstancias de agravación del

homicidio. En el mismo se establece que la pena aplicable

al autor del ilícito en tratamiento será de veinticinco

(25) a cuarenta (40) años de prisión, el tipo penal se

sindica en el inciso 4to. y se lleva adelante cuando el

agente mate “Por precio, promesa remuneratoria, ánimo de

lucro o por otro motivo abyecto o fútil”.


A su turno el Código Penal de Ecuador en su artículo

143, expresamente tipifica el sicariato, siendo que

incurre en el mismo aquella persona que mate a otra por

precio, pago, recompensa, promesa remuneratoria u otra

forma de beneficio, para sí o un tercero, previendo una

pena privativa de libertad de veintidós a veintiséis

años. El artículo en su párrafo segundo deja claro que la

misma pena se aplicará al mandante, es decir aquél, que

en forma directa o por intermediación, encargue u ordene

el cometimiento de este ilícito.

Por último el código penal de Perú, en la redacción

de su artículo 108 trata al homicidio calificado,

específicamente prevé en el mismo al “asesinato”,

sosteniendo que “será reprimido con pena privativa de

libertad no menor de quince años el que mate a otro

concurriendo cualquiera de las circunstancias siguientes:

1. Por ferocidad, por lucro o por placer”.

Como se observa aquí, con algunas modificaciones

todos los Códigos Penales de los países asociados al

Mercosur, contemplan una figura similar a nuestro inciso

3ro. del Código Penal, en el caso del ecuatoriano,

aclarando en el mismo texto de la ley que el mandante

recibirá la misma pena que el sicario. Siendo la pena


máxima la que prevé el código colombiano (40 años). El

Código Penal de Perú, incorpora la acción de obrar con

lucro, lo que lo asimila, al igual que el Código

Paraguayo, al inciso 4to. de nuestro artículo 80.

Mientras que el ecuatoriano, deja claro que el sicario

puede llevar adelante la acción procurando que el

beneficiario patrimonial resulte un tercero no

interviniente en el hecho ilícito.

En definitiva, se observa claramente que la figura

en tratamiento es receptada en casi todos los países

miembros del Mercosur o asociados al mismo, siendo en

todos los casos considerado un tipo de homicidio

agravado, esto acredita lo ancestral de la conducta

prohibida, y lo repugnante que desde siempre en nuestra

cultura resulta que un sujeto contrate a otro para dar

muerte a la víctima.

BIBLIOGRAFIA:
1) Levene, Ricardo (h); El delito de homicidio, 3ra.
edición actualizada, pág. 210).
2) Ricardo Levene (h), ob. Cit.
3) Bitencourt, Cezar Roberto; Tratado de Derecho Penal,
tomo II, pág. 40.
4) Politoff, Matus, Ramirez; lecciones de Derecho Penal
Chileno, parte especial, 2da. ed. Actualizada, pág 65/66.
5) Creus, Carlos; Derecho Penal, parte especial, tomo I,
pág. 25.
6) Donna, Edgardo Alberto; Derecho Penal, Parte Especial,
tomo a), pág. 43.
7) Salinas Siccha, Ramiro; Derecho Penal, Parte Especial,
Estudio dogmático integral del Código Penal Peruano, pág.
58.
8) Garrido Montt, Mario; Derecho Penal, Parte Especial,
III pág. 59.
9) Levene, Ricardo (h), ob. cit.
10) Buompadre, Jorge E; Derecho Penal Parte Especial;
tomo I, pág. 47.
11) Levene, Ricardo (h); ob. cit.
12) D’alessio, José; Código Penal Comentado y anotado,
pág. 14, parte especial, ed La ley)
13) Etcheberry, Luis A; Derecho Penal Parte Especial,
pág. 62.
(14) Politoff, Matus, Ramirez; ob. cit)
(15) Buompadre, Jorge E; ob. cit.)
(16) Soler, Sebastián; ob, cit.)
(17) Donna, Edgardo Alberto; ob. cit.)
(18) Creus, Carlos; ob. cit.)

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