1.
Introducción
La serie eritrocitaria comprende todas las etapas de desarrollo de los glóbulos
rojos, desde su origen en la médula ósea hasta su maduración completa en la
sangre periférica. Estudiarla es fundamental en el área de Laboratorio Clínico y
Anatomía Patológica, ya que muchas enfermedades hematológicas como
anemias, síndromes mielodisplásicos o intoxicaciones por metales afectan
directamente esta serie celular.
En esta exposición abordaremos cuatro aspectos esenciales: la eritropoyesis,
la morfología del eritrocito, su fisiología, y el metabolismo del hierro, todos con
relevancia clínica y diagnóstica.
2. Eritropoyesis
La eritropoyesis es el proceso por el cual se forman los eritrocitos a partir de
células madre hematopoyéticas. Este proceso ocurre principalmente en la
médula ósea roja y es estimulado por la eritropoyetina, una hormona producida
por los riñones cuando el cuerpo detecta hipoxia o falta de oxígeno en los
tejidos.
Etapas celulares:
Proeritroblasto
Eritroblasto basófilo
Eritroblasto policromatófilo
Eritroblasto ortocromático
Reticulocito
Eritrocito maduro
El proceso dura entre 5 a 7 días y depende de nutrientes esenciales como
hierro, vitamina B12 y ácido fólico. Los reticulocitos son una forma inmadura
que aún contiene restos de ARN y representa alrededor del 1% de los
eritrocitos circulantes.
3. Morfología del eritrocito
El eritrocito maduro es una célula sin núcleo, con forma bicóncava, lo cual le
permite gran flexibilidad y una amplia superficie para el intercambio gaseoso.
Su estructura es clave para su función.
Características normales:
Diámetro: 7 a 8 micras
Color rosado con palidez central (en tinción de Wright o Giemsa)
Sin núcleo ni organelos
Forma de disco bicóncavo
Alteraciones morfológicas comunes:
Anisocitosis: Variación en tamaño
Poiquilocitosis: Variación en forma
Hipocromía: Disminución del color por menos hemoglobina
Policromatofilia: Tinte azulado por ARN residual
Estas alteraciones se observan en el frotis de sangre periférica y son claves
para diagnosticar anemias ferropénicas, megaloblásticas, talasemias, entre
otras.
4. Fisiología del eritrocito
La función principal del eritrocito es el transporte de oxígeno desde los
pulmones hacia los tejidos, y de dióxido de carbono desde los tejidos hacia los
pulmones. Esto se logra gracias a la hemoglobina, una proteína rica en hierro
que puede unirse al oxígeno.
Otras funciones importantes:
Regulación del pH sanguíneo
Participación en el transporte de CO₂
Mantenimiento del equilibrio ácido-base
El eritrocito no tiene mitocondrias ni núcleo, por eso depende exclusivamente
de la glucólisis anaerobia para producir energía (ATP). También usa la vía de
las pentosas fosfato para defenderse del estrés oxidativo.
La vida útil del eritrocito es de unos 120 días, tras lo cual es destruido por
macrófagos en el bazo, hígado y médula ósea.
5. Metabolismo del hierro
El hierro es un mineral esencial, sobre todo para la síntesis de hemoglobina. La
mayor parte del hierro corporal se encuentra en los eritrocitos. La regulación de
su absorción, transporte y almacenamiento es vital para evitar tanto deficiencia
como sobrecarga.
Aspectos clave:
Absorción: Ocurre en el duodeno, principalmente en forma ferrosa
(Fe²⁺).
Transporte: A través de la transferrina, que lo lleva a médula ósea y
otros tejidos.
Almacenamiento: En forma de ferritina y hemosiderina, principalmente
en el hígado.
Regulación: Por la hepcidina, hormona hepática que inhibe la salida de
hierro al plasma cuando hay exceso.
Alteraciones en este metabolismo pueden generar:
Anemia ferropénica: Por deficiencia de hierro
Hemocromatosis: Por sobrecarga de hierro
Anemia de enfermedades crónicas: Por alteración en la disponibilidad
del hierro
6. Conclusión
Comprender la serie eritrocitaria desde sus etapas de formación hasta su
función final permite al profesional del laboratorio clínico y anatomía patológica
detectar, clasificar y orientar el diagnóstico de muchas enfermedades. La
observación microscópica, el hemograma y el estudio del metabolismo del
hierro son herramientas básicas, pero fundamentales, para evaluar
correctamente el estado hematológico del paciente.