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Epoca Del Barroco

La Época del Barroco abarca un periodo entre finales del siglo XVI y mediados del XVIII, caracterizado por una estética intensa y dramática en Europa y América, influenciada por conflictos religiosos y el auge de monarquías absolutas. Este periodo se manifiesta en diversas formas artísticas, desde la arquitectura hasta la literatura, adaptándose a las realidades locales y fusionándose con elementos culturales indígenas y africanos en América. Aunque el término ha sido objeto de debate, representa una era de contrastes y una rica herencia cultural que explora la condición humana y la fugacidad del tiempo.

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Epoca Del Barroco

La Época del Barroco abarca un periodo entre finales del siglo XVI y mediados del XVIII, caracterizado por una estética intensa y dramática en Europa y América, influenciada por conflictos religiosos y el auge de monarquías absolutas. Este periodo se manifiesta en diversas formas artísticas, desde la arquitectura hasta la literatura, adaptándose a las realidades locales y fusionándose con elementos culturales indígenas y africanos en América. Aunque el término ha sido objeto de debate, representa una era de contrastes y una rica herencia cultural que explora la condición humana y la fugacidad del tiempo.

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EPOCA DEL BARROCO

La expresión "Época del Barroco" designa un periodo histórico y cultural que


se desarrolló entre finales del siglo XVI y mediados del siglo XVIII,
principalmente en Europa, aunque con fuerte proyección en América,
especialmente en las colonias españolas y portuguesas. El término
“Barroco”, que originalmente tenía una connotación negativa, proviene del
portugués barroco, que significa “perla irregular”. En sus orígenes, se
utilizaba para criticar un estilo que se consideraba recargado, artificial o
incluso deformado en comparación con la claridad y el equilibrio del
Renacimiento. Sin embargo, con el tiempo, esta denominación fue adoptada
y reivindicada por los estudiosos del arte, la literatura, la música y la historia,
hasta consolidarse como el título oficial de una época caracterizada por una
estética y un pensamiento profundamente marcados por la contradicción, el
dramatismo y la intensidad expresiva.
Hablar de la “Época del Barroco” implica mucho más que referirse a un estilo
artístico. Es un concepto que agrupa una cosmovisión, una sensibilidad
colectiva y un contexto histórico complejo. Se trata de un tiempo atravesado
por profundos conflictos religiosos, como la Reforma y la Contrarreforma,
por guerras devastadoras como la Guerra de los Treinta Años, y por el auge
de las monarquías absolutas, que promovieron las artes como instrumento
de poder y legitimación. En este entorno, el arte barroco se convirtió en una
herramienta para conmover, enseñar, persuadir y glorificar. Lo barroco se
manifestó en la arquitectura con edificaciones fastuosas y decoraciones
exuberantes; en la pintura con el uso dramático del claroscuro; en la
escultura con formas retorcidas y expresivas; en la música con
composiciones complejas y emotivas; y en la literatura con juegos
conceptuales, metáforas elaboradas y un profundo sentido del desengaño.
El título de “Época del Barroco” encierra, por tanto, un reconocimiento de
unidad y diversidad a la vez. Unidad, porque hay una serie de rasgos
estilísticos y temáticos que se repiten en distintas manifestaciones culturales
de ese tiempo. Diversidad, porque el Barroco se adaptó a las realidades
políticas, religiosas y sociales de cada región, lo que dio lugar a múltiples
versiones nacionales y locales del fenómeno: desde el Barroco católico y
triunfalista de Italia y España, hasta el Barroco más introspectivo y
moralizante de los países protestantes. En América, el Barroco adquirió
rasgos propios, al fusionarse con elementos indígenas y africanos,
generando un estilo mestizo de gran originalidad, conocido como el Barroco
americano.
La elección del término como título de época ha sido consolidada por la
historiografía, aunque no sin debates. Algunos críticos han cuestionado la
homogeneidad que el título parece sugerir, mientras que otros defienden su
utilidad para agrupar una vasta producción cultural bajo una etiqueta
comprensible. En cualquier caso, la “Época del Barroco” no debe entenderse
como un bloque uniforme, sino como un periodo dinámico, lleno de
contrastes, donde lo espiritual y lo material, lo racional y lo emocional, lo
sublime y lo grotesco conviven en una compleja armonía de tensiones.
Así, el título “Época del Barroco” no solo señala una cronología cultural, sino
que también representa una forma de ver y sentir el mundo. Es el nombre
de una era que exploró los límites de la representación, que puso al ser
humano frente a la conciencia de la muerte y la fugacidad del tiempo, y que
dejó un legado artístico y filosófico de profunda riqueza y vigencia. Llamar a
ese periodo de la historia con este nombre implica reconocer su
singularidad, su profundidad y su impacto duradero en la cultura occidental

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