TEMA 4.
EL APARATO RESPIRATORIO,
ESTRUCTURA Y FUNCIONES
4.1 El aparato respiratorio.
El aparato respiratorio está constituido por el conjunto de órganos
que se encargan de llevar el oxígeno que inspiramos hacia el interior
de nuestras células.
La respiración es un proceso involuntario y automático, en que se
extrae el oxígeno del aire inspirado y se expulsan los gases de
desecho en el aire espirado. Es decir, tomar oxígeno del aire y
desprender el dióxido de carbono que se produce en las células.
4.1.1 Anatomía del sistema respiratorio.
Vías respiratorias: Conductos por los que pasa el aire en su entrada
y salida del organismo. Se clasifican en:
Vías respiratorias altas: fosas nasales y faringe. Se encargan
de controlar el ingreso del aire y la limpieza y calentamiento del
mismo.
Vías respiratorias bajas: laringe, tráquea y bronquios. Se
encargan de conducir el aire a los pulmones y de los pulmones
al exterior.
Pulmones: Lugar donde se realiza el intercambio de gases.
Fosas nasales.
Funciones: Conducir el aire, limpiarlo, calentarlo y darle humedad.
Presenta dos orificios nasales anteriores, llamadas nares y
otras dos posteriores llamadas coanas.
Divididas por el tabique nasal.
La pituitaria: tiene como fin calentar el aire que entra durante
la inspiración
Las fosas nasales están comunicadas con faringe, boca, oídos
y ojos.
Faringe.
Tubo compuesto por distintas capas de mucosa y musculares,
situado a nivel de las seis primeras vértebras cervicales. En su parte
alta se comunica con las fosas nasales (nasofaringe), en el centro
con la boca (bucofaringe) y en la parte baja con la laringe
(laringofaringe).
En ella existen unas células defensivas llamadas vegetaciones.
Laringe.
Órgano situado por delante de la faringe. De estructura cartilaginosa
y muscular. Tiene mayor dimensión en el hombre que en la mujer.
Funciones:
Permite el paso del aire.
Sirve de barrera defensiva, pues impiden el paso de
elementos sólidos a través de ella a la tráquea.
Es responsable fonación (emite sonidos).
Tráquea.
Conducto inferior que discurre por la cavidad torácica de unos 11cm
de longitud. De forma semicircular y constituido por anillos
cartilaginosos, que le dan rigidez y evita que este órgano colapse en
la respiración.
En su parte inferior se bifurca en los bronquios.
Funciones:
Conducir el aire.
En ella se produce el reflejo del estornudo, para expulsar
pequeños cuerpos extraños.
Bronquios.
Tenemos dos principales, uno para cada pulmón. Tienen forma de un
cilindro hueco y no son exactamente iguales.
Al entrar en los pulmones se dividen en ramificaciones llamadas
árbol bronquial y finalmente los bronquiolos, conocidos como tubos
bronquiales.
Alveolos.
Formaciones en forma de saco que se forman en la terminación de los
tubos bronquiales. Se componen de una pared delgada, transparente.
En estas estructuras se produce la hematosis (intercambio gaseoso).
Pulmones.
Órganos pares pero asimétricos. El pulmón derecho es más grande y
se divide en tres lóbulos, el izquierdo se divide en dos. Esto sucede
porque el izquierdo alberga el corazón. Rosados y esponjosos cuando
están sanos.
Están cubiertos por una membrana delgada y brillante llamada
pleura, dividida en:
Pleura parietal. Cubre la pared torácica, el mediastino y
diafragma.
Pleura visceral. Está unida a la superficie de los pulmones.
Cavidad pleural. Pequeña cavidad entre ambas capas pleurales,
que contiene el líquido pleural, cuya función es facilitar el
movimiento de los pulmones durante la respiración.
Diafragma.
Músculo con forma de paracaídas que separa la cavidad torácica de la
cavidad abdominal y que al contraerse ayuda a la entrada del aire a
los pulmones. Papel muy importante en la respiración.
4.1.2 Fisiología de la respiración.
Proceso de la respiración: Transporte de oxígeno desde la
atmósfera hasta los alveolos y la eliminación de CO2 desde los
alveolos hacia el exterior. Se realiza en varias fases: ventilación
pulmonar, intercambio de gases, transporte de gases en sangre y
regulación de la ventilación.
Mecánica de la ventilación
Ventilación pulmonar. Proceso mediante el cual el aire, se mueve
hacia el interior y exterior de los pulmones, para mantener las
concentraciones adecuadas de O2 y CO2 en los alveolos.
Se divide en dos fases:
Inspiración. Movimiento que utilizamos para introducir aire en
los pulmones. Se ensancha la pared torácica y se crea una
presión dentro de los pulmones y si la nariz y boca están
abiertos, entra aire. El diafragma se contrae, bajando hacia la
cavidad abdominal. Esto provoca una ampliación de la cavidad
torácica y el aire de los pulmones aumenta.
La inspiración acaba cuando la expansión de la cavidad torácica
cesa y la presión intrapulmonar aumenta.
Expiración. Fase de vaciado de pulmones. Los músculos
inspiratorios se relajan y el tejido elástico de los pulmones se
encoge. El esternón y costillas bajan y el diafragma vuelve a su
posición inicial. Estos movimientos disminuyen el tamaño de los
pulmones, devolviendo a la caja torácica a sus dimensiones
normales. Esto fuerza al aire a salir al exterior.
Este proceso acaba cuando la presión intrapulmonar es menor
que la presión atmosférica.
Músculos implicados en la ventilación.
Para efectuar los movimientos respiratorios participan
principalmente los siguientes músculos:
Inspiratorios:
Diafragma. Músculo esencial en la respiración.
Intercostales externos. Su contracción aumenta los
espacios intercostales y eleva las costillas inferiores.
Esternocleidomastoideos, pectorales y escalenos.
Se sitúan en el cuello y tiene lugar en la inspiración,
cuando la respiración es forzada.
Espiratorios:
Intercostales internos.
Serratos menores.
Cuadrado lumbar.
Abdominales.
Volúmenes y capacidades pulmonares.
(Foto de la tabla en el móvil)
Control de la ventilación.
La frecuencia y profundidad de la respiración están ajustadas
para responder a las necesidades metabólicas del cuerpo.
El centro respiratorio, localizado en la protuberancia cerebral,
controla que la ventilación se produzca de forma rítmica. Este
centro se activa al aumentar el dióxido de carbono y disminuir
el oxígeno en la sangre arterial.
Intercambio de gases.
Tiene lugar a través de las finas paredes de los alvéolos y los
capilares sanguíneos. Principales características:
1) La sangre que llega a los capilares sanguíneos que recubren
los alvéolos pulmonares, está cargada de dióxido de carbono y
contiene poca cantidad de oxígeno.
2) Llega aire del exterior a los alvéolos pulmonares. También
llega dióxido de carbono procedente de los capilares
sanguíneos. Se produce una mezcla de gases.
3) La distancia que hay entre los alvéolos pulmonares y los
capilares sanguíneos es muy pequeña, y las paredes que los
separan son permeables.
4) La sangre que sale de los capilares sanguíneos que recubren
los alvéolos pulmonares hacia el corazón es rica en oxígeno y
pobre en dióxido de carbono.
4.2 Respiración y ejercicio.
Adaptaciones al ejercicio.
La ventilación puede aumentar desde los 5l/min. en reposo hasta los
200 l/min. en ejercicio máximo. A largo plazo se produce un aumento
de la superficie respiratoria, ampliación de la red capilar pulmonar y
mejora de la capacidad difusora alveolo-capilar. La capacidad vital
puede aumentar hasta 2 litros
¿Inspirar por la nariz o boca?
Si el ejercicio es de baja intensidad, lo ideal es inspirar por la nariz.
Cuando la intensidad aumenta, es necesario introducir aire por la
boca.
No es recomendable realizar apneas en ciertos momentos del
ejercicio físico, ya que se abusa de la reserva de oxígeno del
organismo, apurándolo, lo que luego obliga a ventilar forzosamente.
Precaución con la Maniobra de Valsalva, ya que no solo bloquea la
respiración, sino que también causa un gran aumento de la presión
dentro de la cavidad pulmonar que comprime las venas torácicas,
reduciendo el retorno venoso al corazón y la circulación sanguínea al
cerebro.
Respiración en bicicleta…
Cuanto más agachados vayamos, menos favorable es la posición para
la inspiración.
¿Cómo sonarse la nariz?
Lo ideal es cerrar solo una ventana nasal o abrir ampliamente las alas
de la nariz, colocar el pañuelo delante y a continuación efectuar unos
pequeños golpes espiratorios. Si las vías nasales están obstruidas, la
espiración debe ser suave.
4.3 Principales enfermedades
respiratorias.
Sinusitis. Infección bacteriana puede acabar en viral,
provocando fiebre, dolor de cabeza, nariz bloqueada y pérdida
del olfato.
Faringitis. La inflamación de la faringitis causa anginas, fiebre,
dificultad para tragar, dolor de oídos e hinchazón de nódulos
linfáticos.
Laringitis. Causada por un virus, causa ronquera, inflamación
de la garganta y pérdida de la voz.
Bronquitis crónica. Inflamación del recubrimiento de los tubos
bronquiales. Entra y sale menos aire a los pulmones y se tose
mucha flema.
Asma. Trastorno inflamatorio de las vías respiratorias que
causa ataques de sibilancias, dificultad para respirar, presión en
el pecho y tos.
Neumonía. Infección de los alvéolos y bronquiolos producidas
por bacterias, virus y protozoos.
Enfisema. Pérdida de elasticidad pulmonar por la destrucción
del tejido alveolar, generando la reducción de la superficie de
intercambio gaseoso.
4.4. Tabaquismo y aparato respiratorio.
El hábito de fumar origina un aumento de la resistencia de las vías
respiratorias, tomando más difícil desplazar el aire hacia el interior de
los pulmones y hacia afuera. Los músculos respiratorios deben
trabajar de forma más intensa, necesitando más oxígeno.
Durante el ejercicio intenso la resistencia de las vías respiratorias en
los fumadores crónicos puede llegar a duplicar la de quienes no
fuman.
El hábito de fumar también afecta a la cantidad de oxígeno que
puede transportar la hemoglobina.